APEGOS
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LOS TIPOS DE APEGO

APEGOS

Por Ángela Peco Psicología.

La manera en que nos maternaron, nos criaron… influye definitivamente en la forma en que nos relacionamos con nuestro mundo, y también, en cómo creamos nuestras relaciones emocionales y nos desenvolvemos en lo social.

Según el apego que hayamos vivido con las personas que nos cuidaron de niños, a la hora de convivir con los demás nos sentiremos y nos mostraremos más o menos seguros, con más o menos miedo o ansiedad.

A veces nos resulta incomprensible por qué llevamos a cabo algunos comportamientos… incluso por qué repetimos con nuestra pareja o con nuestros hijos determinadas dinámicas de relación y expresión o no… de afecto. Las primeras experiencias de nuestra infancia tienen sin duda mucho que ver.

Estas experiencias tempranas nos dejan una huella muy profunda.

John Bowlby desarrolló la teoría del apego y explicó la importancia que tiene para el ser humano establecer un vínculo fuerte entre el niño y sus progenitores durante sus primeros años de vida, con el fin de tener un desarrollo emocional sano.

Estos son los tipos de apego que Bowlby propuso:

Todos nacemos con una predisposición natural al bienestar, la alegría y el optimismo. Somos así de bonitos en esencia.

Sin embargo, en algún momento de nuestra primerísima infancia pueden suceder hechos que nuestros genes no esperaban, es entonces cuando aparece el miedo, la sensación de desprotección, el desamparo y entonces, la vida se vuelve fea… y poco a poco eso tan bonito que traíamos queda empañado y escondemos lo que somos… Nos pueden dañar… incluso los que más queremos.

Al niño no le queda más remedio que experimentar el vínculo que le ofrecen sus progenitores…

Si al menos uno de los progenitores es capaz de responder a sus necesidades, éste tendrá más probabilidad de desarrollarse socialmente de forma positiva.

Pero, si ambos padres son descuidados en sus responsabilidades, mostrando lejanía con el niño, poco contacto afectivo, no muestra disponibilidad ante las demandas de proximidad… y el niño no siente calor ni alivio ante el miedo, la angustia o la inseguridad, es muy probable que este pequeño desarrolle deficiencias en su forma de relacionarse con el mundo… aprende a protegerse, desarrolla sus mecanismos de defensa, no quiere pasarlo mal…

  1. El apego seguro

Es entre los seis meses y los dos años cuando mayor trascendencia tiene la vinculación con la que criamos a nuestros niños.

Si los adultos acompasan al bebé en sus cuidados, mostrándose accesibles y sensibles a lo que necesitan, si se muestran consistentes en sus formas de mostrarles afecto a la hora de calmarles y cuidarles… esos niños van a desarrollar con total probabilidad un apego seguro.  La clave aquí es la consistencia, la constancia y la efectividad del afecto mostrado.

De todos los tipos de apego, éste es el más positivo y adaptativo.

A partir de los dos años los niños se abren al mundo, lo empiezan a explorar, se muestran más independientes, felices, seguros y optimistas cuando desarrollan este tipo de apego. Esto es así porque sus emociones son validadas, y además sabe que ante cualquier imprevisto sus figuras de referencia van a estar pendientes de lo que suceda.

  1. Apego evitativo

Un niño que ha desarrollado este tipo de apego, el apego evitativo, entiende que:

  • No puede contar sus padres para satisfacer sus necesidades (eso le causará dolor el resto de su vida).
  • Si quiere subsistir tiene que aprender a hacerlo con la sensación de recibir migajas de un amor del que siempre tiene necesidad de más. Esto va a conllevar un sentimiento de no sentirse valorado, y llega a la conclusión de que lo mejor es no abrir su intimidad a nadie… Se protege.

Aprende que las relaciones emocionales desilusionan y tiende a evitarlas para no sufrir esa sensación.

  1. Apego ambivalente o ansioso

Este es uno de los tipos de apego más dolorosos.

El bebé unas veces tiene lo que necesita, a veces de más… y otras veces no existe esa presencia demandada. No hay constancia en el cuidado… Se pasa del afecto exagerado, incluso intrusivo, a la insensibilidad y el ignorar al pequeño.

Los niños que se crían con figuras que ofrecen los cuidados de esta forma, tienden a vivir sus relaciones con conductas de alta ansiedad y mucha inseguridad. Su mundo no es predecible, aunque aprenden a estar hipervigilantes para detectar señales que les ayuden a predecir lo que va a pasar.

Suelen ser niños recelosos, desconfiados, muestran desesperación, rabia contenida…

  1. Apego desorganizado

Es el apego tipo D o desorganizado que se da sobre todo en niños que se han criado en entornos claramente patológicos… Es decir, con familias donde se han dado abusos, agresiones… maltrato físico o emocional.

El pequeño vive atrapado con ideas encontradas en su mente… Sus padres son las figuras que deben protegerlo… pero su instinto de supervivencia le dice que vivir con ellos no es seguro.

Sin embargo, no conoce otra cosa, no conoce otra forma de relacionarse… por lo tanto sigue unido a esas figuras a pesar de hacerle daño. Con el consiguiente impacto que esto tendrá en su futuro desarrollo emocional, social, cognitivo…

Tipos de apego en la edad adulta

Como puedes imaginar…, y así lo corroboran los diferentes estudios en el ámbito de la psicología del desarrollo, el tipo de crianza que recibimos en nuestra infancia, determinará la manera en que construimos nuestras relaciones afectivas.

