APEGOS
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LOS TIPOS DE APEGO

APEGOS

Por Ángela Peco Psicología.

La manera en que nos maternaron, nos criaron… influye definitivamente en la forma en que nos relacionamos con nuestro mundo, y también, en cómo creamos nuestras relaciones emocionales y nos desenvolvemos en lo social.

Según el apego que hayamos vivido con las personas que nos cuidaron de niños, a la hora de convivir con los demás nos sentiremos y nos mostraremos más o menos seguros, con más o menos miedo o ansiedad.

A veces nos resulta incomprensible por qué llevamos a cabo algunos comportamientos… incluso por qué repetimos con nuestra pareja o con nuestros hijos determinadas dinámicas de relación y expresión o no… de afecto. Las primeras experiencias de nuestra infancia tienen sin duda mucho que ver.

Estas experiencias tempranas nos dejan una huella muy profunda.

John Bowlby desarrolló la teoría del apego y explicó la importancia que tiene para el ser humano establecer un vínculo fuerte entre el niño y sus progenitores durante sus primeros años de vida, con el fin de tener un desarrollo emocional sano.

Estos son los tipos de apego que Bowlby propuso:

Todos nacemos con una predisposición natural al bienestar, la alegría y el optimismo. Somos así de bonitos en esencia.

Sin embargo, en algún momento de nuestra primerísima infancia pueden suceder hechos que nuestros genes no esperaban, es entonces cuando aparece el miedo, la sensación de desprotección, el desamparo y entonces, la vida se vuelve fea… y poco a poco eso tan bonito que traíamos queda empañado y escondemos lo que somos… Nos pueden dañar… incluso los que más queremos.

Al niño no le queda más remedio que experimentar el vínculo que le ofrecen sus progenitores…

Si al menos uno de los progenitores es capaz de responder a sus necesidades, éste tendrá más probabilidad de desarrollarse socialmente de forma positiva.

Pero, si ambos padres son descuidados en sus responsabilidades, mostrando lejanía con el niño, poco contacto afectivo, no muestra disponibilidad ante las demandas de proximidad… y el niño no siente calor ni alivio ante el miedo, la angustia o la inseguridad, es muy probable que este pequeño desarrolle deficiencias en su forma de relacionarse con el mundo… aprende a protegerse, desarrolla sus mecanismos de defensa, no quiere pasarlo mal…

  1. El apego seguro

Es entre los seis meses y los dos años cuando mayor trascendencia tiene la vinculación con la que criamos a nuestros niños.

Si los adultos acompasan al bebé en sus cuidados, mostrándose accesibles y sensibles a lo que necesitan, si se muestran consistentes en sus formas de mostrarles afecto a la hora de calmarles y cuidarles… esos niños van a desarrollar con total probabilidad un apego seguro.  La clave aquí es la consistencia, la constancia y la efectividad del afecto mostrado.

De todos los tipos de apego, éste es el más positivo y adaptativo.

A partir de los dos años los niños se abren al mundo, lo empiezan a explorar, se muestran más independientes, felices, seguros y optimistas cuando desarrollan este tipo de apego. Esto es así porque sus emociones son validadas, y además sabe que ante cualquier imprevisto sus figuras de referencia van a estar pendientes de lo que suceda.

  1. Apego evitativo

Un niño que ha desarrollado este tipo de apego, el apego evitativo, entiende que:

  • No puede contar sus padres para satisfacer sus necesidades (eso le causará dolor el resto de su vida).
  • Si quiere subsistir tiene que aprender a hacerlo con la sensación de recibir migajas de un amor del que siempre tiene necesidad de más. Esto va a conllevar un sentimiento de no sentirse valorado, y llega a la conclusión de que lo mejor es no abrir su intimidad a nadie… Se protege.

Aprende que las relaciones emocionales desilusionan y tiende a evitarlas para no sufrir esa sensación.

  1. Apego ambivalente o ansioso

Este es uno de los tipos de apego más dolorosos.

El bebé unas veces tiene lo que necesita, a veces de más… y otras veces no existe esa presencia demandada. No hay constancia en el cuidado… Se pasa del afecto exagerado, incluso intrusivo, a la insensibilidad y el ignorar al pequeño.

Los niños que se crían con figuras que ofrecen los cuidados de esta forma, tienden a vivir sus relaciones con conductas de alta ansiedad y mucha inseguridad. Su mundo no es predecible, aunque aprenden a estar hipervigilantes para detectar señales que les ayuden a predecir lo que va a pasar.

Suelen ser niños recelosos, desconfiados, muestran desesperación, rabia contenida…

  1. Apego desorganizado

Es el apego tipo D o desorganizado que se da sobre todo en niños que se han criado en entornos claramente patológicos… Es decir, con familias donde se han dado abusos, agresiones… maltrato físico o emocional.

El pequeño vive atrapado con ideas encontradas en su mente… Sus padres son las figuras que deben protegerlo… pero su instinto de supervivencia le dice que vivir con ellos no es seguro.

