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Bienvenidos/as a este lugar de aprendizaje sobre TU Psicología…

En esta página podrás encontrar muchas de las herramientas que vas a necesitar para afrontar esas situaciones complicadas que aparecen en tu día a día… y que a veces hacen difícil seguir avanzando en tu camino…

Aportarte estrategias, información, apoyo, para que sientas que vives una Vida de Calidad.

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Post sobre distintos temas de Psicología, relacionados con las diferentes etapas de la vida: Infancia, Adolescencia, Etapa Adulta, Senectud… con el único objetivo de colaborar en mejorar tu Calidad de Vida en cada uno de estos momentos…Todas las semanas … nuevos Post. ¡No te los pierdas!

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Gracias por hacer de este lugar tu punto de partida… el primer paso del resto de tu vida …

Ángela Peco Psicología

APEGOS
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LOS TIPOS DE APEGO

APEGOS

Por Ángela Peco Psicología.

La manera en que nos maternaron, nos criaron… influye definitivamente en la forma en que nos relacionamos con nuestro mundo, y también, en cómo creamos nuestras relaciones emocionales y nos desenvolvemos en lo social.

Según el apego que hayamos vivido con las personas que nos cuidaron de niños, a la hora de convivir con los demás nos sentiremos y nos mostraremos más o menos seguros, con más o menos miedo o ansiedad.

A veces nos resulta incomprensible por qué llevamos a cabo algunos comportamientos… incluso por qué repetimos con nuestra pareja o con nuestros hijos determinadas dinámicas de relación y expresión o no… de afecto. Las primeras experiencias de nuestra infancia tienen sin duda mucho que ver.

Estas experiencias tempranas nos dejan una huella muy profunda.

John Bowlby desarrolló la teoría del apego y explicó la importancia que tiene para el ser humano establecer un vínculo fuerte entre el niño y sus progenitores durante sus primeros años de vida, con el fin de tener un desarrollo emocional sano.

Estos son los tipos de apego que Bowlby propuso:

Todos nacemos con una predisposición natural al bienestar, la alegría y el optimismo. Somos así de bonitos en esencia.

Sin embargo, en algún momento de nuestra primerísima infancia pueden suceder hechos que nuestros genes no esperaban, es entonces cuando aparece el miedo, la sensación de desprotección, el desamparo y entonces, la vida se vuelve fea… y poco a poco eso tan bonito que traíamos queda empañado y escondemos lo que somos… Nos pueden dañar… incluso los que más queremos.

Al niño no le queda más remedio que experimentar el vínculo que le ofrecen sus progenitores…

Si al menos uno de los progenitores es capaz de responder a sus necesidades, éste tendrá más probabilidad de desarrollarse socialmente de forma positiva.

Pero, si ambos padres son descuidados en sus responsabilidades, mostrando lejanía con el niño, poco contacto afectivo, no muestra disponibilidad ante las demandas de proximidad… y el niño no siente calor ni alivio ante el miedo, la angustia o la inseguridad, es muy probable que este pequeño desarrolle deficiencias en su forma de relacionarse con el mundo… aprende a protegerse, desarrolla sus mecanismos de defensa, no quiere pasarlo mal…

  1. El apego seguro

Es entre los seis meses y los dos años cuando mayor trascendencia tiene la vinculación con la que criamos a nuestros niños.

Si los adultos acompasan al bebé en sus cuidados, mostrándose accesibles y sensibles a lo que necesitan, si se muestran consistentes en sus formas de mostrarles afecto a la hora de calmarles y cuidarles… esos niños van a desarrollar con total probabilidad un apego seguro.  La clave aquí es la consistencia, la constancia y la efectividad del afecto mostrado.

De todos los tipos de apego, éste es el más positivo y adaptativo.

A partir de los dos años los niños se abren al mundo, lo empiezan a explorar, se muestran más independientes, felices, seguros y optimistas cuando desarrollan este tipo de apego. Esto es así porque sus emociones son validadas, y además sabe que ante cualquier imprevisto sus figuras de referencia van a estar pendientes de lo que suceda.

  1. Apego evitativo

Un niño que ha desarrollado este tipo de apego, el apego evitativo, entiende que:

  • No puede contar sus padres para satisfacer sus necesidades (eso le causará dolor el resto de su vida).
  • Si quiere subsistir tiene que aprender a hacerlo con la sensación de recibir migajas de un amor del que siempre tiene necesidad de más. Esto va a conllevar un sentimiento de no sentirse valorado, y llega a la conclusión de que lo mejor es no abrir su intimidad a nadie… Se protege.

Aprende que las relaciones emocionales desilusionan y tiende a evitarlas para no sufrir esa sensación.

  1. Apego ambivalente o ansioso

Este es uno de los tipos de apego más dolorosos.

El bebé unas veces tiene lo que necesita, a veces de más… y otras veces no existe esa presencia demandada. No hay constancia en el cuidado… Se pasa del afecto exagerado, incluso intrusivo, a la insensibilidad y el ignorar al pequeño.

Los niños que se crían con figuras que ofrecen los cuidados de esta forma, tienden a vivir sus relaciones con conductas de alta ansiedad y mucha inseguridad. Su mundo no es predecible, aunque aprenden a estar hipervigilantes para detectar señales que les ayuden a predecir lo que va a pasar.

Suelen ser niños recelosos, desconfiados, muestran desesperación, rabia contenida…

  1. Apego desorganizado

Es el apego tipo D o desorganizado que se da sobre todo en niños que se han criado en entornos claramente patológicos… Es decir, con familias donde se han dado abusos, agresiones… maltrato físico o emocional.

El pequeño vive atrapado con ideas encontradas en su mente… Sus padres son las figuras que deben protegerlo… pero su instinto de supervivencia le dice que vivir con ellos no es seguro.

Sin embargo, no conoce otra cosa, no conoce otra forma de relacionarse… por lo tanto sigue unido a esas figuras a pesar de hacerle daño. Con el consiguiente impacto que esto tendrá en su futuro desarrollo emocional, social, cognitivo…

Tipos de apego en la edad adulta

Como puedes imaginar…, y así lo corroboran los diferentes estudios en el ámbito de la psicología del desarrollo, el tipo de crianza que recibimos en nuestra infancia, determinará la manera en que construimos nuestras relaciones afectivas.

Personalidad segura

Las personas que tuvieron infancias con vínculos seguros con sus progenitores, tienen más probabilidad de desarrollar personalidad segura en la edad adulta:

  • Mayor autoestima y seguridad en sí mismos que hace que establecer relaciones emocionales sólidas.
  • Tienen una visión positiva de sí mismos, eso les lleva a buscar relaciones afectivas con las que construir vínculos también seguros, positivos y significativos. No se permiten otro tipo de relación.
  • En sus vidas buscan el equilibrio: valoran su independencia y a su vez, la importancia de establecer relaciones cercanas y sólidas.

Personalidad evitativa

Cuando en tu infancia has vivido con un apego evitativo, en la edad adulta es muy probable que desarrolles este tipo de conductas:

  • Son personas solitarias.
  • Tienden a relacionarse, pero en vínculos de poca trascendencia.
  • Son desconfiados, esquivos…
  • Muy mentales y con tendencia a reprimir sus sentimientos.
  • No suelen responsabilizarse de los conflictos o los problemas, tienden aponer distancia o escapan de los mismos.

Personalidad preocupada e insegura

Cuando una persona crece con un apego ambivalente, es muy común que desarrolle una personalidad insegura, con elevada autocrítica y baja autoestima…

Son personas que, además, se relacionan con muchas dificultades, ya que necesita constantemente la aprobación de quien tienen al lado.

Viven sus relaciones sociales y emocionales con la sensación de que a la mínima les rechazarán, que les van a traicionar… De ahí que las relaciones que construyen son muy dependientes.

Personalidad temerosa

Esta personalidad la desarrollan las personas que desarrollaron en su infancia un apego desorganizado. Son personas con traumas no resueltos, con fracturas emocionales y psíquicas que van a tener más complicado que el resto el poder establecer una relación afectiva saludable…

Cómo desarrollar apego seguro cuando somos adultos

No es algo fácil modificar la tendencia que aprendimos de niños, en nuestros primeros años… Hace falta un trabajo personal duro, constante y consciente que va a suponer un cambio en el rumbo de la vida de la persona que lo lleva a cabo.

  • Quien desarrolló apego evitativo, tiene como reto aprender a confiar y permitirse crear intimidad emocional:
    • Comprender que ese apego evitativo surgió en la infancia y sanar esas heridas infantiles. Aceptar que contamos con una herida de rechazo, que por eso huimos de la intimidad.
    • Darse cuenta de que ese rechazo no tiene por qué volver a suceder y que, si sucede, no es el fin del mundo. Hemos de sacar nuestro yo adulto y afrontarlo. Mantenernos aislados no es la solución, sólo perpetúa el problema.
    • Ir afrontando todas las situaciones que ha tendido a evitar: discusiones, compromisos… ir dando pequeños pasos que vayan ampliando la zona de confort.
    • Aprender a mostrar la vulnerabilidad, expresando lo que siente, lo que necesitas… abrir tu interior al otro.
  • Quien vivió su infancia desde el apego ambivalente, su reto va a ser superar la dependencia emocional:
    • Su dolor infantil vino de la confusión que sintió ante la expresión de amor de sus padres, careció de amor y aceptación incondicional. Por eso en su edad adulta se siente inseguro y necesita asegurarse de que los demás lo aceptan.
    • Su yo adulto debe trabajar que para sobrevivir no necesita depender de la aceptación de nadie.
    • El trabajo estará en reforzar su autoestima, en proporcionarse a sí mismo lo que le pide a los demás: aceptación, apoyo, priorizarse, ocuparse de sus propias necesidades. Revisar el discurso interno y las interpretaciones que hacemos de las señales externas es clave para avanzar en este punto.
    • En cuanto a lo social, es fundamental ampliar el círculo con personas nutritivas y mantener relaciones significativas.
  • Personas con infancias donde el apego fue desorganizado y que probablemente aborden traumas complejos, es necesario ahondar en el pasado, gestionar la ansiedad, detectar heridas… es un trabajo de cirugía psicológica que necesitarás abordar con un profesional de la psicología.

