Artículos Etapas Vitales, Artículos Infancia

ADOLESCENCIA

Por Ángela Peco Psicología.

La adolescencia es una de las etapas más delicadas en la vida de un ser humano.  

De repente, todo cambia, para ellos y para nosotros… y esas expectativas que nos habíamos creado sobre nuestro pequeño, hemos de revisarlas, porque el adolescente en que se está convirtiendo se aleja de las mismas.

Ellos viven tres duelos: el de su cuerpo de niños que ya no está; el de su rol de niños que desaparece; y el de sus padres de la infancia que pasan de ser los mejores a tener defectos como todos…

Nosotros, también vivimos con la sorpresa y la pena de haber perdido a nuestros niños. Nuestro niño obediente, cariñoso, alegre… pasa a ser un desconocido que marca una enorme distancia emocional con nosotros, sus padres… que puede pasar del llanto a la risa, de la euforia al cansancio y del amor al odio (sobre todo hacia nosotros), en menos que canta un gallo. Sin embargo, y aunque nos cueste, permanecer a su lado de forma incondicional es la mejor “medicina” para ambos.

Si tu hijo o hija está pasando por este período, seguro que puedes imaginarte por qué escribo este artículo… tanto los padres como ellos mismos, necesitamos comprender este proceso, para poder vivirlo desde el amor y el respeto, aunque no lo pongan fácil, y a veces nosotros, los padres, tampoco a ellos.

Cuando vivimos este proceso desde el reproche y la incomprensión, hemos de revisar esas expectativas de las que te he hablado antes. No es tu hijo quien falla (él hace lo que le toca hacer…), el fallo está en las expectativas que tú, puede que hayas creado para él o ella.

No me atrevo a marcar una fecha de comienzo y otra de fin (aunque suele hablarse de los 10 a los 19 años), porque la experiencia me dice que es muy relativo este dato, sin embargo, lo que sí es seguro es que se trata de una etapa delicada en la que se produce la maduración física y mental de nuestros hijos. Es como si en su interior un torbellino hormonal inundara todo su ser.

El cuerpo y el cerebro de tu hijo se están reorganizando. Sus conexiones neuronales disminuyen y se afianzan las que ya tiene. Aumenta su emocionalidad, y buscan de forma incansable ser independientes… En este proceso nosotros los padres hemos de intentar no entrar en lucha… hemos de dar espacio, sin descuidar nuestras funciones como padres: cuidar y educar, pero dejando ese espacio en el que ellos puedan buscar.

 

EL PENSAMIENTO ADOLESCENTE

El pensamiento del adolescente es un pensamiento aun inmaduro, que quiere mostrar madurez… Según el psicólogo David Elkind, los pensamientos adolescentes tienen estas 6 características:

  • Idealismo: Suelen imaginar un mundo ideal y se dan cuenta de que el mundo real está muy lejos de esa idealización. Tienden a culpar a los adultos que más cerca tienen de esa diferencia entre lo ideal y lo real.
  • Tendencia a discutir. Les encanta probar y mostrar sus habilidades de razonamiento.
  • Indecisión. Su falta de experiencia a la hora de tomar decisiones, les lleva a dudar continuamente de las alternativas a elegir ante un determinado hecho. Tienen muchas opciones, pero no tienen aún la habilidad de elegir la más adecuada.
  • Hipocresía (aparente). Son idealistas y sueñan con conseguir esos ideales… pero prefieren ignorar los sacrificios que puede conllevar la consecución de los mismos.
  • Autoconciencia. En esta etapa son capaces de razonar sobre sus pensamientos. Son capaces de razonar sobre su pensamiento y el de los otros… aunque a menudo suponen, dentro de su egocentrismo que los demás piensan en lo mismo que piensan ellos.
  • Se sienten especiales e invulnerables. Los adolescentes creen que son especiales, que a ellos no les pasa lo que al resto del mundo, que son invulnerables ante las situaciones complicadas que los adultos les relatan.

Todo este cóctel hace que muchos adolescentes y sus familias vivan una etapa borrascosa… llena de miedos e incertidumbre en ambos lados.

OJO CON TUS EXPECTATIVAS… ¿Y SI LAS REVISAS?

A pesar de todo esto, no caigas en el “adultocentrismo”, hemos de tener clara una cosa: Nuestros hijos no son de nuestra propiedad… Hemos de darles espacio a sus opiniones, a su criterio, a sus gustos… aunque no sean iguales a los nuestros, por mucho miedo que nos dé el hecho de que se “tuerzan”, de que se equivoquen en sus decisiones…

Cuando los adolescentes no encuentran este espacio lo que hacen es reclamarlo. Nuestra misión será guiar en lugar de imponer, acompañarles en este momento tan importante en que ellos mismos están descubriendo quienes son, y sobre todo no obligarles a ser lo que nosotros somos o queremos que sean…

Deja a un lado los “tienes que…” y toma nota de estos puntos:

  • Habla con ellos, sin discutir. Aunque no lo parezca, no les gusta discutir. Intenta hablar con tranquilidad, en tono de conversación. Sería ideal poder hablar en un lugar neutro, fuera de casa.

 

  • No lleves a cabo juicios de valor… pueden llegar a creer que son una decepción para ti. A veces no hace falta ni que digas nada, sólo con tu expresión les dices mucho. Valora en positivo todos los pasos que den y aléjate de expresiones que les recuerden el fracaso.

 

  • No añadas “leña al fuego”. Trabaja tu paciencia.

 

  • Necesitan espacio, su espacio, para poder encontrarse a sí mismos. Intenta no hacer de esto un motivo de castigo. Necesitan un lugar donde poder descansar, pensar, ordenar su mente…

 

  • Dale oportunidades para hacerle ver que es autónomo. Que puede hacer cosas de las que estar orgulloso y déjale que te lo demuestre. Cuando lo sobreproteges… lo haces infeliz.

 

  • Ponle normas… sobre todo con el uso de las pantallas. Ellos no saben parar solos. Tu firmeza aquí es un punto clave para su bienestar… aunque sí, te costará mantener el tipo porque no es algo que les vaya a gustar.

 

  • Si ves que como padre o madre no eres capaz de dar a tu hijo el apoyo que te pide… busca ayuda especializada, un psicólogo puede ayudaros a ambos en estos momentos y daros una guía para seguir mejor el camino.

 

  • No te rindas con tu hijo… necesita saber que lo quieres, necesita que se lo digas y te necesita… aunque te diga que quiere irse de casa… y vaya todos los días enfadado con el mundo. Dile que lo quieres… y ten clara una cosa (él también te quiere).

 

Intenta reconocer la individualidad de tu hijo. Cuando ellos perciben que eres capaz de respetar su proceso, comprenderá que tu papel es de apoyo y no tendrá por qué luchar contigo.

Suceda lo que suceda, no tires la toalla. Tu hijo adolescente te necesita, casi con toda seguridad más que nunca. Por eso, aunque es muy complicado, tu función es practicar ese amor incondicional que sientes por él (de esa forma, sin condiciones).

 

“Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo elegí el menos transitado. Eso marcó toda la diferencia”. 

Robert Frost.

 

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DEPRESIÓN INFANTIL

Niña triste

DEPRESIÓN INFANTIL

Por Ángela Peco Psicología.

¿La depresión infantil existe? SI.

La depresión es el problema de salud mental más común en todo el mundo. Las cifras son tan altas que han alcanzado proporciones de epidemia.

Es curioso que, en nuestro mundo de adultos, creemos que este tipo de trastornos sólo nos afecta a nosotros, los adultos… sin embargo, la tristeza, la pérdida de capacidad de disfrutar, el llorar de forma diaria y recurrente, también les pasa a nuestros niños.

Al menos 1 de cada 100 niños sufre depresión, y pasa lo mismo con 1 de cada 33 adolescentes… Eso es mucho.

Pero lo peor es que estos niños pueden no ser tratados nunca, ya que podemos restar importancia a su problema, o incluso pueden ser tratados por otras cosas… ya que podemos fijarnos en el bosque en lugar de mirar el árbol.

Uno de los diagnósticos erróneos más habituales es el de TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) en lugar de depresión.

Con este artículo no quiero que patologices las emociones de tus hijos. Las emociones es normal sentirlas. Todos los niños y adolescentes pueden estar tristes, igual que nos pasa a los adultos, incluso pueden sentirse deprimidos, pero un trastorno depresivo es mucho más que esos episodios puntuales.

Es decir, que tristeza no es lo mismo que depresión, por esto creo que es fundamental que aprendas a diferenciarlo. Para esto es clave que tengas en cuenta la frecuencia, intensidad y duración de las conductas, así como también el malestar que siente tu hijo y cómo ese malestar le afecta en su día a día.

CARACTERÍSTICAS DE LA DEPRESIÓN INFANTIL

La depresión en los niños se manifiesta de forma diferente a como lo hace en los adultos… algo normal, ya que los niños en muchas ocasiones carecen del lenguaje y las palabras suficientes para expresar lo que sucede en su mundo interior.

