La ira reflejada en la furia de un gorila
Artículos Hábitos Saludables, Artículos Relaciones Personales

LA IRA… ¿CÓMO PARARLA?

La ira reflejada en la furia de un gorila

Por Ángela Peco Psicología.

Todas las emociones son normales y saludables… pero cuando perdemos el control sobre ellas… se nos vuelven en contra, convirtiéndose en monstruos que nos manejan.

Con la IRA pasa justo eso… cuando perdemos el control sobre nuestra propia ira, pueden ocurrir serias consecuencias a nivel personal, laboral, social… e incluso a nivel de salud.

La Ira, al igual que el resto de emociones, es una emoción neutra… no es ni buena ni mala.

Todos sentimos ira en un determinado momento, porque estamos diseñados para sentirla.

Si sentimos que nos tratan mal, o de forma injusta, o si algo no sale como esperabas… cualquier cosa puede despertar esa emoción…

Sin embargo… la emoción no es el problema en sí mismo.

El problema es… lo que hacemos con esa emoción. El problema es… que muchas veces la emoción supera nuestro autocontrol y podemos incluso… hacer daño a los demás… o a nosotros mismos.

Por ese motivo, por ti y por los que viven a tu lado, controlar tus estallidos de ira, y aprender a expresar tus emociones sin dañar, mejorará sin ninguna duda tu situación familiar, social, y de salud.

¿Cuáles son los pasos que has de ir dando?

  • Averigua qué esconde tu ira…

Puede haber muchas cosas debajo de la alfombra de la ira… desde conductas aprendidas de niño por imitación (gritos, golpes, tirar objetos, dar portazos, chillar, insultar…) porque aprendiste que así se resolvían los problemas…

Puede que tu ira sea la máscara que está utilizando otra emoción que no quiere salir… como por ejemplo la vergüenza, el dolor, la inseguridad… Desenmascara tu propia ira… cuando sientas que vas a estallar, pregúntate… ¿Es ira, o es vergüenza, dolor… que no se gestionar?

  • Observa las señales que hacen que todo se dispare…

Normalmente antes de la explosión, en nuestro cuerpo pasan cosas.

Es como una olla cuando empieza a hervir… al agua le pasan cosas.

Observa esas cosas:

  • Respirar más rápido.
  • Necesidad de caminar.
  • Tensión en los hombros.
  • Palpitaciones en el corazón.
  • Dolor de cabeza.
  • Aprietas la mandíbula.

Estas señales, te indican que algo no va bien, así es que mejor que vayas por otra dirección…

  • Aprende a calmarte.

Una vez que aprendes a detectar esas señales de las que te he hablado antes… el siguiente paso es tomar el control. Tú has de manejar tu ira, no ella a ti:

  • Respira profundamente… eso aliviará tu tensión física. Llénate de aire desde el abdomen, coge aire por la nariz y suéltalo por la boca en el doble de tiempo que has tardado en cogerlo… irás notando la calma dentro…
  • Muévete, pero ya. Tienes un exceso de energía que has de liberar… sal a caminar, a correr, ponte a limpiar la casa… lo que sea que te haga movilizar la energía.
  • Aunque te parezca un tópico…¡Si! Cuenta hasta 10, o hasta 20… pero es importante que tu mente se dedique a otra cosa diferente, la tienes que distraer, acabar con la cadena de pensamientos que disparan la ira.
  • Exprésala, pero bien.

 Evidentemente la ira que llevamos dentro, hay que sacarla… pero sin hacer ni hacernos daño… hay que sacarla, pero bien.

Hablando con respeto. Canalizando esa potente energía para lograr cambios positivos.

Si no expresamos la ira podemos incluso enfermar… imagina si es potente su energía…

Identificar sus niveles (desde la molestia… a la pasión ciega que nos lleva a destruir o autodestruirnos) es clave para su control.

Otra idea que me parece importante transmitiros es que NO PUEDES NO SENTIR IRA… viene en el lote. Nacemos con ella dentro. Todos los seres humanos la tenemos, incluso los seres más tranquilos la sienten y experimentan…

Pero todos hemos de aprender a controlarla, a lidiarla, a canalizarla de forma positiva, sin hacernos daño, ni a nosotros ni a los demás.

Todos los días tenemos mil razonas para enfadarnos… la vida no es perfecta a nuestros ojos… Aceptarlo, y encauzar de forma inteligente nuestra energía, hará que tengamos una vida más fácil.

La ira puede enfermarte…

Si partimos del enfoque holístico de la salud… partimos de la idea de que las enfermedades comienzan siendo emociones no resueltas, que cuando llegan a su nivel más alto alteran la salud física incluso.

Las emociones tienden a dañar o a impactar sobre diferentes áreas del cuerpo… en el caso de la ira, el punto de acción suele ser la zona estomacal y hepática: úlceras, cálculos biliares, problemas con la vesícula…

Puedes buscar algunos estudios serios que avalan esto… sé que puede parecerte un poco irreal… pero a veces la realidad supera la ficción.

Además, se relaciona la ira con: anomalías cardíacas, accidentes cerebro-vasculares, engrosamientos en las paredes arteriales…

A más ira, más adrenalina. A más adrenalina, más riesgo de sufrir estas afecciones…

¿Cuál es la salida?

  • Tomar conciencia de lo que estás sintiendo.

Ni explosión, ni implosión… ni para fuera, ni para dentro…

Antes de lanzar la bomba en un sentido o en otro, tienes que desactivarla.

Sólo puedes desactivarla tomando conciencia de que la tienes en tus manos. Obsérvala, siéntela, y desactívala. Te bastan con 10 segundos.

Recuerda lo que te he comentado antes… quizá no sea ira… quizá sea miedo… Siempre está mejor visto sentir ira, que sentir miedo… pregúntatelo…

Normalmente, la ira es sólo la punta del iceberg de algo más profundo.

  • No racionalices la emoción. Siéntela en todas sus manifestaciones y responsabilízate de ella.

Intenta unir la mente a la emoción, no las separes. No se trata de racionalizar lo que sientes… se trata de integrar mente, cuerpo y emoción. Todo está unido.

Comprender la emoción, responsabilizarnos de ella, sin juzgarnos por ello, sin culpar a nadie, sin mentir. Darte cuenta que tus emociones son tu responsabilidad. Tuya, nada más.

Apaga tu piloto automático, y enciende la conciencia sobre tus emociones. Trata de entenderlas, comprenderlas, aceptarlas y canalizarlas de forma positiva.

  • Detecta los pensamientos que activan tu ira… y páralos. Son la primera parte del proceso.

Lo que importa no es lo que pasa sino lo que creemos que pasa, lo que interpretamos. Nuestro pensamiento sobre lo que pasa es lo que nos enfada.

Detecta esto en ti, y te liberarás del sufrimiento que te está generando, que te estás generando.

¿Cómo empiezas?

Sé que, a nivel teórico, todo suena muy sencillo, pero en la práctica no lo es tanto… por eso, quizá lo mejor es comenzar con la técnica del Tiempo Fuera.

Cuando veas que el nivel de ira sube y sube sin poder frenarlo… observas tu cuerpo, tus pensamientos y eres incapaz de frenar… ¡vete! , ¡aléjate del lugar donde se ha empezado a disparar la ira!, deja que se enfríe el pensamiento, la emoción… y después vuelve y soluciona, con calma.

Es una técnica que se aplica sobre todo en casos de emergencia. Aléjate de la situación que te provoca ira. Eso es mejor que realizar alguna conducta que pueda hacer o hacerte daño.

Sobre todo, NO ECHES LEÑA AL FUEGO:

  • No realices conductas que te enciendan más: salir con portazos, rompiendo objetos…
  • Termina con los pensamientos que alienten la ira.
  • Las decisiones importantes, mejor no las tomes en un estado así.
  • Evita tomar alcohol o consumir drogas.
  • Trata de no conducir o llevar a cabo deportes de riesgo…

Tu objetivo ha de ser terminar con la ira… no que la ira acabe contigo.

“Aferrarse al odio es como tomar veneno y esperar que sea el otro el que muera”

Buda

Artículos Hábitos Saludables

MECANISMOS DE DEFENSA

Por Ángela Peco Psicología.

Nuestro cerebro ante situaciones de crisis, miedo, dolor extremo… reacciona protegiéndonos
 
Estos son los mecanismos de defensa más comunes que puedes experimentar.
 