Me gusta mucho esta frase de Bowlby:

La psique humana, al igual que los huesos humanos, está fuertemente inclinada hacia la autocuración

Aunque todo predispone… nada determina.

Los seres humanos poseemos unas mentes que están orientadas a buscar el estar bien. Buscamos subsistir y creamos realidades que nos ayuden a satisfacer nuestras necesidades, de ahí nuestra capacidad de resiliencia.

La terapia psicológica te va a ayudar a trabajar los traumas vividos en la infancia.

Todos podemos superar nuestro estilo de apego inseguro y avanzar hacia una vida de más seguridad, confianza en los vínculos y bienestar emocional.

Estos cambios no son a corto plazo, llevan tiempo. Y el camino no es lineal, no esperes que sea así… sin embargo la perseverancia, y el trabajo personal tendrá sus frutos.

Mi lugar en el mundo
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OCUPAR MI LUGAR EN EL MUNDO…

Mi lugar en el mundo

OCUPAR MI LUGAR EN EL MUNDO…

A veces sentimos que repetimos historias que no entendemos. Que reaccionamos de formas que no reconocemos como nuestras… Que nos cuesta avanzar, que la vida nos pesa… y no sabemos muy bien por qué.

No es solo tu historia. A veces cargamos con dolores que no son nuestros, pero que sí habitamos. Heridas que vienen de atrás… Historias que se repiten, miedos, lealtades, culpas o silencios que nos atraviesan sin saber de dónde vienen…

En estos días he vuelto a mirar hacia dentro, leyendo, sintiendo… parando, reconectando con quién soy, cuando no soy… (los mil papeles que interpretamos cada día…)

Y me doy cuenta de que ocupar nuestro lugar en el mundo no es solo una decisión, es un trabajo emocional, profundo y sostenido.

Hay momentos en los que sentimos que vivimos una vida que no encaja del todo con quienes somos…

Que nuestras emociones no tienen sentido. Que nuestras reacciones son más grandes que lo que las provoca… Que decimos y expresamos más (o menos) de lo que sentimos…

Alguna vez te has preguntado si esto que te pasa… ¿Es realmente tuyo?

En mi camino como psicóloga, y también en mi propio proceso personal, cada vez confirmo más que no todo el dolor que sentimos nos pertenece directamente, no al completo… Hay heridas que vienen de antes…

De nuestros padres. De sus padres… De historias que se callaron, que se repitieron, o que se heredaron.

Y cuando no somos conscientes de ello, nos volvemos fieles al dolor familiar, a ese legado invisible.

El enfoque de Bert Hellinger, creador de las Constelaciones Familiares, nos aporta una mirada profundamente humana sobre este tema: Cada persona pertenece a un sistema. Y dentro de ese sistema, muchas veces, tomamos de forma inconsciente roles o cargas que no nos corresponden.

  • Hijas que cargan con la tristeza de su madre.
  • Nietos que repiten fracasos económicos de su abuelo.
  • Personas que repiten el abandono, la soledad o el sacrificio sin saber por qué… y sin hacer nada para salir de ahí…

Esto no se hace por debilidad. Se hace por amor…

Sí, amor inconsciente, infantil, ciego… por lealtad al sistema… Es como si nos dijéramos algo así como: “así yo también pertenezco”, “así yo te honro”, “yo te salvo”, “yo me ocupo…”

Pero el precio es alto: nos perdemos a nosotros mismos. Hasta el punto de no saber si lo que somos es porque somos o solo estamos repitiendo algo que no es nuestro…

A veces, el cuerpo calla. Pero el lenguaje no…

Y si escuchamos con atención, empezamos a descubrir pistas:

“Siempre soy la que se sacrifica”.

“A mí nadie me elige”.

“Tengo que cuidar de todos”.

“No puedo hacerlo mejor que mi madre/padre”.

“Me da miedo estar bien”.

“No puedo avanzar”.

Estas frases no siempre nacen del ahora, de nuestro momento… A menudo son ecos del pasado que nos habita. Del pasado que vive dentro de nuestro inconsciente…

Hay algo en nosotros que no se ve, no se toca y, sin embargo, nos vive, nos conduce…

Una fuerza silenciosa que condiciona lo que sentimos, lo que deseamos, lo que tememos y hasta cómo nos relacionamos.

Ese algo es el INCONSCIENTE.

Y es tan inmenso, tan profundo, tan fuera de los límites de la razón, que nos convierte en un misterio… incluso para nosotros mismos.

Cuando reaccionamos sin entender por qué, cuando repetimos vínculos, cuando nos saboteamos justo antes de lograr algo importante…

Ahí actúa el inconsciente.

No como enemigo, sino como si fuese un guardián de toda una vida no dicha, reprimida, heredada, aprendida, olvidada… que va dándonos pistas, que no sabemos ver o descifrar…

Carl Jung lo dijo con claridad poética: “Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente dirigirá tu vida y tú lo llamarás destino.”

El inconsciente es como una caja de recuerdos olvidados que guarda:

  • Nuestros deseos ocultos.
  • Los miedos que no nos dejaron nombrar.
  • Las heridas de la infancia que siguen abiertas.
  • Las lealtades invisibles a nuestra familia.
  • La vergüenza, la rabia, el amor no vivido…
  • El daño que hicimos, o que nos hicieron.

Y cuando aprendes a verlo… solo hay que aceptar. No se trata de luchar. Se trata de asentir… de acompasar los mensajes de la vida.

Aceptar no es rendirse.

Es reconocer sin juicio lo que fue, para poder ver con claridad lo que es y así poder movernos hacia lo que puede ser.

Es dejar de oponer resistencia a lo que ya es, para poder transformarlo.

Es mirar con compasión lo que dolió, sin juzgar.

En la consulta mi función es acompañarte:

  • A poner luz sobre esos patrones.
  • A dar voz a las emociones congeladas.
  • A devolver cargas que no son tuyas.
  • A recuperar tu lugar en el mundo… ni por encima, ni por debajo… El tuyo.

Al final el objetivo solo es uno… que logres ser fiel a ti. Y sí, no te voy a mentir, duele… Pero duele distinto…

Y ese es el poder de la psicología: ofrecerte un espacio seguro donde entender tu historia, sentirla, honrarla y reescribirla. Donde dejas de vivir desde el piloto automático y empiezas a vivir desde el contacto contigo.

No para hacerlo perfecto.

Si no para hacerlo real.

“Lo que se excluye en una generación, se repite en la siguiente”. 

Bert Hellinger.

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infidelidad
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¿SE PERDONA LA INFIDELIDAD?

infidelidad

Por Ángela Peco Psicología.

Infidelidad como insatisfacción

A la palabra infidelidad, normalmente va unido un sentimiento, traición.

Y esa traición conlleva una grieta tanto en el compromiso como en la intimidad de la pareja. Después de una infidelidad, la pareja nunca vuelve a ser la misma.

Un 40% de las personas casadas reconoce haber sido infiel en algún momento de su vida.

Es muy común, más de lo que nos pensamos.

Sin embargo, no es un tema que se pueda tratar a la ligera, aunque muchas veces es fácil para todos opinar…

Existen muchos motivos (una cara bonita, un cuerpo precioso, palabras y detalles que necesitamos en el momento oportuno, demasiada soledad, demasiadas obligaciones, la famosa rutina…) por los que una persona llega a ser infiel, aunque todos llevan al mismo fin: el sufrimiento y el no saber qué sucederá después…

No puede decirse que haya causas concretas que nos lleven a ser infieles, aun así:

Los estudios muestran que los hombres sexualmente no satisfechos se sienten “no amados” y tienden a buscar ese “amor” fuera de la relación. (Componente físico).

En cuanto a las mujeres, tienden a engañar a su pareja cuando sienten un vacío emocional. Cuando la mujer se siente despreciada o ignorada en la pareja tiende a buscar intimidad emocional con otra persona. (Componente emocional).

En cualquier caso, en la mayoría de los casos, la infidelidad suele ser fruto de la insatisfacción. Una insatisfacción personal, que probablemente viene de mucho antes de conocer a la persona con quien se ha sido infiel.

Infidelidad como resultado del miedo a afrontar

A menudo vivimos en pareja con miedo a afrontar, solucionar o decidir ante situaciones que nos hacen infelices.

Al no decidir, al no solucionar, la relación tiende a convertirse en algo frío, distante, monótono… donde la única solución aceptable que se ve es la de evitarnos, algo que a su vez continúa con más aumento de la insatisfacción.

No es algo raro que esto suceda en las parejas… de hecho, la infidelidad es algo que cada vez sucede con más frecuencia.

¿Qué pasa con la parte traicionada de la pareja?

Cuando una persona se entera de la infidelidad de su pareja el mundo interno se rompe a tres niveles:

  • A nivel cognitivo: Aparecen continuas rumiaciones sobre lo ocurrido que aparecen de modo incontrolable y que le impiden centrarse en llevar una vida con normalidad, ya que no te dejan concentrarte en nada.