La tristeza es una emoción que aparece frecuentemente en los niños, sin embargo, pueden presentar dificultades a la hora de expresarla, y por eso tienden a exteriorizarla de una forma diferente a como podría esperar un adulto… Esto sucede porque los peques requieren estrategias de afrontamiento que han de adquirir a medida que avance su desarrollo psíquico y neurológico.

Síntomas típicos

  1. Baja autoestima.

Estos pequeños tienden a expresar aspectos negativos de sí mismos. Se muestran muy duros con ellos mismos, muy autoexigentes y se juzgan de una forma muy severa, como si tuvieran un pequeño juez implacable dentro de ellos. Esto hace que su autoestima quede dañada.

Por ejemplo, pueden no querer jugar con otros niños de su edad “porque no les sale tan bien…” o por miedo a que les digan algo o les rechacen. Esto puede hacer que se aíslen o que lleven a cabo actividades que no son apropiadas para su edad y que son más típicas de los adultos, y evitar otras, como el juego con iguales, que son necesarias para su correcto desarrollo socio-emocional.

Suelen ser niños que se describen a sí mismos incidiendo en lo que no les gusta, y con mucha ansiedad y pesimismo sobre el futuro, con tendencia a sentirse culpables por cosas que han sucedido en su entorno o que ni siquiera han ocurrido aún. Esta sensación se alimenta de la rumiación continua de pensamientos en sus cabecitas, de este tipo: “Todo me sale mal” “Soy un desastre” “Esto o aquello es por mi culpa”…

Es decir, tienen problemas a la hora de atribuirse la responsabilidad, y a la hora de generar expectativas. Esta manera de pensar su mundo les genera un gran estrés y además les genera problemas cotidianos: conflictos familiares, rechazo escolar…

Esa pérdida de confianza en sí mismos, de no abordarse correctamente o afrontarla con el escape y la evitación, tenderá a generalizarse cada vez a más áreas en la vida cotidiana del niño.

Es decir, si ante los episodios de tristeza y ansiedad por miedo a afrontar una determinada situación, el niño evita esa situación, esto le confirmará al niño que “no puede”, de modo que internamente el mensaje que llega a su cerebro es el de confirmación de que las creencias que tiene sobre sí mismo son ciertas… entrando así en un círculo que daña cada vez más su autoestima y sensación de valia personal.

  1. Creencias disfuncionales

Los niños, desde muy pequeños pueden adquirir creencias profundas con las que interpretan su realidad.

Una de las que más problemas genera es la que dice algo como “Si no eres el primero eres un perdedor, y si eres un perdedor entonces no vales nada y no te van a querer”.

Cuando un niño cree esto en lo más profundo de su ser, vive en una frustración continua, en una continua comparación, ya que siempre habrá alguien que lo hará sentirse frustrado, triste, incompetente, inútil… porque siempre encontrará que alguien es mejor en algo, o más alto, o más guapo, o más gracioso, o ha sacado mejor nota…

Este es uno de los aspectos más importantes a la hora de trabajar con nuestros niños. Trabajar los términos medios. Graduar sus estados, sus opiniones… lidiar con los extremos. Trabajar con ellos que no existe ni la perfección absoluta ni el desastre extremo. Explicarles que entre el blanco y el negro hay muchos matices, en todo, y eso es perfecto.

  1. Quejas físicas

Los niños que padecen depresión, suelen expresar quejas físicas, de hecho, pueden ser motivo de muchas visitas al pediatra con el consiguiente problema a la hora de asistir al colegio.

Las quejas más habituales son: dolor de cabeza (frente, sienes y nunca), molestias gastrointestinales, cansancio, vómitos y náuseas…

La expresión de sus caritas suele ser de tristeza, e incluso tienden a no mirar al rostro de la persona que les habla, dejando sus miradas perdidas en un punto al infinito…

  1. Ira e irritabilidad

Son niños que al no tener habilidades para expresar su tristeza como puede hacerlo un adulto… suelen expresar su malestar con violencia y con irritabilidad.

En la depresión infantil es muy frecuente la aparición diaria de enfado y de irritabilidad. En los adultos normalmente los síntomas típicos de la depresión son la tristeza y la apatía. De ahí que no sea tan fácil identificarla en los peques.

De este modo, la agitación es un síntoma muy típico en la conducta de niños deprimidos (de ahí que se confunda con TDAH). Sin embargo, en adultos lo que cursa es el enlentecimiento motor y el aturdimiento mental.

Esto es muy importante papás y mamás… Si vuestro peque expresa una irritabilidad fuera de lo normal, preguntaros ¿qué hay debajo de esto? Que no os ciegue el malestar que os genera que vuestro hijo responda de esa forma y eso haga que vosotros respondáis de la misma manera.

  1. Problemas de sueño, apetito…

Generalmente en un niño con depresión, pueden aparecer problemas de conciliación del sueño, pérdida de peso o dejan de coger peso…

En la escuela puede haber problemas a la hora de mantener la atención y problemas de concentración.

  1. Pérdida de su capacidad de disfrutar y aislamiento social

Para los niños con depresión, dejan de disfrutar con lo que antes les hacía felices, y les producía alegría: ver una peli, jugar en el parque, salir con amigos, cantar, bailar…

Es como si hubiese dejado de interesarles todo eso que antes les generaba bienestar, como si no estuviesen interesados por vivir, como si cada vez se fuesen distanciando más de lo que les hace bien y se acercaran más al “no hacer”, a la inactividad.

Este síntoma es uno de los más reconocibles por los padres, ya que los anteriores suelen confundirse más con problemas de conducta, sin embargo, este síntoma es como que hace evidente a los padres que algo diferente le está pasando a su hijo o hija.

Cuando aparece en los niños esta tendencia a no disfrutar, también suele darse la tendencia a negarse a participar en actividades con otros niños, a perder el interés con el colegio (a todo lo que conlleve compartir tiempo con otras personas de su entorno).

¿POR QUÉ APARECE LA DEPRESIÓN EN LOS NIÑOS?

No existe un por qué claro y definido… como en casi cualquier trastorno lo que hay es un cúmulo de factores de riesgo: biológicos, genéticos, psicológicos, sociales…

Aquí te dejo algunos factores que pueden ser relevantes:

  • Estilo cognitivo de los padres: Algunos niños pueden tender a interpretar de forma catastrófica y desproporcionada lo que sucede en sus vidas debido a un aprendizaje por imitación. Es decir, el niño utiliza la forma de interpretar el mundo de uno de sus padres para afrontar las adversidades, y acaba adoptando como propio ese estilo de afrontamiento.

Los estudios sobre este fenómeno señalan que existe un riesgo cuatro veces mayor de desarrollar depresión y ansiedad en los niños cuando uno de sus padres padece estos síntomas, en contraste con los que no tienen antecedentes familiares de ningún tipo.

  • Conflictos entre las figuras de cuidado: Cuando se dan continuas discusiones entre los padres, hace que en los niños aparezca la sensación de desamparo.  Es como si sus cimientos de protección se tambalearan, y se hicieran más grandes los miedos que son típicos de la edad.

Las muestras de afecto entre ambas figuras de apego reducen el riesgo de que los niños experimenten depresión y además actúan como variables de protección (independientemente de si los padres están unidos o no como pareja).

  •  Violencia familiar: Experiencias traumáticas como el maltrato o el abuso sexual son factores de riesgo muy importantes a la hora de que el niño o niña desarrollen depresión infantil.

Los niños que viven en ambientes con un estilo de crianza muy autoritario en los que se impone todo por la fuerza y en donde el conflicto se gestiona con más conflicto, tienden a vivir en una hipervigilancia e hiperactivación que les genera una sensación de indefensión (no está en sus manos controlar lo que sucede…). Esto desemboca en ansiedad y depresión e incluso con problemas de agresividad en la adolescencia y en la adultez.

  • Acontecimientos estresantes:  Cuando un niño vive dentro de situaciones estresantes como, por ejemplo; divorcio de sus padres, cambio de colegio, pérdida de un ser querido… puede ser el desencadenante de un trastorno depresivo en la infancia.
  • Rechazo social: La evidencia científica también muestra, que los niños con pocos amigos y con entornos sociales y familiares débiles socialmente tienen mayor riesgo de desarrollar depresión.

Aquí podemos incluir también a niños que han sufrido conflictos con su grupo de iguales, o que han sufrido bullying (humillaciones constantes, castigo o rechazo en el colegio) …

  • Rasgos de personalidad y otros trastornos mentales o del neurodesarrollo: En algunos casos, la presencia de un rasgo de personalidad de alta afectividad negativa puede estar relacionado con un componente genético.

TRATAMIENTO

La terapia psicológica COGNITIVO-CONDUCTUAL se ha mostrado eficaz a la hora de abordar la depresión con niños.

Se trata de un trabajo de equipo. En este trabajo, el profesional adquiere la información más fiable en relación a sus pensamientos y emociones del propio niño, mientras que los padres nos van a informar mejor de las conductas que el niño tiene y de problemas específicos en su día a día.

