Artículos Ansiedad, Artículos Depresión, Artículos Duelo

ESTOY BIEN… PERO, SIENTO CULPA.

COVID19

Por Ángela Peco Psicología.

No, no tengo COVID… pero… ¿Porqué yo no? ¿Por qué yo lo he podido superar y mi familiar no?… ¿Por qué yo no he tenido casi síntomas y mi familiar está tan grave?…

Esta situación se conoce como SÍNDROME DEL SUPERVIVIENTE o CULPA DE SUPERVIVIENTE… Y puede derivar en futuros casos de DEPRESIÓN.

Son muchas las personas que están sobreviviendo a esta pandemia… y en muchos casos, salir de esta supone una gran alegría… Pero hay otras personas que no sienten esa sensación porque en sus cabezas ronda una pregunta ¿Por qué yo sí y mi familiar no?…

Cada día… es como si por dentro hubiese un volcán a punto de explotar… nuestra ANSIEDAD está ahí esperando que bajemos la guardia para poder salir… ahora todo le es propicio… Por eso tu actitud en este momento es muy importante.

Cada uno estamos enfocando este TIEMPO DE NO-TIEMPO de una manera diferente:

  • Algunos no pueden dormir.
  • Otros están todo el día en período de hibernación: pelis, series, videojuegos, comer, responder whatsapp…
  • La hiperactividad es el día a día de otros, y su forma de paliar la ansiedad… porque cuando hacen cosas, no piensan… y cuantas más cosas hagan mucho mejor…
  • Otras personas que ya padecían ansiedad… ahí continúan intentando sofocar como pueden ese fuego que se aviva ante esta realidad tan complicada de asimilar.

Lo cierto es que estamos viviendo un sufrimiento que no es sólo propio, es un sufrimiento que es de todos y por todos y que no sólo quedará en la memoria de una persona… quedará en la memoria de toda la humanidad…

Este sentimiento de culpa del que os hablo… surge, sobre todo:

  • En personas que han perdido un ser querido. Por ejemplo: uno de los miembros de un matrimonio; hijos que han perdido a sus padres… o padres que han perdido a uno de sus hijos…

Los sentimientos de negación, rabia, culpa… son habituales.

  • Personas que sufren por sus compañeros de trabajo que están enfermos, o por los que han perdido su trabajo y están pasando por mucha incertidumbre sobre el futuro…
  • Otros… no han perdido a nadie, y han superado la enfermedad… pero tienen ese sentimiento de dolor, de vacío, de irrealidad al ver tanta gente morir…

Muchas personas después de vivir de cerca situaciones de dolor, guerra, sufrimiento… o situaciones como las que estamos viviendo este último mes… se hunden en un profundo estado de culpa, de sufrimiento y de constante estrés. Los síntomas que suelen darse son:

  • Insomnio.
  • Desmotivación por seguir.
  • Flashbacks o recuerdos continuos del episodio traumático.
  • Mal humor e irritabilidad.
  • Cefaleas, dolor muscular…
  • Sensación de desconexión de la realidad.

¿Y si siento esa CULPA… qué puedo hacer?

  1. Primero tienes que saber que lo que te pasa no es nada raro … les sucede a muchas personas que han vivido situaciones semejantes a las que estás viviendo tú. Sobre todo, cuando han perdido a alguien cercano o se enfrentan continuamente a la muerte.
  2. No des poder a ese sentimiento de culpa… Busca un refugio, en tu casa, con personas queridas y con las que puedas expresar tu dolor, tus sentimientos…
  3. Recuerda cuáles son tus valores, tu significado en la vida, tus prioridades.
  4. Cuida de todos aquellos a quienes tengas cerca… Puede ser tu familia, tus vecinos, tu perro, tu gato… puede ser contribuir como mejor puedas a tu comunidad…
  5. Insisto una vez más en la importancia de establecer rutinas estos días.
  6. Plantea nuevas metas en tu vida… si son a corto plazo y no muy ambiciosas mejor… Nos ayudan a agarrarnos con fuerza a la vida.
  7. Intenta sentir, entender, comprender… que a veces hay cosas que escapan a nuestro control… Aceptar esto es clave para tu bienestar.

No te quepa ninguna duda que lo vivido a lo largo de este mes te va a cambiar la forma de ver la vida y de estar en ella… a ti, y a todos…

De ti, de cada uno de nosotros depende que cuando termine esta etapa… nos volvamos seres más humanos, que demos más importancia a las personas, al agradecimiento, a la comunidad… o por el contrario, que optemos por ser seres más distanciados entre nosotros (para protegernos…). Ojalá y optemos por la primera decisión…

SER más HUMANOS.

Sin lugar a duda este virus nos está dando una lección de humildad… No somos tan fuertes como pensábamos…

Superarlo físicamente está siendo un reto.

Superarlo mentalmente, será el siguiente:

  • Estrés Postraumático.
  • Conductas Obsesivo-Compulsivas.
  • Sentimiento de vacío ante los duelos no elaborados.

Ahora vienen los días del después… El segundo round.

 

“La búsqueda del significado es la clave para la salud mental y el florecimiento humano”

Viktor Frankl.

 

Artículos Ansiedad, Artículos Depresión

¿CÓMO NOS AFECTA PSICOLÓGICAMENTE EL OTOÑO?

Por Ángela Peco Psicología.

Si… ¡llegó Septiembre…!

Terminando el verano, el otoño está a la vuelta de la esquina…

Las personas que sufren de ansiedad y depresión… saben a qué me refiero…

Además de los bonitos paisajes que nos deja esta estación, el otoño nos trae también cambios en nuestros ritmos vitales:

  • Terminan las vacaciones de verano.
  • Bajada de temperaturas. Con el frío salimos menos de casa.
  • Volvemos al trabajo y a las rutinas.
  • Aparecen los pequeños resfriados u otras enfermedades a consecuencia de la bajada de defensas.
  • Disminución de las horas de luz natural…

Al haber menos horas de luz, nuestro cerebro lo que hace es que produce menos serotonina (ya os he explicado en otros artículos que este neurotransmisor regula nuestro estado de ánimo, el sueño…).

Muchos expertos ven una clara correlación en los bajos niveles de vitamina D y la astenia otoñal o el TAE.

