EL PODER DEL PERDÓN
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EL PODER DEL PERDÓN

EL PODER DEL PERDÓN

Por Ángela Peco Psicología.

En la compleja danza de la vida, nos encontramos constantemente con emociones que moldean nuestras experiencias y relaciones… momentos en los que nos sentimos héroes y otros en los que somos el peor de los villanos… así de moldeables podemos llegar a ser, cuando nos fiamos cien por cien de la loca danza de nuestras emociones.

El perdón, el miedo y la culpa son tres compañeros de viaje que afectan profundamente nuestra psique y nuestras interacciones con los demás.

En este artículo, quiero que explores conmigo los mecanismos de acción de estos conceptos y cómo se entrelazan en la experiencia humana cotidiana, junto con consejos para manejarlos de manera saludable.

¡Vamos allá!

El Perdón: Liberando el Alma

El perdón es un acto de liberación emocional, un regalo que nos damos a nosotros mismos.

Cuando perdonamos, no necesariamente estamos absolviendo a alguien más de responsabilidad, sino que estamos liberando el peso emocional que llevamos dentro. Eso es mucho.

Estudios científicos han demostrado que practicar el perdón reduce el estrés, la ansiedad y la depresión, promoviendo así una mejor salud mental y física. Seguro que has podido experimentar esto en alguna ocasión.

El perdón nos permite soltar el resentimiento y el rencor que hemos acumulado, abriendo espacio para la compasión y la aceptación. Al liberarnos de la carga del pasado, podemos avanzar con mayor ligereza y claridad en nuestras vidas.

Tips para Practicar el Perdón:

  • Cultiva la comprensión: Trata de entender la perspectiva de la otra persona y las circunstancias que podrían haber llevado a sus acciones. Ponte en sus zapatos.
  • Reconoce tu propio sufrimiento: Reconoce el impacto emocional que el resentimiento y la ira tienen en tu vida y busca liberarte de esa carga. Seguro que mantener tu actitud de rencor te complica la vida… obsérvalo.
  • Permítete sentir: Reconoce y valida tus emociones, pero no permitas que te consuman. Permítete sentir y luego suelta el dolor. No ocultes nada… pero no te aferres a nada.
  • Practica la empatía y la compasión: Trata a los demás con compasión y entiende que todos cometemos errores. Los demás son un reflejo de ti mismo (que difícil es entender esto, pero que liberador a la vez).
  • Haz las paces contigo mismo: Perdónate a ti mismo por tus propios errores y fallas. Aprende de ellos y sigue adelante con compasión y autocompasión. No somos infalibles… y eso está bien.

 

El Miedo: El Guardián de la Supervivencia

El miedo es una emoción primaria que tiene el propósito de protegernos del peligro.

En su forma más básica, el miedo nos alerta de posibles amenazas y activa respuesta de lucha, huida o congelamiento.

Sin embargo, cuando el miedo se vuelve crónico o desproporcionado, puede limitar nuestra capacidad para vivir plenamente.

La culpa, por otro lado, puede ser un desencadenante potente de miedo. Lee de nuevo esta frase. Piénsalo…

El miedo a ser juzgados o rechazados por nuestros errores puede llevarnos a esconder la verdad o a evitar enfrentar las consecuencias de nuestras acciones.

Tips para Afrontar el Miedo:

  • Practica la aceptación: Acepta que el miedo es una emoción natural y válida, pero no permitas que te paralice. Siente la emoción sin dejar de hacer lo que tienes que hacer.
  • Desafía tus pensamientos: Cuestiona tus pensamientos irracionales y encuentra pruebas que los desmientan. El miedo nos distorsiona la realidad.
  • Enfrenta tus miedos gradualmente: Toma pequeños pasos para enfrentar tus miedos y aumenta gradualmente tu exposición a ellos. Verás poco a poco que… no pasa nada.
  • Practica la relajación: Utiliza técnicas de relajación como la respiración profunda, la meditación o el yoga para reducir la ansiedad y el estrés.
  • Busca apoyo: No tengas miedo de pedir ayuda a amigos, familiares o profesionales de la salud mental si sientes que el miedo está afectando tu vida de manera significativa, que te paraliza, que dificulta tus relaciones personales y familiares…

La Culpa: El Peso del Remordimiento

La culpa es una emoción poderosa que surge cuando percibimos haber causado daño a otros o a nosotros mismos.

Aunque puede ser una señal importante de nuestra conciencia moral, la culpa en exceso puede convertirse en un obstáculo para el crecimiento personal y la autoaceptación.

La conexión entre la culpa y el perdón es profunda.

A menudo, el proceso de perdonar a los demás o a nosotros mismos implica reconocer y confrontar la culpa que llevamos dentro.

Al enfrentar nuestras acciones pasadas con compasión y humildad, podemos sanar las heridas emocionales y liberarnos del ciclo de auto-flagelación.

Tips para Afrontar la Culpa:

  • Acepta la responsabilidad: Reconoce tus errores y acepta la responsabilidad por tus acciones.
  • Haz las paces contigo mismo: Perdónate a ti mismo por tus errores y comprende que todos cometemos errores en la vida. Afortunadamente nadie es perfecto.
  • Aprende y crece: Utiliza tus experiencias pasadas como oportunidades de aprendizaje y crecimiento personal.
  • Compensa tus acciones: Si es posible, toma medidas para enmendar el daño que has causado y hacer las paces con aquellos a quienes has lastimado.
  • Practica la autocompasión: Trata de ser amable y compasivo contigo mismo, reconociendo que eres humano y que mereces amor y aceptación.

La Relación entre el Perdón, el Miedo y la Culpa en la Vida Cotidiana

En la vida diaria, el perdón, el miedo y la culpa están entrelazados de manera compleja.

Por ejemplo, a veces sentimos miedo de perdonar a alguien que nos ha hecho daño porque tememos ser heridos nuevamente o ser vistos como débiles… Por otro lado, la culpa puede hacernos sentir miedo de ser juzgados por otros si admitimos nuestros errores o si perdonamos a alguien que nos ha lastimado… Ese es el baile de estas emociones… un baile complejo, que se entrecruza, que se anuda, que nos ata…

Sin embargo, es importante entender que el perdón no significa ignorar el miedo o la culpa.

Al contrario… implica enfrentar estas emociones con valentía y compasión.

Reconocer y aceptar estas emociones como parte de nuestra experiencia humana nos permite liberarnos del peso emocional que llevamos y avanzar hacia una vida más plena y significativa.

La Importancia del Perdón: Un Estudio de la Universidad de Stanford

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Stanford encontró que practicar el perdón no solo tiene beneficios para la salud mental y emocional, sino que también puede tener impactos positivos en la salud física.

El estudio, publicado en la revista Psychological Science, mostró que las personas que practicaban el perdón experimentaban niveles más bajos de estrés y una mejor salud cardiovascular en comparación con aquellas que mantenían rencores y resentimientos.

Los investigadores sugieren que el perdón puede reducir la actividad del sistema nervioso simpático, que está asociado con la respuesta de lucha o huida, y promover una mayor activación del sistema nervioso parasimpático, que está asociado con la relajación y la recuperación. Estos hallazgos respaldan la idea de que el perdón no solo es un acto de generosidad hacia los demás, sino también un acto de amor propio y autocuidado.

Conclusión: La Libertad del Perdón

En última instancia, el perdón es un acto de autoliberación.

Al perdonar a los demás y a nosotros mismos, nos permitimos soltar el pasado y abrirnos a nuevas posibilidades de amor, conexión y crecimiento.

Como dijo el escritor y filósofo Johann Wolfgang von Goethe: «El perdón es la llave para la acción y la libertad.»

En nuestras vidas, el perdón nos ofrece la oportunidad de trascender el miedo y la culpa, y abrazar la plenitud de nuestro ser.

Que este artículo sirva como un recordatorio de la belleza y el poder del perdón en nuestras vidas cotidianas.

 

«El perdón no excusa el comportamiento, pero libera al corazón del resentimiento». Brendon Burchard

 

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depresión pareja
Artículos Depresión, Artículos Relaciones Personales

CUIDANDO EL AMOR: TIPS PARA APOYAR A TU PAREJA EN TIEMPOS DE DEPRESIÓN

depresión pareja

Por Ángela Peco Psicología.

Convivir junto a una persona con depresión es muy duro, y mucho más si se trata de tu pareja.

La depresión afecta de forma profunda tanto a quienes la experimentan, como a sus seres queridos.

Si quien está pasando por esta situación es tu pareja, tu apoyo en estos momentos es esencial para ella… Y buscar ayuda es fundamental para ambos.

LA IMPORTANCIA DEL APOYO

En este artículo, exploraremos estrategias desde la perspectiva de la psicología para ayudarte a estar ahí para tu ser querido y fortalecer vuestra conexión, sin dañarte tú.

La depresión no solo afecta al individuo, sino que también impacta en la dinámica de las relaciones en que se encuentra. El apoyo de la pareja juega un papel crucial en el proceso de recuperación de la persona afectada.

Cuando una persona se siente escuchada, comprendida y no juzgada, libera parte importante de su sufrimiento.

Bien es cierto que apoyar a tu pareja para transitar con éxito la salida de su estado de depresión va a suponer enfrentar momentos muy complicados, ya que, en muchas ocasiones, la persona puede sentirse desconsolada a pesar de tus esfuerzos; incluso, a veces, tus intentos, pueden ser interpretados como molestos en lugar de como alentadores para la persona. Su percepción del mundo y de sí mismo/a está distorsionada.

La mente de una persona con depresión funciona de forma diferente a la de una persona sin este trastorno. Las cosas que pasan en su vida, sea las que sean, todas tienen ese tono gris. Tienden a prestar más atención a lo que falta que a lo que tienen. Recuerdan más los aspectos negativos de sus días, de sus vidas… Es innegable que esta situación provoca, en la persona que la acompaña, sentimientos de rabia, de frustración, de impotencia… por no poder ofrecer una ayuda eficaz.  