Ni que decir cabe que además la forma de ver o pensar a tu pareja se quiebra totalmente, apareciendo la sensación de inseguridad constante.

  • A nivel conductual: Se dan reacciones que sobre todo tienen que ver con la expresión de la rabia tanto hacia la pareja como hacia la tercera persona (malas contestaciones, alzar la voz…)

Por otro lado, deja de sentirse esa necesidad de contacto físico… al evitar vincularte de nuevo, evitas el sufrimiento que esa persona te ha producido.

La persona se vuelve hipervigilante, quiere tener todo bajo control para evitar sufrir de nuevo, y su control se puede volver obsesivo (vigilar el móvil del otro, comprobar su ubicación, vigilar los comentarios en redes a otras personas…)

  • A nivel emocional: En esta área aparece un elevado sufrimiento. No cesan los sentimientos de rabia, ridículo, víctima, ansiedad, depresión… Es un tsunami de emociones, que se mezclan, que abruman, y que a veces ahogan a la persona… Realmente lo que aparece en la víctima son reacciones emocionales similares a las que suceden en personas que sufren estrés postraumático:
    • Problemas de sueño
    • Ataques de ira
    • Hipervigilancia
    • Respuesta de susto
    • Reacciones exageradas a películas, canciones, comentarios… que recuerdan la situación vivida.
    • Celos: Ser suspicaces, desconfiar del otro… anticiparnos a la pérdida (“Tengo que mostrar más atención para que no me lo vuelva a hacer”)

¿Lo volverá a hacer?

Muchos de los que habéis pasado por una situación así, me hacéis esta pregunta en consulta…

Una persona que ha sido infiel a su pareja puede dejar de serlo, pero siempre que tenga una voluntad firme de tener estabilidad en la relación.

Aun teniendo esa firmeza en su voluntad necesitará y necesitaréis apoyo psicológico para ayudaros a gestionar momentos clave, así como los rasgos de la personalidad y de la forma de relacionaros, que os han llevado a la situación actual.

No es lo mismo una infidelidad puntual, que la persona que ha llevado una vida alocada, llena de relaciones cortas, o “a tres” … En este último caso es muy difícil que la persona deje de comportarse así aun teniendo la voluntad de querer hacerlo.

He de decir, que no me gustan las verdades absolutas (y menos aún en el amor). No todas las infidelidades significan que la pareja sea inviable. No lo creo.

Si la decisión que habéis tomado después de brotar a la luz la infidelidad es la de continuar juntos, entonces lo ideal es no guardar el problema en un cajón, y abordar todo lo que os ha llevado a este punto en terapia de pareja.

Fundamental: que ambos queráis poner de vuestra parte, sin culpabilizar, sin dañar más… pero si asumiendo ambos la parte de responsabilidad que os corresponde. Y desde ahí, construir.

Responsabilidad de ambos

Si, la responsabilidad de lo que pasa en la pareja es de los miembros que forman la pareja, de ambos.

Puede que te parezca injusto si has sido la persona herida, pero realmente lo sucedido es un precio que se paga por temas como: problemas que no se resuelven y que siempre se postergan, por falta de comunicación, por falta de madurez a la hora de abordar temas complejos, por rigidez en la toma de decisiones que afectan a ambos…

Una vez que ha reconocido que te ha sido infiel, no tienes obligación de seguir con tu pareja… Nadie está obligado a nada. Eres libre de escoger a quién amar. El amor es una decisión.

No mendigues amor

Cuando aparece la infidelidad en una pareja, a la vez afloran temas como: el respeto, el amor propio, la dignidad…

Hay una pista que os quiero dejar clara: los sentimientos no se suplican ni se obligan. Los sentimientos se construyen: con comunicación, con respeto, con confianza, con compromiso, dando en tu vida su lugar a la otra persona, dignificándola… No se pide lo que no se da… No tienes lo que no eres capaz de ofrecer.

Si riegas una planta en su justa medida, la planta crece hermosa, si no la riegas o solo le pones agua, mucha agua de vez en cuando… la planta muere.

Si tú no te respetas, nadie más lo hará.

¿Se puede perdonar una infidelidad?

Absolutamente SI. Pero he de puntualizar que para eso tiene que darse un deseo real de querer hacerlo, así como compromiso de ambos de recomponer la relación para que la experiencia vivida haga incluso más fuerte a la pareja.

Muchos de los que habéis pasado por este duro trago habláis de que habéis perdonado con la mente, pero que el corazón aún está dolido.

Otros habláis de que es algo imperdonable, pero el amor que sentís por la persona y el peso de la historia compartida os hace querer volver intentarlo.

Me resulta complicado hablar de PERDONAR, ya que esa palabra nos sitúa en una posición de superioridad respecto al otro. Para no autoengañarnos, vamos a ver qué puede significar eso del perdón al otro.

Me gustaría que vieras el perdón como:

  • Una opción. Si la decides, bien; y si no, también bien.
  • Una forma de no cerrarte a vivir en el rencor. Puede ser complicado porque el resentimiento es una coraza que usamos para protegernos, pero nos endurece el alma.
  • Algo que va a requerir tiempo y trabajo interno, reflexión… No pasa de la noche a la mañana.
  • No significa que seas débil: cuidado con creer que perdonar es un signo de debilidad.
  • No significa que olvides.
  • No significa que justifiques lo que ha pasado.
  • No significa que quieras volver a ser su pareja.

Perdonar siempre será tu decisión personal, y eso va a depender de tus propios principios y valores.

Cada persona debe decidir si está dispuesta a ser flexible en sus creencias, y hasta qué punto. Cuando nos enteramos de la infidelidad de nuestra pareja, nuestro castillo de naipes cae y toca recomponer todo, también eso, nuestros valores como persona, como pareja.

Pasos a dar cuando decides el perdón…

Antes de tomar ninguna decisión, ten en cuenta estos puntos:

  • Aquello que causó la traición: Haceros preguntas relacionadas con lo que le faltaba a vuestra relación y con el tipo de dinámicas tóxicas que habéis mantenido (poco tiempo a solas, centraros únicamente en los niños, dar demasiados permisos a las familias políticas…)

No es que con esto justifiques la infidelidad… sólo es importante para que ambos tengáis cuenta en qué contexto ocurrió.

  • Cuál ha sido el grado de la infidelidad: no es igual una infidelidad de una noche loca, que haber mantenido una relación secreta por años… Tampoco es lo mismo si ha pasado una vez o han sido muchas veces.
  • Tipo de infidelidad: Valora si ha sido una infidelidad sexual o también ha habido componente sentimental. Y sobre esto, valora a lo que tú le das más importancia, y como eso puede influir en tu decisión final sobre lo que hacer.
  • Qué consecuencias ha tenido esta infidelidad: Impacto en tus hijos, problemas económicos, dolor emocional en tu familia cercana…
  • Valora lo que sientes por tu pareja: Valora si a pesar de todo quieres continuar en la relación, si serás capaz de volver a confiar y de qué modo te podrá afectar en la relación el hecho de intentarlo.

Al principio puedes creer que esta decisión puedes tomarla solo con la cabeza… pero, aunque eso puede darte seguridad, pronto te darás cuenta de lo importante que es perdonar también con el corazón. Es importante que haya coherencia entre la razón y la emoción. Ve hacia dónde quieres, pero despacio, acompasando ambos, corazón y razón. El corazón suele ir más despacito.

Las fases

Sanar una relación rota por una traición suele pasar por estas fases:

  • Reconocer el daño hecho.
  • Asumir responsabilidades.
  • Comunicarse de forma sincera.
  • Reconstruir la confianza, ya que sin confianza no hay relación posible.

La confianza

Si tiempo después de volver no eres capaz de vivir de forma tranquila con tu pareja, replantéate la relación.

Vivir constantemente en preocupación, interrogando, siguiendo y desconfiando, no es sano.

La confianza es crucial para que una relación sea sana y estable.

En definitiva, algunas parejas deciden trabajar su vínculo de nuevo, mientras que otras deciden continuar sus vidas por separado.

Todas las opciones son válidas. Ambas opciones son valientes.

Si lo que finalmente decides es dejar a tu pareja… solo decirte que superar una ruptura amorosa no es algo que vaya a pasar en un mes o dos… No hace falta ir rápido. No es adecuado. No enquistes un duelo no realizado por tapar el sufrimiento con otras relaciones esporádicas, fiestas, trabajo…

Recuerda, todo pasa, y esto también pasará… tienes recursos suficientes para afrontar la traición, y para salir adelante, también en esta situación.

Tienes que aprender a levantarte de la mesa cuando ya no se sirve amor.”

Nina Simone.

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DESESPERANZA
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VIVIR CON DESESPERANZA

DESESPERANZA

Por Ángela Peco Psicología.

Llevo días reflexionando sobre la desesperación. Ese lamento que unos no expresan, y otros viven haciendo de ella su “canción psicológica”… pero que en ambos casos responde a no ver salida…

La desesperación es como un canto negro que surge de un vacío enorme en el alma… Un canto que nos hace vivir apagados, sin encontrar alegría en nada de lo que nos rodea, sin ser capaces de disfrutar, de sentir nuestro cuerpo en calma, con un río interno que no para en nuestros ojos, y que a veces ni siquiera es capaz de expresarse en lágrimas.

Como la propia palabra expresa, desesperación… es vivir sin esperanza. Sin esperanza de que tu situación vaya a ir a mejor. No se ve esa famosa luz al final del túnel.

Quien siente esa desesperanza habla de agotamiento mental, emocional y conductual. Es estar cansado de tantas decepciones y tristezas acumuladas… que se da todo por perdido.

Si hay algo que me alerta en consulta y en la vida… es ver esa emoción en los ojos de la persona que tengo delante.