Personalidad segura

Las personas que tuvieron infancias con vínculos seguros con sus progenitores, tienen más probabilidad de desarrollar personalidad segura en la edad adulta:

  • Mayor autoestima y seguridad en sí mismos que hace que establecer relaciones emocionales sólidas.
  • Tienen una visión positiva de sí mismos, eso les lleva a buscar relaciones afectivas con las que construir vínculos también seguros, positivos y significativos. No se permiten otro tipo de relación.
  • En sus vidas buscan el equilibrio: valoran su independencia y a su vez, la importancia de establecer relaciones cercanas y sólidas.

Personalidad evitativa

Cuando en tu infancia has vivido con un apego evitativo, en la edad adulta es muy probable que desarrolles este tipo de conductas:

  • Son personas solitarias.
  • Tienden a relacionarse, pero en vínculos de poca trascendencia.
  • Son desconfiados, esquivos…
  • Muy mentales y con tendencia a reprimir sus sentimientos.
  • No suelen responsabilizarse de los conflictos o los problemas, tienden aponer distancia o escapan de los mismos.

Personalidad preocupada e insegura

Cuando una persona crece con un apego ambivalente, es muy común que desarrolle una personalidad insegura, con elevada autocrítica y baja autoestima…

Son personas que, además, se relacionan con muchas dificultades, ya que necesita constantemente la aprobación de quien tienen al lado.

Viven sus relaciones sociales y emocionales con la sensación de que a la mínima les rechazarán, que les van a traicionar… De ahí que las relaciones que construyen son muy dependientes.

Personalidad temerosa

Esta personalidad la desarrollan las personas que desarrollaron en su infancia un apego desorganizado. Son personas con traumas no resueltos, con fracturas emocionales y psíquicas que van a tener más complicado que el resto el poder establecer una relación afectiva saludable…

Cómo desarrollar apego seguro cuando somos adultos

No es algo fácil modificar la tendencia que aprendimos de niños, en nuestros primeros años… Hace falta un trabajo personal duro, constante y consciente que va a suponer un cambio en el rumbo de la vida de la persona que lo lleva a cabo.

  • Quien desarrolló apego evitativo, tiene como reto aprender a confiar y permitirse crear intimidad emocional:
    • Comprender que ese apego evitativo surgió en la infancia y sanar esas heridas infantiles. Aceptar que contamos con una herida de rechazo, que por eso huimos de la intimidad.
    • Darse cuenta de que ese rechazo no tiene por qué volver a suceder y que, si sucede, no es el fin del mundo. Hemos de sacar nuestro yo adulto y afrontarlo. Mantenernos aislados no es la solución, sólo perpetúa el problema.
    • Ir afrontando todas las situaciones que ha tendido a evitar: discusiones, compromisos… ir dando pequeños pasos que vayan ampliando la zona de confort.
    • Aprender a mostrar la vulnerabilidad, expresando lo que siente, lo que necesitas… abrir tu interior al otro.
  • Quien vivió su infancia desde el apego ambivalente, su reto va a ser superar la dependencia emocional:
    • Su dolor infantil vino de la confusión que sintió ante la expresión de amor de sus padres, careció de amor y aceptación incondicional. Por eso en su edad adulta se siente inseguro y necesita asegurarse de que los demás lo aceptan.
    • Su yo adulto debe trabajar que para sobrevivir no necesita depender de la aceptación de nadie.
    • El trabajo estará en reforzar su autoestima, en proporcionarse a sí mismo lo que le pide a los demás: aceptación, apoyo, priorizarse, ocuparse de sus propias necesidades. Revisar el discurso interno y las interpretaciones que hacemos de las señales externas es clave para avanzar en este punto.
    • En cuanto a lo social, es fundamental ampliar el círculo con personas nutritivas y mantener relaciones significativas.
  • Personas con infancias donde el apego fue desorganizado y que probablemente aborden traumas complejos, es necesario ahondar en el pasado, gestionar la ansiedad, detectar heridas… es un trabajo de cirugía psicológica que necesitarás abordar con un profesional de la psicología.

Me gusta mucho esta frase de Bowlby:

La psique humana, al igual que los huesos humanos, está fuertemente inclinada hacia la autocuración

Aunque todo predispone… nada determina.

Los seres humanos poseemos unas mentes que están orientadas a buscar el estar bien. Buscamos subsistir y creamos realidades que nos ayuden a satisfacer nuestras necesidades, de ahí nuestra capacidad de resiliencia.

La terapia psicológica te va a ayudar a trabajar los traumas vividos en la infancia.

Todos podemos superar nuestro estilo de apego inseguro y avanzar hacia una vida de más seguridad, confianza en los vínculos y bienestar emocional.

Estos cambios no son a corto plazo, llevan tiempo. Y el camino no es lineal, no esperes que sea así… sin embargo la perseverancia, y el trabajo personal tendrá sus frutos.

Mi lugar en el mundo
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OCUPAR MI LUGAR EN EL MUNDO…

Mi lugar en el mundo

OCUPAR MI LUGAR EN EL MUNDO…

A veces sentimos que repetimos historias que no entendemos. Que reaccionamos de formas que no reconocemos como nuestras… Que nos cuesta avanzar, que la vida nos pesa… y no sabemos muy bien por qué.

