buena convivencia con niños
Artículos Infancia, Artículos Relaciones Personales

CONVIVIENDO JUNTOS… LOS LÍMITES, TAMBIÉN SON AMOR. NUESTROS HIJOS LOS NECESITAN.

buena convivencia con niños

Por Ángela Peco Psicología.

Cuando llevamos varios días juntos en casa, con nuestros hijos, con nuestra pareja, con responsabilidades, con necesidad de buscar huecos que a veces no encontramos… surgen emociones como impaciencia, irritabilidad, malestar… y entonces, desde ahí, nuestro nivel de tolerancia… se hace pequeño, aparecen los sentimientos encontrados, y los estallidos conductuales.

¿Pero hay alguna manera de poder canalizar todo esto para que nuestra convivencia llegue a buen puerto?

Mi recomendación para ti es que te centres en aplicar lo que se conoce como DISCIPLINA POSITIVA.

No se trata de técnicas nuevas, ya que proceden de los estudios de dos psiquiatras vienesas de principios del siglo XX. Pero hoy nos pueden servir de mucha ayuda.

Nuestra única misión con esta forma de educar es la de ENTENDER LA CONDUCTA DE NUESTROS HIJOS E HIJAS, así como guiarles de forma AFECTIVA y con FIRMEZA, pero siempre con RESPETO.

Sé que hablar de firmeza y afecto a veces puede írsenos un poco de las manos… porque no es fácil.

De hecho, nos pasamos la mayor parte del tiempo yendo de la PERMISIVIDAD al AUTORITARISMO… y de aquí, gracias al sentimiento de culpa que nos generan a veces nuestras salidas de tono… volvemos otra vez a empezar… y así, mal vamos…

Los pilares fundamentales del modelo que te propongo son:

  • COMUNICACIÓN.
  • AMOR.
  • ENTENDIMIENTO.
  • EMPATÍA.

La única restricción que voy a ponerte es la de LA LUCHA DE PODER. Si entras dentro de este campo… entonces hay que parar, dejar enfriar, aplicar el TIEMPO FUERA POSITIVO dejar que tu AMÍGDALA vuelva a su lugar, se calme… y entonces desde la calma, comenzar el proceso de comunicación.

No se trata sólo de AMOR Y COMPRENSIÓN, también como os he dicho se trata de EMPATÍA… Ponerse en lugar de nuestros hijos.

Nuestros hijos son muy BUENOS OBSERVADORES, pero son MUY MALOS INTÉRPRETES de lo que observan y eso hace que, a veces, sus creencias, las que guían su conducta, vayan desencaminadas y se confundan, llevando a cabo comportamientos que necesitan ser reconducidos.

Por ese motivo te pido empatía con ellos. Saber cómo se sienten a veces de confusos, ponerte en su lugar y ofrecerles esa orientación que necesitan, pero que no saben pedirte. Ofréceles REGLAS y LÍMITES, y por favor ELIMINA LOS CASTIGOS…

¿PERO… LOS LÍMITES SON CASTIGOS… O NO?

Nos venimos equivocando desde hace un tiempo…

Tendemos a confundir ELOGIOS Y PREMIOS con MOTIVAR Y ALENTAR. Pensamos que estamos reforzando y motivando a nuestro hijo/a cuando le decimos constantemente a cada cosa que hace “MUY BIEN”…

Quiero transmitirte la idea de que ELOGIAR NO ES MOTIVAR… De hecho, cada una de estas opciones está alentando MOTIVACIONES DIFERENTES. Me explico…

  • Cuando ELOGIAMOS: Estamos reforzando la MOTIVACIÓN EXTRÍNSECA. Se acostumbran a pensar que sólo cuando los demás les reconocen lo que hacen bien, ellos son valiosos. “Soy valioso porque alguien me dice que lo hago bien”.
  • Cuando MOTIVAMOS: Estamos reforzando la MOTIVACIÓN INTRÍNSECA. Saben que son valiosos porque ellos saben el esfuerzo que les ha llevado conseguir un determinado logro. No necesitan que nadie más se lo diga.

Estas pueden ser algunas TÉCNICAS que puedes utilizar para servirte más de la MOTIVACIÓN que de los ELOGIOS:

  • Describe, en lugar de alabar. “Me estoy dando cuenta de lo mucho que te has esforzado para conseguir hacer… y lo has logrado” … en lugar de “Muy bien, lo has conseguido” … De esta forma pones el foco en el proceso, y no solo en la meta. La meta no es tan importante como el proceso que le ha llevado a lograr su reto.
  • Usa el agradecimiento, en lugar de los premios (pegatinas, dulces…). Siempre intenta anteponer el afecto, el refuerzo social antes del refuerzo material. Los refuerzos materiales dan buen resultado a corto plazo… pero, no generan un sentimiento interno de capacidad.
  • Empodera a tu hijo, en lugar de compararlo. Puedes utilizar frases como “Confío en que hoy…”, pero no utilices frases como “Has visto como lo hace tu hermano, pues fíjate de él y haz…”
  • Valida antes que corregir… Ante una conducta que quieras cambiar, siempre comienza con una validación, y después NO USES PERO… USA “Y”… Ejemplo: “Te veo muy animado con tu juego nuevo, veo que te lo estás pasando en grande… Y es la hora de cenar, de modo que vamos a lavar las manos como si fueras un cohete, o un correcaminos, ¡tu eliges!, cenamos y luego sigues con ese juego tan chulo”. El “pero” niega la primera parte que es la que a él le gusta, la “Y” la valida.
  • Utiliza el TIEMPO FUERA POSITIVO, pero no solo para tus hijos… también úsalo TÚ. Un lugar en el que puedas calmarte, antes de estallar, un lugar en el que vuelvas a la racionalidad, en el que calmes ese exceso de emoción.

Elige lo que te ayude, puede ser leer, mirar al horizonte, escuchar música, cocinar… tus hijos aprenderán que ellos pueden hacer lo mismo: cuando estén con la emoción desbordada, ir a un lugar de calma, donde volver a reencontrarse consigo mismos.

 

Después, desde la calma, el cariño y el respeto, resuelves lo que haga falta. Somos su mejor modelo. Usa eso para enseñar también.

 Un pilar fundamental en esta forma de educar, es el lograr generar con tus hijos un SENTIMIENTO DE PERTENENCIA Y CONEXIÓN al grupo familiar… eso te facilitará mucho a la hora de contrarrestar los posibles episodios de DEPENDENCIA o REBELDÍA.

Para trabajar este punto en cuenta que nuestros hijos, igual que nosotros, tienen, entre otras, estas NECESIDADES:

  • NECESITA RECONOCIMIENTO… Si no obtiene este reconocimiento, aparece el RESETIMIENTO… y puede buscar la ATENCIÓN CONSTANTEMENTE (porque entiende que sólo se la reconoce cuando sus padres le dan atención).

¿Cómo sé si es esto lo que sucede?: Fíjate en tu emoción: Te sientes IRRITADO, PREOCUPADO, CULPABLE… entonces tu hijo está aquí… tu hijo está en modo ATENCIÓN INDEBIDA… para ayudaros intenta:

  • Pídele ayuda en actividades o tareas útiles.
  • Programa un tiempo especial para estar con él.
  • Establece rutinas positivas en casa.
  • Usa más motivación y menos elogios.
  • Abrázalo.
  • NECESITA PODER INFLUIR EN EL ENTORNO EN QUE VIVE… Si no obtiene ese poder… se va a REBELAR. Tu hijo puede entender que sólo pertenece a tu familia cuando está al mando. Él es quien manda.

¿Cómo sé si es esto lo que sucede?: Fíjate en tu emoción: Te sientes AMENAZADO, DESAFIADO, DERROTADO… entonces tu hijo está aquí… tu hijo está en modo PODER MAL ORIENTADO… para ayudaros intenta:

  • Utilizar el Tiempo Fuera Positivo (tanto para ti como para él).
  • Darle opciones: Hazle algún encargo diario que tenga que atender, necesita involucrarse en la vida familiar desde otro punto de vista.
  • Pide su opinión a la hora de solucionar algún problema familiar (no hace falta que sea algo relevante).
  • Llevar a cabo reuniones familiares donde habléis todos.
  • NECESITA JUSTICIA Y EQUIDAD… Si no está cubierta esta necesidad aparece la REVANCHA. No se siente querido, y su reacción será la de HACER DAÑO, aparece la VENGANZA.

¿Cómo sé si es esto lo que sucede?: Fíjate en tu emoción: Te sientes DOLIDO, DECEPCIONADO, AMENAZADO… entonces tu hijo está aquí… tu hijo está en modo VENGANZA… para ayudaros intenta:

  • Entender que tu hijo se siente herido, por eso, lo primero valida sus sentimientos. A partir de ahí su comportamiento comenzará a modificarse.
  • Muéstrale empatía, entra en su mundo.
  • Enfócate en solucionar el problema, ayúdalo a que repare el daño, no en castigarlo.
  • NECESITA SENTIR QUE ES HÁBIL. Si no se siente así… INDEFENSIÓN APRENDIDA… tu hijo se rinde… porque piensa que NO ESTÁ A LA ALTURA DE LAS EXPECTATIVAS DE SUS PADRES (Deficiencia asumida).

