La ira reflejada en la furia de un gorila
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LA IRA… ¿CÓMO PARARLA?

La ira reflejada en la furia de un gorila

Por Ángela Peco Psicología.

Todas las emociones son normales y saludables… pero cuando perdemos el control sobre ellas… se nos vuelven en contra, convirtiéndose en monstruos que nos manejan.

Con la IRA pasa justo eso… cuando perdemos el control sobre nuestra propia ira, pueden ocurrir serias consecuencias a nivel personal, laboral, social… e incluso a nivel de salud.

La Ira, al igual que el resto de emociones, es una emoción neutra… no es ni buena ni mala.

Todos sentimos ira en un determinado momento, porque estamos diseñados para sentirla.

Si sentimos que nos tratan mal, o de forma injusta, o si algo no sale como esperabas… cualquier cosa puede despertar esa emoción…

Sin embargo… la emoción no es el problema en sí mismo.

El problema es… lo que hacemos con esa emoción. El problema es… que muchas veces la emoción supera nuestro autocontrol y podemos incluso… hacer daño a los demás… o a nosotros mismos.

Por ese motivo, por ti y por los que viven a tu lado, controlar tus estallidos de ira, y aprender a expresar tus emociones sin dañar, mejorará sin ninguna duda tu situación familiar, social, y de salud.

¿Cuáles son los pasos que has de ir dando?

  • Averigua qué esconde tu ira…

Puede haber muchas cosas debajo de la alfombra de la ira… desde conductas aprendidas de niño por imitación (gritos, golpes, tirar objetos, dar portazos, chillar, insultar…) porque aprendiste que así se resolvían los problemas…

Puede que tu ira sea la máscara que está utilizando otra emoción que no quiere salir… como por ejemplo la vergüenza, el dolor, la inseguridad… Desenmascara tu propia ira… cuando sientas que vas a estallar, pregúntate… ¿Es ira, o es vergüenza, dolor… que no se gestionar?

  • Observa las señales que hacen que todo se dispare…

Normalmente antes de la explosión, en nuestro cuerpo pasan cosas.

Es como una olla cuando empieza a hervir… al agua le pasan cosas.

Observa esas cosas:

  • Respirar más rápido.
  • Necesidad de caminar.
  • Tensión en los hombros.
  • Palpitaciones en el corazón.
  • Dolor de cabeza.
  • Aprietas la mandíbula.

Estas señales, te indican que algo no va bien, así es que mejor que vayas por otra dirección…

  • Aprende a calmarte.

Una vez que aprendes a detectar esas señales de las que te he hablado antes… el siguiente paso es tomar el control. Tú has de manejar tu ira, no ella a ti:

  • Respira profundamente… eso aliviará tu tensión física. Llénate de aire desde el abdomen, coge aire por la nariz y suéltalo por la boca en el doble de tiempo que has tardado en cogerlo… irás notando la calma dentro…
  • Muévete, pero ya. Tienes un exceso de energía que has de liberar… sal a caminar, a correr, ponte a limpiar la casa… lo que sea que te haga movilizar la energía.
  • Aunque te parezca un tópico…¡Si! Cuenta hasta 10, o hasta 20… pero es importante que tu mente se dedique a otra cosa diferente, la tienes que distraer, acabar con la cadena de pensamientos que disparan la ira.
  • Exprésala, pero bien.

 Evidentemente la ira que llevamos dentro, hay que sacarla… pero sin hacer ni hacernos daño… hay que sacarla, pero bien.

Hablando con respeto. Canalizando esa potente energía para lograr cambios positivos.

Si no expresamos la ira podemos incluso enfermar… imagina si es potente su energía…

Identificar sus niveles (desde la molestia… a la pasión ciega que nos lleva a destruir o autodestruirnos) es clave para su control.

Otra idea que me parece importante transmitiros es que NO PUEDES NO SENTIR IRA… viene en el lote. Nacemos con ella dentro. Todos los seres humanos la tenemos, incluso los seres más tranquilos la sienten y experimentan…

Pero todos hemos de aprender a controlarla, a lidiarla, a canalizarla de forma positiva, sin hacernos daño, ni a nosotros ni a los demás.

