Artículos Etapas Vitales

JUBILARSE… ESE PUNTO DEL CAMINO…

Igual que los 18 años, en nuestro país suponen el paso a la mayoría de edad… el cumplir los 65 años supone la entrada a la conocida como Tercera Edad…

De repente, al cruzar el umbral de los 65 años, te ves abocado a cambiar radicalmente tu rutina diaria, y pasas de llevar una vida activa, con una organización concreta y con unos objetivos marcados… a no tener ninguna obligación laboral, sin horarios y con un montón de tiempo libre…

Pasamos gran parte de nuestra vida trabajando… Para muchas personas su trabajo no sólo es eso… sino que se trata de un proyecto de vida en el que han dedicado mucho esfuerzo, mucho tiempo… Para muchos, el trabajo es su seña de identidad… Y de repente, esa identidad ha de cambiar…

Se produce un cambio brusco de roles… De un día para otro, pasas de ser una persona activa (laboralmente hablando), con las connotaciones sociales que conlleva esa etiqueta… a ocupar el papel de cuidador/a o amo/a de casa…

Todas estas distintas características… hacen de esta etapa un momento delicado, que si no se afronta con la preparación adecuada puede convertirse en una complicada crisis vital.

Prepararse…

¿Pero cómo se tiene que preparar una persona para la jubilación?

La persona ha de hacerse consciente, de que con la jubilación no sólo va a tener que modificar sus conductas, sus motivaciones y sus actitudes… sino que además tendrá que prevenir situaciones de aislamiento social y de pobreza económica… en las que se puede llegar a caer sino se gestionan bien los recursos personales, sociales y económicos con los que se cuenta a partir de ahora…

Sí, SOLEDAD y POBREZA… dos palabras que no se quieren pasar por la cabeza de nadie que vive bien cuando trabaja, pero que desgraciadamente están presentes en la vida de muchas personas mayores…

Disminuye el contacto social con compañeros de trabajo, con clientes… que realmente eran nuestro círculo social…

Disminuyen los ingresos, ya que en muchas ocasiones las jubilaciones no son generosas…, sino más bien escasas…
Esta situación sin lugar a dudas, afecta significativamente al estado de ánimo y a la calidad de vida…, y por lo tanto a nuestro grado de satisfacción en general.

Son muchas las investigaciones que se han realizado respecto a este tema… y se ha llegado a generar incluso un modelo defendido por Atchey, que nos habla del PROCESO DE ADAPTACIÓN A LA JUBILACIÓN por el que una persona suele pasar…

Se trata de unas fases por las que todo el mundo suele transitar hasta acomodarse a su nueva situación vital. Estas son las FASES (Quizá si ves el mapa… puedas ver que no estás tan perdido, e incluso, que quizá estás yendo por un buen camino):

PREJUBILACIÓN: Empezamos a formarnos la idea de la jubilación. La persona empieza a prepararse emocionalmente para esta nueva etapa. En esta fase solemos soñar despiertos e idealizamos ese nuevo momento…

JUBILACIÓN: Esta fase se puede afrontar de diferentes formas:
Luna de miel: Cuando la persona hace todo lo que quiso hacer y su trabajo, y la falta de tiempo no le permitían poder llevarlo a cabo… Ahora sale de viaje, baila, se apunta a cursos…

Actividad continuada: Cuando la persona se planifica su tiempo con diferentes actividades que conforman una nueva rutina diaria…

Descanso: Cuando la persona reduce el tiempo que dedica a cualquier actividad y entra en una etapa de aburrimiento, con la falta de fuentes de gratificación y refuerzo que esto supone… y que acabará desencadenando un estado de ánimo depresivo…

DESENCANTO Y DEPRESIÓN: No todas las personas que se jubilan tienen que caminar por esta fase del camino… sólo entran aquí aquellas personas que no saben buscar nuevas actividades que llenen sus días de satisfacción. Muchas personas, llegadas a este punto, se dan cuenta de que el idealismo que se habían formado en un principio… no es tal.
REORIENTACIÓN: A esta etapa sólo llegan aquellas personas que han pasado por la anterior… una vez que “tocan tierra” … Reevalúan y comienzan a vivir esta etapa de una manera más real.