La depresión es un trastorno emocional que afecta en como percibimos la vida, en cómo interactuamos con ella y cómo interpretamos la realidad…

Sobre todo, NO LO JUZGUES como si la persona fuese egoísta o no tuviese voluntad, o como que simplemente es que quiere hacerte sufrir… no es así.

 1. Comprende la Depresión: Una Perspectiva Informada

Antes de poder ayudar, es esencial entender lo que significa vivir con depresión. Carl Jung decía que «comprender no significa saber, pero saber significa entender.»

La depresión tiene muchas formas de expresarse. Algunas personas se recluyen en cama, otros aumentan su nivel de actividad y escapan “haciendo”, otros dejan de comer o comen demasiado… incluso un incremento en la agresividad puede ser un síntoma de depresión.

Cuando tu pareja comparta contigo sus sentimientos de desesperanza, e incluso puedas relacionar sus comportamientos atípicos con este estado… Al informarte sobre la depresión, puedes responder con más tranquilidad y trasmitir el sosiego que le puede faltar.

La comprensión de la depresión reduce el estigma asociado y promueve la empatía. Saber que la pareja está informada puede disminuir la sensación de soledad que la persona con depresión vive y establecer una base sólida para el apoyo emocional.

  1. Fomenta la Comunicación Abierta

La comunicación abierta es clave. Anima a tu pareja a expresar sus sentimientos y preocupaciones. Sé un oyente compasivo y evita juzgar. Pueden darse situaciones en las que tu pareja comparta sus pensamientos oscuros contigo. Podrías responder diciendo, «Gracias por compartir eso conmigo”. Pero sobre todo no emitas juicios sobre si te parece una actitud valiente, cobarde, sobre si exagera o no… todas tus opiniones aquí no ayudan… Se trata de la otra persona, no de ti.

La expresión abierta de emociones actúa como una válvula de escape emocional, proporciona un espacio seguro para liberar pensamientos negativos y puede disminuir la carga emocional, mejorando la salud mental general.

No se trata de andar todo el día endulzando lo que dices… pero sí de ser responsable de lo que dices y cómo se lo dices.

Frases que puedes intentar no decir pueden ser:

“Piensa en todo lo bueno que tienes en tu vida”

“Tienes que poner tú también de tu parte”

“Siempre estás igual…”

Ofrece tu escucha, y transmite tu apoyo… sin juicio.

  1. Establece Rutinas y Metas Pequeñas

La depresión puede hacer que las actividades diarias sean abrumadoras para la persona, que se ve incapaz de hacer lo más mínimo.

Colabora con tu pareja para establecer rutinas y metas pequeñas. Proponle algo parecido a esto: «Vamos a hacer una lista juntos de algunas cosas que haremos para la semana. ¿Quieres que empecemos por dar un paseo corto cada día?»

Cuando se llevan a cabo rutinas y metas pequeñas estamos ayudando a combatir la falta de motivación asociada con la depresión. Lograr pequeños objetivos puede aumentar la autoestima y proporcionar un sentido de control sobre la propia vida. La sensación de control de nuestras vidas es clave para poder salir de la depresión.

  1. Participa en el Cuidado Personal

Anima a tu pareja a cuidar de sí misma y únete a ella en actividades que promuevan el bienestar: Desde ejercicios ligeros hasta prácticas de relajación…

Encontrar actividades de autocuidado compartidas puede fortalecer el vínculo entre ambos y mejorar el estado de ánimo. Por ejemplo, si a tu pareja de gusta la jardinería podrías proponerle, «Este fin de semana vamos a ir al vivero y pondremos plantas en el jardín. ¿Qué te parece?»

El autocuidado fomenta la liberación de endorfinas, mejorando el estado de ánimo. La participación conjunta fortalece la conexión emocional y promueve una sensación de apoyo mutuo.

  1. Busca Apoyo Profesional Juntos

La terapia puede ser un recurso muy valioso. Acompañar a tu pareja a las sesiones y participar en el proceso terapéutico puede fortalecer vuestra unión y ofreceros a ambos herramientas adicionales para abordar la depresión.

La búsqueda de apoyo profesional demuestra el compromiso de ambos. La terapia proporciona un espacio seguro para abordar problemas que pueden estar manteniendo la depresión y aprender estrategias efectivas de afrontamiento y búsqueda de opciones.

  1. Para Cuidar Bien… Has De Cuidarte Bien

Cuidar y acompañar a una persona con depresión es tan duro, que muchas veces, es probable que tú mismo puedas desarrollar síntomas depresivos, ansiedad o síndrome de burnout (estar quemado).

Por eso, por favor, no descuides tu salud. Pon y respeta tus líneas rojas.

EL AMOR COMO FUENTE DE FORTALEZA

Apoyar a tu pareja durante la depresión es un viaje que requiere paciencia, comprensión y amor incondicional.

Conviértete en parte de su espacio seguro, donde tu pareja pueda expresarse y sentir apoyo. Además:

  • Muestra tu empatía, intenta comprender su situación y ponerte en su lugar.
  • No invalides sus emociones.
  • Trata de parar antes de culpar porque consideras que no quiere cambiar.
  • No des fuerza y no te tomes de forma personal sus acusaciones, enfados…
  • Paciencia: La depresión es una carrera de resistencia… tu mejor arma es la incondicionalidad. Es normal que flaquees, sobre todo cuando después de un tiempo bien vuelve a haber una recaída… Eres humano. Si lo necesitas, tómate pequeñas islas de libertad y de recuperación a lo largo del día o la semana (paseos, masajes, lectura…)
  • Eres clave en captar señales de empeoramiento (autolesiones, intentos de suicidio…). No le quites importancia a estas señales, pide ayuda profesional si lo ves oportuno.

En el viaje de la depresión, el amor incondicional se convierte en la luz que ilumina el camino hacia la esperanza y la curación.

«En las tormentas del corazón, el amor auténtico se convierte en el faro que guía a través de la oscuridad”. Rumi.

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VACÍO POR DENTRO

Vacío por dentro

Por Ángela Peco Psicología.

¿Has oído alguna vez a alguien decir que se siente “vacío por dentro”? Si es así, activa bien tus sentidos… realmente lo que está haciendo esa persona es pedirte ayuda.

La sensación de vacío por dentro indica falta de motivación, pérdida de ilusión, no tener interés en nada de lo que hace en su vida, incapacidad de sentir placer con nada de lo que tiene, hace o le rodea…

La vida se convierte en una rutina que apaga el interior de la persona. Nos volvemos seres autómatas, donde hacemos, pero no sentimos, nos enfocamos simplemente dejar que la vida pase, sin más. Nuestra chispa se va apagando.

Podemos intentar llenar ese vacío con parejas, con comida, con alcohol, con mil planes y salidas… Pero a pesar de eso, ese vacío se vuelve insoportable. Se vive como insoportable porque además no se comprende, tenemos todo, y no llegamos a saber qué es lo que necesitamos para llenarlo.

No quiero que pienses que por encontrarte así un día ya estás sufriendo un trastorno o es algo grave… ¡no!, ten en cuenta que las emociones son muy variables y nos confunden muchas veces.

Igual que no es normal estar siempre triste, tampoco lo es el estar siempre alegre y feliz. Lo que puede ser patológico es permanecer en la tristeza o el vacío mucho tiempo. Si es tu caso, sería importante que lo contaras a alguien que pueda ayudarte a buscar apoyo psicológico.

PISTAS DE LO QUE TE PUEDE ESTAR PASANDO

Como siempre os digo… cada situación o estado es vivido de forma diferente por las personas, dependiendo de su historia de vida y de las herramientas psicológicas que haya ido desarrollando.

Unas personas experimentan el vacío como una sensación de tristeza infinita y otras en cambio lo expresan con angustia, otros simplemente expresan que “no sienten nada”.

Lo que sí expresan en común son estos puntos:

  • Sensación de cansancio, de no saber hacia dónde dirigir sus vidas. Viven sin una meta que cumplir.
  • Viven con la sensación de estar separados de sí mismos sin saber que necesitan para estar mejor.
  • Nada les hace sentirse bien. Nada les interesa. Con nada disfrutan.
  • Sensación profunda de soledad, aunque pasen el día rodeados de personas. No logran establecer vínculos con nadie, por lo tanto, no se sienten comprendidos ni apoyados.
  • No experimenta emociones, se trata de una especie de “anestesia emocional” que no permite sentir alegría, tristeza, enfado… Existe dificultad para identificar emociones, expresarlas, verbalizarlas y compartirlas.

PERO… ¿A RAÍZ DE QUÉ…?

Estas sensaciones pueden derivarse a raíz de…

Haber sufrido pérdida fuerte o vivir un suceso traumático.

Cuando vivimos un suceso traumático, no esperado, que nos ha impactado, una situación de pérdida o duelo… nuestros sentimientos parecen no aflorar, aunque necesitamos que lo hagan, es inútil, no aparecen, vivimos estas situaciones como si nos hubiésemos congelado.

Atravesamos esa situación de pérdida (trabajo, ser querido, amistad que acaba…) como si hubiese un vacío interno enorme, que no sabemos nombrar, sentir ni expresar… Nuestro cerebro entiende lo que ha pasado, pero “nos protege” del dolor de esa forma… retardando la emoción, dejándola para ir sacándola después.

