Artículos Ansiedad, Artículos Depresión, Artículos Duelo

ESTOY BIEN… PERO, SIENTO CULPA.

COVID19

Por Ángela Peco Psicología.

No, no tengo COVID… pero… ¿Porqué yo no? ¿Por qué yo lo he podido superar y mi familiar no?… ¿Por qué yo no he tenido casi síntomas y mi familiar está tan grave?…

Esta situación se conoce como SÍNDROME DEL SUPERVIVIENTE o CULPA DE SUPERVIVIENTE… Y puede derivar en futuros casos de DEPRESIÓN.

Son muchas las personas que están sobreviviendo a esta pandemia… y en muchos casos, salir de esta supone una gran alegría… Pero hay otras personas que no sienten esa sensación porque en sus cabezas ronda una pregunta ¿Por qué yo sí y mi familiar no?…

Cada día… es como si por dentro hubiese un volcán a punto de explotar… nuestra ANSIEDAD está ahí esperando que bajemos la guardia para poder salir… ahora todo le es propicio… Por eso tu actitud en este momento es muy importante.

Cada uno estamos enfocando este TIEMPO DE NO-TIEMPO de una manera diferente:

  • Algunos no pueden dormir.
  • Otros están todo el día en período de hibernación: pelis, series, videojuegos, comer, responder whatsapp…
  • La hiperactividad es el día a día de otros, y su forma de paliar la ansiedad… porque cuando hacen cosas, no piensan… y cuantas más cosas hagan mucho mejor…
  • Otras personas que ya padecían ansiedad… ahí continúan intentando sofocar como pueden ese fuego que se aviva ante esta realidad tan complicada de asimilar.

Lo cierto es que estamos viviendo un sufrimiento que no es sólo propio, es un sufrimiento que es de todos y por todos y que no sólo quedará en la memoria de una persona… quedará en la memoria de toda la humanidad…

Este sentimiento de culpa del que os hablo… surge, sobre todo:

  • En personas que han perdido un ser querido. Por ejemplo: uno de los miembros de un matrimonio; hijos que han perdido a sus padres… o padres que han perdido a uno de sus hijos…

Los sentimientos de negación, rabia, culpa… son habituales.

  • Personas que sufren por sus compañeros de trabajo que están enfermos, o por los que han perdido su trabajo y están pasando por mucha incertidumbre sobre el futuro…
  • Otros… no han perdido a nadie, y han superado la enfermedad… pero tienen ese sentimiento de dolor, de vacío, de irrealidad al ver tanta gente morir…

Muchas personas después de vivir de cerca situaciones de dolor, guerra, sufrimiento… o situaciones como las que estamos viviendo este último mes… se hunden en un profundo estado de culpa, de sufrimiento y de constante estrés. Los síntomas que suelen darse son:

  • Insomnio.
  • Desmotivación por seguir.
  • Flashbacks o recuerdos continuos del episodio traumático.
  • Mal humor e irritabilidad.
  • Cefaleas, dolor muscular…
  • Sensación de desconexión de la realidad.

¿Y si siento esa CULPA… qué puedo hacer?

  1. Primero tienes que saber que lo que te pasa no es nada raro … les sucede a muchas personas que han vivido situaciones semejantes a las que estás viviendo tú. Sobre todo, cuando han perdido a alguien cercano o se enfrentan continuamente a la muerte.
  2. No des poder a ese sentimiento de culpa… Busca un refugio, en tu casa, con personas queridas y con las que puedas expresar tu dolor, tus sentimientos…
  3. Recuerda cuáles son tus valores, tu significado en la vida, tus prioridades.
  4. Cuida de todos aquellos a quienes tengas cerca… Puede ser tu familia, tus vecinos, tu perro, tu gato… puede ser contribuir como mejor puedas a tu comunidad…
  5. Insisto una vez más en la importancia de establecer rutinas estos días.
  6. Plantea nuevas metas en tu vida… si son a corto plazo y no muy ambiciosas mejor… Nos ayudan a agarrarnos con fuerza a la vida.
  7. Intenta sentir, entender, comprender… que a veces hay cosas que escapan a nuestro control… Aceptar esto es clave para tu bienestar.

