Artículos Ansiedad

¿PROCRASTINAS?… COMPRUEBA TU ANSIEDAD…

Por Ángela Peco Psicología.

Podíamos decir que procrastinar significa algo así como… POSPONER…

Pero no quiero que te quedes con una idea vacía y simple de este concepto… Procrastinar no es sólo posponer… es posponer sin que tú lo hayas decidido.

Es como si ante un hecho que no te apetece afrontar, pues te tomas la píldora de retrasar hacerlo, o afrontarlo…

En el primer momento esa píldora, te tranquiliza… pero después vuelve a venir esa sensación de que “tengo algo pendiente que no termino de resolver” … como si una nube gris enturbiara cada día nuestra claridad mental, nuestra alegría. Estrés y sensación de derrota es lo que suelen presentar las personas que tienen como norma el procrastinar.

Por muchas píldoras de procrastinación que te tomes… el efecto inmediato acaba pasando y cada día, todos los días está ese sentimiento que eres incapaz de olvidar, tienes algo pendiente… y eso hace que sientas: culpa, nerviosismo, malestar…

Muchas de las personas que sufren ansiedad experimentan esta sensación provocada por la procrastinación.

¿Pero cómo que es un síntoma de la ansiedad… si precisamente es un no hacer para evitar afrontar aquello que me agobia?… Precisamente por eso… tu cerebro no deja de estar activo ya que no puede dejar de pensar en lo que ha dejado de hacer y tenía que haber hecho.

Pregúntate lo siguiente…

– ¿Te dices a menudo que has de hacer algunas cosas pero que al final no las terminas?

– ¿Te propones con frecuencia realizar tareas, y te sientes culpable si las retrasas?

– Normalmente siempre hay un motivo lógico para posponer eso que tienes que hacer… Pero… ¿te pasa esto demasiado a menudo?

Si has respondido que sí a dos o más de las preguntas anteriores… probablemente estés PROCRASTINANDO.

Pero… ¿Por qué nos sucede esto?

  • Normalmente procrastinamos con metas que no son nuestras… me explico, con metas que son consideradas por nuestro subconsciente como una “obligación”, más que como un deseo propio. Por ejemplo, son metas que nos hemos autoimpuesto en función de lo que nuestros padres esperaban de nosotros, o nuestra pareja, o nuestros amigos, o jefes… De esta forma… vemos la tarea por hacer no como un reto o un motivo (que me motiva…), sino como una obligación.
  • Otra escusa suele ser: “Si lo hago, lo hago bien, si no, no lo hago” … El siempre odioso perfeccionismo… Cuando nos proponemos hacer las cosas con un alto grado de perfección, damos por hecho que nos va a ser muy costoso llevarlo a cabo… y eso mismo nos hace retrasarlo buscando el momento en que más tiempo o energía tengamos para poder acometerlo… tiempo que finalmente nunca llega. La “perfeccionitis aguditis” hace que procrastines.
  • Miedos… Si aparece por algún rincón de nuestra psiquis la inseguridad o el miedo… vamos a dejar lo que nos lo provoca para otro momento. Muchas veces no tenemos claro miedo a qué o inseguridad por qué… de modo que postergamos. Aparecen aquí dos miedos muy comunes:
    • MIEDO AL FRACASO: El miedo a fracasar nos paraliza y hace que dejemos para después algo importante que tenemos que hacer para evitar un posible fracaso que anticipamos.
    • MIEDO AL ÉXITO: Pensar que triunfar nos llevará a asumir algunos costes que no queremos asumir: más trabajo, menos tiempo libre…
  • Porque la actividad esa que tienes que hacer, no es un hábito… eso hace que entre en conflicto con tus hábitos (en los que tu cerebro se encuentra cómodo).

Muchos de nosotros a lo largo de nuestra vida, vamos cargando con varias cosas por hacer, tareas grandes, pequeñas, importantes, cotidianas…

Es curioso, pero, normalmente las personas que más procrastinan son aquellas que tienen un nivel de autoexigencia más alto. No me refiero a exigentes en temas ordinarios de la vida: limpieza, orden… Me refiero a autoexigencia en temas relacionados con: agradar, no quedar mal, completar los trabajos, ofrecer la imagen adecuada…

No quiere decir que todas las personas exigentes son procrastinadoras… Igual que una persona puede procrastinar en unos aspectos de su vida y no en otros… Normalmente las conductas que más se refuerzan son las que más tienden a repetirse.

Cuando estamos procrastinando, lo que hacemos es evitar algo que anticipamos como desagradable. Al evitarlo, obtenemos ese refuerzo que necesitamos.

Procrastinar no es de personas que tienden a perder el tiempo… no tengas esa idea.

Muchas veces, optamos por no abordar una determinada tarea, por el motivo que nos digamos… y eso conlleva que nos pongamos a resolver de forma muy eficaz otras muchas. Pero realmente… lo que nos provoca culpa es no haber hecho eso que no hemos abordado.

El círculo vicioso de esta situación sería entre la ansiedad y la culpa que genera más ansiedad a su vez…

ETAPAS DE LA PROCRASTINACIÓN

Primero: Notas una sensación de incomodidad, o de ansiedad, ante eso que tienes que hacer…

Segundo: Tu cerebro, ante eso, busca bajar la tensión llevando a cabo alguna otra tarea… entonces tiendes a hacer otras cosas… por eso te vuelves tan productivo haciendo otras cosas que no son la que tienes que hacer.

Tercero: Tu cerebro almacena como “dolorosa” la actividad esa que tienes que hacer y entonces busca distracciones o alguna razón lógica que te convenza del hecho de aplazarla. Ahí es donde aparecen las excusas cargadas de razón que te han impedido realizar lo que tenías que hacer.

NO PROCRASTINES…

  • Muchos me preguntáis ¿Qué tengo que hacer para no procrastinar?… Lo único que hay que hacer es… o bien decidir hacerlo y hacerlo, o bien, decidir no hacerlo y no hacerlo. ¡Es así de simple!, lo único importante aquí es que hagas lo que tu decidas. Cuando tú decides, entonces se para todo, para la culpa, las somatizaciones, la angustia… y tu autoestima empieza a mejorar.
  • Recuerda esto… “El que mucho abarca…”. Es normal que, si estás con muchas cosas entre manos, tengas siempre la sensación de que no llegas a todo. Quizá sea bueno que te lo preguntes, y si es así priorices… Decir que “no” a algunas cosas o personas puede ayudarte. Tú por dentro sabes qué es lo realmente importante para ti.
  • Si no empiezas a hacer eso que tienes que hacer… por favor, NO HAGAS NADA MÁS… observa que estás procrastinando, y entonces párate. Si no haces lo que tienes que hacer, entonces no harás nada más en su lugar… Eso te generará tal incomodidad que finalmente optarás por ponerte manos a la obra.
  • Ponte plazos y comprométete con ellos. Esta medida es más eficaz si otros pueden contrastar que estás cumpliendo esos plazos. (Tu psicólogo, tus compañeros de trabajo, tu pareja…). Cuando compartes tus objetivos con los demás, está comprobado que tu motivación aumenta.
  • Intenta no enfocarte sólo en las obligaciones… en los “tengo que” … Busca también saber qué es lo que te gusta y te hace disfrutar y averigua lo que no lo hace. Observa si el objetivo que persigues se relaciona con aquello que te gusta… o no…
  • Divide la tarea en pequeñas metas. Dar pequeños pasos hasta conseguir llegar al final.
  • Elimina distracciones de en medio. Si te pones con algo, ¡hazlo! Procura no tener opciones que te hagan repartir la atención.
  • Establece descansos, y respétalos. Sin saltártelos y tampoco sin extenderlos demasiado. Todo en su justa medida.
  • Si algo es importante, lo es. No le quites importancia a lo que la tiene. Cuando te convences de que algo no es un problema cuando sí lo es, aumenta tu probabilidad de procrastinar.
  • Estamos diseñados para considerar las necesidades del presente como más urgentes que las del futuro. De esta forma, puedes engañar al cerebro haciéndole ver que eso que tienes que hacer hay que hacerlo ¡para ya!
    • La procrastinación pasiva es la que normalmente conocemos. Tenemos que hacer deporte, pero nos quedamos viendo una serie… por ejemplo.
    • La procrastinación activa es la que se hace queriendo. Es decir, que como sabes que cuando no te queda más remedio y a fecha límite te vuelves productivo, pues así lo haces.
  • Cambia tu diálogo interno… y el externo también. Fíjate que a lo largo de este artículo, me estoy refiriendo a la tarea que pospones como “lo que tienes que hacer”… Esa suele ser la forma en que nos referimos a esa acción que no hacemos. Cuando nos expresamos (interna o externamente) en esos términos de «tengo que” o “debo de”… nuestra decisión propia se anula… y eso propicia el auto-sabotaje, la falta de motivación y de autocontrol. Es importante que replanteemos nuestro diálogo interno, y cambiemos esas expresiones por otras como: “decido hacer”, “elijo empezar…”.
  • Lo importante es empezar… a partir de ahí todo es más fácil.