Con el NIÑO:

  • Escucharle y apoyarle en su expresión emocional. Utilizamos sobre todo técnicas proyectivas, dibujos, juegos, etc.
  • Ayudarle a mejorar su estado de ánimo diario: expresión de la ira, de la tristeza… de una manera adecuada.
  • Entrenar sus habilidades sociales: Resolver problemas, enseñarle a decir “no”, comunicarse de forma asertiva, fomentar la inteligencia emocional…
  • Trabajar el afrontamiento: estrategias para solucionar problemas, manejo del malestar emocional…
  • Manejo de su pensamiento: estrategias para identificar los pensamientos que le provocan malestar, enseñarle a debatirlos y transformarlos, a la vez que se introducen de forma progresiva actividades gratificantes en su día a día.
  • Mindfulness: Se trabaja con estos niños la importancia de centrar la atención en el momento presente, en la inmediatez, con el fin de reducir su nivel de abstracción y de predecir hechos futuros de forma negativa.

Con los PADRES:

El apoyo de los padres es fundamental en todo el proceso. A ellos:

  • Se les da pautas para que puedan manejar las conductas del niño.
  • Se trabaja el fomento de la escucha empática.
  • Se enseñan estrategias para controlar su propia ira y evitar la conflictividad ante las conductas del niño.
  • Trabajamos estrategias para comunicar sus sentimientos.
  • Se abordan las formas problemáticas de interacción entre todos los miembros de la familia.

También pueden serte útiles estas PAUTAS:

  • Establece y mantén rutinas: Las rutinas dan seguridad a los niños, les permiten sentirse parte de la actividad diaria de la casa y potencian su sensación de valía y autoestima.
  • Presta atención a su autoestima: estar atentos a cuando el niño dice cosas como “soy tonto”, “eso no puedo hacerlo”, “soy feo”, etc… No se trata solo de decirle que no diga eso, sino de reflexionar con él sobre si ha pasado algo en algún lugar o con alguien que le haya hecho tener ese pensamiento y trabajar formas alternativas de ver esa situación.
  • Intenta que las actividades que el niño realiza no sean motivo de estrés. En muchos casos los niños están sobreestimulados con tantas actividades que más que disfrute les genera una sobrecarga. Si es el caso de tu hijo, plantéate reducir el número de estresores en sus días.
  • Genera experiencias agradables y potenciar todas las cosas con las que disfruta y de divierte: comida favorita, salir a sitios que le gusten, jugar a cosas que le diviertan…
  • Estad atentos a que descanse y tenga un sueño reparador: Establecer un horario fijo a la hora de ir a la cama, realizar actividades relajantes y que le gusten, que no use pantallas al menos dos horas antes de ir a dormir…

REFLEXIÓN FINAL…

La depresión siempre se relaciona con indefensión… es decir, con sensación de que no puedo controlar mi vida, mi realidad…

Como adulto te pido que no colabores en generar niños indefensos. Me explico, generas niños indefensos cuando un día los premias por una cosa y al día siguiente le castigas por lo mismo y otro día esa misma conducta te da igual…

Generas un niño indefenso cuando en tu mundo y en el suyo pasan cosas, y haces como que no existe, que no se entera y no le explicas, siempre respetando su edad, lo que sucede.

También le generas indefensión cuando no le pones límites ni le enseñas a manejar su frustración, cuando no le enseñas a esperar y cuando no le dices “no”.

Es muy importante que enseñes a tu hijo a esperar, a esforzarse, a dedicar tiempo a las cosas, a equivocarse y a volver a empezar, a afrontar lo desagradable, a pesar de que sea incómodo.

Cuando acostumbras a tu hijo a tener lo que quiere, cuando lo quiere, cuando le permites que no afronte lo que le asusta o lo que le preocupa… es ahí cuando vienen los problemas (estallidos de ira, estado de ánimo inestable, falta de control de impulsos…)

Y lo más importante, sea cual sea la conducta del niño es esencial que siempre se aborde desde el AMOR INCONDICIONAL de sus padres hacia él. Es decir, el mensaje que los padres han de transmitir al pequeño es que pase lo que pase, y haga lo que haga, SIEMPRE lo van a querer y van a estar para apoyarlo. Amor sí, siempre, y además, todo lo anterior, por eso también es amor.

«Las lágrimas de un niño, son balas directas al corazón»

Anónimo.

 

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cutting
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CUTTING: CORTARSE EL CUERPO… CUANDO DUELE EL ALMA…

cutting

Por Ángela Peco Psicología.

Las redes sociales son una estupenda herramienta para difundir ideas y pensamientos de una forma rápida y que puede llegar a un gran número de personas en pocos segundos.

Como todo, esto también tiene las dos caras que todo tiene en la vida, lo bueno, y lo malo…

Podemos encontrar post maravillosos, que intentan ayudar, poner palabras a lo que sentimos, dar nuevas ideas constructivas… pero también podemos encontrar la otra parte más oscura, donde personas convencidas (o no) de su condición, dan ideas sobre cómo abordar un suicidio de manera eficaz, o como potenciar la anorexia con mejores trucos, y ahora también… ideas sobre cómo autolesionarte con cortes y sus beneficios… ¿Quién puede hacer algo así…? Personas con la mente atormentada, que busca sentido y compañía a su desesperación.

Las estadísticas hablan que sobre el 4% de los adultos lo llevan a cabo, independientemente del género.

Las personas más vulnerables… los ADOLESCENTES, entre los 12 y los 18 años. Niños que dejan de ser niños para convertirse en adultos que aún no lo son, en un mundo con demasiadas tentativas para las que no están preparados aún (ni ellos, ni la mayoría de padres, para los que este mundo también es nuevo y demasiado rápido…).

En un estudio llevado a cabo entre el 2005 y el 2011 en el departamento de Psicología de la Universidad de Wisconsin, se demostró que 1 de cada 5 adolescentes se autolesionaba. Esas cifras han aumentado exageradamente en los últimos años.

EL «CUTTING»

En este artículo, quiero centrarme en hablar sobre el “CUTTING”, que no es otra cosa, más que el uso de objetos cortantes o punzantes con los que una persona se realiza autolesiones (aguja del compás, cuchilla del sacapuntas, cuchilla de afeitar de papá…).

Los cortes suelen realizarse en el antebrazo, las muñecas, en la parte interna de los muslos e incluso en las caderas.

Es muy habitual por este motivo, que la persona tienda a utilizar mangas largas o pantalón largo a pesar del calor, muchas pulseras en la muñeca, pintarse los brazos para disimular las heridas…

Este tipo de autolesiones suele llevarse a cabo por personas tímidas, sensibles y con tendencia a la depresión…

Todos tenemos necesidad de expresar el dolor y la desesperación, pero estas personas tienen dificultad para hacerlo, por eso para ellos es más fácil realizarlo de una forma silenciosa.

Podría afirmar que el cutting es, para quien lo realiza, como una forma de liberación… de abordaje del dolor emocional que se genera por exceso de estrés, de culpa, de miedo…

Es más fácil soportar el dolor del brazo, que el dolor de soportar la humillación de los de mi clase…”

Aunque puede ser inexplicable para el resto… para estos chicos y chicas, el realizarse los cortes es una estrategia que han encontrado, que les resulta fácil, y rápida para sacar fuera lo que sienten, para soportar el dolor emocional, y para castigarse por no ser “perfectos” (kilos de más, una nariz que no me gusta, no he sacado la nota que quería, me insultan por ser diferente…)

Algunos “antecedentes” que suelen estar relacionados con esta peligrosa práctica son:

  • Haber sufrido una pérdida y no saber manejar el duelo.
  • Vivir en una situación de constante estrés.
  • Desprecio hacia el propio cuerpo.
  • Problemas de baja autoestima.
  • Sufrir acoso escolar o bullying.
  • Alta exigencia en el colegio, instituto, universidad…
  • Haber sufrido maltratos en la infancia.
  • Sufrir homofobia.

Para quien practica el cutting:

  • El dolor físico alivia el sufrimiento emocional. Es algo así como el vómito para quien padece bulimia. Aplaca la sensación de tristeza, te saca rápidamente de esa sensación de no sentir…
  • El dolor físico es una forma de autocastigarse: Como soy un desastre, genero disgustos a mi familia, no saco los estudios… merezco esto y más…
  • El dolor físico es una “forma de sentir algo”. Muchas personas viven vidas carentes de emociones y estímulos, tienen sensación de vivir una vida hueca, vacía, y el dolor físico es una vía para sentir “algo”.
  • Una forma de llamar la atención (sobre todo en chavales/as más jóvenes, de 12-13 años), como forma de pedir ayuda, de expresar alguna dificultad.

Lo que sí está claro es que si hay autolesión… hay sufrimiento.

¿ES EL CUTTING LA ANTESALA DEL SUICIDIO?

Es un factor de riesgo, desde luego, como puede serlo la depresión, pero en contra de lo que pueda llegar a pensarse, las personas que se cortan, por lo general no tienen en mente suicidarse, sólo quieren liberar sus tensiones y la frustración que les genera alguna circunstancia que están viviendo.

