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CUTTING: CORTARSE EL CUERPO… CUANDO DUELE EL ALMA…

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Por Ángela Peco Psicología.

Las redes sociales son una estupenda herramienta para difundir ideas y pensamientos de una forma rápida y que puede llegar a un gran número de personas en pocos segundos.

Como todo, esto también tiene las dos caras que todo tiene en la vida, lo bueno, y lo malo…

Podemos encontrar post maravillosos, que intentan ayudar, poner palabras a lo que sentimos, dar nuevas ideas constructivas… pero también podemos encontrar la otra parte más oscura, donde personas convencidas (o no) de su condición, dan ideas sobre cómo abordar un suicidio de manera eficaz, o como potenciar la anorexia con mejores trucos, y ahora también… ideas sobre cómo autolesionarte con cortes y sus beneficios… ¿Quién puede hacer algo así…? Personas con la mente atormentada, que busca sentido y compañía a su desesperación.

Las estadísticas hablan que sobre el 4% de los adultos lo llevan a cabo, independientemente del género.

Las personas más vulnerables… los ADOLESCENTES, entre los 12 y los 18 años. Niños que dejan de ser niños para convertirse en adultos que aún no lo son, en un mundo con demasiadas tentativas para las que no están preparados aún (ni ellos, ni la mayoría de padres, para los que este mundo también es nuevo y demasiado rápido…).

En un estudio llevado a cabo entre el 2005 y el 2011 en el departamento de Psicología de la Universidad de Wisconsin, se demostró que 1 de cada 5 adolescentes se autolesionaba. Esas cifras han aumentado exageradamente en los últimos años.

EL «CUTTING»

En este artículo, quiero centrarme en hablar sobre el “CUTTING”, que no es otra cosa, más que el uso de objetos cortantes o punzantes con los que una persona se realiza autolesiones (aguja del compás, cuchilla del sacapuntas, cuchilla de afeitar de papá…).

Los cortes suelen realizarse en el antebrazo, las muñecas, en la parte interna de los muslos e incluso en las caderas.

Es muy habitual por este motivo, que la persona tienda a utilizar mangas largas o pantalón largo a pesar del calor, muchas pulseras en la muñeca, pintarse los brazos para disimular las heridas…

Este tipo de autolesiones suele llevarse a cabo por personas tímidas, sensibles y con tendencia a la depresión…

Todos tenemos necesidad de expresar el dolor y la desesperación, pero estas personas tienen dificultad para hacerlo, por eso para ellos es más fácil realizarlo de una forma silenciosa.

Podría afirmar que el cutting es, para quien lo realiza, como una forma de liberación… de abordaje del dolor emocional que se genera por exceso de estrés, de culpa, de miedo…

Es más fácil soportar el dolor del brazo, que el dolor de soportar la humillación de los de mi clase…”

Aunque puede ser inexplicable para el resto… para estos chicos y chicas, el realizarse los cortes es una estrategia que han encontrado, que les resulta fácil, y rápida para sacar fuera lo que sienten, para soportar el dolor emocional, y para castigarse por no ser “perfectos” (kilos de más, una nariz que no me gusta, no he sacado la nota que quería, me insultan por ser diferente…)

Algunos “antecedentes” que suelen estar relacionados con esta peligrosa práctica son:

  • Haber sufrido una pérdida y no saber manejar el duelo.
  • Vivir en una situación de constante estrés.
  • Desprecio hacia el propio cuerpo.
  • Problemas de baja autoestima.
  • Sufrir acoso escolar o bullying.
  • Alta exigencia en el colegio, instituto, universidad…
  • Haber sufrido maltratos en la infancia.
  • Sufrir homofobia.

Para quien practica el cutting:

  • El dolor físico alivia el sufrimiento emocional. Es algo así como el vómito para quien padece bulimia. Aplaca la sensación de tristeza, te saca rápidamente de esa sensación de no sentir…
  • El dolor físico es una forma de autocastigarse: Como soy un desastre, genero disgustos a mi familia, no saco los estudios… merezco esto y más…
  • El dolor físico es una “forma de sentir algo”. Muchas personas viven vidas carentes de emociones y estímulos, tienen sensación de vivir una vida hueca, vacía, y el dolor físico es una vía para sentir “algo”.
  • Una forma de llamar la atención (sobre todo en chavales/as más jóvenes, de 12-13 años), como forma de pedir ayuda, de expresar alguna dificultad.

Lo que sí está claro es que si hay autolesión… hay sufrimiento.

¿ES EL CUTTING LA ANTESALA DEL SUICIDIO?

Es un factor de riesgo, desde luego, como puede serlo la depresión, pero en contra de lo que pueda llegar a pensarse, las personas que se cortan, por lo general no tienen en mente suicidarse, sólo quieren liberar sus tensiones y la frustración que les genera alguna circunstancia que están viviendo.

A pesar de esto, pueden ocurrir casos de suicidio involuntario, ya que los cortes normalmente se llevan a cabo en la zona de las muñecas y no es fácil ser tan cuidadoso con la profundidad de los mismos.

¿SÓLO NOS AUTOAGREDIMOS CORTÁNDONOS? AUTOLESIONES EMOCIONALES.

Si hablamos de autoagresión, nos viene a la mente “el agredirnos haciéndonos daño físico”: morderme la mano o romperme los dedos ante la ira o la frustración, cortarme para sacar el dolor de la humillación o la culpa…

Sin embargo, observa como a lo largo de la vida, las autolesiones también se pueden presentar de una forma menos llamativa, quizá… nos autoagredimos cuando nos descuidamos a diario, cuando en nuestra vida priorizamos las necesidades de los demás a las nuestras… cuando no sabemos poner límites.

Estas son otro tipo de autolesiones, y que suelen estar debajo de las autolesiones físicas, son las AUTOLESIONES EMOCIONALES.

Este tipo de daño, se genera cuando nos hablamos con desprecio, cuando nos insultamos a nosotros mismos, cuando nos maltratamos psicológicamente… y estas heridas supuran también, en forma de angustia, ansiedad, miedos, depresión…

Se trata de pensamientos (esa voz interna que nos tortura convenciéndonos de que no valemos, que no para de recordar todo lo que nos equivocamos ayer…) y conductas que llevamos a cabo en contra de nuestra integridad y que nos merman el bienestar emocional.

Nos convertimos en nuestro peor enemigo, somos nuestro peor torturador.

Es justo este tipo de autolesiones emocionales, las que están debajo del cutting. Si las detectas en tu vida busca ayuda, pero no normalices lo que te hace daño.

“Nadie me puede hacer daño sin mi permiso”

Mahatma Gandhi.

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fatiga pandémica
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FATIGA PANDÉMICA

fatiga pandémica

VIVIMOS CON UNA MEZCLA DE CANSANCIO, DESCUIDO, HARTAZGO Y ENFADO…

Por Ángela Peco Psicología.

La crisis del coronavirus… además de todas las penas, daños y pérdidas que ha traído… ha generado en las personas un tipo de desgaste emocional al que se le ha dado el nombre de FATIGA PANDÉMICA.

Desde marzo del 2020 empezamos a incorporar a nuestra vida una serie de hábitos que nos iban recomendando para ir protegiéndonos, para reducir la posibilidad de contagio: ponernos mascarillas, distanciarnos de las personas al menos un metro y medio o dos, lavarnos las manos frecuentemente…

Rutinas que en muchos casos nos llegaron a molestar, a obsesionar… y que poco a poco hemos ido aceptando…

Ese miedo del principio de la pandemia… se ha ido convirtiendo en una especie de cansancio. Esto está durando demasiado.

Ahora mismo sufrimos un gran desgaste emocional por muchos puntos: tensiones acumuladas, frustración ante las medidas de los gobiernos, miedo a enfermar, miedo a contagiar, inestabilidad económica, pérdida de empleos…

Rabia, miedo, frustración ante tanta incertidumbre.

Podemos decir que lo que vivimos con asombro al comienzo y con sentimiento de pertenencia, con miedo después… ha pasado a vivirse con cansancio, con descuido y con enfado y rabia en muchos casos.

¿Qué consecuencias tiene ese agotamiento?

  • Hemos relajado la escrupulosidad del principio.
  • Desconfianza de las autoridades.
  • Vivimos en una especie de hartura por no poder recuperar nuestra vida normal.

“Si no me contagié antes… ¿Por qué me voy a contagiar ahora?” Esa actitud de dejadez sanitaria ha sido denominada por la OMS con este nombre.

En un estudio llevado a cabo por esta organización, se han obtenido dos conclusiones que son bastante llamativas:

  • Cerca del 60% de la población expresa estos síntomas como respuesta a una situación de incertidumbre, por vivir dentro de una situación no resuelta y sin un final determinado.
  • Los datos indican que el nivel de desgaste mental y emocional que vive la población ahora mismo es mayor que en marzo del 2020.

El principal causante de esta situación es el ESTRÉS. Este mecanismo nos pone en “modo ON” cuando sucede algo que nos demanda toda nuestra presencia: física y mental. Pero si ese “algo” que nos mantiene alertas, tiende a mantenerse en el tiempo, las personas vamos desgastándonos poco a poco, cometemos más errores, y nos volvemos más vulnerables mental y físicamente.

El estrés que nos ocasiona toda la situación que envuelve a la pandemia hace que vivamos con una bomba psicológica que está a punto de estallar.

Y como siempre, me gusta detallaros el “círculo vicioso”:

Vivimos una situación de estrés, cuánto más tiempo se mantenga esa situación, más fatiga mostraremos y más cansancio habrá, eso conllevará más irritabilidad, y cada vez menos ganas y atención a las medidas a adoptar.

¿Cuáles son los síntomas?

  • Pérdida de la motivación por mantenernos informados en relación a todo lo que tenga que ver con la pandemia, con las medidas, con las sanciones… Se deja de dar tanta importancia a las medidas preventivas.
  • Tristeza y preocupación ante una situación que agrava colateralmente todo lo demás.
  • Frustración e irritabilidad que muchas veces no se sabe hacia donde o hacia qué canalizar.
  • Alteraciones del sueño.
  • Problemas en la concentración.
  • Pensamientos negativos frecuentes.