ESTABILIDAD: La persona se acomoda a la nueva situación, sin revelarse a ella. Organiza sus horarios, sus rutinas… de manera adaptativa, y comienza nuevas relaciones sociales y tareas diarias llenando sus días de nuevas gratificaciones.
La vida es un continuo proceso de adaptación, el problema viene cuando nos resistimos al cambio, cuando no fluimos con él…

Para evitar tener que pasar por la fase de DEPRESIÓN… 
intenta seguir estas PAUTAS, que quizá puedan ayudarte:

No enmascares tus sentimientos. Lo que es, es. Cuando no aceptamos nuestras emociones, podemos llegar a engañarnos a nosotros mismos, incluso podemos auto-sabotearnos… Si no admites que te encuentras mal, difícilmente vas a buscar soluciones que te ayuden a sentirte mejor. Esto a la larga, te va a perjudicar mucho más.

• Establece nuevos horarios. Rutina, te necesito. No permitas que la pasividad se convierta en tu estilo de vida… La cama, o el sillón y la televisión no son buenos compañeros de viaje… 
No caigas en eso de me levanto tarde, me acuesto tarde… porque vas a entrar en un círculo vicioso en el que cada vez te sentirás peor contigo mismo.
Organiza tus días, mantén unas rutinas poco estrictas, pero que te ayuden a no perderte en la desidia. Y sobre todo… socializa por favor…

Habla con tu pareja de lo que os pasa… Los dos estáis pasando por lo mismo muy probablemente. La vida os está cambiando, ahora estáis “demasiado” tiempo juntos, y eso supone un cambio de roles para ambos muy importante. Marcar puntos de acuerdo, marcar tiempos de independencia y tiempos compartidos… Puede ser un momento de tensión hasta que se adecúen de nuevo los roles, pero también un momento de empatía compartida, los dos podéis poneros en el lugar del otro, porque quizá los dos estéis pasando por lo mismo.

• Lo que pasó, pasado es… Céntrate en el momento actual. A nuestro cerebro le encanta recrearse en lo que fue (y aunque a veces no fue tan bonito como nos lo pinta, siempre nos lo cuenta de una forma que nos embelesa…). No te pierdas en fantasías pasadas… no es real. Cada etapa puede ser maravillosa, así es que ¡manos a la obra!

Aprende cosas nuevas. Te encuentras en un buen momento para aprender a realizar cualquier cosa que te despierte tu curiosidad o que te interese. No te pongas límites. Haz una lista con las actividades que siempre has querido hacer… y ponte a ello.

Cuídate. Este punto es clave… Los problemas de salud hay que prevenirlos de cualquier manera, ya que cualquier alteración en nuestra salud física se va a trasladar de forma inmediata a nuestra salud psicológica… de modo que:
– Haz deporte: reserva un hueco al día para salir a caminar, bailar, hacer gimnasia, yoga…
– Duerme bien.
– Come sano.

Sin lugar a dudas… la JUBILACIÓN es un momento de reflexión.

El secreto de la buena jubilación, es la mentalidad con la que una persona se sumerja en ella. Por esto, sin caer en la obsesión… es bueno y positivo el plantearnos y el reflexionar lo que significa envejecer para uno mismo… No centrar nuestra vida únicamente en el trabajo, rodearnos de estímulos que nos hagan crecer personalmente y junto a las personas que elijas. Nutrirnos, para que llegados a este punto de nuestro caminar, las curvas sean más fáciles de sobrellevar.

La jubilación como todos los cambios en la vida, puede ser una gran oportunidad. Afrontar esta etapa desde el NO FATALISMO y tampoco desde el IDEALISMO… es el punto clave.

“La mejor forma de predecir tu futuro… es crearlo”
Patti LaBelle

Artículos Duelo, Artículos Etapas Vitales

A PESAR DEL OLVIDO…

Por Ángela Peco Psicología.

A pesar del olvido…

A pesar del Alzheimer…

Cuando veo a una persona que sufre la enfermedad de
Alzheimer y a sus familiares más directos… no puedo evitar pensar en todos los
momentos que “mal usamos” a lo largo de la vida…, las palabras que no decimos y
el tiempo que no aprovechamos para decir lo que sentimos a quienes más
queremos…

Veo tanta ternura en los ojos del enfermo, como
tristeza, rabia y amor… en los ojos de quien lo cuida.

abuela alzheimer

Cuando la enfermedad
de Alzheimer
aparece en el cerebro de una persona…, tanto ella, como las
personas que la rodean, desde ese momento tienen que acostumbrarse a vivir bajo
su sombra.