A pesar de esto, pueden ocurrir casos de suicidio involuntario, ya que los cortes normalmente se llevan a cabo en la zona de las muñecas y no es fácil ser tan cuidadoso con la profundidad de los mismos.

¿SÓLO NOS AUTOAGREDIMOS CORTÁNDONOS? AUTOLESIONES EMOCIONALES.

Si hablamos de autoagresión, nos viene a la mente “el agredirnos haciéndonos daño físico”: morderme la mano o romperme los dedos ante la ira o la frustración, cortarme para sacar el dolor de la humillación o la culpa…

Sin embargo, observa como a lo largo de la vida, las autolesiones también se pueden presentar de una forma menos llamativa, quizá… nos autoagredimos cuando nos descuidamos a diario, cuando en nuestra vida priorizamos las necesidades de los demás a las nuestras… cuando no sabemos poner límites.

Estas son otro tipo de autolesiones, y que suelen estar debajo de las autolesiones físicas, son las AUTOLESIONES EMOCIONALES.

Este tipo de daño, se genera cuando nos hablamos con desprecio, cuando nos insultamos a nosotros mismos, cuando nos maltratamos psicológicamente… y estas heridas supuran también, en forma de angustia, ansiedad, miedos, depresión…

Se trata de pensamientos (esa voz interna que nos tortura convenciéndonos de que no valemos, que no para de recordar todo lo que nos equivocamos ayer…) y conductas que llevamos a cabo en contra de nuestra integridad y que nos merman el bienestar emocional.

Nos convertimos en nuestro peor enemigo, somos nuestro peor torturador.

Es justo este tipo de autolesiones emocionales, las que están debajo del cutting. Si las detectas en tu vida busca ayuda, pero no normalices lo que te hace daño.

“Nadie me puede hacer daño sin mi permiso”

Mahatma Gandhi.

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DESTRONA A TU HIJO… ¡POR SU BIEN!

NIÑO EMPERADOR

Por Ángela Peco Psicología.

Niñas de 13 años que echan a su madre de su casa.

Niños de 12 que golpean a su padre porque no les gusta el programa de la tele que hay puesto.

Niños de 7 años que se burlan y ridiculizan a sus abuelos…

¿Son casos aislados? Desgraciadamente no… En España se superan las 500 denuncias mensuales… Este comportamiento tan… desnaturalizado cada vez es más visible en nuestro entorno.

Si, son niños y niñas (de entre 7 y 17 años…) y son producto de su pequeña historia, de su biología, de sus circunstancias y, además, de nosotros, sus padres, de un estilo educativo que ha intentado ser amable… pero que ha pasado a ser permisivo, en muchos casos, demasiado.

Hemos querido huir del estilo de educación autoritario que nuestros padres tuvieron con nosotros… y nos hemos ido al otro extremo.

De punta a punta.

Ser padres no es una tarea fácil… educar a un hijo es una enorme responsabilidad. Sería bueno que todos los padres nos planteásemos de forma profunda cuál es el proyecto de vida que se deseamos para nuestros hijos.

Afortunadamente, nos hemos dado cuenta que ser agresivos y violentos con ellos no era la solución. Ahora tenemos que darnos cuenta también, que ser permisivos, dar todo lo que quieren antes de que incluso lo pidan, sobreprotegerles al extremo… es igual de nefasto.

El producto de este tipo de educación permisiva, que se basa en el “dejar hacer” al niño… da lugar, en muchos casos a “niños tiranos”.

Los padres y madres de estos niños lo primero que manifiestan es que tienen muchos problemas a la hora de poder “poner límites” a sus hijos… ante esa dificultad ¿qué hacen?… Tolerar todas las conductas que los niños realizan, sean del tipo que sean. Sienten inseguridad a la hora de educar a estos hijos. Ellos lo perciben.

Lo más abrumador es que cuantas más conductas tiranas presenta el niño… mayor es el esfuerzo del adulto por complacerle. Incluso el adulto tiende a sentir culpa cuando siente que no logra complacer todos los deseos de su hijo.

ESTILO DE CRIANZA PERMISIVO

Esta forma de criar a los hijos implica un aspecto muy positivo, y es que se da mucha prioridad a la comunicación y a la expresión de afecto. Pero a su vez, carece de control y disciplina.

No hay límites, no hay normas.

Hay absoluta libertad para ser y estar.

Sabéis que siempre defiendo el término medio en las cosas…

Cuando hablamos de extremos también en la educación de los hijos, estamos errando.

La forma de educar autoritaria hacía padres tiranos. La forma permisiva de educar a quien hace tiranos es a los hijos. No es lo mismo autoridad que autoritarismo.

Ese punto intermedio se logra llevando a cabo un estilo de crianza democrático con ingredientes tales como: respeto, diálogo, reflexión, amabilidad, autocontrol…

¿CÓMO SE HACE UN NIÑO/A TIRANO/A?

Tengo que exponer, que no sólo se trata de los padres… en muchos casos también se trata de los hijos, ya que puede existir predisposición genética, o alguna alteración psicofisiológica; aunque en la mayoría de los casos, el estilo educativo y la influencia social marcan la diferencia…

A pesar de que algunas investigaciones hablan de causas genéticas de este síndrome y lo cierto es que existe un gran consenso científico acerca de que el Síndrome del Emperador tiene causas de origen psicosocial.

Normalmente se favorece que un niño desarrolle estas conductas cuando sus adultos de referencia (padres, profesores, educadores…) llevan a cabo estos patrones de conducta:

  • Exceso de idolatría a los niños: Cuando tienes la creencia de que tu hijo está por encima de ti mismo y de los demás, y lo tratas como si fuera un pequeño dios, cumpliendo sus deseos y caprichos sean cuales sean… y cuesten lo que cuesten.
  • Por comodidad: Es más sencillo permitir que hagan lo que les apetezca, a tener que dialogar con ellos, explicar las cosas, poner y ser ejemplo… haciéndoles entender la vida.
  • Desarrollamos sentimiento de culpa: Somos padres que pasamos mucho tiempo fuera de casa y cuando estamos con los hijos queremos compensarles, y somos permisivos, a veces demasiado.
  • Complacer no es amar. La falta de límites claros hacen creer a los niños que pueden hacer lo que quieran cuando quieran… Han de asociar recompensa con esfuerzo y respeto.
  • Practicando el “ahora sí, ahora no”… Así los niños no saben a qué atenerse. Si queremos que nuestros hijos tengan claro que sí pueden hacer y qué no es aceptable. SIEMPRE hemos de enseñar esto con claridad. Si unas veces les permitimos hacer unas cosas, y otras veces esas mismas cosas no… ellos aprenden eso así, tal cual… la manipulación.
  • No, no da igual… Es fundamental que eduquemos a nuestros hijos en el GRACIAS, POR FAVOR y LO SIENTO… no es cursilería… es básico para su desarrollo como personas.

EL SÍNDROME DEL EMPERADOR (o la EMPERATRIZ). TRASTORNO OPOSICIIONISTA DESAFIANTE.

El “Síndrome del Emperador” aparece cuando un niño se convierte en un ser con baja tolerancia a la frustración, que quiere hacer las cosas como él quiere, y además ya, y si ha de ser violento para lograrlo, lo será. Un ser, que se cree dueño de la casa de sus padres, que no acepta ninguna norma en ella, porque sabe que quien manda es él.

Se trata de un trastorno que afecta a la población infantil y se denomina Trastorno Oposicionista Desafiante (TOD).

En un principio, los niños primero tratan de imponerse y desafiar a sus padres y más adelante, si no se corrige ese patrón conductual, lo harán con cualquier persona de su entorno.

Se trata de niños que:

  • Carecen de empatía, y su estado emocional camina por el enfado y la tristeza de forma muy habitual. Esa carencia de empatía hace que no sienta remordimientos por sus acciones.
  • Su sentido de la responsabilidad es nulo. Está acostumbrado a que sean los demás quienes le resuelvan los problemas.
  • No sienten culpa. Culpan de todo a los demás.
  • Su tolerancia a la frustración o al aburrimiento, o a la negación es muy baja. Son incapaces de postergar sus deseos.
  • Si no tienen lo que desean responden con ataques de ira, gritos, insultos e incluso agresiones físicas a sus padres.
  • De carácter caprichoso, insaciable, egoísta e individualista. No piden, exigen. Y nada les satisface. Cuando tienen lo que piden, quieren algo más.
  • Son niños que no temen al castigo
  • No acata las normas que se le imponen y las discute con los mayores haciéndoles sentir culpables.
  • Presentan una baja autoestima que camuflan con su tiranía.

Un niño que no es capaz de experimentar la frustración, es un niño vulnerable, que tendrá problemas para solucionar diferentes situaciones que la vida le va a plantear.

Como padres o educadores os invito a buscar ayuda, a no culparos y tampoco a autoengañaros. Estos niños son un desafío diferente a sus hermanos.