No es solo tu historia. A veces cargamos con dolores que no son nuestros, pero que sí habitamos. Heridas que vienen de atrás… Historias que se repiten, miedos, lealtades, culpas o silencios que nos atraviesan sin saber de dónde vienen…

En estos días he vuelto a mirar hacia dentro, leyendo, sintiendo… parando, reconectando con quién soy, cuando no soy… (los mil papeles que interpretamos cada día…)

Y me doy cuenta de que ocupar nuestro lugar en el mundo no es solo una decisión, es un trabajo emocional, profundo y sostenido.

Hay momentos en los que sentimos que vivimos una vida que no encaja del todo con quienes somos…

Que nuestras emociones no tienen sentido. Que nuestras reacciones son más grandes que lo que las provoca… Que decimos y expresamos más (o menos) de lo que sentimos…

Alguna vez te has preguntado si esto que te pasa… ¿Es realmente tuyo?

En mi camino como psicóloga, y también en mi propio proceso personal, cada vez confirmo más que no todo el dolor que sentimos nos pertenece directamente, no al completo… Hay heridas que vienen de antes…

De nuestros padres. De sus padres… De historias que se callaron, que se repitieron, o que se heredaron.

Y cuando no somos conscientes de ello, nos volvemos fieles al dolor familiar, a ese legado invisible.

El enfoque de Bert Hellinger, creador de las Constelaciones Familiares, nos aporta una mirada profundamente humana sobre este tema: Cada persona pertenece a un sistema. Y dentro de ese sistema, muchas veces, tomamos de forma inconsciente roles o cargas que no nos corresponden.

  • Hijas que cargan con la tristeza de su madre.
  • Nietos que repiten fracasos económicos de su abuelo.
  • Personas que repiten el abandono, la soledad o el sacrificio sin saber por qué… y sin hacer nada para salir de ahí…

Esto no se hace por debilidad. Se hace por amor…

Sí, amor inconsciente, infantil, ciego… por lealtad al sistema… Es como si nos dijéramos algo así como: “así yo también pertenezco”, “así yo te honro”, “yo te salvo”, “yo me ocupo…”

Pero el precio es alto: nos perdemos a nosotros mismos. Hasta el punto de no saber si lo que somos es porque somos o solo estamos repitiendo algo que no es nuestro…

A veces, el cuerpo calla. Pero el lenguaje no…

Y si escuchamos con atención, empezamos a descubrir pistas:

“Siempre soy la que se sacrifica”.

“A mí nadie me elige”.

“Tengo que cuidar de todos”.

“No puedo hacerlo mejor que mi madre/padre”.

“Me da miedo estar bien”.

“No puedo avanzar”.

Estas frases no siempre nacen del ahora, de nuestro momento… A menudo son ecos del pasado que nos habita. Del pasado que vive dentro de nuestro inconsciente…

Hay algo en nosotros que no se ve, no se toca y, sin embargo, nos vive, nos conduce…

Una fuerza silenciosa que condiciona lo que sentimos, lo que deseamos, lo que tememos y hasta cómo nos relacionamos.

Ese algo es el INCONSCIENTE.

Y es tan inmenso, tan profundo, tan fuera de los límites de la razón, que nos convierte en un misterio… incluso para nosotros mismos.

Cuando reaccionamos sin entender por qué, cuando repetimos vínculos, cuando nos saboteamos justo antes de lograr algo importante…

Ahí actúa el inconsciente.

No como enemigo, sino como si fuese un guardián de toda una vida no dicha, reprimida, heredada, aprendida, olvidada… que va dándonos pistas, que no sabemos ver o descifrar…

Carl Jung lo dijo con claridad poética: “Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente dirigirá tu vida y tú lo llamarás destino.”

El inconsciente es como una caja de recuerdos olvidados que guarda:

  • Nuestros deseos ocultos.
  • Los miedos que no nos dejaron nombrar.
  • Las heridas de la infancia que siguen abiertas.
  • Las lealtades invisibles a nuestra familia.
  • La vergüenza, la rabia, el amor no vivido…
  • El daño que hicimos, o que nos hicieron.

Y cuando aprendes a verlo… solo hay que aceptar. No se trata de luchar. Se trata de asentir… de acompasar los mensajes de la vida.

Aceptar no es rendirse.

Es reconocer sin juicio lo que fue, para poder ver con claridad lo que es y así poder movernos hacia lo que puede ser.

Es dejar de oponer resistencia a lo que ya es, para poder transformarlo.

Es mirar con compasión lo que dolió, sin juzgar.

En la consulta mi función es acompañarte:

  • A poner luz sobre esos patrones.
  • A dar voz a las emociones congeladas.
  • A devolver cargas que no son tuyas.
  • A recuperar tu lugar en el mundo… ni por encima, ni por debajo… El tuyo.

Al final el objetivo solo es uno… que logres ser fiel a ti. Y sí, no te voy a mentir, duele… Pero duele distinto…

Y ese es el poder de la psicología: ofrecerte un espacio seguro donde entender tu historia, sentirla, honrarla y reescribirla. Donde dejas de vivir desde el piloto automático y empiezas a vivir desde el contacto contigo.

No para hacerlo perfecto.

Si no para hacerlo real.