Nuestro cerebro utiliza tres estrategias fundamentales de afrontamiento para defendernos de las agresiones externas: SUPRIME, NIEGA o EVITA. Esto lo hacemos de forma inconsciente, automática, fuera de la consciencia…

Careces de apoyo social

Aunque nuestro mundo cada vez fomenta más el individualismo, somos seres sociales, vivimos y nos desarrollamos en tribus, eso hizo que pudiésemos sobrevivir y evolucionar…

Cuando vivimos en aislamiento social, carecemos de vínculos significativos, no cubrimos nuestra necesidad de pertenencia, no recibimos apoyo cuando lo necesitamos, no podemos compartir experiencias… Estas son una de las principales causas del sentimiento de vacío del que estoy hablándote en este artículo.

Te estás replanteando tu vida, quien eres, donde vas…

A lo largo de nuestra vida, pasamos por momentos de “crisis personales”, sobre la adolescencia, sobre los 40 años, sobre los 65 años…

Son momentos en los que los seres humanos vivimos cambios en nuestras vidas, y eso nos lleva a plantearnos el sentido de lo vivido, el tiempo pasado si ha sido perdido o ganado… Nos planteamos el futuro, aparecen nuestros miedos, inseguridad…

Vives con demasiado estrés

Cuando en tu vida parece no haber tiempo, vives en continua multitarea, con la sensación de no parar y aun así no llegar a todo… nuestro cerebro puede protegernos con un mecanismo que se conoce como “disociación”, que se trata de una desconexión entre tu mente y la realidad que vives, es como si no estuvieras en el mundo que estás (¡tu mente está en otro lado!).

El problema de estos mecanismos de defensa de los que estoy hablándote en este artículo, no es que aparezcan de forma transitoria, el problema viene cuando los utilizamos tanto que se cronifican, entonces pueden convertirse en problema.

Trastorno de Estrés Post Traumático

Esa sensación de “vacío por dentro” es uno de los síntomas de un cuadro más complejo, el Trastorno de Estrés Post Traumático (TEPT).

Algunos trastornos de la personalidad

Finalmente, solo a modo de pincelada, explicarte que esta sensación de profundo vacío también puede explicarse dentro de algunos trastornos mentales:

  • Depresión Mayor.
  • Trastorno narcisista de la personalidad.
  • Trastorno límite de la personalidad.

Si esa sensación de vacío aparece en tu vida de forma diaria afectando a las diferentes áreas de tu vida y ves que no desaparece a pesar de tus intentos, por favor, pide ayuda.

PISTAS PARA AFRONTARLO

Cada caso es un mundo, y su evolución depende de muchas variables… pero te dejo algunos puntos que pueden ayudarte:

  • LÍNEA DE LA VIDA: Utiliza esta herramienta, consiste en crear una línea que simboliza tu vida, en ella ve poniendo los diferentes hitos que te han marcado, tanto para bien, como los que te han marcado para mal… cuando somos conscientes de todo esto y lo vemos reflejado podemos encontrar la explicación y la raíz a ese sentimiento de vacío o desconexión emocional que sientes.
  • USA LA ESCRITURA TERAPÉUTICA: Uno de los objetivos es que reconectes con tus emociones, aunque duela, es lo que te va a sanar. Cuando escribimos sin pensar, lo que vaya surgiendo, en un papel blanco, sin líneas, y a un solo color, empezamos a liberar nuestra mente y nuestra emoción. Deja que aflore el dolor.
  • NO FUERCES NADA. Cada persona lleva su ritmo en la expresión del dolor, sólo permítete sentir lo que sientes, sea lo que sea, sin juicios. No pongas pensamiento a la emoción, no pienses la emoción, eso la bloquea más aún.
  • BUSCA PERSONAS. Acércate a la gente, comparte tu tiempo con más personas, comparte tus experiencias con ellas. Cuando vivimos acompañados, sí tenemos que hacer concesiones, puede que lo vivamos con incomodidad, pero vivir buscando la comodidad nos enferma, piénsalo…
  • ¿QUÉ TE HACE SENTIR BIEN? Cuando una persona vive con depresión, una de las técnicas más utilizadas es la de la activación conductual, se invita a la persona a buscar actividades que la hagan sentir bien. Aquí la lucha es contigo mismo/a, intenta primero buscar esas actividades que te apetecería volver a realizar, prográmatelas en un horario semanal, cumple con ese horario, sin pensarlo, solo hazlo, poco a poco a medida que te esfuerces en hacerlo, irás notando como cada vez necesitas menos esfuerzo para activarte.
  • BUSCA APOYO PROFESIONAL. A veces solos somos incapaces de levantar cabeza. Un psicólogo te puede ayudar a entender lo que te pasa y te puede proporcionar técnicas y pautas centradas en tu caso concreto.

“Es curioso que la vida, cuanto más vacía, más pesa.” León Daudí.

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Por Ángela Peco Psicología.

¿La depresión infantil existe? 

La depresión es el problema de salud mental más común en todo el mundo. Las cifras son tan altas que han alcanzado proporciones de epidemia.

Es curioso que, en nuestro mundo de adultos, creemos que este tipo de trastornos sólo nos afecta a nosotros, los adultos… sin embargo, la tristeza, la pérdida de capacidad de disfrutar, el llorar de forma diaria y recurrente, también les pasa a nuestros niños.

Al menos 1 de cada 100 niños sufre depresión, y pasa lo mismo con 1 de cada 33 adolescentes… Eso es mucho.

Pero lo peor es que estos niños pueden no ser tratados nunca, ya que podemos restar importancia a su problema, o incluso pueden ser tratados por otras cosas… ya que podemos fijarnos en el bosque en lugar de mirar el árbol.

Uno de los diagnósticos erróneos más habituales es el de TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) en lugar de depresión.

Con este artículo no quiero que patologices las emociones de tus hijos. Las emociones es normal sentirlas. Todos los niños y adolescentes pueden estar tristes, igual que nos pasa a los adultos, incluso pueden sentirse deprimidos, pero un trastorno depresivo es mucho más que esos episodios puntuales.

Es decir, que tristeza no es lo mismo que depresión, por esto creo que es fundamental que aprendas a diferenciarlo. 

Para esto es clave que tengas en cuenta la frecuencia, intensidad y duración de las conductas, así como también el malestar que siente tu hijo y cómo ese malestar le afecta en su día a día.

CARACTERÍSTICAS DE LA DEPRESIÓN INFANTIL

La depresión en los niños se manifiesta de forma diferente a como lo hace en los adultos… algo normal, ya que los niños en muchas ocasiones carecen del lenguaje y las palabras suficientes para expresar lo que sucede en su mundo interior.

La tristeza es una emoción que aparece frecuentemente en los niños, sin embargo, pueden presentar dificultades a la hora de expresarla, y por eso tienden a exteriorizarla de una forma diferente a como podría esperar un adulto… 

Esto sucede porque los peques requieren estrategias de afrontamiento que han de adquirir a medida que avance su desarrollo psíquico y neurológico.

Síntomas típicos

  1. Baja autoestima.

Estos pequeños tienden a expresar aspectos negativos de sí mismos. Se muestran muy duros con ellos mismos, muy autoexigentes y se juzgan de una forma muy severa, como si tuvieran un pequeño juez implacable dentro de ellos. 

Esto hace que su autoestima quede dañada.

Por ejemplo, pueden no querer jugar con otros niños de su edad “porque no les sale tan bien…” o por miedo a que les digan algo o les rechacen.

Esto puede hacer que se aíslen o que lleven a cabo actividades que no son apropiadas para su edad y que son más típicas de los adultos, y evitar otras, como el juego con iguales, que son necesarias para su correcto desarrollo socio-emocional.

Suelen ser niños que se describen a sí mismos incidiendo en lo que no les gusta, y con mucha ansiedad y pesimismo sobre el futuro, con tendencia a sentirse culpables por cosas que han sucedido en su entorno o que ni siquiera han ocurrido aún. 

Esta sensación se alimenta de la rumiación continua de pensamientos en sus cabecitas, de este tipo: “Todo me sale mal” “Soy un desastre” “Esto o aquello es por mi culpa”…

Es decir, tienen problemas a la hora de atribuirse la responsabilidad, y a la hora de generar expectativas

Esta manera de pensar su mundo les genera un gran estrés y además les genera problemas cotidianos: conflictos familiares, rechazo escolar…

Esa pérdida de confianza en sí mismos, de no abordarse correctamente o afrontarla con el escape y la evitación, tenderá a generalizarse cada vez a más áreas en la vida cotidiana del niño.

Es decir, si ante los episodios de tristeza y ansiedad por miedo a afrontar una determinada situación, el niño evita esa situación, esto le confirmará al niño que “no puede”.

Internamente el mensaje que llega a su cerebro es el de confirmación de que las creencias que tiene sobre sí mismo son ciertas… entrando así en un círculo que daña cada vez más su autoestima y sensación de valia personal.

  1. Creencias disfuncionales

Los niños, desde muy pequeños pueden adquirir creencias profundas con las que interpretan su realidad.

Una de las que más problemas genera es la que dice algo como “Si no eres el primero eres un perdedor, y si eres un perdedor entonces no vales nada y no te van a querer”.

Cuando un niño cree esto en lo más profundo de su ser, vive en una frustración continua, en una continua comparación, ya que siempre habrá alguien que lo hará sentirse frustrado, triste, incompetente, inútil…

Siempre encontrará que alguien es mejor en algo, o más alto, o más guapo, o más gracioso, o ha sacado mejor nota…

Este es uno de los aspectos más importantes a la hora de trabajar con nuestros niños. Trabajar los términos medios. Graduar sus estados, sus opiniones… lidiar con los extremos. 

Trabajar con ellos que no existe ni la perfección absoluta ni el desastre extremo. Explicarles que entre el blanco y el negro hay muchos matices, en todo, y eso es perfecto.

  1. Quejas físicas

Los niños que padecen depresión, suelen expresar quejas físicas, de hecho, pueden ser motivo de muchas visitas al pediatra con el consiguiente problema a la hora de asistir al colegio.