Averigua si estás pasando por alguno, identifícalo, y a partir de ahí… el siguiente paso es la superación:
 
  • REPRESIÓN: Rechazo de experiencias, pensamientos y deseos que consideramos vergonzosos, dolorosos o inaceptables. 

En no pocas ocasiones la represión lleva asociada «la explosión»…

Reconocer y cambiar este mecanismo de defensa nos ayuda a llevar una vida más equilibrada. Nuestro objetivo la aceptación.

  • PROYECCIÓN: Atribuir a las personas nuestros propios sentimientos, pensamientos, deseos y emociones.

Aspectos que no toleramos, no soportamos o censuramos en nosotros mismos, los vemos como un reflejo nuestro en los demás… «Espejito de los seres… lo que ves, es lo que eres…»

  • REGRESIÓN: Regresar a conductas infantiles para buscar seguridad, soluciones y satisfacción.

Este mecanismo de defensa sule verse con facilidad en los niños… ante sucesos traumáticos como muertes cercanas, cambios familiares fuertes, obligación de estar en ambientes hostiles… reaparecen conductas ya superadas como: hablar como si fueran más pequeñitos, rabietas, volver a hacerse pis en la cama, chuparse el dedo…

  • DESPLAZAMIENTO: Transferir sentimientos, deseos y emociones de un objeto (algo o alguien) a otro sustitutivo.

Niños que dicen «lo que ha hecho su muñeco», o cómo de mal se porta su hermano recien nacido… o qué cosa tan terrible le ha hecho su peluche a su playmovil…

Este mecanismo nos sirve para detectar hechos y problemas derivados de acciones dolorosas que la persona no es capaz de exteriorizar…: Abusos, bulling…

  • RACIONALIZACIÓN: Dar razones aparentemente lógicas para justificar errores, conductas y situaciones.

Puedes dar mil razones… pero lo que es, es… así sólo engañamos a nuestra mente, no a la de los demás.  

Este mecanismo aparece, cuando tenemos miedo de afrontar situaciones, las postergamos, ponemos mil excusas, nos autosaboteamos…

  • NEGACIÓN: Negarse a reconocer que un suceso ha tenido lugar. 

Muy típico cuando hemos de afrontar situaciones dolorosas y repentinas: accidente traumático, fallecimiento de alguien muy cercano, pérdidas muy fuertes físicas (amputaciones), o económicas (ruinas, destrozo de una casa…), afrontar un diagnóstico grave…

  • IDENTIFICACIÓN: Adoptar las características de alguien o algo a lo que damos cualidades ideales. 

Recuerdas aquello de «todo lo pasado fue mejor…» pues algo parecido sucede con este mecanismo… cuando dejamos a una expareja y la añoramos… cuando añoramos la infancia de nuestros hijos… cuando creemos que la vida de los demás es mejor a la nuestra… ¿te suena?…

  • FORMACIÓN REACTIVA: Expresar ideas y emociones opuestas a nuestras creencias, valores y sentimientos.

Suele verse en personas que rechazan por ejemplo la forma de ser de sus padres… y actúan de una manera totalmente opuesta a esa forma de ser… Es una autentica lucha consigo mismos…

  • SUBLIMACIÓN: Transformación de deseos inconfesables en intereses y actividades socialmente aceptadas.

Es muy difícil que nos aceptemos tal cual somos si actuamos como nuestros propios jueces y verdugos… en esos casos, cuando nos juzgamos y nos autoimponemos penas, no nos permitimos desarrollar lo que realmente somos… nos conformamos con opciones descafeinadas…

«Si estás a la defensiva… es porque tienes miedo»
Louise L. Hay.
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¿CÓMO APRENDER A DECIR «NO»?

Esquema sobre cómo aprender a decir "no"

Por Ángela Peco Psicología.

Aprender a decir «no»…. sin culpas, sin ningún tipo de remordimiento… teniendo claro que… tenemos derecho a poder equivocarnos, a decidir, a dirigir nuestra vida… 

No tenemos porqué agradar a todo el mundo… ni siquiera a los de nuestro mundo más cercano…

Si te apetece practica el DECIR NO… (¡¡siempre puedes después cambiar de opinión!!), pero experimenta lo que se siente… ¡¡te vas a sorprender!!

PRACTICA EL SER ASERTIVO: Tomes la decisión que tomes… hazlo, para bien o para mal. Es tu decisión. Cuando decidas que no, no te distraigas con otras posibilidades y continua avanzando.

PRACTICA LA EMPATÍA: Empatía no es simpatía… Hay tanta confusión con esto… No tenemos que caerle bien a todos… No es necesario tener la aprobación de todos… Ponernos en el lugar de los demás es perfecto… pero sin dejar nuestro lugar.

IMPORTANCIA DE MARCAR LÍMITES: Has de asumir que no puedes con todo, que a veces las situaciones o las personas… nos superan… por eso marcar límites, los tuyos, es tan importante. Sigue tu camino y bájate de él si tú quieres, no por obligación, no por imposición…

FIRMEZA: Mi madre siempre me dice que «es mejor ponerse una vez colorado, que no cien descolorido…», pues eso… un NO, sin agresividad, rotundo y firme.

DESPUÉS DEL NO…: No te justifiques con un «es que…» porque si no tu «no» pierde toda la fuerza… para los demás, y peor aún… para ti mismo…

ENTRÉNATE: Practica frente al espejo, practica en imaginación… teatraliza la situación… piérdele el miedo. La práctica hace al monje.

ALEJA EL MIEDO. ¿Cuántas veces has dicho que sí por miedo al qué dirán? Has de ser el dueño de tus decisiones, lo que decidas hazlo porque así lo sientas. Antes de ganar el respeto y confianza de los demás… has de ganarte a ti mismo.

LENGUAJE FIRME: Tanto el lenguaje verbal como el no verbal han de ser acordes con tu pensamiento. Si tu decisión es firme… transmítelo así, con firmeza en la voz, sin «muletas» de por medio (bolis, mesas, pulseras, gomas…), sin cruzar brazos, o piernas… Si la duda está fuera de tu mente,  estará fuera de tu cuerpo.

DISCULPAS… LAS JUSTAS: Ni una más, ni una menos tampoco… No tienes que deshacerte en explicaciones…

TU TIEMPO ES ORO: No gastes esta energía tan valiosa en hacer cosas sin sentido… Ten claro lo que quieres y céntrate en eso. Lo demás… te resta.

«La manera más rápida de reducir tu estrés… es aprender a decir NO».

Mariela Dabbah.

 

 

Artículos Hábitos Saludables

112… PROFESIONES COM… PASIÓN

Por Ángela Peco Psicología.

He tenido la suerte de trabajar en algunas  ocasiones al lado de otros profesionales sanitarios en el mundo de la emergencia: enfermeros/as, auxiliares, técnicos de transporte sanitario, técnicos de UVI, otros psicólogos…

Pero otros profesionales como policía, bomberos… también podrán verse reflejados en este artículo…

Todos ellos, trabajan con personas y para las personas. Cuidando, salvando, curando, apoyando emocionalmente…

Todos esperando que su trabajo aporte apoyo, salve vidas… todos esperando que “las cosas vayan bien”…

Todos ellos, trabajando junto a personas y para personas que están afrontando situaciones duras y que como trabajadores enfrentan una elevada carga emocional o de sufrimiento…

En estos trabajos corres el riesgo de:

  • Presenciar el fallecimiento de niños o personas jóvenes, o que sean víctimas de heridas graves.
  • Intervenir en situaciones en las que por alguna circunstancia te identificas con la víctima…
  • Verte inmerso en situaciones en las que grupos de personas descontroladas pueden hacerte temer por tu propia seguridad.
  • Vivir situaciones en las que la víctima no ha sobrevivido, después de un soporte prolongado. p.ej. en casos de suicidio.
  • Presenciar reacciones de estrés agudo de los supervivientes y los afectados en accidentes, víctimas de atentados…
  • Encontrarte con el sufrimiento y el dolor de las víctimas y los supervivientes de accidentes de tráfico.