Un autor que me viene a la cabeza siempre que hablo de este tema, es Viktor Frankl con su obra “Un hombre en busca de sentido”. Una joya, por lo que expresa, por como lo expresa, por sus conclusiones… y sobre todo porque es vivencia… real, la vida.

Este hombre, psicólogo superviviente de varios campos de concentración nazi, creó la logoterapia, basándose en la unión de dos conceptos: sufrimiento y pérdida de sentido. Ofreciendo, sin embargo, una visión positiva donde según su experiencia, pudo comprobar que, a pesar del sufrimiento, el hombre puede afrontar cualquier dura realidad si en su mente aparece una esperanza, una ilusión, un motivo.

 Todos vivimos la desesperación en un momento de nuestras vidas.

Es difícil encontrar alguna persona que no haya pasado por un momento de desesperación en su vida, donde no se haya sentido bloqueado, perdido… cuando nos parece que el mundo va en nuestra contra.

Cuando esto es ocasional, podemos tolerarlo.

Cuando alimentamos esta situación con ciclos de pensamientos rumiantes, obsesivos, negatividad e indefensión… entonces aparecen emociones más difíciles de sortear: tristeza, rabia, frustración…

Emociones que si no eres capaz de gestionar con inteligencia pueden llevarte hacia un trastorno depresivo.

Tu mayor enemigo eres tú.

La desesperación llevada a su extremo, termina generando en la mente de la persona ideas extremas también. Ya sabes lo que opino de los extremos… (sal corriendo cuando te veas en alguno de ellos).

Entre esas ideas extremas está la ideación suicida… la vía de escape que aparece en tu mente como resultado de la desesperanza. Por favor si es tu caso pide ayuda psicológica.

Cuando una persona sufre depresión mayor u otros trastornos como por ejemplo el trastorno bipolar, es muy común que estas ideas aparezcan en su mente.

Agárrate a la ira.

Siempre digo que prefiero que sientas ira a que sientas tristeza… La ira te activa, la tristeza hace que te abandones y abandones todo, que todo te acabe dando igual.

En la desesperación habitan ambas emociones (ira y tristeza), y es la ira la que te puede ayudar.

Sé que esta emoción tiene muy mala fama… no la conocemos del todo bien. La ira es destructiva, sí, pero también es poderosa, energética, reivindicativa y transformadora. Todo depende de lo que hagas con ella. Esa es tu responsabilidad.

Una persona desesperanzada, siente un profundo enfado con el mundo y consigo misma. Ese enfado es el que puede ayudarla.

La terapia en casos de desesperación.

La terapia en estos casos puede ayudarte a encontrar tu sentido de vida. Tu para qué… en la vida. Puede ayudarte a trasformar tu discurso interno. A apartar la tristeza y sacarte a flote agarrándote a esa energía que te proporciona el enfado que también sientes.

En terapia te puedo ayudar a darte cuenta de tu enfado, a sacarlo, a sentirlo y a transformarlo.

La desesperación tiñe tu mirada con unas gafas oscuras, que ven lo peor del mundo, de los que nos rodean y de nuestro ser.

Está bien ver nuestra “sombra” y aceptarla, como nos dice Jung, pero una vez vista y aceptada, el siguiente paso es trascender ese lodo. Quedarnos atrapados en él es un error.

Ya es momento de dejar atrás el sufrimiento y a todos los que te unen a él. Rompe cadenas.

La desesperanza… la antesala de la depresión.

La desesperanza, además de esa mezcla de tristeza y rabia, de la que hemos hablado antes, tiene una importante dosis de baja autoestima, frustración, amargura y un elevado discurso pesimista (interno y externo).

Mantener este hilo conductor nos llevará sin duda a un proceso depresivo.

Por este motivo es fundamental tratar la desesperanza como paso para prevenir la depresión.

Te invito a llevar a cabo estos pequeños ejercicios para abordar la desesperanza:

  • Mentaliza cómo te sientes, intenta dar nombre a cada estado emocional que tengas.
  • Intenta darte cuenta que la desesperanza es un estado acumulativo: resuelve las cosas que te incomodan, no las dejes pasar por alto.
  • La desesperanza se alimenta de malos hábitos, que pueden ser mentales, físicos… A partir de hoy intenta incluir en tus días nuevos hábitos. Al principio te va a costar, pero después irás dándote cuenta de los beneficios de la flexibilidad.

Muchos me contáis que estáis dentro de un pozo oscuro… prefiero que me cambiéis esa metáfora por otra un poco más esperanzadora… prefiero que pienses que estás dentro de un túnel oscuro, porque dentro del túnel puedes avanzar, en la oscuridad, hacia la luz que seguro estará detrás. Confía.

Dentro del pozo no importa nada, no hay sitio para nadie, solo para ti y tus miedos… Tu mente no ve forma de salir y solo en esa oscuridad encuentra escapatoria… Tu mente te está mintiendo.

Sientes que no eres importante para los demás… pero los demás no saben cómo poder ayudarte, porque tu foco de atención se centra en que los demás se aprovechan de ti, te faltan el respeto, no te dan atención… sin embargo si amplias tu foco y te centras en lo “micro”, cada día, cada persona te ofrece pequeños gestos positivos a los que te invito aferrarte para salir de esas tinieblas: sentir el calor del sol en tu rostro, una mirada cómplice de un niño, mirar el amanecer y sus colores, darte cuenta de los momentos de amor que vives con los tuyos, el café al que te invita tu compañera de trabajo… micro cosas, que marcarán la diferencia de tu día. Te lo aseguro.

Sal de tu mente, sal del pozo:

  • No eres una carga para los demás. No finjas ni brindes falsas sonrisas para no preocupar. Puedes expresarte, pero no caigas en el vicio de la queja interna, porque es eso, un vicio que no te deja escapar. Intenta no quejarte, ni hacia fuera ni por dentro. Sustituye la queja por gratitud.
  • Observa la rigidez de tu mente, observa las distorsiones que utiliza para no permitirte salir del pozo: pensamientos radicales (“todo el mundo me hace daño”, “mi vida es un auténtico fracaso” …) etiquetas que te dañan (“soy una mala madre”, “estoy loca…”), filtrado de la realidad por las gafas grises de la desesperanza (“haga lo que haga, todo me sale mal”) …
  • Acepta tus emociones negativas. No pasa nada por mirarlas de frente, y escuchar lo que te quieren decir. Están ahí por y para algo. Te están enseñando heridas que no están curadas. Te están pidiendo a gritos que de una vez te valores, te cuides, pares, te priorices…
  • La vida primero te susurra, y si no le haces caso, después te grita… Si el dolor que sientes ahora es fuerte, es porque cuando fue más débil no le hiciste caso. Por eso, ahora afronta. Planta cara a todo lo que te abruma: a tu familia, a tu jefe, a tu pareja, a tus hijos… no dejes que abusen más de ti. Pon límites. Organiza tus prioridades. Coloca cada cosa en su lugar. Paso a paso…
  • Ten clara una cosa: el dolor es algo temporal. Siempre hay niebla antes de salir a la luz. Pero tienes que atravesar el camino.
  • Cambia tus hábitos mentales: Toma la primera decisión, la de cuidar tu cuerpo, mimarlo, quererlo, aceptarlo. Toma otra decisión, la de cuidar tu mente, nútrete de belleza, de pensamientos positivos, de palabras bonitas (saca de tu mente palabras como miedo, dolor, culpa, ira, agresión…. y sustitúyelas por otras como cariño, belleza, alegría, poder, generosidad…).
  • La gratitud nos ayuda a mirar la vida desde otro ángulo. Aprende a irte a la cama cada noche agradeciendo a la vida por tres cosas cada día (no hagas trampa, ¡no quiero que sean siempre las mismas!). Puedes pensar que no tienes tantas cosas por las que dar las gracias, pero poco a poco verás cómo mejoras en eso. Acostumbra a tu cerebro a buscar posibilidades, los problemas ya los busca él solo…
  • Entiende que llevas mucho tiempo viviendo en la oscuridad, tu mente se ha hecho experta en buscarla, y se siente cómoda en la incomodidad. Este vínculo tóxico solo puedes frenarlo tú utilizando el arma de tu voluntad al principio, que se convertirá en hábito después cuando lo entrenes. Y cuando se convierta en hábito el pensar con más flexibilidad y el agradecer, entonces, no te costará nada. Se constante y verás los resultados, te lo garantizo.

Pide ayuda

Si te sabes la teoría, pero te cuesta llevarlo a la práctica, pide ayuda.

Pide ayuda a tus amigos, a tu familia, a profesionales cualificados.

Pedir ayuda no es de personas débiles. Apóyate en quienes te rodean, permítete recibir apoyo.

Nada es eterno… la oscuridad tampoco. Sólo necesitas apoyo para cruzar el túnel.

«La desesperanza es como un velo que oscurece el horizonte, nublando la posibilidad de cambio y atrapando al individuo en la creencia de que el dolor es permanente, cuando en realidad es temporal y puede ser transformado.» Anónimo.

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Puedes encontrar más información y material en el canal de You Tube de Ángela Peco Psicología

PAS. PERSONAS ALTAMENTE SENSIBLES
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PAS. PERSONAS ALTAMENTE SENSIBLES.

PAS. PERSONAS ALTAMENTE SENSIBLES

Por Ángela Peco Psicología.

PAS. PERSONAS ALTAMENTE SENSIBLES.

Sentir, sentir tanto que duele, que abruma…

Las cosas afectan más que al resto de las personas.