Como podéis ver son síntomas propiamente depresivos. Por ese motivo es importante parar a tiempo esta cascada de síntomas, con el fin de que no deriven en un problema más serio a medio plazo.

Algunas recomendaciones:

  • Intenta llevar a cabo una vida lo más normal posible, sobre todo cuando todo indica que se ha reducido el riesgo de contagio.
  • Duerme entre 6 y 8 horas cada día.
  • Aliméntate de forma saludable.
  • Relaciónate con tus seres queridos. Busca la manera.
  • Haz un poco de ejercicio de manera regular: caminar, correr, yoga, pilates…
  • Intenta no ver tantas noticias sobre el COVID-19
  • Practica técnicas de relajación, meditación, mindfulness, yoga…
  • Expresa tus sentimientos, tus emociones: escribe, pinta, habla, canta…
  • Observa tus síntomas y si los tienes, acéptalos, ignorar la situación puede hacer que se agrave más. Pide ayuda si lo necesitas.

Ante esta situación puede que a veces te estés comportando de una forma en la que no te reconozcas…

Pedir ayuda no es de débiles. Eres una persona fuerte, que quiere seguir siéndolo.

Ir al psicólogo no es nada malo. Estamos viviendo una situación anormal… por eso, lo lógico es que necesitemos ayuda para afrontarla.

“Estoy cansado de que igualen nuestro cansancio y diagnostiquen una “fatiga pandémica” universal y democrática; como si en el cansancio no hubiese desigualdad y poder adquisitivo, como si nos cansásemos todos igual…”

Isaac Rosa.

Artículos Ansiedad, Artículos Depresión

TÚ, NO ERES TU PENSAMIENTO…

Por Ángela Peco Psicología.

El término “RUMIACIÓN” normalmente hace referencia a una enfermedad en la que las personas regurgitan del estómago los alimentos de forma repetida, para masticarlos, deglutirlos o escupirlos.

Ese mismo término se emplea en psicología para definir el hecho de no parar de dar vueltas y más vueltas a algunos asuntos, para los que no encontramos una salida…

Al igual que ocurre con los alimentos, en la rumiación física… en la rumiación mental, damos vueltas y vueltas a un tema que no nos alimenta… que no nos es útil.

Esto sucede cuando un determinado pensamiento “secuestra nuestro foco de atención”.

El hecho es que a las personas nos han educado para que tengamos control sobre nuestras vidas, sobre lo que nos sucede… y nuestro cerebro está tan acostumbrado a “controlar” para lograr sentirse “seguro”, que es justo lo que quiere hacer en cada momento.

Esto hace que cuando las situaciones las podemos controlar, inmediatamente generamos un plan de acción, lo llevamos a cabo y finaliza la preocupación (o la cambiamos por otra…).

¿Pero qué es lo que sucede cuando el pensamiento que aparece en nuestra mente no es algo que podamos “controlar” nosotros?… Pues lo que pasa es que, al no encontrar un plan de acción que nos convenza… comienza a activarse nuestro Sistema Nervioso Simpático, se comienza a generar dopamina y nos ponemos en guardia, dando lugar a cuadros de ansiedad, que nos llevan una y otra vez a darle vueltas a esa situación, a ese pensamiento…

Nuestro cerebro, al no lograr dar con una “solución de control”, lo que hace es lanzarnos el mismo mensaje una y otra vez, de muchas formas con el fin de que no nos olvidemos de dar solución a esa cuestión.

De esta forma entramos en un bucle de PENSAMIENTOS INÚTILES (no es un insulto… ¡Se llaman así!) que nos quitan energía, y nos quitan mucho tiempo.

Es así como el círculo al que entramos con la rumiación nos causa ansiedad o depresión, de forma, que lo mejor que podemos hacer es… salir de él.

Lo primero que voy a pedirte que hagas es que cuando aparezca este tipo de pensamientos en bucle…  ACEPTES ESE PENSAMIENTO y APLACES LA PREOCUPACIÓN.

La forma de llevarlo a cabo podría ser así:

  • Identifica la preocupación y el pensamiento que te incapacita, y al que no paras de darle vueltas.
  • Pregúntate si lo que te dice tu pensamiento tú lo puedes controlar o no… Si lo puedes controlar, pues lleva a cabo un Plan de Acción para abordarlo… pero si no puedes controlar eso que te angustia… se trata de un PENSAMIENTO INÚTIL para ti…
  • Rumiar preocupaciones sobre situaciones que no podemos controlar… no tiene premio, de modo que lo mejor que puedes hacer es aparcarlas.
  • Prueba a hacer este ejercicio: APLAZA LA PREOCUPACIÓN. Elige un momento al día, único, en el que dedicarás ese tiempo a tus preocupaciones (unos 15 o 30 minutos). Ese momento no será nunca antes de irte a dormir. De esta forma… si te asalta una preocupación, tendrás que “decirle”: “ahora no es el momento en que te puedo atender, tendrás que esperar a esta tarde a las 17h (o en el momento que tu te hayas fijado)”… Con ese ejercicio vas a comprobar que:
  • Muchas de las preocupaciones que rumiamos realmente no son tan urgentes como nos hace ver nuestro cerebro…
  • Nuestro cerebro cuando detecta que hay temas que no están bajo nuestro control, nos recuerda constantemente esos temas, con el fin de que no los olvidemos y de que busquemos una solución (no entiende que no podemos controlar todo siempre…), y nos puede interrumpir en cualquier momento, en cualquier lugar, a cualquier hora… Su mensaje es “hasta que no encuentres una solución a esto te lo voy a seguir repitiendo…”

Seguramente que a lo largo de la vida has aprendido que SÓLO UNA PEQUEÑA PARTE DE LAS COSAS NEGATIVAS QUE HAS ANTICIPADO… HAN OCURRIDO REALMENTE.

Normalmente nuestras rumiaciones no están dirigidas hacia la solución de una preocupación, sino al miedo por nuestra incapacidad para poder afrontar un determinado hecho.

PREGÚNTATE SIEMPRE SI LO QUE PIENSAS TE ES ÚTIL O INÚTIL… eso te ayudará a disminuir tu rumiación.

La preocupación, la rumiación…, son formas inadecuadas de afrontar un problema… creemos que el hecho de estar preocupados por algo es estar ocupados en resolverlo… ESO ES SÓLO UNA ILUSIÓN. No es así. No somos lo que pensamos, somos lo que hacemos.

Tú no eres tu pensamiento… TÚ TIENES UN PENSAMIENTO QUE TE DICE… lo que sea. El problema aparece cuando te fusionas con ese pensamiento, cuando crees que eres lo que piensas. Y además le das a ese pensamiento la categoría de “verdad absoluta”.

¿CÓMO PUEDES DEJAR DE IDENTIFICARTE CON ESOS PENSAMIENTOS INÚTILES?

Primero.- Quítale la careta al pensamiento.

Segundo.- Siéntelo, acéptalo.

Tercero.- Déjalo ir, suéltalo.

Prueba a hacer alguno de estos ejercicios

SEPÁRATE DEL PENSAMIENTO…

Pon tu pensamiento en esta frase: “ESTOY TENIENDO EL PENSAMIENTO DE QUE… yo soy un fracaso”, de que “no hago nada bien…” el que sea.

Repetir nuestro pensamiento varias veces, de esta forma nos ayudará a que lo veamos con cierta perspectiva… nos ayudará a desvincularnos de nuestro pensamiento, a mirarlo con distancia.

PREGÚNTATE…

¿Me está siendo útil ese pensamiento?

¿Me ayuda a resolver alguna situación?

¿Me está beneficiando?

¿Me va a llevar hacia alguna parte?

Estas técnicas forman parte del proceso de DEFUSIÓN COGNITIVA una de las técnicas más eficaces para lidiar con los pensamientos no deseados.

Alejarnos de esos pensamientos, apartar de nuestra mente la niebla que generan, hace que todo se vuelva más claro.

¡Compruebalo!

“Pensar demasiado las mismas cosas es el arte de crear problemas donde no los hay”

Anónimo.

Artículos Ansiedad, Artículos Relaciones Personales

¿NAVIDAD… DULCE?

Por Ángela Peco Psicología.

La Navidad es, sin ninguna duda, una fecha donde la carga emocional está presente para la mayoría de nosotros.

Solemos asociar estos momentos con recuerdos de nuestra infancia… aquel regalo que nos hizo tanta ilusión recibir, dulces, turrones, mazapanes, e incluso cómo eras capaz de escuchar a los camellos pasar a casa y a los Reyes Magos poner tus regalos…

Todos estos recuerdos además, solemos envolverlos con el lazo de la esperanza, la ilusión… y el esfuerzo que hacen todos los medios de comunicación para que si no tienes esos bonitos recuerdos… los “adoptes” de una serie, un anuncio publicitario, una película…

Todo se adorna, escuchamos musiquillas que nos llevan a la infancia, juguetes, consumismo, luces en los balcones, preparativos para las comidas familiares… Navidad.

Pero… si todo es tan bonito… ¿por qué algunas personas se sienten mal en Navidad?

Pues porque la teoría está muy bien… pero la práctica es otra cosa.

No todo es tan idílico…  Y cuando la realidad se cruza con la idealización de la misma… ¡surge el choque!

La televisión no nos ha contado que es humanamente imposible tener sentimientos de felicidad de manera permanente.

Al estar tan presente esa idea de FELICIDAD… surge en nuestra mente la contraposición…

Al pensar en la familia solemos añorar a los que no están, o se puede remarcar una relación que esté deteriorada entre hermanos, amigos… O nos sentimos infelices porque no tenemos todo el dinero que nos gustaría para poder gastar…

O puede haber sido un año complicado… y al hacer balance volver a revivir dolores emocionales, pérdidas, pensamientos que evocan los momentos complicados vividos.