La vitamina D se sintetiza en el organismo a través de la piel por la acción de los rayos ultravioletas del sol.

También interviene en la síntesis de la dopamina y de la serotonina, muy importantes para la sensación de felicidad.

Estos cambios en la exposición a la luz también alteran la liberación de la melatonina, una hormona que regula el reloj biológico del cuerpo. Nuestro cuerpo aumenta su producción por la tarde, cuando disminuye la luz solar y prepara al cerebro para el sueño reparador.

Todos estos cambios fisiológicos llevarían a modificar el estado de ánimo en personas predispuestas a ello.

Por término medio, tardamos entre dos y tres semanas en acomodarnos a estos cambios… Pero, puede haber personas que presenten este tipo de sintomatología más tiempo… afectando así a sus vidas de forma significativa.

¿PERO TODO ESTO CÓMO NOS AFECTA?

Como en todo… hay personas que se muestran más sensibles a estos cambios que otras…

Normalmente los síntomas que aparecen son:

  • Falta de Energía
  • Menos motivación para llevar a cabo nuestras actividades diarias.
  • Sensación de tristeza, apatía, falta de disfrute…

Este conjunto de síntomas se conoce como DEPRESIÓN OTOÑAL (o también Trastorno Afectivo Estacional).

Afecta al 10% de la población, sobre todo a mujeres entre 20 y 50 años, y a personas con tendencias depresivas.

Es importante destacar que la mayoría de las personas con algunos de estos síntomas no sufre un trastorno depresivo, para hablar de Trastorno Afectivo Estacional (TAE) es necesario que se repita al menos dos años consecutivos en los meses de otoño/invierno, en algunos casos, seguidos de hiperactividad en primavera/verano.

 ¿CÓMO PUEDES ABORDAR ESTOS SÍNTOMAS…?

  • No te quedes en casa… Sal fuera todo lo que puedas, y prolonga tu exposición a la luz natural: Da paseos, haz tus recados cuando es de día… Haz ejercicio al aire libre… ¡Recuerda que el Sol es un antidepresivo natural! Aprovéchalo.
  • Duerme bien… Duerme todo lo que necesites, procura no alterar los horarios del sueño, crea la rutina de dormirte siempre a las mismas horas… y respeta el mínimo de 8h de sueño.
  • Come sano… Puede que sientas una mayor sensación de hambre. No caigas en la tentación del fiambre o los bollos sin medida… Mantener una alimentación sana y equilibrada siempre ayuda a afrontar los cambios de estación, y más aún en otoño. Legumbres, cereales, verduras… y todo lo que aporte hierro y fortalezca al organismo. Los frutos secos también son muy apropiados… Por favor elimina de tu dieta los productos de azúcar refinado y con carbohidratos simples, cafeína, y otros estimulantes… Y si puedes, incrementa tu ingesta de vitamina C.
  • Cuida tu vida social… Igual que el verano es una época en que vivimos «hacia fuera», el otoño nos invita a “reconectar” con nosotros mismos. El otoño no invita tanto como el verano a salir con amigos, y a llevar a cabo planes, pero intenta no perder la costumbre de planear salidas, encuentros con amigos y familiares… ¡No te aísles!… También puedes aprovechar para apuntarte a una actividad lúdica y desarrollar un talento: artesanía, baile, pintura… Y se me ocurre que también puedes disfrutar de esas cosas únicas que te ofrece el otoño como disfrutar de un bonito paseo, bien abrigados, comiendo castañas calentitas…
  •  Expresa tus emociones… y si tienes que llorar… ¡llora! El llanto también libera endorfinas. Pero no te aferres sólo a este consejo… también es muy positivo que practiques tu sonrisa siempre que puedas. Regala tu sonrisa a alguien amable, a un niño, a tu madre, a tu hijo… Verás como multiplica tu alegría.
  • Aprende a Meditar. Parar la mente, limpiarla de negatividad. Con 15 minutos al día… notarás la diferencia.
  •  Transforma los Pensamientos Negativos…No tengo ganas de hacer nada”…, “Con este frío mejor me quedo en casa…”, “que rollo de lluvia…”, pensar así hará que si piensas que vas a tener un mal día… al final así sea (Profecía Autocumplida…). Cuando piensas mal… acabas estando peor… compruébalo… Si te pillas en un mal pensamiento… ¡cámbialo por una frase auto motivadora! Pero ten en cuenta una cosa… es mejor que te la digas en segunda persona… te pongo un ejemplo: En lugar de decir… “Voy a superar esto…” es más eficaz que te digas a ti mismo… “Vas a lograrlo”.

Se trata de llevar a cabo pequeños cambios en la rutina, con los que conseguirás avanzar en el calendario desafiando a los síntomas que, de no hacerlo, pueden abatirnos y convertirse en algo más serio y complicado de solucionar…

A medida que los días van pasando… esas sensaciones irán desapareciendo… nos estamos adaptando a la nueva estación. En otoño los árboles dejan caer sus hojas marchitas… así nosotros hemos de dejar caer nuestras tristezas… para que las limpie el viento…

“El arte de vivir… es cambiar las hojas, sin perder las raíces…”

Albert Camus.

Artículos Depresión

DEPRESIÓN ENCUBIERTA: LA HUIDA… HACIA ADELANTE

Por Ángela Peco Psicología.

Sólo hace falta echar un vistazo a nuestras redes sociales… sonrisas, poses y alegría… ¡por todos lados!

Sonrisas…

Hoy no voy a hablaros de la depresión que todos conocemos… la que todos, en mayor o menor medida, hemos podido sentir en algún momento de nuestras vidas.

No voy a hablaros de la depresión que todos identificamos con decaimiento, tristeza, desinterés, cansancio o irritabilidad…

Voy a hablaros de otro tipo de depresión, que está cada vez más presente… la que se esconde detrás de muchas de las sonrisas que vemos diariamente…

La depresión que se esconde… La sufren las personas que huyen… hacia delante…

La depresión a veces no se ve. No se diagnostica…

Estas personas tienen todos los síntomas que he relacionado antes… pero los esconden… llevan una vida normal, todo aparentemente dentro de la normalidad: en su trabajo, con su familia, con sus amigos… pero internamente hay sufrimiento, mucho…

El hecho de que esta depresión sea invisible a los demás… hace que su detección y tratamiento sea más complicado y tiende a cronificarse. Una de las causas… la falta de apoyo (porque nadie se lo imagina…) para salir de ella.