Sienten el mundo de una manera tan intensa, tan especial que al resto nos cuesta entender su sensibilidad. Esto hace que muchas veces, las personas que presentan el rasgo se sientan incomprendidas y diferentes.

Sienten de una manera más amplia, y también reaccionan de una manera más intensa.

Sería algo así como ser una mariposa en un mundo lleno de cactus. Personas que viven en un mundo que no entienden ni en el que se sienten entendidos… y que muchas veces acaban refugiándose en la depresión.

Según la Asociación de Personas con Alta Sensibilidad de España, aproximadamente el 20 % de la población mundial presenta este rasgo.

¿Qué es una Persona Altamente Sensible?

La Dra. Elaine Aron fue la persona encargada de dar nombre a este rasgo de personalidad conocido como: Personas con Alta Sensibilidad (PAS).

Estas personas tienen más desarrollado que el resto, su sistema neurosensorial. Eso les permite recibir toda la información de su entorno en forma de avalancha. Y las avalanchas, cuando no estás preparado para recibirlas… duelen.

Antes de seguir… quiero puntualizarte algo, la alta sensibilidad es un rasgo de personalidad… no es un trastorno psicológico.

Características de las Personas con Alta Sensibilidad

  • Su intuición, empatía, capacidad de reflexión las hace distinguirse claramente del resto del mundo que valora otras características como la resolución, la rapidez, la brusquedad…
  • Timidez y capacidad de conexión con los demás.
  • Viven la vida con intensidad, cada pequeño gesto, cada pequeño detalle es importante, para bien y también para mal, porque esta característica les hace vivir en alerta… se agotan.
  • Perciben pequeñas sutilezas que para el resto pasan desapercibidas: ellos las perciben de forma casi instintiva. Desmenuzan los gestos, los detalles, los tonos, las palabras… y deducen de esa forma mucha información. La que para el resto del mundo pasa desapercibida.
  • Prefieren la soledad. Es su refugio, y una forma de recargar su energía.
  • Hipersensibilidad sensorial: Tienen problemas para tolerar ruidos fuertes, olores intensos, sabores radicales…
  • Se frustran con la falta de sensibilidad de los demás: se agobian y no pueden comprender la superficialidad e indiferencia del resto del mundo… Esto sobre todo afecta a su tranquilidad emocional.
  • Alta reactividad a las injusticias.
  • Puntúan muy alto en creatividad, honestidad

Los pilares del rasgo PAS. Modelo D.O.E.S

En una publicación que tuvo lugar en el año 2010 y se publicó en la revista “Social Cognitive and Affective Neuroscience”, la razón de que estas personas sean más sensibles a todo tipo de estímulos, tanto físicos como emocionales, tiene su explicación a nivel neurológico.

Según la Dra. Aron, las características de una persona PAS pueden agruparse en 4 pilares:

  1. Profundidad en el procesamiento (Depth of processing)

Tendencia a procesar la información de forma exhaustiva. Con intensidad, con reflexión.

El funcionamiento de su ÍNSULA, es muy pronunciado. Es la parte del cerebro que está relacionada con el procesamiento profundo de la información, con la percepción, con la conciencia… En muchos manuales, la ínsula es conocida porque se le da el nombre de “asiento de la conciencia”.

  1. Sobreestimulación (Overstimulation)

Tendencia a experimentar saturación sensorial.

Su SISTEMA NEUROSENSORIAL suele ser más sensible de lo común, de modo que procesan una gran cantidad de estímulos. Se agotan.

El umbral de dolor de las personas altamente sensibles es muy bajo, de tal modo que una luz intensa, el sonido fuerte o el simple roce de la ropa es para ellos muy molesto, e incluso doloroso.

  1. Reactividad Emocional (Emotional reactivity)

Viven de forma muy intensa de las emociones, tanto positivas como negativas. Esta forma de vivir las emociones se relaciona mucho con el elevado nivel de EMPATÍA que experimenta.

Las áreas del cerebro que se relacionan con la conciencia, la emoción, la empatía y las maravillosas “neuronas espejo” están más activas que en personas que no tienen este rasgo.

El mayor problema para la empatía de un PAS es que el resto del mundo carece de su misma empatía, y por lo tanto viven en un claro desequilibrio respecto a su sensibilidad y la de quienes les rodean. Se dan cuenta de que son muy diferentes, pero, lejos de entenderlo, se culpabilizan por ello.

  1. Percepción de las Sutilezas (Sensing the subtle)

Son personas especializadas en la detección de sutilezas, de cualquier cambio en su entorno (físico, conductual, emocional…), tanto en sí mismas con el resto de seres que hay a su alrededor.

Aclarando algunas confusiones

  • Ser PAS no es lo mismo que ser hipersensible.
  • Ser PAS no es un trastorno, es un rasgo.
  • Quien es PAS no es necesariamente susceptible.
  • Ser PAS no es lo mismo que tener altas capacidades.
  • Ser PAS no es sinónimo de espiritualidad o videncia.

Consejos prácticos si eres PAS

  1. Intenta prestar atención a todo aquello que desencadena tu malestar:

Observa cuando sientes que la vida te abruma, y busca formas de reducir el impacto.

Intenta darte cuenta de cuáles son los desencadenantes que te generan esa sobreestimulación y busca maneras, que te sirvan a ti, de reducir su impacto en tu vida.

Por ejemplo, observa cuándo necesitas tomarte un descanso y retirarte a un lugar en calma (aunque sea el “descanso de la escalera” de tu casa) cuando te sientas que te sobrepasan los estímulos o las emociones.

Este simple ajuste te permitirá sobrellevar mejor la sobre estimulación y la ansiedad que le genera a la alta sensibilidad.

  1. Reconoce tus cualidades positivas

Dedica tiempo a cuidar de ti, encuentra lo que te aporta equilibrio y disfruta de tus cualidades como PAS: tu creatividad, el amor a la música, al arte…

  1. Afronta el estrés de manera positiva

Busca técnicas para afrontar el estrés y la ansiedad de situaciones complicadas para ti en el día a día. Practica técnicas como la respiración, meditación, paseos conscientes… o lo que a ti te sirva.

Cuando te enfrentas a una situación estresante que daña tu sensibilidad, tomarte unos minutos, céntrate en tu respiración, y busca en ella la calma.

  1. Comunicación abierta

Cuando comunicamos a los que nos rodean todo lo que para nosotros es fundamental, creamos relaciones más reales y sólidas.

Los demás comprenderán mejor la intensidad de tus emociones y de esa forma podrán estar más dispuestos a apoyarte en tus altibajos y tu bienestar emocional.

Si eres PAS seguro que te suenan frases como estas: “no se te puede decir nada”, “es que te tomas las cosas muy a la tremenda”, “todo te afecta”…

Alta Sensibilidad y Depresión

Una persona PAS no es que muestre más tendencia a sufrir depresión, pero sí es cierto que experimentarán más con más frecuencia sensaciones como: decepción, tristeza diaria, sensación de estar fuera de lugar, de no encajar…  

Cuando las personas altamente sensibles han vivido situaciones más complicadas de lo habitual, puede que sí tengan más propensión a la depresión, pero de igual forma puede suceder en una persona “no PAS”. ¿De qué situaciones hablo? De estas:

  • Infancias con traumas.
  • Sentirse distintos y aislarse para no ser dañados.
  • Vivir continuamente sobre estimulados y con altos niveles de estrés.

 

«Hacerte consciente de tu sensibilidad te permitirá vivirla como una fortaleza, en lugar de percibirla como una debilidad.» Elaine Aron.

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Estrés y ansiedad
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ESTRÉS Y ANSIEDAD

Estrés y ansiedad

Por Ángela Peco Psicología

Vivimos en una sociedad donde el estrés convive con todos nosotros. Lo hemos normalizado. Nuestra vida está ligada a la autoexigencia a muchos niveles: personal, laboral, social, familiar…

Lo hemos interiorizado tanto que incluso no somos capaces de detectar las líneas rojas que nos informan que estamos rozando el peligro, que estamos forzando la máquina… finalmente nuestra salud física y psicológica acaba resintiéndose.

¿QUÉ ES EL ESTRÉS?

El estrés es una reacción psicofisiológica que se produce en nuestro organismo ante una demanda ambiental excesiva. Esto lo que desencadena es una cascada de hormonas que nos preparan para la acción.

CONSECUENCIAS DEL ESTRÉS CRÓNICO

Los picos de estrés son normales, y estamos preparados para afrontarlos. El problema surge cuando esta situación se mantiene en el tiempo de forma continuada… ya que eso supone que esa activación se instale de forma continua en nuestra vida, lo que termina provocando un autentico desequilibrio psicofísico y afectando por lo tanto a nuestra salud:

  • Estados de depresión y ansiedad.
  • Desajuste hormonal.
  • Alteraciones de sueño.
  • Problemas de alimentación.
  • Problemas en las relaciones sociales.
  • Afecciones en la piel y caída del cabello.
  • Problemas menstruales.
  • Alteraciones digestivas.
  • Problemas arteriales y cardíacos: hipertensión, enfermedades coronarias.
  • Problemas de peso.

TIPS PARA MANEJAR EL ESTRÉS

Todo esto son motivos más que suficientes para que nos planteemos la importancia de reducir el estrés en nuestras vidas.

  • Meditar, reducir la velocidad del ritmo diario y centrarnos en el momento presente.
  • Contar con una red social que nos brinde apoyo y comprensión.

No se trata de irnos a los extremos… no soy partidaria de los extremos en ninguna de las facetas de la vida. Puedes presentar estrés tanto por tener muchas cosas que hacer como por contar con demasiado tiempo libre. Siempre buscar el equilibrio es la acción correcta.