Además, esta época en la que todo parece estar unido a la felicidad… puede llevar a preguntarnos si somos o no realmente felices, o al menos tan felices como lo parecen nuestros vecinos, compañeros de trabajo, o personas que salen en televisión…

Lo que parece estar claro es que… en esta época hay un cóctel de emociones que están a flor de piel.

Las emociones no nacen porque sí en nosotros. Las emociones siempre están directamente relacionadas con las experiencias que hemos vivido a lo largo de nuestra vida.

¿Qué otras cosas suceden en Navidad…?

  • La ansiedad aparece como una de las emociones más experimentadas en Navidad. ¿Motivos?
  • Cierre de temas laborales.
  • Asistir a reuniones, comidas, compromisos y más compromisos….
  • Compras, compras y más compras de regalos, comidas…

Si a todo esto se le une la pérdida reciente de un ser querido, o una ruptura… O una situación dolorosa (física, social, económica…) puede que no sea fácil que el espíritu navideño anide en nuestro interior.

¿Qué te puede venir bien?

  • No te presiones con la idea de que durante Navidad todos hemos de estar felices. Aceptar nuestro estado de ánimo es validarlo… a partir de aquí… podrás modular tu emoción.

Dedicar un tiempo y un espacio para identificar qué sientes y que reflexiones porqué te sientes así. ¿Sientes alegría? ¿Sientes melancolía? ¿enfado…? ¿qué es lo que te hace sentir así?.

Comprender lo que sentimos hará que nos permitamos sentir nuestras emociones y que también seamos activos a la hora de manejarlas y vivirlas de forma sana. Cuando me hago consciente de lo que siento y por qué lo siento, puedo actuar manejando esa emoción, calmándola con comprensión, centrándola, buscando una expresión adecuada de la misma.

  • Relativiza, dale a las cosas la importancia justa… cuando relativizas de repente descubres que en Navidad, igual que en el resto de días del año eres libre de experimentar y vivir estas fechas como quieras, como sientas, a tu manera… el sentido que tú le des a estas fechas puede ser único para ti, igual que tu forma de celebrarlo, lo mismo que el significado de cada momento…
  • Ante las señales negativas que estas fechas pueden transmitirte… quizá sea bueno que te plantees el hecho de realizar algún cambio en tu vida. Intenta ver este momento como una oportunidad de cambio, de apertura, de comprensión… Si algo no está bien… no lo perpetúes más tiempo. Si algo hay en tu mano para cambiar… ¡hazlo!
  • Tu estado de ánimo no depende de nadie… sólo de ti. Ni de tu familia, ni de tu jefe, ni de los villancicos que pone tu vecino… Nosotros mismos generamos nuestras propias emociones, por eso tu papel con ellas ha de ser activo… y todo empieza en el pensamiento.

El paso previo a las emociones son los pensamientos, por eso, si quieres sentirte mejor… vigila de cerca tus pensamientos, mejora su calidad. PIENSA SANO. Usar nuestros pensamientos de forma positiva nos ayudará a vivir estas fechas de una forma más sencilla y amable con nosotros mismos.

  • Experimenta: Prueba a tomar estas fechas con una actitud diferente ¡a ver qué pasa! Intenta alejarte de la percepción negativa de las cosas. Cuando tomas la decisión de que algo sea de una determinada manera, pues tienes todas las papeletas de que así suceda. Si pones todo tu empeño en pasarlo lo mejor posible, no te quepa duda que así será. Empezar por una buena disposición es básico.

Si buscas discutir… encontrarás mil motivos para poder hacerlo. Si buscas pasarlo bien, serás capaz de distinguir lo importante de lo superfluo y estarás mucho más receptivo. Mejora tu talante: poner una cara mustia… te hace daño sobre todo a ti.

  • Pon a trabajar tu empatía… Intenta ponerte en el lugar de los demás, en los motivos de por qué se comportan de una determinada manera… conectar con los sentimientos de los demás hace que los juicios de valor desaparezcan y se produzca un acercamiento sincero.
  • Respeta… Cada persona es un mundo y tiene su forma de ver la vida… y eso no es ni bueno, ni malo. La diferencia siempre enriquece.
  • Intenta no sacar temas “peliagudos”, seguro que hay momentos más adecuados a lo largo del año en los que poder tratarlos.

Sea como sea, aprovecha cualquier momento de tu vida para disfrutar de la gente que tienes cerca, la que te quiere, la que te elige.

Nunca es tarde para hacer de la Navidad una oportunidad para pasarlo bien, así que prueba e intenta cambiar ese sentimiento de desazón. Por mucho que odies estas fechas, nadie las va a borrar ni te van a devolver ese tiempo que pasas enfadándote.

Siempre decides tú.

“Toda la paz que encontrarás en la cima de la montaña… es aquella que llevabas contigo”

Proverbio Zen

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ANSIEDAD… ¿PARA QUÉ?

mujer ansiedad

Por Ángela Peco Psicología.

La ansiedad se caracteriza por un estado psicológico de agotamiento por haber “acumulado” … es como si el tiempo pasara más lento, como si todo nos costara mucho más que al resto, mucho más que antes…

En líneas generales, los síntomas de los trastornos de ansiedad, podemos agruparlos en estas áreas:

  • FÍSICA: Falta de aire, taquicardia, mareos, presión en el pecho, tensión muscular, dolor de estómago, sudoración, dolor de cabeza… Estos síntomas pueden presentar distintos niveles de intensidad, pudiendo incluso derivar en estados más serios como problemas de alimentación, insomnio, falta de deseo sexual…

Ante estos síntomas, algunas personas pueden incluso llegar a pensar que están sufriendo alguna enfermedad física…

  • COGNITIVA: Preocupación excesiva y continua, pensamientos catastróficos, problemas de atención y memoria, sensación de agobio, falta de concentración, obsesiones, sensación de vacío, problemas de toma de decisiones, ideas suicidas, miedo a perder el control…
  • EMOCIONAL: Apatía, angustia, cambios de humor, irritabilidad, llanto, risa nerviosa…
  • CONDUCTUAL: Evitación. Antes hemos hablado del afrontamiento… pues la evitación es la responsable del “no afrontar”… y por lo tanto de perpetuar… Se vive con una sensación de inseguridad, como si continuamente estuvieran caminando sobre la cuerda floja…
  • SOCIAL: Problemas para mantener conversaciones, o tener una verborrea excesiva, desinterés por tus aficiones, necesidad de soledad, evitar continuamente entornos sociales, incluso el trabajo en casos más graves.

Si sufres estos síntomas es importante que consultes con un psicólogo, para trabajar con tu bienestar mental, físico y emocional.

TALLER: CONOCE Y DOMINA TU ANSIEDAD

Pero… ¿CUÁL ES LA FUNCIÓN DE LA ANSIEDAD?

Mientras crees tener esa ansiedad bajo control, puedes asumirla… el problema viene cuando ese control se pierde… cuando entras dentro de uno de los círculos viciosos que te atrapan en bucles sin retorno… Entonces tu vida sólo es angustia, miedo que retroalimenta más miedo aún… y nuestra calidad de vida, evidentemente queda bastante limitada.

La sensación es algo así como dejar de ser uno mismo, para transformarse en el habitáculo de la preocupación, irritación y el miedo… Pero, además:

  • Poco a poco perdemos la ilusión. Aparece esa sensación de no disfrutar con nada ni con nadie.
  • Nuestros pensamientos son muy repetitivos y negativos. Cada vez tenemos menos control sobre ellos.
  • Nos aislamos cada vez un poco más… Nos cuesta empatizar con los demás… estamos demasiado preocupados con nuestros temores, nuestras angustias… Vivimos saturados de nosotros mismos.
  • Y nuestro cuerpo también lo expresa con taquicardia, agotamiento, náuseas, problemas de concentración y memoria…

Pero todo esto… ¿Por qué nos sucede…?, aunque a mí me gusta preguntar mejor… ¿PARA QUÉ nos sucede? ¿Tiene alguna utilidad la ansiedad?

Si, es un poco complicado entender que algo tan negativo como la ansiedad puede darnos algún beneficio… pero si no obtuviésemos algo a cambio (a nivel inconsciente, por supuesto…) no la mantendríamos en nuestra vida… son las GANANCIAS SECUNDARIAS de la ansiedad…

Os digo que es a nivel inconsciente, porque se sale de toda lógica que algo que nos hace mal podamos mantenerlo porque nos está aportando algún beneficio… pero a veces optamos por transitar caminos poco adecuados porque es la forma más fácil de adaptarnos a nuestra realidad… No digo que sea lo más lógico, pero es que lo inconsciente no es lógico… es irracional.

¿Cuáles pueden ser esas ganancias?

  • Mayor atención o consideración por parte de los demás.
  • Pretexto para no afrontar situaciones que nos resultan desagradables.
  • Nuestra ansiedad puede ser la explicación a conductas negligentes o de desidia…
  • También podemos justificar con nuestra ansiedad conductas irresponsables o infantiles…
  • Podemos servirnos de la ansiedad para conseguir lo que queremos: evitar situaciones que nos dan miedo, enfrentarnos al rechazo, evitar estar solos o afrontar situaciones por nosotros mismos…

Vuelvo a incidir en que esto no se hace a nivel consciente… la persona que sufre ansiedad, sufre y mucho, y no está pensando en cómo sacar provecho de este dolor…

La ansiedad es síntoma de algo… algo que no está yendo bien en nuestra vida. Y eso es lo que hay que averiguar, para atajar cuanto antes… hemos de evitar que ese síntoma no se convierta en algo más grave.

Si ponemos un símil… imagina que la ansiedad fuese la fiebre… primero la calmas, la bajas… después averiguas de donde procede… pues eso mismo.

La ansiedad surge en nuestra vida PARA algo… y normalmente es para que realicemos un CAMBIO…

Detectamos una serie de necesidades, vacíos… que hemos de sanar. No se trata de disimular… ni de hacer como si esa ansiedad no estuviese… De hecho, ocultar la ansiedad, genera más ansiedad aún…, se trata de tomar decisiones que harán que nuestros síntomas se alivien.