Si no tomas medidas en relación a parar la procrastinación… poco a poco ese hábito irá extendiéndose a otras áreas de tu vida… manteniéndote en una vida donde cada vez hay más insatisfacción y más ansiedad.

Como te he adelantado antes… Procrastinar no solo tiene que ver con gestión del tiempo, la ansiedad, la baja autoestima y la dificultad para gestionar emociones, también están relacionadas.

Ponte manos a la obra!

PROGRAMA PSICO-FORMATIVO: «CONOCE Y DOMINA TU ANSIEDAD»

Artículos Ansiedad, Artículos Depresión, Artículos Duelo

ESTOY BIEN… PERO, SIENTO CULPA.

COVID19

Por Ángela Peco Psicología.

No, no tengo COVID… pero… ¿Porqué yo no? ¿Por qué yo lo he podido superar y mi familiar no?… ¿Por qué yo no he tenido casi síntomas y mi familiar está tan grave?…

Esta situación se conoce como SÍNDROME DEL SUPERVIVIENTE o CULPA DE SUPERVIVIENTE… Y puede derivar en futuros casos de DEPRESIÓN.

Son muchas las personas que están sobreviviendo a esta pandemia… y en muchos casos, salir de esta supone una gran alegría… Pero hay otras personas que no sienten esa sensación porque en sus cabezas ronda una pregunta ¿Por qué yo sí y mi familiar no?…

Cada día… es como si por dentro hubiese un volcán a punto de explotar… nuestra ANSIEDAD está ahí esperando que bajemos la guardia para poder salir… ahora todo le es propicio… Por eso tu actitud en este momento es muy importante.

Cada uno estamos enfocando este TIEMPO DE NO-TIEMPO de una manera diferente:

  • Algunos no pueden dormir.
  • Otros están todo el día en período de hibernación: pelis, series, videojuegos, comer, responder whatsapp…
  • La hiperactividad es el día a día de otros, y su forma de paliar la ansiedad… porque cuando hacen cosas, no piensan… y cuantas más cosas hagan mucho mejor…
  • Otras personas que ya padecían ansiedad… ahí continúan intentando sofocar como pueden ese fuego que se aviva ante esta realidad tan complicada de asimilar.

Lo cierto es que estamos viviendo un sufrimiento que no es sólo propio, es un sufrimiento que es de todos y por todos y que no sólo quedará en la memoria de una persona… quedará en la memoria de toda la humanidad…

Este sentimiento de culpa del que os hablo… surge, sobre todo:

  • En personas que han perdido un ser querido. Por ejemplo: uno de los miembros de un matrimonio; hijos que han perdido a sus padres… o padres que han perdido a uno de sus hijos…

Los sentimientos de negación, rabia, culpa… son habituales.

  • Personas que sufren por sus compañeros de trabajo que están enfermos, o por los que han perdido su trabajo y están pasando por mucha incertidumbre sobre el futuro…
  • Otros… no han perdido a nadie, y han superado la enfermedad… pero tienen ese sentimiento de dolor, de vacío, de irrealidad al ver tanta gente morir…

Muchas personas después de vivir de cerca situaciones de dolor, guerra, sufrimiento… o situaciones como las que estamos viviendo este último mes… se hunden en un profundo estado de culpa, de sufrimiento y de constante estrés. Los síntomas que suelen darse son:

  • Insomnio.
  • Desmotivación por seguir.
  • Flashbacks o recuerdos continuos del episodio traumático.
  • Mal humor e irritabilidad.
  • Cefaleas, dolor muscular…
  • Sensación de desconexión de la realidad.

¿Y si siento esa CULPA… qué puedo hacer?

  1. Primero tienes que saber que lo que te pasa no es nada raro … les sucede a muchas personas que han vivido situaciones semejantes a las que estás viviendo tú. Sobre todo, cuando han perdido a alguien cercano o se enfrentan continuamente a la muerte.
  2. No des poder a ese sentimiento de culpa… Busca un refugio, en tu casa, con personas queridas y con las que puedas expresar tu dolor, tus sentimientos…
  3. Recuerda cuáles son tus valores, tu significado en la vida, tus prioridades.
  4. Cuida de todos aquellos a quienes tengas cerca… Puede ser tu familia, tus vecinos, tu perro, tu gato… puede ser contribuir como mejor puedas a tu comunidad…
  5. Insisto una vez más en la importancia de establecer rutinas estos días.
  6. Plantea nuevas metas en tu vida… si son a corto plazo y no muy ambiciosas mejor… Nos ayudan a agarrarnos con fuerza a la vida.
  7. Intenta sentir, entender, comprender… que a veces hay cosas que escapan a nuestro control… Aceptar esto es clave para tu bienestar.

No te quepa ninguna duda que lo vivido a lo largo de este mes te va a cambiar la forma de ver la vida y de estar en ella… a ti, y a todos…

De ti, de cada uno de nosotros depende que cuando termine esta etapa… nos volvamos seres más humanos, que demos más importancia a las personas, al agradecimiento, a la comunidad… o por el contrario, que optemos por ser seres más distanciados entre nosotros (para protegernos…). Ojalá y optemos por la primera decisión…

SER más HUMANOS.

Sin lugar a duda este virus nos está dando una lección de humildad… No somos tan fuertes como pensábamos…

Superarlo físicamente está siendo un reto.

Superarlo mentalmente, será el siguiente:

  • Estrés Postraumático.
  • Conductas Obsesivo-Compulsivas.
  • Sentimiento de vacío ante los duelos no elaborados.

Ahora vienen los días del después… El segundo round.

 

“La búsqueda del significado es la clave para la salud mental y el florecimiento humano”

Viktor Frankl.

 

Tiempo Confinamiento
Artículos Ansiedad, Artículos Hábitos Saludables

ESTOS DÍAS TODO SE PARA… ¡MENOS NUESTRA CABEZA!

Tiempo Confinamiento

Por Ángela Peco Psicología.