“Lo que se excluye en una generación, se repite en la siguiente”. 

Bert Hellinger.

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mujer ansiedad
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ANSIEDAD… ¿PARA QUÉ?

mujer ansiedad

Por Ángela Peco Psicología.

La ansiedad se caracteriza por un estado psicológico de agotamiento por haber “acumulado” … es como si el tiempo pasara más lento, como si todo nos costara mucho más que al resto, mucho más que antes…

En líneas generales, los síntomas de los trastornos de ansiedad, podemos agruparlos en estas áreas:

  • FÍSICA: Falta de aire, taquicardia, mareos, presión en el pecho, tensión muscular, dolor de estómago, sudoración, dolor de cabeza… Estos síntomas pueden presentar distintos niveles de intensidad, pudiendo incluso derivar en estados más serios como problemas de alimentación, insomnio, falta de deseo sexual…

Ante estos síntomas, algunas personas pueden incluso llegar a pensar que están sufriendo alguna enfermedad física…

  • COGNITIVA: Preocupación excesiva y continua, pensamientos catastróficos, problemas de atención y memoria, sensación de agobio, falta de concentración, obsesiones, sensación de vacío, problemas de toma de decisiones, ideas suicidas, miedo a perder el control…
  • EMOCIONAL: Apatía, angustia, cambios de humor, irritabilidad, llanto, risa nerviosa…
  • CONDUCTUAL: Evitación. Antes hemos hablado del afrontamiento… pues la evitación es la responsable del “no afrontar”… y por lo tanto de perpetuar… Se vive con una sensación de inseguridad, como si continuamente estuvieran caminando sobre la cuerda floja…
  • SOCIAL: Problemas para mantener conversaciones, o tener una verborrea excesiva, desinterés por tus aficiones, necesidad de soledad, evitar continuamente entornos sociales, incluso el trabajo en casos más graves.

Si sufres estos síntomas es importante que consultes con un psicólogo, para trabajar con tu bienestar mental, físico y emocional.

Pero… ¿CUÁL ES LA FUNCIÓN DE LA ANSIEDAD?

Mientras crees tener esa ansiedad bajo control, puedes asumirla… el problema viene cuando ese control se pierde… cuando entras dentro de uno de los círculos viciosos que te atrapan en bucles sin retorno… Entonces tu vida sólo es angustia, miedo que retroalimenta más miedo aún… y nuestra calidad de vida, evidentemente queda bastante limitada.

La sensación es algo así como dejar de ser uno mismo, para transformarse en el habitáculo de la preocupación, irritación y el miedo… Pero, además:

  • Poco a poco perdemos la ilusión. Aparece esa sensación de no disfrutar con nada ni con nadie.
  • Nuestros pensamientos son muy repetitivos y negativos. Cada vez tenemos menos control sobre ellos.
  • Nos aislamos cada vez un poco más… Nos cuesta empatizar con los demás… estamos demasiado preocupados con nuestros temores, nuestras angustias… Vivimos saturados de nosotros mismos.
  • Y nuestro cuerpo también lo expresa con taquicardia, agotamiento, náuseas, problemas de concentración y memoria…

Pero todo esto… ¿Por qué nos sucede…?, aunque a mí me gusta preguntar mejor… ¿PARA QUÉ nos sucede? ¿Tiene alguna utilidad la ansiedad?

Si, es un poco complicado entender que algo tan negativo como la ansiedad puede darnos algún beneficio… pero si no obtuviésemos algo a cambio (a nivel inconsciente, por supuesto…) no la mantendríamos en nuestra vida… son las GANANCIAS SECUNDARIAS de la ansiedad…

Os digo que es a nivel inconsciente, porque se sale de toda lógica que algo que nos hace mal podamos mantenerlo porque nos está aportando algún beneficio… pero a veces optamos por transitar caminos poco adecuados porque es la forma más fácil de adaptarnos a nuestra realidad… No digo que sea lo más lógico, pero es que lo inconsciente no es lógico… es irracional.

¿Cuáles pueden ser esas ganancias?

  • Mayor atención o consideración por parte de los demás.
  • Pretexto para no afrontar situaciones que nos resultan desagradables.
  • Nuestra ansiedad puede ser la explicación a conductas negligentes o de desidia…
  • También podemos justificar con nuestra ansiedad conductas irresponsables o infantiles…
  • Podemos servirnos de la ansiedad para conseguir lo que queremos: evitar situaciones que nos dan miedo, enfrentarnos al rechazo, evitar estar solos o afrontar situaciones por nosotros mismos…

Vuelvo a incidir en que esto no se hace a nivel consciente… la persona que sufre ansiedad, sufre y mucho, y no está pensando en cómo sacar provecho de este dolor…

La ansiedad es síntoma de algo… algo que no está yendo bien en nuestra vida. Y eso es lo que hay que averiguar, para atajar cuanto antes… hemos de evitar que ese síntoma no se convierta en algo más grave.

Si ponemos un símil… imagina que la ansiedad fuese la fiebre… primero la calmas, la bajas… después averiguas de donde procede… pues eso mismo.

La ansiedad surge en nuestra vida PARA algo… y normalmente es para que realicemos un CAMBIO…

Detectamos una serie de necesidades, vacíos… que hemos de sanar. No se trata de disimular… ni de hacer como si esa ansiedad no estuviese… De hecho, ocultar la ansiedad, genera más ansiedad aún…, se trata de tomar decisiones que harán que nuestros síntomas se alivien.