La enfermedad de Alzheimer es una de las
enfermedades neurodegenerativas más conocidas y frecuentes.

Actualmente, es una enfermedad irreversible, cuyas causas se desconocen a pesar de las muchas
investigaciones que se centran en lograr este descubrimiento que cambiaría la
vida de tanta gente.

Al no conocerse las causas… el diagnóstico
definitivo de esta enfermedad, se realiza post mortem, es decir, una vez que la
persona fallece, al analizar los tejidos cerebrales. Por eso, los diagnósticos
que se llevan a cabo hablan de “posible o probable enfermedad de Alzheimer”…

Esta enfermedad, como  media de edad, comienza a aparecer alrededor
de los 65 años. Aumenta su prevalencia con la edad.

También puede aparecer en personas más jóvenes.
Cuando es así, se considera una “demencia pre-senil”.

A menor edad de comienzo… peor diagnóstico, ya que
avanza mucho más rápidamente.

Al comienzo, el deterioro se centra sobre todo a
nivel de la corteza cerebral, pero a
medida que avanza el deterioro puede afectar también a niveles subcorticales
(bajo la corteza cerebral).

Se dice que esta enfermedad es de “inicio insidioso”
… eso quiere decir que a lo largo del tiempo y hasta que “da la cara”, van
pasándole cosas a la persona… se desorienta un día en su propio dormitorio, en
otra ocasión se le olvida el nombre de su hija, en otro momento puntual no es
capaz de saber el año o el mes en que se encuentra… Pero al ser olvidos
normales, ocasionales… todo es normal.

Sus síntomas…

  • Alteraciones
    COGNITIVAS:

    • Pérdida de Memoria: Afecta sobre todo a la memoria reciente, y a medida
      que avanza la enfermedad se van afectando otros recuerdos más lejanos en el
      tiempo… Afecta también a la capacidad de atención, comprensión, adquisición de
      nuevos aprendizajes…
  • Afasia-Apraxia-Agnosia: Estos nombres nos indican que el enfermo de
    Alzheimer va perdiendo poco a poco su capacidad de hablar, entre otras…:
  • Se les olvida el
    nombre de las cosas, empiezan a utilizar palabras-tipo para nombrar todo… por
    ejemplo “chisme”, “trasto”, “eso”, “cacharro”, “aparato” … o por otro lado,
    pueden explicar para que sirve algo, porque no encuentran en su mente el nombre
    del objeto… por ejemplo, “trae aquí el cacharro ese que sirve para cortar el
    papel”…
  • Se les olvida la
    realización ordenada y adecuada de acciones que conllevan secuencias… por
    ejemplo: vestirse (primero ponerse la ropa interior, después la ropa de calle,
    después abrigo…), preparar una comida (primero se calienta el agua, se pone la
    sal, se añaden las patatas…)
  • Las fases
    finales de la enfermedad conllevarán mutismo e inmovilidad…
  • Desorientación Temporal-Espacial: En un principio se da la desorientación en el tiempo…
    les cuesta recordar el año que es, o el mes, o el día… para poco a poco
    desorientarse también en el espacio… no saber si se encuentran en su pueblo de
    siempre, o en una ciudad porque están de vacaciones, buscan continuamente su
    casa, porque en la que se encuentran no la reconocen como tal…
  • Alteraciones
    CONDUCTUALES y EMOCIONALES: Éstas están muy relacionadas con los descuidos o
    conductas extrañas no habituales en la persona, olvidar el valor de las cosas,
    no reconocer incluso a personas cercanas. Estas alteraciones son muy
    significativas en las primeras etapas de la enfermedad, donde además el enfermo
    tiende a “disimular” lo que le está ocurriendo y a “negar” evidencias ante
    familiares directos con los que pueden darse continuos conflictos.

Estos síntomas resultan muy complicados de manejar
por parte de los cuidadores y familiares…

  • Alteraciones
    SOCIALES: Para evitar situaciones desagradables debido a sus problemas de
    memoria… el enfermo de Alzheimer tiende a aislarse socialmente, a no querer
    salir de casa, a no querer participar en actividades a las que solía asistir
    antes…
  • Alteraciones
    FISIOLÓGICAS: A medida que la enfermedad avanza, el enfermo va perdiendo poco a
    poco su autonomía a todos los niveles, también a nivel fisiológico, dependiendo
    con el tiempo del cuidado de una tercera persona:
  • Ritmo del sueño
  • Alimentación
  • Control de esfínteres

Las fases…

Aquí os voy a hablar de las tres fases más
características.