Confinamiento, cuarentena, pandemia, coronavirus, desinfectantes, mascarillas … son palabras que estos días nos rebotan a todos en la cabeza.

Y cada cabeza ahí va… haciendo su cóctel…

Unos lo gestionan pegados al televisor, otros ignorando completamente las medidas que hay que tomar, otros con miedo, desconfiando de todo y todos…

Y como casi siempre sucede en estas situaciones de crisis unos sacarán lo mejor de sí mismos (ahí podéis ver a todo el personal sanitario dejándose la vida por salvar la nuestra…) y otros sacarán lo peor que llevan dentro (ayer escuché que alguien contaminado escupió a un policía en la cara…).

Pero igual que el conjunto social, también el individuo tiene ambas polaridades dentro (la buena y la mala). Y estos días no te extrañe verte muy arriba… y en otros momentos con la cara contraria.

¡Vamos a analizar todo esto!

Preocupaciones, falta de concentración, problemas de sueño, rumiación de pensamientos… ¿te está pasando?

Desde hace una semana hemos tenido que afrontar una serie de cambios en nuestras vidas que nos han dado la vuelta a nuestras rutinas, nuestros movimientos. ¡Todo se ha modificado! Hemos pasado de hacer vida casi todo el día en la calle y con muchas personas… a estar en casa (muchos afortunados) y sólo contactar vía telemática con nuestra gente.

Todo esto, en un clima de pánico (no es sólo miedo lo que hay), en un clima de confusión e incertidumbre ante las medidas que se están tomando y que la mayor parte de nuestra sociedad jamás antes había vivido.

Es normal sentir confusión y temor ante este aluvión de noticias sobre algo que amenaza tu salud y la de los tuyos. Recuerda que el miedo también está cumpliendo un papel en esta historia. El problema aparece cuando el miedo se vuelve inadaptativo.

Los problemas que más estamos viendo estos días en las personas… NO SÓLO SON POR MIEDO A CONTRAER LA ENFERMEDAD, también la gente tiene miedo a la SITUACIÓN ECONÓMICA QUE SE AVECINA: Pérdidas de ingresos, despidos… y también… SÍ, TAMBIÉN POR SOLEDAD (personas que tienen miedo de afrontar solas una situación de enfermedad: ancianos y jóvenes, sobre todo).

Todos soñamos con que esta situación termine lo antes posible… pero mi recomendación es que NO TE PONGAS FECHAS PARA VOLVER A LA NORMALIDAD. Es importante que instaures la normalidad desde ya en tu vida, hoy. Y ESO NO ES QUE NO HAGO NI CASO A LO QUE ME ESTÁN DICIENDO Y SIGO HACIENDO LO QUE HACÍA… ¡NO! Lo que te recomiendo es que instaures una normalidad, unas nuevas rutinas en esta nueva forma de vivir: horarios de sueño, horarios de trabajo, rutinas de higiene personal y de hogar… abandonarse y vivir como si todos los días fuesen domingo… no es buena opción.

Cuando vivimos esperando que algo llegue… y por las circunstancias que sean no llega… aparece la ANSIEDAD… y en este caso (ahora), el problema se agudiza porque la ansiedad se refuerza por la colectividad… es decir… todos entendemos esa ansiedad, nos identificamos con ella… y al sentirnos reforzados, ¡nos la permitimos! Intenta salir de esta situación de ansiedad colectiva que no hace bien a nadie, tampoco a ti.

Psicológicamente hemos atravesado como país por situaciones parecidas… recuerdo aún el 11-M. Pero en este caso, en el actual… nos afecta a todos, al planeta entero, es global.

Estos días y esta situación, sin lugar a dudas es más delicada para las personas psicológicamente más vulnerables: personas con depresión, hipocondría, ansiedad, trastorno obsesivo compulsivo…

También son días delicados en lo familiar… las situaciones de mala convivencia familiar se acentuarán si ya antes había historia previa de maltrato o conflicto familiar.

Personas que viven solas… pueden alterarse también ante una situación de aislamiento prolongado.

ALGUNAS PAUTAS QUE PUEDEN VENIRTE BIEN:

  • Establece unas rutinas diarias o semanales.
  • Mantente en contacto con tus familiares y amigos.
  • Aprovecha y dedica tiempo a tus aficiones, a aprender cosas nuevas.
  • No te hagas esclavo/a del WhatsApp, redes sociales, televisión…
  • Procura solucionar todos los problemas que vayan ocurriendo derivados de la convivencia.
  • Lleva una dieta adecuada: no te permitas todo, a todas horas. Autocontrol.
  • Recurre al buen humor: ¡es el mejor desinfectante mental! Y en eso los españoles somos bastante buenos. Pero siempre un humor blanco por favor, con respeto.
  • Pero no sólo el humor es importante. También el optimismo es clave. Y para eso no podemos dejar a nuestra mente en piloto automático… Si dejamos a nuestra mente volar… ya os lo he dicho en muchas ocasiones… ella vuela para protegerte, y te protege metiéndote el miedo en el cuerpo… entonces aquí juega un papel clave la VOLUNTAD EN EL CONTROL DE TUS PENSAMIENTOS: tener la voluntad de pensar con optimismo. Eso la mente no puede hacerlo sola. Requiere de tu esfuerzo, de tu voluntad. Si lo entrenas acabarás rutinizando esa forma de pensar, y entonces cuando el optimismo se haya convertido en rutina, tu mente también aprenderá a hacerlo sola. Pero mientras tanto necesita tu voluntad.

Estos días es muy importante que gestiones tu estado de miedo… y para eso:

    • Intenta INFORMARTE BIEN: En fuentes oficiales, contrastadas. Si te llegan mensajes de WhatsApp alarmistas… no los creas a la primera… sigue su trazabilidad, comprueba si son o no reales antes de creerlos o difundirlos. No contribuyas a difundir miedo. Todo esto lo que hace es aumentar la sensación de riesgo.
  • CONFÍA EN EL PERSONAL SANITARIO: Ve adecuando tu conducta a las indicaciones que los sanitarios van ofreciendo: mantener las distancias personales, evitar las reuniones… Pero no tomes precauciones innecesarias: ducharse de forma compulsiva, evitación exagerada de personas… UN EXCESO DE CONTROL… TE PUEDE LLEVAR AL DESCONTROL. Cuidado con esto por favor.
  • PRESTA ATENCIÓN A POSIBLES SÍNTOMAS: Fiebre, tos, problemas al respirar… Si los detectas comunícalos a las autoridades y sigue sus instrucciones. Pero no satures los servicios de urgencias médicas. Aquí la clave es: MANTENER LA CALMA.
  • RECUERDA COMO LO HAS CONSEGUIDO EN OTRAS OCASIONES: Seguro que en tu vida has pasado por otras experiencias en las que has tenido que afrontar situaciones de miedo o ansiedad y las has logrado superar. Pues con esta también lo vas a conseguir. Los seres humanos somos seres RESILIENTES. ¡Pon en marcha todas tus capacidades!
  • EXPRESA TUS SENTIMIENTOS. Si necesitas apoyo de un profesional, no tengas pereza ni problema en hacerlo. Muchos psicólogos te ofrecemos la posibilidad de la terapia on line o telefónica. Te pongo este símil… si estos días te encontrases con fiebre, tos, o problemas respiratorios… ¿consultarías al médico verdad?… es normal. Pues por favor si sufres síntomas de ansiedad, si necesitas recomendaciones para controlar el pensamiento que se dispara… acude a tu psicólog@. La salud física es clave para no enfermar de COVID-19, pero la salud mental es clave para no enfermar de miedo.
  • TEN CUIDADO CON ESTA PARADOJA: “No pienses en el coronavirus… no pienses en el coronavirus… no pienses en el coronavirus…” ¡¡¡Exacto!!!! Si te obligas a no pensar mucho en algo… ¡ya estás pensando en ello! Intentar no pensar en una cosa… es pensarla dos veces. Así es que te propongo la técnica… del DESPUÉS PIENSO EN ESTO.
  • INFORMA A LOS PEQUES… PERO NO LES METAS MIEDO. Cuéntales verdad, hay muchos recursos on line, muy trabajados que te van a ayudar. Ten siempre en cuenta su momento evolutivo y su capacidad de comprensión. A ellos, como a ti, les ayuda también las normas en casa, las rutinas, organizar minirreuniones en las que se establezcan objetivos a conseguir cada día… Son días largos y es bueno que haya tiempo para hacer de todo: estudiar, jugar, divertirse…

“Se mide la inteligencia de un individuo por la cantidad de incertidumbres que es capaz de soportar”.