Los padres no sois la causa, sino las víctimas de las esas características especiales de vuestros hijos. Y sí, en muchos casos, el desconocimiento, y la forma de crianza errónea, así como el autoengaño… nos hace “enquistar” las cosas.

Identificar precozmente la condición de estos niños y buscar apoyo en su educación ayudará a prevenir resultados más violentos y perjudiciales tanto para la familia como para el menor.

“Algunos hijos se convierten para los padres, según la educación que reciban, en una recompensa o en un castigo.”

Jean Petit Senn-Antoine

 

 

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CONVIVIENDO JUNTOS… LOS LÍMITES, TAMBIÉN SON AMOR. NUESTROS HIJOS LOS NECESITAN.

buena convivencia con niños

Por Ángela Peco Psicología.

Cuando llevamos varios días juntos en casa, con nuestros hijos, con nuestra pareja, con responsabilidades, con necesidad de buscar huecos que a veces no encontramos… surgen emociones como impaciencia, irritabilidad, malestar… y entonces, desde ahí, nuestro nivel de tolerancia… se hace pequeño, aparecen los sentimientos encontrados, y los estallidos conductuales.

¿Pero hay alguna manera de poder canalizar todo esto para que nuestra convivencia llegue a buen puerto?

Mi recomendación para ti es que te centres en aplicar lo que se conoce como DISCIPLINA POSITIVA.

No se trata de técnicas nuevas, ya que proceden de los estudios de dos psiquiatras vienesas de principios del siglo XX. Pero hoy nos pueden servir de mucha ayuda.

Nuestra única misión con esta forma de educar es la de ENTENDER LA CONDUCTA DE NUESTROS HIJOS E HIJAS, así como guiarles de forma AFECTIVA y con FIRMEZA, pero siempre con RESPETO.

Sé que hablar de firmeza y afecto a veces puede írsenos un poco de las manos… porque no es fácil.

De hecho, nos pasamos la mayor parte del tiempo yendo de la PERMISIVIDAD al AUTORITARISMO… y de aquí, gracias al sentimiento de culpa que nos generan a veces nuestras salidas de tono… volvemos otra vez a empezar… y así, mal vamos…

Los pilares fundamentales del modelo que te propongo son:

  • COMUNICACIÓN.
  • AMOR.
  • ENTENDIMIENTO.
  • EMPATÍA.

La única restricción que voy a ponerte es la de LA LUCHA DE PODER. Si entras dentro de este campo… entonces hay que parar, dejar enfriar, aplicar el TIEMPO FUERA POSITIVO dejar que tu AMÍGDALA vuelva a su lugar, se calme… y entonces desde la calma, comenzar el proceso de comunicación.

No se trata sólo de AMOR Y COMPRENSIÓN, también como os he dicho se trata de EMPATÍA… Ponerse en lugar de nuestros hijos.

Nuestros hijos son muy BUENOS OBSERVADORES, pero son MUY MALOS INTÉRPRETES de lo que observan y eso hace que, a veces, sus creencias, las que guían su conducta, vayan desencaminadas y se confundan, llevando a cabo comportamientos que necesitan ser reconducidos.

Por ese motivo te pido empatía con ellos. Saber cómo se sienten a veces de confusos, ponerte en su lugar y ofrecerles esa orientación que necesitan, pero que no saben pedirte. Ofréceles REGLAS y LÍMITES, y por favor ELIMINA LOS CASTIGOS…

¿PERO… LOS LÍMITES SON CASTIGOS… O NO?

Nos venimos equivocando desde hace un tiempo…

Tendemos a confundir ELOGIOS Y PREMIOS con MOTIVAR Y ALENTAR. Pensamos que estamos reforzando y motivando a nuestro hijo/a cuando le decimos constantemente a cada cosa que hace “MUY BIEN”…

Quiero transmitirte la idea de que ELOGIAR NO ES MOTIVAR… De hecho, cada una de estas opciones está alentando MOTIVACIONES DIFERENTES. Me explico…

  • Cuando ELOGIAMOS: Estamos reforzando la MOTIVACIÓN EXTRÍNSECA. Se acostumbran a pensar que sólo cuando los demás les reconocen lo que hacen bien, ellos son valiosos. “Soy valioso porque alguien me dice que lo hago bien”.
  • Cuando MOTIVAMOS: Estamos reforzando la MOTIVACIÓN INTRÍNSECA. Saben que son valiosos porque ellos saben el esfuerzo que les ha llevado conseguir un determinado logro. No necesitan que nadie más se lo diga.

Estas pueden ser algunas TÉCNICAS que puedes utilizar para servirte más de la MOTIVACIÓN que de los ELOGIOS:

  • Describe, en lugar de alabar. “Me estoy dando cuenta de lo mucho que te has esforzado para conseguir hacer… y lo has logrado” … en lugar de “Muy bien, lo has conseguido” … De esta forma pones el foco en el proceso, y no solo en la meta. La meta no es tan importante como el proceso que le ha llevado a lograr su reto.
  • Usa el agradecimiento, en lugar de los premios (pegatinas, dulces…). Siempre intenta anteponer el afecto, el refuerzo social antes del refuerzo material. Los refuerzos materiales dan buen resultado a corto plazo… pero, no generan un sentimiento interno de capacidad.
  • Empodera a tu hijo, en lugar de compararlo. Puedes utilizar frases como “Confío en que hoy…”, pero no utilices frases como “Has visto como lo hace tu hermano, pues fíjate de él y haz…”
  • Valida antes que corregir… Ante una conducta que quieras cambiar, siempre comienza con una validación, y después NO USES PERO… USA “Y”… Ejemplo: “Te veo muy animado con tu juego nuevo, veo que te lo estás pasando en grande… Y es la hora de cenar, de modo que vamos a lavar las manos como si fueras un cohete, o un correcaminos, ¡tu eliges!, cenamos y luego sigues con ese juego tan chulo”. El “pero” niega la primera parte que es la que a él le gusta, la “Y” la valida.
  • Utiliza el TIEMPO FUERA POSITIVO, pero no solo para tus hijos… también úsalo TÚ. Un lugar en el que puedas calmarte, antes de estallar, un lugar en el que vuelvas a la racionalidad, en el que calmes ese exceso de emoción.

Elige lo que te ayude, puede ser leer, mirar al horizonte, escuchar música, cocinar… tus hijos aprenderán que ellos pueden hacer lo mismo: cuando estén con la emoción desbordada, ir a un lugar de calma, donde volver a reencontrarse consigo mismos.

 

Después, desde la calma, el cariño y el respeto, resuelves lo que haga falta. Somos su mejor modelo. Usa eso para enseñar también.

 Un pilar fundamental en esta forma de educar, es el lograr generar con tus hijos un SENTIMIENTO DE PERTENENCIA Y CONEXIÓN al grupo familiar… eso te facilitará mucho a la hora de contrarrestar los posibles episodios de DEPENDENCIA o REBELDÍA.

Para trabajar este punto en cuenta que nuestros hijos, igual que nosotros, tienen, entre otras, estas NECESIDADES:

  • NECESITA RECONOCIMIENTO… Si no obtiene este reconocimiento, aparece el RESETIMIENTO… y puede buscar la ATENCIÓN CONSTANTEMENTE (porque entiende que sólo se la reconoce cuando sus padres le dan atención).

¿Cómo sé si es esto lo que sucede?: Fíjate en tu emoción: Te sientes IRRITADO, PREOCUPADO, CULPABLE… entonces tu hijo está aquí… tu hijo está en modo ATENCIÓN INDEBIDA… para ayudaros intenta:

  • Pídele ayuda en actividades o tareas útiles.
  • Programa un tiempo especial para estar con él.
  • Establece rutinas positivas en casa.
  • Usa más motivación y menos elogios.
  • Abrázalo.
  • NECESITA PODER INFLUIR EN EL ENTORNO EN QUE VIVE… Si no obtiene ese poder… se va a REBELAR. Tu hijo puede entender que sólo pertenece a tu familia cuando está al mando. Él es quien manda.

¿Cómo sé si es esto lo que sucede?: Fíjate en tu emoción: Te sientes AMENAZADO, DESAFIADO, DERROTADO… entonces tu hijo está aquí… tu hijo está en modo PODER MAL ORIENTADO… para ayudaros intenta:

  • Utilizar el Tiempo Fuera Positivo (tanto para ti como para él).
  • Darle opciones: Hazle algún encargo diario que tenga que atender, necesita involucrarse en la vida familiar desde otro punto de vista.
  • Pide su opinión a la hora de solucionar algún problema familiar (no hace falta que sea algo relevante).
  • Llevar a cabo reuniones familiares donde habléis todos.
  • NECESITA JUSTICIA Y EQUIDAD… Si no está cubierta esta necesidad aparece la REVANCHA. No se siente querido, y su reacción será la de HACER DAÑO, aparece la VENGANZA.