La presencia de la ansiedad no debemos leerla sólo como un conjunto de reacciones psicofisiológicas que nos son desagradables… hemos de buscar la “utilidad” de la misma.

La mayor función que tiene la ansiedad es la de centrar tu atención en aquello que indica peligro con el fin de que o bien lo afrontes, o bien escapes…

Sí, es una respuesta atávica… pero ahora no nos persigue ningún depredador, ni nadie hace peligrar nuestra integridad física… ¿entonces?

Un nivel adecuado y “sano” de ansiedad o activación, canalizado apropiadamente nos da la motivación necesaria para afrontar situaciones que no nos son agradables.

Normalmente, la ansiedad aparece en nuestras vidas en situaciones relacionadas con hechos tales como:

  • Cuando hemos de afrontar situaciones que son inevitables a nuestra condición humana: la muerte, las pérdidas, el sufrimiento, la enfermedad, el compromiso… incluso, la libertad…
  • Ante situaciones que tienen que ver con nuestros propios límites, nuestro cerebro puede interpretarlas como una “amenaza” y entonces activar las señales de alarma en forma de “ansiedad”, ya que hemos de tomar decisiones de forma inevitable que pueden llevarnos al fracaso y eso nos enfrenta con nuestra vulnerabilidad.
  • Cuando vivimos una experiencia traumática que pone en jaque nuestra “identidad” y que nos deja atascados en una etapa que hay que cerrar…

Como vemos el denominador común de todas estas situaciones es el AFRONTAMIENTO… y al no darse esta condición, al no haber desarrollado las habilidades necesarias para afrontar estas dificultades…  es cuando aparecen los problemas de ansiedad… que van a dispararse ante situaciones que guardan una relación simbólica con la situación inicial que no quedó resuelta.

Entonces… podemos utilizar nuestra ansiedad para centrarnos y enfocarnos en esos asuntos que hemos de resolver.

Por ese motivo, la salida no está en aceptar que la ansiedad va a formar siempre parte de nosotros mismos… la salida está en buscar ayuda para superar ese estado.

SOLICITA AYUDA

«Sonríe, respira… y ve despacio»

Thich Nhat Hanh.

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PRIMEROS AUXILIOS PSICOLÓGICOS

  1. PRIMEROS AUXILIOS PSICOLÓGICOS

Por Ángela Peco Psicología.

¿Te gusta escuchar?

¿Ayudar a los demás cuando lo están pasando mal?

¿Quieres ayudar o apoyar a alguien, pero realmente no sabes muy bien cómo reaccionar?

Todos los días suceden situaciones críticas en nuestro entorno, a las personas con las que nos relacionamos, y a nosotros mismos… situaciones con las que a veces tenemos que “lidiar”:

Ejemplos, hay muchos…:

  • Vas en el tren y a una pasajera se le pasa su parada y entra en una crisis de nervios…
  • Una persona mayor se mete con un niño por el color de su piel y éste se pone a llorar porque no entiende nada…
  • Vas por la carretera y ves un accidente de tráfico, paras pero no sabes cómo actuar hasta que lleguen los médicos…
  • Una amiga acaba de sufrir un ataque de ansiedad porque su pareja acaba de marcharse de casa…
  • Tu madre ha tenido una recaída de su dura enfermedad y no sabes como acompañarla…
  • Una vecina está en shock tras la muerte súbita de su hijo…

En casos como estos, aunque tengamos iniciativa… puede que no tengamos claro si lo que estamos haciendo mejora o empeora las cosas…

En este artículo te voy a dejar unas ideas básicas sobre los PRIMEROS AUXILIOS PSICOLÓGICOS, que quizá en algún momento puedan serte de utilidad.

¿Qué son los PRIMEROS AUXILIOS PSICOLÓGICOS?

Es el apoyo psicológico que se ofrece a alguien en un “momento de crisis” por el que está atravesando.

Normalmente los Primeros Auxilios Psicológicos se utilizan ante situaciones de emergencia, y se dirigen sobre todo a personal de emergencias… pero todos podemos enfrentarnos a situaciones de emergencia en un momento dado. El saber no ocupa lugar, y cuando se trata de mejorar la vida de las personas sobre todo en momentos críticos para ellas… ¡el saber es la mejor opción!

Varios estudios han demostrado que cuando una persona que acaba de sufrir una crisis, shock, accidente… la intervención psicológica en este momento es clave para un restablecimiento posterior más adecuado.

¿QUÉ SE SUPONE QUE ES UNA “CRISIS”?

Se puede definir como un “estado temporal de trastorno o desorganización que se caracteriza por la incapacidad de la persona para abordar una situación determinada”

En una situación de “crisis”, la persona se siente incapaz e ineficaz. Carece de habilidades en ese momento para gestionar la situación.