Immanuel Kant.

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PERFECCIONISMO: El arte de amargarse la vida…

Por Ángela Peco Psicología.

Es muy bueno querer hacer bien las cosas, esforzarse, superarse… son aspectos muy positivos del ser humano, que además te hacen sentir mejor, mejorar tu autoestima y tener esa sensación de valía personal…

Pero como todo… en los extremos viene el peligro.

El peligro del perfeccionismo radica en querer hacer todo tan bien, que al final por miedo a no hacerlo de esa forma… no lo haces.

Es decir, que justo tu afán de superación es lo que te impide avanzar, ya que cuando no logras llegar al punto de perfección que te has propuesto, el estrés emocional y la ansiedad que te genera ese hecho paralizan tus progresos.

Vivimos en una sociedad llena de “trampas”… siempre os hago referencia a esto…

Estamos enredados en un mundo que favorece la competitividad. Y es, en este mundo, donde el perfeccionismo no sabemos si considerarlo un defecto o una virtud.

Alabamos el perfeccionismo en las cosas, la impecabilidad en las personas… Sin embargo, cuando el perfeccionismo llega a ser una obsesión, puede convertirse en una fuente insaciable de miedos, dudas e infelicidad.

Pero… ¿alguna vez te ha pasado que lo que es “perfecto” para alguien, puede no serlo para ti… o al revés?

Así es…, ¡¡LA PERFECCIÓN NO EXISTE!!… Existe tu idea sobre lo que es perfecto. Ideas que son distintas en cada uno, porque (afortunadamente) cada uno somos diferentes del otro.

 

LA TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN…

Este concepto, del que tanto hablamos los psicólogos… está íntimamente relacionado con la idea que quiero transmitirte en este artículo sobre el perfeccionismo.

Cuando tu tolerancia a la frustración es baja… en tu cabeza constantemente está la autocrítica. Esto es un mecanismo que utilizas para anticiparte a cualquier fallo que puedas tener. ¿Te suena?

Una persona perfeccionista… está en autocrítica constante… no se deja pasar ni una… parte de su tiempo lo invierte en revisar opciones, plantear posibilidades, buscar más información… todo lo que suponga tener controlada la situación.

Finalmente… llegarás a la conclusión de que NO PUEDES CONTROLAR TODO EN ESTA VIDA… La perfección se apoya en un ideal utópico.

Relájate y aprende a parar. Intenta parar cuando lo que hagas llegue a su punto óptimo de aceptabilidad.

Cuando comparas lo que haces o lo que eres con unos estándares inalcanzables para lo que juzgas… el resultado siempre será de insatisfacción.

No te digo que no te esfuerces, tampoco que no sueñes grande… no se trata de eso. Te digo que no te frustres con metas que no son reales. Te digo que busques metas pequeñas en dirección a otra mayor. Pero todo a su tiempo… aceptando los errores y las imperfecciones, estableciendo estándares alcanzables.

Valora tus pequeños logros, todo aquello que haya supuesto un avance en la dirección correcta, prémiate, acepta tus imperfecciones… porque son perfectas. Es lo que ES.

Cuando aprendes a tolerar la frustración… aprendes a continuar a pesar de los obstáculos, aprendes a perseverar en tus metas, aprendes a desarrollar fuerza de voluntad… y aparece la magia: tu autoestima aumenta.

EL PROBLEMA DEL PERFECCIONISMO…

El perfeccionismo está detrás de alteraciones como: trastornos de la conducta alimentaria, ansiedad, depresión, trastornos obsesivo compulsivo, trastorno de pánico…

Si, claro, también hay personas que su perfeccionismo lo han canalizado de una forma adaptativa.

Un PERFECCIONISMO NO PATOLÓGICO es aquel que parte del REALISMO, es decir, es el que tienen personas que poseen estándares altos pero realistas, para las que el orden, la organización y el afán de superación es importante y forma parte de sus vidas.

El PERFECCIONISMO PATOLÓGICO aparece cuando esos estándares son irrealizables, cuando existe una preocupación excesiva por los errores, y un “auto-daño” continuo por no llegar a lograrlo…

ESTÁNDARES ALTOS + AUTOCRÍTICA ELEVADA + BAJA TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN PERFECCIONISMO PATOLÓGICO

CIRCULO VICIOSO DEL PERFECCIONISMO…

Como casi siempre os digo… todo lo que conlleva patología se mueve dentro de un círculo… y destripar ese círculo puede ayudarnos a salir de él.

Vamos a analizar el círculo vicioso del perfeccionismo, que tiene como ingredientes: expectativas, frustraciones y amenazas subjetivas…

El desarrollo de este círculo podría ser algo similar a esto:

  • Cuando lo que hago no alcanza mi expectativa, considero que haga lo que haga no va a ser nunca suficiente… Eso hace que mi percepción de AUTOEFICACIA, de AUTOCONTROL disminuya.
  • Lo que conlleva una BAJA AUTOESTIMA que va relacionada con la necesidad de que sean los demás los que aprueben lo que hago, lo que soy… ELEVO MI NECESIDAD DE APROBACIÓN.
  • Si no se produce la aprobación tampoco por parte de los demás, mis pensamientos obsesivos saltan y no cesan las RUMIACIONES… aparece entonces una forma subjetiva, errónea y desajustada de interpretar la realidad: “no me han felicitado por mi esfuerzo… eso significa que no he hecho lo suficiente, no está tan bien como debería… siempre voy a ser una persona mediocre” …
  • Aumenta la AUTOCRÍTICA… y volvemos a empezar…

¡PARA ESTE CÍRCULO! Aprende a reconocer el perfeccionismo

Estas son algunas pistas que pueden ayudarte a ver si tu perfeccionismo tiende a lo patológico:

  • Retrasas las cosas una y otra vez, porque no te ves capaz de hacerlas bien…
  • Tienes problemas a la hora de terminar un trabajo.
  • Te obsesionas demasiado por detalles muy pequeños, que solo percibes tu…
  • Te da miedo cometer errores.
  • Ante las dificultades, sueles tirar la toalla.
  • Cuando logras algo… aparecen sentimientos de insatisfacción.
  • Si no consigues lo que pretendes… sientes que no vales.
  • No paras de compararte con los demás.