LO QUE NO SE VE… NO EXISTE, ¿O SÍ…?

No siempre la persona esconde estos síntomas de forma consciente.

A veces sí, pero no siempre…

Hay muchos factores que determinan esto:

  • El miedo al rechazo o a la crítica.
  • Creer que tristeza es sinónimo de debilidad o de inutilidad…

Cuando este “autoengaño” se lleva a cabo de una forma más inconsciente, la persona suele quitarle importancia a lo que le sucede.

No lo cuenta, porque no quiere dar lástima, porque considera que lo que le pasa no es tan importante… y a veces porque es tan EXIGENTE CONSIGO MISMA, que no puede permitirse admitir que está ocurriéndole justo lo que ha criticado muchas veces en los demás: que son débiles, que se quejan demasiado…

Las PERSONAS MÁS PROPENSAS a sufrir este tipo de trastorno son:

  • Personas con personalidad introvertida. Les cuesta hablar de sus problemas o expresar a los demás sus emociones y sus preocupaciones o sus problemas…
  • Personas con grandes responsabilidades, que tienden a ocuparse de todo y que no se permiten ningún fallo, o debilidad.
  • Personas muy perfeccionistas y con un alto grado de autoexigencia.

¿PERO… SI LA PERSONA LO ESCONDE… CÓMO PUEDE DETECTARSE ESTE TIPO DE DEPRESIÓN…?

Pues de nuevo… las paradojas de la psicología…

En psicología… lo que parece “blanco”… en realidad… es “negro”… El “sí” muchas veces es “no”… la “calma” aparente, encierra un “torbellino de ira”…

Algunas de las señales que han de mantenernos alertas para detectar esta patología son:

  • POSITIVISMO excesivo y DISPONIBILIDAD exagerada: Personas siempre dispuestas para todo y para todos, los primeros en ayudar, en escuchar… nunca tienen problemas… siempre los demás están antes que ellos mismos. Personas que no quieren llamar la atención, ni ser el centro de miradas, ni que les pregunten… Se esconden perdiéndose en los demás.

Aprenden a cambiar su humor “de cara a la galería”. Quizá los demás las admiren por su positivismo y felicidad… pero “la procesión va por dentro”… Las personas alegres no son inmunes a la depresión…

  • VIVEN EN CONSTANTE ACTIVIDAD: Trabajo, deporte, quedar con amigos, actividades y horas extra… Su tónica es estar continuamente ocupados. El mantenerse en constante actividad les evita parar a sentir cómo están ellos mismos. La continua actividad es su máscara, su muleta psicológica.

 

  • CANSANCIO EXTREMO. Ni un sueño de más de 8 horas puede reparar el cansancio que la persona experimenta. Es una sensación de no poder más… y “tener que” hacerlo. SUELEN QUEJARSE DE “AGOTAMIENTO” o “ANSIEDAD”… si eso es así, mantén la atención… puede que debajo haya mucho más…
  • NO PASAN DEMASIADO TIEMPO CON LOS DEMÁS: Esta forma de vivir, les agota, incluso físicamente. Buscan mil excusas para poder tener momentos de soledad dónde poder ser y estar realmente consigo mismos y mostrar su dolor sin necesidad de preocupar a nadie. Para evitar que esa máscara de felicidad se caiga delante de los demás… evitan pasar “más tiempo del necesario” con alguien.
  • HABLAN DE FILOSOFÍAS Y DE ARREGLAR EL MUNDO… más de lo habitual…: El significado de la vida, la búsqueda de la felicidad… los deseos de cambiar su vida…
  • PROBLEMAS DE SUEÑO. Siempre dormir mal es un indicador… de que algo pasa.
  • PROBLEMAS DE ALIMENTACIÓN. Suelen ser comedores emocionales (ya os hablé de este concepto en otro artículo anterior “ALIMENTOS Y EMOCIONES”…). A veces comemos para llenar algunos vacíos… del alma. Comemos de forma compulsiva, sentimos placer momentáneo, nos sentimos mal, aparece la culpa… más peso a lo que duele… O por el contrario… dejamos de comer… porque es una forma de controlar fuera, lo que tenemos descontrolado por dentro…
  • AUMENTO DEL CONSUMO DE ALCOHOL… Sobre todo, la persona aprovecha eventos sociales… y se bebe la tristeza.
  • BÚSQUEDA CONSTANTE DE MOTIVACIÓN: La persona prueba continuamente actividades nuevas, ya que siente que no encuentra placer en nada de lo que hace, o con nada de lo que tiene… es una búsqueda incesante en busca de la alegría que no encuentra. Sienten un vacío tan grande… que nada les llena.
  • VIVEN CON INTENSIDAD ALGUNAS EMOCIONES… Por ejemplo estallan en llanto al ver una película, o se emocionan en exceso con un hecho que ocurra en su vida diaria… Se describen como “muy sensibles”…
  • Suelen ser personas CON MIEDO AL RECHAZO y al ABANDONO… No, no son personas falsas… son personas que tienen miedo a ser rechazadas y se protegen. Protegen a las personas a las que quieren, protegen sus sueños… de sí mismos.

La persona piensa que, si oculta lo que le sucede, los síntomas acabarán desapareciendo… Sin embargo, lo que sucede es justo lo contrario: se agravará más el problema.

El sufrimiento continuo, unido al ritmo de vida frenético al que se someten con el fin de no afrontar su dolor… puede terminar provocando un desgaste emocional y físico tan grande que termine en un DESBORDAMIENTO EMOCIONAL.

¿CUÁL PUEDE SER UNA SALIDA?

  • Explícale a alguien (profesional, amigo, familiar…) lo que te pasa.
  • Elige bien a las personas que quieres que te apoyen. Ten a tu lado a personas que, de verdad, te aporten.
  • Cuenta cómo te sientes.
  • No disimules tus emociones. Escúchalas… si detectas demasiada ira, o apatía… ponte manos a la obra, busca ayuda.
  • Afronta la vergüenza y la culpa y pide ayuda.
  • No minimices lo que te pasa: “ya se me pasará…”, “serán las hormonas…”.
  • La depresión NO SE CURA… La depresión SE SUPERA… No se pasa sola… requiere de tu fortaleza personal, de tu buen ánimo, de tu voluntad consciente, y si lo necesitas… de un buen tratamiento psicológico (o/y farmacológico si es necesario…)

“Por muy lejos que te vayas, nunca conseguirás huir de ti mismo”

Neil Gaiman

Artículos Ansiedad, Artículos Depresión

AGOTAMIENTO PSICOLÓGICO: DAR DEMASIADO…

Por Ángela Peco Psicología.