Quizás estos TIPS te ayuden:

  • IMPORTANCIA DE CONTROLAR TU VIDA: Tu tiempo de trabajo, tu tiempo de descanso, tu tiempo de ocio, tu tiempo de familia, tu tiempo de soledad… comienza a ser disciplinado con el respeto de todas las áreas de tu vida, sin potenciar unas sobre otras sin tu consentimiento. No te olvides de improvisar de vez en cuando. Sentirse vivo, no somos máquinas (afortunadamente).
  • PON RUTINAS EN TU VIDA. Adapta la realidad a tu ritmo. Siéntete cómodo con lo que haces. Mantener una rutina nos centra. Pero tampoco permitas que las rutinas te atrapen. Utiliza siempre cada recurso con inteligencia y utilizándolo para tu bienestar.
  • DESCANSAR ES FUNDAMENTAL PARA NO SOBRECARGAR TU MENTE: Nuestra concentración tiene un límite. Cuando superamos ese límite empezamos a equivocarnos, nuestro humor se resiente… Tómate 10 minutos de descanso cada 50 de trabajo.
  • HAZ COSAS QUE TE GUSTEN. Intenta que en tus días siempre haya algo gratificante, que te guste hacer y que hagas entre todas tus obligaciones. Te ayudará el llevarlo a cabo para reconectar de nuevo con quien “eres”… y para seguir después con lo que “debes”.
  • SI ALGO TE MANTIENE “ATASCADO”… trata de cambiar el foco, déjalo por un rato. Tomar distancia nos ayuda a ver las cosas desde otro punto de vista.
  • USA LA MÚSICA. La música es un bálsamo para nuestro cerebro, lo ayuda a relajarse a dispersarse. Aprende a usarla. Es genial acompañarnos de música en tareas sistemáticas, que no requieren toda nuestra atención. Sin embargo, en tareas más complejas, la música puede actuar como un distractor. Por otro lado, es genial utilizar música para cambiar nuestro estado de ánimo.
  • HAZ DEPORTE: No se trata de machacarte en el gimnasio, simplemente camina deprisa, sal a correr, camina por el campo… Es agradable, no pongas excusas y hazlo.
  • APRENDE A DECIR QUE NO. Esta recomendación te la haré una y mil veces. No es sano perjudicarnos a nosotros mismos por no ser capaces de decir que no para evitar que otra persona se sienta mal…
  • Hay cosas que pueden esperar y cosas que no… prioriza lo importante.

LÍNEA ROJA: CUANDO EL ESTRÉS SE VUELVE CRÓNICO

Se trata de no cruzar tu línea roja… ni más ni menos.

Esa línea la marca la sensación de control sobre nuestra vida. Cuando la cruzas, aparece una estampida de problemas cognitivos, de atención, de memoria, de reflexión, desborde emocional…

A ese lado de la línea dejamos de responder con inteligencia, dejamos de actuar… y lo que hacemos es REACCIONAR, ya que el cerebro está tan agotado que lo que necesita es ahorra energía, ya que no le llega la energía que necesita para funcionar correctamente, porque sin darte cuenta ese aporte extra de energía se lo están llevando otras zonas del cuerpo como por ejemplo los músculos, que están preparados continuamente para afrontar un ataque (aunque no esté el estímulo presente).

El estrés crónico no te prepara para pensar, te prepara para reaccionar.

De esta forma, cuando vives en la zona roja… parecen entre otras cosas:

  • Fallos cognitivos: Dejamos de pensar con claridad, nos cuesta tomar decisiones, aparecen problemas de concentración, de memoria, nos cuesta reflexionar…
  • Observamos la realidad con visión en túnel. Centrados sólo en lo negativo, viendo sólo los problemas e incapaces de buscar soluciones.
  • Nos envuelven las emociones negativas que nos mantienen en la angustia y la indefensión… y la indefensión acaba provocando la temida depresión.

Todos podemos sufrir estrés en un momento de nuestra vida, puntual y limitado en el tiempo. Eso es normal.

Lo que no podemos valorar como normal es cuando esto se cronifica. No es normal acostumbrarse a vivir de una forma anormal.

Necesitamos “culturizarnos” en materia emocional. Aprender a manejar los miedos, los pensamientos irracionales, aprender a responder mejor ante las dificultades cotidianas.

Todo esto sigue siendo un reto a día de hoy, en el que cada vez más personas están tomando conciencia. Quizá por eso tú estás leyendo esto… Quizá por eso yo lo estoy escribiendo…

«El estrés es el miedo de que las cosas no salgan como esperamos. La solución es aprender a relajarse y afrontar la vida con una mente tranquila y un corazón valiente». Thich Nhat Hanh,

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Familias que ahogan
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FAMILIAS QUE AHOGAN

Familias que ahogan

Por Ángela Peco Psicología

Está claro, no elegimos a nuestras familias biológicas… y mucho menos a familias que nos ahogan… pero a veces, la vida las impone.

En nuestro árbol genealógico existen ancestros con sus luces y sus sombras, cruces de parentescos, vivencias bellas y horribles, y un padre y una madre que a su vez descienden de otros árboles con más historias que los conforman.

Nuestros padres biológicos son los que han de proporcionarnos seguridad, amor, estabilidad, confianza… para ayudarnos a crecer y madurar.

Este artículo lo escribo porque, obviamente, esto no siempre es así… ya que a veces los adultos que conforman una familia no siempre están preparados para aportar todo eso que se espera de ellos.

Cuando crecemos, somos nosotros quienes elegimos nuestra propia familia social: amigos, parejas… pero los primeros vínculos son siempre determinantes, y marcados por esos miembros más cercanos.

Una cosa es no saber, otra cosa es ser tóxicos

Quiero dejar clara esta diferenciación, no es lo mismo provenir de una familia tóxica, que provenir de otra donde no haya sabido constituirse como núcleo familiar.

Nos reflejamos en nuestros padres, abuelos, tíos y nos apoyamos en ellos. Eso nos ofrece seguridad.

Si eso no ha existido, crecemos con una sensación de vacío interno, inseguridad, miedo y baja autoestima.

Nos es muy difícil confiar en el mundo, ya que nuestra familia de origen no nos ha aportado esa confianza.

En muchos de estos casos suele haber detrás una condición mental patológica.

La doctora Liane J. Leedom desarrolló un trabajo donde explica todo esto de forma magistral: El impacto de la psicopatía en la familia.

Y sí… las depresiones y ansiedades del hoy, son vacíos del ayer. Sin ninguna duda.

Lo que sí es una relación tóxica

Hablamos de relaciones tóxicas cuando han ocurrido situaciones de desapego fuertes, abandono o maltrato…

Sin embargo, no hace falta ir a ejemplos tan extremos, ya que hay familias en las que las relaciones de apego son tan asfixiantes y manipuladoras que dañan.

Algunos ejemplos son:

  • Madres o padres que no dejan madurar a sus hijos porque los sobreprotegen en exceso.
  • Aquellos que buscan que sus hijos les presten atención de forma continua.
  • Los que tienen una necesidad diaria de saber qué hacen sus hijos y con quién.
  • Los que les exigen favores… con el consiguiente chantaje emocional que hay detrás de todo esto.

No es sólo el chantaje emocional lo que aquí me preocupa, sino el sufrimiento que esto genera en unos hijos (adultos) que enfrentan esa exigencia diaria interfiriendo en sus vidas sin atender a ningún tipo de respeto o límite.

Esto puede llevar a los hijos y a los padres a vivir en continuos enfrentamientos.

Normalmente en este tipo de relaciones existe el uso del victimismo, la manipulación e incluso el ataque verbal o físico… lo que origina vivir de forma alterada cuando se está cerca de estas personas o sientes que el bienestar de las mismas depende de que tú cedas o no a esas demandas o chantajes.

El primer paso hacia la liberación es reconocer y aceptar que estás inmerso en una dinámica familiar tóxica.

Esto puede implicar ser honesto contigo mismo sobre los patrones dañinos que se repiten una y otra vez en las interacciones con tu familia.

El chantaje emocional puede manifestarse de muchas formas, desde críticas constantes y descalificaciones hasta amenazas de abandono, suicidio o rechazo.

Observa cómo te sientes en presencia de tu familia y ¡ojo! si te encuentras cediendo a demandas irracionales o sacrificando tu bienestar “por el bien de la armonía familiar”.

El súper poder de los límites

Siempre que te sientes víctima de un abuso… te hablo de poner límites.

En este caso es evidente que también te lo recomiendo: poner límites y establecer prioridades te ayudará a tomar decisiones antes de tener que tomarlas, porque los límites que pongas tomarán la decisión por ti.

Si tu prioridad es tu salud física o psicológica, la obligación moral que te impone tu familia, tendrás claro que está por debajo de esas prioridades.

Sé que es fácil decirlo, o escribirlo en este caso, pero que al llevarlo a cabo en la vida es complejo, porque hay muchos juegos psicológicos que nos confunden.

De la familia impuesta a la familia escogida

No es obligatoria tu fidelidad y encadenamiento a tu familia de origen si esta te daña… tienes derecho a alejarte y a escoger en tu vida a esas personas que te aporten verdadera felicidad.

Te propongo estas pautas por si te sirven:

  1. Pon límite al contacto. Puede ser complicado el contacto cero, pero sí que puedes valorar lo imprescindible, de lo que no lo es.

De nuevo, establece prioridades (cuando sí es necesario y cuando no lo es) y sobre todo no te afectes por sus reproches debido a tu distanciamiento. Ellos usarán sus estrategias, y tú usa las tuyas.