¿Cómo sé si es esto lo que sucede?: Fíjate en tu emoción: Te sientes DOLIDO, DECEPCIONADO, AMENAZADO… entonces tu hijo está aquí… tu hijo está en modo VENGANZA… para ayudaros intenta:

  • Entender que tu hijo se siente herido, por eso, lo primero valida sus sentimientos. A partir de ahí su comportamiento comenzará a modificarse.
  • Muéstrale empatía, entra en su mundo.
  • Enfócate en solucionar el problema, ayúdalo a que repare el daño, no en castigarlo.
  • NECESITA SENTIR QUE ES HÁBIL. Si no se siente así… INDEFENSIÓN APRENDIDA… tu hijo se rinde… porque piensa que NO ESTÁ A LA ALTURA DE LAS EXPECTATIVAS DE SUS PADRES (Deficiencia asumida).

¿Cómo sé si es esto lo que sucede?: Fíjate en tu emoción: Te sientes DESESPERADO, SIN ESPERANZA, INÚTIL… entonces tu hijo está aquí… tu hijo está en modo DEFICIENCIA ASUMIDA… para ayudaros intenta:

  • Entender el mensaje que tu hijo te da: “No te des por vencido… Ten paciencia conmigo, muéstrame que pasos tengo que dar para lograr eso que me dices”.
  • Hazlo a su lado, pero no lo hagas por él.
  • Reconócele cualquier intento positivo.
  • Abrázalo. El contacto es muy importante, aunque te rechace al principio…

Resumiendo, la DISCIPLINA POSITIVA busca que tomes en cuenta a tus hijos a la hora de poner los límites a su conducta, buscando su compromiso, valorando sus decisiones y sobre todo haciéndoles ver que sus actos tienen consecuencias. Todo esto no funcionaría si a la receta no incorporas AMOR Y RESPETO.

Así es que… por tu parte:

  • DA EJEMPLO. Si les muestras que llevas a cabo lo que dices, lo aprenderá.
  • SE FIRME A LA HORA DE FIJAR LÍMITES. Hazle sentir importante participando en este momento de toma de decisiones.
  • HAZLE SABER QUE TE PONES EN SU PIEL. Negocia con tu hijo. Que la decisión que se tome sea un ganar-ganar.
  • SEÑALA SUS ACTOS, NO SU PERSONA. Elogia lo que hace, no lo que es. (No es un niño malo, ha hecho mal tal cosa…)
  • HAZLES PENSAR: Usa el diálogo y la reflexión.
  • RECUERDA… QUE LAS PALABRAS SE LAS LLEVA EL VIENTO… Usa un cuadrante de REGLAS EN CASA, hacerlo juntos, con dibujos. Los acuerdos hechos de forma visual duran más.
  • USA LA REGLA DE LAS 3 “R”: RECONOCER, RECONCILIARSE Y RESOLVER

Y sobre todo recuerda… la única conducta que puedes controlar es la tuya.

 

“Cuando cambies… antes de mejorar… Todo va a empeorar…”.

J.Nelsen

 

 

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Por Ángela Peco Psicología.

1 de cada 10 niños sufre bullying o acoso escolar

No se trata de algo anecdótico o aislado…

Presta atención a las señales que tu hijo te ofrece… 

Como siempre os digo… no todo se expresa con palabras…

«La concienciación sobre el acoso escolar se ha incrementado, pero sigue pasando desapercibido para algunos por ser «cosas de niños».

Laura Corrochano.

Artículos Infancia

LAS RABIETAS EN LOS NIÑOS

CONTROL DE RABIETAS

Por Ángela Peco Psicología.

La conducta de nuestros hijos…, no te quepa duda…, refleja nuestro estilo de crianza.

«Responden a nuestra forma de responder»… creándose así relaciones positivas o destructivas.

A lo largo del día podemos encontrar muchísimas situaciones en las que poder comprobar esto: cuando quieren algo, cuando algo les sale mal, cuando rompen alguna cosa, cuando han de llevar a cabo alguna responsabilidad…

Los niños aprenden a conseguir sus objetivos…

Pueden hacerlo de una manera adaptativa o no tanto… y si tendemos a reforzar esa forma desadaptativa de estar, de pedir, de calmarse… ahí es donde viene el problema:

  • Le doy lo que pide para que no «monte el espectáculo en la calle».
  • Le dejo comer solo dulces… porque es lo único que come…
  • Le dejo que juegue a la consola para que no se ponga violento en casa…

Nuestros hijos, como nosotros… TIENEN DERECHO A ENFADARSE, A SENTIRSE FRUSTRADOS… ¡Por supuesto que sí!

Nosotros hemos de enseñarles, que su enfado o su frustración no les da derecho a tratar mal a los demás, y tampoco a ser irrespetuosos o destrozar lo que aparezca ante sus ojos.

¿QUÉ PAUTAS ES BUENO SEGUIR…?

  • ACEPTA Y RESPETA SU ENFADO. No sirve de nada negar lo evidente… Tu hijo está enfadado. Ponte a su altura (físicamente hablando) y trasmítele que entiendes que pueda sentirse mal por no conseguir lo que quiere. Que tú estás ahí para ayudarle, si él quiere… Tu hijo va a entenderte perfectamente…
  • Lo más probable es que las primeras veces que pruebes esta técnica no te haga ningún caso, e incluso incremente su intensidad… CLAVE AQUÍ… MANTENTE FIRME EN ESTE PULSO: Si la conducta no representa riesgo para su integridad física, ni la de nadie… Ignora su conducta, ¡no a él!. 
  • Autocontrol por favor… Cuándo él vea que su conducta no tiene ningún efecto sobre tí… y tampoco sobre él… porque no consigue lo que quiere… dejará de hacerla. Pero es importante que le ofrezcas una salida, es decir, que sepa la opción de lograr lo que quiere si lo pide de una forma adecuada, o si hace antes lo que tenga que hacer.
  •  Siempre recomiendo utilizar la técnica del TIEMPO FUERA POSITIVO:  Le invitas a calmarse. Afirmándole que cuando esté más tranquilo podrás dialogar con él: Para ello es bueno que en casa tengáis un «lugar de la calma»… ¡o ponerle el nombre que queráis!… Lo importante es que el niño sepa que cuando se encuentre furioso, puede ir ahí a calmarse, a pensar, a respirar…
  • A ese lugar puedes ofrecerle ir él sólo o acompañarle mientras se calma…
  • Cuando esté más calmado y ya tranquilos… podréis dialogar y buscar soluciones para prevenir que algo así suceda en otra ocasión.
  • Además ha de aprender que si ha roto algo, ha dañado a alguien… ha de reparar. Y es ahora, ya tranquilos cuando toca explicarle que tiene que pegar con pegamento la figura que ha roto, o comprar otra con sus ahorros, o pedir disculpas a la abuela y ayudarla a preparar la cena… o… lo que sea que repare su mala acción.

Es importante que tengamos confianza en nuestros hijos. Ellos están aprendiendo a auto-regularse, tenemos que ayudarles a que lo consigan bien.

Cuando les permitimos y les permitimos sin orientar sus límites… no les estamos ayudando.

¿CUÁNDO NO LES ESTAMOS AYUDANDO?

  • Cuando les GRITAMOS o RESPONDEMOS CON MÁS TENSIÓN AÚN… Recuerda esto: El fuego… aviva el fuego.
  • Cuándo les DECIMOS QUE SON MALOS y que NO LES QUEREMOS. Ellos tienen que oír que los quieres mucho… pero lo que no quieres es esa forma de comportarse…
  • Cuando NOS DESHACEMOS EN EXPLICACIONES. Las charlas y teorías, en un momento de tensión no sirven para nada… sólo para tu desahogo… Al niño dale órdenes cortas, claras y concretas: «No te lo voy a comprar», «Has de terminar tu comida», «Ahora no vas a jugar al videojuego»…
  • Cuando CEDEMOS A SUS PETICIONES para EVITAR LA RABIETA.
  • Cuando RIDICULIZAMOS SUS EMOCIONES o SU ENFADO. Respétalo siempre… cuando se encuentra así, lo está pasando mal. Su frustración es muy alta y no sabe calmarla. Enséñale… pero no lo ridiculices, no te rías de él. 

«A los niños antes que enseñarles a leer, hemos de ayudarles a aprender lo que es el Amor y la Verdad…«

Mahatma Gandhi.

 
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7 PUNTOS CLAVE SI TU NIÑO/A SUFRE DESCONTROL DE ESFÍNTERES

7 PUNTOS CLAVE SI TU NIÑO SUFRE DESCONTROL DE ESFÍNTERES

Por Ángela Peco Psicología.