Todas estas… situaciones que te hielan el alma… por muy bien puesto que lleves el uniforme…

Y es que… a pesar de nuestros deseos, de nuestro esfuerzo, de las jornadas largas e intensas… de la implicación, a veces obsesiva, en la que pones en el asador todo y más de lo que puedes y eres… no sólo a nivel profesional, sino a nivel personal… Hay veces que las cosas “no van bien…”

Cuando esto nos sucede… corremos un riesgo… SÍ… en estos casos, incluso los profesionales de la salud, que se supone que sabemos manejar los efectos secundarios de nuestro trabajo, podemos “caer” en lo que se conoce como FATIGA POR COMPASIÓN

Se trata de una especie de cuadro de síntomas similares a los de un Trastorno de Estrés Postraumático que se caracteriza por experimentar uno mismo el estado emocional de las personas a las que estamos atendiendo, o hemos atendido, identificándonos con ellos…

¡Es como si la empatía se nos disparase!

La EMPATÍA por supuesto que nos hace falta en nuestro trabajo, ponernos en lugar de los demás es básico para hacerlo bien. ¡No somos máquinas!… y la empatía es lo que nos aporta ese punto de calidez y calidad hacia el trato con las personas.

Trabajar con personas requiere al menos esto.

Pero, curiosamente… a mayor empatía, corres mayor riesgo de experimentar este síndrome.

Alguien puede pensar… ¡pero si estos profesionales están hartos de vivir este tipo de situaciones!, no puede pasarles eso con cada caso que atienden o ven…

Claro que no… pero hay ocasiones en las que, a pesar de las fortalezas personales y los recursos internos, el hecho de trabajar en contacto directo con la enfermedad y la muerte…  los trabajadores crean un vínculo emocional con las personas a las que atienden… motivos… los que sean que resuenen en el interior de cada uno…:

  • Porque la persona te cae bien…
  • Porque lo ves todos los días…
  • Porque compartes conversaciones y deseos de recuperación con ellos…
  • Porque te recuerda a tu hijo, a tu padre…
  • Porque su historia “te toca” alguna tecla…

O, si lo expresamos en otros términos, los factores que determinan que esto suceda pueden encuadrarse en:

  • Exposición constante.
  • Compromiso emocional.
  • Relación terapéutica.

¿Qué síntomas pueden llegar a experimentarse?

  • Problemas en la memoria.
  • Pensamientos negativos recurrentes, a pesar del esfuerzo porque no aparezcan.
  • Flashbacks  o reexperimentación: revivir o recordar en forma de rumiación mental aquello que nos ha marcado…
  • Sentimientos de miedo intenso.
  • Estrés… pero no generado por un exceso de trabajo, sino por un compromiso elevado que te has planteado para con la persona que atiendes…
  • Rabia.
  • Cefaleas.
  • Cansancio crónico.
  • Insomnio.
  • Hipertensión.
  • Sensación de alerta permanente…
  • Baja motivación.
  • Sentimientos de incomprensión.
  • Sentir que no eres buen profesional…
  • Culpabilidad…

Si quieres ofrecer una atención de calidad, es muy importante que te cuides…

Tu trabajo salva vidas… o ayudas a vivirlas mejor…y eso tiene un valor incalculable. Pero no puedes dejar que el coste sea el de la tuya… no tendría sentido…

Protegerte de los impactos y las heridas psicológicas es una obligación… Si te sientes identificado con los síntomas anteriores… pide ayuda.

Si estas situaciones no se gestionan bien pueden derivar en un efecto rebote… es decir, sanitarios o profesionales de la emergencia que después de vivir con entusiasmo sus primeros años de trabajo, ven mermada su motivación y autoestima profesional con el paso del tiempo, manteniendo una calidad cada vez menor en su trabajo y la relación con sus pacientes y compañeros…

Lo más responsable es PREVENIR…

EN TU DÍA A DÍA…

  • Cuida tu salud mental y aprende pautas de actuación para prevenir el estrés.
  • Déjate de cafeína… y pásate a refuerzos a base de vitaminas C y B, fruta, verdura, bebidas isotónicas, zumos naturales…
  • Practica algún deporte… unos 30 minutos al día te ayudarán para metabolizar la noradrenalina que segregamos ante situaciones de estrés.

CUANDO ESTÉS VIVIENDO UNA EMERGENCIA…

  • Obtén toda la información previa que puedas y compártela con tus compañeros.
  • Toma los descansos que necesites para evitar la fatiga emocional y los errores por cansancio.
  • Si hay cambios de turnos, pasa toda la información sobre lo ocurrido, si va acompañada de expresión de sentimientos, mejor. Recordar que somos personas…
  • Si te toca acudir a una emergencia lejos de casa… mantén contacto con los tuyos… te ayudará.
  • Nunca actúes solo. Trabajar en parejas, mantendrá una actitud de vigilancia de un compañero al otro, tanto para ofreceros apoyo, como para alertaros de señales que manifiesten estrés, cansancio, necesidad de comer…

CUANDO HAYA PASADO LA INTERVENCIÓN…

  • Escribe sobre lo que has vivido, como te has sentido, qué has experimentado… relata todo, escribe la historia con principio, desenlace y final, ponle nombre a tus emociones, a tus sentimientos… podrás valorar lo que ha sucedido.
  • Realiza ejercicios que te ayuden a relajarte, a eliminar el estrés: Yoga, respiraciones abdominales…

Además, si contáis con algún profesional de la psicología en el equipo… podéis utilizar técnicas como:

  • DEBRIEFING: Existen varias versiones de esta técnica, pero a grandes rasgos consiste en realizar sesiones de grupo con intervinientes, en los que se abordan las experiencias vividas durante la intervención, analizando conductas, emociones, pensamientos… siempre desde la perspectiva de cada participante. Dura entre 1 y 4 horas.

Normalmente se recomienda llevar a cabo del Debriefing entre 24 y 48 horas después de la actuación, ya que en las primeras 24 horas puede existir todavía una activación emocional muy alta por parte del técnico.

El objetivo es que los trabajadores exterioricen sus emociones, así como lo que les sucedió durante la actuación sanitaria, cómo les ha afectado y qué ha significado para ellos.

En estos grupos, entre otras cosas no se permiten críticas ni juicios hacia otros, solo se habla de uno mismo. O si la persona opta por no hablar, también se respeta.

  • DEFUSING: Es una técnica similar al Debriefing, pero más rápida… Su duración es de 20 a 45 minutos… y se hará en muchos casos justo después de la intervención, lo único… que sería conveniente hacer después una sesión de Debriefing.

“Se cifra que los profesionales de emergencias se exponen a un daño psicológico seis veces superior al resto de la población”

Schmitz et al, 2012

Artículos Hábitos Saludables, Artículos Relaciones Personales

¡QUIÉRETE… MUCHO!

¡QUIÉRETE… MUCHO

Por Ángela Peco Psicología.

AUTOESTIMA = AUTORRESPETO + AUTOACEPTACIÓN + AUTOCONCEPTO

Vamos a ir desarrollando esta idea poco a poco…

La valoración que hacemos de nosotros mismos… eso es autoestima. Podemos valorarnos en positivo o en negativo. Podemos vernos como listos o tontos, guapos o feos, abiertos o cerrados, tristes o alegres…

La forma en que nos valoramos tiene mucho que ver con cómo afrontamos la vida y sus diferentes pruebas… Si me estoy repitiendo hasta creerme que soy una persona triste a la que nadie quiere… ¿cómo creéis que afrontaré la vida?

Vamos formando nuestra autoestima desde que somos pequeñitos, “aprendemos a ser” de una determinada manera. Vamos respondiendo a la vida según quién somos (innato) y según cómo pensamos que somos (aprendido) y ambos componentes van conformando nuestra personalidad.

Cuando tenemos una autoestima positiva, confiamos en nosotros mismos, en nuestras capacidades, conocemos nuestros puntos fuertes, y también los débiles y hacemos todo lo posible por mejorarlos. Una persona así, se ve capaz de afrontar retos y responsabilidades. Además, está lanzando al mundo un mensaje: “Yo me valoro, pase lo que pase, y piensen de mí lo que quieran”.

Si nuestra autoestima es negativa, la actitud hacia la vida suele ser pesimista, con sentimiento de soledad, tendencia a no comunicar lo que siento y sentimiento de vacío y descontento en general. Esta persona se autolimita perdiendo muchas oportunidades para mejorar su bienestar. El mensaje que lanza al mundo una persona con baja autoestima: “Yo no me valoro… Necesito que los demás me valoren para sentirme bien”.

¿QUÉ COSAS PUEDES HACER PARA TENER SANA TU AUTOESTIMA?