No te quepa ninguna duda que lo vivido a lo largo de este mes te va a cambiar la forma de ver la vida y de estar en ella… a ti, y a todos…

De ti, de cada uno de nosotros depende que cuando termine esta etapa… nos volvamos seres más humanos, que demos más importancia a las personas, al agradecimiento, a la comunidad… o por el contrario, que optemos por ser seres más distanciados entre nosotros (para protegernos…). Ojalá y optemos por la primera decisión…

SER más HUMANOS.

Sin lugar a duda este virus nos está dando una lección de humildad… No somos tan fuertes como pensábamos…

Superarlo físicamente está siendo un reto.

Superarlo mentalmente, será el siguiente:

  • Estrés Postraumático.
  • Conductas Obsesivo-Compulsivas.
  • Sentimiento de vacío ante los duelos no elaborados.

Ahora vienen los días del después… El segundo round.

 

“La búsqueda del significado es la clave para la salud mental y el florecimiento humano”

Viktor Frankl.

 

Artículos Etapas Vitales

JUBILARSE… ESE PUNTO DEL CAMINO…

Igual que los 18 años, en nuestro país suponen el paso a la mayoría de edad… el cumplir los 65 años supone la entrada a la conocida como Tercera Edad…

De repente, al cruzar el umbral de los 65 años, te ves abocado a cambiar radicalmente tu rutina diaria, y pasas de llevar una vida activa, con una organización concreta y con unos objetivos marcados… a no tener ninguna obligación laboral, sin horarios y con un montón de tiempo libre…

Pasamos gran parte de nuestra vida trabajando… Para muchas personas su trabajo no sólo es eso… sino que se trata de un proyecto de vida en el que han dedicado mucho esfuerzo, mucho tiempo… Para muchos, el trabajo es su seña de identidad… Y de repente, esa identidad ha de cambiar…

Se produce un cambio brusco de roles… De un día para otro, pasas de ser una persona activa (laboralmente hablando), con las connotaciones sociales que conlleva esa etiqueta… a ocupar el papel de cuidador/a o amo/a de casa…

Todas estas distintas características… hacen de esta etapa un momento delicado, que si no se afronta con la preparación adecuada puede convertirse en una complicada crisis vital.

Prepararse…

¿Pero cómo se tiene que preparar una persona para la jubilación?

La persona ha de hacerse consciente, de que con la jubilación no sólo va a tener que modificar sus conductas, sus motivaciones y sus actitudes… sino que además tendrá que prevenir situaciones de aislamiento social y de pobreza económica… en las que se puede llegar a caer sino se gestionan bien los recursos personales, sociales y económicos con los que se cuenta a partir de ahora…

Sí, SOLEDAD y POBREZA… dos palabras que no se quieren pasar por la cabeza de nadie que vive bien cuando trabaja, pero que desgraciadamente están presentes en la vida de muchas personas mayores…

Disminuye el contacto social con compañeros de trabajo, con clientes… que realmente eran nuestro círculo social…

Disminuyen los ingresos, ya que en muchas ocasiones las jubilaciones no son generosas…, sino más bien escasas…
Esta situación sin lugar a dudas, afecta significativamente al estado de ánimo y a la calidad de vida…, y por lo tanto a nuestro grado de satisfacción en general.

Son muchas las investigaciones que se han realizado respecto a este tema… y se ha llegado a generar incluso un modelo defendido por Atchey, que nos habla del PROCESO DE ADAPTACIÓN A LA JUBILACIÓN por el que una persona suele pasar…

Se trata de unas fases por las que todo el mundo suele transitar hasta acomodarse a su nueva situación vital. Estas son las FASES (Quizá si ves el mapa… puedas ver que no estás tan perdido, e incluso, que quizá estás yendo por un buen camino):

PREJUBILACIÓN: Empezamos a formarnos la idea de la jubilación. La persona empieza a prepararse emocionalmente para esta nueva etapa. En esta fase solemos soñar despiertos e idealizamos ese nuevo momento…