Esa situación normalmente va a conllevar un cambio radical, (o no, pero un cambio, al fin y al cabo), en la vida de las personas…

 ALGUNAS CLAVES…

  • BUSCA UN LUGAR donde no se esté en contacto directo con la situación traumática. Un lugar tranquilo donde poder dialogar, pero donde la persona se sienta cómoda… Dos ideas a tener en cuenta en este punto: PRIVACIDAD y CONFIDENCIALIDAD.
  • ACTÚA DE FORMA EDUCADA, GENTIL… con calma y mostrando tu solidaridad. Demuestra con tu forma de actuar que te importa la persona y que eres respetuoso con ella en la situación que está atravesando.
  •  Ayuda con las NECESIDADES BÁSICAS: Maslow hablaba de la importancia de cubrir las necesidades básicas en una persona… en una situación en crisis (aunque os parezca algo banal… es fundamental), facilitarle a la persona y a los suyos agua, alimento, un sitio seguro donde dormir, un teléfono para comunicarse con sus seres queridos si es el caso…
  • LO PRIMERO ES ESCUCHAR: Sí, escuchar. No, preguntar. Escucha cómo la persona en crisis visualiza la situación, cómo te la comunica (con palabras o sin ellas…). Es básico que la persona se sienta escuchada y entendida. Eso le ayudará a reducir su nivel de ansiedad. Nunca fuerces a la persona a contarte más de lo que realmente te quiere contar…
  • Deja que la persona se exprese cómo le surja en ese momento, como quiera… NO ES UNA CONVERSACIÓN. NO ES NECESARIO QUE COMPRENDAS LO QUE DICE… SÓLO NECESITA LIBERAR… Y QUE ALGUIEN LA ESCUCHE.
  • TRANQUILIZA… PERO CON REALISMO: No utilices frases hechas del tipo… “no pasa nada”… “todo va a estar bien…”, “tienes que ser fuerte…”. Intenta sustituirlas por otras como “lamento mucho lo que te ha ocurrido”… “no sé cómo te sientes porque nunca me ha pasado algo parecido… pero si quieres puedo escucharte”…
  • La persona NO NECESITA CONSEJOS, NI SERMONES TEÓRICOS… NO TIENES QUE DIRIGIR NADA… SÓLO ACOMPAÑAR.
  • ELIMINA FUENTES DE ESTRÉS AÑADIDAS: No sometas a la persona a ningún tipo de interrogatorio… sólo pregúntale y dale solución a cosas que le puedan estar generando ansiedad en ese momento, cosas cotidianas: buscar un lugar para pasar la noche, buscar a alguien que recoja a los niños de colegio
  • INDAGA SOBRE LO QUE HA PASADO: Pero con las ideas claras… céntrate en el pasado inmediato, el presente y el futuro inmediato… lo demás en ese momento nos sobra.
  • IDENTIFICA, CON LA PERSONA, POSIBLES SOLUCIONES: Junto a la persona intenta vislumbrar soluciones que cubran sus necesidades más inmediatas, así como para las que vayan a surgir al día siguiente, por ejemplo. De esta forma la persona pone su cerebro a funcionar quitando el foco de atención únicamente del evento traumático y poniéndolo en buscar opciones.
  • APOYA A LA PERSONA EN LA REALIZACIÓN DE UNA ACCIÓN: Simplemente es apoyar a la persona a dar “un paso” en el afrontamiento de la situación que le está tocando vivir. Tu función es de soporte, sólo acompañar, a su ritmo, acompasar.
  • NORMALIZA SUS REACCIONES… No se está volviendo “loco”, ni tampoco comportándose como un energúmeno/a… La persona ha de entender que sus reacciones son normales ante una situación anormal… Su forma de actuar es normal… lo que no es normal es lo que le acaba de ocurrir.

Cuando ofrecemos apoyo, seas profesional o no, a una persona en situación de crisis, su reacción va a variar dependiendo de si se trata de una gran catástrofe o una crisis cotidiana…

En cada situación de crisis hay que tener en cuenta tanto los factores de la situación, como las fortalezas y debilidades personales de quien la está afrontando… pero además su cultura, sus creencias… el respeto a esto último es igual de importante para que la persona a la que apoyas de verdad se sienta apoyada…

 

¿CÓMO SUELEN REACCIONAR LAS PERSONAS EN CRISIS POST-TRAUMÁTICA?

Podemos hablar de 4 momentos clave:

  • SHOCK: Cuando la persona ante la situación, siente que se desvanece por dentro… Le aparece la sensación de que se “acaba el mundo”.
  • NEGACIÓN: La persona intenta negar lo que le ha sucedido… Quiere creer que es un sueño…
  • BÚSQUEDA DE INFORMACIÓN: Busca de forma ansiosa una forma de responder ante la situación que está viviendo…
  • EXPRESIÓN EMOCIONAL: Aparece el momento de duelo, expresando rabia, esperanza intermitente, llanto…

El conocer los PRIMEROS AUXILIOS PSICOLÓGICOS es fundamental en el día, tanto como conocer las técnicas de RCP o la maniobra de Heimlich…

Somos cuerpo… pero también mente…

 

“No camines delante de mí, puede que no te siga. No camines detrás de mí, puede que no te guíe. Camina junto a mí y sé mi amigo”.

Albert Camús

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LA VIDA EN PAREJA…

Por Ángela Peco Psicología.

Toda relación es un vínculo entre varias personas.

En la relación de pareja el vínculo es entre dos personas.

Vivir en pareja es muy bonito, pero a la vez complicado, muy complicado…

Generar vínculos sanos, requiere sobre todo, que las personas que los forman lo estén también… y eso no siempre es así, ya que todos en mayor o menor medida tenemos “esas heridas”… y normalmente subconscientemente, buscamos y encontramos la “horma para nuestro zapato”…

Para que los vínculos funcionen, y sean sanos… han de darse dos ingredientes básicos: AMOR y RESPETO.