¿Cómo sé si es esto lo que sucede?: Fíjate en tu emoción: Te sientes DESESPERADO, SIN ESPERANZA, INÚTIL… entonces tu hijo está aquí… tu hijo está en modo DEFICIENCIA ASUMIDA… para ayudaros intenta:

  • Entender el mensaje que tu hijo te da: “No te des por vencido… Ten paciencia conmigo, muéstrame que pasos tengo que dar para lograr eso que me dices”.
  • Hazlo a su lado, pero no lo hagas por él.
  • Reconócele cualquier intento positivo.
  • Abrázalo. El contacto es muy importante, aunque te rechace al principio…

Resumiendo, la DISCIPLINA POSITIVA busca que tomes en cuenta a tus hijos a la hora de poner los límites a su conducta, buscando su compromiso, valorando sus decisiones y sobre todo haciéndoles ver que sus actos tienen consecuencias. Todo esto no funcionaría si a la receta no incorporas AMOR Y RESPETO.

Así es que… por tu parte:

  • DA EJEMPLO. Si les muestras que llevas a cabo lo que dices, lo aprenderá.
  • SE FIRME A LA HORA DE FIJAR LÍMITES. Hazle sentir importante participando en este momento de toma de decisiones.
  • HAZLE SABER QUE TE PONES EN SU PIEL. Negocia con tu hijo. Que la decisión que se tome sea un ganar-ganar.
  • SEÑALA SUS ACTOS, NO SU PERSONA. Elogia lo que hace, no lo que es. (No es un niño malo, ha hecho mal tal cosa…)
  • HAZLES PENSAR: Usa el diálogo y la reflexión.
  • RECUERDA… QUE LAS PALABRAS SE LAS LLEVA EL VIENTO… Usa un cuadrante de REGLAS EN CASA, hacerlo juntos, con dibujos. Los acuerdos hechos de forma visual duran más.
  • USA LA REGLA DE LAS 3 “R”: RECONOCER, RECONCILIARSE Y RESOLVER

Y sobre todo recuerda… la única conducta que puedes controlar es la tuya.

 

“Cuando cambies… antes de mejorar… Todo va a empeorar…”.

J.Nelsen

 

 

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No se trata de algo anecdótico o aislado…

Presta atención a las señales que tu hijo te ofrece… 

Como siempre os digo… no todo se expresa con palabras…

«La concienciación sobre el acoso escolar se ha incrementado, pero sigue pasando desapercibido para algunos por ser «cosas de niños».

Laura Corrochano.

Artículos Infancia

LAS RABIETAS EN LOS NIÑOS

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Por Ángela Peco Psicología.

La conducta de nuestros hijos…, no te quepa duda…, refleja nuestro estilo de crianza.

«Responden a nuestra forma de responder»… creándose así relaciones positivas o destructivas.

A lo largo del día podemos encontrar muchísimas situaciones en las que poder comprobar esto: cuando quieren algo, cuando algo les sale mal, cuando rompen alguna cosa, cuando han de llevar a cabo alguna responsabilidad…

Los niños aprenden a conseguir sus objetivos…

Pueden hacerlo de una manera adaptativa o no tanto… y si tendemos a reforzar esa forma desadaptativa de estar, de pedir, de calmarse… ahí es donde viene el problema:

  • Le doy lo que pide para que no «monte el espectáculo en la calle».
  • Le dejo comer solo dulces… porque es lo único que come…
  • Le dejo que juegue a la consola para que no se ponga violento en casa…

Nuestros hijos, como nosotros… TIENEN DERECHO A ENFADARSE, A SENTIRSE FRUSTRADOS… ¡Por supuesto que sí!

Nosotros hemos de enseñarles, que su enfado o su frustración no les da derecho a tratar mal a los demás, y tampoco a ser irrespetuosos o destrozar lo que aparezca ante sus ojos.

¿QUÉ PAUTAS ES BUENO SEGUIR…?

  • ACEPTA Y RESPETA SU ENFADO. No sirve de nada negar lo evidente… Tu hijo está enfadado. Ponte a su altura (físicamente hablando) y trasmítele que entiendes que pueda sentirse mal por no conseguir lo que quiere. Que tú estás ahí para ayudarle, si él quiere… Tu hijo va a entenderte perfectamente…
  • Lo más probable es que las primeras veces que pruebes esta técnica no te haga ningún caso, e incluso incremente su intensidad… CLAVE AQUÍ… MANTENTE FIRME EN ESTE PULSO: Si la conducta no representa riesgo para su integridad física, ni la de nadie… Ignora su conducta, ¡no a él!. 
  • Autocontrol por favor… Cuándo él vea que su conducta no tiene ningún efecto sobre tí… y tampoco sobre él… porque no consigue lo que quiere… dejará de hacerla. Pero es importante que le ofrezcas una salida, es decir, que sepa la opción de lograr lo que quiere si lo pide de una forma adecuada, o si hace antes lo que tenga que hacer.
  •  Siempre recomiendo utilizar la técnica del TIEMPO FUERA POSITIVO:  Le invitas a calmarse. Afirmándole que cuando esté más tranquilo podrás dialogar con él: Para ello es bueno que en casa tengáis un «lugar de la calma»… ¡o ponerle el nombre que queráis!… Lo importante es que el niño sepa que cuando se encuentre furioso, puede ir ahí a calmarse, a pensar, a respirar…
  • A ese lugar puedes ofrecerle ir él sólo o acompañarle mientras se calma…
  • Cuando esté más calmado y ya tranquilos… podréis dialogar y buscar soluciones para prevenir que algo así suceda en otra ocasión.
  • Además ha de aprender que si ha roto algo, ha dañado a alguien… ha de reparar. Y es ahora, ya tranquilos cuando toca explicarle que tiene que pegar con pegamento la figura que ha roto, o comprar otra con sus ahorros, o pedir disculpas a la abuela y ayudarla a preparar la cena… o… lo que sea que repare su mala acción.

Es importante que tengamos confianza en nuestros hijos. Ellos están aprendiendo a auto-regularse, tenemos que ayudarles a que lo consigan bien.

Cuando les permitimos y les permitimos sin orientar sus límites… no les estamos ayudando.

¿CUÁNDO NO LES ESTAMOS AYUDANDO?

  • Cuando les GRITAMOS o RESPONDEMOS CON MÁS TENSIÓN AÚN… Recuerda esto: El fuego… aviva el fuego.
  • Cuándo les DECIMOS QUE SON MALOS y que NO LES QUEREMOS. Ellos tienen que oír que los quieres mucho… pero lo que no quieres es esa forma de comportarse…
  • Cuando NOS DESHACEMOS EN EXPLICACIONES. Las charlas y teorías, en un momento de tensión no sirven para nada… sólo para tu desahogo… Al niño dale órdenes cortas, claras y concretas: «No te lo voy a comprar», «Has de terminar tu comida», «Ahora no vas a jugar al videojuego»…
  • Cuando CEDEMOS A SUS PETICIONES para EVITAR LA RABIETA.
  • Cuando RIDICULIZAMOS SUS EMOCIONES o SU ENFADO. Respétalo siempre… cuando se encuentra así, lo está pasando mal. Su frustración es muy alta y no sabe calmarla. Enséñale… pero no lo ridiculices, no te rías de él. 

«A los niños antes que enseñarles a leer, hemos de ayudarles a aprender lo que es el Amor y la Verdad…«

Mahatma Gandhi.

 
Artículos Infancia

7 PUNTOS CLAVE SI TU NIÑO/A SUFRE DESCONTROL DE ESFÍNTERES

7 PUNTOS CLAVE SI TU NIÑO SUFRE DESCONTROL DE ESFÍNTERES

Por Ángela Peco Psicología.