  1. El control de esfínteres es un proceso evolutivo que normalmente se concluye entre el cuarto y el quinto año de edad. PASADO ESTE LÍMITE DE EDAD, LA FALTA DE CONTROL URINARIO O FECAL SE CONSIDERA PROBLEMÁTICA.
  1. La secuencia común de aprendizaje de este control es la siguiente: Primero, continencia fecal nocturna. Segundo, control fecal diurno. Tercero, continencia urinaria diurna. Cuarto, control de la orina nocturno. (Este último es el que más tarda en lograrse).
  1. ENURESIS: Descarga involuntaria y persistente de orina, al menos 2 veces a la semana, durante al menos 3 meses consecutivos. Bien de día o bien de noche, o en ambos momentos. Después de los 4-5 años de edad.
  1. Lo más probable es que tu enuresis nocturna acabe por desaparecer por sí sola.
  1. ENCOPRESIS: Afecta a niños y niñas entre 4 y 9 años. Incapacidad de controlar la emisión fecal. Puede darse con o sin estreñimiento. En algunas ocasiones puede derivar en el “miedo a hacer caca”.
  1. Si el niño ha aprendido a controlar sus esfínteres, y de pronto sufre un retroceso en este control, hemos de valorar: cambios relevantes que le hayan sucedido, situaciones estresantes en el colegio o en casa, algún tipo de malestar que no está sabiendo transformar…
  1. Establecer cambios en la alimentación, llevar a cabo rutinas a la hora de evacuar y sobre todo no ridiculizar ni presionar son claves. Es necesario reforzar la idea de que se trata de un retraso madurativo que se solucionará más tarde o más temprano.

“No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente… sino la que responde mejor al cambio”

Darwin 

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¿CÓMO AFRONTAN LOS NIÑOS LA MUERTE DE UN SER QUERIDO?…

¿CÓMO AFRONTAN LOS NIÑOS LA MUERTE DE UN SER QUERIDO?

Por Ángela Peco Psicología.

MUERTE… una palabra muy grande… demasiado grande, para seres tan pequeños…

Nos descoloca tanto, nos duele tanto a los adultos… que a veces, para evitar ese dolor, intentamos no hablar de ella con nuestros niños… Y sin embargo a ellos, les duele igual.

A veces, intentamos hasta evitar mostrar cómo nos sentimos ante un hecho así… “para que los niños no sufran”, decimos… pero realmente… es para evitarnos el sufrimiento de verlos sufrir…

Otras veces… nosotros no somos capaces de sostenernos a nosotros mismos, ya que también estamos afrontando nuestro propio duelo…

Por muy TABÚ que nos parezca este tema… el proceso de DUELO es algo normal… y necesario.

Vivimos en una sociedad tan sobreprotectora con los niños, que tendemos a apartarles de las realidades incómodas de la vida. Sin embargo, de esta forma… no les preparamos para aprender a afrontar muchas de las situaciones que tendrán que vivir a lo largo de su vida.

Cuando aceptamos la pérdida que supone la muerte de un ser querido, nos adaptamos al presente en el que la persona que ha fallecido ya no está, y nos preparamos para continuar el camino.

Un duelo normal puede durar entre uno y dos años. Aunque depende mucho de las características del fallecimiento, y de la fortaleza de la persona que afronta el duelo, entre otras cosas…

En los niños… esto se diversifica más aún, ya que, según su edad, van a afrontar la pérdida de una forma u otra, ya que depende de su momento evolutivo… pero también de la actitud de los adultos que lo acompañan.

Os dejo algunas PAUTAS para cada franja de edad…

  • Sobre los 2 años: El pequeño no conoce el significado de la muerte… sólo entiende la pérdida como separación. Sabe que le falta alguien.

Si el bebé pierde a una persona significativa para él… Aparecen sentimientos de abandono, miedo y desasosiego.

Las reacciones suelen ser de: llanto, intranquilidad, inseguridad, desapego, retroceso en el aprendizaje, rechazo hacia otras personas, irritabilidad…

  • Entre los 4 y 6 años: Para los niños de esta edad las personas tienen una duración atemporal, indefinida… No comprenden el concepto de dejar de existir.

En esta etapa los niños conciben el mundo de forma literal… por eso la explicación de la muerte ha de ser con un lenguaje muy concreto… por ejemplo: “su cuerpo estaba muy enfermito y el doctor ya no ha podido arreglarlo”. La idea de morir que puedes transmitirles a esta edad es que el cuerpo de la persona ha dejado de funcionar…

Aquí… hablar con el niño sobre la muerte es clave… no huir de estas conversaciones… explicarle al niño que la muerte está presente diariamente en la naturaleza, en los animales…

Y por favor… teniendo en cuenta que los niños de esta edad se toman todo de forma mágica y literal… evitar expresiones como “se ha ido al cielo”… o “se ha marchado…” o “está durmiendo”… puede que el niño quiera saltar desde un piso muy alto para ir al cielo él también… (caso real), o quizá le estemos alimentando la idea de que puede volver… o desarrolle una fobia a dormir…

Suelen expresar el dolor con tristeza, rabia, incertidumbre, enfado, falta de atención, miedos…

  • Entre los 6 y los 9 años: En esta etapa los niños ya distinguen perfectamente entre fantasía y realidad. Pueden comprender la muerte y las consecuencias de la misma.

Son conscientes de que algunas cosas ya no vuelven a ser igual, y que además son definitivas…

Con la muerte de un ser cercano, querido, desaparece la estabilidad en su mundo, su protección. Y ante esta pérdida, la reacción suele ser: Rechazo.

Nos encontramos en la edad de la “personificación” … por eso hay que tener precaución con el sentimiento de CULPA en esta etapa.

El haber oído frases con anterioridad tales como: “Me vas a matar a disgustos”… ó “Mi gran problema eres tú…” pueden guardarse en el interior del niño y creer en un momento dado que han podido ser el motivo del fallecimiento.

Cuando un niño de esta edad no expresa sus sentimientos, no canaliza la rabia de forma positiva, no siente cercanía y apoyo, no es validado su dolor… puede llegar a desarrollar: Agresividad, rechazo a las personas que le quieren ayudar, necesidad de permanecer con las figuras más cercanas por miedo a que mueran, odio a la persona fallecida, pesadillas nocturnas, falta de concentración.

Incluso aparecen los primeros síntomas psicosomáticos: Estrés postraumático, dolor de estómago, no quieren comer…

  • De los 9 a los 12 años: Su cerebro a esta edad, está completamente preparado para tomar conciencia de la realidad. Los sentimientos que presentan son ambivalentes: Curiosidad sobre la muerte y miedo hacia la misma…

En esta etapa es muy importante estar alertas y vigilar posibles ideas suicidas. Es una etapa donde es muy importante hablar con el niño, mucho, preguntarle, escucharle… observar sus cambios de comportamiento…

A esta edad, el silencio es uno de los mayores problemas… el silencio tapa las emociones, las ahoga, las aplaza, las enquista…

En esta etapa de la vida, tan dura para todos… SOBRE TODO…

ESCÚCHALO… Que exprese sus emociones, que te cuente como se siente, cuáles son sus recuerdos más bonitos junto a la persona que ha fallecido…

ACÉRCATE FISICAMENTE, permítele que te sienta cerca: abrázalo, tócalo, acarícialo, llora con él…

TODO ESTÁ BIEN… no hay una manera correcta o errónea de sentirse… No todos muestran la pena de la misma forma que lo hacemos los adultos… Un niño pequeño puede que no llore, pero que lo exprese con hiperactividad o portándose fatal. Un adolescente, puede que se exprese enfadado y se encuentre más a gusto con sus amigos… Todo es expresión… lo importante es que salga.

TRANSMITELE SEGURIDAD… Asegúrale que por muy triste que te vea, seguirás siendo capaz de cuidarle y quererle.

MANTENTE ALERTA sobre todo si el niño cambia con radicalidad… si de ser un niño sociable se vuelve retraído… si comienza a rendir poco en el colegio…, si se mete continuamente en problemas con otros niños… Quizá en estos casos, el niño no esté elaborando adecuadamente su proceso de duelo… y tengas que buscar ayuda.

POR OTRO LADO… ¿ES BUENO QUE EL NIÑO ASISTA AL FUNERAL…?

Depende de cada niño, de su madurez, de sus temores…

Puede ser bueno que el niño asista, pero siempre antes con una preparación previa en cualquiera de los casos.

Los niños al participar en el funeral, comenzarán a entender la muerte y lo que conlleva, el “no retorno”… y les ayudará a procesar el duelo.

Pero antes han de estar preparados para saber que van a ver a mucha gente llorando (o riendo otros… y eso le dolerá), que algunos familiares estarán muy afectados, que habrá flores… Aun así, es recomendable que siempre haya alguien, una figura de referencia que lo acompañe y lo atienda en todo momento.

ALGUNOS “MITOS” QUE DEBEMOS EVITAR…

Intenta no caer en algunos MITOS… que solemos escuchar:

  • “El sufrimiento de los niños dura poco”. Su dolor, como el tuyo… no termina nunca. El niño va a crecer y se va a desarrollar viviendo con esa pérdida. Has de darle importancia a que exprese sus sentimientos, a que hable sin miedo, a sentirse seguro…
  • “Los bebés no sufren ni saben lo que es el duelo”. No te lo creas… sienten las emociones con mayor intensidad que nosotros, los adultos. Lo que les diferencia, es que su expresión verbal está menos desarrollada y eso no les permite expresar lo que sienten,… y por lo tanto al no expresarlo los adultos no reconocemos esas emociones… Aprende a “leer” la expresión emocional de tu hijo, en sus “no-palabras”.
  • “El trauma por la muerte de un ser querido siempre ocasiona trastornos emocionales a largo plazo”. Cuando un niño siente atendida su necesidad de expresión de sentimientos, cuando se siente acogido, acompañado, validado… tiende a desarrollarse con normalidad.
  • “Lo que hay que hacer en estos casos es terminar con el dolor del niño”… El duelo es un proceso que nunca termina… reaparecerá sin duda a lo largo de la vida. La receta: cariño y comprensión para ir procesando la experiencia de la ausencia en cada una de las etapas vitales.