JUBILACIÓN: Esta fase se puede afrontar de diferentes formas:
Luna de miel: Cuando la persona hace todo lo que quiso hacer y su trabajo, y la falta de tiempo no le permitían poder llevarlo a cabo… Ahora sale de viaje, baila, se apunta a cursos…

Actividad continuada: Cuando la persona se planifica su tiempo con diferentes actividades que conforman una nueva rutina diaria…

Descanso: Cuando la persona reduce el tiempo que dedica a cualquier actividad y entra en una etapa de aburrimiento, con la falta de fuentes de gratificación y refuerzo que esto supone… y que acabará desencadenando un estado de ánimo depresivo…

DESENCANTO Y DEPRESIÓN: No todas las personas que se jubilan tienen que caminar por esta fase del camino… sólo entran aquí aquellas personas que no saben buscar nuevas actividades que llenen sus días de satisfacción. Muchas personas, llegadas a este punto, se dan cuenta de que el idealismo que se habían formado en un principio… no es tal.
REORIENTACIÓN: A esta etapa sólo llegan aquellas personas que han pasado por la anterior… una vez que “tocan tierra” … Reevalúan y comienzan a vivir esta etapa de una manera más real.

ESTABILIDAD: La persona se acomoda a la nueva situación, sin revelarse a ella. Organiza sus horarios, sus rutinas… de manera adaptativa, y comienza nuevas relaciones sociales y tareas diarias llenando sus días de nuevas gratificaciones.
La vida es un continuo proceso de adaptación, el problema viene cuando nos resistimos al cambio, cuando no fluimos con él…

Para evitar tener que pasar por la fase de DEPRESIÓN… 
intenta seguir estas PAUTAS, que quizá puedan ayudarte:

No enmascares tus sentimientos. Lo que es, es. Cuando no aceptamos nuestras emociones, podemos llegar a engañarnos a nosotros mismos, incluso podemos auto-sabotearnos… Si no admites que te encuentras mal, difícilmente vas a buscar soluciones que te ayuden a sentirte mejor. Esto a la larga, te va a perjudicar mucho más.

• Establece nuevos horarios. Rutina, te necesito. No permitas que la pasividad se convierta en tu estilo de vida… La cama, o el sillón y la televisión no son buenos compañeros de viaje… 
No caigas en eso de me levanto tarde, me acuesto tarde… porque vas a entrar en un círculo vicioso en el que cada vez te sentirás peor contigo mismo.
Organiza tus días, mantén unas rutinas poco estrictas, pero que te ayuden a no perderte en la desidia. Y sobre todo… socializa por favor…

Habla con tu pareja de lo que os pasa… Los dos estáis pasando por lo mismo muy probablemente. La vida os está cambiando, ahora estáis “demasiado” tiempo juntos, y eso supone un cambio de roles para ambos muy importante. Marcar puntos de acuerdo, marcar tiempos de independencia y tiempos compartidos… Puede ser un momento de tensión hasta que se adecúen de nuevo los roles, pero también un momento de empatía compartida, los dos podéis poneros en el lugar del otro, porque quizá los dos estéis pasando por lo mismo.

• Lo que pasó, pasado es… Céntrate en el momento actual. A nuestro cerebro le encanta recrearse en lo que fue (y aunque a veces no fue tan bonito como nos lo pinta, siempre nos lo cuenta de una forma que nos embelesa…). No te pierdas en fantasías pasadas… no es real. Cada etapa puede ser maravillosa, así es que ¡manos a la obra!

Aprende cosas nuevas. Te encuentras en un buen momento para aprender a realizar cualquier cosa que te despierte tu curiosidad o que te interese. No te pongas límites. Haz una lista con las actividades que siempre has querido hacer… y ponte a ello.

Cuídate. Este punto es clave… Los problemas de salud hay que prevenirlos de cualquier manera, ya que cualquier alteración en nuestra salud física se va a trasladar de forma inmediata a nuestra salud psicológica… de modo que:
– Haz deporte: reserva un hueco al día para salir a caminar, bailar, hacer gimnasia, yoga…
– Duerme bien.
– Come sano.

Sin lugar a dudas… la JUBILACIÓN es un momento de reflexión.