Si te has pillado en alguno de estos puntos… plantéate la posibilidad de mejorar alguno de estos guiones:

  • Observa si en tu diálogo interno hay muchos “debería…”. Son creencias absolutistas y rígidas que de no cumplirse aumentan tu nivel de estrés y ansiedad… Cámbialas por otras como: “Me gustaría…”
  • Analiza tu tendencia al “todo o nada”… lo bueno y lo malo, lo que es perfecto y lo que no… Aprende a ver los tonos medios. Todo es mejorable… pero disfruta de donde has llegado. El resto llegará…
  • Sobregeneralización: Siempre tengo que ser el mejor… ¿de verdad…? ¡no te lo creas!
  • Organiza tus metas. Divídelas en otras sub-metas más pequeñas. Cuando las vayas alcanzando mejorará tu sensación de eficacia.
  • Trabaja para aumentar tu tolerancia a la frustración: Los errores son parte del camino. Permítete la oportunidad de crecer y mejorar… Equivocarse es de humanos.
  • No evites, aproxímate con cautela. Cuando evitas algo… aumentas su poder. Acércate a lo que quieres, con cuidado, persigue tus metas sin miedo.
  • Separa lo que haces de lo que eres. No eres lo que haces. Tu vida, lo que eres, no es la foto de un solo instante… es una peli de vídeo… las cosas cambian, tú cambias… todo es transformación, porque todo es movimiento…
  • Entre el perfeccionismo y el descuido… hay mil opciones más.
«El perfeccionismo… es la voz del opresor».
Anne Lamott.
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¿TIENES MIEDO A SALIR DE CASA…?

Por Ángela Peco Psicología.

El ser humano desde siempre ha buscado adaptarse al medio… pero además siempre ha buscado su guarida, su protección…

Sí…, en casa se está genial…

En tu casa te sientes a gusto, sientes seguridad, control…

Cruzar la puerta de nuestra casa y enfrentarnos a lo de fuera, a veces nos incomoda… pero la agorafobia no es sólo eso…

AGORAFOBIA es un miedo tan terrible a salir de casa, que la persona sufre ataques de pánico cuando se expone a lo que más teme… el mundo exterior.

Académicamente la agorafobia se define como el “miedo y la ansiedad intensa que se siente al estar en lugares de donde es difícil escapar o disponer de ayuda”… “miedo a multitudes, puentes, o estar solo en espacios abiertos…”

La persona que sufre agorafobia no soporta salir de casa, ir a la calle o estar en un parque… incluso tampoco puede disfrutar de cosas que para los demás son un placer… tales como pasar  un día junto al mar… 

Todo esto puede parecernos algo exagerado, algo que no le pasa a mucha gente… sin embargo, es una fobia más común de lo que piensas.

Este miedo va en aumento en nuestra sociedad. El individualismo que nos caracteriza, la autosuficiencia, la inseguridad, la necesidad de control,… son factores que hacen que cada vez sintamos más la necesidad de vivir protegidos, de cuidarnos de los demás… de volver a la caverna…

Casi siempre os hablo de CÍRCULOS VICIOSOS… Pues en este caso este círculo sería algo parecido a esto:

  • Un día sales a la calle y aparece una pequeña idea de malestar al pasar por cierto lugar o cruzarte con cierta persona, o al afrontar cierta situación… llegas a casa, y llegas a la conclusión de que donde mejor estás es en casa…
  • La siguiente ocasión intentarás evitar todo eso que te incomodó… ya que tus ideas anticipatorias se han disparado y, con alguna excusa intentas no afrontar la situación (por ejemplo, evitas ir a comprarte ropa por la ansiedad que te genera hacer cola para pagar o probarte la ropa y la compras por internet, con la excusa comprensible de que para ti es más cómodo, rápido… bla, bla, bla… pero que realmente oculta tu incomodidad y ansiedad real…).
  • Con el tiempo ya no solo evitas esa situación, sino además otras similares. Poco a poco vas evitando más situaciones y vas saliendo menos de casa… reforzándote así la idea de que estar en casa es lo más seguro y menos peligroso.
  • La sensación de nerviosismo, ahogo, sudoración, temor… que sientes cuando tienes que afrontar esas situaciones… desaparecen cuando decides no hacerlo y quedarte en casa, y solucionar las cosas desde ahí (hoy día es perfectamente posible) … sin embargo…
  • Cuando haces esto… comienzas a alejarte de las personas que te unen a la vida real, tu obsesión crece al igual que tu ansiedad y la motivación que mantiene tu entusiasmo y tu alegría de vivir empiezan a desaparecer… empiezan a aparecer los síntomas de depresión y cada vez la creencia de que “no debes” salir de casa es más fuerte.

¿Cuáles son los síntomas más comunes?

PSICOLÓGICOS:

  • Miedo a quedarse solo y por lo tanto depender siempre de alguien.
  • Miedo a ir a lugares de los que no poder escapar.
  • Miedo a perder el control en público.
  • Sentimiento de distancia con los demás.
  • Sentir que todo es irreal, incluso tu propio cuerpo.
  • Agitación, nerviosismo.
  • No querer salir de casa.

FÍSICOS:

  • Dolor en el tórax y en el pecho.
  • Sensación de ahogo.
  • Mareos, desmayos…
  • Sudoración.

¿Pero cuál es la causa de este problema?

La causa es nuestra conocida ya… ANSIEDAD…

Sentimos miedo cuando no podemos controlar algo…

En este caso, salimos a la calle, y ahí puedes controlar tu forma de actuar… pero no todo lo demás…: el tráfico, las reacciones de las personas, los accidentes que puedan pasar… Todo eso hace que se incrementen los temores…

Normalmente la agorafobia es el resultado de una ansiedad mal tratada o no tratada. La Agorafobia suele ser la compañera de los ataques de pánico. El miedo al miedo… Miedo a que me de mucho miedo y no pueda controlarme y me pille fuera de casa, fuera de lo conocido, fuera de lo que sí controlo.

 

¿Qué va a ayudarte?

EJERCICIOS DE RESPIRACIÓN Y RELAJACIÓN. Liberar la tensión muscular que acumula el cuerpo ante la situación que te da tanto miedo es fundamental. Los músculos también tienen memoria. Hemos de proporcionarles experiencias agradables. Realiza esos ejercicios “en marcha”… es decir cuando te encuentres justo en esos lugares que te disparan el miedo.

HABLA DE TUS MIEDOS. No mientas, ni te mientas. Explica como te sientes, habla de ello. Pide información. Alguien dijo que “la información te haría libre”… así es. Cuando conoces algo, puedes controlarlo.

ENSAYA MENTALMENTE COMO ABORDAS TU MIEDO. Imagina que afrontas la situación que más miedo te da, y observa en tu imaginación cómo lo haces. Eso te ayudará a la hora de hacerlo realmente… Seguro que cuando eras niño/a lo hacías a la hora de abordar conversaciones con amigos, profesores… ¡practícalo!

SIEMPRE EN POSITIVO POR FAVOR. No me gustan mucho las recetas Candy-Candy… pero ser positivos ha de ser una obligación en nuestros días… Hemos aprendido a que nuestro cerebro en su afán de protegernos nos limita muchísimo con mensajes de miedo… ¡No son reales! Cambia tus pensamientos catastrofistas por otros que te alienten y te empoderen. TODO ES NEUTRO… La calle, los coches, la comida, esa persona… lo que nos produce ansiedad y miedo es la interpretación que hacemos de esos estímulos.

NO ABANDONES TUS RUTINAS. Si necesitas llevarlas a cabo con ayuda, pide esa ayuda, permítete ir despacio, sin presión, pero ¡no abandones!