INICIO

Son los momentos en que la persona sólo muestra
pequeños olvidos, pequeños problemas de memoria que hacen saltar las alarmas…
problemas al no recordar lo que ha comido, lo que acaban de decirle… Aparecen
síntomas como la anomia, o la imposibilidad de recordar el nombre de algunos
objetos (síntomas explicados más arriba).

Por otro lado, observa como rinde menos en su
trabajo habitual, o en sus tareas normales diarias…

La persona se da cuenta de que “algo le está
pasando” y esta sensación es lo que va a originarle síntomas de depresión,
ánimo triste, anhedonia (incapacidad de disfrutar), ansiedad… aparecen la
apatía, la irritabilidad, el retraimiento social… la persona pierde el interés
por lo que antes le gustaba.

Aparecen alteraciones del pensamiento: delirios de
robo, de abandono, de que los intentan perjudicar o envenenar… Se inventan
historias sobre su pasado, mezclando anécdotas…

La persona se defiende del mundo. Sus familiares no
entienden lo que sucede y le “piden explicaciones” de por qué hace lo que hace…
suele ser una fase donde los conflictos familiares se acentúan.

PÉRDIDA DE LAS CAPACIDADES

Es en esta segunda fase donde aparece el síndrome afaso-apraxo-agnósico, del que
os he hablado anteriormente.

La persona además de los problemas de memoria, comienza
a mostrar problemas en su comprensión, en el lenguaje, problemas para realizar
actividades secuenciadas, reconocer objetos, personas…

Son típicas en esta fase las ilusiones y
alucinaciones: percepciones distorsionadas o falsas. Pueden ser visuales,
auditivas, olfativas…

Anímicamente aparecen explosiones de ansiedad: sentimiento
de pérdida de control, mezcladas con euforia: carcajadas exageradas o alegría desproporcionada…
Todo es cambiante en su mundo mental, se dan episodios de irritabilidad, cambios
de humor injustificados…

También comienzan los problemas para recordar
algunos hechos pasados…

El enfermo empieza a necesitar supervisión con mucha
mayor evidencia. Necesita apoyo para vestirse, comer… puede ser habitual que
incluso se pierda en su propia localidad.

FASE AVANZADA

Se trata de la última fase de la enfermedad.

El deterioro aquí es muy intenso y evidente. Su
pérdida de memoria se remonta incluso a la infancia.

La persona ya no reconoce a sus familiares, y la
pérdida de la memoria semántica también es evidente.

Puede incluso no reconocerse a sí mismo cuando se ve
delante de un espejo…

Puede llegar a darse un mutismo total,
descoordinación y alteración de la marcha.

Esta fase se caracteriza por una pérdida de
autonomía total, siendo incapaces de sobrevivir sin los cuidados de una tercera
persona.

Tratamientos

Hoy día, la enfermedad de Alzheimer sigue siendo
incurable.

Los tratamientos se basan sobre todo en la
prevención y retraso del deterioro cognitivo.

  • Tratamiento farmacológico:
    Trata de alargar el tiempo de la enfermedad, para que la persona esté más
    tiempo con menos síntomas o éstos sean menos graves. Los tratamientos actuales
    retrasan el avance de la enfermedad alrededor de medio año.
  • Tratamiento psicológico:
    Suele utilizarse la terapia ocupacional y la estimulación cognitiva como estrategias
    para frenar el avance del deterioro. Por otro lado, la psicoeducación es
    fundamental en las primeras fases de la enfermedad, cuando el paciente es aún
    consciente de lo que le está sucediendo.

Es
fundamental también trabajar con el entorno familiar, los que serán los
cuidadores directos del enfermo de Alzheimer, el segundo enfermo, el cuidador.
El asesoramiento, e información a la hora de afrontar el proceso degenerativo de
su familiar… será clave a la hora de “cuidarse adecuadamente para afrontar el
cuidado” y tomar las mejores decisiones en cada momento.

EL CUIDADOR: EL SEGUNDO ENFERMO DE ESTA HISTORIA…

Esta es una enfermedad muy complicada de afrontar
por las familias…  El cuidador principal
ha de afrontar un doble duelo en vida… el duelo por la pérdida psicológica de
su familiar, que derivará en el duelo por su pérdida física final.