Sin embargo, no conoce otra cosa, no conoce otra forma de relacionarse… por lo tanto sigue unido a esas figuras a pesar de hacerle daño. Con el consiguiente impacto que esto tendrá en su futuro desarrollo emocional, social, cognitivo…

Tipos de apego en la edad adulta

Como puedes imaginar…, y así lo corroboran los diferentes estudios en el ámbito de la psicología del desarrollo, el tipo de crianza que recibimos en nuestra infancia, determinará la manera en que construimos nuestras relaciones afectivas.

Personalidad segura

Las personas que tuvieron infancias con vínculos seguros con sus progenitores, tienen más probabilidad de desarrollar personalidad segura en la edad adulta:

  • Mayor autoestima y seguridad en sí mismos que hace que establecer relaciones emocionales sólidas.
  • Tienen una visión positiva de sí mismos, eso les lleva a buscar relaciones afectivas con las que construir vínculos también seguros, positivos y significativos. No se permiten otro tipo de relación.
  • En sus vidas buscan el equilibrio: valoran su independencia y a su vez, la importancia de establecer relaciones cercanas y sólidas.

Personalidad evitativa

Cuando en tu infancia has vivido con un apego evitativo, en la edad adulta es muy probable que desarrolles este tipo de conductas:

  • Son personas solitarias.
  • Tienden a relacionarse, pero en vínculos de poca trascendencia.
  • Son desconfiados, esquivos…
  • Muy mentales y con tendencia a reprimir sus sentimientos.
  • No suelen responsabilizarse de los conflictos o los problemas, tienden aponer distancia o escapan de los mismos.

Personalidad preocupada e insegura

Cuando una persona crece con un apego ambivalente, es muy común que desarrolle una personalidad insegura, con elevada autocrítica y baja autoestima…

Son personas que, además, se relacionan con muchas dificultades, ya que necesita constantemente la aprobación de quien tienen al lado.

Viven sus relaciones sociales y emocionales con la sensación de que a la mínima les rechazarán, que les van a traicionar… De ahí que las relaciones que construyen son muy dependientes.

Personalidad temerosa

Esta personalidad la desarrollan las personas que desarrollaron en su infancia un apego desorganizado. Son personas con traumas no resueltos, con fracturas emocionales y psíquicas que van a tener más complicado que el resto el poder establecer una relación afectiva saludable…

Cómo desarrollar apego seguro cuando somos adultos

No es algo fácil modificar la tendencia que aprendimos de niños, en nuestros primeros años… Hace falta un trabajo personal duro, constante y consciente que va a suponer un cambio en el rumbo de la vida de la persona que lo lleva a cabo.

  • Quien desarrolló apego evitativo, tiene como reto aprender a confiar y permitirse crear intimidad emocional:
    • Comprender que ese apego evitativo surgió en la infancia y sanar esas heridas infantiles. Aceptar que contamos con una herida de rechazo, que por eso huimos de la intimidad.
    • Darse cuenta de que ese rechazo no tiene por qué volver a suceder y que, si sucede, no es el fin del mundo. Hemos de sacar nuestro yo adulto y afrontarlo. Mantenernos aislados no es la solución, sólo perpetúa el problema.
    • Ir afrontando todas las situaciones que ha tendido a evitar: discusiones, compromisos… ir dando pequeños pasos que vayan ampliando la zona de confort.
    • Aprender a mostrar la vulnerabilidad, expresando lo que siente, lo que necesitas… abrir tu interior al otro.
  • Quien vivió su infancia desde el apego ambivalente, su reto va a ser superar la dependencia emocional:
    • Su dolor infantil vino de la confusión que sintió ante la expresión de amor de sus padres, careció de amor y aceptación incondicional. Por eso en su edad adulta se siente inseguro y necesita asegurarse de que los demás lo aceptan.
    • Su yo adulto debe trabajar que para sobrevivir no necesita depender de la aceptación de nadie.
    • El trabajo estará en reforzar su autoestima, en proporcionarse a sí mismo lo que le pide a los demás: aceptación, apoyo, priorizarse, ocuparse de sus propias necesidades. Revisar el discurso interno y las interpretaciones que hacemos de las señales externas es clave para avanzar en este punto.
    • En cuanto a lo social, es fundamental ampliar el círculo con personas nutritivas y mantener relaciones significativas.
  • Personas con infancias donde el apego fue desorganizado y que probablemente aborden traumas complejos, es necesario ahondar en el pasado, gestionar la ansiedad, detectar heridas… es un trabajo de cirugía psicológica que necesitarás abordar con un profesional de la psicología.

Me gusta mucho esta frase de Bowlby:

La psique humana, al igual que los huesos humanos, está fuertemente inclinada hacia la autocuración

Aunque todo predispone… nada determina.

Los seres humanos poseemos unas mentes que están orientadas a buscar el estar bien. Buscamos subsistir y creamos realidades que nos ayuden a satisfacer nuestras necesidades, de ahí nuestra capacidad de resiliencia.

La terapia psicológica te va a ayudar a trabajar los traumas vividos en la infancia.

Todos podemos superar nuestro estilo de apego inseguro y avanzar hacia una vida de más seguridad, confianza en los vínculos y bienestar emocional.

Estos cambios no son a corto plazo, llevan tiempo. Y el camino no es lineal, no esperes que sea así… sin embargo la perseverancia, y el trabajo personal tendrá sus frutos.