Las quejas más habituales son: dolor de cabeza (frente, sienes y nunca), molestias gastrointestinales, cansancio, vómitos y náuseas…

La expresión de sus caritas suele ser de tristeza, e incluso tienden a no mirar al rostro de la persona que les habla, dejando sus miradas perdidas en un punto al infinito…

  1. Ira e irritabilidad

Son niños que al no tener habilidades para expresar su tristeza como puede hacerlo un adulto… suelen expresar su malestar con violencia y con irritabilidad.

En la depresión infantil es muy frecuente la aparición diaria de enfado y de irritabilidad. 

En los adultos normalmente los síntomas típicos de la depresión son la tristeza y la apatía. De ahí que no sea tan fácil identificarla en los peques.

De este modo, la agitación es un síntoma muy típico en la conducta de niños deprimidos (de ahí que se confunda con TDAH). Sin embargo, en adultos lo que cursa es el enlentecimiento motor y el aturdimiento mental.

Esto es muy importante papás y mamás… 

Si vuestro peque expresa una irritabilidad fuera de lo normal, preguntaros ¿Qué hay debajo de esto? 

Que no os ciegue el malestar que os genera que vuestro hijo responda de esa forma y eso haga que vosotros respondáis de la misma manera.

  1. Problemas de sueño, apetito…

Generalmente en un niño con depresión, pueden aparecer problemas de conciliación del sueño, pérdida de peso o dejan de coger peso…

En la escuela puede haber problemas a la hora de mantener la atención y problemas de concentración.

  1. Pérdida de su capacidad de disfrutar y aislamiento social

Para los niños con depresión, dejan de disfrutar con lo que antes les hacía felices, y les producía alegría: ver una peli, jugar en el parque, salir con amigos, cantar, bailar…

Es como si hubiese dejado de interesarles todo eso que antes les generaba bienestar, como si no estuviesen interesados por vivir, como si cada vez se fuesen distanciando más de lo que les hace bien y se acercaran más al “no hacer”, a la inactividad.

Este síntoma es uno de los más reconocibles por los padres, ya que los anteriores suelen confundirse más con problemas de conducta.

Este síntoma es como que hace evidente a los padres que algo diferente le está pasando a su hijo o hija.

Cuando aparece en los niños esta tendencia a no disfrutar, también suele darse la tendencia a negarse a participar en actividades con otros niños, a perder el interés con el colegio (a todo lo que conlleve compartir tiempo con otras personas de su entorno).

¿POR QUÉ APARECE LA DEPRESIÓN EN LOS NIÑOS?

No existe un por qué claro y definido… como en casi cualquier trastorno lo que hay es un cúmulo de factores de riesgo: biológicos, genéticos, psicológicos, sociales…

Aquí te dejo algunos factores que pueden ser relevantes:

  • Estilo cognitivo de los padres: Algunos niños pueden tender a interpretar de forma catastrófica y desproporcionada lo que sucede en sus vidas debido a un aprendizaje por imitación. Es decir, el niño utiliza la forma de interpretar el mundo de uno de sus padres para afrontar las adversidades, y acaba adoptando como propio ese estilo de afrontamiento.

Los estudios sobre este fenómeno señalan que existe un riesgo cuatro veces mayor de desarrollar depresión y ansiedad en los niños cuando uno de sus padres padece estos síntomas, en contraste con los que no tienen antecedentes familiares de ningún tipo.

  • Conflictos entre las figuras de cuidado: Cuando se dan continuas discusiones entre los padres, hace que en los niños aparezca la sensación de desamparo.  Es como si sus cimientos de protección se tambalearan, y se hicieran más grandes los miedos que son típicos de la edad.

Las muestras de afecto entre ambas figuras de apego reducen el riesgo de que los niños experimenten depresión y además actúan como variables de protección (independientemente de si los padres están unidos o no como pareja).

  •  Violencia familiar: Experiencias traumáticas como el maltrato o el abuso sexual son factores de riesgo muy importantes a la hora de que el niño o niña desarrollen depresión infantil.

Los niños que viven en ambientes con un estilo de crianza muy autoritario en los que se impone todo por la fuerza y en donde el conflicto se gestiona con más conflicto, tienden a vivir en una hipervigilancia e hiperactivación que les genera una sensación de indefensión (no está en sus manos controlar lo que sucede…). 

Esto desemboca en ansiedad y depresión e incluso con problemas de agresividad en la adolescencia y en la adultez.

  • Acontecimientos estresantes:  Cuando un niño vive dentro de situaciones estresantes como, por ejemplo; divorcio de sus padres, cambio de colegio, pérdida de un ser querido… puede ser el desencadenante de un trastorno depresivo en la infancia.
  • Rechazo social: La evidencia científica también muestra, que los niños con pocos amigos y con entornos sociales y familiares débiles socialmente tienen mayor riesgo de desarrollar depresión.

Aquí podemos incluir también a niños que han sufrido conflictos con su grupo de iguales, o que han sufrido bullying (humillaciones constantes, castigo o rechazo en el colegio) …

  • Rasgos de personalidad y otros trastornos mentales o del neurodesarrollo: En algunos casos, la presencia de un rasgo de personalidad de alta afectividad negativa puede estar relacionado con un componente genético.

TRATAMIENTO

La terapia psicológica COGNITIVO-CONDUCTUAL se ha mostrado eficaz a la hora de abordar la depresión con niños.

Se trata de un trabajo de equipo. 

En este trabajo, el profesional adquiere la información más fiable en relación a sus pensamientos y emociones del propio niño, mientras que los padres nos van a informar mejor de las conductas que el niño tiene y de problemas específicos en su día a día.

Con el NIÑO:

  • Escucharle y apoyarle en su expresión emocional. Utilizamos sobre todo técnicas proyectivas, dibujos, juegos, etc.
  • Ayudarle a mejorar su estado de ánimo diario: expresión de la ira, de la tristeza… de una manera adecuada.
  • Entrenar sus habilidades sociales: Resolver problemas, enseñarle a decir “no”, comunicarse de forma asertiva, fomentar la inteligencia emocional…
  • Trabajar el afrontamiento: estrategias para solucionar problemas, manejo del malestar emocional…
  • Manejo de su pensamiento: estrategias para identificar los pensamientos que le provocan malestar, enseñarle a debatirlos y transformarlos, a la vez que se introducen de forma progresiva actividades gratificantes en su día a día.
  • Mindfulness: Se trabaja con estos niños la importancia de centrar la atención en el momento presente, en la inmediatez, con el fin de reducir su nivel de abstracción y de predecir hechos futuros de forma negativa.

Con los PADRES:

El apoyo de los padres es fundamental en todo el proceso. A ellos:

  • Se les da pautas para que puedan manejar las conductas del niño.
  • Se trabaja el fomento de la escucha empática.
  • Se enseñan estrategias para controlar su propia ira y evitar la conflictividad ante las conductas del niño.
  • Trabajamos estrategias para comunicar sus sentimientos.
  • Se abordan las formas problemáticas de interacción entre todos los miembros de la familia.

También pueden serte útiles estas PAUTAS:

  • Establece y mantén rutinas: Las rutinas dan seguridad a los niños, les permiten sentirse parte de la actividad diaria de la casa y potencian su sensación de valía y autoestima.
  • Presta atención a su autoestima: estar atentos a cuando el niño dice cosas como “soy tonto”, “eso no puedo hacerlo”, “soy feo”, etc… No se trata solo de decirle que no diga eso, sino de reflexionar con él sobre si ha pasado algo en algún lugar o con alguien que le haya hecho tener ese pensamiento y trabajar formas alternativas de ver esa situación.
  • Intenta que las actividades que el niño realiza no sean motivo de estrés. En muchos casos los niños están sobreestimulados con tantas actividades que más que disfrute les genera una sobrecarga. Si es el caso de tu hijo, plantéate reducir el número de estresores en sus días.
  • Genera experiencias agradables y potenciar todas las cosas con las que disfruta y de divierte: comida favorita, salir a sitios que le gusten, jugar a cosas que le diviertan…
  • Estad atentos a que descanse y tenga un sueño reparador: Establecer un horario fijo a la hora de ir a la cama, realizar actividades relajantes y que le gusten, que no use pantallas al menos dos horas antes de ir a dormir…

REFLEXIÓN FINAL…

La depresión siempre se relaciona con indefensión… es decir, con sensación de que no puedo controlar mi vida, mi realidad…

Como adulto te pido que no colabores en generar niños indefensos. Me explico, generas niños indefensos cuando un día los premias por una cosa y al día siguiente le castigas por lo mismo y otro día esa misma conducta te da igual…

Generas un niño indefenso cuando en tu mundo y en el suyo pasan cosas, y haces como que no existe, que no se entera y no le explicas, siempre respetando su edad, lo que sucede.

También le generas indefensión cuando no le pones límites ni le enseñas a manejar su frustración, cuando no le enseñas a esperar y cuando no le dices “no”.

Es muy importante que enseñes a tu hijo a esperar, a esforzarse, a dedicar tiempo a las cosas, a equivocarse y a volver a empezar, a afrontar lo desagradable, a pesar de que sea incómodo.

Cuando acostumbras a tu hijo a tener lo que quiere, cuando lo quiere, cuando le permites que no afronte lo que le asusta o lo que le preocupa… es ahí cuando vienen los problemas (estallidos de ira, estado de ánimo inestable, falta de control de impulsos…)

Y lo más importante, sea cual sea la conducta del niño es esencial que siempre se aborde desde el AMOR INCONDICIONAL de sus padres hacia él. 

El mensaje que los padres han de transmitir al pequeño es que pase lo que pase, y haga lo que haga, SIEMPRE lo van a querer y van a estar para apoyarlo. Amor sí, siempre, y además, todo lo anterior, por eso también es amor.