El secreto de la buena jubilación, es la mentalidad con la que una persona se sumerja en ella. Por esto, sin caer en la obsesión… es bueno y positivo el plantearnos y el reflexionar lo que significa envejecer para uno mismo… No centrar nuestra vida únicamente en el trabajo, rodearnos de estímulos que nos hagan crecer personalmente y junto a las personas que elijas. Nutrirnos, para que llegados a este punto de nuestro caminar, las curvas sean más fáciles de sobrellevar.

La jubilación como todos los cambios en la vida, puede ser una gran oportunidad. Afrontar esta etapa desde el NO FATALISMO y tampoco desde el IDEALISMO… es el punto clave.

“La mejor forma de predecir tu futuro… es crearlo”
Patti LaBelle

Artículos Depresión

NO, EL SUICIDIO NO ES LA OPCIÓN…

Por Ángela Peco Psicología.

De entrada…, he de reconocer que escribir de este tema… me incomoda…

Quizá esa incomodidad nos ocurre a todos… de modo
que quizá por ese motivo, a día de hoy, hablar del suicidio parece un tema tabú
en nuestra sociedad.

Sin embargo, es algo que, a muchas personas, en
algunos momentos de su vida llega a pasársele por la cabeza… Concretamente al
80% de la población…

Hablamos de SUICIDIO cuando alguien decide quitarse la vida de forma deliberada.

Actualmente es la primera causa de muerte no natural
en España. De hecho, dobla al número de muertes por accidentes de tráfico…

Un dato muy potente es que una tercera parte de las
personas que intentan suicidarse… vuelven a intentarlo en el período de un año.

Y el 10% de estas personas lo acaban haciendo…

MOTIVOS…

Normalmente, es la no aceptación, el escape, la
huida de una situación que no estamos preparados para manejar, para afrontar…

NO ES UN ACTO DE COBARDÍA… es el desenlace de todo un proceso, que suele ser duro y largo. Sin embargo, NUNCA ES LA MEJOR OPCIÓN.

Es una búsqueda de alivio…

La persona que decide afrontar la situación que vive, de esta manera, suele sentir vergüenza, culpa, sentimientos de pérdida muy fuertes o de soledad…

De hecho, la lectura que solemos hacer de los intentos de suicidio es que son “gritos de ayuda” … Piden ayuda ante una situación que les desborda, que creen que estará siempre, porque anticipan el futuro, miran la cima de la montaña en lugar de mirar el camino paso a paso.

Ten en cuenta que SIEMPRE no vas a estar en el mismo sitio, del mismo modo… porque SIEMPRE ES MUCHO TIEMPO… y después de la tormenta
(aunque algunas tormentas parezcan interminables), siempre llega la calma.

El suicidio para la persona que sufre, se presenta
como la única solución permanente ante el dolor. Pero la desesperanza, el
dolor… todo es temporal, no son permanentes. Todo pasa.

Algunos expertos explican que segundos antes de
realizar el hecho… aparece a nivel neuronal una especie de reacción que ocasiona
“enajenación mental transitoria en la que fracasa el instinto de supervivencia”.

Por otro lado, en autopsias cerebrales, de personas
que han decidido quitarse la vida, han encontrado niveles muy elevados de serotonina (curiosamente una de las hormonas de la felicidad) … Generándose la hipótesis de que el cerebro ejecuta la búsqueda de mecanismos compensatorios para
regularse… y se excede. Pero todo son hipótesis muy difíciles de demostrar…

Lo que sí está claro es que las personas que se suicidan tienen detrás una fuerte historia (factor ambiental), aunque también existe la predisposición psicológica (factor genético).

No podemos hablar sólo de una causa en el suicidio… Nadie se suicida “sólo” por un mal de amores, o porque me haya quedado en la ruina, o porque tenga una enfermedad… hay detonantes, eso está claro, pero existe una mezcla de factores ambientales y genéticos difícil de determinar.