  1. El control de esfínteres es un proceso evolutivo que normalmente se concluye entre el cuarto y el quinto año de edad. PASADO ESTE LÍMITE DE EDAD, LA FALTA DE CONTROL URINARIO O FECAL SE CONSIDERA PROBLEMÁTICA.
  1. La secuencia común de aprendizaje de este control es la siguiente: Primero, continencia fecal nocturna. Segundo, control fecal diurno. Tercero, continencia urinaria diurna. Cuarto, control de la orina nocturno. (Este último es el que más tarda en lograrse).
  1. ENURESIS: Descarga involuntaria y persistente de orina, al menos 2 veces a la semana, durante al menos 3 meses consecutivos. Bien de día o bien de noche, o en ambos momentos. Después de los 4-5 años de edad.
  1. Lo más probable es que tu enuresis nocturna acabe por desaparecer por sí sola.
  1. ENCOPRESIS: Afecta a niños y niñas entre 4 y 9 años. Incapacidad de controlar la emisión fecal. Puede darse con o sin estreñimiento. En algunas ocasiones puede derivar en el “miedo a hacer caca”.
  1. Si el niño ha aprendido a controlar sus esfínteres, y de pronto sufre un retroceso en este control, hemos de valorar: cambios relevantes que le hayan sucedido, situaciones estresantes en el colegio o en casa, algún tipo de malestar que no está sabiendo transformar…
  1. Establecer cambios en la alimentación, llevar a cabo rutinas a la hora de evacuar y sobre todo no ridiculizar ni presionar son claves. Es necesario reforzar la idea de que se trata de un retraso madurativo que se solucionará más tarde o más temprano.

“No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente… sino la que responde mejor al cambio”

Darwin 

Artículos Duelo, Artículos Infancia

¿CÓMO AFRONTAN LOS NIÑOS LA MUERTE DE UN SER QUERIDO?…

¿CÓMO AFRONTAN LOS NIÑOS LA MUERTE DE UN SER QUERIDO?

Por Ángela Peco Psicología.

MUERTE… una palabra muy grande… demasiado grande, para seres tan pequeños…

Nos descoloca tanto, nos duele tanto a los adultos… que a veces, para evitar ese dolor, intentamos no hablar de ella con nuestros niños… Y sin embargo a ellos, les duele igual.

A veces, intentamos hasta evitar mostrar cómo nos sentimos ante un hecho así… “para que los niños no sufran”, decimos… pero realmente… es para evitarnos el sufrimiento de verlos sufrir…

Otras veces… nosotros no somos capaces de sostenernos a nosotros mismos, ya que también estamos afrontando nuestro propio duelo…

Por muy TABÚ que nos parezca este tema… el proceso de DUELO es algo normal… y necesario.

Vivimos en una sociedad tan sobreprotectora con los niños, que tendemos a apartarles de las realidades incómodas de la vida. Sin embargo, de esta forma… no les preparamos para aprender a afrontar muchas de las situaciones que tendrán que vivir a lo largo de su vida.

Cuando aceptamos la pérdida que supone la muerte de un ser querido, nos adaptamos al presente en el que la persona que ha fallecido ya no está, y nos preparamos para continuar el camino.

Un duelo normal puede durar entre uno y dos años. Aunque depende mucho de las características del fallecimiento, y de la fortaleza de la persona que afronta el duelo, entre otras cosas…

En los niños… esto se diversifica más aún, ya que, según su edad, van a afrontar la pérdida de una forma u otra, ya que depende de su momento evolutivo… pero también de la actitud de los adultos que lo acompañan.

Os dejo algunas PAUTAS para cada franja de edad…

  • Sobre los 2 años: El pequeño no conoce el significado de la muerte… sólo entiende la pérdida como separación. Sabe que le falta alguien.

Si el bebé pierde a una persona significativa para él… Aparecen sentimientos de abandono, miedo y desasosiego.

Las reacciones suelen ser de: llanto, intranquilidad, inseguridad, desapego, retroceso en el aprendizaje, rechazo hacia otras personas, irritabilidad…

  • Entre los 4 y 6 años: Para los niños de esta edad las personas tienen una duración atemporal, indefinida… No comprenden el concepto de dejar de existir.

En esta etapa los niños conciben el mundo de forma literal… por eso la explicación de la muerte ha de ser con un lenguaje muy concreto… por ejemplo: “su cuerpo estaba muy enfermito y el doctor ya no ha podido arreglarlo”. La idea de morir que puedes transmitirles a esta edad es que el cuerpo de la persona ha dejado de funcionar…

Aquí… hablar con el niño sobre la muerte es clave… no huir de estas conversaciones… explicarle al niño que la muerte está presente diariamente en la naturaleza, en los animales…

Y por favor… teniendo en cuenta que los niños de esta edad se toman todo de forma mágica y literal… evitar expresiones como “se ha ido al cielo”… o “se ha marchado…” o “está durmiendo”… puede que el niño quiera saltar desde un piso muy alto para ir al cielo él también… (caso real), o quizá le estemos alimentando la idea de que puede volver… o desarrolle una fobia a dormir…

Suelen expresar el dolor con tristeza, rabia, incertidumbre, enfado, falta de atención, miedos…

  • Entre los 6 y los 9 años: En esta etapa los niños ya distinguen perfectamente entre fantasía y realidad. Pueden comprender la muerte y las consecuencias de la misma.

Son conscientes de que algunas cosas ya no vuelven a ser igual, y que además son definitivas…

Con la muerte de un ser cercano, querido, desaparece la estabilidad en su mundo, su protección. Y ante esta pérdida, la reacción suele ser: Rechazo.

Nos encontramos en la edad de la “personificación” … por eso hay que tener precaución con el sentimiento de CULPA en esta etapa.

El haber oído frases con anterioridad tales como: “Me vas a matar a disgustos”… ó “Mi gran problema eres tú…” pueden guardarse en el interior del niño y creer en un momento dado que han podido ser el motivo del fallecimiento.

Cuando un niño de esta edad no expresa sus sentimientos, no canaliza la rabia de forma positiva, no siente cercanía y apoyo, no es validado su dolor… puede llegar a desarrollar: Agresividad, rechazo a las personas que le quieren ayudar, necesidad de permanecer con las figuras más cercanas por miedo a que mueran, odio a la persona fallecida, pesadillas nocturnas, falta de concentración.

Incluso aparecen los primeros síntomas psicosomáticos: Estrés postraumático, dolor de estómago, no quieren comer…

  • De los 9 a los 12 años: Su cerebro a esta edad, está completamente preparado para tomar conciencia de la realidad. Los sentimientos que presentan son ambivalentes: Curiosidad sobre la muerte y miedo hacia la misma…

En esta etapa es muy importante estar alertas y vigilar posibles ideas suicidas. Es una etapa donde es muy importante hablar con el niño, mucho, preguntarle, escucharle… observar sus cambios de comportamiento…

A esta edad, el silencio es uno de los mayores problemas… el silencio tapa las emociones, las ahoga, las aplaza, las enquista…

En esta etapa de la vida, tan dura para todos… SOBRE TODO…

ESCÚCHALO… Que exprese sus emociones, que te cuente como se siente, cuáles son sus recuerdos más bonitos junto a la persona que ha fallecido…

ACÉRCATE FISICAMENTE, permítele que te sienta cerca: abrázalo, tócalo, acarícialo, llora con él…

TODO ESTÁ BIEN… no hay una manera correcta o errónea de sentirse… No todos muestran la pena de la misma forma que lo hacemos los adultos… Un niño pequeño puede que no llore, pero que lo exprese con hiperactividad o portándose fatal. Un adolescente, puede que se exprese enfadado y se encuentre más a gusto con sus amigos… Todo es expresión… lo importante es que salga.

TRANSMITELE SEGURIDAD… Asegúrale que por muy triste que te vea, seguirás siendo capaz de cuidarle y quererle.

MANTENTE ALERTA sobre todo si el niño cambia con radicalidad… si de ser un niño sociable se vuelve retraído… si comienza a rendir poco en el colegio…, si se mete continuamente en problemas con otros niños… Quizá en estos casos, el niño no esté elaborando adecuadamente su proceso de duelo… y tengas que buscar ayuda.

POR OTRO LADO… ¿ES BUENO QUE EL NIÑO ASISTA AL FUNERAL…?

Depende de cada niño, de su madurez, de sus temores…

Puede ser bueno que el niño asista, pero siempre antes con una preparación previa en cualquiera de los casos.

Los niños al participar en el funeral, comenzarán a entender la muerte y lo que conlleva, el “no retorno”… y les ayudará a procesar el duelo.

Pero antes han de estar preparados para saber que van a ver a mucha gente llorando (o riendo otros… y eso le dolerá), que algunos familiares estarán muy afectados, que habrá flores… Aun así, es recomendable que siempre haya alguien, una figura de referencia que lo acompañe y lo atienda en todo momento.

ALGUNOS “MITOS” QUE DEBEMOS EVITAR…

Intenta no caer en algunos MITOS… que solemos escuchar:

  • “El sufrimiento de los niños dura poco”. Su dolor, como el tuyo… no termina nunca. El niño va a crecer y se va a desarrollar viviendo con esa pérdida. Has de darle importancia a que exprese sus sentimientos, a que hable sin miedo, a sentirse seguro…
  • “Los bebés no sufren ni saben lo que es el duelo”. No te lo creas… sienten las emociones con mayor intensidad que nosotros, los adultos. Lo que les diferencia, es que su expresión verbal está menos desarrollada y eso no les permite expresar lo que sienten,… y por lo tanto al no expresarlo los adultos no reconocemos esas emociones… Aprende a “leer” la expresión emocional de tu hijo, en sus “no-palabras”.
  • “El trauma por la muerte de un ser querido siempre ocasiona trastornos emocionales a largo plazo”. Cuando un niño siente atendida su necesidad de expresión de sentimientos, cuando se siente acogido, acompañado, validado… tiende a desarrollarse con normalidad.
  • “Lo que hay que hacer en estos casos es terminar con el dolor del niño”… El duelo es un proceso que nunca termina… reaparecerá sin duda a lo largo de la vida. La receta: cariño y comprensión para ir procesando la experiencia de la ausencia en cada una de las etapas vitales.