DEJA DE VER LAS NOTICIAS Y LOS PROGRAMAS SENSACIONALISTAS. Violencia, robos, abusos… ¿te suena?… Al día suceden miles de cosas, buenas y malas… el filtro de las noticias te muestra solo lo morboso. ¡Deja de ver eso! Sólo te mete en el cerebro la idea equivocada de que todo eso puede sucederte a ti… de nuevo, otra mentira…

VE AFRONTANDO LO QUE TEMES… PASO A PASO… En psicología esto se llama exposición progresiva, ya que poco a poco vas enfrentándote a ese monstruo que te tiene tan asustado/a… poco a poco vas dándote cuenta, que no es un monstruo… sólo es una idea que apareció en tu cabeza.

HÁBLATE CON VERDAD… No te mientas más a ti mismo/a. Desmiéntete lo que no sea objetivo, cierto, real…

SI SIENTES QUE ESTAS EN UN ATAQUE DE PÁNICO… Prueba estos pasos:

  • Deja lo que estés haciendo.
  • Observa tu cuerpo, siente la ansiedad dentro. Sólo párate y obsérvala, no es nada que no conozcas… ha venido a verte la ansiedad…
  • Imagina que tienes que ponerle un titular a tu estado, ponlo… “Siento como si…” “Estoy…”
  • Después céntrate en respirar entrando y soltando el aire por tu nariz usando la misma cantidad de tiempo para inhalar que para exhalar…
  • Mentalmente, dite cosas como: “No te va a pasar nada… tranquila/o”…, “Se acaba pasando…”
  • Relaja bien todo el cuerpo…
  • Cuando haya pasado… sigue con lo que estabas haciendo.

Tu miedo va a terminar en el momento en que seas consciente de que es tu mente la que crea ese miedo.

Recuerda…  que esta información es orientativa. Si necesitas saber si sufres o no agorafobia debes acudir a una consulta de atención psicológica para ser evaluado/a.

Puedes haber sufrido en alguna ocasión un episodio de ansiedad similar a los que produce la agorafobia, pero eso no quiere decir que la padezcas.

“El miedo es la incertidumbre… en busca de seguridad”

J. Krishnamurti.

Artículos Ansiedad

TOC, TOC, TOC… TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO

Por Ángela Peco Psicología.

OBSESIONES (pensamientos que invaden la conciencia, de repente, sin permiso, muchas veces…):

  • Miedo terrible a ponerte enfermo o a contaminarte o a contagiarte de algo.
  • Miedo a que les pase algo a nuestros seres queridos.
  • Ideas agresivas contra uno mismo o hacia los demás.
  • Religiosidad excesiva.
  • Necesidad de orden extrema.
  • Necesidad de confesar o decir los pensamientos “prohibidos” que se nos pasan por la cabeza.
  • Dudas continuas y necesidad de comprobar todo continuamente…

Así, es vivir con TOC… TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO.

Se trata de un trastorno de la ansiedad, que se caracteriza por presentar unos pensamientos (obsesiones) que nos asustan, que nos incomodan y que sólo hay un antídoto para ellos… llevar a cabo la compulsión que nos tranquiliza, que neutraliza ese pensamiento…

Una compulsión es una conducta que nos “vemos obligados” a hacer para “detener” el pensamiento repetitivo que nos atormenta.

COMPULSIONES (conductas improductivas, sin control, estereotipadas…)

  • Lavarse las manos de forma repetida.
  • Limpiar constantemente.
  • Asegurarnos de haber cerrado la puerta, de haber cerrado el grifo, de haber apagado la luz, de haber apagado la plancha…
  • Tocar algo determinado número de veces.
  • Contar hasta determinado número, contar escalones, baldosas, ventanas…
  • Repetir la misma palabra una y otra vez…
  • Buscar el orden: que las sillas estén colocadas en línea, que los folios de la mesa estén igualados, que los platos estén bien colocados, que el florero esté “en su sitio”… ni un centímetro menos, ni un centímetro más…
  • Rezar, hacer rituales: acostarse o levantarse de la misma manera, escribir con un bolígrafo determinado para según qué documentos, rezar una oración determinada antes de salir de viaje…

La persona que sufre este trastorno, sabe que lo que piensa es absurdo, que no tiene sentido, que está exagerando… pero la ansiedad que desarrolla es tan elevada, y el malestar tan alto… que se siente impulsada a neutralizarla mediante una conducta que se conoce con el nombre de compulsión.

Las compulsiones hacen que, la ansiedad que sientes cuando aparece la obsesión, disminuya…

Por ejemplo…

Acabo de tocar un tirador de una puerta de un lugar público… aparece el pensamiento obsesivo: está muy sucio, te vas a contaminar, hay muchos virus y bacterias, de muchas personas… Estos pensamientos empiezan a atormentar tu mente. La ansiedad se dispara a niveles muy altos. Sólo te neutraliza esa ansiedad… Lavarte las manos, una vez… y otra, y otra… porque esa conducta te relaja, neutraliza tu ansiedad…. EL PROBLEMA ES QUE A LO LARGO DEL DÍA HAY MUCHOS TIRADORES QUE TOCAR, MUCHOS BOTONES QUE APRETAR, MUCHAS PUERTAS… La persona con TOC experimenta esas sensaciones y lleva a cabo esas conductas en todas y cada una de esas situaciones…

Todos tenemos manías, obsesiones… seguro que sin tener un TOC te sientes identificado con alguna…

Pero una persona que sufre este trastorno tiene estas compulsiones de manera recurrente y, además, el hecho de llevarlas a cabo le ocasiona pérdidas de tiempo muy significativas (más de 1 hora cada día…). Todo esto unido a que a nivel social y personal su vida se complica…

Además, el hecho de realizar la compulsión… acto seguido de reducir la ansiedad generada por la obsesión… puede producir más ansiedad de nuevo… ya que la persona es consciente de lo “absurdo” de lo que le está pasando, y la indefensión de no poder controlarlo… La falta de libertad… porque no pueden elegir no hacerlo…

De modo que una persona que sufre TOC, presenta síntomas muy fuertes de ansiedad, y problemas muy grandes de control de los propios impulsos.

Las obsesiones y las compulsiones toman el control de la vida de la persona… vive en un círculo (el círculo que está presente en la mayoría de las patologías… y que las mantiene…): Obsesión-Compulsión. Obsesión-Compulsión… y a veces por el miedo y para prevenir la obsesión, no paro de hacer la compulsión…

– Limpiar sin parar. Librarse de cualquier tipo de suciedad, en el cuerpo, en el hogar…

– Necesidad de ordenar…

– Acumular, guardar…

– Comprobar muchas veces… varias veces al día…

¿QUÉ CREES QUE HARÁ ENTONCES UNA PERSONA CON TOC… ANTE ESTA SITUACIÓN DE LA QUE NO VE ESCAPATORIA…?

La persona intentará evitar por todos los medios afrontar esas situaciones que o bien, no le permiten realizar la compulsión o bien evitará aquellas situaciones que le exponen a la obsesión. Esto significa:

  • No salir de casa.
  • Si salen, es a distancias cortas.
  • Grupos muy reducidos de amigos.
  • Poca vida social.

Las personas que viven con un TOC… se van aislando poco a poco… se avergüenzan de lo que les pasa, tienden a ocultarlo… quieren cambiarlo, pero no pueden. Sienten frustración… Miedo a la locura…

Saben que están exagerando… Saben que es irracional… pero su ansiedad y el miedo que sienten es más potente. Y son estas dos emociones las que le llevan a seguir en un bucle que no pueden romper.