  • Crea positividad por donde vayas: Cambia tu mundo, estés donde estés. Pon tu foco en las emociones y sensaciones positivas que vives (alegría, bienestar, placer…). A pesar de todo lo negativo que nos pase en la vida, siempre hay algo por lo que poder ser agradecidos y sentirnos afortunados.
  • Mantente lejos de las personas tóxicas: Son personas que te merman la autoestima continuamente… a veces no es fácil separarse de ellas por el sentimiento de culpa… pero sería la mejor decisión que puedes llegar a tomar. Tomar buenas decisiones también hace que tu autoestima crezca.
  • Ábrete a los cambios: La vida cambia de forma continua… muestra apertura. No juzgues y evalúa si algo va o no contigo. A veces las mejores oportunidades aparecen de donde menos te lo esperas. Abre los ojos y mira.
  • El pasado ya no existe: Estuvo ahí, pero ya no podemos hacer nada para cambiarlo. Todo pasa, todo es temporal. Aprender de lo que fue es lo más importante. Avanza, soluciona tus traumas sin anclarte a ellos, un paso adelante te ayudará a ver la vida con ojos nuevos. No permitas que el pasado determine tu futuro. Utiliza el PERDÓN, como recurso psicológico. Perdonar te va a ayudar a cambiar la percepción de lo que sucedió, te ayudará a comprender que todos, incluidos nosotros cometemos errores.
  • Identifica los pensamientos negativos, y páralos: Todo el mundo tiene pensamientos negativos… el problema es cuando son muchos, y no los controlas. Al contrario, ellos te controlan a ti… Por eso prestar atención a cuando aparecen es clave. Me doy cuenta de lo que estoy pensando. Analizo rápido porque estoy pensando así, y lo cambio por un pensamiento positivo. Si haces esto de forma diaria cada vez que “te pilles” pensando mal… te cambiará la cara ante la vida.
  • Aprende reconocer tus fortalezas. Si te pones a elaborar una lista de todas las cosas buenas que tienes a tu favor, lo que has logrado en la vida con ellas… te vas a sorprender de todo lo que eres capaz.
  • Responsabilízate de las decisiones que tomes. La equivocación es nuestra compañera de viaje, no un látigo con el que castigarnos. Aprende a reconocer tus errores. De esta forma será más fácil que aprendas a sumir riesgos. No pasa nada si te equivocas. Los errores no son sinónimo de fracaso, sino de intento.
  • Autorrecompénsate: ¡Prémiate cuando hagas las cosas bien! Hazte un pequeño regalo (o grande), dite algo bonito, haz algo que te guste hacer.
  • Tú has de ser tu prioridad: No, no eres egoísta por ello. Cuando cuidas tu bienestar eres una persona responsable también hacia los demás. Ten en cuenta que no puedes ofrecer a los demás aquello que no tienes.
  • Participa en actividades nuevas que nunca hayas hecho antes. Sal de tu zona de confort.
  • Maneja las críticas con inteligencia emocional. Las personas siempre van a buscar algo o alguien de quién hablar. No has de dar tanta importancia a la opinión de los demás. Da más importancia a tu opinión. Y por favor deja de compararte con nadie… compararse es la mejor manera de frustrarse. Sé tu mismo.

Si te paras a pensar… la única persona que está contigo todos los días de tu vida… ¡eres TÚ! Delegar nuestro estado de ánimo a los demás es un error. La única persona responsable de sentirte bien contigo misma eres TÚ.

Con toda esta lista ya puedes empezar a trabajar sobre ti. Ponte manos a la obra. Mantener alta nuestra autoestima, va a aportarnos muchos BENEFICIOS:

  • Tendremos más estabilidad mental.
  • Tomaremos mejores decisiones.
  • Bajará nuestro nivel de ansiedad y subirá nuestra sensación de seguridad.

¡Pero no tenemos que confundir tener una autoestima sana con ser narcisistas con la autoestima inflada! No tiene nada que ver…

Las personas narcisistas, con el ego por las nubes… realmente son personas inseguras. Autoestima no es ni egocentrismo, ni arrogancia, ni orgullo, ni superioridad…

Una persona que se muestra hacia los demás con prepotencia, destacando sus fortalezas y haciéndote ver sus perfecciones… que no te confunda. Su autoestima está herida.

Quizá nos cueste trabajo diferenciar esto, porque realmente la línea que separa a una cosa de la otra es muy fina… quizá la clave está en la humildad, que es una de las armas que “machaca” al ego. No somos ni mejores ni peores que los demás… somos diferentes.

Cuando te quieres a ti mismo… no tienes necesidad de “ensuciar la imagen de los demás”, ni de echarlos por tierra… Cuando te quieres a ti mismo, te es mucho más fácil querer a los demás.

 

“Te has criticado a ti mismo durante años, y no ha funcionado. Prueba a halagarte y observa qué ocurre”

 Louise L. Hay

Artículos Hábitos Saludables, Artículos Infancia

INFANCIAS ROBADAS… POR LOS VIDEOJUEGOS

Por Ángela Peco Psicología.

Una videoconsola es “un buen regalo para la Comunión” … Seguro que ha sido el regalo de Comunión de muchos niños de entre 9 y 11 años… Un regalo peligroso que, de no utilizarse de la manera adecuada, puede ocasionar grandes descontroles conductuales… y más…

Hace pocos días la Organización Mundial de la Salud ha reconocido la Adicción a los Videojuegos como Trastorno Mental

Se trata de una adicción no tóxica, encuadrada dentro de las adicciones de comportamiento.

Para las personas que la padecen (muchas de ellas… NIÑOS), el hecho de no poder jugar conlleva estrés, un grado muy elevado de ansiedad, trastornos de sueño e incluso trastornos de alimentación.

Es bueno que sepas que entre el 3 y el 10% de los jugadores a videojuegos se convierten en adictos a ellos…

Cada vez son más pequeños los niños que se adentran en la “cultura del gaming”, conectándose a través de la red para llevar a cabo juegos de rol, competiciones on line…  Estos juegos, provocan una dependencia tan intensa que, niños y adolescentes, se pasan más horas jugando que durmiendo…, que no descansan ni para comer, o que empiezan a sufrir delirios como escuchar tonos del videojuego mientras está apagado…

 

El gancho… Las misiones

El hecho de tener que ir consiguiendo misiones, hace que el jugador siempre tenga un motivo para seguir jugando… cuantas más misiones alcances, más exclusivo te conviertes.

El alcanzar ciertos niveles hace que se ganen el reconocimiento social de los demás jugadores, de los colegas, y el propio juego también te lo reconoce…

Pero llegar hasta ahí, requiere muchas horas de vida no vivida.

Actualmente, estos juegos no son como los que había hace 20 años… que jugabas, te pasabas alguna pantalla y si se acababa el juego empezabas otra vez y lo dejabas por aburrimiento. Ahora existen las actualizaciones… que los creadores de videojuegos sacan para que cuando ya lo dominas puedas seguir jugando, para lograr nuevos retos. Así el juego no acaba nunca…

 

SEÑALES QUE HAN DE PONERTE ALERTA con tu hijo. Observa y comprueba…

  • Si juega a videojuegos más de cuatro horas al día seguidas sin parar…
  • Si ha de elegir entre varias actividades de ocio, los videojuegos son siempre lo primero.
  • Si está jugando, no atiende cuando hablas con él o lo llamas.
  • Prefiere jugar a los videojuegos antes que quedar con sus amigos.
  • No hace los deberes ni sus obligaciones de casa y está bajando su rendimiento en el colegio… y lo peor retrasa su aprendizaje de competencias y habilidades propias de su edad.
  • Si le quitas o le paras la partida, o se acotan horas para jugar se muestra irritable y agresivo: golpea puertas, paredes, insulta, agrede a sus padres…
  • Presenta cambios muy bruscos de humor, no se relaciona con la familia, y siempre prefiere estar solo.
  • Ha gastado todos sus ahorros en juegos o accesorios para jugar.
  • Ha dejado de comer con todos o come mientras juega, presentando trastornos de la alimentación como consecuencia.
  • Muestra signos de tensión en el rostro, especialmente en las mandíbulas mientras juega.
  • Se queja de dolores óseos, problemas de circulación en la espalda, las manos, los muslos…

Concretando un poco más… La adicción a los videojuegos, como todas las adicciones presentan estos ingredientes:

  • FOCALIZACIÓN: Los videojuegos son el núcleo central de la vida del niño.
  • MODIFICIACIÓN DEL ESTADO DE ÁNIMO: Sensación de euforia mientras juega, y apatía cuando no lo hace.
  • TOLERANCIA: Cada vez necesita jugar más para sentirse mejor.
  • ABSTINENCIA: Cuando no es posible jugar o se limita el tiempo de juego.
  • CONFLICTOS: Con familiares, amigos… deterioro a nivel social, escolar, familiar…

 

¿Os suenan nombres como… WOW, LOL o FORNITE…? Son juegos a los que pueden comenzar a jugar hasta niños con 7 años… y que son catalogados como “altamente adictivos”. ¡Los niños entre 6 y 7 años no saben diferenciar aún realidad y ficción de forma clara…!