El día y la noche se juntan en muchas ocasiones con
un único objetivo: vigilar continuamente a nuestro familiar enfermo, controlar
su higiene, su alimentación, su piel, sus cuidados…

Poco a poco el cuidador va dejando su vida para
dedicarse en cuerpo y alma a la vida de su familiar enfermo.

Esta situación de estrés continuado por el hecho de
tener que cuidar a otra persona, se agrava en el momento en que aparecen otra
serie de problemas habituales en la vida de 
cualquier persona…, tales como descuidos laborales (faltar al trabajo
por tener que cuidarlo…), problemas económicos (pagar a cuidadores externos…),
de pareja (tu mundo se reduce a tu familiar, descuidando a amigos, pareja…),
con hermanos, cuñados (surgen muchos conflictos familiares sobre quién se
encarga de administrar los cuidados, herencias…), etc…

En su vida afloran conflictos diarios, así como
emociones negativas y autodestructivas tales como la ira, la tristeza, la culpa
por desear incluso, en ocasiones, la muerte de tu ser querido… porque ya no
puedes más…

Además de encontrarnos en esa espiral de negatividad
emocional, físicamente aparecen problemas derivados también de toda esta
situación: trastornos psicofisiológicos
la mayoría de las ocasiones. Estos son enfermedades físicas que se causan o
empeoran por motivos emocionales o psicológicos.

¡No permitas que la corriente de negatividad te arrase
¡

Bastante difícil es la situación por la que estás
pasando, como para añadirle aún más ingredientes que la empeoren…

Lo principal es que valores que SI TÚ NO TE CUIDAS…
NO VAS A PODER CUIDAR BIEN… Así es que, por favor, si te ves sobrepasada (y
hablo en femenino porque la mayoría de las personas que cuidan son mujeres y
mayores de 50 años…) ¡PIDE AYUDA!…

Cuando cuentas con unos vínculos sociales fuertes,
con los que puedes afrontar relevos en los cuidados, conversar sobre tus emociones,
tus sentimientos… Personas que reconozcan la función que cumples… (sé que
puede no ser necesario… pero todos necesitamos un aliento…), todo esto hará que
la sensación de “carga” disminuya.

Exprésate también con él o ella, con la persona
enferma. Háblale en el único idioma que aún preserva, el último que pierde, el
que está almacenado en su Sistema Límbico… el idioma del corazón: caricias,
música, tono cariñoso de voz.

Aprende a ver el blanco dentro del negro… aprovecha
cada momento para acercarte emocionalmente a esa persona para la que eres TODO…
ayúdala a salir a ratitos de su mundo de sombras para traerla por instantes al
tuyo… lo que no puedes hacer bajo ningún concepto, es abandonar tú este, para
entrar también en la oscuridad…

 “Morimos en
las palabras que no llegamos a pronunciar, morimos en la tristeza de los que
pierden la vida esperándolas”

Gustavo Martín Garzo

Artículos Etapas Vitales

LA VIDA QUE EMPIEZA… A LOS 40.

Por Ángela Peco Psicología.

Prefiero no hablar de “Crisis de los 40” …

Prefiero hablar de la oportunidad que nos brindan los 40…

soplar velas

Sí, es cierto que, rondando esta fecha de nuestro calendario vital, nuestro cerebro experimenta algunos cambios. Aparece una especie de revolución interior, que no pasa de forma mágica cuando soplamos las velas ese día…, pero sí, alrededor de esta fecha, se produce lo que se llama “curva U” … entramos en el “valle de la insatisfacción”.

Normalmente, las crisis, en la vida de las personas, aparecen por dos motivos:

  • Evolutivos: Que dependen de los cambios biológicos que experimenta nuestro cuerpo.
  • Circunstanciales: Que dependen de los cambios que experimenta nuestro entorno y que nos afectan en lo personal.

La “Crisis de los 40” es una crisis evolutiva agravada por lo circunstancial (en nuestro modelo de sociedad). Y se caracteriza entre otras cosas por:

  • Cuadros de depresión y ansiedad: Debidos a presión social, por no cumplir con las expectativas de cara a los demás: Si aún no has tenido hijos, si aún no te has casado, si aún no te has comprado una casa…
  • Inseguridad, exceso de responsabilidades, rutinas agotadoras, falta de objetivos claros…

En psicología a esta etapa de la vida, se la conoce como la Adultez Media. Podemos decir que recorrer esa “U” de la que hablábamos antes, hace que, al llegar a su valle, en nuestra cabeza, entre otras, estén estas ideas:

–  Querer vivir nuestra propia vida sin tener que hacer precisamente lo que se espera de nosotros.