PARA DEBILITAR AL TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO…

  • Atacar las Distorsiones Cognitivas: Abrir los ojos a lo irreal de la realidad que mantiene esas obsesiones mediante terapia cognitivo conductual.
  • Actividad física. Canalizar la ansiedad mediante deporte.
  • Practicar la atención plena. Meditar. Mindfulness…
  • Focalizar tu atención en la felicidad…
  • Aceptar que sufres ese trastorno, saber que está ahí y que te acompaña. No lo niegues… identifícalo… y pasa a otra cosa.
  • Busca apoyo… no eres el único al que le pasa…

 

“Si la verdad contradice creencias profundamente arraigadas…, algo está mal”

Eysenk

Artículos Ansiedad

ASÍ FUNCIONA MI CEREBRO… CUANDO TENGO ANSIEDAD

Por Ángela Peco Psicología.

Voy a empezar aclarando dos términos que podemos llegar a confundir en un momento dado: ANSIEDAD y ESTRÉS…

En el ESTRÉS se produce un proceso de activación fisiológica que está respondiendo a factores externos: presión en el trabajo, problemas familiares… Y nos damos cuenta de que no tenemos los recursos suficientes para abordarlos bien: nos falta tiempo, dinero, habilidades…

La ANSIEDAD es algo más complejo… Puede desencadenarse como efecto del estrés. Se trata de un estado interno, algo que se repite una y otra vez, en diferentes momentos. Una respuesta fisiológica que nos prepara para escapar o luchar ante algo que nuestro cerebro detecta como amenaza (sea real o no…)

Para un cerebro en modo “ansiedad” todo es una amenaza. Vivir con ansiedad… es como vivir defendiéndonos del mundo de forma continua…

Ante esta situación… Si nuestro cerebro nos envía continuamente señales de alarma… nosotros lo que vamos a hacer es llevar a cabo las acciones oportunas en función de lo que nuestro cerebro nos está diciendo…

¡¡Y es justo ahí donde está el error!!

Pero no nos conformamos con pararnos ahí… nuestro cerebro se encuentra tan activo… que nos ponemos a  hacer más cosas:

  • Imaginamos todo lo “que puede” pasar…
  • Construimos diferentes versiones de la realidad en nuestra mente… como si fuesen diferentes guiones de una película (eso sí… todos trágicos).
  • Incluso si algo ya ha pasado… lo que también hacemos es analizar diferentes lecturas de lo que ha ocurrido… (cuando me ha dicho tal cosa, quizá lo ha dicho por esto, o por esto otro… se habrá dado cuenta de que… lo mismo ha pensado que soy…)

A este tipo de actividad de nuestros pensamientos la conocemos con el nombre de PROCESOS COGNITIVOS… y dentro de estos procesos, el que es más significativo de todos a la hora de explicar el proceso de la ansiedad, es el de los PENSAMIENTOS ANTICIPATORIOS (los pensamientos que anticipan lo que va a pasar… aunque no tengamos ni idea…).

Y como la función de nuestro cerebro (o una de las más importantes) es protegernos… pues lo que hace es movilizarnos ante situaciones que “no controlamos” avisándonos de que pueden ser posibles “amenazas”, y por eso se activa la ansiedad antes de que se materialice realmente el peligro… para “salvarnos” de él.

Es decir, es como si nuestro cerebro (la amígdala en concreto…, ahora después hablaremos de ella) en base a nuestra experiencia vital (almacenada en el hipocampo, del que también hablaremos ahora), y a otros parámetros, evaluara una situación como potencialmente peligrosa y anticipara las consecuencias.

¡Y todo esto lo hace en microsegundos!

No somos conscientes de lo que está pasando por nuestro cerebro… como mucho tenemos… esa extraña sensación…

Y a partir de esa evaluación de lo que sucede, nuestro cerebro nos puede emitir varios mensajes… :  “Todo controlado. No pasa nada”. O bien… “¡ALERTA!! Peligro… cuidado…”

Y es con esta última opción… cuando nuestro pensamiento activa fisiológicamente a la emoción.

Tan sólo la imaginación puede llegar a generarnos: Excitación, náuseas e incluso salivación… (imagina un limón, imagina cómo lo cortas por la mitad, imagina como ese limón jugoso y grande, amarillo y fresco suelta un ácido zumo que salpica cuando lo cortas, siente su aroma y su sabor… ¿qué te acaba de pasar? ¿has generado saliva…?)

Pues con la ansiedad pasa lo mismo… Si mentalmente anticipamos un daño, un perjuicio, esos pensamientos activan los pulmones, el corazón, el estómago… y se ponen a funcionar como si de una emergencia se tratara…

Pero la ANSIEDAD no se apoya solo en este proceso cognitivo de anticipación… también utiliza otro proceso que se conoce con el nombre de RUMIACIÓN, y que se basa en la “fijación mental” de los pensamientos o en un pasado que pudo ser doloroso o traumático o en la invención de un futuro imaginario que imaginamos que será negativo.

A través de la rumiación de estos pensamientos vamos creando conexiones neuronales que nos “anclan” al sufrimiento.

Cada pensamiento es una orden que le damos a nuestro cerebro. Ante cada pensamiento… nuestro cerebro responde poniendo en marcha nuestro organismo y nuestra conducta.

Cuando nuestros pensamientos están enfocados de forma compulsiva en ese pasado terrorífico o ese futuro negativo… ¿nuestro cerebro qué interpreta? Que es ahí donde queremos estar.

Entonces en nuestro cerebro se crean una serie de circuitos neuronales cerrados, que hacen que nuestra atención entre en una especie de bucle.

Es decir… NUESTROS PENSAMIENTOS “SECUESTRAN” NUESTRA ATENCIÓN. Así es como generamos los traumas, las depresiones, la ansiedad…

Si perdemos el control sobre nuestra atención, entonces nuestra voluntad y nuestra capacidad de elegir estarán también en peligro.

Pero… A NUESTRO FAVOR… tengo que decir que la ATENCIÓN es un ACTO DE VOLUNTAD.

Esto significa que la atención puede entrenarse, educarse…

Al enfocar nuestra atención conscientemente en lo que realmente queremos, hace que podamos generar nuevas conexiones neuronales: ¡NEUROGÉNESIS!!

¿Pero… si es tan sencillo… porqué las personas con ansiedad y o depresión no pueden salir de esa dinámica de pensamientos negativos que tanto daño les hacen?

Pues la respuesta es… porque han perdido su habilidad para controlar su atención.

Así es que… Si, ¡¡puedes empezar cuando quieras a entrenarla!! De esa forma ¡puedes empezar a cambiar, modificar incluso eliminar las rutas neuronales que se relacionan con tu ansiedad o tus estados de depresión!

  • Practica a enfocar y dirigir tu atención hacia aspectos positivos.
  • Gestiona tu reactividad hacia lo que sucede… es decir… no saltes a la primera de cambio… ¡PARA!… y después decide cómo reaccionar…
  • Reflexionar está bien… pero sin pasarse… La introspección obsesiva es la antesala de la ansiedad y la depresión. No le des mil vueltas a lo mismo…

Y ya para terminar… otro ingrediente fundamental en la ansiedad… es el MIEDO. Un miedo a todo y nada, miedo difuso, sin una causa clara…

¿También tiene nuestro cerebro algo que ver con esto?

Pues sí…  ya os he comentado antes que había dos partes del cerebro muy relacionadas con la respuesta de la ansiedad, muy relacionada a su vez con el miedo…

En nuestro cerebro se encuentra la AMÍGDALA y el HIPOCAMPO.