Nos ocurren muchas  situaciones en la vida, cada día, que hacen que nos desbordemos emocionalmente, de modo que actuamos sin control…

¿Pero… por qué ante hechos así, hay personas que salen adelante, a pesar del
sufrimiento, el dolor o la pérdida… y otras deciden acabar con sus vidas?…

El PERFIL PSICOLÓGICO de la persona que intenta
suicidarse:

  • Personas a las que les cuesta pedir ayuda

No buscan ayuda porque creen que nada les va a
ayudar, porque no desean contarle a nadie que tienen problemas, porque piensan
que buscar ayuda es un signo de debilidad, o simplemente no saben dónde pueden buscarla…

El suicidio aparece ante la desesperanza. La persona
siempre tiene más opciones… pero no las ve o nadie se las muestra…

  • Personas que presentan trastornos mentales

No siempre el suicidio se relaciona con “enfermedad
mental”, pero un 90% de los intentos de suicidio tienen como base un trastorno
de enfermedad mental o una enfermedad incurable.

Entre los trastornos mentales que más riesgo
presentan destacan el trastorno bipolar, la depresión y los trastornos
psicóticos (esquizofrenia).

Enfermedades como la depresión son especialistas en la creación de estados emocionales negativos, que facilitan la ejecución de
conductas suicidas.

El foco atencional se centra en el lado negativo de la vida, los pensamientos giran en torno a esa negatividad. Darte cuenta de esta parcialidad a la hora de pensar, y ver las cosas con perspectiva te ayudará a salir de la “hipnosis” a la que te somete la depresión en la que quieres escapar de todo, de todos, hasta de ti mismo…

SEÑALES DE ALERTA

  • Ha tenido intentos de suicidio fallidos.
  • Existe historia familiar de suicidio.
  • Está viviendo un
    momento de estrés añadido: problemas económicos graves, separaciones
    complicadas, enfermedad grave…
  • Personas con depresión o con un problema de alcohol o drogas.
  • Personas que sufren una enfermedad o dolores crónicos.
  • Personas que han
    vivido guerras o sufrido actos violentos, traumas, abusos o discriminación.
  • Quien no cuenta con el apoyo familiar o social adecuado.
  • Presenta síntomas como:
    • Tristeza continua sin explicación. Sensación de estar siempre a punto de llorar, pero no termina de expresar su tristeza con el llanto.
    • Sentimientos muy fuertes de culpa o vergüenza.
    • Realiza comentarios como: ”Nadie me echará de menos cuando no esté” …
    • Autoestima muy baja. Percepción muy negativa de sí mismo, de sus capacidades, de sus potencialidades…
    • Aislamiento social y familiar. La persona prefiere estar sola.
    • Le resulta imposible o muy difícil llevar a cabo actividades cotidianas y suele presentar alteraciones en el ciclo del sueño.

Sin embargo, como he dicho antes, ante estas situaciones, muchas personas deciden seguir adelante… en ellas se ha visto como crucial que han decidido apoyarse en diferentes FACTORES DE PROTECCIÓN.

Son los que disminuyen la probabilidad de que se
lleve a cabo el suicidio a pesar de presentar muchos de los factores de riesgo.

Dentro de estos factores de protección se encuentran:

  • Tener hijos.
  • Tener un apoyo socio-familiar de calidad.
  • Presentar habilidades en las relaciones sociales y en la solución de problemas.
  • Presentar una autoestima adecuada y confianza en uno mismo.

¡Estos factores de protección pueden lograrse!

Por eso es tan importante PEDIR AYUDA A TIEMPO.

¿Cómo puedes ayudar tú a una persona que presente este problema?

El suicidio se da como resultado de un acto impulsivo, repentino o bien como resultado de una cuidadosa planificación.

La mayoría de las personas que piensan en suicidarse
realmente no quiere morir, lo que desean es liberarse del sufrimiento.

  • COMUNICACIÓN: Ten una predisposición especial no a hablar, sino a escuchar, sin juzgar ni lo que te diga ni lo que haga. La persona que está pensando en el suicidio necesita ser escuchada, necesita transmitir sus emociones y necesita escuchar que la entiendes y que es normal pensar como piensa en el momento que está viviendo.
    Pero es eso… un momento en toda una larga vida. Caminar en ese momento, buscar un aprendizaje de ese momento, para seguir caminando viendo la vida de otro modo. Quédate con esto: Hablar sobre el suicidio está bien. Ayuda a la persona a liberarse, al sentirse comprendida reduce su ansiedad.