ALGUNAS MANIFESTACIONES DEL DUELO MAL ELABORADO EN LOS NIÑOS…

Inseguridad, rabia, sentimiento de abandono. No aceptan lo sucedido:

  • Ansiedad por todo lo inesperado: Cualquier cambio en sus vidas lo afrontan con dolor y miedo.
  • Adoptan el rol de la persona fallecida. Si es el papá el que ha fallecido, empiezan a comportarse como si tuviera que ser ahora él esa figura. Intentan que todo siga igual…
  • Se convierten en niños irrespetuosos, no llevan a cabo sus obligaciones, culpan de lo sucedido a los demás…

A MODO DE CONCLUSIÓN:

  • Comunícale al niño pronto la noticia, pero poco a poco. Antes de que otros se lo cuenten de mala manera. Cuéntale lo que pueda soportar, sin detalles macabros… de forma breve.
  • Dile la verdad… no va a volver. No utilices eufemismos con él del tipo “se ha convertido en una estrella”, “está en un mundo mejor…”
  • Ofrécele apoyo afectivo. Importante contacto físico.
  • Muestra tus emociones delante del niño. No es malo, eso sí, siempre que no pierdas el control…
  • No recomiendo que asistan al entierro… pero sí al funeral (al acto religioso, civil…) Siempre que el niño decida que quiere ir. Siempre en compañía de alguien muy cercano de la mano. O si es adolescente, acompañado de sus amigos.
  • No fuerces que exprese emociones, pero sí has de estar totalmente disponible para escucharle cuando las vaya a expresar.
  • No le des consejos… les producirá más malestar. Sólo ofrece tu apoyo.

“No diré no llores… porque no todas las lágrimas son malas”

 J.R.R Tolkien

Artículos Infancia

NIÑOS QUE MIENTEN…

Por Ángela Peco Psicología.

Cómo siempre que os hablo de niños… antes de fijarnos las metas con el niño… hay que buscar las causas de su conducta en los padres, o en sus figuras de referencia…

Sé que como padres nos cuesta mirarnos en el espejo que son los hijos… pero nos hace mucha falta, para no culparles a ellos de todo, y entenderles más.

De hecho, si no nos miramos en ese trasparente espejo… las cosas se van a ir complicando…

Normalmente un niño miente por dos causas principalmente: FRUSTRACIÓN y EXCESO DE EXIGENCIA POR PARTE DE SUS PADRES. Ten en cuenta que la mentira es una CONDUCTA DE EVITACIÓN DEL CASTIGO principalmente.

Otras veces… sólo IMITAN… ¿a quién?… pues a sus padres…

Casi todos los especialistas coinciden en que los niños comienzan a mentir sobre la edad de 7 años (antes también lo hacen pero sin intención). A partir de esta edad, ya le ponen intención, sobre todo falsean la realidad para obtener un beneficio. Aunque sinceramente, creo que la edad no tiene tanto que ver, como la necesidad que ellos experimentan de hacerlo o no…

¿Que por qué mienten?… Pues por razones muy parecidas a las que tenemos los adultos cuando mentimos:

  • Por FRUSTRACIÓN: alardear de que tienen muchas cosas con los compañeros, y sin embargo no tienen tantas…
  • Por LLAMAR LA ATENCIÓN: inventan que les duelen cosas, que tienen un problema en el colegio (quizá se siente desatendido…)
  • Porque les EXIGIMOS DEMASIADO: mienten para no defraudar a los padres… dicen que algo les encanta cuando no es verdad… lo que les genera más frustración…, o que han sacado una buena nota y no es cierto…
  • Por IMITACIÓN a los adultos… suelen engañan para obtener algún beneficio, o evitar situaciones desagradables… cuantas veces nos han visto decir cosas como… “dile que no estoy”… o “me encanta el regalo (y después a solas decir que no te gusta nada)”…
  • Porque la VERDAD LES ABURRE, y prefieren vivir en su mundo imaginario… suelen ser niños con un alto coeficiente intelectual.
  • Por MIEDO AL CASTIGO. Si han hecho algo que consideran que puede conllevar castigo… mienten para no afrontarlo.
  • Para PROTEGER o… CASTIGAR a otros…

La mejor herramienta para prevenir que un niño mienta demasiado en crear un VÍNCULO BASADO EN LA CONFIANZA: Confía en tu hijo… demuéstrale esa confianza, díselo, díselo mucho… El lenguaje crea realidad en nuestro cerebro.

También ayuda para fomentar la sinceridad que el ambiente en que el niño convive con sus padres y hermanos, o en el cole… sea libre, relajado, sin represiones ni miedos a equivocarse… que no sienta que cada vez que habla va a tener una consecuencia negativa…

¿Qué es ADECUADO HACER cuando has “pillado” a tu hijo en una mentira?

  • Hazle saber que mentir no es bueno. No le señales sólo lo que ha hecho o dicho mal… también recalca el efecto que ha tenido su mentira sobre los demás, o lo que ha podido llegar a pasar. Sobre todo ha de entender que al mentir los demás dejarán de confiar en él…
  • Dale la importancia justa. No le ancles a esa situación con etiquetas como ERES un MENTIROSO… intenta no etiquetar, ni juzgar… SI COMPRENDER por qué lo ha podido hacer… Autocrítica como adultos por favor…
  • No te pases con los castigos. Siempre procura evitarlos… ya que tu hijo quizá miente tanto para evitar más castigos… Ten en cuenta que él puede interpretar que lo castigas por haberte contado la verdad… no por haber dicho antes la mentira…
  • Trabaja con él su autoconfianza… A veces mienten porque buscan aprobación. Dale otras herramientas que no sean la mentira… Enséñale a tomar decisiones, tranquilo, defendiendo su postura sin miedo, aunque no sea la que todos comparten… que te exprese su opinión. Pregúntale siempre el POR QUÉ de lo que dice, o decide… y no te conformes con un “porque sí”, o “porque no”… ellos son capaces de explicar mucho más, si tienes paciencia para que busquen en sus cabecitas.
  • No le mientas tú, ni le hagas promesas que no vas cumplir, o le digas verdades a medias… Eres su ejemplo. A veces les mentimos cuando nos hacen preguntas embarazosas, o se ponen muy pesados… En lugar de mentirle, dile algo así como “déjame un ratito que lo piense y ahora te lo digo después”…
  • Búscale oportunidades para que sea sincero… En lugar de castigarle si no lo hace… refuérzale la valentía que ha tenido al asumir la verdad de lo que ha hecho.
  • Aunque a veces sus mentiras te hagan gracia… Nunca lo admires por mentir, ni le rías esas gracias…
  • Utiliza el juego, el teatro… para hacerle ver cómo se sentiría él en su lugar, si alguien se hubiese comportado así con él… que lo visualice.

¿CÓMO PUEDES SABER SI TU HIJO TE MIENTE…?

  • Les cuesta sostener la mirada.
  • Se comportan con inquietud, como si estuvieran incómodos.
  • Intentan cambiar de tema muy hábilmente…
  • A veces se ponen rojos, o tartamudean…
  • Se retuerce o esconde las manos.
  • Puede que gestualmente digan lo contrario de lo que dicen con palabras…
  • Les da la risa.
  • Se enfadan bastante si les dices que no les crees…

Las mentiras forman parte del desarrollo normal del niño.

No te alarmes, pero sí, ten en cuenta esas pautas que hemos visto, para que sea capaz de autorregular esta conducta y no tienda a convertirse en un problema…

¿CUÁNDO SE CONVIERTEN EN UN PROBLEMA?

Cuando mienten sin darse cuenta, cuando lo hacen sin ningún motivo, y las mentiras son frecuentes, además no lo reconocen ni aún mostrándoles la evidencia… y sobre todo cuando la mayor preocupación es la de hacerlo por agradar a los demás… o para que castiguen a otros.

Cuando los niños mantienen sus mentiras pueden llegar incluso a desarrollar algunos TRASTORNOS… tales como:

  • Trastorno en el Control de Impulsos.
  • Juego Patológico (el fin de las mentiras es continuar jugando a videojuegos por ejemplo…)
  • Cleptomanía (roba objetos de forma impulsiva aunque no los necesite)
  • Trastornos ficticios (simulan enfermedades para tener atención u otros beneficios como por ejemplo no ir al cole).
  • Mitomanía: Aparece cuando el niño intenta convencer a los demás de una realidad que inventa.