«Las lágrimas de un niño, son balas directas al corazón»

Anónimo.

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DISTORSIONES COGNITIVAS QUE PERJUDICAN NUESTRA VIDA

Por Ángela Peco Psicología.

A lo largo de un día normal vienen a nuestra mente entre 60.000 o 70.000 pensamientos, de ellos más del 70% son negativos, repetitivos y del pasado…

Los pensamientos automáticos nos llevan a interpretar la realidad de manera errónea. A esa forma equivocada de interpretar la realidad se le llama: “distorsiones cognitivas”.

Se trata de una serie de mecanismos de actuación mental que normalmente nos pasan desapercibidos, pero que utilizamos con normalidad y que incorporamos a nuestro modo diario de pensar, potenciando en nosotros actitudes que hacen que vivamos envueltos en espirales de baja autoestima, depresión, ansiedad, obsesiones…

Ya os he comentado en varias ocasiones, este esquema:

PENSAMIENTO – SENTIMIENTO – CONDUCTA

Nuestra forma de actuar está condicionada por nuestro pensamiento en primera instancia.

La realidad que es neutra, para mí es una cosa y para ti puede ser otra bien diferente, todo va a depender de la INTERPRETACIÓN que tú y yo hagamos de esa misma realidad.

Nuestro pensamiento va a determinar cómo va a ser esa interpretación.

Casi siempre decimos algo así: “Me siento mal (o bien), porque me ha pasado esto (o  aquello)”, es decir, como si una cosa nos llevara a la otra de forma inevitable… Sin embargo, no nos damos cuenta de que hay un factor determinante aquí, que no se ve, pero está: ¡el pensamiento!, sí, el mensaje interno que nos decimos a nosotros mismos después de percibir la realidad a través de los sentidos.

Y como hemos visto en el esquema de antes… los pensamientos dan paso a nuestras emociones.

Si nuestros pensamientos son negativos, catastrofistas, terribles… nuestras emociones irán en esa misma línea. Sabiendo esto… ¡podemos modificar nuestro estado de ánimo si cambiamos nuestra forma de pensar! Es únicamente entrenamiento.

Seguramente alguien pensará que todo esto es imposible, que son charlatanerías… (estamos cómodamente incómodos…), la razón es que en estas personas el pensamiento negativo está tan integrado en su mente que se ha convertido en automático (inconsciente: no necesita consciencia para aparecer).

Para que esto NO nos suceda, es importantísimo que cuidemos el diálogo que tenemos con nosotros mismos, esto es, darnos cuenta de cuáles cosas de las que pensamos son racionales o irracionales.

Lo racional es pensar sin tintes ilógicos, basarnos en lo real.

Lo irracional es pensar de forma falsa, irreal. Cuando pensamos así, no nos permitimos alcanzar nuestras metas,  tener buenas relaciones con los demás o ser personas con sana autoestima.

PERO… ¿QUÉ SON LAS DISTORSIONES COGNITIVAS?

Estas comienzan cuando incorporamos a nuestra vida de forma natural ideas irracionales. A esto la televisión, la publicidad… ayudan bastante… ya que nos lanzan mensajes que ni siquiera nos paramos a cuestionar y a los que damos entidad de realidad…

Albert Ellis, padre de la terapia cognitiva, dijo esta frase:

“Hay tres monstruos que nos impiden avanzar: tengo que hacerlo bien, me tienes que tratar bien y la vida debería ser fácil”

Las distorsiones cognitivas o errores de pensamiento son esto mismo, pensamientos distorsionados sobre la realidad que nos rodea.

Estos pensamientos suelen ser automáticos y por eso nos cuesta mucho detectarlos.

Ese es el primer paso, darnos cuenta de que están.

Después, el siguiente paso es transformar esas ideas distorsionadas por otras más realistas.

En la medida que las vayamos identificando y cambiando nos comenzaremos a sentir mejor, bajará nuestro nivel de ansiedad, depresión, ira…

TIPOS DE DISTORSIONES COGNITIVAS

Las distorsiones cognitivas más comunes son:

  • Abstracción selectiva: La abstracción selectiva consiste en centrar la atención en los aspectos negativos e inadecuados, que van de acuerdo a nuestros esquemas mentales, y se ignora o se le quita importancia al resto de información. Se filtra lo negativo, lo positivo se olvida.

Ejemplo: Todas tus amigas te felicitan por el trabajo que has realizado organizando la fiesta para la comunión de tu hijo, pero tu vecina te dice que no le ha gustado el postre. Tú te sientes mal y piensas que el banquete ha sido un desastre (sólo te has quedado con el comentario negativo, ignorando el resto de aspectos positivos).

  • Sobregeneralización: Es la tendencia a hacer “leyes universales” a partir de hechos aislados.

Ejemplo: Mi pareja me ha dejado, y entonces pienso “nadie me quiere” “no volveré a encontrar a nadie con quien compartir mi vida”.

  • Personalización: Tendencia a atribuirse a uno/a mismo/a sucesos o acontecimientos externos sin datos objetivos suficientes para realizar dicha atribución; es decir, una persona se siente 100% responsable de algo que ha sucedido, aunque no haya tenido nada que ver con ese hecho. Por ejemplo, una mujer tras ver las notas negativas de su hijo piensa: “Soy mala madre”. En este ejemplo, la mujer ha personalizado un hecho que nada ha tenido que ver con ella…
  • Maximización y minimización: Consiste en magnificar los errores propios y los éxitos de los demás, y minimizar los propios éxitos y los errores de los otros.

Ejemplo: “Tengo dos carreras y una profesión que muchos envidiarían, pero le resto importancia, cualquiera lo hubiese hecho mejor.”

  • Pensamiento polarizado: Se valora la realidad yéndonos a los extremos, sin tener en cuenta los tonos intermedios. Vemos las cosas o negras o blancas, verdad o mentira, bueno o malo…

Ejemplo: “Si no consigo que me den un 10, el esfuerzo no habrá merecido la pena”.

Esta distorsión aparece cuando usamos palabras como: “siempre”, “nunca”, “todo” o “nada”.

  • Razonamiento emocional: Se da cuando la persona da por sentado que sus emociones expresan siempre la realidad.

Ejemplo: “Si me siento triste, es porque soy triste”. Si me siento así, es porque es verdad.

  • Afirmaciones de “debería”, “tengo que”: Creencias rígidas e inflexibles sobre cómo debería ser uno mismo o los demás. Estas exigencias potencian la autocrítica, la rabia, la ira y la agresividad. En definitiva se trata de no aceptar la vida, las cosas, a las personas tal como son.

Ejemplos: “No debo cometer errores en esto”, “Mi hijo debería considerarme más”, “Tengo que gustar a todo el mundo”.

  • Inferencia arbitraria: dar por hecho determinadas cosas que supongo, aunque no exista evidencia por ello. Podemos hacerlo de dos formas:
    • Adivinación del pensamiento. Creer saber lo que piensan los demás y por qué se comportan de la forma que lo hacen. “Lo que quiere es ponerme nervioso”, “Se está riendo de mí”…
    • Adivinación del futuro: Esperar que las cosas vayan mal. “Voy a suspender”.
  • Etiquetación: Se trata de utilizar etiquetas peyorativas para describirse a uno mismo, en lugar de describir los hechos o cualidades con exactitud.

Ejemplo: “Soy un inútil” en lugar de “He cometido un error pero a veces no lo cometo”.

A TRABAJAR…

Para superar estos peligrosos hábitos mentales, es necesario seguir CUATRO PASOS:

  1. Acostúmbrate a reconocer y anotar los pensamientos autocríticos o automáticos negativos (PAN) cuando pasen por tu mente. Esto necesita práctica, por eso, cuando te sientas mal (triste, irritado/a, enfadado/a…), toma conciencia de lo que estabas pensando.
  2. Identifica cual ha sido la distorsión cognitiva que se ha producido. Mira la lista.
  3. Razona por qué esos pensamientos no son reales.
  4. Practica respuestas alternativas para esos pensamientos con el fin de desarrollar un sistema de autoevaluación más realista.

Con este artículo sólo quiero lanzarte el mensaje de que las personas creemos que procesamos el mundo tal como es, pero no es así, ya que nuestros sentidos y nuestra mente lo distorsionan.

Se que puede no ser fácil aceptar este hecho. Normalmente todos estos esquemas se van formando desde la infancia… por eso estamos convencidos de nuestra postura, pero si eres capaz de ponerlo en duda, descubrirás como esta forma errónea de interpretar el mundo nos hacen más vulnerables a la tristeza, la depresión, la baja autoestima…

“La gente se perturba no por los acontecimientos sino por su opinión (pensamientos) sobre los acontecimientos”

Epicteto Siglo I A.C.

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cutting
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CUTTING: CORTARSE EL CUERPO… CUANDO DUELE EL ALMA…

cutting

Por Ángela Peco Psicología.

Las redes sociales son una estupenda herramienta para difundir ideas y pensamientos de una forma rápida y que puede llegar a un gran número de personas en pocos segundos.

Como todo, esto también tiene las dos caras que todo tiene en la vida, lo bueno, y lo malo…

Podemos encontrar post maravillosos, que intentan ayudar, poner palabras a lo que sentimos, dar nuevas ideas constructivas… pero también podemos encontrar la otra parte más oscura, donde personas convencidas (o no) de su condición, dan ideas sobre cómo abordar un suicidio de manera eficaz, o como potenciar la anorexia con mejores trucos, y ahora también… ideas sobre cómo autolesionarte con cortes y sus beneficios… ¿Quién puede hacer algo así…? Personas con la mente atormentada, que busca sentido y compañía a su desesperación.

Las estadísticas hablan que sobre el 4% de los adultos lo llevan a cabo, independientemente del género.