La presencia de la ansiedad no debemos leerla sólo como un conjunto de reacciones psicofisiológicas que nos son desagradables… hemos de buscar la “utilidad” de la misma.

La mayor función que tiene la ansiedad es la de centrar tu atención en aquello que indica peligro con el fin de que o bien lo afrontes, o bien escapes…

Sí, es una respuesta atávica… pero ahora no nos persigue ningún depredador, ni nadie hace peligrar nuestra integridad física… ¿entonces?

Un nivel adecuado y “sano” de ansiedad o activación, canalizado apropiadamente nos da la motivación necesaria para afrontar situaciones que no nos son agradables.

Normalmente, la ansiedad aparece en nuestras vidas en situaciones relacionadas con hechos tales como:

  • Cuando hemos de afrontar situaciones que son inevitables a nuestra condición humana: la muerte, las pérdidas, el sufrimiento, la enfermedad, el compromiso… incluso, la libertad…
  • Ante situaciones que tienen que ver con nuestros propios límites, nuestro cerebro puede interpretarlas como una “amenaza” y entonces activar las señales de alarma en forma de “ansiedad”, ya que hemos de tomar decisiones de forma inevitable que pueden llevarnos al fracaso y eso nos enfrenta con nuestra vulnerabilidad.
  • Cuando vivimos una experiencia traumática que pone en jaque nuestra “identidad” y que nos deja atascados en una etapa que hay que cerrar…

Como vemos el denominador común de todas estas situaciones es el AFRONTAMIENTO… y al no darse esta condición, al no haber desarrollado las habilidades necesarias para afrontar estas dificultades…  es cuando aparecen los problemas de ansiedad… que van a dispararse ante situaciones que guardan una relación simbólica con la situación inicial que no quedó resuelta.

Entonces… podemos utilizar nuestra ansiedad para centrarnos y enfocarnos en esos asuntos que hemos de resolver.

Por ese motivo, la salida no está en aceptar que la ansiedad va a formar siempre parte de nosotros mismos… la salida está en buscar ayuda para superar ese estado.

SOLICITA AYUDA

«Sonríe, respira… y ve despacio»

Thich Nhat Hanh.

Artículos Ansiedad

¿PROCRASTINAS?… COMPRUEBA TU ANSIEDAD…

Por Ángela Peco Psicología.

Podíamos decir que procrastinar significa algo así como… POSPONER…

Pero no quiero que te quedes con una idea vacía y simple de este concepto… Procrastinar no es sólo posponer… es posponer sin que tú lo hayas decidido.

Es como si ante un hecho que no te apetece afrontar, pues te tomas la píldora de retrasar hacerlo, o afrontarlo…

En el primer momento esa píldora, te tranquiliza… pero después vuelve a venir esa sensación de que “tengo algo pendiente que no termino de resolver” … como si una nube gris enturbiara cada día nuestra claridad mental, nuestra alegría. Estrés y sensación de derrota es lo que suelen presentar las personas que tienen como norma el procrastinar.

Por muchas píldoras de procrastinación que te tomes… el efecto inmediato acaba pasando y cada día, todos los días está ese sentimiento que eres incapaz de olvidar, tienes algo pendiente… y eso hace que sientas: culpa, nerviosismo, malestar…

Muchas de las personas que sufren ansiedad experimentan esta sensación provocada por la procrastinación.

¿Pero cómo que es un síntoma de la ansiedad… si precisamente es un no hacer para evitar afrontar aquello que me agobia?… Precisamente por eso… tu cerebro no deja de estar activo ya que no puede dejar de pensar en lo que ha dejado de hacer y tenía que haber hecho.

Pregúntate lo siguiente…

– ¿Te dices a menudo que has de hacer algunas cosas pero que al final no las terminas?

– ¿Te propones con frecuencia realizar tareas, y te sientes culpable si las retrasas?

– Normalmente siempre hay un motivo lógico para posponer eso que tienes que hacer… Pero… ¿te pasa esto demasiado a menudo?

Si has respondido que sí a dos o más de las preguntas anteriores… probablemente estés PROCRASTINANDO.

Pero… ¿Por qué nos sucede esto?

  • Normalmente procrastinamos con metas que no son nuestras… me explico, con metas que son consideradas por nuestro subconsciente como una “obligación”, más que como un deseo propio. Por ejemplo, son metas que nos hemos autoimpuesto en función de lo que nuestros padres esperaban de nosotros, o nuestra pareja, o nuestros amigos, o jefes… De esta forma… vemos la tarea por hacer no como un reto o un motivo (que me motiva…), sino como una obligación.
  • Otra escusa suele ser: “Si lo hago, lo hago bien, si no, no lo hago” … El siempre odioso perfeccionismo… Cuando nos proponemos hacer las cosas con un alto grado de perfección, damos por hecho que nos va a ser muy costoso llevarlo a cabo… y eso mismo nos hace retrasarlo buscando el momento en que más tiempo o energía tengamos para poder acometerlo… tiempo que finalmente nunca llega. La “perfeccionitis aguditis” hace que procrastines.
  • Miedos… Si aparece por algún rincón de nuestra psiquis la inseguridad o el miedo… vamos a dejar lo que nos lo provoca para otro momento. Muchas veces no tenemos claro miedo a qué o inseguridad por qué… de modo que postergamos. Aparecen aquí dos miedos muy comunes:
    • MIEDO AL FRACASO: El miedo a fracasar nos paraliza y hace que dejemos para después algo importante que tenemos que hacer para evitar un posible fracaso que anticipamos.
    • MIEDO AL ÉXITO: Pensar que triunfar nos llevará a asumir algunos costes que no queremos asumir: más trabajo, menos tiempo libre…
  • Porque la actividad esa que tienes que hacer, no es un hábito… eso hace que entre en conflicto con tus hábitos (en los que tu cerebro se encuentra cómodo).

Muchos de nosotros a lo largo de nuestra vida, vamos cargando con varias cosas por hacer, tareas grandes, pequeñas, importantes, cotidianas…

Es curioso, pero, normalmente las personas que más procrastinan son aquellas que tienen un nivel de autoexigencia más alto. No me refiero a exigentes en temas ordinarios de la vida: limpieza, orden… Me refiero a autoexigencia en temas relacionados con: agradar, no quedar mal, completar los trabajos, ofrecer la imagen adecuada…

No quiere decir que todas las personas exigentes son procrastinadoras… Igual que una persona puede procrastinar en unos aspectos de su vida y no en otros… Normalmente las conductas que más se refuerzan son las que más tienden a repetirse.

Cuando estamos procrastinando, lo que hacemos es evitar algo que anticipamos como desagradable. Al evitarlo, obtenemos ese refuerzo que necesitamos.

Procrastinar no es de personas que tienden a perder el tiempo… no tengas esa idea.

Muchas veces, optamos por no abordar una determinada tarea, por el motivo que nos digamos… y eso conlleva que nos pongamos a resolver de forma muy eficaz otras muchas. Pero realmente… lo que nos provoca culpa es no haber hecho eso que no hemos abordado.

El círculo vicioso de esta situación sería entre la ansiedad y la culpa que genera más ansiedad a su vez…

ETAPAS DE LA PROCRASTINACIÓN

Primero: Notas una sensación de incomodidad, o de ansiedad, ante eso que tienes que hacer…

Segundo: Tu cerebro, ante eso, busca bajar la tensión llevando a cabo alguna otra tarea… entonces tiendes a hacer otras cosas… por eso te vuelves tan productivo haciendo otras cosas que no son la que tienes que hacer.

Tercero: Tu cerebro almacena como “dolorosa” la actividad esa que tienes que hacer y entonces busca distracciones o alguna razón lógica que te convenza del hecho de aplazarla. Ahí es donde aparecen las excusas cargadas de razón que te han impedido realizar lo que tenías que hacer.

NO PROCRASTINES…

  • Muchos me preguntáis ¿Qué tengo que hacer para no procrastinar?… Lo único que hay que hacer es… o bien decidir hacerlo y hacerlo, o bien, decidir no hacerlo y no hacerlo. ¡Es así de simple!, lo único importante aquí es que hagas lo que tu decidas. Cuando tú decides, entonces se para todo, para la culpa, las somatizaciones, la angustia… y tu autoestima empieza a mejorar.
  • Recuerda esto… “El que mucho abarca…”. Es normal que, si estás con muchas cosas entre manos, tengas siempre la sensación de que no llegas a todo. Quizá sea bueno que te lo preguntes, y si es así priorices… Decir que “no” a algunas cosas o personas puede ayudarte. Tú por dentro sabes qué es lo realmente importante para ti.
  • Si no empiezas a hacer eso que tienes que hacer… por favor, NO HAGAS NADA MÁS… observa que estás procrastinando, y entonces párate. Si no haces lo que tienes que hacer, entonces no harás nada más en su lugar… Eso te generará tal incomodidad que finalmente optarás por ponerte manos a la obra.
  • Ponte plazos y comprométete con ellos. Esta medida es más eficaz si otros pueden contrastar que estás cumpliendo esos plazos. (Tu psicólogo, tus compañeros de trabajo, tu pareja…). Cuando compartes tus objetivos con los demás, está comprobado que tu motivación aumenta.
  • Intenta no enfocarte sólo en las obligaciones… en los “tengo que” … Busca también saber qué es lo que te gusta y te hace disfrutar y averigua lo que no lo hace. Observa si el objetivo que persigues se relaciona con aquello que te gusta… o no…
  • Divide la tarea en pequeñas metas. Dar pequeños pasos hasta conseguir llegar al final.
  • Elimina distracciones de en medio. Si te pones con algo, ¡hazlo! Procura no tener opciones que te hagan repartir la atención.
  • Establece descansos, y respétalos. Sin saltártelos y tampoco sin extenderlos demasiado. Todo en su justa medida.
  • Si algo es importante, lo es. No le quites importancia a lo que la tiene. Cuando te convences de que algo no es un problema cuando sí lo es, aumenta tu probabilidad de procrastinar.
  • Estamos diseñados para considerar las necesidades del presente como más urgentes que las del futuro. De esta forma, puedes engañar al cerebro haciéndole ver que eso que tienes que hacer hay que hacerlo ¡para ya!
    • La procrastinación pasiva es la que normalmente conocemos. Tenemos que hacer deporte, pero nos quedamos viendo una serie… por ejemplo.
    • La procrastinación activa es la que se hace queriendo. Es decir, que como sabes que cuando no te queda más remedio y a fecha límite te vuelves productivo, pues así lo haces.
  • Cambia tu diálogo interno… y el externo también. Fíjate que a lo largo de este artículo, me estoy refiriendo a la tarea que pospones como “lo que tienes que hacer”… Esa suele ser la forma en que nos referimos a esa acción que no hacemos. Cuando nos expresamos (interna o externamente) en esos términos de «tengo que” o “debo de”… nuestra decisión propia se anula… y eso propicia el auto-sabotaje, la falta de motivación y de autocontrol. Es importante que replanteemos nuestro diálogo interno, y cambiemos esas expresiones por otras como: “decido hacer”, “elijo empezar…”.
  • Lo importante es empezar… a partir de ahí todo es más fácil.