 “La mejor forma de hacer buenos a los niños es hacerlos felices”

Oscar Wilde

Artículos Infancia

¿NIÑOS HIPERACTIVOS?… DETRÁS DE CADA CASO «LATE» EL FRACASO DE TODOS…

  • Por Ángela Peco Psicología.

Es raro no conocer a alguna familia que no te diga que su hijo o hija ha sido diagnosticado de TDAH: TRASTORNO DE DÉFICIT DE ATENCIÓN CON o SIN HIPERACTIVIDAD.

Cuando sobre todo hay problema de atención: Suelen ser niños que se distraen fácilmente, que parece que no escuchan, que viven soñando despiertos… que les cuesta empezar a funcionar, que pierden y olvidan cosas… que cualquier ruido o “cosa-que-pasa” les dispersa de lo que están haciendo.  

Cuando sobre todo hay un problema de impulsividad o hiperactividad: Son niños que se mueven mucho, continuamente, se balancean, se levantan mil veces, van de un lugar a otro, de una actividad a otra…, interrumpen conversaciones, actividades… responden sin pensar, sin haberte dejado tiempo para terminar la pregunta…

En cualquier caso… el comportamiento de estos niños resulta… MOLESTO…

El TDAH es el trastorno infantil por excelencia, aunque es inusual que se presente de forma aislada. Es decir… la mayoría de los casos presentan a la vez otros trastornos tales como: Trastorno negativista desafiante, trastornos de ansiedad, trastorno bipolar, trastorno disocial…

Actualmente el TDAH queda plasmado en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5). Y también en la Clasificación internacional de trastornos mentales de la OMS.

Períodos de atención breves, escasa concentración, impulsividad, incapacidad de estarse quieto, inestabilidad emocional, e incapacidad para retrasar las gratificaciones… Todo esto se suele plasmar a la vez en problemas escolares.

Que no se centra en el colegio, que se porta fatal, que no para quieto… salvo… cuando ven la tele o juegan a los videojuegos… que pueden aguantar horas…

Lo curioso de todo esto es que hace unos años, todos recordamos que, en clase, con nuestros vecinos o nosotros mismos respondíamos a estos patrones… pero era muy difícil encontrar casos de niños diagnosticados y tratados por este trastorno…

…lo que nos puede llevar a pensar que se está sobrediagnosticando…

Su diagnóstico es muy polémico.

Quizá y vamos a partir sólo del quizá… podría darse el caso de niños que son inquietos, que se mueven mucho, que no atienden… y que no cumplen las EXPECTATIVAS de los padres y profesores…

Quizá y sólo quizá… el adulto, que ve que el niño no cumple con unas determinadas expectativas (LAS SUYAS PROPIAS)… acaba por otorgar la etiqueta de “síntoma” a esas conductas molestas… y a partir de ahí se busca un diagnóstico.

Lo peor de todo esto… es que en muchos casos… el niño diagnosticado… acaba siendo medicado.

Nuestro modo de vida actual es tan abrumador, tan lleno de todo… que nos mantiene todo el día ocupados y preocupados. El trabajo, la casa, las facturas…

Esta forma de hacer de los mayores, la trasladamos a los niños… colegio, deberes, academia, actividades extraescolares, música, inglés…

Vivimos de tal manera, que una inmensa mayoría vivimos estresados, cansados… y cuando llegamos a casa, tanto padres como hijos compartimos un tiempo de calidad baja y de carácter pasivo.

Esas imágenes idílicas que vemos en algunas revistas, en algunos programas de televisión, en algunas películas… de padres hablando con sus hijos tranquilos, o jugando juntos, o riendo juntos, o cocinando juntos… son bastante utópicas…

En muchas ocasiones, el aliado común para afrontar el cansancio y la relación con nuestros hijos… es la tecnología, las pantallas que nos rodean por todos lados…

Los niños tienen una ENERGÍA FÍSICA que necesitan canalizar… y la mayoría de ellos… tienen muy pocas oportunidades de hacerlo. Eso puede hacerles sufrir ansiedad, tristeza, agotamiento, aburrimiento… y claro… los padres nos preocupamos de ver así a nuestros hijos…

Muchos (no digo todos… pero sí muchos) niños diagnosticados como “hiperactivos” son niños con problemas de conducta… niños que necesitan tiempo y atención.

Quizá en lugar de hablar de un trastorno infantil… tengamos que re-plantearnos DE QUIÉN ES EL TRASTORNO…:

  • DE LA SOCIEDAD… Hemos tomado como “normal”: niños que estén tranquilitos, calladitos, que no den mucho ruido. Es decir… consideramos trastorno en este caso, lo que está fuera de la norma social que se establece, independientemente del funcionamiento de base neurológica que exista. Sin tener en cuenta la diversidad que puede existir en cualquier tipo de comportamiento, y más si hablamos de niños.
  • DEL SISTEMA EDUCATIVO… Que se apoya en un sistema obsoleto, donde premia al niño que se está quieto, donde se “iguala” a todos los niños independientemente de sus circunstancias…, un sistema en el que se califica “intelecto”, y donde no se tienen en cuenta otros aspectos del niño, de su desarrollo… Donde para que te ofrezcan un “apoyo” que ayude al niño a llegar al estándar que piden, y evitar así la frustración que le genera no llegar… hay que librar una carrera de obstáculos… porque “no se dan apoyos tan fácilmente” …

El déficit de atención, la hiperactividad… no expresan una patología del cerebro… Expresan un conflicto de adaptación a un sistema creado sin tener en cuenta las necesidades reales de los niños.

No digo que el TDAH sea un trastorno inventado… (aunque así lo dijo el mismo Leon Eisenberg que fue el psiquiatra estadounidense que lo descubrió, antes de morir) … pero sí digo que deberíamos ser más responsables y más cuidadosos a la hora de diagnosticarlo, porque las etiquetas son peligrosas, porque el diagnostico en muchos casos conlleva “medicalizar” la vida de un niño.

¿¿No se está cambiando así el jarabe de palo (el bofetón, el golpe de regla en la mano…) por el psicofármaco??

Un dato curioso, que debería pararnos a pensar: Muchos de los niños que lo “padecen” tienen un alto coeficiente intelectual.

TRATAMIENTO PSICOLÓGICO EN NIÑOS CON “TDAH”:

El tratamiento psicológico se lleva a cabo de manera individualizada, atendiendo tanto al niño como a la familia.

Objetivo:

  • Disminuir los síntomas, así como el impacto negativo de los mismos.
  • Control de la irritabilidad.
  • Mejorar la comunicación.

Filosofía del tratamiento cognitivo-conductual:

  • Premiar lo positivo.
  • Evitar castigar.
  • Trabajo con técnicas de autocontrol, habilidades sociales y resolución de problemas.

Población:

  • Con niños menores de 6 años: El tratamiento se centra en el “entrenamiento” a los padres.
  • Con niños mayores: El tratamiento se centra en entrenamiento a padres y niños de técnicas cognitivo-conductuales, entrenamiento en habilidades sociales y en autoinstrucciones.

ALGUNAS PAUTAS PARA PADRES:

  • Busca en tu hijo aquellos comportamientos que haga que te gusten, y refuérzalos, prémialos (con un beso, un alago, un “que orgullosa estoy de ti”…), busca también sus actitudes positivas, sus intentos por hacer las cosas bien, reconóceselo.
  • Extingue sus conductas negativas. Ignora sus conductas negativas (siempre que no le hagan daño, ni dañe a los demás). Has de ser muy constante en esto. Si no les prestas atención… cesarán (aunque es verdad que al inicio de esta técnica las hará más aún, tanto en frecuencia como en intensidad, pero si persistes, llega un momento que llegan a su pico más alto y tienden a caer).
  • Utiliza la “Economía de fichas”. Es decir, que para que el niño pueda lograr un reforzador (normalmente material) que le guste mucho, ha de conseguirlo logrando una serie de fichas que tú le darás si se comporta del modo establecido y que podrá canjear por su deseado reforzador.

En la economía de fichas, para que resulte efectiva es necesario dejar claras las “reglas del juego” (lo que gana con cada conducta, cuánto vale cada ficha, cuánto tiempo ha de hacerlo…)

  • Sobrecorrección. Consiste en que ha de reparar o sustituir lo que rompa o dañe. Cuando lleve a cabo una mala conducta de modo romper, dañar, ensuciar… ha de corregir los efectos negativos dejando las cosas igual o incluso mejor de lo que estaban.