Para muchos… ¡los días de 24h son demasiado cortos!

Para muchos… vivir de esta manera conlleva un “no puedo más” que arrastran cada día…

Esta situación se origina porque existe un desequilibrio en sus vidas, y así lo percibe la persona, aunque no sepa expresarlo en muchas ocasiones…

El DESEQUILIBRIO aparece cuando hay falta de equilibrio entre dos dimensiones… es decir, por un lado, existe un DEMASIADO DE ALGO (decisiones, trabajo, obligaciones, interrupciones, ansiedades…) y por otro lado existe un MUY POCO DE ALGO (tiempo, horas de sueño, refuerzos, calma…).

Entrega desmesurada al trabajo, a tu familia, a problemas que surgen con los demás, a las tareas de la vida diaria… La balanza se va cargando de un lado, y en el otro, el que compensa, no se carga…

No hay tiempo para descansar o relajarse, no recibimos la atención o el cariño que necesitamos…

Las personas agotadas psicológicamente:

  • No tienen tiempo para sí mismas.
  • No reciben reconocimiento, afecto o la consideración suficiente.
  • Los demás la perciben como alguien más fuerte que el resto, como personas que pueden aguantarlo todo.

Sin embargo… cuando sólo das… cuando no tienes la sensación de recibir por lo que das… si sólo gastas y no ingresas… ¡bancarrota!

Cuando este desequilibrio se mantiene en el tiempo… el AGOTAMIENTO PSICOLÓGICO aparece debilitando nuestra mente y nuestro cuerpo.

Se trata de un proceso lento, de esos que van gota a gota… El problema viene cuando el vaso acaba rebosando por una sola gota, una situación a veces banal, sin importancia… pero que acaba por desbordarnos por completo.

Científicamente, incluso, se ha demostrado que un cerebro agotado psicológicamente, percibe la realidad de forma negativa y posiciona a la persona en un estado de sensibilidad emocional.

Quizá podáis visualizarlo mejor con este cuento, EL CUENTO DE LA RANA HERVIDA:

Si a una rana se la pone en una olla, sobre un fuego intenso, buscará saltar y escaparse, mientras que, si la ponemos en una olla en agua a temperatura ambiente, y no la asustamos, se queda tranquila. Cuando se va aumentando muy despacito la intensidad del fuego, la rana quedará cada vez más aturdida y finalmente no estará en condiciones de salir de la olla

Este cuento me ha parecido la forma ilustrativa de mostraros lo que significa el AGOTAMIENTO PSICOLÓGICO… No sucede porque nos hayamos equivocado muchas veces o hayamos tenido muchas decepciones… sucede como resultado de un “cansancio no atendido”, porque has asumido “demasiados tengos que…” sin darte tiempo a percibir que todo eso… te estaba superando… te has acomodado a lo dañino…

¿Y a ti… crees que puede pasarte como a la rana del cuento?… ¿dónde está el límite de tus fuerzas?

Aunque no lo parezca… muchas personas, demasiadas… sufren esta situación de estrés. Personas que lo tienen todo en la vida… todo a su alrededor es satisfactorio, sin problemas demasiado importantes… pero que sin embargo, no pueden dormir, les cuesta decidir, su humor es apagado, les cuesta concentrarse…y esa extraña sensación de que “no me gusta la vida que llevo”… (vidas demasiado llenas de responsabilidades, necesidades, proyectos, exigencias y autoexigencias… necesidad de perfección).

Cuando tenemos poco… podemos controlarlo mejor.

Cuando es mucho lo que hemos de controlar… aparece la sensación de “falta de control” de que la situación se nos escapa de las manos.

HAY PERSONAS QUE TIENEN MÁS PAPELETAS PARA SUFRIR EL AGOTAMIENTO PSICOLÓGICO QUE OTRAS… Observa estas características y si coinciden contigo… toma nota:

  • Personas perfeccionistas: Con un alto grado de autoexigencia. Todo lo terminan haciendo ellas… eso conlleva una alta dosis de estrés.
  • Con dificultad para delegar: Suelen asumir más responsabilidades de las que les corresponden, porque “nadie como ellos lo hacen”… No confían en las capacidades de los demás.
  • Presentan una empatía extrema. Se ponen en exceso en el lugar de los demás sin establecer una distancia psicológica de protección adecuada.
  • No saben relajarse… siempre están en modo ON, con su cerebro a mil por hora…

CÓMO PUEDES DETECTAR EN TI EL AGOTAMIENTO PSICOLÓGICO…

  • Fatiga física, vivir sin energía. Te levantas por la mañana con la sensación de estar ya agotado, de no saber si vas a poder llegar “entero” a la noche…
  • Insomnio. Puede ser desde despertarte de pronto y ya no poder dormirte… o simplemente no poder conciliar el sueño… por muchas ovejas que cuentes…
  • Pérdidas de memoria. La atención y por lo tanto, la memoria, es uno de los primeros procesos que se alteran cuando estamos agotados… No es pérdida de memoria como tal, es un fenómeno que se conoce como «efecto de desinformación”, que consiste en que confundimos datos, cambiamos la información recibida o la trasmitimos de forma incorrecta, mezclamos situaciones, confundimos personas… Fallos de memoria.
  • Desmotivación. Si nos encontramos agotados, no hay fuerza ni ilusión para embarcarnos en nuevas ideas, proyectos… Aparece un sentimiento de desencanto general… un “realismo” peligroso.
  • Alteraciones del estado emocional: Alternamos estados de apatía con otros de sensibilidad excesiva, irritables, pesimistas… El nerviosismo es uno de los síntomas más característicos… interpretamos el entorno como un lugar amenazante, y vivimos a la defensiva constantemente.
  • Anhedonia… Para mí es el síntoma más incapacitante… es la INCAPACIDAD DE SENTIR PLACER, de disfrutar de las cosas, de sentir alegría, de ilusionarte… es ver la vida de color grisáceo…
  • Alteraciones físicas: Siempre os hablo de la relación CUERPO-MENTE y viceversa… El agotamiento psicológico puede desarrollar en ti consecuencias físicas tales como cefaleas, insomnio, dolor muscular, desordenes digestivos, hipertensión arterial, problemas en la piel, bajada de defensas…