Las personas más vulnerables… los ADOLESCENTES, entre los 12 y los 18 años. Niños que dejan de ser niños para convertirse en adultos que aún no lo son, en un mundo con demasiadas tentativas para las que no están preparados aún (ni ellos, ni la mayoría de padres, para los que este mundo también es nuevo y demasiado rápido…).

En un estudio llevado a cabo entre el 2005 y el 2011 en el departamento de Psicología de la Universidad de Wisconsin, se demostró que 1 de cada 5 adolescentes se autolesionaba. Esas cifras han aumentado exageradamente en los últimos años.

EL «CUTTING»

En este artículo, quiero centrarme en hablar sobre el “CUTTING”, que no es otra cosa, más que el uso de objetos cortantes o punzantes con los que una persona se realiza autolesiones (aguja del compás, cuchilla del sacapuntas, cuchilla de afeitar de papá…).

Los cortes suelen realizarse en el antebrazo, las muñecas, en la parte interna de los muslos e incluso en las caderas.

Es muy habitual por este motivo, que la persona tienda a utilizar mangas largas o pantalón largo a pesar del calor, muchas pulseras en la muñeca, pintarse los brazos para disimular las heridas…

Este tipo de autolesiones suele llevarse a cabo por personas tímidas, sensibles y con tendencia a la depresión…

Todos tenemos necesidad de expresar el dolor y la desesperación, pero estas personas tienen dificultad para hacerlo, por eso para ellos es más fácil realizarlo de una forma silenciosa.

Podría afirmar que el cutting es, para quien lo realiza, como una forma de liberación… de abordaje del dolor emocional que se genera por exceso de estrés, de culpa, de miedo…

Es más fácil soportar el dolor del brazo, que el dolor de soportar la humillación de los de mi clase…”

Aunque puede ser inexplicable para el resto… para estos chicos y chicas, el realizarse los cortes es una estrategia que han encontrado, que les resulta fácil, y rápida para sacar fuera lo que sienten, para soportar el dolor emocional, y para castigarse por no ser “perfectos” (kilos de más, una nariz que no me gusta, no he sacado la nota que quería, me insultan por ser diferente…)

Algunos “antecedentes” que suelen estar relacionados con esta peligrosa práctica son:

  • Haber sufrido una pérdida y no saber manejar el duelo.
  • Vivir en una situación de constante estrés.
  • Desprecio hacia el propio cuerpo.
  • Problemas de baja autoestima.
  • Sufrir acoso escolar o bullying.
  • Alta exigencia en el colegio, instituto, universidad…
  • Haber sufrido maltratos en la infancia.
  • Sufrir homofobia.

Para quien practica el cutting:

  • El dolor físico alivia el sufrimiento emocional. Es algo así como el vómito para quien padece bulimia. Aplaca la sensación de tristeza, te saca rápidamente de esa sensación de no sentir…
  • El dolor físico es una forma de autocastigarse: Como soy un desastre, genero disgustos a mi familia, no saco los estudios… merezco esto y más…
  • El dolor físico es una “forma de sentir algo”. Muchas personas viven vidas carentes de emociones y estímulos, tienen sensación de vivir una vida hueca, vacía, y el dolor físico es una vía para sentir “algo”.
  • Una forma de llamar la atención (sobre todo en chavales/as más jóvenes, de 12-13 años), como forma de pedir ayuda, de expresar alguna dificultad.

Lo que sí está claro es que si hay autolesión… hay sufrimiento.

¿ES EL CUTTING LA ANTESALA DEL SUICIDIO?

Es un factor de riesgo, desde luego, como puede serlo la depresión, pero en contra de lo que pueda llegar a pensarse, las personas que se cortan, por lo general no tienen en mente suicidarse, sólo quieren liberar sus tensiones y la frustración que les genera alguna circunstancia que están viviendo.

A pesar de esto, pueden ocurrir casos de suicidio involuntario, ya que los cortes normalmente se llevan a cabo en la zona de las muñecas y no es fácil ser tan cuidadoso con la profundidad de los mismos.

¿SÓLO NOS AUTOAGREDIMOS CORTÁNDONOS? AUTOLESIONES EMOCIONALES.

Si hablamos de autoagresión, nos viene a la mente “el agredirnos haciéndonos daño físico”: morderme la mano o romperme los dedos ante la ira o la frustración, cortarme para sacar el dolor de la humillación o la culpa…

Sin embargo, observa como a lo largo de la vida, las autolesiones también se pueden presentar de una forma menos llamativa, quizá… nos autoagredimos cuando nos descuidamos a diario, cuando en nuestra vida priorizamos las necesidades de los demás a las nuestras… cuando no sabemos poner límites.

Estas son otro tipo de autolesiones, y que suelen estar debajo de las autolesiones físicas, son las AUTOLESIONES EMOCIONALES.

Este tipo de daño, se genera cuando nos hablamos con desprecio, cuando nos insultamos a nosotros mismos, cuando nos maltratamos psicológicamente… y estas heridas supuran también, en forma de angustia, ansiedad, miedos, depresión…

Se trata de pensamientos (esa voz interna que nos tortura convenciéndonos de que no valemos, que no para de recordar todo lo que nos equivocamos ayer…) y conductas que llevamos a cabo en contra de nuestra integridad y que nos merman el bienestar emocional.

Nos convertimos en nuestro peor enemigo, somos nuestro peor torturador.

Es justo este tipo de autolesiones emocionales, las que están debajo del cutting. Si las detectas en tu vida busca ayuda, pero no normalices lo que te hace daño.

“Nadie me puede hacer daño sin mi permiso”

Mahatma Gandhi.

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¿TENGO DEPRESIÓN…?

depresión chica

Por Ángela Peco Psicología.

Es muy común escuchar a las personas decir “tengo depresión…” “estoy depre…” para expresar que se encuentran invadidos por la tristeza.

Tendemos a etiquetar con el nombre de “depresión” a todos esos momentos que nos generan sufrimiento o apatía… Pero existen muchas ocasiones en las que se genera una enorme confusión en relación a lo que es depresión o solamente síntomas aislados de la misma.

Para poder hablar de depresión clínica han de cumplirse los criterios diagnósticos que establece el DSM-V (manual de diagnóstico psicológico).

A menudo vivimos situaciones que nos hacen sentir tristes, con ganas continuas de llorar, nos cuesta decidir… vivimos situaciones estresantes, o complicadas que nos cuesta afrontar… todo esto nos genera un estado de tristeza (que vamos a llamar tristeza adaptativa). Utilizando diferentes herramientas internas, finalmente vamos superando esos “baches del camino” y continuamos con nuestra vida con normalidad.

Pero si esta situación se mantiene en el tiempo y aumenta la intensidad de los síntomas y su frecuencia, y no somos capaces de poner en marcha esas estrategias que nos ayudan a avanzar… entonces podemos desarrollar una depresión.

Cuando existe depresión, nuestro estado de ánimo es tan bajo que perdemos el interés por todo en la vida… y todo, es TODO. Se pierde la capacidad de disfrutar, de moverse… Nada tiene sentido, llegando a afectarnos incluso a nivel fisiológico (sueño, apetito, lívido sexual…)

Sin embargo… no todo el mundo responde de la misma forma ante la misma situación estresante o de dolor…

¿Qué hace que unas personas se depriman y otras no?

En algunos casos, el presentar carencia en serotonina (neurotransmisor cerebral) incrementa la probabilidad de presentar depresión, pero no es este el único factor que determina el presentar o no depresión. Debido a eso en bastantes ocasiones, el uso exclusivo de terapia farmacológica sin acompañarse de terapia psicológica, termina fracasando…

Por eso… La interpretación que hacemos de la realidad es una clave importante, que viene determinada por aspectos como:

  • Si nos han educado en la “culpa”.
  • Si tenemos baja autoestima.
  • Si tendemos al “catastrofismo”.
  • Si vivimos en el “autocastigo”.

Lo que te quiero decir con esto es que… podemos tener un margen de actuación ante esta situación de desesperanza. Trabajar sobre nosotros mismos para interpretar la realidad de una manera más amable y buscar rodearnos de estímulos que nos refuerzan, que nos empoderan, que nos gratifican de alguna manera.

CÍRCULO VICIOSO DE LA DEPRESIÓN

Sé que hablar desde fuera es fácil…

Sé que cuando estás dentro de ese agujero negro se ve muy difícil hacer cualquier intento por salir, porque tienes la sensación de que hagas lo que hagas no lo vas a lograr…

Esa es la TRAMPA DE LA DEPRESIÓN. Es ahí cuando si obedeces a esos mandatos empezarás a caer más y más en la espiral de la depresión.

Se que requiere hacer un esfuerzo, pero hacerte consciente de la importancia de esta triada (pensamiento, emoción y acción), te ayudará a entender que introducir un cambio en tu vida, por pequeño que sea, revolucionará todo lo demás.

Los pensamientos que suelen aparecer son de este tipo: “Soy una basura, no hago nada bien…”, o “todo el mundo me menosprecia, no puedo confiar en nadie”… “jamás cambiará esta situación”…

Esa forma de pensar nos provoca una emoción: desesperanza, incapacidad, tristeza, amargura…

Esos sentimientos nos dan la orden de que “hagas lo que hagas nada cambiará”, y ¿qué haces?… eso NADA… perdemos el interés por todo lo que nos rodea.

Como tendemos a no hacer, a no salir, a no hablar… lo que se confirma es el pensamiento negativo del que has partido… y volvemos de nuevo a la RUEDA sin fin…

Has de salir de esa rueda autodestructiva cuanto antes. Sé que no tienes ganas… ni de salir, ni de hablar con la gente, ni de arreglarte… pero HAZLO. La motivación vendrá después de la acción. Las ganas irán apareciendo.