 

  • Práctica positiva: Cuando se haya llevado a cabo una mala conducta por parte del niño… tendrá que corregir y llevar a cabo la conducta positiva alternativa y repetirla varias veces (para anclarla): p.e cierra la puerta con un portazo… pues ha de volver a cerrar la puerta bien, de forma suave, varias veces.
  • Utiliza las rutinas: Los niños en general, necesitan rutinas en sus vidas, ambientes estructurados, con rutinas organizadas que creen un ambiente que les refuerce y les motive a la vez.
  • Habla con tu hijo, escúchalo. No tomes la posición de “yo soy el adulto, y mando yo”…
  • Juego Libre y al Aire Libre, sin tus normas.
  • No lo compares ni con otros compañeros, ni con sus hermanos, ni con sus primos… Tu hijo es un ser único y especial por eso.

…En cuanto a los NIÑOS:

Con el fin de mejorar su AUTOCONTROL, las técnicas más utilizadas son las cognitivas: Aquellas que se apoyan en el lenguaje interno (el que se dicen a sí mismos) para regular su propia conducta.

  • Autoobservación. Para que se dé cuenta de cómo se comporta.
  • Autorreforzamiento. Para que se gratifique cuando que comporte adecuadamente.
  • Autoinstrucciones. Para que aprenda a hablarse interiormente y así le sea más sencillo pensar y tomar conciencia de lo que hace o quiere pensar.

Lo que se persigue con esta forma de trabajar con los niños es que sean capaces de relacionar que toda conducta tiene una consecuencia posterior.

Que sean capaces de evaluar cómo es su conducta en relación a lo que las normas establecidas en casa, en la clase o en la calle pide de ellos.

 

 “El TDAH es un ejemplo de enfermedad sobrediagnosticada. La psiquiatría infantil debe determinar detalladamente las razones psicosociales que pueden conducir a problemas de conducta. ¿Hay peleas con los padres?, ¿la madre y el padre viven juntos?, ¿hay problemas en la familia?… Estas preguntas son muy importantes, pero lleva mucho tiempo responderlas. Es más rápido prescribir una píldora. La predisposición genética para el TDAH está completamente sobrevalorada”.

Leon Eisenberg

 

Artículos Hábitos Saludables, Artículos Infancia

INFANCIAS ROBADAS… POR LOS VIDEOJUEGOS

Por Ángela Peco Psicología.

Una videoconsola es “un buen regalo para la Comunión” … Seguro que ha sido el regalo de Comunión de muchos niños de entre 9 y 11 años… Un regalo peligroso que, de no utilizarse de la manera adecuada, puede ocasionar grandes descontroles conductuales… y más…

Hace pocos días la Organización Mundial de la Salud ha reconocido la Adicción a los Videojuegos como Trastorno Mental

Se trata de una adicción no tóxica, encuadrada dentro de las adicciones de comportamiento.

Para las personas que la padecen (muchas de ellas… NIÑOS), el hecho de no poder jugar conlleva estrés, un grado muy elevado de ansiedad, trastornos de sueño e incluso trastornos de alimentación.

Es bueno que sepas que entre el 3 y el 10% de los jugadores a videojuegos se convierten en adictos a ellos…

Cada vez son más pequeños los niños que se adentran en la “cultura del gaming”, conectándose a través de la red para llevar a cabo juegos de rol, competiciones on line…  Estos juegos, provocan una dependencia tan intensa que, niños y adolescentes, se pasan más horas jugando que durmiendo…, que no descansan ni para comer, o que empiezan a sufrir delirios como escuchar tonos del videojuego mientras está apagado…

 

El gancho… Las misiones

El hecho de tener que ir consiguiendo misiones, hace que el jugador siempre tenga un motivo para seguir jugando… cuantas más misiones alcances, más exclusivo te conviertes.

El alcanzar ciertos niveles hace que se ganen el reconocimiento social de los demás jugadores, de los colegas, y el propio juego también te lo reconoce…

Pero llegar hasta ahí, requiere muchas horas de vida no vivida.

Actualmente, estos juegos no son como los que había hace 20 años… que jugabas, te pasabas alguna pantalla y si se acababa el juego empezabas otra vez y lo dejabas por aburrimiento. Ahora existen las actualizaciones… que los creadores de videojuegos sacan para que cuando ya lo dominas puedas seguir jugando, para lograr nuevos retos. Así el juego no acaba nunca…

 

SEÑALES QUE HAN DE PONERTE ALERTA con tu hijo. Observa y comprueba…

  • Si juega a videojuegos más de cuatro horas al día seguidas sin parar…
  • Si ha de elegir entre varias actividades de ocio, los videojuegos son siempre lo primero.
  • Si está jugando, no atiende cuando hablas con él o lo llamas.
  • Prefiere jugar a los videojuegos antes que quedar con sus amigos.
  • No hace los deberes ni sus obligaciones de casa y está bajando su rendimiento en el colegio… y lo peor retrasa su aprendizaje de competencias y habilidades propias de su edad.
  • Si le quitas o le paras la partida, o se acotan horas para jugar se muestra irritable y agresivo: golpea puertas, paredes, insulta, agrede a sus padres…
  • Presenta cambios muy bruscos de humor, no se relaciona con la familia, y siempre prefiere estar solo.
  • Ha gastado todos sus ahorros en juegos o accesorios para jugar.
  • Ha dejado de comer con todos o come mientras juega, presentando trastornos de la alimentación como consecuencia.
  • Muestra signos de tensión en el rostro, especialmente en las mandíbulas mientras juega.
  • Se queja de dolores óseos, problemas de circulación en la espalda, las manos, los muslos…

Concretando un poco más… La adicción a los videojuegos, como todas las adicciones presentan estos ingredientes:

  • FOCALIZACIÓN: Los videojuegos son el núcleo central de la vida del niño.
  • MODIFICIACIÓN DEL ESTADO DE ÁNIMO: Sensación de euforia mientras juega, y apatía cuando no lo hace.
  • TOLERANCIA: Cada vez necesita jugar más para sentirse mejor.
  • ABSTINENCIA: Cuando no es posible jugar o se limita el tiempo de juego.
  • CONFLICTOS: Con familiares, amigos… deterioro a nivel social, escolar, familiar…

 

¿Os suenan nombres como… WOW, LOL o FORNITE…? Son juegos a los que pueden comenzar a jugar hasta niños con 7 años… y que son catalogados como “altamente adictivos”. ¡Los niños entre 6 y 7 años no saben diferenciar aún realidad y ficción de forma clara…!

La obsesión con este tipo de juegos, puede generar consecuencias serias tanto en la salud del niño como en su vida en general: familiar, escolar, social… por eso te recomiendo que pruebes a llevar a cabo buenas prácticas que eviten que tengas que utilizar la figura del psicólogo para atajar un problema que pueda convertirse en algo realmente grave para tu hijo…

  • NO LE PERMITAS COMPRAR MÁS VIDEOJUEGOS NI LE FACILITES FORMAS DE ACCEDER A ELLOS. Seguro que el aburrimiento será tu aliado, y cuando se canse de jugar a los que tiene y su estado de agitación, provocado por la consecución incesante de recompensas, vaya bajando, entonces la frustración lo hará aburrirse y cederá. (Tu firmeza aquí, pase lo que pase…)

 

  • ANÍMALO A QUE OCUPE SU TIEMPO LIBRE CON OTRAS ACTIVIDADES. Romper el ciclo del juego con otro tipo de estímulos lo hará salir del círculo vicioso en que se encuentra.

 

  • LIMÍTALE EL TIEMPO DE JUEGO… si ves muy complicado que corte con los videojuegos de forma radical porque se pone muy agresivo. Lleva a cabo con él la elaboración de un horario donde se reparta el tiempo para jugar de forma equilibrada. Nunca permitas que se mantenga jugando a los videojuegos más de una hora seguida (tampoco en vacaciones).

 

  • UTILIZA EL USO DEL VIDEOJUEGO COMO RECOMPENSA por realizar de forma adecuada la tarea, por haber estudiado… Siempre anteponiendo una actividad al uso de los videojuegos.

 

  • PROCURA CONTROLAR EL CONTENIDO DE LOS JUEGOS, intentando cambiar los juegos violentos por otros más educativos.

 

  • SIÉNTATE Y ESCÚCHALO… muchas veces esta conducta lleva detrás muchas más cosas… Normalmente, los chicos que presentan estos problemas presentan características tales como:
    • Personalidades con tendencia a la dependencia…
    • Conviven dentro de situaciones familiares complicadas (problemas de comunicación, separaciones, exceso de trabajo por parte de los padres, poca supervisión del niño…)
    • Problemas en el colegio y a nivel social (víctimas de bulling, soledad…)

En muchas ocasiones los videojuegos son una forma de evadirse de lo que ocurre a su alrededor o de no aceptar la realidad, en ellos ocultan y descargan los sentimientos que les hacen sentir incómodos… para no afrontarlos.

Por lo serio que es todo esto para la vida de los niños… evita dejar que tu hijo se quede solo con la Tablet o el videojuego… Supervísalo SIEMPRE… para evitar los inconvenientes de los que vengo hablándote en todo este artículo.