Si has identificado estos síntomas en ti… páralos a tiempo, tómate tiempo y sobre todo no permitas terminar como la ranita del cuento…

TOMA ALGUNAS DE ESTAS MEDIDAS

  • Asume que ALGO TIENES QUE CAMBIAR y AFRONTA EL PROBLEMA: Analiza con calma qué es lo que te está pasando y qué crees que lo está provocando… No culpes a nadie de lo que te sucede. El poder sobre esta situación es tuyo, cuando culpas… tu poder se lo concedes a los demás.
  • A veces te sientes agotado/a porque tienes tantas cosas que hacer… que no haces, que sólo pensarlo es como una tortura que te va agotando cada día… “El peor cansancio llega por el trabajo que no realizas”. BAJA TU NIVEL DE AUTOEXIGENCIA… eso hará que tu nivel de frustración y de ansiedad baje también. Realismo, sin culpas…
  • Concédete PERMISO PARA “PARAR”… DESCANSA. Reconecta contigo mismo. Estás tan identificado/a con tus “tienes que…”, tus “deberías…” que te has olvidado de ti. Sólo tienes que buscar un momento al día para PARAR. Sí, sólo eso… Sentarte en un lugar tranquilo… al aire libre, sin ruido artificial, sin luces artificiales. Sólo para, respira… permítete SER, ESTAR PRESENTE… nada más.
  • PRIORIZA. Decía mi abuela siempre… “lo primero es antes”… ¿Qué es para ti lo primero…? Pues eso, siempre tiene que ser antes que todo lo demás. Invierte tu tiempo, tu energía en lo que de verdad te aporta, en lo que de verdad te importa.
  • PRACTICA LA COMPASIÓN… No exijas tanto a los que te rodean… y tampoco a ti mismo/a. Confía en los demás, obsérvate el tiempo que pasas al día recriminando, criticando (aunque lo hagas internamente…). Esa forma de pensar o de hablar lo que hace es añadir más estrés a tu vida.
  • REALIZA EJERCICIO FÍSICO de forma periódica: El agotamiento puede llevarte a la depresión, y una de las mejores formas de combatirlo es a través de la serotonina que vas a liberar al hacer ejercicio físico.

“Nada ha cambiado… Sólo yo he cambiado… Por lo tanto, todo ha cambiado”.

Proverbio hindú.

Artículos Depresión

NO, EL SUICIDIO NO ES LA OPCIÓN…

Por Ángela Peco Psicología.

De entrada…, he de reconocer que escribir de este tema… me incomoda…

Quizá esa incomodidad nos ocurre a todos… de modo
que quizá por ese motivo, a día de hoy, hablar del suicidio parece un tema tabú
en nuestra sociedad.

Sin embargo, es algo que, a muchas personas, en
algunos momentos de su vida llega a pasársele por la cabeza… Concretamente al
80% de la población…

Hablamos de SUICIDIO cuando alguien decide quitarse la vida de forma deliberada.

Actualmente es la primera causa de muerte no natural
en España. De hecho, dobla al número de muertes por accidentes de tráfico…

Un dato muy potente es que una tercera parte de las
personas que intentan suicidarse… vuelven a intentarlo en el período de un año.

Y el 10% de estas personas lo acaban haciendo…

MOTIVOS…

Normalmente, es la no aceptación, el escape, la
huida de una situación que no estamos preparados para manejar, para afrontar…

NO ES UN ACTO DE COBARDÍA… es el desenlace de todo un proceso, que suele ser duro y largo. Sin embargo, NUNCA ES LA MEJOR OPCIÓN.

Es una búsqueda de alivio…

La persona que decide afrontar la situación que vive, de esta manera, suele sentir vergüenza, culpa, sentimientos de pérdida muy fuertes o de soledad…

De hecho, la lectura que solemos hacer de los intentos de suicidio es que son “gritos de ayuda” … Piden ayuda ante una situación que les desborda, que creen que estará siempre, porque anticipan el futuro, miran la cima de la montaña en lugar de mirar el camino paso a paso.

Ten en cuenta que SIEMPRE no vas a estar en el mismo sitio, del mismo modo… porque SIEMPRE ES MUCHO TIEMPO… y después de la tormenta
(aunque algunas tormentas parezcan interminables), siempre llega la calma.

El suicidio para la persona que sufre, se presenta
como la única solución permanente ante el dolor. Pero la desesperanza, el
dolor… todo es temporal, no son permanentes. Todo pasa.

Algunos expertos explican que segundos antes de
realizar el hecho… aparece a nivel neuronal una especie de reacción que ocasiona
“enajenación mental transitoria en la que fracasa el instinto de supervivencia”.

Por otro lado, en autopsias cerebrales, de personas
que han decidido quitarse la vida, han encontrado niveles muy elevados de serotonina (curiosamente una de las hormonas de la felicidad) … Generándose la hipótesis de que el cerebro ejecuta la búsqueda de mecanismos compensatorios para
regularse… y se excede. Pero todo son hipótesis muy difíciles de demostrar…

Lo que sí está claro es que las personas que se suicidan tienen detrás una fuerte historia (factor ambiental), aunque también existe la predisposición psicológica (factor genético).

No podemos hablar sólo de una causa en el suicidio… Nadie se suicida “sólo” por un mal de amores, o porque me haya quedado en la ruina, o porque tenga una enfermedad… hay detonantes, eso está claro, pero existe una mezcla de factores ambientales y genéticos difícil de determinar.