En las relaciones son inevitables los conflictos y son esos dos factores son los que nos ayudan a solucionar las discrepancias, a suavizarlas y QUERER solucionarlas…

Otros dos ingredientes que también complementan la receta son: COMUNICACIÓN y CONFIANZA.

Cuando estas cuatro importantes “patas de la silla” existen en una pareja, es difícil que pueda romperse… pero si alguno de estos factores se debilita o desaparece… los esfuerzos de ambos miembros de la pareja deberían centrarse en restablecerlo, para que todo pueda seguir funcionando… bien.

La pareja no es un ente estático, al contrario, crece, evoluciona, cambia… pasa por diferentes etapas.

Te voy a escribir algunas pinceladas, como siempre digo, conocer el mapa, quizá nos ayude a ver con más claridad si nos hemos desviado del camino, o si las piedras que han aparecido, es normal que aparezcan y sólo hay que dar un salto para salvarlas…

FASE 1: ENAMORAMIENTO: Época de las famosas “mariposas en el estómago”. Deseo, pasión. Fantasía y mucha creatividad con la que sorprender a la persona de la que estamos enamorados. Es la fase más dulzona, más ciega… casi ni se perciben las cosas que nos alejan. Se evitan discusiones, se cede… ¡todo es magia!

FASE 2: CONOCIMIENTO: El enamoramiento se acaba pasando y entonces se entra en una fase de conocimiento más profundo, con un mayor grado de intimidad… y entonces descubrimos las peculiaridades del otro. Empezamos a mostrarnos como realmente somos… Con lo bueno, y lo no tanto… La idealización da paso al realismo.

FASE 3: CONVIVENCIA: Tras superar la fase anterior, suele tomarse la decisión de afrontar la vida en común, compartiendo convivencia y hogar. Curiosamente en esta etapa, la vida sexual se vuelve más pobre, y aparece la famosa rutina. El amor se expresa de forma más afectiva y en forma de apoyo. A la hora de resolver los conflictos que surgen en clave para el buen funcionamiento la NEGOCIACIÓN.

FASE 4: AUTOAFIRMACIÓN: Tras la novedad de la convivencia, aparece una etapa donde afirmarse individualmente es necesario. Existe compromiso y vínculo, pero respeto a la individualidad. Suelen aparecer “crisis personales” no resueltas… (hacer lo que siempre quise y no pude…). Aparece el reencuentro con uno mismo. Aquí es importante la COMUNICACIÓN y el RESPETO al otro. Acompañar. Comprender.

FASE 5: CRECIMIENTO: Entramos en una etapa más madura de la relación. Más estable. Ya con las bases más sólidas se plantea la decisión de ampliar la familia. Apareciendo de nuevo emociones desconocidas, nuevo entusiasmo, ilusión por un proyecto común.

FASE 6: ADAPTACIÓN: Y al igual que la vida cambia, cambia la pareja, adaptándose, moviéndose al son que nos va marcando. Este momento suele ser clave… o consolidación o ruptura. Surgen nuevos intereses, problemas que afrontar: jubilación, enfermedades, nido vacío… Al superarse, puede ser un momento de nuevo reencuentro, ya que suele coincidir con un momento de menos responsabilidades y cargas familiares, laborales…

 

¿Has detectado ya en qué fase te encuentras?…

Este mapa es sólo orientativo, es el mapa, pero no el territorio… cada pareja es un mundo, y las etapas pueden recorrerse de muchas maneras.

Hay parejas que transitan por estas etapas de una forma armónica, y otras con mil turbulencias…

 

¿PERO CÓMO SE LLEGA A TERMINAR UNA RELACIÓN…?

Normalmente el dejarnos llevar por una confianza mal entendida, una pasividad cómoda y otras conductas de este tipo, pueden romper esas cuatro patas de “la silla del amor” … y hacer tambalear nuestra relación, que tan idílica se presentaba en un principio…

¿De qué conductas hablo?

A ver si te suenan estas… si te ves realizándolas en relación a tu pareja o de tu pareja hacia ti… cuidado, no vais por buen camino…

DESPRECIAR AL OTRO, O LO QUE HACE (aunque sea en broma… el subconsciente recuerda que no las entiende). Faltas de respeto, insultos, humillaciones, aunque sean pequeñas o en broma, críticas hirientes… ¿Si hay amor, de verdad crees que puede tratarse así?

IGNORARLO. Hacer el vacío es una de las conductas que más daño hacen. Si esa es vuestra forma de solucionar los conflictos, dejaros de hablar… no es la mejor manera. La persona que es ignorada, no siente atendidas sus necesidades de comunicación, de apoyo… puede acabar con su autoestima muy herida, ya que en el fondo es una forma de humillación.

ANULAR AL OTRO. Si tu pareja te dice cómo te tienes que vestir, qué tienes que hacer, dónde, con quién, quiénes han de ser tus amigos, cómo tienes que hablar… te está anulando. Si alguien te quiere cambiar… no te quiere.