Primero, ACTIVACIÓN CONDUCTUAL.

Después… TRABAJO COGNITIVO:

  • Aprender a interpretar la realidad de una manera más útil para ti.
  • Aprender a identificar tus pensamientos automáticos negativos y cambiarlos por otros más adaptativos.

Ten clara una cosa… NI LA AUTOMEDICACIÓN, NI EL AUTODIAGNÓSTICO te van a ayudar. Acude a un profesional (psicólogo, psiquiatra, médico de cabecera…) para que te oriente de forma adecuada.

ALGUNAS IDEAS PARA COMBATIR LOS SÍNTOMAS DE DEPRESIÓN

  • Actúa. Haz un esfuerzo por moverte, actuar:
    • Caminar o pasear un ratito al día.
    • Hacer trabajos manuales (mover las manos es muy terapéutico).
    • Baila (aunque sea en casa).
  • Enfócate en lo positivo que te ofrece la vida:
    • Lee algo que te guste.
    • Prueba a meditar, a centrarte en el presente.
    • Escucha música alegre. La música te generará rápidamente endorfinas.
  • Ofrécete refuerzos, mimos, recompensas…
    • Regálate algo que te guste o te apetezca: ropa, flores, pastel…
    • Haz una actividad agradable: pasear por el campo, ver una película, salir a cenar…
  • Ten presentes algunos objetivos que quieras lograr:
    • Afronta las situaciones que te generen estrés. Busca ayuda para hacerlo si lo necesitas.
  • Mantén contacto social:
    • Queda con algún amigo o algún familiar con quien te guste estar.
    • Charlar con un amigo, con tu psicólogo, con quien elijas… te ayudará a organizar tu mundo interno.
    • Salir del aislamiento es uno de los pasos más importantes que has de dar.

“Cuando la angustia llegue, cuando la depresión acose, míralas pero no las abraces, contémplalas pero no las invites…”  Anónimo.

Artículos Ansiedad, Artículos Depresión

TÚ, NO ERES TU PENSAMIENTO…

Por Ángela Peco Psicología.

El término “RUMIACIÓN” normalmente hace referencia a una enfermedad en la que las personas regurgitan del estómago los alimentos de forma repetida, para masticarlos, deglutirlos o escupirlos.

Ese mismo término se emplea en psicología para definir el hecho de no parar de dar vueltas y más vueltas a algunos asuntos, para los que no encontramos una salida…

Al igual que ocurre con los alimentos, en la rumiación física… en la rumiación mental, damos vueltas y vueltas a un tema que no nos alimenta… que no nos es útil.

Esto sucede cuando un determinado pensamiento “secuestra nuestro foco de atención”.

El hecho es que a las personas nos han educado para que tengamos control sobre nuestras vidas, sobre lo que nos sucede… y nuestro cerebro está tan acostumbrado a “controlar” para lograr sentirse “seguro”, que es justo lo que quiere hacer en cada momento.

Esto hace que cuando las situaciones las podemos controlar, inmediatamente generamos un plan de acción, lo llevamos a cabo y finaliza la preocupación (o la cambiamos por otra…).

¿Pero qué es lo que sucede cuando el pensamiento que aparece en nuestra mente no es algo que podamos “controlar” nosotros?… Pues lo que pasa es que, al no encontrar un plan de acción que nos convenza… comienza a activarse nuestro Sistema Nervioso Simpático, se comienza a generar dopamina y nos ponemos en guardia, dando lugar a cuadros de ansiedad, que nos llevan una y otra vez a darle vueltas a esa situación, a ese pensamiento…

Nuestro cerebro, al no lograr dar con una “solución de control”, lo que hace es lanzarnos el mismo mensaje una y otra vez, de muchas formas con el fin de que no nos olvidemos de dar solución a esa cuestión.

De esta forma entramos en un bucle de PENSAMIENTOS INÚTILES (no es un insulto… ¡Se llaman así!) que nos quitan energía, y nos quitan mucho tiempo.

Es así como el círculo al que entramos con la rumiación nos causa ansiedad o depresión, de forma, que lo mejor que podemos hacer es… salir de él.

Lo primero que voy a pedirte que hagas es que cuando aparezca este tipo de pensamientos en bucle…  ACEPTES ESE PENSAMIENTO y APLACES LA PREOCUPACIÓN.

La forma de llevarlo a cabo podría ser así:

  • Identifica la preocupación y el pensamiento que te incapacita, y al que no paras de darle vueltas.
  • Pregúntate si lo que te dice tu pensamiento tú lo puedes controlar o no… Si lo puedes controlar, pues lleva a cabo un Plan de Acción para abordarlo… pero si no puedes controlar eso que te angustia… se trata de un PENSAMIENTO INÚTIL para ti…
  • Rumiar preocupaciones sobre situaciones que no podemos controlar… no tiene premio, de modo que lo mejor que puedes hacer es aparcarlas.
  • Prueba a hacer este ejercicio: APLAZA LA PREOCUPACIÓN. Elige un momento al día, único, en el que dedicarás ese tiempo a tus preocupaciones (unos 15 o 30 minutos). Ese momento no será nunca antes de irte a dormir. De esta forma… si te asalta una preocupación, tendrás que “decirle”: “ahora no es el momento en que te puedo atender, tendrás que esperar a esta tarde a las 17h (o en el momento que tu te hayas fijado)”… Con ese ejercicio vas a comprobar que:
  • Muchas de las preocupaciones que rumiamos realmente no son tan urgentes como nos hace ver nuestro cerebro…
  • Nuestro cerebro cuando detecta que hay temas que no están bajo nuestro control, nos recuerda constantemente esos temas, con el fin de que no los olvidemos y de que busquemos una solución (no entiende que no podemos controlar todo siempre…), y nos puede interrumpir en cualquier momento, en cualquier lugar, a cualquier hora… Su mensaje es “hasta que no encuentres una solución a esto te lo voy a seguir repitiendo…”

Seguramente que a lo largo de la vida has aprendido que SÓLO UNA PEQUEÑA PARTE DE LAS COSAS NEGATIVAS QUE HAS ANTICIPADO… HAN OCURRIDO REALMENTE.

Normalmente nuestras rumiaciones no están dirigidas hacia la solución de una preocupación, sino al miedo por nuestra incapacidad para poder afrontar un determinado hecho.

PREGÚNTATE SIEMPRE SI LO QUE PIENSAS TE ES ÚTIL O INÚTIL… eso te ayudará a disminuir tu rumiación.

La preocupación, la rumiación…, son formas inadecuadas de afrontar un problema… creemos que el hecho de estar preocupados por algo es estar ocupados en resolverlo… ESO ES SÓLO UNA ILUSIÓN. No es así. No somos lo que pensamos, somos lo que hacemos.

Tú no eres tu pensamiento… TÚ TIENES UN PENSAMIENTO QUE TE DICE… lo que sea. El problema aparece cuando te fusionas con ese pensamiento, cuando crees que eres lo que piensas. Y además le das a ese pensamiento la categoría de “verdad absoluta”.

¿CÓMO PUEDES DEJAR DE IDENTIFICARTE CON ESOS PENSAMIENTOS INÚTILES?

Primero.- Quítale la careta al pensamiento.

Segundo.- Siéntelo, acéptalo.

Tercero.- Déjalo ir, suéltalo.

Prueba a hacer alguno de estos ejercicios

SEPÁRATE DEL PENSAMIENTO…

Pon tu pensamiento en esta frase: “ESTOY TENIENDO EL PENSAMIENTO DE QUE… yo soy un fracaso”, de que “no hago nada bien…” el que sea.

Repetir nuestro pensamiento varias veces, de esta forma nos ayudará a que lo veamos con cierta perspectiva… nos ayudará a desvincularnos de nuestro pensamiento, a mirarlo con distancia.

PREGÚNTATE…

¿Me está siendo útil ese pensamiento?

¿Me ayuda a resolver alguna situación?

¿Me está beneficiando?

¿Me va a llevar hacia alguna parte?

Estas técnicas forman parte del proceso de DEFUSIÓN COGNITIVA una de las técnicas más eficaces para lidiar con los pensamientos no deseados.

Alejarnos de esos pensamientos, apartar de nuestra mente la niebla que generan, hace que todo se vuelva más claro.

¡Compruebalo!

“Pensar demasiado las mismas cosas es el arte de crear problemas donde no los hay”

Anónimo.

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ESTOY BIEN… PERO, SIENTO CULPA.

COVID19

Por Ángela Peco Psicología.

No, no tengo COVID… pero… ¿Porqué yo no? ¿Por qué yo lo he podido superar y mi familiar no?… ¿Por qué yo no he tenido casi síntomas y mi familiar está tan grave?…

Esta situación se conoce como SÍNDROME DEL SUPERVIVIENTE o CULPA DE SUPERVIVIENTE… Y puede derivar en futuros casos de DEPRESIÓN.

Son muchas las personas que están sobreviviendo a esta pandemia… y en muchos casos, salir de esta supone una gran alegría… Pero hay otras personas que no sienten esa sensación porque en sus cabezas ronda una pregunta ¿Por qué yo sí y mi familiar no?…

Cada día… es como si por dentro hubiese un volcán a punto de explotar… nuestra ANSIEDAD está ahí esperando que bajemos la guardia para poder salir… ahora todo le es propicio… Por eso tu actitud en este momento es muy importante.

Cada uno estamos enfocando este TIEMPO DE NO-TIEMPO de una manera diferente:

  • Algunos no pueden dormir.
  • Otros están todo el día en período de hibernación: pelis, series, videojuegos, comer, responder whatsapp…
  • La hiperactividad es el día a día de otros, y su forma de paliar la ansiedad… porque cuando hacen cosas, no piensan… y cuantas más cosas hagan mucho mejor…
  • Otras personas que ya padecían ansiedad… ahí continúan intentando sofocar como pueden ese fuego que se aviva ante esta realidad tan complicada de asimilar.