Nos ocurren muchas  situaciones en la vida, cada día, que hacen que nos desbordemos emocionalmente, de modo que actuamos sin control…

¿Pero… por qué ante hechos así, hay personas que salen adelante, a pesar del
sufrimiento, el dolor o la pérdida… y otras deciden acabar con sus vidas?…

El PERFIL PSICOLÓGICO de la persona que intenta
suicidarse:

  • Personas a las que les cuesta pedir ayuda

No buscan ayuda porque creen que nada les va a
ayudar, porque no desean contarle a nadie que tienen problemas, porque piensan
que buscar ayuda es un signo de debilidad, o simplemente no saben dónde pueden buscarla…

El suicidio aparece ante la desesperanza. La persona
siempre tiene más opciones… pero no las ve o nadie se las muestra…

  • Personas que presentan trastornos mentales

No siempre el suicidio se relaciona con “enfermedad
mental”, pero un 90% de los intentos de suicidio tienen como base un trastorno
de enfermedad mental o una enfermedad incurable.

Entre los trastornos mentales que más riesgo
presentan destacan el trastorno bipolar, la depresión y los trastornos
psicóticos (esquizofrenia).

Enfermedades como la depresión son especialistas en la creación de estados emocionales negativos, que facilitan la ejecución de
conductas suicidas.

El foco atencional se centra en el lado negativo de la vida, los pensamientos giran en torno a esa negatividad. Darte cuenta de esta parcialidad a la hora de pensar, y ver las cosas con perspectiva te ayudará a salir de la “hipnosis” a la que te somete la depresión en la que quieres escapar de todo, de todos, hasta de ti mismo…

SEÑALES DE ALERTA

  • Ha tenido intentos de suicidio fallidos.
  • Existe historia familiar de suicidio.
  • Está viviendo un
    momento de estrés añadido: problemas económicos graves, separaciones
    complicadas, enfermedad grave…
  • Personas con depresión o con un problema de alcohol o drogas.
  • Personas que sufren una enfermedad o dolores crónicos.
  • Personas que han
    vivido guerras o sufrido actos violentos, traumas, abusos o discriminación.
  • Quien no cuenta con el apoyo familiar o social adecuado.
  • Presenta síntomas como:
    • Tristeza continua sin explicación. Sensación de estar siempre a punto de llorar, pero no termina de expresar su tristeza con el llanto.
    • Sentimientos muy fuertes de culpa o vergüenza.
    • Realiza comentarios como: ”Nadie me echará de menos cuando no esté” …
    • Autoestima muy baja. Percepción muy negativa de sí mismo, de sus capacidades, de sus potencialidades…
    • Aislamiento social y familiar. La persona prefiere estar sola.
    • Le resulta imposible o muy difícil llevar a cabo actividades cotidianas y suele presentar alteraciones en el ciclo del sueño.

Sin embargo, como he dicho antes, ante estas situaciones, muchas personas deciden seguir adelante… en ellas se ha visto como crucial que han decidido apoyarse en diferentes FACTORES DE PROTECCIÓN.

Son los que disminuyen la probabilidad de que se
lleve a cabo el suicidio a pesar de presentar muchos de los factores de riesgo.

Dentro de estos factores de protección se encuentran:

  • Tener hijos.
  • Tener un apoyo socio-familiar de calidad.
  • Presentar habilidades en las relaciones sociales y en la solución de problemas.
  • Presentar una autoestima adecuada y confianza en uno mismo.

¡Estos factores de protección pueden lograrse!

Por eso es tan importante PEDIR AYUDA A TIEMPO.

¿Cómo puedes ayudar tú a una persona que presente este problema?

El suicidio se da como resultado de un acto impulsivo, repentino o bien como resultado de una cuidadosa planificación.

La mayoría de las personas que piensan en suicidarse
realmente no quiere morir, lo que desean es liberarse del sufrimiento.

  • COMUNICACIÓN: Ten una predisposición especial no a hablar, sino a escuchar, sin juzgar ni lo que te diga ni lo que haga. La persona que está pensando en el suicidio necesita ser escuchada, necesita transmitir sus emociones y necesita escuchar que la entiendes y que es normal pensar como piensa en el momento que está viviendo.
    Pero es eso… un momento en toda una larga vida. Caminar en ese momento, buscar un aprendizaje de ese momento, para seguir caminando viendo la vida de otro modo. Quédate con esto: Hablar sobre el suicidio está bien. Ayuda a la persona a liberarse, al sentirse comprendida reduce su ansiedad.

  • POR FAVOR… NUNCA DESAFÍES A UNA PERSONA QUE ESTÁ CONTEMPLANDO LA POSIBILIDAD DE SUICIDARSE. Si retas a una persona, ante la rabia que te genera el oírlo, a que lo haga… le estás dando una razón más para hacerlo. Estas personas necesitan tu apoyo, no tu rabia.

  • BUSCAR AYUDA PROFESIONAL: Psicólogos y Psiquiatras pueden ofrecer apoyo a la persona con tendencias suicidas a la hora de buscar opciones para afrontar sus problemas.

  • TELÉFONOS DE AYUDA: Te quiero dejar este número de teléfono, es el conocido como TELÉFONO DE
    LA ESPERANZA, funciona en España. Si crees que puede ayudarte, no lo dudes, llama: 717.003.717

“La vida tiene dos caras, la buena y la mala. Negar
una de ellas tan solo provocará que nos golpee con más fuerza”

Anónimo

Artículos Depresión

DESPUÉS DEL PARTO…

Por Ángela Peco Psicología.

“No debería ser así…”  (Pero es…)

“Es cuando debería estar más feliz…” (Eso dicen…)

Sin embargo, muchos estudios han indicado que al
menos el 80% de las mujeres después del parto, experimentan lo que se conoce
como “Baby Blues” (síntomas de depresión leve: tristeza, preocupación,
cansancio…).

Sobre un 15% de las madres primerizas experimentan
un cuadro de Depresión Postparto.

botitas

Si hay algo que es seguro en esta vida…
paradójicamente es el cambio. Sin embargo, nos da tanto miedo cambiar… nos
genera tanto estrés adaptarnos a los cambios…

Cuando llega un bebé a la vida de una pareja todo se
acumula…: preocupaciones, cansancio, atender visitas, tareas de la casa…

Todo cambia de golpe… ya lo imaginábamos… pero no es
lo mismo pensarlo, que vivirlo en realidad.