DEPENDENCIA EMOCIONAL. La conducta anterior suele dar paso a esta otra. Personas que están tan anuladas emocionalmente que se sienten incapaces de vivir sin su pareja.  Tienen la autoestima tan herida que las críticas, la indiferencia, las humillaciones… les dotan de identidad. Este tipo de conductas pueden terminar en otras más destructivas y dolorosas aún para ambos miembros de la pareja.

MÍNIMOS ESFUERZO. Como siempre os digo, el punto medio es fundamental para todo, en la pareja también. Hemos de mantenernos en nuestro lugar, pero también, en ocasiones es necesario ceder, siempre con la actitud de ganar-ganar. Es decir… pequeños sacrificios por el otro, y del otro por ti… “hoy por ti, mañana por mí…”.

 

A veces estas feas conductas son soportadas durante años y años en las parejas… conductas que no son ocasionales, sino que se hacen crónicas, continuas, recurrentes…

Muchas parejas en esta situación son conscientes de su toxicidad y de que no les hace bien seguir juntos… sin embargo no se toma la decisión de terminar… ¿pero por qué?

Normalmente, la respuesta mayoritaria es POR MIEDO A LA SOLEDAD, aunque le ponemos otros adornos (los hijos, los medios económicos, la familia…)

Quizá estamos confundidos con la idea de SOLEDAD, quizá debamos reconciliarnos con ella y dejar de verlo como algo catastrófico…

Quizá huimos de la soledad, porque no nos atrevemos a estar solos con nosotros mismos… Quizá este sea el punto clave…

De cualquier forma… lo mejor es que, aunque duela, seamos SINCEROS CON NOSOTROS MISMOS, analizar nuestra relación de forma objetiva, y tomar una decisión firme.

Los problemas, los baches, las dificultades, van a estar ahí… superarlos juntos nos ayuda a crecer de forma individual, y a la vez como pareja.

¿Qué podemos hacer para que nuestra pareja sea sana y fuerte?

  • NO PERDÁIS LA INDIVIDUALIDAD. Es la gran paradoja de la pareja, juntos sí, pero dos. Es inevitable compartir gustos, intereses… claro, ¡eso fortalece el vínculo entre vosotros!, sin embargo, nunca dejes tus gustos de lado por miedo a perder al otro, no dejes de expresar lo que piensas por ese miedo. Si lo haces te estás traicionando, y a la larga… no te lo vas a perdonar. En una pareja sana, cada uno sigue siendo él mismo, es uno de los secretos de la fortaleza de la pareja.
  • NO ESCONDAS TUS DEBILIDADES. La sinceridad ha de ser la base de toda pareja. No somos perfectos, no tenemos que aparentar serlo. Debajo de ese disimulo, existe una falta importante de amor propio.
  • CUIDADO CON LA RUTINA. Cuando llega la rutina, suele llegar para quedarse, es como una visita pesada… además llega a veces sin darnos cuenta… El truco para evitar esto… es la vida individual plena, y sobre todo estar atentos a vuestra zona de confort, salir de la zona de comodidad solo requiere una cosa: Voluntad.
  • FLEXIBLE POR FAVOR: La pareja perfecta 100% no existe. Tampoco ha de cumplir por completo nuestras expectativas. Tolerancia y respecto. Los extremos recuerda que no son buenos.
  • DEJA CLARO LO QUE NO ES NEGOCIABLE PARA TI: Para eso has de tener claro primero qué es eso que no estás dispuesto/a a negociar, y después transmitirlo a tu pareja. La comunicación es tan importante… Dejar claros ciertos aspectos nos evitarán muchas discusiones en el futuro.
  • PREGÚNTALE AL OTRO TAMBIÉN POR SUS LÍMITES: De nuevo la comunicación, y la consideración. Tú tienes tus límites, pero el otro también. Observar que no sean contradictorios los tuyos con los suyos… y en caso de que lo fuesen… de nuevo NEGOCIACIÓN.

Reconoceros en estos errores, identificarlos y tener predisposición para reflexionar juntos como resolverlos, cediendo ambas partes, es la clave para continuar.

PLANTEATE ESTAS PREGUNTAS… QUIZÁ TE DEN ALGUNA PISTA…

¿DÓNDE ESTÁN TUS PROPIOS LÍMITES?: ¿Qué cosas no son negociables para ti?  ¿Qué es lo que no están dispuesto/a a tolerar bajo ningún concepto en la pareja?

¿TE ENCUENTRAS EN UNA SITUACIÓN DE CONFLICTO CON TU PAREJA? ¿Qué parte del conflicto es por la relación y qué parte es por una expectativa personal no cumplida? A veces solemos culpar al otro por no cumplir aquello que deseamos…

¿CUÁLES SON TUS CARENCIAS AFECTIVAS? Son tuyas, no son responsabilidad de tu pareja. Son tu responsabilidad solucionarlas.

¿ERES FLEXIBLE? ¿Estás dispuesto/a a negociar las diferencias?

Lo que hace bonito una relación es aprender, crecer, amar, divertirse, disfrutar… juntos.

Para lograrlo, lo primero que hemos de hacer es amarnos a nosotros mismos… Abandonarnos a nosotros mismos, rechazarnos a nosotros mismos son los primeros pasos de un fracaso anunciado…

No puedes dar lo que no tienes…

 

“No dejes que tu pareja ocupe todo tu ser y tu mente, de tal manera que no haya lugar para ti. Amar no es desaparecer”.

Walter Riso

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