  • POR FAVOR… NUNCA DESAFÍES A UNA PERSONA QUE ESTÁ CONTEMPLANDO LA POSIBILIDAD DE SUICIDARSE. Si retas a una persona, ante la rabia que te genera el oírlo, a que lo haga… le estás dando una razón más para hacerlo. Estas personas necesitan tu apoyo, no tu rabia.

  • BUSCAR AYUDA PROFESIONAL: Psicólogos y Psiquiatras pueden ofrecer apoyo a la persona con tendencias suicidas a la hora de buscar opciones para afrontar sus problemas.

  • TELÉFONOS DE AYUDA: Te quiero dejar este número de teléfono, es el conocido como TELÉFONO DE
    LA ESPERANZA, funciona en España. Si crees que puede ayudarte, no lo dudes, llama: 717.003.717

“La vida tiene dos caras, la buena y la mala. Negar
una de ellas tan solo provocará que nos golpee con más fuerza”

Anónimo

pies cadenas
Artículos Depresión

NO BASTA CON «SALIR A MIRAR ESCAPARATES…»

Por Ángela Peco Psicología

“¡Anímate!” “¡Te quejas de vicio!” … No es fácil convivir con una persona que sufre diariamente depresión.

 No sólo porque nos cuesta ver como una persona
querida se pierde lo bueno de la vida, no disfruta con nada ni con nadie, todo
le molesta y no sabes cómo hablarle para que no se moleste, se muestra cansada
todo el día, tumbada en el sofá… y todo, a nuestros ojos,  por tener una idea fija, oscura, en su mente.

Pero hay algo más, también nos cuesta aceptar quienes somos nosotros
mismos en compañía de estas personas… sale con ellas lo peor que somos, y eso
no es fácil de aceptar.

Ante esta escena, entonces tenemos
dos actores: La persona con depresión y la persona que lo acompaña diariamente.
En este artículo quiero centrarme en este último, en la persona que acompaña a una persona con depresión.

Estas personas por supuesto no
sufren tanto como el enfermo, eso es indudable… pero también viven en el
sufrimiento, sobre todo cuando tienen el sentimiento de “no puedo sentirme mal
porque a mí no me pasa nada” o “yo tengo que cuidarlo/a  y aguantar viento y marea”.

La depresión es una enfermedad que
como si de una ola marina se tratara se
lleva por delante la felicidad,
no sólo de la persona que sufre la
enfermedad, sino también de las personas que la rodean si no se cuidan y se
protegen de este tsunami adecuadamente.

Los compañeros de estas personas,
afirman cosas como “no sé qué más hacer para animarlo”, “le apunto a mil
actividades y aunque las empieza nunca las termina, siempre hay algo que no le
cuadra”, “no me agradece nada de lo que hago por ella”, “me trata fatal”.

Mi mensaje es que, como compañero
de viaje de estas personas, has de entender que la Depresión es una enfermedad
mental, un estado alterado, y que está a pesar de tus esfuerzos por evitarlo.
Por eso lo primero es que aceptes que no puedes cambiar a nadie, sólo puedes acompañar, y para hacerlo bien, tanto
con esa persona a la que quieres, como contigo mismo, necesitas un espacio de autocuidado para ti. Eso
también es amor.

Además de este mensaje, te puedo
decir que una vez que has logrado crear ese espacio, te va a ser mucho más
fácil practicar el sentido de una palabra muy grande: EMPATÍA. Aprender a escuchar, sin interrupciones, sin “tienes
que…”, sin órdenes…  y si ves que esa
conversación es demasiado para ti, ¡párate!, no te sobrecargues, aplaza esa
conversación… y vuelve a tu espacio de autocuidado (pasear, meditar, deporte,
amigos…)

Si has decidido seguir escuchando, acompasa, no opines, simplemente
escucha, y si no sientes responder, no lo hagas, a veces sólo un abrazo alivia
más tanto a su corazón como al tuyo.