  1. Usa la asertividad en tus encuentros:
  • Pide que te hablen con respeto.
  • Déjales claro lo que no vas a permitirles.
  • Pon límites claros, aprende a decir que “no” sin culpa.
  • Cuando se salten tus límites, explícales las consecuencias: más distanciamiento, no contacto físico…
  1. Rodéate de una buena red de apoyo externo: al final somos seres sociales y necesitamos relacionarnos con los demás.

Rodéate de amigos, vecinos, compañeros… Si sólo mantienes relaciones con tu familia tóxica puedes acabar incluso enfermando físicamente.

  1. No permitas que su ego saque al tuyo. No confrontes.

La confrontación no tiene sentido porque suelen ser personas que no tienen sentido de la responsabilidad de lo que hacen, por eso:

  • Ignora sus provocaciones.
  • Sólo lleva con ellos interacciones cortas y asertivas. Lo emocional no sirve… si lo usas te dañará.
  • Ante sus demandas y victimismos… Indiferencia.

Para que esto te salga bien, has de ser consciente de la importancia de mantener distancia emocional, y ser firme en tu decisión de no dar un paso atrás.

  1. Desapégate

Libérate de forma progresiva de lo que te hace daño:

  • No esperes cambios en ellos, pensando que te van a validar o apoyar… Una cosa es la familia ideal que tienes en tu mente, otra cosa es la familia real, la que es.
  • Eres responsable de ti mismo. Tú has de ocuparte de tu felicidad y de tu bienestar.
  • Refuerza tu autoestima (con otros contextos, con otras personas…)
  • Observa los mensajes dañinos que hay en tu mente y que provienen de tu núcleo familiar. Reformúlalos, ¡no son tuyos!
  1. Plantéate el futuro ¿Qué relación quieres mantener con ellos? Tenlo claro.
  2. Pide ayuda psicológica: ellos no van a cambiar, eres tú quien debe actuar. Sana tus heridas y busca estrategias que puedas usar en determinado tipo de situaciones.

No tengas miedo de pedir ayuda cuando la necesites y recuerda que hay fuerza en la vulnerabilidad compartida.

«El vínculo familiar es la mayor fuente de apoyo y amor, pero también puede convertirse en una jaula emocional si está lleno de toxicidad y manipulación». Anónimo.

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qué hacer ante un ataque de ansiedad
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¿QUÉ HACER ANTE UN ATAQUE DE ANSIEDAD?

qué hacer ante un ataque de ansiedad

Por Ángela Peco Psicología

¿Qué es un Ataque de Ansiedad?

Imagina que estás en una montaña rusa emocional, pero esta vez no estás en un parque de atracciones.

De repente, tu corazón comienza a latir más rápido de lo normal, sientes un nudo en el estómago y una sensación de ahogo que te envuelve.

Te sientes abrumado por una sensación de miedo intenso, aunque no sabes exactamente a qué le tienes miedo.

Estás sufriendo un ataque de ansiedad.

Un ataque de ansiedad es como una tormenta que aparece sin previo aviso en un día soleado.

Es una experiencia abrumadora que puede dejar a la persona sintiéndose completamente desorientada y vulnerable.

Durante un ataque de ansiedad, el cuerpo entra en un estado de alerta máxima, como si estuviera luchando contra un peligro inminente, aunque ese peligro no sea real.

¿Cuáles son sus Síntomas?

Los síntomas pueden variar de una persona a otra, pero algunos de los más comunes incluyen:  palpitaciones rápidas del corazón, dificultad para respirar, sudoración, temblores, sensación de mareo o desmayo, náuseas y una sensación de irrealidad o separación de uno mismo.

Es como si tu cuerpo estuviera diciendo «¡Ataca!» o «¡Escapa!» en respuesta a un peligro imaginario, pero la mente no puede convencer al cuerpo de que no hay peligro real.

Lo más importante a recordar es que un ataque de ansiedad no es peligroso en sí mismo.

Aunque puede parecerte aterrador en el momento, generalmente es de corta duración y no causa daño físico. Sin embargo, es crucial aprender a manejar los ataques de ansiedad para que interfieran lo menos posible con tu vida diaria.

Entender lo que desencadena tus ataques de ansiedad y aprender técnicas de relajación, como la respiración profunda, la meditación o el mindfulness, puede ayudarte a recuperar el control cuando sientas que estás en esa montaña rusa emocional.

También es importante buscar apoyo profesional de la salud mental si sientes que los ataques de ansiedad están afectando tu calidad de vida.

Recuerda, no estás solo ni sola en esto. Con el tiempo y la práctica, puedes aprender a surfear la ola de la ansiedad y encontrar la calma en medio del caos.

Algunos Consejos Prácticos para abordar tus Ataques de Ansiedad

Aquí tienes algunos consejos prácticos que pueden ayudarte a superar estos momentos difíciles:

Respira profundamente: La respiración profunda puede ayudar a calmar tu sistema nervioso y reducir los síntomas de ansiedad. Toma respiraciones lentas y profundas, inhalando por la nariz y exhalando por la boca. 

Prueba este ejercicio de respiración para calmar tu mente y cuerpo: inhala lentamente por la nariz durante cuatro segundos, sostén la respiración durante cuatro segundos y luego exhala lentamente por la boca durante cuatro segundos. Repite este proceso varias veces hasta que te sientas más tranquilo.

Practica la atención plena: Trata de mantener tu atención en el momento presente, en lugar de preocuparte por el pasado o el futuro. Observa tus pensamientos y sensaciones sin juzgarlos, y trata de aceptarlos tal como son.

Prueba a utilizar tu sentido de la vista, por ejemplo, observa en tu entorno 5 cosas de color verde (ve nombrándolas), 4 cosas de color azul, 3 cosas de color amarillo…. Se trata de anclarte en el presente.

Utiliza afirmaciones positivas: Repite frases positivas y tranquilizadoras para ti mismo, como «Estoy seguro y tranquilo», «Puedo manejar esto», “Todo está bien”, “Va a pasar”, «Calma»… Las afirmaciones pueden ayudarte a cambiar tu estado mental y a sentirte más en control.

Busca apoyo profesional: No tengas miedo de pedir ayuda Compartir tus sentimientos y experiencias puede aliviar la carga y proporcionarte el apoyo que necesitas.

Practica técnicas de relajación: La meditación, el yoga, el tai-chi u otras técnicas de relajación pueden ayudarte a reducir el estrés y la ansiedad. Encuentra lo que funciona mejor para ti y hazlo con regularidad.

Distrae tu mente: Encuentra actividades que te ayuden a distraer tu mente de los pensamientos ansiosos, como escuchar música, dibujar, hacer ejercicio, tejer, dar un paseo por la naturaleza…

Recuerda que los ataques de ansiedad son temporales y que pasarán. Sé amable contigo y tómate el tiempo que necesites para cuidar tu bienestar emocional.

«En medio de la tormenta de la ansiedad, siempre hay un rayo de esperanza. Con cada respiración profunda, estás un paso más cerca de encontrar la calma interior que tanto mereces».

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Síndrome del Impostor
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DESENMASCARANDO EL SÍNDROME DEL IMPOSTOR

Síndrome del Impostor

Por Ángela Peco Psicología

El Síndrome del Impostor es algo así como si tu enemigo estuviese todo el día a tu lado, en tu hombro, diciéndote que lo que haces bien, es sólo cuestión de suerte, que no te lo crees ni tú, que hagas lo que hagas lo haces de forma incompetente, que si te felicitan es por puro compromiso… que eres mediocre.

¿Alguna vez te has sentido así? ¿Sientes que eres un auténtico fraude?

No te sientas solo o sola… incluso artistas de la talla de Pedro Almodóvar, Alejandro Sanz o Tom Hanks han hablado en varias ocasiones de cómo se sienten cuando son galardonados o cuando son halagados… se sienten impostores. Sienten que lo que hacen no es para tanto. Este síndrome quiere nublar tu talento.

Posibles Causas del Síndrome del Impostor

Este síndrome es más común entre la población femenina que entre la masculina… quizá esto te pueda dar pistas de sus posibles causas:

  • Cultura de la modestia: Las mujeres hemos sido socializadas para ser modestas y humildes, esto nos lleva a crear una necesidad automática de minimizar nuestros logros y atribuir el éxito a la suerte o a factores externos en lugar de reconocer nuestro propio mérito. Así es como alimentamos la inseguridad y la autoduda.
  • Sesgo de género: En nuestra cultura, es verdad que cada vez menos, pero siguen existiendo estereotipos de género arraigados que sugieren que las mujeres somos menos capaces o menos competentes que los hombres en algunos campos. Esto puede hacer internalicemos estas creencias como propias y nos sintamos como impostoras incluso cuando tenemos éxito.
  • Autoexigencia y perfeccionismo: Las mujeres tendemos a ponernos estándares muy altos para nosotras mismas y tendemos a ser más propensas al perfeccionismo, esto aumenta la probabilidad de experimentar el síndrome del impostor cuando sentimos que no estamos cumpliendo con estas expectativas autoimpuestas. Somos nuestro peor verdugo.

Pero no se trata solo de la condición de ser mujer, la revista Children realizó una investigación en la que se detectó que existía una relación estrecha entre la paternidad y la maternidad autoritarias con el desarrollo de estos sentimientos de inseguridad, autoexigencia…

Cuando desde niños hemos vivido en un ambiente de presión y devaluación, esto puede hacernos más propensos a desarrollar baja autoestima y vivir dudando de nuestras capacidades.

¿Tienes el Síndrome del Impostor?

A pesar de que este Síndrome es muy conocido, no está recogido aún con carácter clínico en manuales como el DSM-V.