La obsesión con este tipo de juegos, puede generar consecuencias serias tanto en la salud del niño como en su vida en general: familiar, escolar, social… por eso te recomiendo que pruebes a llevar a cabo buenas prácticas que eviten que tengas que utilizar la figura del psicólogo para atajar un problema que pueda convertirse en algo realmente grave para tu hijo…

  • NO LE PERMITAS COMPRAR MÁS VIDEOJUEGOS NI LE FACILITES FORMAS DE ACCEDER A ELLOS. Seguro que el aburrimiento será tu aliado, y cuando se canse de jugar a los que tiene y su estado de agitación, provocado por la consecución incesante de recompensas, vaya bajando, entonces la frustración lo hará aburrirse y cederá. (Tu firmeza aquí, pase lo que pase…)

 

  • ANÍMALO A QUE OCUPE SU TIEMPO LIBRE CON OTRAS ACTIVIDADES. Romper el ciclo del juego con otro tipo de estímulos lo hará salir del círculo vicioso en que se encuentra.

 

  • LIMÍTALE EL TIEMPO DE JUEGO… si ves muy complicado que corte con los videojuegos de forma radical porque se pone muy agresivo. Lleva a cabo con él la elaboración de un horario donde se reparta el tiempo para jugar de forma equilibrada. Nunca permitas que se mantenga jugando a los videojuegos más de una hora seguida (tampoco en vacaciones).

 

  • UTILIZA EL USO DEL VIDEOJUEGO COMO RECOMPENSA por realizar de forma adecuada la tarea, por haber estudiado… Siempre anteponiendo una actividad al uso de los videojuegos.

 

  • PROCURA CONTROLAR EL CONTENIDO DE LOS JUEGOS, intentando cambiar los juegos violentos por otros más educativos.

 

  • SIÉNTATE Y ESCÚCHALO… muchas veces esta conducta lleva detrás muchas más cosas… Normalmente, los chicos que presentan estos problemas presentan características tales como:
    • Personalidades con tendencia a la dependencia…
    • Conviven dentro de situaciones familiares complicadas (problemas de comunicación, separaciones, exceso de trabajo por parte de los padres, poca supervisión del niño…)
    • Problemas en el colegio y a nivel social (víctimas de bulling, soledad…)

En muchas ocasiones los videojuegos son una forma de evadirse de lo que ocurre a su alrededor o de no aceptar la realidad, en ellos ocultan y descargan los sentimientos que les hacen sentir incómodos… para no afrontarlos.

Por lo serio que es todo esto para la vida de los niños… evita dejar que tu hijo se quede solo con la Tablet o el videojuego… Supervísalo SIEMPRE… para evitar los inconvenientes de los que vengo hablándote en todo este artículo.

 

“El secreto, querida Alicia, es rodearse de personas que te hagan sonreír el corazón. Es entonces, y sólo entonces que estarás en El País de las Maravillas”

(Extracto de “Alicia en el País de las Maravillas”)

Artículos Hábitos Saludables

AFRONTAR EL DIAGNÓSTICO DE CÁNCER…

Por Ángela Peco Psicología.

Escuchar la palabra CÁNCER… nos revuelve el estómago, nos nubla la mente, y somete a la persona a la que se lo diagnostican y a su entorno, a una situación de indefensión y vulnerabilidad como pocas otras cosas lo hacen…

Según la Organización Mundial de la Salud, vivir con cáncer es más común de lo que nos gustaría, ya que la mitad de todos los hombres y un tercio de las mujeres tendrán un diagnóstico de cáncer en su vida.

Desgraciadamente, el número de casos aumenta cada año… pero afortunadamente, también cada vez más personas con diagnóstico de cáncer sobreviven.

Escuchar este tipo de datos… así de forma general, nos aterra… porque “estamos todos dentro del saco”. Sin embargo, cuando ese diagnóstico es más directo y te afecta a ti directamente o a alguien muy cercano, el miedo y el shock nos paraliza. En nuestra mente aparecen tres palabras: Miedo, sufrimiento, muerte…

Aunque no lo parezca… todos estamos preparados para afrontar las mayores dificultades. Seguro que alguna vez has podido comprobarlo en tu vida.

Después del diagnóstico…

… Quizá optar por buscar una segunda opinión sea buena idea… para tener una certeza absoluta.

Si se confirma… sería bueno, a la hora de elaborar mentalmente lo que le sucede a la persona (sin conjeturas y sin quitar ni poner ningún hecho que nuestra mente pueda utilizar para rellenar vacíos de información y engañarnos), que recopilásemos toda la información posible en relación a: tipo de cáncer, alternativas de tratamiento y pronóstico.

Es muy importante también que la persona diagnosticada se ponga en manos de un experto en nutrición, ya que variar su dieta y adecuarla es clave en este momento.

¿Qué pautas psicológicas puedes seguir ante una situación así?

  • PERMÍTETE EXPRESAR LO QUE SIENTES, SEA LO QUE SEA: Todas las emociones que te surjan en este momento, tienen que salir. Encarcelarlas en tu interior, no harán más que complicarte más la vida.

Enfado, rabia, frustración, tristeza… sí, son emociones negativas. Por eso no puedes quedarte con ellas dentro.

Sácalas de la forma que mejor te haga sentir… busca la manera: llorando, gritando, meditando, cantando… a solas o en compañía, como sea, pero ponles nombre y sácalas fuera.

  • QUE LAS EMOCIONES NO TE AHOGUEN: Igual que antes te he recomendado “crear un espacio” para expresar tus emociones. Ahora te pido que limites ese espacio de manera temporal.

Mantener a todas horas nuestra mente en foco con las emociones, nos puede llegar a sobrepasar. Has de saber parar, y limitar ese momento de emotividad.

Has de ocuparte de tu descanso, de tu alimentación, de mantener tus relaciones sociales…  No dejes que la emotividad negativa inunde tu vida.

Tú eres quien ha de controlarlas, no al revés.

  • UTILIZAR INTERNET PARA INFORMARTE NO ES BUENA IDEA…: Son palabras médicas nuevas, desconocidas, que a veces no sabemos ni qué pueden significar… Y ante eso solemos tener como solución ponernos a buscar en Internet… muchas veces alarmándonos más de lo que debemos, asustándonos aún más…

Pregunta todas tus dudas al equipo médico que lleve tu caso. Anota todas las dudas que tengas y pregunta.

  • CONTINUA CON TUS ACTIVIDADES DIARIAS. Aunque la situación a la que te enfrentas parece que te ha metido en un agujero fuera del tiempo… no permitas que el cáncer sea el centro de tu vida. Mantente presente en cada una de las pequeñas cosas que hagas… desde desayunar a pasear al sol, sintiendo todas y cada una de las sensaciones placenteras que te inunden. Si la mente te juega la mala pasada de irse a lo negativo a un futuro incierto… ¡tráela de nuevo aquí y ahora! Es lo único verdadero… lo demás son sólo proyecciones irreales.
  • MEJOR EN COMPAÑÍA… Acompañar sin forzar. Es muy positivo que la persona que sufre cáncer se sienta acompañada, pero no abrumada por la compañía. A veces incluso nutre el estar en silencio con alguien. Si tu caso es que eres familiar de una persona que ha sido diagnosticada de cáncer, y no sabes que decirle… no digas nada, sólo acompaña. Los pacientes con cáncer que reciben apoyo por parte de su círculo más cercano afrontan la enfermedad con menos dificultad.
  • PROTÉGETE EMOCIONALMENTE HABLANDO. Aléjate de personas complicadas, de situaciones que te generen conflicto… Y provéete de apoyo, de personas que te aporten paz, cariño y que te sostengan ante tus cambios de ánimo.