–  Pasar más tiempo con las personas que queremos, en lugar de dedicar tanto tiempo al trabajo.

–  Expresar más veces lo que sentimos, en lugar de callarnos.

–  Tener más contacto con los verdaderos amigos.

Hacemos una especie de stop (crisis), para resurgir con la fuerza que nos otorga la experiencia y la determinación.

En el mundo occidental, cumplir los 40 se relaciona con un momento crucial. Nos damos cuenta de que estamos, muy posiblemente, en la mitad de nuestra vida, y eso hace que, como si de un enfermo terminal se tratase, nuestro cerebro haga aflorar las inquietudes de lo que de verdad importa. Nos preguntamos si la vida que tenemos es la que queremos, si es lo que imaginábamos que sería…

En esta etapa surge la conciencia de lo que somos hasta este momento, y además nos hacemos conscientes de que todas las metas que queríamos conseguir, ya no vamos a poder alcanzarlas. Nos damos cuenta de que hemos de priorizar, elegir…

Y…¿Todos viviremos esta crisis?

¡Depende!… Depende de cómo interpretes este hito.

Como siempre el papel de tus pensamientos es clave.

Ante esta situación planteada por nuestro cerebro, podemos optar por varias elecciones:

  • Utilizar este empuje hacia adelante: Salir de nuestra rutina y enriquecer nuestra vida con una dirección clara hacia adelante.
  • Utilizar este empuje hacia atrás: Que la nostalgia nos paralice y nos vayamos a lo bonito que fue lo vivido, olvidándonos de todo lo que queda por hacer, sentir y vivir… Apareciendo algunos síndromes como el de “Peter Pan” (eternos adolescentes) …

Optar por la primera opción es resultado de aceptar el pasado sin rabia, y sin impotencia, y a partir de ahí comenzar nuestro nuevo presente, cada día.

Algunas pautas clave para afrontar este momento:

Los 40 son un buen momento para rediseñar nuestra vida, ¡eso es realmente lo que tu cerebro está pidiendo!:

¡Actitud por favor! Mantener una actitud positiva, no quiere decir que tengamos que estar todo el día pensando en rosa… quiere decir que seamos conscientes de la negatividad de nuestro pensamiento y sin juzgarlo, lo cambiemos, porque es mejor. De esa forma, cuando no haya crítica ni juicio (o sea el menor posible), la vida será más amable con nosotros, porque nosotros seremos más amables con la vida. Todo es causa y efecto.

La edad es sólo un número. Cualidades como la inquietud, la vitalidad, la energía, el entusiasmo… no desaparecen.

– Piensa, sin tener en cuenta la edad que tengas, si las decisiones que tomas diariamente te están alejando o te están acercando a lo que de verdad es importante para ti. Para eso es fundamental que tengas claros tus valores y principios.

– El paso del tiempo es inevitable. Aprende a mirarlo con visión de aprendizaje, sabiduría, perspectiva…

– La belleza no sólo es un cuerpo joven, o hacer locuras… eso es lo que nos venden muchos medios. ¡Trasciende eso! La belleza tiene muchas formas y matices, todos igualmente valiosos.

Respétate. Las decisiones que has tomado a lo largo de tu vida, si las tomaste fue por algo. Respeta el camino andado. En su momento hiciste lo que consideraste que era adecuado.

– Olvídate de dar a tu vida un toque nostálgico. Cumplir 40 es sólo eso. Hay mucha vida aún por experimentar.

– Menos teoría y más acción: arranca ya con los proyectos que te rondan en la cabeza. ¡Estás en tu mejor momento!

La idea clave es: ¡La vida puede empezar a los cuarenta!

Estás ante un proceso biográfico de adaptación. No se trata de un trastorno. Como todo… va a pasar.

Pero si ves que te encuentras ante una situación difícil, ves que no puedes caminarla solo y necesitas ayuda, no tengas miedo a acudir al psicólogo.

Un profesional puede ayudarte sin juzgarte, te enseñará a ver tu vida con perspectiva y a adquirir habilidades para tomar las decisiones que necesites con seguridad.

“No puedes evitar envejecer, pero no tienes que hacerte mayor.”

                                                                                 George Burns