Si no tomas medidas en relación a parar la procrastinación… poco a poco ese hábito irá extendiéndose a otras áreas de tu vida… manteniéndote en una vida donde cada vez hay más insatisfacción y más ansiedad.

Como te he adelantado antes… Procrastinar no solo tiene que ver con gestión del tiempo, la ansiedad, la baja autoestima y la dificultad para gestionar emociones, también están relacionadas.

Ponte manos a la obra!

PROGRAMA PSICO-FORMATIVO: «CONOCE Y DOMINA TU ANSIEDAD»

Artículos Ansiedad, Artículos Depresión, Artículos Duelo

ESTOY BIEN… PERO, SIENTO CULPA.

COVID19

Por Ángela Peco Psicología.

No, no tengo COVID… pero… ¿Porqué yo no? ¿Por qué yo lo he podido superar y mi familiar no?… ¿Por qué yo no he tenido casi síntomas y mi familiar está tan grave?…

Esta situación se conoce como SÍNDROME DEL SUPERVIVIENTE o CULPA DE SUPERVIVIENTE… Y puede derivar en futuros casos de DEPRESIÓN.

Son muchas las personas que están sobreviviendo a esta pandemia… y en muchos casos, salir de esta supone una gran alegría… Pero hay otras personas que no sienten esa sensación porque en sus cabezas ronda una pregunta ¿Por qué yo sí y mi familiar no?…

Cada día… es como si por dentro hubiese un volcán a punto de explotar… nuestra ANSIEDAD está ahí esperando que bajemos la guardia para poder salir… ahora todo le es propicio… Por eso tu actitud en este momento es muy importante.

Cada uno estamos enfocando este TIEMPO DE NO-TIEMPO de una manera diferente:

  • Algunos no pueden dormir.
  • Otros están todo el día en período de hibernación: pelis, series, videojuegos, comer, responder whatsapp…
  • La hiperactividad es el día a día de otros, y su forma de paliar la ansiedad… porque cuando hacen cosas, no piensan… y cuantas más cosas hagan mucho mejor…
  • Otras personas que ya padecían ansiedad… ahí continúan intentando sofocar como pueden ese fuego que se aviva ante esta realidad tan complicada de asimilar.

Lo cierto es que estamos viviendo un sufrimiento que no es sólo propio, es un sufrimiento que es de todos y por todos y que no sólo quedará en la memoria de una persona… quedará en la memoria de toda la humanidad…

Este sentimiento de culpa del que os hablo… surge, sobre todo:

  • En personas que han perdido un ser querido. Por ejemplo: uno de los miembros de un matrimonio; hijos que han perdido a sus padres… o padres que han perdido a uno de sus hijos…

Los sentimientos de negación, rabia, culpa… son habituales.

  • Personas que sufren por sus compañeros de trabajo que están enfermos, o por los que han perdido su trabajo y están pasando por mucha incertidumbre sobre el futuro…
  • Otros… no han perdido a nadie, y han superado la enfermedad… pero tienen ese sentimiento de dolor, de vacío, de irrealidad al ver tanta gente morir…

Muchas personas después de vivir de cerca situaciones de dolor, guerra, sufrimiento… o situaciones como las que estamos viviendo este último mes… se hunden en un profundo estado de culpa, de sufrimiento y de constante estrés. Los síntomas que suelen darse son:

  • Insomnio.
  • Desmotivación por seguir.
  • Flashbacks o recuerdos continuos del episodio traumático.
  • Mal humor e irritabilidad.
  • Cefaleas, dolor muscular…
  • Sensación de desconexión de la realidad.

¿Y si siento esa CULPA… qué puedo hacer?

  1. Primero tienes que saber que lo que te pasa no es nada raro … les sucede a muchas personas que han vivido situaciones semejantes a las que estás viviendo tú. Sobre todo, cuando han perdido a alguien cercano o se enfrentan continuamente a la muerte.
  2. No des poder a ese sentimiento de culpa… Busca un refugio, en tu casa, con personas queridas y con las que puedas expresar tu dolor, tus sentimientos…
  3. Recuerda cuáles son tus valores, tu significado en la vida, tus prioridades.
  4. Cuida de todos aquellos a quienes tengas cerca… Puede ser tu familia, tus vecinos, tu perro, tu gato… puede ser contribuir como mejor puedas a tu comunidad…
  5. Insisto una vez más en la importancia de establecer rutinas estos días.
  6. Plantea nuevas metas en tu vida… si son a corto plazo y no muy ambiciosas mejor… Nos ayudan a agarrarnos con fuerza a la vida.
  7. Intenta sentir, entender, comprender… que a veces hay cosas que escapan a nuestro control… Aceptar esto es clave para tu bienestar.

No te quepa ninguna duda que lo vivido a lo largo de este mes te va a cambiar la forma de ver la vida y de estar en ella… a ti, y a todos…

De ti, de cada uno de nosotros depende que cuando termine esta etapa… nos volvamos seres más humanos, que demos más importancia a las personas, al agradecimiento, a la comunidad… o por el contrario, que optemos por ser seres más distanciados entre nosotros (para protegernos…). Ojalá y optemos por la primera decisión…

SER más HUMANOS.

Sin lugar a duda este virus nos está dando una lección de humildad… No somos tan fuertes como pensábamos…

Superarlo físicamente está siendo un reto.

Superarlo mentalmente, será el siguiente:

  • Estrés Postraumático.
  • Conductas Obsesivo-Compulsivas.
  • Sentimiento de vacío ante los duelos no elaborados.

Ahora vienen los días del después… El segundo round.

 

“La búsqueda del significado es la clave para la salud mental y el florecimiento humano”

Viktor Frankl.

 

Artículos Ansiedad, Artículos Hábitos Saludables

GESTIONO BIEN MIS EMOCIONES… EN ÉPOCA DE COVID

Por Ángela Peco Psicología.

Vivimos estos días preocupados… asustados, con rabia…

Algo que es normal porque estamos viviendo una situación que jamás habíamos vivido antes… y lo nuevo, y más, si es peligroso… asusta, nos desestabiliza…

Esta situación nos está viniendo grande a muchos… y no voy a entrar en nada más…, porque mi objetivo no es buscar culpables… mi objetivo es enseñarte a que gestiones tus emociones lo mejor posible estos días, para que las consecuencias de pasar mucho tiempo en casa, sin asistir al trabajo… sin tus rutinas diarias… no sean negativas, ni a nivel mental, ni de relacionamiento, ni para ti, ni para los tuyos…

Tenemos que tener en cuenta, que las emociones que estemos sintiendo estos días… NO SÓLO TIENEN QUE VER CON LA SITUACIÓN QUE ESTAMOS VIVIENDO, sino con la mochila emocional con la que ya cargamos… Estos días TODO SE INTENSIFICA. ¡Cuidado con esto! Porque la mochila estos días puede hacerse más pesada…

Dentro de la teoría de la Ingeniería Emocional vamos a partir de la existencia de 6 emociones básicas, necesidades básicas emocionales que tenemos como seres humanos: MIEDO – TRISTEZA – RABIA – ORGULLO – AMOR – ALEGRÍA.

Para empezar… lo primero que te propongo es que IDENTIFIQUES ¿CUÁL ES TU EMOCIÓN DOMINANTE EN ESTOS MOMENTOS DE CRISIS?

Para responder a esta pregunta… primero has de mostrar SINCERIDAD CONTIGO MISM@…

Una vez que la identifiques y la tengas clara… podrás saber cómo gestionarla.

En todas las emociones siempre vamos a hablar de EMOCIÓN POR EXCESO y EMOCIÓN POR DEFECTO. Estos dos extremos…, los dos, DISFUNCIONALES.

Nunca me cansaré de decirlo EL TÉRMINO MEDIO ES LO SALUDABLE EN TODO, TAMBIÉN EN LA EMOCIÓN. La emoción centrada, es la emoción auténtica, la emoción funcional. Es a ese punto central, medio, donde tenemos que llegar cuando “pillemos” que nuestra emoción dominante en un momento determinado se encuentra en exceso o en defecto.

Vamos a hacer un repaso de todas estas emociones para que tengas claro con cuál de ellas te identificas, cuál es tu emoción dominante en este momento, y también puedas ver si estás en exceso o en defecto en la misma… y es muy importante que hagas lo posible para centrarla…

 

EL MIEDO:

En la rueda de las emociones que estás viendo… vamos a empezar por el MIEDO que es la emoción más funcional de todas.

Además, es la emoción que en estos momentos nos está dominando a la mayoría de personas, ya que estamos afrontando una situación de AMENAZA.