Si eres familiar, amigo… también estarás pasando por un momento de shock, de no saber muy bien cómo actuar frente a la persona que ha sido diagnosticada…

  • Escúchala, no hables si no tienes nada que decir… a veces sólo escuchar mirando a los ojos, sintiendo sus palabras y ofreciendo tu apoyo, puede ser la mejor terapia.
  • Si te habla de la enfermedad… no cambies de tema. Respeta su necesidad de desahogo.
  • Siempre con sinceridad. Si no te “sale” estar positivo, pues no te sale… no fuerces nada. El falso optimismo puede hacer que la persona se sienta con la presión de tener que negar lo que siente, de no poder expresarlo, incluso de sentir culpabilidad por no sentirse como “debería sentirse” …
  • No hagas todo por la persona… la sobreprotección incapacita siempre, merma autoestima, ahoga…
  • Intenta utilizar el sentido del humor… pero sin pasarte. La risa y el sentido del humor son una herramienta muy poderosa, pero cuando es bien utilizada. Deja que sea la persona la que tome la iniciativa… el ritmo de este baile no lo vas a marcar tú, lo marca la persona que padece esta enfermedad.
  • Refuerza los esfuerzos por avanzar y salir adelante que lleve a cabo la persona: Si tiene buen aspecto, si tiene iniciativa para llevar a cabo alguna actividad, si mantiene un buen ánimo y una actitud proactiva…
  • Anímala a realizar alguna actividad, siempre que se sienta preparada para llevarla a cabo. Buscar ocupaciones que mantengan la mente centrada en algo que no sea la enfermedad.
  • Respeta su privacidad… Es la persona que padece la enfermedad quien decide a quién se lo dice y de qué manera. Cuando la persona decida contar lo que le sucede lo hará. Primero tiene que asimilarlo y estar preparada para hablar con el resto de lo que le sucede.

 

El MANTENER UNA ACTITUD POSITIVA aparte de ser bueno para todo en la vida, es clave para el manejo de la enfermedad. Ciencias como la PSICONEUROINMUNOLOGÍA así lo afirman. Existen relaciones biológicas entre el sistema inmune (el que nos defiende de las enfermedades), el sistema nervioso, el endocrino y la conducta. Nada se pierde por comprobarlo.

 

«A veces en las consultas atendemos a pacientes mirando al monitor y olvidándonos de lo necesario que es mirarles a los ojos para que se sientan personas»

Anabel Heiniger

Hematóloga especialista en leucemia infantil en Málaga

Artículos Hábitos Saludables

MI ENEMIGA… LA COMIDA…

Por Ángela Peco Psicología.

  • Insatisfacción con la imagen corporal y consigo mismas.
  • Miedo a no ser aceptada/o (miedo al rechazo).
  • Rechazo a su cuerpo.
  • Perfeccionismo exagerado.
  • Pensamientos repetitivos sobre la comida, el peso o la imagen…
  • Evitar situaciones donde pueden sentirse observadas o donde han de mostrar su cuerpo (ir a una piscina pública por ejemplo…), así como momentos de intimidad física (vestuarios públicos…)
  • Mienten a su entorno más cercano, a su familia, pareja… para que no controlen lo (poco o nada) que comen…
  • Se comparan continuamente con la apariencia sus modelos…
  • Sentimiento de culpa tras comer.
  • …AUTOESTIMA MUY BAJA…

Estas son algunas de las características que comparten las personas (normalmente mujeres, chicas, a partir de los 12 años), que sufren algún Trastorno de la Conducta Alimentaria, todos ellos (ahora los iremos viendo), comparten además una de las fobias más peligrosas que existen tanto a nivel mental como físico: el MIEDO A ENGORDAR.

Como en la mayoría de trastornos psicológicos que os comento semanalmente… existe el efecto CÍRCULO VICIOSO… En este caso es:

La persona come cantidades o tipos de alimentos que considera que son excesivos… Eso la lleva a realizar o mantener una dieta muy estricta… Lo que aumenta su preocupación por el peso, la silueta, la imagen corporal… Todo esto va acompañado de una autoestima que baja cada vez más al no llegar a la perfección autoexigida… Para alcanzar esos objetivos, comienzan las conductas compensatorias: ejercicio extremo, vómito autoinducido, laxantes… Y después se vuelve a cerrar el círculo con una nueva sobreingesta…

Las personas que caminan dentro de ese círculo, viven cada una de sus comidas diarias como un “recuento de calorías” acompañado de un sentimiento de culpa que hace complicado seguir comiendo y que convierte a la “comida” en un terrible enemigo…

Para EVITAR esas sensaciones tan dolorosas, las personas intentan por todos los medios no afrontar e incluso NEGAR las sensaciones fisiológicas que origina el hambre.

Su miedo a subir de peso, hace que vivan dentro de una obsesión.

  • Su obsesión: No engordar.
  • Su compulsión: Pesarse continuamente (antes de comer, antes de cenar, cuando acaban de hacer deporte…) cada gramo que pierden es un premio que refuerza su esfuerzo… pero si no han “perdido” lo que consideran suficiente… aparece la frustración, aparece la ira… y como consecuencia, conductas compensatorias más estrictas aún.

Las consecuencias afectan a todos los ámbitos en que se desenvuelve la persona, haciendo que su vida quede alterada a todos los niveles:

  • A nivel fisiológico, al comienzo de esta enfermedad, suelen darse: Estreñimiento, tensión baja, sensación de frío, cabello debilitado, piel seca y deshidratada, uñas quebradizas… Si el trastorno persiste, puede generar un retraso en el desarrollo fisiológico, e incluso la inanición puede llevar a la muerte de la persona.
  • A nivel social: Su implicación en actividades de ocio, con sus amigos, su rendimiento en los estudios, su actitud en el trabajo… todo va a estar determinado y relacionado con su sensación de control y en muchos casos acaban aislándose, perdiendo el interés por cosas que antes les gustaban, o por el contrario… realizando estas tareas de manera excesiva o estricta.
  • A nivel emocional: El estado de ánimo también se ve alterado. Se convierten en personas deprimidas, irritables, irascibles y con un alto nivel de ansiedad y con pensamientos alterados y dicotómicos del tipo “todo o nada”.

Pero estos apuntes son muy generales… Os voy a intentar dar pinceladas algo más concretas sobre cada uno de los trastornos más conocidos que genera este miedo a engordar:

ANOREXIA NERVIOSA

Miedo irracional a engordar que lleva como consecuencia aparejada, la privación de la comida.

Personas que, con peso normal e inferior a la media, en la mayoría de los casos, comen como si estuvieran a dieta para mantener su peso a niveles muy bajos, ya que tienen un miedo intenso a engordar.

Personas que tienen alterada su percepción del peso y de su silueta corporal, negando de forma rotunda que sean personas delgadas o que su vida pueda correr peligro.

Podemos distinguir dos tipos de Anorexia Nerviosa:

  • Purgativa: En la que destacan los “atracones” (comer insaciablemente, sin poder parar, sin poder controlar lo que comen o la cantidad) y después, acto seguido, provocarse el vómito, tomar diuréticos, laxantes, enemas…
  • Restrictiva: Reducir la cantidad de los alimentos que se toman y realizar ejercicio en exceso con el fin de reducir el peso.

BULIMIA NERVIOSA

Muy similar a la Anorexia Nerviosa Purgativa, ya que consiste también en “atracones” seguidos de conductas purgativas, con la diferencia de que… quien sufre Bulimia suele mantener su peso y sentir mucha vergüenza de sí misma por perder el control en su forma de comer.

TRASTORNO POR ATRACÓN

 En este caso, existen también los “atracones” pero después no se da ninguna conducta inadecuada compensatoria para los mismos. Es decir, después no hay ni uso de laxantes, ni diuréticos, ni ejercicio extremo, ni vómito autoinducido…

Los atracones se llevan a cabo cuando la persona se encuentra sola, ya que siente una gran vergüenza al hacerlo, al comen sin sensación de hambre y de forma muy rápida.

Pero como siempre os digo, no quiero que os alarméis…

Quizá no todos conozcamos a personas en nuestro entorno cercano que hayan sufrido estos trastornos tan dañinos, pero casi seguro que sí, todos conocemos a personas (casi siempre mujeres…) que parece que “siempre se encuentran a dieta”, que controlan mucho lo que comen, no al punto de sufrir un trastorno alimenticio, pero sí que pueden encontrarse en ese umbral peligroso que puede llegar a cruzarse en momentos de mayor vulnerabilidad…

Si crees que puedes encontrarte en ese límite peligroso…

Pide ayuda, “no tienes que poder con todo”, eso no te hace más débil.