Lo cierto es que estamos viviendo un sufrimiento que no es sólo propio, es un sufrimiento que es de todos y por todos y que no sólo quedará en la memoria de una persona… quedará en la memoria de toda la humanidad…

Este sentimiento de culpa del que os hablo… surge, sobre todo:

  • En personas que han perdido un ser querido. Por ejemplo: uno de los miembros de un matrimonio; hijos que han perdido a sus padres… o padres que han perdido a uno de sus hijos…

Los sentimientos de negación, rabia, culpa… son habituales.

  • Personas que sufren por sus compañeros de trabajo que están enfermos, o por los que han perdido su trabajo y están pasando por mucha incertidumbre sobre el futuro…
  • Otros… no han perdido a nadie, y han superado la enfermedad… pero tienen ese sentimiento de dolor, de vacío, de irrealidad al ver tanta gente morir…

Muchas personas después de vivir de cerca situaciones de dolor, guerra, sufrimiento… o situaciones como las que estamos viviendo este último mes… se hunden en un profundo estado de culpa, de sufrimiento y de constante estrés. Los síntomas que suelen darse son:

  • Insomnio.
  • Desmotivación por seguir.
  • Flashbacks o recuerdos continuos del episodio traumático.
  • Mal humor e irritabilidad.
  • Cefaleas, dolor muscular…
  • Sensación de desconexión de la realidad.

¿Y si siento esa CULPA… qué puedo hacer?

  1. Primero tienes que saber que lo que te pasa no es nada raro … les sucede a muchas personas que han vivido situaciones semejantes a las que estás viviendo tú. Sobre todo, cuando han perdido a alguien cercano o se enfrentan continuamente a la muerte.
  2. No des poder a ese sentimiento de culpa… Busca un refugio, en tu casa, con personas queridas y con las que puedas expresar tu dolor, tus sentimientos…
  3. Recuerda cuáles son tus valores, tu significado en la vida, tus prioridades.
  4. Cuida de todos aquellos a quienes tengas cerca… Puede ser tu familia, tus vecinos, tu perro, tu gato… puede ser contribuir como mejor puedas a tu comunidad…
  5. Insisto una vez más en la importancia de establecer rutinas estos días.
  6. Plantea nuevas metas en tu vida… si son a corto plazo y no muy ambiciosas mejor… Nos ayudan a agarrarnos con fuerza a la vida.
  7. Intenta sentir, entender, comprender… que a veces hay cosas que escapan a nuestro control… Aceptar esto es clave para tu bienestar.

No te quepa ninguna duda que lo vivido a lo largo de este mes te va a cambiar la forma de ver la vida y de estar en ella… a ti, y a todos…

De ti, de cada uno de nosotros depende que cuando termine esta etapa… nos volvamos seres más humanos, que demos más importancia a las personas, al agradecimiento, a la comunidad… o por el contrario, que optemos por ser seres más distanciados entre nosotros (para protegernos…). Ojalá y optemos por la primera decisión…

SER más HUMANOS.

Sin lugar a duda este virus nos está dando una lección de humildad… No somos tan fuertes como pensábamos…

Superarlo físicamente está siendo un reto.

Superarlo mentalmente, será el siguiente:

  • Estrés Postraumático.
  • Conductas Obsesivo-Compulsivas.
  • Sentimiento de vacío ante los duelos no elaborados.

Ahora vienen los días del después… El segundo round.

 

“La búsqueda del significado es la clave para la salud mental y el florecimiento humano”

Viktor Frankl.

 

Artículos Ansiedad, Artículos Depresión

¿CÓMO NOS AFECTA PSICOLÓGICAMENTE EL OTOÑO?

Por Ángela Peco Psicología.

Si… ¡llegó Septiembre…!

Terminando el verano, el otoño está a la vuelta de la esquina…

Las personas que sufren de ansiedad y depresión… saben a qué me refiero…

Además de los bonitos paisajes que nos deja esta estación, el otoño nos trae también cambios en nuestros ritmos vitales:

  • Terminan las vacaciones de verano.
  • Bajada de temperaturas. Con el frío salimos menos de casa.
  • Volvemos al trabajo y a las rutinas.
  • Aparecen los pequeños resfriados u otras enfermedades a consecuencia de la bajada de defensas.
  • Disminución de las horas de luz natural…

Al haber menos horas de luz, nuestro cerebro lo que hace es que produce menos serotonina (ya os he explicado en otros artículos que este neurotransmisor regula nuestro estado de ánimo, el sueño…).

Muchos expertos ven una clara correlación en los bajos niveles de vitamina D y la astenia otoñal o el TAE.

La vitamina D se sintetiza en el organismo a través de la piel por la acción de los rayos ultravioletas del sol.

También interviene en la síntesis de la dopamina y de la serotonina, muy importantes para la sensación de felicidad.

Estos cambios en la exposición a la luz también alteran la liberación de la melatonina, una hormona que regula el reloj biológico del cuerpo. Nuestro cuerpo aumenta su producción por la tarde, cuando disminuye la luz solar y prepara al cerebro para el sueño reparador.

Todos estos cambios fisiológicos llevarían a modificar el estado de ánimo en personas predispuestas a ello.

Por término medio, tardamos entre dos y tres semanas en acomodarnos a estos cambios… Pero, puede haber personas que presenten este tipo de sintomatología más tiempo… afectando así a sus vidas de forma significativa.

¿PERO TODO ESTO CÓMO NOS AFECTA?

Como en todo… hay personas que se muestran más sensibles a estos cambios que otras…

Normalmente los síntomas que aparecen son:

  • Falta de Energía
  • Menos motivación para llevar a cabo nuestras actividades diarias.
  • Sensación de tristeza, apatía, falta de disfrute…

Este conjunto de síntomas se conoce como DEPRESIÓN OTOÑAL (o también Trastorno Afectivo Estacional).

Afecta al 10% de la población, sobre todo a mujeres entre 20 y 50 años, y a personas con tendencias depresivas.

Es importante destacar que la mayoría de las personas con algunos de estos síntomas no sufre un trastorno depresivo, para hablar de Trastorno Afectivo Estacional (TAE) es necesario que se repita al menos dos años consecutivos en los meses de otoño/invierno, en algunos casos, seguidos de hiperactividad en primavera/verano.

 ¿CÓMO PUEDES ABORDAR ESTOS SÍNTOMAS…?

  • No te quedes en casa… Sal fuera todo lo que puedas, y prolonga tu exposición a la luz natural: Da paseos, haz tus recados cuando es de día… Haz ejercicio al aire libre… ¡Recuerda que el Sol es un antidepresivo natural! Aprovéchalo.
  • Duerme bien… Duerme todo lo que necesites, procura no alterar los horarios del sueño, crea la rutina de dormirte siempre a las mismas horas… y respeta el mínimo de 8h de sueño.
  • Come sano… Puede que sientas una mayor sensación de hambre. No caigas en la tentación del fiambre o los bollos sin medida… Mantener una alimentación sana y equilibrada siempre ayuda a afrontar los cambios de estación, y más aún en otoño. Legumbres, cereales, verduras… y todo lo que aporte hierro y fortalezca al organismo. Los frutos secos también son muy apropiados… Por favor elimina de tu dieta los productos de azúcar refinado y con carbohidratos simples, cafeína, y otros estimulantes… Y si puedes, incrementa tu ingesta de vitamina C.
  • Cuida tu vida social… Igual que el verano es una época en que vivimos «hacia fuera», el otoño nos invita a “reconectar” con nosotros mismos. El otoño no invita tanto como el verano a salir con amigos, y a llevar a cabo planes, pero intenta no perder la costumbre de planear salidas, encuentros con amigos y familiares… ¡No te aísles!… También puedes aprovechar para apuntarte a una actividad lúdica y desarrollar un talento: artesanía, baile, pintura… Y se me ocurre que también puedes disfrutar de esas cosas únicas que te ofrece el otoño como disfrutar de un bonito paseo, bien abrigados, comiendo castañas calentitas…
  •  Expresa tus emociones… y si tienes que llorar… ¡llora! El llanto también libera endorfinas. Pero no te aferres sólo a este consejo… también es muy positivo que practiques tu sonrisa siempre que puedas. Regala tu sonrisa a alguien amable, a un niño, a tu madre, a tu hijo… Verás como multiplica tu alegría.
  • Aprende a Meditar. Parar la mente, limpiarla de negatividad. Con 15 minutos al día… notarás la diferencia.
  •  Transforma los Pensamientos Negativos…No tengo ganas de hacer nada”…, “Con este frío mejor me quedo en casa…”, “que rollo de lluvia…”, pensar así hará que si piensas que vas a tener un mal día… al final así sea (Profecía Autocumplida…). Cuando piensas mal… acabas estando peor… compruébalo… Si te pillas en un mal pensamiento… ¡cámbialo por una frase auto motivadora! Pero ten en cuenta una cosa… es mejor que te la digas en segunda persona… te pongo un ejemplo: En lugar de decir… “Voy a superar esto…” es más eficaz que te digas a ti mismo… “Vas a lograrlo”.

Se trata de llevar a cabo pequeños cambios en la rutina, con los que conseguirás avanzar en el calendario desafiando a los síntomas que, de no hacerlo, pueden abatirnos y convertirse en algo más serio y complicado de solucionar…

A medida que los días van pasando… esas sensaciones irán desapareciendo… nos estamos adaptando a la nueva estación. En otoño los árboles dejan caer sus hojas marchitas… así nosotros hemos de dejar caer nuestras tristezas… para que las limpie el viento…

“El arte de vivir… es cambiar las hojas, sin perder las raíces…”

Albert Camus.