Pero nuestro miedo, ha de tener una función… que como ya sabéis es la función de PROTEGERNOS.

  • MIEDO POR EXCESO: Cuando estamos interpretando la situación como una gran amenaza. Como que aún está por llegar lo peor. Estas personas viven esta situación como un aislamiento estricto, rígido, excesivo… vivido desde la ansiedad y vivido desde el estrés. Cuando nos encontramos aquí, seguimos todas y cada una de las instrucciones por exceso, llegando incluso a la COMPULSIÓN: lavarse las manos de forma excesiva e incoherente, limpiar todo excesivamente… sin un sentido lógico y coherente. Cuando vivimos esta situación de esta forma… nuestro sistema inmunológico se deprime, y somos más propensos a enfermar.

Además, critican mucho a las personas que no hacen esto en la forma que ellos consideran que es la correcta. Sienten que las personas que no cumplen las normas de una forma tan estricta… son una amenaza. El miedo entonces se vuelve disfuncional, y puede hacer que, para evitar esta amenaza, nos aislemos en exceso, desarrollemos una compulsión…

Intenta identificar cuáles son esos comportamientos o actividades que estás realizando por un miedo por exceso.

  • MIEDO POR DEFECTO: Son aquellas personas que viven la situación de manera IMPRUDENTE, tanto para ellos mismos como para los demás. No sigue las normas que se indican porque cree que son una exageración…

¿Hacia donde hay que llevar tanto un extremo como el otro? Hacia la CENTRALIDAD, hacia el MIEDO SANO.

Sabiendo que la función del MIEDO es la de PROTEGERNOS, estos son los puntos que nos pueden ayudar a, apoyándonos en nuestra emoción de miedo, controlar esta sensación de amenaza:

  • Controlamos nuestros pensamientos negativos.
  • Seguimos las instrucciones dadas por las autoridades con rigurosidad y de forma adecuada.
  • No leemos demasiado noticias sensacionalistas, y aprendemos a distinguir bien cuáles son las amenazas reales de las que no lo son, o son imaginarias… (nuestra cabeza, siempre va muy por delante…).
  • No hablamos demasiado del tema.
  • No enviamos ni reenviamos demasiados mensajes de WhatsApp con noticias o informaciones sin comprobar o alarmistas… que intoxican a las personas.
  • Logramos controlar la sensación de amenaza. Esta sensación de control de la amenaza va a hacer que nos sintamos empoderados ante la situación, y no indefensos ante ella.

LA TRISTEZA:

Siguiendo las flechas de dirección del gráfico llegamos a la emoción de la TRISTEZA.

La tristeza, se considera la emoción más INTELIGENTE, la que es capaz de DETECTAR LAS PÉRDIDAS y la que nos PERMITE DESARROLLARNOS ante la adversidad, PENSAR PLANES DE ACCIÓN para afrontar las situaciones de dolor.

TRISTEZA POR EXCESO: Cuando estamos viendo constantemente las pérdidas de la situación (pérdidas de productividad, pérdidas económicas, pérdidas de amigos, contactos, seres queridos… los fallecimientos que está habiendo…). Pero además de ver estas pérdidas presentes… estamos viendo todas las pérdidas futuras que van a suceder. Nos adelantamos a pérdidas negativas que todavía no han ocurrido, pero que podrían ocurrir, hacemos cálculos sobre las repercusiones de varias hipótesis… Nos anticipamos a todo desde la sensación de temor. Aquí aparece la ansiedad por el futuro… porque el futuro también se vive como una pérdida. Pero también es clave aquí la sintomatología depresiva. El mensaje que percibimos cuando tenemos esta emoción dominante es “ESTA SITUACIÓN ES UNA GRAN PÉRDIDA”.

TRISTEZA POR DEFECTO: No nos paramos a pensar, no nos paramos a reflexionar… y por lo tanto NO NOS VAMOS A PERMITIR QUE ESTA SITUACIÓN NOS AYUDE A DESARROLLARNOS.

Nuestra tendencia ha de ser caminar hacia la TRISTEZA SANA o AUTÉNTICA. La tristeza funcional, preguntarnos:

¿Qué puedo hacer para desarrollarme como persona en esta situación?… Una vez que acepto que esta situación conlleva unas pérdidas, reales, a las que identifico… ¿Cómo ante estas pérdidas puedo desarrollarme? RESILIENCIA… Haz lo posible para encontrar en esta situación todas esas actividades que te ayuden a desarrollarte (acciones concretas…). Es decir… qué sientes que estás perdiendo… y qué cosa concreta puedes hacer para afrontar esa pérdida y crecer. (Ej: siento que pierdo el contacto con mis seres queridos… pues instalas Skype en tu ordenador y en los suyos y os conectáis, o hacéis videoconferencia por WhatsApp…)

LA RABIA:

Continuando con la lectura del gráfico, nos centramos ahora en la emoción de la RABIA.

La RABIA es la emoción que DETECTA LAS INJUSTICIAS. Además es la emoción de la PALABRA, la emoción del DIÁLOGO, la emoción de EXPRESAR…

RABIA POR EXCESO: Nos encontramos aquí cuando estamos buscando continuamente culpables a esta situación. Criticamos la acción de todo el mundo, nos parece mal absolutamente todo… lo que hace el gobierno, lo que hacen nuestros vecinos (si salen, si entran, si se van a comprar, si no compran nada…). Todo es criticable, todo es injusto…

Vivimos esta situación como si se tratara de una conspiración. Esta situación se vive como una gran injusticia. Creemos que existe un interés político, que el virus se ha creado para terminar con la población… etc… que independientemente de que pensemos que son ciertas, o no… lo inadaptativo es caer en la OBSESIÓN… EN EL DOLOR…

Cuando estamos en esta polaridad, podemos entrar incluso en el HUMOR NEGRO en relación a esta situación: Memes de “me río del coronavirus”… pero de forma muy negra…

RABIA POR DEFECTO: Pasividad absoluta. No aparece el enfado, no nos comunicamos… es como si nos hubiesen cortado la palabra, la comunicación. Preferimos no hablar, no decir nada, no expresar… Cuando estamos en esta situación, nos convertimos en personas cerradas.

Hemos de encaminarnos hacia la RABIA SANA.

  • No alimentar confabulaciones y controlar los pensamientos fantasiosos.
  • Ir a la acción desde la creatividad para ayudar de verdad. Concretar nuestra rabia en acción. Ese es la auténtica función de la rabia sana. Es un impulsor para la acción. ¿Qué acciones puedes realizar para ayudar de verdad, sin intoxicar a la gente?
  • Expresarnos sin critica incisiva ni excesiva. Proponemos soluciones desde la creatividad y desde la implicación, desde la ayuda de verdad.
  • Usamos la palabra para expresarnos, pero sin intoxicar.

EL ORGULLO:

Siguiendo el gráfico, la siguiente parada es el ORGULLO.

El ORGULLO es la emoción por excelencia de la autoestima y la autovaloración de la persona.

ORGULLO POR EXCESO: Cuando no le damos importancia a la situación que estamos viviendo. Cuando nos creemos por encima de esta situación en crisis y estamos convencidos de “que no va con nosotros”. Hacemos vida normal sin seguir las medidas, porque minimizamos totalmente cualquier efecto que pueda tener esta situación, tanto en nosotros mismos como en los demás. Damos sensación de prepotencia… y pensamos que “los demás son unos obsesivos, unos exagerados…”. Son estas personas que no siguen las medidas, las que están siendo detenidas en la calle…, ¡las que tienen un diálogo del tipo… “qué me vas a decir a mi…!”.

ORGULLO POR DEFECTO: Aquí la emoción del orgullo se desvía al extremo contrario. Lo tenemos muy abajo. Aparece cuando no confiamos en nosotros mismos, en nuestra valía personal… Cuando pensamos que no podemos ayudar en esta situación. Nos metemos en una autovaloración super negativa de nosotros mismos… Nos paralizamos… El diálogo es: “no sirvo para nada”, “no puedo salir de esta situación…”. Nuestro lenguaje es muy juzgante con nosotros mismos.

Nuestra misión aquí ha de ir encaminada a centrar nuestra emoción a un ORGULLO SANO.

  • Caminar hacia la empatía, la concienciación y la responsabilidad social: Seguir las pautas adecuadas y además, ayudar a los demás a lograr seguirlas.
  • Apoyar a los más vulnerables. Soy una persona sana, joven… pero… ¿qué pasa con los más vulnerables? Pensar que nuestra acción, no sólo es por nosotros, sino para protegerles a ellos.

EL AMOR:

Subiendo el siguiente escalón de la rueda… llegamos al AMOR.

El AMOR es esa emoción básica que nos ayuda a entrar en un ESPACIO DE SEGURIDAD, de PERTENENCIA, de COMUNIDAD.

AMOR POR EXCESO: Queremos demasiado… o mejor dicho… “CUIDAMOS DEMASIADO”, descuidándonos nosotros mismos… Aquí están las personas que quieren ayudar por encima de todo… incluso de sí mismas, aunque incluso me ponga en peligro y me pueda contagiar… sin pararnos a pensar que, si no nos cuidamos a nosotros mismos, no podemos cuidar a los demás.

Cuidado aquí… no sólo por el riesgo de contagio… sino también, por el cansancio emocional, por el cansancio físico. Y aquí tengo que hacer un inciso a… MUJERES, SANITARIOS, CUIDADORAS… tener presente la autorregulación, para no entrar en AGOTAMIENTO, en ESTRÉS POSTRAUMÁTICO… Acabamos de empezar. Dosifica por favor. ¿Pregúntate si estás en un amor por exceso? No te agotes en el intento por favor… esto puede ser largo.

AMOR POR DEFECTO: El opuesto… Personas que no se preocupan por nadie, que no cuidan a nadie, que no se sienten parte de ninguna comunidad… Los que van a la suya.

No sienten que “la unión hace la fuerza”, no sienten que “juntos podemos combatir al virus…”

Busca centrarte en un AMOR SANO.