Un profesional de la psicología te ayudará a ver las distorsiones cognitivas que te mantienen en continua obsesión con el peso o la talla.

Un nutricionista te ayudará a llevar a cabo una alimentación sana y a ver la comida como el motor que necesitas para funcionar óptimamente.

Finalmente… no quiero que nadie se quede con la idea de que estos trastornos, sólo se dan por un problema que las personas que los presentan tienen con su imagen… Si fuese sólo cuestión de imagen, estas personas en el momento que viesen que ya han adelgazado, pararían…

Es mucho más…, es la necesidad de perfección, es el miedo a recaer, es la distorsión en su percepción…

En pleno siglo XXI los trastornos de la alimentación siguen siendo un reto para nuestra sociedad, una sociedad que cada vez se encuentra más enferma de sí misma… de sus estereotipos, y de sus demandas. Una sociedad donde la fascinación y el culto al cuerpo ideal refuerzan problemas como este del que estamos hablando.

Superar este tipo de trastornos dentro de una sociedad como la nuestra, es de titanes, pero muchas personas lo logran. Logran restaurar la normalidad en sus vidas. La clave es el APOYO, y la PERSISTENCIA. (Son trastornos con los que se ha de convivir toda la vida, como ocurre con la mayoría de adicciones, ya que podríamos hablar de la adicción a adelgazar…).

Son personas que no solo han de luchar contra su miedo a comer, su miedo a engordar… también han de abordar a lo que mantiene todo eso: Hipersensibilidad a la crítica, excesiva dependencia, miedo al abandono…

“Vivimos en una sociedad donde la boda importa más que el amor o el físico más que el intelecto. Vivimos en una cultura donde el envase es más importante que el contenido”

                                                                             Eduardo Galeano

Artículos Hábitos Saludables

¿FIBROMIALG… QUÉ?

Por Ángela Peco Psicología.

Cuando hablamos de SALUD, según la Organización
Mundial de la Salud, hemos de referirnos, no sólo a la salud física, sino al
conjunto formado por factores biológicos, psicológicos y sociales. Es lo que se
conoce como Modelo Biopsicosocial.
En otras palabras, si una persona presenta alteraciones o daños en cualquiera
de estas tres áreas (la biológica, la psicológica o la social) puede decirse
que su SALUD no es completa.

escultura mujer

Una persona que sufre Fibromialgia siente dolor de manera crónica en la mayor parte de su
cuerpo sin que haya una dolencia clara que lo esté provocando. Destacamos
también un proceso conocido como “hiperalgesia” en determinados
“puntos-gatillo” del cuerpo; son zonas en las que el mínimo roce “dispara” un
intenso dolor. El umbral del dolor de estas personas en esas zonas de su cuerpo
disminuye notablemente (es decir, necesitan menos intensidad de dolor para
percibir un dolor muy fuerte…).

El hecho de que no haya indicios de que “algo” esté
provocando esta enfermedad en nuestro cuerpo…, durante mucho tiempo se la
considerado incluso una ENFERMDAD SOMATOMORFA (es decir, creada desde la
“psique” del paciente). Actualmente se considera una enfermedad reumática. Y
afecta a más mujeres que a hombres.

Algunos estudios han descubierto como posible causa
un descenso significativo de la
hormona de la Serotonina (que ya os
he comentado en alguna ocasión es responsable, junto a otras, de la felicidad
que percibimos) y un aumento de la Sustancia P (sustancia que se relaciona
con la percepción del dolor que sentimos) … PERO NO HAY RESULTADOS CONCLUYENTES
AÚN…

Las personas diagnosticadas de fibromialgia… hablan
de un cambio radical en sus vidas…: disminuye su capacidad física, intelectual,
emocional, social y laboral.

Por este motivo es tan importante el apoyo psicológico
en personas que sufren esta incapacitante enfermedad, porque no sólo afecta al
físico… sino que daña todo lo demás.

Siguiendo dentro de la línea del Modelo
Biopsicosocial de Salud, dentro de las tres patas del taburete de nuestra
salud, en el tratamiento de una persona con fibromialgia habría que incluir:

  • Tratamiento
    farmacológico (prescrito siempre por un facultativo).
  • Actividad física
    suave y adaptada.
  • Tratamiento
    psicológico.

Objetivo: Mejorar la CALIDAD DE VIDA de la persona.

¿Sus síntomas?

Cuando una persona sufre Fibromialgia… ya no puede
realizar su trabajo como antes… incluso tiene que dejarlo. No puede realizar,
como cualquiera, como hacía desde siempre, las actividades diarias del hogar…

Realizar una sola actividad ya la deja agotada…

Incluso leer un libro es una tarea complicada, ya
que la atención mantenida también se resiente.

Entre otros muchos, los síntomas más comunes son:

  • Síntomas de Depresión y Ansiedad a consecuencia del
    continuo dolor, de no saber de dónde viene esta enfermedad o que la provoca en
    tu cuerpo y porqué… (Algunos autores informan que también estos síntomas pueden
    ser parte del mismo trastorno).
  • Problemas de sueño: Lo que aumenta la fatiga y
    cansancio durante el día…
  • Rigidez muscular:
    calambres, temblores, agarrotamientos…
  • Dolores de
    cabeza y migrañas
  • Síndrome del intestino irritable

Pero… ¿Psicología
en Fibromialgia… por qué?

Muchos estudios han demostrado que determinados
procesos psicológicos tales como: pensamientos que tenemos sobre el dolor que
sentimos, estrategias que utilizamos para afrontarlo, sensación de control que
poseemos respecto a la enfermedad, focalización continuada de nuestra atención
en la fuente del dolor… hacen que haya diferencias importantes en la calidad de
vida y ¡en los síntomas! de unos pacientes respecto a otros medicamente
hablando de personas que tenían un mismo diagnóstico.

Estos resultados a la vez que son sorprendentes ¡son
muy alentadores!

Pero en psicología, como en casi todo en la vida, se
necesita que el paciente sea un agente
activo de su cambio
.

No te dejes llevar por el derrotismo, la ACTITUD es
el 50% del éxito. El otro 50% es la PRÁCTICA.

Trabajar sobre ti mismo/a aspectos como:

  • Aceptación
    de la enfermedad: NO ES RESIGNACIÓN ¡Para nada es lo mismo! Es entender que
    ahora toca vivir a otro ritmo, pero VIVIR…
  • Romper el círculo vicioso de dolor-ansiedad-más
    dolor. Aprendiendo técnicas tales como la respiración,
    relajación, meditación, visualización
    que disminuyan la respuesta fisiológica de dolor. Cuando nos encontramos más
    nerviosos, nuestro cuerpo se tensa… cuanto más tenso está… más duele. Si
    notamos que duele, nos ponemos más tensos… 
    A eso me refiero con lo de “circulo vicioso”. Estas técnicas ayudan a
    calmar el cuerpo, calmando la mente…
  • Aprender
    técnicas de regulación emocional.
  • Reforzar tu adhesión a la actividad física, para no
    abandonarla.

Y lo más importante, que tomes el control: TIENES UN
PAPEL CLAVE EN LOS RESULTADOS DE TU ENFERMEDAD.

  • Practica el EXPRESAR TUS EMOCIONES, tus miedos…
  • PIENSA BONITO
    por favor… Que un aspecto negativo del día no pese más que diez positivos.
  • Busca toda la INFORMACIÓN que puedas al respecto de
    tu enfermedad y sus síntomas, así como de maneras de abordarla… ¡TODO menos
    derrotarte!… y no es una carrera de fondo, sino de resistencia.
  • Trabaja sobre tu
    sentimiento de CULPA. No es tu
    culpa, no estás inventando nada, no quieres estar así, no te resistas, no
    finjas nada que no sientas, compréndete tú primero a ti mismo/a…  los demás te apoyarán en la medida de sus
    posibilidades…, de ahí la importancia de que tu entorno también esté formado e
    informado de todo lo relacionado con la Fibromialgia. Todos remando en la misma
    dirección es más sencillo.
  • Aprende a GESTIONAR TU TIEMPO de otra manera. No
    “te metas auténticas palizas” de limpiezas o tareas, el día que mejor te
    encuentres… eso va a significar que al día siguiente vas a estar “K.O”…
    Planifica muy bien las tareas, establece prioridades de lo que sea realmente
    urgente, dosifica tu energía… AHORA LO PRIORITARIO ERES TÚ. Busca el equilibrio entre esfuerzo y descanso.