 

“El secreto, querida Alicia, es rodearse de personas que te hagan sonreír el corazón. Es entonces, y sólo entonces que estarás en El País de las Maravillas”

(Extracto de “Alicia en el País de las Maravillas”)

Artículos Infancia

¿Y SI ENSEÑAMOS A LOS NIÑOS INTELIGENCIA… EMOCIONAL?

Por Ángela Peco Psicología.

Educar es muy complicado… Educar bien, es más
complicado aún.

Emoción,
pensamiento y acción
son los tres
pilares que apoyan momento a momento nuestro camino en la vida, nuestro
destino…

Este es el motivo por el que conocer estos pilares
nos puede ayudar a vivir de una manera mucho mejor, sintiéndonos más plenos… de
ahí que sea tan importante enseñar a nuestros niños también a hacerlo.

El cómo seamos capaces de manejar nuestras
emociones, de controlarlas y no de que ellas nos controlen a nosotros, puede
convertirnos bien en personas integradas socialmente o excluidas por los demás.

manos color

Propongo… y no soy la única… que en el colegio se
enseñe este tipo de inteligencia por encima de la inteligencia cognoscitiva… No
me cabe duda que construiríamos un futuro lleno de personas más amables, menos
frías, menos astutas, más empáticas, menos frustradas…

Desde siempre se ha asociado el éxito a la
inteligencia cognoscitiva, pero en los últimos años se ha comprobado que esta
inteligencia no se relaciona directamente con resultados positivos en el
colegio y menos aún con la felicidad. Hay niños muy listos, cognitivamente
hablando, que no se sienten felices y que tampoco son brillantes en nada
concreto… Para poder lograr que lo sean, es necesario que vivan con un desarrollo emocional adecuado.

Enseñar a que nuestros hijos sean inteligentes,
emocionalmente hablando, conlleva ayudarles en aquellos momentos en los que
tienen que enfrentar emociones complicadas, enseñándoles habilidades para
conseguir tranquilizarse, regular sus estados y convivir adecuadamente con los
demás.

Cuando les enseñamos este tipo de inteligencia,
estamos dándoles herramientas para que reconozcan sus emociones, y las
organicen.

Enseñarles inteligencia emocional les ayuda a
comprenderse.

Te anoto algunas pautas que quizá puedan ayudarte
para desarrollar en tus niños este tipo de inteligencia:

  • Enséñales a reconocer y nombrar las emociones básicas:
    Alegría, tristeza, miedo, ira…
    Se trata de ofrecer al niño un conjunto de
    estrategias que les ayude a conectar con su interior para que logren sintonizar
    con lo que realmente les pasa y logren a su vez poner palabras que expliquen
    para los demás, pero sobre todo para él mismo qué es lo que le está pasando.

En algún momento escuché que para reconocer que algo
existe hay que tener palabras para nombrarlo… algo así ocurre con las
emociones. Para reconocer que están, hemos de poder nombrarlas. A partir de los
5 años ya podrían comenzar a hacerlo: “estoy enfadado porque no me has dejado
comer helado”, “estoy contento porque esta noche viene los Reyes Magos”, “tengo
miedo cuando salgo del cole y no estás esperándome” …

  • A partir de los
    10 años, ya pueden, también, reconocer
    las emociones secundarias
    : amor, vergüenza, ansiedad… Hablar con ellos de
    forma abierta sobre estas emociones, les hará mitigar la ansiedad que les
    provoque, y con ello disminuirán sus conductas inadecuadas. Pero sobre todo no
    fuerces nada… acompaña, sin forzar.
  • Ponte las gafas para ver lo que hay detrás: Normalmente un niño no quiere portarse mal. Cuando
    lo hace, esa conducta viene como expresión de un sentimiento que lo desborda,
    de una necesidad sin cubrir… Es necesario enseñar al niño a identificar qué es
    eso que le genera esa emoción… abordar estas conductas problema de raíz, es
    básico para que en un futuro no sean una fuente de problemas más importantes.
  • Enséñale después de la tormenta… no durante: El enfado es la válvula de escape que utilizamos
    todos para expresar nuestro desacuerdo con algo o con alguien. Por esta razón
    es preciso que, aunque pongamos límites a nuestros hijos, porque su actitud o
    conducta no son adecuadas, lo hagamos permitiendo que el niño muestre lo que
    siente. Aunque en esos momentos las emociones que salgan no sean las más
    bonitas que tenga: rabia, enfado, decepción… 
    Una vez que pase el momento de enfado, el niño estará más abierto y
    cooperativo. Entonces podremos enseñarles, por ejemplo, que antes de gritar o
    pegar es mejor expresar en voz alta qué es lo que les ha molestado… Cuando
    pueden entender lo que sienten, pueden regular su comportamiento. Autocontrol.
  • Espejito de los seres… lo que ves es lo que eres: Tus hijos no siempre van a hacer lo que les dices
    que hagan… pero no te quepa duda que van a hacer lo mismo que haces tú. Somos
    su espejo, nos miran todo el rato y aprenden de lo que ven en nosotros. Por
    eso… mantén la calma pase lo que pase… tus hijos están aprendiendo eso también,
    que “a pesar de los pesares…” es posible mantener una actitud correcta. Siempre
    ten en cuenta su punto de vista como niño, te ayudará a entender por qué hace
    las cosas que hace o dice lo que dice… Evita culpar o castigar… Pero por favor,
    establece límites… Estamos haciendo mucho daño a los niños al no establecerles
    unos límites adecuados por miedo a traumarlos. Estamos consiguiendo justo
    aquello de lo que huimos.
  • Recordar que la ira es una defensa que utilizan cuando
    sienten miedo, dolor o tristeza
    … Cuando esto lo sabes… ante la ira de tu
    hijo, empieza a funcionar tu empatía. En lugar de hacerle sentir que es una
    mala persona por sentirse de esa manera, le ayudas a aceptar su enfado y a
    sacarlo de su interior, en lugar de quedarse atrapado en ese estado que tanto
    daño le hace.
  • Padres…, no sois vosotros… son ellos… Están aprendiendo a experimentar emociones que a
    veces les quedan grandes, luchan por entenderlas y utilizan las estrategias que
    tienen para hacerles frente… No penséis que se portan mal porque tienen algo
    personal contra vosotros. Entiende que se siente confundido porque no sabe cómo
    controlar sus sentimientos. Ponte en su lugar, el niño es él, no tú… Nuestra misión como adultos es calmar la
    tormenta no aumentarla. Este es momento de poner en práctica el amor
    incondicional…

Si te paras en un parque… no te costará encontrar
ejemplos de niños que no toleran la frustración, que no obedecen las
indicaciones que les dan sus padres, que pegan o insultan a otros niños… Puedes
ver niños cuyo control emocional es prácticamente nulo. Niños a los que los
padres no pueden negarles nada porque están acostumbrados a que se les permita
y consienta todo.

El día de mañana estos niños, si no aprenden en
algún momento de sus vidas a gestionar sus emociones…, están condenados a una
realidad donde la infelicidad va a ser el hándicap con el que van a tener que
vivir al no ser capaces de comprenderse, ni tampoco a ponerse en la piel de los
demás…

Los componentes más potentes de la inteligencia
emocional son:

  • La EMPATÍA.
    “Ponerse en el lugar de los demás”. Para trabajarla con tus hijos, intenta
    razonar siempre con ellos utilizando preguntas como, por ejemplo: ¿Cómo crees
    que se ha sentido papá cuando le has dicho…? ¿Por qué crees que está llorando
    tu primo? ¿Crees que el abuelo está hoy contento?…
  • La COMUNICACIÓN.
    Enseñar a nuestros hijos a dialogar,
    a expresar lo que sienten, a exponer su opinión sin miedo, a razonar sus
    respuestas… Habla con tus hijos, hazles preguntas, ponles ejemplos, pídeles que
    te los pongan ellos…

Pero la comunicación no sólo es hablar… también es escuchar. Enséñales a guardar silencio,
háblales despacio para asegurarte no sólo de que te oyen, sino que también
están comprendiendo lo que oyen. Háblales a la altura de sus ojos. Intenta
utilizar con ellos frases como “¿me has entendido?”, “¿te parece bien?” …

Enséñales a negociar,
que aprendan que en esta vida todo no es ganar o perder… está la opción de que
ellos ganen y el otro también. El diálogo para lograr este punto es clave…
Enséñales que todo tiene un “precio”. Que expliquen por qué necesitan algo,
para qué… qué han de hacer para lograrlo, que pacten contigo, llega con ellos a
acuerdos democráticos.

  • La CONFIANZA. Que
    nuestros hijos sientan que cuentan con el espacio de confianza suficiente para
    contarnos lo que les preocupa o lo que les hace felices.

Una gran y fundamental fuente de confianza son los
amigos.