Sin embargo, no deja de ser una realidad psicológica, donde asumes que los éxitos que hay en tu vida se han debido a factores externos a ti, como por ejemplo un golpe de suerte, buenas compañías, ayuda de otros… o simplemente causalidad.

Esto que parece que no es para tanto, y no merece la pena darle tantas vueltas… hace que la vida de quien lo sufre sea una auténtica pesadilla. Ya que viven en alerta constante para impedir que se descubra por otros lo que creen que ellos son: un auténtico fraude.

Síntomas

Las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes lanzaron al mundo este término en 1978 en la revista Psychotherapy.

Estos son los síntomas más frecuentes:

  • Atribución Externa de los éxitos. Creer que todos tus logros los has conseguido por suerte, por ayuda externa o por casualidad.
  • Miedo al fracaso: Tanto es así, que entras en parálisis. El miedo a cometeré errores o no estar a la altura de lo que piensen los demás te puede llevar al ciclo de la procrastinación, a evitar desafíos.
  • Inseguridad excesiva: Un discurso interno cargado de “Y si…?” con constantes dudas sobre ti y tu valor. Acabas boicoteando tus metas.
  • Perfeccionismo exagerado: La búsqueda de la excelencia, o algo es excelente o no es digno de mostrarse al mundo… y si tus logros los valoras así, te consideras un auténtico fraude, un impostor. Imagina los niveles de estrés y autoexigencia que esta condición esconde.
  • Comparación continua: Se trata de una comparación injusta y exagerada, ya que te comparas con los demás en lo que tú pierdes… ¡Así es imposible ganar! Es un auténtico desgaste, que lo que hace es afianzar más aún tu percepción de “no ser suficiente”.
  • Ansiedad y estrés desmedidos: Creo que no hace falta que explique porqué estos factores están aquí verdad… vivir en este estado de exigencia, de tensión y alerta sin ninguna duda impactan en tu salud mental.
  • Autosabotaje: Como no quieres dejarte en evidencia delante de los demás, vas a evitar asumir puestos de liderazgo, vas a evitar las oportunidades de crecimiento profesional e incluso puede afectarte en las relaciones personales… pues puedes incluso que no mereces estar al lado de alguien a quien consideras muy por encima de ti…

Vamos a hablar de superación

Lo primero que te propongo para abordar este síndrome es que te des cuenta de tu diálogo interno. Tenemos que descubrir tus creencias y cogniciones erróneas.

Trabajar el músculo de la autoestima y tu autovaloración es clave para desactivar este síndrome tan incapacitante.

Repite conmigo: Si has llegado alto es porque lo mereces.

Crecer implica, a su vez, sortear los miedos e inseguridades para hacer realidad tus deseos. ¡Adelante!

«El problema no es que no seas lo suficientemente bueno para eso; el problema es que eres lo suficientemente bueno para eso y aún lo dudas». Miriam Hathaway

Los chicos buenos me aburren
Artículos Relaciones Personales

LOS CHICOS BUENOS… ME ABURREN

Los chicos buenos me aburren

Por Ángela Peco Psicología

Los chicos buenos me aburren

No es la primera vez que escucho, eso de “Sé que me conviene, pero es los chicos buenos me aburren”… o ¡al revés!

¿Pero qué nos pasa cuando tenemos una pareja a quien le gustamos, nos trata bien y siempre se ocupa de nuestro bienestar?

Quizá muchos podáis pensar que eso sería ideal… Sin embargo, muchas de estas parejas se quejan de un factor que puede ser muy destructivo… el ABURRIMIENTO.

¿Entonces es posible que cuando todo vaya bien, surja el aburrimiento?… pues, aunque te parezca ilógico… SÍ, así es.

Hay personas a las que las relaciones sanas, les resultan monótonas, aburridas, inaguantables…

Muchas personas después de haber convivido con parejas tóxicas, o haber compartido momentos con personas que les han dañado… al retomar su vida con personas que les tratan con amor y les muestran respeto…

Se sienten cansadas.

¿Esto quiere decir que las personas buscamos el conflicto cuando no lo tenemos?… no es del todo así…

Factores que Operan en que Veamos lo Bueno como Malo y al Revés:

  • Cuidado con los mitos sobre el amor: Cuando te centras en ideas irracionales sobre cómo ha de ser una relación, y eso no se corresponde con tu situación, puedes poner en duda tu propia relación y aparecer una sensación de insatisfacción y aburrimiento.
  • Normalizar lo tóxico: Normalmente antes de terminar con nuestra pareja, cada persona va madurando en su vida afectiva después de pasar por diferentes relaciones. Es normal haber tenido alguna mala relación antes de dar con alguien que nos trate con respeto, que nos trate bien…

Sin embargo, igual que en este proceso aprendemos lo que no queremos, también nos acostumbramos a vivir a veces en un conflicto frecuente, o en momentos de mucha montaña rusa emocional… (súper adictivo).

Fíjate, además, que hay una idea generalizada sobre que vivir en pareja ha de ser emocionante, nada aburrido y que en pareja “se sienten cosas” constantemente. Esto puede dar lugar a que, cuando en tu pareja haya ausencia de esas situaciones “emocionantes”, careces de discusiones o las resuelves bien… entonces lo vivas como una relación aburrida.

Lo que dice la ciencia

Muchos estudios demuestran cómo en las relaciones con mayor grado de ansiedad, hay también un componente de adicción importante, de modo que, aunque la ansiedad da lugar a relaciones inestables, también son las que generan más atracción… y por eso, los chicos buenos te aburren…

La lógica que hay detrás de este tipo de atracción es la que crea el refuerzo intermitente… es decir, damos más valor a los momentos positivos de la relación que son muy infrecuentes, a pesar de que los negativos sean más diarios y más dolorosos.

  • Nuestros Modelos de Relación: Los modelos de relación que hayamos tenido a lo largo de nuestra vida van a condicionar sin ninguna duda, las relaciones que vamos a establecer.

No, no es que te vayas a enamorar de alguien que sea como tu padre, o como tu madre… no es tan simple la cosa… Pero sí, que puede que repliques el rol de pareja que has podido observar en tu vida.

Todos estos factores pueden ayudar a explicar el motivo de por qué hay personas que pueden aburrirse en una relación “sana”. 

El hecho de habernos habituado a convivir en activación, y en el momento que te encuentras con esta nueva pareja, esta activación desaparece… puedes llegar a interpretarlo como que con esta persona te falta “vidilla”.

¿Cuál es tu Concepción sobre el Amor?

Todos tenemos en nuestro inconsciente muchas ideas sobre cómo debería ser nuestra pareja.

Nuestra experiencia en la vida, los medios de comunicación, la educación que hemos recibido… todo eso hace que esas ideas preconcebidas, las tengamos tan establecidas, que ingenuamente pensamos que forman parte de nosotros. 

Eso hace que al creerlas nuestras, ni siquiera nos planteemos eliminarlas de nuestras vidas, aunque, a pesar de que quisieras hacerlo… no es nada fácil.

Seguro que te suena eso del AMOR ROMÁNTICO… Un amor que es ideal, en el que uno ha de sacrificarse por el otro, que ambos amantes son uno sólo debido a su grado de complicidad… (Si los dos son uno… alguna parte se pierde por el camino ¿no crees?) 

Cuidado con este tipo de relaciones, ya que suelen convertirse en pequeñas jaulas…

Sin embargo, cuando después de vivir en una relación de este tipo, entras en otra donde sí que existe libertad, donde cada uno desarrolla su vida en ámbitos diferentes, donde no hay chantajes… podemos confundir todo esto con desinterés… (lo que antes nos ataba, quizá nos estábamos contando que era amor verdadero…)

Alguna vez seguro que has escuchado eso de “si tiene celos es porque te quiere”… esto, que puede ser incluso una forma de maltrato; cuando no aparece, puede incluso darnos a pensar que es porque a la otra persona no le interesamos.

Así somos los humanos.

 ¿Qué Puedo Hacer Si me Aburro en una Relación Sana?

Ten en cuenta una cosa… Una pareja no se estanca siempre en la etapa del AMOR ROMÁNTICO… con el tiempo esa etapa se abandona y se pasa a otra donde prima el AMOR COMPAÑERO, en este momento la pareja se afianza, con sus virtudes y sus defectos, y estos se tienden a aceptar y minimizar, porque se maximizan más las virtudes.

Intenta trabajar estos puntos:

Observa cuáles son los puntos fuertes de tu relación. Si tu pareja y tu compartís gustos, si te ofrece apoyo cuando lo necesitas, si existe pasión… Es normal que haya etapas, y subidas y bajadas en todo esto, pero siempre que digo que el amor es una decisión, y de ti depende el tomar o no la decisión de reavivarlo.

Trabaja en tu responsabilidad emocional. Cada error salvado y bache superado es una prueba de que puedes afrontar situaciones complicadas y salir de ellas con un aprendizaje.

Plantéate que relación quieres tener. Valora costes y beneficios.

Observa si eres de esas personas que se aburre en su relación. Valora los costes y beneficios que obtienes de la misma. Valora quién eres tú en esa relación y cómo contribuyes a la misma.

En cualquier caso, siempre RESPETO y EMPATÍA… pero sobre todo NO DAÑO.

En muchos casos es mejor plantear una ruptura desde la honestidad y el respeto que continuar con algo que nos hace ser tiranos o víctimas.

«El amor no es solo una emoción; es una decisión, un compromiso constante que debemos nutrir y cuidar.» Ángela Peco.

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¿AMOR PARA TODA LA VIDA?

Trabajar tu autoestima es otro punto importante para sentirte fuerte a la hora de abordar una relación de pareja sana.p