CURIOSIDADES… PSICOLÓGICAS… “EL CUERPO HABLA LO QUE
LA BOCA CALLA…”

  • Muchos estudios
    han detectado semejanzas en estos pacientes:
  • Han vivido situación de estrés mantenida en el
    tiempo.
  • Han sido personas muy activas que han soportado
    sobrecarga de trabajo: se han hecho cargo de familiares enfermos durante años,
    u otras situaciones complicadas…
  • Con dificultades para delegar y pedir apoyo…

Determinadas molestias corporales pueden ser
resultado de haberlas llevado a cabo a través de un continuado cultivo en
nuestro mundo emocional… no entender algunas experiencias que nos han provocado
dolor, ira, insatisfacción… Esas experiencias quedan guardadas en el
inconsciente… hasta que afloran reflejándose en el cuerpo.

El cuerpo refleja la forma en cómo pensamos y
sentimos la vida.

Probablemente no creas esto… lo entiendo… no estamos
“programados” para creer algo así… simplemente te invito a que:

Identifiques tus pensamientos diarios.

Los anotes.

Observes si existen en ellos palabras con carga
negativa.

Las anotes.

Transfórmalas… en palabras positivas, en acciones
positivas…

Interioriza ese cambio… (tendrás que pillarte
pensando mal y cambiando esa forma de pensar… muchas veces…)

Poco a poco… cambiará tu forma de sentir… y tu forma
de vivir.

“La cuestión no es que enfermedad tiene una persona,
sino quien es, la persona que tiene la enfermedad”

                                                                                
William Osler

Artículos Hábitos Saludables

ALIMENTOS Y EMOCIONES

Por Ángela Peco Psicología.

La relación entre alimentos y emociones está en nuestras vidas más presente de lo que podríamos imaginar.

Por un lado, lo que comemos afecta a cómo nos sentimos, pero, además, el cómo nos sentimos también afecta a nuestra manera de comer.

sopa amor

La relación emocional con los alimentos siempre ha estado ahí. Desde nuestros primeros momentos de vida, cuando nos amamantaron, recibimos alimento y aprendemos que esta acción está relacionada con placer, cariño, unión…

A lo largo de la vida hemos mantenido esa relación… Si te pones a hacer memoria…  recuerda esos momentos en los que te has sentido más inestable emocionalmente… ¿quizá te apetecía comer más alimentos grasos?… Si a nuestra manera de alimentarnos no le ponemos conciencia… puede que nuestra alimentación sea puramente emocional… es decir, utilizamos nuestra dieta para calmar nuestro estado emocional. Cuando usamos la comida para calmar nuestro estado emocional estamos alimentándonos emocionalmente.

Unos de los factores emocionales que más perjudica nuestra relación con la comida es la desinhibición, sobre todo en personas sedentarias (la mayoría de nosotros) … La desinhibición y los antojos consentidos de ciertos alimentos como bollería o chocolate, la falta de control en lo que comemos y cuanto comemos, el exceso de estos antojos… todos estos factores suelen ir de la mano de los problemas de sobrealimentación y los problemas de conducta alimentaria…

Pasamos del “todo” a “nada”, porque a nivel emocional aparecen sentimientos como “vergüenza” o “culpa” … y nos acabamos convirtiendo en comedores reprimidos, con temor exagerado a ganar peso, nos pasamos la vida controlando nuestra alimentación a través de dietas restrictivas que no hacen sino paradójicamente, aumentar los niveles de ingesta, y por tanto sobrealimentarnos.

¡Qué papel tan importante juega el inconsciente en todo este proceso!

En otras ocasiones os he contado que el inconsciente no entiende de textos, o letras… sino que se relaciona con nosotros y el mundo a través de símbolos e imágenes, por eso el inconsciente no entiende las bromas, y tampoco cuando le lanzamos mensajes en negativo.

Por ejemplo, si nos decimos: “no tengo que comer natillas”, el inconsciente solo va a tener la imagen de las natillas y nos entrarán más ganas de comerlas.

Esto no quiere decir que siempre suceda, pero aumenta considerablemente las probabilidades de que pase… A mayor prohibición, mayor riesgo de atracón.

Ante un problema de descontrol alimentario, la normalización de la comida tiene que ser un objetivo esencial.

Para una persona con problemas de esta índole, las conductas purgativas actúan como refuerzos a la conducta de comer… lo que puede conllevar riesgos muy graves para la salud.

El equipo emoción y alimentación, la búsqueda del equilibrio ha de estar basada en comer justamente lo que necesitamos:

  • Abusar del comer por placer, no solamente puede hacer que nos sintamos más cansados y busquemos más comida constantemente, sino que puede provocar serios problemas de salud.
  • Reprimir el acto de la alimentación, funciona como “ancla” para la obsesión con la comida. Si me repito constantemente “no tengo que comer harinas” mi inconsciente las va a buscar compulsivamente.

¿Pero cómo más se relacionan las emociones con lo que comemos?

Cuando unimos los afectos positivos al acto de comer, podemos convertir esta acción en algo muy agradable… pero los afectos también pueden ser negativos… y podemos reflejar nuestros conflictos emocionales en lo que comemos y cómo comemos…

Las emociones nos empujan a comer o a dejar de hacerlo. Es decir… podemos comer más o dejar de hacerlo… para sentirnos mejor o… para no sentirnos peor.

Entre los responsables de estas decisiones, se encuentra un aminoácido que es clave en la liberación de serotonina a nuestro cerebro. Ese aminoácido es el triptófano. Los niveles bajos de serotonina están relacionados con la depresión y la obsesión. De ahí que cuando tenemos un problema emocional, solemos ir en busca de comida porque parece que así nos aliviamos. Esto sucede porque muchos alimentos incluyen triptófano.

Cuando nuestro organismo detecta falta serotonina ocasiona distintos efectos negativos, como angustia, tristeza o irritabilidad. Cuando el cuerpo no produce triptófano, lo conseguimos a través de los alimentos. Por lo tanto, los alimentos ricos en este aminoácido actúan como antidepresivos naturales.

Además del triptófano, y la serotonina… hay otro neurotransmisor que también repercute en nuestra forma de nutrirnos… es la dopamina, que nos arrastra a lo que se conoce como “comer con el paladar”. Esta forma de comer tiene que ver con el placer y, por tanto, entra en juego el sistema de recompensa, que está mediado por la dopamina. La dopamina es el neurotransmisor que participa activamente en el refuerzo de conductas placenteras como el sexo o el consumo de drogas.

Esta búsqueda constante del placer y de calmar nuestra insatisfacción, puede llevarnos a comer alimentos sin control. A tomar alimentos con bajo valor nutricional y con altos contenidos en sustancias perjudiciales para el organismo, como las grasas trans…

Identificar el hambre emocional es el primer paso para combatirla.

¿Qué sentimientos aderezan los “problemas” con la comida?

1. MIEDO A NO SER ACEPTADOS

La causa más frecuente de problemas con los alimentos es que los relacionamos con el peso corporal. Nos ponemos a dieta con la esperanza de que al perder unos kilos aumentará la satisfacción personal. Pero si se logra alcanzar el objetivo, a menudo se comprueba que el malestar de fondo no desaparece. Entonces se vuelve a engordar y luego de nuevo a adelgazar, lo que genera un círculo vicioso del que cuesta tomar conciencia.

Autodescubrir la base en la que se apoyan estas conductas nos desvelaría un montón de emociones implicadas –especialmente el miedo a no ser amados– pero, sobre todo, la dificultad para aceptarnos con nuestros «defectos» y «debilidades».

2. SENTIMIENTO DE VERGÜENZA o CULPA

La vergüenza o la culpa aparecen a menudo en nuestra relación con los alimentos. Curiosamente, surgen casi exclusivamente por haber cometido lo que se considera un exceso y casi nunca por quedarnos cortos.

No debemos utilizar la comida como recompensa o castigo.

Masticar bien cada bocado nos ayudará a estar presentes en el momento de la comida, ser conscientes de lo que comemos y cuanto comemos y a no caer en excesos.

Lo deseable, sería, que el acto de comer se vinculara siempre a emociones positivas. Un modo de favorecerlas es establecer una conexión natural con las necesidades del organismo. Comer sintiendo, saboreando, sin estrés, sin “tengos que…”.

 “Lo que pensamos genera emociones, pero también lo que comemos”.

 Montse Bradford