  • Quédate en casa. No eres imprescindible para nadie. Cuídate a ti mismo. Y haces las acciones de cuidado y apoyo a los demás desde ahí: desde las redes, los balcones, interesarte llamando, haciendo tu trabajo con las medidas, si has de hacerlo…
  • Cuídate a ti mism@, cuida al Planeta, cuida tus relaciones, pero sin agotarte en el intento.
  • Esta situación es una oportunidad para “unirnos más”, para dedicar tiempo de calidad a los nuestros, para recuperar valores.

LA ALEGRÍA:

Finalmente, cerramos la rueda llegando a la emoción de la ALEGRÍA y la PLENITUD. Emoción difícil de alcanzar en estos momentos… pero a la que hay que aspirar ¡siempre!

Pero esta emoción también hay que tratarla con respeto, porque también puede ser una emoción disfuncional si está en los extremos.

ALEGRÍA POR EXCESO: Vivimos la situación con SOBREEXCITACIÓN. Se interpreta la situación como “una gran oportunidad”: una gran oportunidad de trabajo, de ingresos, de rentabilidad… El diálogo sería algo así como… “Esto es una desgracia… pero esto nos ha dado una gran oportunidad…” Es ese doble lenguaje en el que podemos caer si somos empresarios, emprendedores… (teleconsultas, telemedicina, videocursos…). Está muy bien buscar ideas y soluciones para sobrellevar la situación, pero la clave está en ¿desde dónde lo haces? ¿es desde el oportunismo? Si es así, estás en una emoción de Alegría por Exceso…

ALEGRÍA POR DEFECTO: El diálogo interno que tendrías, de encontrarte en este extremo sería… “no hay oportunidad que valga”, “no hay nada que hacer”…

Caminar hacia una ALEGRÍA SANA es el objetivo y estas pueden ser algunas pautas:

  • Ofrecernos oportunidades, tanto a nosotros mismos como a los demás, desde el AMOR y la ALEGRÍA… no desde el oportunismo.
  • Primar nuestras acciones desde el SENTIDO DE PERTENENCIA, el SENTIDO DE COMUNIDAD.

Como habéis podido comprobar el ESFUERZO emocional que tenemos que hacer estos días es de concentrar nuestras emociones en el CENTRO. EVITAR en lo posible que se nos vayan a los EXTREMOS.

  • Si puedes INTENTA HACER LA RUEDA COMPLETA varias veces al día.
  • Transita todas las emociones EN LA DIRECCIÓN QUE TE INDICAN LAS FLECHAS.
  • OBSERVA cuál es tu EMOCIÓN DOMINANTE en un momento concreto.
  • OBSERVA si a lo largo del día te encuentras en una situación de PÉNDULO en la PARTE DE DEBAJO DE LA RUEDA: Miedo- Tristeza-Rabia; Rabia-Tristeza-Miedo; Miedo-Tristeza-Rabia…
  • Intentar transitar por la PARTE SUPERIOR DE LA RUEDA: Orgullo-Amor-Alegría. Aunque de vez en cuando tengamos que bajar de nuevo, para subir después. Pero intenta NO ESTANCARTE EN UNA ÚNICA EMOCIÓN. Y sobre todo INTENTA TENER CENTRADA LA EMOCIÓN EN QUE TE ENCUENTRES.

“Una persona RESILIENTE comprende que es el arquitecto de su propia alegría… de su propio destino”.

Anónimo.

Tiempo Confinamiento
Artículos Ansiedad, Artículos Hábitos Saludables

ESTOS DÍAS TODO SE PARA… ¡MENOS NUESTRA CABEZA!

Tiempo Confinamiento

Por Ángela Peco Psicología.

Confinamiento, cuarentena, pandemia, coronavirus, desinfectantes, mascarillas … son palabras que estos días nos rebotan a todos en la cabeza.

Y cada cabeza ahí va… haciendo su cóctel…

Unos lo gestionan pegados al televisor, otros ignorando completamente las medidas que hay que tomar, otros con miedo, desconfiando de todo y todos…

Y como casi siempre sucede en estas situaciones de crisis unos sacarán lo mejor de sí mismos (ahí podéis ver a todo el personal sanitario dejándose la vida por salvar la nuestra…) y otros sacarán lo peor que llevan dentro (ayer escuché que alguien contaminado escupió a un policía en la cara…).

Pero igual que el conjunto social, también el individuo tiene ambas polaridades dentro (la buena y la mala). Y estos días no te extrañe verte muy arriba… y en otros momentos con la cara contraria.

¡Vamos a analizar todo esto!

Preocupaciones, falta de concentración, problemas de sueño, rumiación de pensamientos… ¿te está pasando?

Desde hace una semana hemos tenido que afrontar una serie de cambios en nuestras vidas que nos han dado la vuelta a nuestras rutinas, nuestros movimientos. ¡Todo se ha modificado! Hemos pasado de hacer vida casi todo el día en la calle y con muchas personas… a estar en casa (muchos afortunados) y sólo contactar vía telemática con nuestra gente.

Todo esto, en un clima de pánico (no es sólo miedo lo que hay), en un clima de confusión e incertidumbre ante las medidas que se están tomando y que la mayor parte de nuestra sociedad jamás antes había vivido.

Es normal sentir confusión y temor ante este aluvión de noticias sobre algo que amenaza tu salud y la de los tuyos. Recuerda que el miedo también está cumpliendo un papel en esta historia. El problema aparece cuando el miedo se vuelve inadaptativo.

Los problemas que más estamos viendo estos días en las personas… NO SÓLO SON POR MIEDO A CONTRAER LA ENFERMEDAD, también la gente tiene miedo a la SITUACIÓN ECONÓMICA QUE SE AVECINA: Pérdidas de ingresos, despidos… y también… SÍ, TAMBIÉN POR SOLEDAD (personas que tienen miedo de afrontar solas una situación de enfermedad: ancianos y jóvenes, sobre todo).

Todos soñamos con que esta situación termine lo antes posible… pero mi recomendación es que NO TE PONGAS FECHAS PARA VOLVER A LA NORMALIDAD. Es importante que instaures la normalidad desde ya en tu vida, hoy. Y ESO NO ES QUE NO HAGO NI CASO A LO QUE ME ESTÁN DICIENDO Y SIGO HACIENDO LO QUE HACÍA… ¡NO! Lo que te recomiendo es que instaures una normalidad, unas nuevas rutinas en esta nueva forma de vivir: horarios de sueño, horarios de trabajo, rutinas de higiene personal y de hogar… abandonarse y vivir como si todos los días fuesen domingo… no es buena opción.

Cuando vivimos esperando que algo llegue… y por las circunstancias que sean no llega… aparece la ANSIEDAD… y en este caso (ahora), el problema se agudiza porque la ansiedad se refuerza por la colectividad… es decir… todos entendemos esa ansiedad, nos identificamos con ella… y al sentirnos reforzados, ¡nos la permitimos! Intenta salir de esta situación de ansiedad colectiva que no hace bien a nadie, tampoco a ti.

Psicológicamente hemos atravesado como país por situaciones parecidas… recuerdo aún el 11-M. Pero en este caso, en el actual… nos afecta a todos, al planeta entero, es global.

Estos días y esta situación, sin lugar a dudas es más delicada para las personas psicológicamente más vulnerables: personas con depresión, hipocondría, ansiedad, trastorno obsesivo compulsivo…

También son días delicados en lo familiar… las situaciones de mala convivencia familiar se acentuarán si ya antes había historia previa de maltrato o conflicto familiar.

Personas que viven solas… pueden alterarse también ante una situación de aislamiento prolongado.

ALGUNAS PAUTAS QUE PUEDEN VENIRTE BIEN:

  • Establece unas rutinas diarias o semanales.
  • Mantente en contacto con tus familiares y amigos.
  • Aprovecha y dedica tiempo a tus aficiones, a aprender cosas nuevas.
  • No te hagas esclavo/a del WhatsApp, redes sociales, televisión…
  • Procura solucionar todos los problemas que vayan ocurriendo derivados de la convivencia.
  • Lleva una dieta adecuada: no te permitas todo, a todas horas. Autocontrol.
  • Recurre al buen humor: ¡es el mejor desinfectante mental! Y en eso los españoles somos bastante buenos. Pero siempre un humor blanco por favor, con respeto.
  • Pero no sólo el humor es importante. También el optimismo es clave. Y para eso no podemos dejar a nuestra mente en piloto automático… Si dejamos a nuestra mente volar… ya os lo he dicho en muchas ocasiones… ella vuela para protegerte, y te protege metiéndote el miedo en el cuerpo… entonces aquí juega un papel clave la VOLUNTAD EN EL CONTROL DE TUS PENSAMIENTOS: tener la voluntad de pensar con optimismo. Eso la mente no puede hacerlo sola. Requiere de tu esfuerzo, de tu voluntad. Si lo entrenas acabarás rutinizando esa forma de pensar, y entonces cuando el optimismo se haya convertido en rutina, tu mente también aprenderá a hacerlo sola. Pero mientras tanto necesita tu voluntad.