Además de todo esto… la mujer, toda mujer, desde la
más fuerte, a la más débil… todas… en el momento que se convierte en madre ha
de afrontar un gran número de cambios, a los que se enfrentará con más o menos
miedo o curiosidad, más o menos apoyos, más o menos dolor o alegría…

Entre otros, los cambios que ha de afrontar serán:

  • Cambios evidentes
    en su cuerpo.
  • Cambios en su actividad
    laboral.
  • Cambios en lo social (amistades, familiares)
  • Cambios con su pareja.
  • Cambios en su autonomía: deja de vivir sólo para ella
    misma… deja de poder dedicarse a sí misma todo el tiempo y dedicación que se
    mostraba unos meses atrás…

Esta situación, de adaptación a un nuevo ritmo, a
una nueva vida… requiere que pongamos a funcionar nuevas estrategias de
afrontamiento… que irán aflorando, al ritmo de cada mujer.

Pero… ¿Cuándo
hablamos de Depresión Postparto?

Las semanas después dar a luz, suponen una etapa de
vulnerabilidad para la mujer, ya que puede experimentar gran variedad de
emociones, que no tiene que ser, y de hecho no son, todas ellas positivas como
quizá tenía previstas en sus expectativas.

Es en estos momentos cuando suelen aparecer entre
otros:

  • Sentimiento de
    tristeza, desesperanza, vacío…
  • Llanto frecuente
    y sin motivo.
  • Preocupación
    excesiva hacia el bebé.
  • Dolencias
    físicas (dolor de cabeza, musculares, problemas digestivos…)
  • Problemas con la
    alimentación: o sobreingesta o ingesta pobre…
  • Irritabilidad,
    inquietud, mal humor…
  • Exceso de sueño
    o de insomnio.
  • Problemas para
    concentrarse, tomar decisiones…
  • Pérdida de
    interés en lo que antes le gustaba, y con lo que disfrutaba.
  • Aislamiento
    social.
  • No consigue
    vincularse con el bebé.
  • Cree que no
    tiene capacidad para cuidar bien del bebé.
  • Pensamientos
    negativos continuos, sentimientos de culpa, pensamientos de suicidio o de dañar
    al bebé…

Pero como siempre… todo esto hay que tomarlo con
precaución. Con mucha precaución, ya que no
podemos hacer patológico aquello que no lo es
, aquello que es normal ante
una situación de adaptación al cambio…

Es normal estar cansada, agotada, preocupada… sobre
todo cuando eres madre por primera vez. Es normal que no duermas, que te genere
ansiedad no saber si cuidas bien al bebe… ¡nadie nace enseñado! Ser madre es algo que se aprende con la experiencia
del día a día.

¿Dónde está el
problema entonces?

El problema viene, cuando esa tristeza, típica de la
adaptación a una situación nueva, no desaparece… sino que se incrementa y se
cronifica… cuando ante esta situación, que te desborda… como a cualquiera en tu
lugar… tú lo solucionas tomando la decisión más disfuncional de todas:

  • Renuncias a
    cuidar de tu bebé… y delegas la responsabilidad de cuidarlo en otras personas…
    esto hace que a tu subconsciente le lleguen 2 mensajes: “te ayudan porque te
    quieren” … “te ayudan porque saben que tú no puedes…”. Esto aumenta tu
    sentimiento de incapacidad…

La depresión postparto tiene una importante causa
biológica. Se debe a los cambios en los niveles hormonales que se dan durante el
embarazo y después del embarazo… parte de la culpa puede tenerla la rápida
caída tras el parto de estrógenos y progesterona. Pero que se mantiene por
otros factores: sociales y psicológicos.

Normalmente todos esos síntomas aparecen entre las
primeras semanas y el primer año después del parto, aunque hay mujeres que
comienzan a sentirse mal justo cuando son madres o mucho después de esos
primeros meses de vida del niño.

¿Qué puedes
hacer para ayudar a una mujer que sufre depresión postparto?

Si eres pareja o familiar directo de una mujer que
padece este problema… NO EMPEORES EL PROBLEMA. Muchas veces hacemos más mal que
bien con las buenas intenciones…

  • Ayudar a la
    mujer con las tareas de la casa, pero NO LA AYUDEIS CON TAREAS RELACIONADAS CON
    EL BEBÉ. La mamá ha de esforzarse en generar el vínculo con el bebé. Si el bebé
    se acostumbra a ser atendido por otra persona, la madre reforzará su sensación
    de que ella no sabe cuidarlo… Profecía autocumplida… Ha de comprender, y sentir
    que el bebé es su responsabilidad.
  • Es aconsejable
    que la madre y el bebé tengan ESPACIOS DE INTIMIDAD, de SOLEDAD… Sin embargo,
    cuando una mujer presenta síntomas de depresión postparto, tendemos a evitar
    que se quede sola con el bebé por miedo a que pueda hacerle o hacerse daño… Sé que
    puede generarte ansiedad como familiar… pero esa sensación de estar
    continuamente vigilada empeorará las cosas ya que afianza su sentimiento de
    incapacidad.
  • Intentar
    NORMALIZAR LA VIDA… cuando os centráis continuamente en el problema, se le
    pregunta continuamente, se les habla de lo que es “normal” y lo que no lo es…
    la mujer se encasilla en su papel de víctima, en el sentimiento de inutilidad,
    en las elevadas expectativas… todo el mundo sabe lo que ha de hacer… menos
    ella.
  • NO CULPABILICES
    A LA MUJER por sus cambios en el estado de ánimo… eso agudizará su sentimiento
    de soledad. Sé tolerante y comprensivo. Es una persona cuya biología y
    psicología se encuentra en pleno proceso de adaptación. Necesita que la
    acompañes, no que hagas las cosas por ella, no que la critiques, no que la
    ataques…
  • ANÍMALA a planear
    tiempo para ella misma, distraerse y, sobre todo, ESCÚCHALA. El hecho de
    sentirse querida y escuchada la ayudarán a dar los pasos que le toca dar en el
    camino de su vida.

“Ser madre… ha
sido el encuentro con mi propia sombra…”

Anónimo

pies cadenas
Artículos Depresión

NO BASTA CON «SALIR A MIRAR ESCAPARATES…»

Por Ángela Peco Psicología

“¡Anímate!” “¡Te quejas de vicio!” … No es fácil convivir con una persona que sufre diariamente depresión.