ALGUNAS MANIFESTACIONES DEL DUELO MAL ELABORADO EN LOS NIÑOS…

Inseguridad, rabia, sentimiento de abandono. No aceptan lo sucedido:

  • Ansiedad por todo lo inesperado: Cualquier cambio en sus vidas lo afrontan con dolor y miedo.
  • Adoptan el rol de la persona fallecida. Si es el papá el que ha fallecido, empiezan a comportarse como si tuviera que ser ahora él esa figura. Intentan que todo siga igual…
  • Se convierten en niños irrespetuosos, no llevan a cabo sus obligaciones, culpan de lo sucedido a los demás…

A MODO DE CONCLUSIÓN:

  • Comunícale al niño pronto la noticia, pero poco a poco. Antes de que otros se lo cuenten de mala manera. Cuéntale lo que pueda soportar, sin detalles macabros… de forma breve.
  • Dile la verdad… no va a volver. No utilices eufemismos con él del tipo “se ha convertido en una estrella”, “está en un mundo mejor…”
  • Ofrécele apoyo afectivo. Importante contacto físico.
  • Muestra tus emociones delante del niño. No es malo, eso sí, siempre que no pierdas el control…
  • No recomiendo que asistan al entierro… pero sí al funeral (al acto religioso, civil…) Siempre que el niño decida que quiere ir. Siempre en compañía de alguien muy cercano de la mano. O si es adolescente, acompañado de sus amigos.
  • No fuerces que exprese emociones, pero sí has de estar totalmente disponible para escucharle cuando las vaya a expresar.
  • No le des consejos… les producirá más malestar. Sólo ofrece tu apoyo.

“No diré no llores… porque no todas las lágrimas son malas”

 J.R.R Tolkien

Artículos Infancia

NIÑOS QUE MIENTEN…

Por Ángela Peco Psicología.

Cómo siempre que os hablo de niños… antes de fijarnos las metas con el niño… hay que buscar las causas de su conducta en los padres, o en sus figuras de referencia…

Sé que como padres nos cuesta mirarnos en el espejo que son los hijos… pero nos hace mucha falta, para no culparles a ellos de todo, y entenderles más.

De hecho, si no nos miramos en ese trasparente espejo… las cosas se van a ir complicando…

Normalmente un niño miente por dos causas principalmente: FRUSTRACIÓN y EXCESO DE EXIGENCIA POR PARTE DE SUS PADRES. Ten en cuenta que la mentira es una CONDUCTA DE EVITACIÓN DEL CASTIGO principalmente.

Otras veces… sólo IMITAN… ¿a quién?… pues a sus padres…

Casi todos los especialistas coinciden en que los niños comienzan a mentir sobre la edad de 7 años (antes también lo hacen pero sin intención). A partir de esta edad, ya le ponen intención, sobre todo falsean la realidad para obtener un beneficio. Aunque sinceramente, creo que la edad no tiene tanto que ver, como la necesidad que ellos experimentan de hacerlo o no…

¿Que por qué mienten?… Pues por razones muy parecidas a las que tenemos los adultos cuando mentimos:

  • Por FRUSTRACIÓN: alardear de que tienen muchas cosas con los compañeros, y sin embargo no tienen tantas…
  • Por LLAMAR LA ATENCIÓN: inventan que les duelen cosas, que tienen un problema en el colegio (quizá se siente desatendido…)
  • Porque les EXIGIMOS DEMASIADO: mienten para no defraudar a los padres… dicen que algo les encanta cuando no es verdad… lo que les genera más frustración…, o que han sacado una buena nota y no es cierto…
  • Por IMITACIÓN a los adultos… suelen engañan para obtener algún beneficio, o evitar situaciones desagradables… cuantas veces nos han visto decir cosas como… “dile que no estoy”… o “me encanta el regalo (y después a solas decir que no te gusta nada)”…
  • Porque la VERDAD LES ABURRE, y prefieren vivir en su mundo imaginario… suelen ser niños con un alto coeficiente intelectual.
  • Por MIEDO AL CASTIGO. Si han hecho algo que consideran que puede conllevar castigo… mienten para no afrontarlo.
  • Para PROTEGER o… CASTIGAR a otros…

La mejor herramienta para prevenir que un niño mienta demasiado en crear un VÍNCULO BASADO EN LA CONFIANZA: Confía en tu hijo… demuéstrale esa confianza, díselo, díselo mucho… El lenguaje crea realidad en nuestro cerebro.

También ayuda para fomentar la sinceridad que el ambiente en que el niño convive con sus padres y hermanos, o en el cole… sea libre, relajado, sin represiones ni miedos a equivocarse… que no sienta que cada vez que habla va a tener una consecuencia negativa…

¿Qué es ADECUADO HACER cuando has “pillado” a tu hijo en una mentira?

  • Hazle saber que mentir no es bueno. No le señales sólo lo que ha hecho o dicho mal… también recalca el efecto que ha tenido su mentira sobre los demás, o lo que ha podido llegar a pasar. Sobre todo ha de entender que al mentir los demás dejarán de confiar en él…
  • Dale la importancia justa. No le ancles a esa situación con etiquetas como ERES un MENTIROSO… intenta no etiquetar, ni juzgar… SI COMPRENDER por qué lo ha podido hacer… Autocrítica como adultos por favor…
  • No te pases con los castigos. Siempre procura evitarlos… ya que tu hijo quizá miente tanto para evitar más castigos… Ten en cuenta que él puede interpretar que lo castigas por haberte contado la verdad… no por haber dicho antes la mentira…
  • Trabaja con él su autoconfianza… A veces mienten porque buscan aprobación. Dale otras herramientas que no sean la mentira… Enséñale a tomar decisiones, tranquilo, defendiendo su postura sin miedo, aunque no sea la que todos comparten… que te exprese su opinión. Pregúntale siempre el POR QUÉ de lo que dice, o decide… y no te conformes con un “porque sí”, o “porque no”… ellos son capaces de explicar mucho más, si tienes paciencia para que busquen en sus cabecitas.
  • No le mientas tú, ni le hagas promesas que no vas cumplir, o le digas verdades a medias… Eres su ejemplo. A veces les mentimos cuando nos hacen preguntas embarazosas, o se ponen muy pesados… En lugar de mentirle, dile algo así como “déjame un ratito que lo piense y ahora te lo digo después”…
  • Búscale oportunidades para que sea sincero… En lugar de castigarle si no lo hace… refuérzale la valentía que ha tenido al asumir la verdad de lo que ha hecho.
  • Aunque a veces sus mentiras te hagan gracia… Nunca lo admires por mentir, ni le rías esas gracias…
  • Utiliza el juego, el teatro… para hacerle ver cómo se sentiría él en su lugar, si alguien se hubiese comportado así con él… que lo visualice.

¿CÓMO PUEDES SABER SI TU HIJO TE MIENTE…?

  • Les cuesta sostener la mirada.
  • Se comportan con inquietud, como si estuvieran incómodos.
  • Intentan cambiar de tema muy hábilmente…
  • A veces se ponen rojos, o tartamudean…
  • Se retuerce o esconde las manos.
  • Puede que gestualmente digan lo contrario de lo que dicen con palabras…
  • Les da la risa.
  • Se enfadan bastante si les dices que no les crees…

Las mentiras forman parte del desarrollo normal del niño.

No te alarmes, pero sí, ten en cuenta esas pautas que hemos visto, para que sea capaz de autorregular esta conducta y no tienda a convertirse en un problema…

¿CUÁNDO SE CONVIERTEN EN UN PROBLEMA?

Cuando mienten sin darse cuenta, cuando lo hacen sin ningún motivo, y las mentiras son frecuentes, además no lo reconocen ni aún mostrándoles la evidencia… y sobre todo cuando la mayor preocupación es la de hacerlo por agradar a los demás… o para que castiguen a otros.

Cuando los niños mantienen sus mentiras pueden llegar incluso a desarrollar algunos TRASTORNOS… tales como:

  • Trastorno en el Control de Impulsos.
  • Juego Patológico (el fin de las mentiras es continuar jugando a videojuegos por ejemplo…)
  • Cleptomanía (roba objetos de forma impulsiva aunque no los necesite)
  • Trastornos ficticios (simulan enfermedades para tener atención u otros beneficios como por ejemplo no ir al cole).
  • Mitomanía: Aparece cuando el niño intenta convencer a los demás de una realidad que inventa.

 “La mejor forma de hacer buenos a los niños es hacerlos felices”

Oscar Wilde