Estos días es muy importante que gestiones tu estado de miedo… y para eso:

    • Intenta INFORMARTE BIEN: En fuentes oficiales, contrastadas. Si te llegan mensajes de WhatsApp alarmistas… no los creas a la primera… sigue su trazabilidad, comprueba si son o no reales antes de creerlos o difundirlos. No contribuyas a difundir miedo. Todo esto lo que hace es aumentar la sensación de riesgo.
  • CONFÍA EN EL PERSONAL SANITARIO: Ve adecuando tu conducta a las indicaciones que los sanitarios van ofreciendo: mantener las distancias personales, evitar las reuniones… Pero no tomes precauciones innecesarias: ducharse de forma compulsiva, evitación exagerada de personas… UN EXCESO DE CONTROL… TE PUEDE LLEVAR AL DESCONTROL. Cuidado con esto por favor.
  • PRESTA ATENCIÓN A POSIBLES SÍNTOMAS: Fiebre, tos, problemas al respirar… Si los detectas comunícalos a las autoridades y sigue sus instrucciones. Pero no satures los servicios de urgencias médicas. Aquí la clave es: MANTENER LA CALMA.
  • RECUERDA COMO LO HAS CONSEGUIDO EN OTRAS OCASIONES: Seguro que en tu vida has pasado por otras experiencias en las que has tenido que afrontar situaciones de miedo o ansiedad y las has logrado superar. Pues con esta también lo vas a conseguir. Los seres humanos somos seres RESILIENTES. ¡Pon en marcha todas tus capacidades!
  • EXPRESA TUS SENTIMIENTOS. Si necesitas apoyo de un profesional, no tengas pereza ni problema en hacerlo. Muchos psicólogos te ofrecemos la posibilidad de la terapia on line o telefónica. Te pongo este símil… si estos días te encontrases con fiebre, tos, o problemas respiratorios… ¿consultarías al médico verdad?… es normal. Pues por favor si sufres síntomas de ansiedad, si necesitas recomendaciones para controlar el pensamiento que se dispara… acude a tu psicólog@. La salud física es clave para no enfermar de COVID-19, pero la salud mental es clave para no enfermar de miedo.
  • TEN CUIDADO CON ESTA PARADOJA: “No pienses en el coronavirus… no pienses en el coronavirus… no pienses en el coronavirus…” ¡¡¡Exacto!!!! Si te obligas a no pensar mucho en algo… ¡ya estás pensando en ello! Intentar no pensar en una cosa… es pensarla dos veces. Así es que te propongo la técnica… del DESPUÉS PIENSO EN ESTO.
  • INFORMA A LOS PEQUES… PERO NO LES METAS MIEDO. Cuéntales verdad, hay muchos recursos on line, muy trabajados que te van a ayudar. Ten siempre en cuenta su momento evolutivo y su capacidad de comprensión. A ellos, como a ti, les ayuda también las normas en casa, las rutinas, organizar minirreuniones en las que se establezcan objetivos a conseguir cada día… Son días largos y es bueno que haya tiempo para hacer de todo: estudiar, jugar, divertirse…

“Se mide la inteligencia de un individuo por la cantidad de incertidumbres que es capaz de soportar”.

Immanuel Kant.

Artículos Ansiedad

PERFECCIONISMO: El arte de amargarse la vida…

Por Ángela Peco Psicología.

Es muy bueno querer hacer bien las cosas, esforzarse, superarse… son aspectos muy positivos del ser humano, que además te hacen sentir mejor, mejorar tu autoestima y tener esa sensación de valía personal…

Pero como todo… en los extremos viene el peligro.

El peligro del perfeccionismo radica en querer hacer todo tan bien, que al final por miedo a no hacerlo de esa forma… no lo haces.

Es decir, que justo tu afán de superación es lo que te impide avanzar, ya que cuando no logras llegar al punto de perfección que te has propuesto, el estrés emocional y la ansiedad que te genera ese hecho paralizan tus progresos.

Vivimos en una sociedad llena de “trampas”… siempre os hago referencia a esto…

Estamos enredados en un mundo que favorece la competitividad. Y es, en este mundo, donde el perfeccionismo no sabemos si considerarlo un defecto o una virtud.

Alabamos el perfeccionismo en las cosas, la impecabilidad en las personas… Sin embargo, cuando el perfeccionismo llega a ser una obsesión, puede convertirse en una fuente insaciable de miedos, dudas e infelicidad.

Pero… ¿alguna vez te ha pasado que lo que es “perfecto” para alguien, puede no serlo para ti… o al revés?

Así es…, ¡¡LA PERFECCIÓN NO EXISTE!!… Existe tu idea sobre lo que es perfecto. Ideas que son distintas en cada uno, porque (afortunadamente) cada uno somos diferentes del otro.

 

LA TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN…

Este concepto, del que tanto hablamos los psicólogos… está íntimamente relacionado con la idea que quiero transmitirte en este artículo sobre el perfeccionismo.

Cuando tu tolerancia a la frustración es baja… en tu cabeza constantemente está la autocrítica. Esto es un mecanismo que utilizas para anticiparte a cualquier fallo que puedas tener. ¿Te suena?

Una persona perfeccionista… está en autocrítica constante… no se deja pasar ni una… parte de su tiempo lo invierte en revisar opciones, plantear posibilidades, buscar más información… todo lo que suponga tener controlada la situación.

Finalmente… llegarás a la conclusión de que NO PUEDES CONTROLAR TODO EN ESTA VIDA… La perfección se apoya en un ideal utópico.

Relájate y aprende a parar. Intenta parar cuando lo que hagas llegue a su punto óptimo de aceptabilidad.

Cuando comparas lo que haces o lo que eres con unos estándares inalcanzables para lo que juzgas… el resultado siempre será de insatisfacción.

No te digo que no te esfuerces, tampoco que no sueñes grande… no se trata de eso. Te digo que no te frustres con metas que no son reales. Te digo que busques metas pequeñas en dirección a otra mayor. Pero todo a su tiempo… aceptando los errores y las imperfecciones, estableciendo estándares alcanzables.

Valora tus pequeños logros, todo aquello que haya supuesto un avance en la dirección correcta, prémiate, acepta tus imperfecciones… porque son perfectas. Es lo que ES.

Cuando aprendes a tolerar la frustración… aprendes a continuar a pesar de los obstáculos, aprendes a perseverar en tus metas, aprendes a desarrollar fuerza de voluntad… y aparece la magia: tu autoestima aumenta.

EL PROBLEMA DEL PERFECCIONISMO…

El perfeccionismo está detrás de alteraciones como: trastornos de la conducta alimentaria, ansiedad, depresión, trastornos obsesivo compulsivo, trastorno de pánico…

Si, claro, también hay personas que su perfeccionismo lo han canalizado de una forma adaptativa.

Un PERFECCIONISMO NO PATOLÓGICO es aquel que parte del REALISMO, es decir, es el que tienen personas que poseen estándares altos pero realistas, para las que el orden, la organización y el afán de superación es importante y forma parte de sus vidas.

El PERFECCIONISMO PATOLÓGICO aparece cuando esos estándares son irrealizables, cuando existe una preocupación excesiva por los errores, y un “auto-daño” continuo por no llegar a lograrlo…

ESTÁNDARES ALTOS + AUTOCRÍTICA ELEVADA + BAJA TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN PERFECCIONISMO PATOLÓGICO

CIRCULO VICIOSO DEL PERFECCIONISMO…

Como casi siempre os digo… todo lo que conlleva patología se mueve dentro de un círculo… y destripar ese círculo puede ayudarnos a salir de él.

Vamos a analizar el círculo vicioso del perfeccionismo, que tiene como ingredientes: expectativas, frustraciones y amenazas subjetivas…

El desarrollo de este círculo podría ser algo similar a esto:

  • Cuando lo que hago no alcanza mi expectativa, considero que haga lo que haga no va a ser nunca suficiente… Eso hace que mi percepción de AUTOEFICACIA, de AUTOCONTROL disminuya.
  • Lo que conlleva una BAJA AUTOESTIMA que va relacionada con la necesidad de que sean los demás los que aprueben lo que hago, lo que soy… ELEVO MI NECESIDAD DE APROBACIÓN.
  • Si no se produce la aprobación tampoco por parte de los demás, mis pensamientos obsesivos saltan y no cesan las RUMIACIONES… aparece entonces una forma subjetiva, errónea y desajustada de interpretar la realidad: “no me han felicitado por mi esfuerzo… eso significa que no he hecho lo suficiente, no está tan bien como debería… siempre voy a ser una persona mediocre” …
  • Aumenta la AUTOCRÍTICA… y volvemos a empezar…

¡PARA ESTE CÍRCULO! Aprende a reconocer el perfeccionismo

Estas son algunas pistas que pueden ayudarte a ver si tu perfeccionismo tiende a lo patológico:

  • Retrasas las cosas una y otra vez, porque no te ves capaz de hacerlas bien…
  • Tienes problemas a la hora de terminar un trabajo.
  • Te obsesionas demasiado por detalles muy pequeños, que solo percibes tu…
  • Te da miedo cometer errores.
  • Ante las dificultades, sueles tirar la toalla.
  • Cuando logras algo… aparecen sentimientos de insatisfacción.
  • Si no consigues lo que pretendes… sientes que no vales.
  • No paras de compararte con los demás.

Si te has pillado en alguno de estos puntos… plantéate la posibilidad de mejorar alguno de estos guiones:

  • Observa si en tu diálogo interno hay muchos “debería…”. Son creencias absolutistas y rígidas que de no cumplirse aumentan tu nivel de estrés y ansiedad… Cámbialas por otras como: “Me gustaría…”
  • Analiza tu tendencia al “todo o nada”… lo bueno y lo malo, lo que es perfecto y lo que no… Aprende a ver los tonos medios. Todo es mejorable… pero disfruta de donde has llegado. El resto llegará…
  • Sobregeneralización: Siempre tengo que ser el mejor… ¿de verdad…? ¡no te lo creas!
  • Organiza tus metas. Divídelas en otras sub-metas más pequeñas. Cuando las vayas alcanzando mejorará tu sensación de eficacia.
  • Trabaja para aumentar tu tolerancia a la frustración: Los errores son parte del camino. Permítete la oportunidad de crecer y mejorar… Equivocarse es de humanos.
  • No evites, aproxímate con cautela. Cuando evitas algo… aumentas su poder. Acércate a lo que quieres, con cuidado, persigue tus metas sin miedo.
  • Separa lo que haces de lo que eres. No eres lo que haces. Tu vida, lo que eres, no es la foto de un solo instante… es una peli de vídeo… las cosas cambian, tú cambias… todo es transformación, porque todo es movimiento…
  • Entre el perfeccionismo y el descuido… hay mil opciones más.
«El perfeccionismo… es la voz del opresor».
Anne Lamott.