Lo importante es hacerle llegar a la
persona que está sufriendo que alguien
está su lado
, ya que la mayoría de las personas que están al lado de una
persona con depresión, lo que más les apetece es salir corriendo… y ese es otro
drama que acompaña a las personas con depresión… la Soledad.

En resumen, si hay algo que define
a la relación adecuada entre una persona con depresión y la persona que la
acompaña, ese algo es EQUILIBRIO:

  • Equilibrio en animar a que esta persona haga
    actividades gratificantes, pero animar no es obligar.
  • Equilibrio en acompañar, pero también poner límites.
    Tú como cuidador no eres responsable de la enfermedad. La responsabilidad de la
    recuperación es únicamente del enfermo en colaboración con los especialistas
    que lo están tratando (esto es clave entenderlo).
  • Equilibrio en premiar los comportamientos adecuados, y
    en ignorar o extinguir aquellos que no lo sean.

Resumiendo, quiero que te quedes
con estas ideas, que sé que te
pueden ayudar:

  1.  La depresión no es algo que nadie elija tener. Cuando
    vayas a perder los nervios por favor, para, y hazte consciente de esta idea.
    Evitará tu sentimiento de culpa.
  2. Tú no eres
    responsable de la recuperación de esta persona, por mucho amor que le tengas.
    Cuídate, así será mucho más fácil que le ofrezcas a esta persona lo que más
    necesita: cariño, comprensión, apoyo y compañía.
  3. No
    sobreprotejas. Pacta con la persona con depresión la realización de algunas
    tareas, que las haga de forma paulatina, sin exigencia, ajustándolas a su
    situación.
  4. Sugiere y
    haz actividades agradables: salir a pasear, estar en contacto con otras
    personas, en contacto con la naturaleza… siempre adecuando los tiempos y las
    formas.
  5. Date
    permiso: Tienes derecho a estar cansado, a perder la esperanza, a necesitar
    desahogarte, a disfrutar de las cosas buenas de la vida, pero por favor, cuando
    lo hagas…. Sin culpa.

Y finalmente, acuérdate de no caer
en estos errores:

  • AISLARLE: No te comportes como si tú también tuvieras
    depresión. Es un error interrumpir el ritmo habitual de actividades agradables.
  • ACTUAR CON AGRESIVIDAD: El enfermo no está decidiendo
    estar enfermo… es básico entender esto. El enfermo hace lo que puede, y como
    puede.
  • FORZAR: Puedes animar, motivar, desde el entusiasmo y
    el positivismo, pero no es adecuado forzar.
  • MOSTRAR INCOMPRENSIÓN: Cuando una persona no siente
    comprensión, se cierra aún más, sentirá más desamparo y más desánimo.
  • HABLAR CON DESPRECIO: “Siempre estás igual”, “siempre
    estás con lo mismo” … Esos comentarios le dan la impresión al enfermo de que es
    imposible salir de la situación. Es bueno transmitirle que la depresión es un
    estado temporal y que podrá salir de ella.
  • HACER TODO POR LA PERSONA CON DEPRESIÓN: Puedes
    ayudar, pero por favor, en la medida de lo posible no hagas las cosas por esta
    persona. Aunque la persona no tenga energía para hacer nada, hará menos si tú
    lo haces por ella. La sobreprotección hará que esta persona se esfuerce menos
    de lo que puede. Una persona con depresión es fundamental que se sienta útil y
    participe en lo que pueda de forma activa, esto hará que poco a poco su
    autoestima y satisfacción personal vaya aumentando.
  • NO PREMIAR AVANCES PEQUEÑOS: Aunque la persona realice
    pequeños avances, por ejemplo, levantarse de la cama un poquito antes, hacer la
    comida de una forma más elaborada, salir a pasear 15 minutos… Por muy pequeño
    que esto te parezca, felicítala, anímala! Eso hará que se incremente la
    probabilidad de que esa conducta se mantenga y que además se incremente.

“Una persona que se siente culpable se convierte en su propio verdugo”.

Lucio Anneo Séneca