Para un niño el tener amigos, pertenecer a un grupo,
recibir apoyo de sus iguales cuando lo necesita, compartir juegos, aventuras…,
intereses, todo esto le ayuda a construir una adecuada imagen de sí mismo.

Estas pautas puedes aplicarlas sabiendo que no todos
los niños son iguales… pero teniendo clara una cosa: todos necesitan lo mismo,
sentirse queridos, escuchados y atendidos…

Nosotros de esta manera cumpliremos bien con nuestra
función y ellos crecerán con optimismo, sintiéndose queridos y felices.

“Al menos un 80% del éxito en la edad adulta
proviene de la Inteligencia Emocional”

                                                                         Daniel
Goleman

Artículos Infancia

UN DIBUJO… VALE MÁS QUE MIL PALABRAS

Por Ángela Peco Psicología.

Una de las formas más bonitas de comunicación que utilizan los niños son sus dibujos.

Con ellos, expresan sus sentimientos, lo que les preocupa, sus deseos, sus emociones… La forma en la que ven el mundo.

sol dibujo rotu

Sus dibujos reflejan sus experiencias de vida. Las organizan en su cerebro, y después las exteriorizan a través de su creación particular.

En los niños… un dibujo vale más que mil palabras.

En la etapa infantil es muy difícil que el niño te exprese con palabras como se siente y porqué… bien porque no controlan el lenguaje bien, porque no saben explicar sus emociones, o simplemente porque tienen miedo a que los mayores se enfaden con ellos…

Podemos reconocer detalles de la personalidad de los niños cuando nos fijamos en su forma particular de dibujar, de coger el lápiz, de hacer los trazos, de organizar el dibujo en la hoja… Por eso, analizar estos aspectos nos puede ayudar a descifrar sus estados emocionales.

Como adultos, es fundamental que no les acotemos con nuestro criterio lo que tienen que dibujar y lo que no. Nuestra crítica siempre les va a condicionar, a impedir ser y hacer lo que son realmente. ¡Déjales expresar su Ser! Y ¡Aprende de ellos!.

Estas son algunas pinceladas en las que nos fijamos a la hora de “interpretar” una de sus obras de arte:

  • Forma en que sujetan el lápiz: Nos indica si el niño es relajado y tranquilo, o por el contrario si siente tensión o nerviosismo.
  • Presión del trazo: La presión con la que el niño utiliza el lápiz al dibujar sobre la hoja nos va a dar pistas sobre su temperamento. Si el trazo es firme y continuo nos habla de una personalidad segura, con confianza en sí mismo. Si el trazo es demasiado fuerte nos va a indicar agresividad. Por el contrario, un trazo tembloroso nos habla de una personalidad que necesita reasegurarse, que busca constantemente la aprobación de los demás: niños más inseguros y con baja tolerancia a las frustraciones.
  • Forma del trazo: Formas redondeadas nos hablan de un estado afectivo tranquilo, armonioso, conciliador, dócil. En cambio, formas quebradas, picudas, indican impulsividad, desconfianza, tensión…
  • Orden al dibujar y posición del dibujo: Si nos fijamos en este aspecto, podemos ver si el niño improvisa a la hora de dibujar o no… normalmente dibujan lo último aquello a lo que no le prestan demasiada atención, y suelen omitir, aquello que no les gusta… por ejemplo: la boca en una mamá que grita demasiado…

En cuanto a la forma de colocar el dibujo podemos tener en cuenta estas reglas:

  • Dibujo colocado en la parte superior del folio: suele indicar inteligencia, imaginación, deseo de descubrir cosas nuevas, curiosidad…
    • Colocado en la parte inferior del folio: tiende a indicar que siente necesidades físicas y materiales.
    • Si se sitúa en la parte izquierda del folio: representa que los pensamientos del niño giran alrededor del pasado. Bien que está preocupado por algo del pasado o bien porque recuerda algún hecho que le hizo feliz.
    • Situado en el centro: El dibujo representa el momento presente. No siente inquietud ni inseguridad.
    • Si se sitúa en la parte derecha: Representa que el niño piensa en su futuro.
  • Tamaño del dibujo: Si el dibujo está bien centrado en el folio, llenando la hoja entera, nos indica que muestra gran seguridad en sí mismo. Si el dibujo ocupa un espacio pequeño tiende a indicar lo contrario… aun así habría que analizar cada caso.

Aunque los niños normalmente no tienen desarrollado el sentido de la proporción en los dibujos, siempre es bueno prestar atención a los elementos que son claramente desproporcionados.

Como norma general: Si es grande, al niño le importa. Si es excesivamente grande, puede indicar miedo o agresividad, sobre todo si hay desproporción con el resto del dibujo.

  • Borrones o tachones: A veces hay niños que borran continuamente lo que acaban de dibujar, o que lo tachan para repetirlo de nuevo. Este signo indica insatisfacción. Se trata de niños con baja autoestima.
  • Colores: Normalmente los niños colorean las cosas sin adecuarse a la realidad, según les apetece. ¡Eso no es un problema! Estas son algunas pautas relacionadas con el color:
    • Si utiliza muchos colores indica que es alegre, expresivo, curioso y motivado, con ganas de hacer cosas, seguro de sí mismo.
    • Si utiliza siempre los mismos colores, dibuje lo que dibuje, puede estar expresando una falta de confianza en sí mismo.
    • Los niños más extrovertidos prefieren los colores cálidos y vivos, y a veces complementarios como azules o verdes.
    • Los niños más sentimentales, suelen elegir colores fríos y oscuros.
    • Los niños que normalmente eligen no colorear los dibujos son niños temerosos.
    • Los niños más obsesivos y perfeccionistas tienen un cuidado extremo a la hora de no salirse de la línea del dibujo al colorear.  
    • Los niños más iracundos suelen mezclar mucho los colores, pintado uno encima del otro hasta que no se reconocen los diferentes tonos.
  • Temática del dibujo: Dejar que los niños dibujen de manera libre es la mejor forma de que expresen sus deseos y motivaciones. Además, hay algunos test específicos que nos ayudan a comprenderles mejor en determinados aspectos, estos son los test que analizan figuras como: un árbol, la figura humana y la familia.
  • El tiempo que tardan: El tiempo que tarda el niño en realizar su dibujo y entregarlo, nos da la idea de cómo es su carácter: calmado, relajado, impaciente, ansioso…  Los niños que terminan demasiado deprisa y entregan el dibujo casi antes de terminarlo bien, son niños impacientes, se aburren rápido, la tarea de dibujar para ellos deja de ser placentera con facilidad… Por otro lado, están los niños que van más despacito, que se paran mucho en pequeños detalles sin importancia… estos niños, suelen tener problemas de inseguridad, baja autoestima… muy preocupados de lo que los demás opinen de ellos, son niños influenciables y más vulnerables que el resto… Luego, hay otros niños, que son también meticulosos, pero en detalles más relevantes dentro del dibujo, son persistentes y hasta que no dejan el dibujo como ellos consideran que ha de quedar no paran, suelen ser niños más exitosos.

Pero por favor, ¡¡no te precipites!! NO TODOS LOS DIBUJOS SIGNIFICAN ALGO y otros sólo reflejan algo de un momento puntual.

Este artículo no es para que te obsesiones con los dibujos de tus hijos, ya que muchas veces no tienen más significado que el de divertirse mientras los hacen.

Aquí sólo te pongo unas pequeñas pinceladas.

Un dibujo nos puede aclarar muchas cosas, pero no nos va a dar la definición completa de un problema. Por ese motivo es fundamental conocer, además del dibujo, la situación familiar del niño, a quién va dirigido el dibujo, saber si ha sido totalmente libre al escoger los materiales …

Si vemos algo raro en los dibujos de nuestro hijo y no somos capaces de entenderlo, lo mejor será acudir a un especialista.

Normalmente utilizamos estas técnicas para generar hipótesis y abordar la expresión emocional de niños que han sufrido traumas o que sufren alguna patología.

Gracias al dibujo podemos ayudarles a expresar lo que les pasa por dentro, sin necesidad de presionarles a que hablen o expliquen cosas para las que no tienen palabras.

En los dibujos suelen representar con gran claridad su angustia dibujando, de forma a veces muy explícita, situaciones duras por las que han tenido que pasar.

Cuando un niño dibuja libera sus tensiones y airea sus miedos.

En el caso de niños que han sufrido catástrofes, o que han sido testigos de situaciones conflictivas graves, cuando dibujan sobre ello, su cerebro tiende a ordenar e integrar lo que han vivido y así les dan un sentido a todo que les ha tocado vivir, les ayuda a la hora de aceptarlo, a calibrar sus emociones y… al verlo fuera, plasmado en el papel, pueden tomar distancia. Sacan esa carga pesada de su interior. Aunque no será algo rápido, y tampoco sencillo.

 “En las cajas de lápices guardan sus sueños los niños”

Ramón Gómez de la Serna