 No sólo porque nos cuesta ver como una persona querida se pierde lo bueno de la vida, no disfruta con nada ni con nadie, todo le molesta y no sabes cómo hablarle para que no se moleste, se muestra cansada todo el día, tumbada en el sofá… y todo, a nuestros ojos,  por tener una idea fija, oscura, en su mente.

Pero hay algo más, también nos cuesta aceptar quienes somos nosotros mismos en compañía de estas personas… sale con ellas lo peor que somos, y eso no es fácil de aceptar.

Ante esta escena, entonces tenemos dos actores: La persona con depresión y la persona que lo acompaña diariamente. En este artículo quiero centrarme en este último, en la persona que acompaña a una persona con depresión.

Estas personas por supuesto no sufren tanto como el enfermo, eso es indudable… pero también viven en el sufrimiento, sobre todo cuando tienen el sentimiento de “no puedo sentirme mal porque a mí no me pasa nada” o “yo tengo que cuidarlo/a  y aguantar viento y marea”.

La depresión es una enfermedad que como si de una ola marina se tratara se lleva por delante la felicidad, no sólo de la persona que sufre la enfermedad, sino también de las personas que la rodean si no se cuidan y se protegen de este tsunami adecuadamente.

Los compañeros de estas personas, afirman cosas como “no sé qué más hacer para animarlo”, “le apunto a mil actividades y aunque las empieza nunca las termina, siempre hay algo que no le cuadra”, “no me agradece nada de lo que hago por ella”, “me trata fatal”.

Mi mensaje es que, como compañero de viaje de estas personas, has de entender que la Depresión es una enfermedad mental, un estado alterado, y que está a pesar de tus esfuerzos por evitarlo. Por eso lo primero es que aceptes que no puedes cambiar a nadie, sólo puedes acompañar, y para hacerlo bien, tanto con esa persona a la que quieres, como contigo mismo, necesitas un espacio de autocuidado para ti. Eso también es amor.

Además de este mensaje, te puedo decir que una vez que has logrado crear ese espacio, te va a ser mucho más fácil practicar el sentido de una palabra muy grande: EMPATÍA. Aprender a escuchar, sin interrupciones, sin “tienes que…”, sin órdenes…  y si ves que esa conversación es demasiado para ti, ¡párate!, no te sobrecargues, aplaza esa conversación… y vuelve a tu espacio de autocuidado (pasear, meditar, deporte, amigos…)

Si has decidido seguir escuchando, acompasa, no opines, simplemente escucha, y si no sientes responder, no lo hagas, a veces sólo un abrazo alivia más tanto a su corazón como al tuyo.

Lo importante es hacerle llegar a la persona que está sufriendo que alguien está su lado, ya que la mayoría de las personas que están al lado de una persona con depresión, lo que más les apetece es salir corriendo… y ese es otro drama que acompaña a las personas con depresión… la Soledad.

En resumen, si hay algo que define a la relación adecuada entre una persona con depresión y la persona que la acompaña, ese algo es EQUILIBRIO:

  • Equilibrio en animar a que esta persona haga actividades gratificantes, pero animar no es obligar.
  • Equilibrio en acompañar, pero también poner límites. Tú como cuidador no eres responsable de la enfermedad. La responsabilidad de la recuperación es únicamente del enfermo en colaboración con los especialistas que lo están tratando (esto es clave entenderlo).
  • Equilibrio en premiar los comportamientos adecuados, y en ignorar o extinguir aquellos que no lo sean.

Resumiendo, quiero que te quedes con estas ideas, que sé que te pueden ayudar:

  1.  La depresión no es algo que nadie elija tener. Cuando vayas a perder los nervios por favor, para, y hazte consciente de esta idea. Evitará tu sentimiento de culpa.
  2. Tú no eres responsable de la recuperación de esta persona, por mucho amor que le tengas. Cuídate, así será mucho más fácil que le ofrezcas a esta persona lo que más necesita: cariño, comprensión, apoyo y compañía.
  3. No sobreprotejas. Pacta con la persona con depresión la realización de algunas tareas, que las haga de forma paulatina, sin exigencia, ajustándolas a su situación.
  4. Sugiere y haz actividades agradables: salir a pasear, estar en contacto con otras personas, en contacto con la naturaleza… siempre adecuando los tiempos y las formas.
  5. Date permiso: Tienes derecho a estar cansado, a perder la esperanza, a necesitar desahogarte, a disfrutar de las cosas buenas de la vida, pero por favor, cuando lo hagas…. Sin culpa.

Y finalmente, acuérdate de no caer en estos errores:

  • AISLARLE: No te comportes como si tú también tuvieras depresión. Es un error interrumpir el ritmo habitual de actividades agradables.
  • ACTUAR CON AGRESIVIDAD: El enfermo no está decidiendo estar enfermo… es básico entender esto. El enfermo hace lo que puede, y como puede.
  • FORZAR: Puedes animar, motivar, desde el entusiasmo y el positivismo, pero no es adecuado forzar.
  • MOSTRAR INCOMPRENSIÓN: Cuando una persona no siente comprensión, se cierra aún más, sentirá más desamparo y más desánimo.
  • HABLAR CON DESPRECIO: “Siempre estás igual”, “siempre estás con lo mismo” … Esos comentarios le dan la impresión al enfermo de que es imposible salir de la situación. Es bueno transmitirle que la depresión es un estado temporal y que podrá salir de ella.
  • HACER TODO POR LA PERSONA CON DEPRESIÓN: Puedes ayudar, pero por favor, en la medida de lo posible no hagas las cosas por esta persona. Aunque la persona no tenga energía para hacer nada, hará menos si tú lo haces por ella. La sobreprotección hará que esta persona se esfuerce menos de lo que puede. Una persona con depresión es fundamental que se sienta útil y participe en lo que pueda de forma activa, esto hará que poco a poco su autoestima y satisfacción personal vaya aumentando.
  • NO PREMIAR AVANCES PEQUEÑOS: Aunque la persona realice pequeños avances, por ejemplo, levantarse de la cama un poquito antes, hacer la comida de una forma más elaborada, salir a pasear 15 minutos… Por muy pequeño que esto te parezca, felicítala, anímala! Eso hará que se incremente la probabilidad de que esa conducta se mantenga y que además se incremente.

“Una persona que se siente culpable se convierte en su propio verdugo”.

Lucio Anneo Séneca