Todos los días tenemos mil razonas para enfadarnos… la vida no es perfecta a nuestros ojos… Aceptarlo, y encauzar de forma inteligente nuestra energía, hará que tengamos una vida más fácil.

La ira puede enfermarte…

Si partimos del enfoque holístico de la salud… partimos de la idea de que las enfermedades comienzan siendo emociones no resueltas, que cuando llegan a su nivel más alto alteran la salud física incluso.

Las emociones tienden a dañar o a impactar sobre diferentes áreas del cuerpo… en el caso de la ira, el punto de acción suele ser la zona estomacal y hepática: úlceras, cálculos biliares, problemas con la vesícula…

Puedes buscar algunos estudios serios que avalan esto… sé que puede parecerte un poco irreal… pero a veces la realidad supera la ficción.

Además, se relaciona la ira con: anomalías cardíacas, accidentes cerebro-vasculares, engrosamientos en las paredes arteriales…

A más ira, más adrenalina. A más adrenalina, más riesgo de sufrir estas afecciones…

¿Cuál es la salida?

  • Tomar conciencia de lo que estás sintiendo.

Ni explosión, ni implosión… ni para fuera, ni para dentro…

Antes de lanzar la bomba en un sentido o en otro, tienes que desactivarla.

Sólo puedes desactivarla tomando conciencia de que la tienes en tus manos. Obsérvala, siéntela, y desactívala. Te bastan con 10 segundos.

Recuerda lo que te he comentado antes… quizá no sea ira… quizá sea miedo… Siempre está mejor visto sentir ira, que sentir miedo… pregúntatelo…

Normalmente, la ira es sólo la punta del iceberg de algo más profundo.

  • No racionalices la emoción. Siéntela en todas sus manifestaciones y responsabilízate de ella.

Intenta unir la mente a la emoción, no las separes. No se trata de racionalizar lo que sientes… se trata de integrar mente, cuerpo y emoción. Todo está unido.

Comprender la emoción, responsabilizarnos de ella, sin juzgarnos por ello, sin culpar a nadie, sin mentir. Darte cuenta que tus emociones son tu responsabilidad. Tuya, nada más.

Apaga tu piloto automático, y enciende la conciencia sobre tus emociones. Trata de entenderlas, comprenderlas, aceptarlas y canalizarlas de forma positiva.

  • Detecta los pensamientos que activan tu ira… y páralos. Son la primera parte del proceso.

Lo que importa no es lo que pasa sino lo que creemos que pasa, lo que interpretamos. Nuestro pensamiento sobre lo que pasa es lo que nos enfada.

Detecta esto en ti, y te liberarás del sufrimiento que te está generando, que te estás generando.

¿Cómo empiezas?

Sé que, a nivel teórico, todo suena muy sencillo, pero en la práctica no lo es tanto… por eso, quizá lo mejor es comenzar con la técnica del Tiempo Fuera.

Cuando veas que el nivel de ira sube y sube sin poder frenarlo… observas tu cuerpo, tus pensamientos y eres incapaz de frenar… ¡vete! , ¡aléjate del lugar donde se ha empezado a disparar la ira!, deja que se enfríe el pensamiento, la emoción… y después vuelve y soluciona, con calma.

Es una técnica que se aplica sobre todo en casos de emergencia. Aléjate de la situación que te provoca ira. Eso es mejor que realizar alguna conducta que pueda hacer o hacerte daño.

Sobre todo, NO ECHES LEÑA AL FUEGO:

  • No realices conductas que te enciendan más: salir con portazos, rompiendo objetos…
  • Termina con los pensamientos que alienten la ira.
  • Las decisiones importantes, mejor no las tomes en un estado así.
  • Evita tomar alcohol o consumir drogas.
  • Trata de no conducir o llevar a cabo deportes de riesgo…

Tu objetivo ha de ser terminar con la ira… no que la ira acabe contigo.

“Aferrarse al odio es como tomar veneno y esperar que sea el otro el que muera”

Buda

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