La AMÍGDALA, es una pequeña estructura con forma de almendra (han encontrado que su tamaño es mayor, hiperdesarrollado, en las personas con ansiedad) que se encuentra en la parte más profunda de nuestro cerebro.

Se encarga de avisar al resto del cerebro de posibles amenazas y de activar la respuesta de miedo o ansiedad… Es como si este pequeño centro fuese el cuartel general de las neuronas del miedo, que se encargan de responder a estímulos externos con el mensaje de “cuidado” “por si acaso” … El hecho de optar por el miedo… es lo que nos ha protegido como especie…

El HIPOCAMPO una estructura que se vincula sobre todo a la memoria emocional (han encontrado que su tamaño es menor, atrofiado, en las personas ansiosas). Una de las memorias más potentes.

Entre otras cosas, se encarga de almacenar las “cosas peligrosas” o “que nos han hecho daño” … en forma de recuerdos (si de pequeño metiste los dedos en un enchufe, lo almacena… si sonaban las llaves cuando tu padre llegaba y eso significaba problemas, lo almacena…)

Es una de las estructuras cerebrales que más sufre con la ansiedad… ya que según estudios recientes en este lugar se encuentran las neuronas responsables de la ansiedad y que (al menos en roedores…) han conseguido desactivar con rayos de luz… o activarlas de la misma manera… (aunque aún hay mucho que estudiar a este respecto… sin duda es una línea de investigación que puede ser clave).

La activación de ambas estructuras provoca que se genere un cóctel temible: El cortisol, la adrenalina y la norepinefrina son el cóctel de la ansiedad. Nos ponen en alerta y a la defensiva.

 Para simplificarlo un poquito, sería algo así:

  • La amígdala y el hipocampo identifican el peligro.
  • Los neurotransmisores nos impulsan a la acción.
  • Nuestros órganos aceleran sus funciones: corazón, pulmones…

Si la amenaza es real… todo va bien. Cuando se pasa…, nuestro cerebro racional desactiva la amenaza, y ya está.

Si la amenaza no es real… y ese estado de activación no para… entonces, aparecen los problemas…

¿PERO CÓMO PODEMOS CONTROLAR ESTOS ESTADOS?

  • No intentes convencer a tu cerebro con razonamientos del tipo «me tengo que calmar», «tranquila»… es más efectivo que convenzas PRIMERO a tu cuerpo de que no hay peligro por el que alarmarse. Tu cerebro es muy “terco”… así es que mejor comienza por lo físico, lo corporal: relajación, respiración profunda… si paras el cuerpo, si lo relajas… el cerebro se parará también a continuación porque interpretará que no hay nada que nos amenace.
  • Cambia tus hábitos, tus rutinas…: sal a pasear, disfruta de actividades de ocio, de arte, de música, apúntate a Yoga… Es importante que cambies la percepción de alarma en tu cerebro.
  • Haz deporte. Sé que suena a tópico… pero es indudable que mover el corazón llevando a cabo un ejercicio moderado y adecuado a ti, te generaría mejoras indudables en tu estado de ánimo.
  • Practica el Mindfulness o atención plena… ahora que está tan de moda. Te ayudará a reeducar tu atención y por lo tanto a crear vías neuronales alternativas a las que activan tu ansiedad.

 

“Responde; no reacciones. Escucha; no hables. Piensa; no asumas”…

Raji Lukkoor

Artículos Ansiedad

CUANDO TE LO PIENSAS… ¡DEMASIADO!

Por Ángela Peco Psicología.

​Sí… es cierto
que ser impulsivo puede traerte problemas a la hora de tomar una decisión
adecuada.

Sin embargo, algunas personas, debido a que
reflexionan demasiado… pueden llegar a NO ACTUAR…

elegir

Tan malo es lo uno como lo otro.

Siempre los extremos haciendo de las suyas.

Ya os he comentado en algún otro post anterior, la
importancia que tiene que seamos ágiles a la hora de decidir en nuestro día a
día.

Decidimos continuamente, pero a veces nos
encontramos en una situación donde hacerlo es fuente de gran ansiedad que no
sabemos gestionar muy adecuadamente.

Una forma muy curiosa de EVADIRNOS de la
responsabilidad de decidir… es la de ANALIZAR DE FORMA MINUCIOSA cada una de
las consecuencias negativas que tendría el hecho de equivocarnos en la decisión
a tomar… así es como en lugar de actuar… nuestro cerebro nos “engaña” una vez
más… nos hace creer que estamos haciendo algo cuando imaginamos todos los
escenarios posibles que podrían darse si tomásemos una u otra decisión… sin
embargo… así podemos pasarnos días, meses… sólo analizando, sin actuar…

En psicología a este fenómeno lo conocemos como “PARÁLISIS POR ANÁLISIS”.

Podría decirse que se da cuando en el Proceso de
Toma de Decisiones, la persona se queda “estancada” en la fase de análisis
previo del problema, sin llegar nunca a darse la fase de acción porque siempre
estamos buscando la opción “perfecta”.

Se trata de una paradoja
que aparece cuando tenemos demasiada información sobre algo.

Nos paralizamos porque nuestro cerebro se fatiga ante tantas opciones y tiende a recorrer
caminos “en círculo”.

Algunos ejemplos…

“Quieres montar una empresa, pero nunca das el paso
porque analizas cada riesgo, cada consecuencia de según qué opción elijas…
finalmente siempre tienes que analizar algo mejor antes de decidirte…”

“Quieres pedirle algo a tu pareja, pero no te
atreves y mentalmente te planteas el si se lo dices de una u otra forma,
analizando las consecuencias según tu manera de plantearle la situación, y
según la respuesta que él o ella te ofrezca…”

Esta situación de continua duda… nos lleva a la NO
ACCIÓN.

Piensas tanto las cosas… que finalmente haces que
nunca sucedan…

Esto se conoce con el nombre de COSTE OPORTUNIDAD:
Al estar dudando continuamente, y cambiando de opinión de manera constante, una
persona aborda su vida de una manera poco eficaz…

En otras palabras: nos “cuesta” más el hecho de
quedarnos parados que lo que nos hubiese “costado” haber tomando una decisión,
aunque no hubiese sido la perfecta…

Muchas personas viven continuamente en esta
situación, perdiendo grandes oportunidades y asumiendo costes importantes tanto
emocionales como económicos… todo por no dar el paso.

Cuando barajamos
demasiadas opciones
terminamos por no centrarnos en ninguna… Y esta
situación puede afectar a muchas áreas de nuestra vida: A la pareja, a los
estudios, a lo laboral…

En cualquier ámbito de nuestra vida contamos con montones de opciones a la hora de tomar
una decisión: Montones de tiendas de ropa con montones de modelos de
pantalones, montones de opciones para conocer a la persona ideal, montones de
gimnasios a los que apuntarte, montones de opciones de actividades
extraescolares a las que apuntar a los niños, montones de lugares a los que ir
de vacaciones, montones de cursos que poder hacer…

Esta situación… que podríamos decir que “nos ofrece
mayor libertad” porque tenemos la posibilidad de “elegir” lo que más nos
apetezca… sin embargo, hace que nuestro cerebro necesite movilizar más recursos
cognitivos y debilita nuestro proceso de toma de decisiones, porque no “ponemos
FOCO” en nada concreto…

Vivimos en un estado casi constante de insatisfacción, y más cuantas más
alternativas existan.

¿Pero por qué…?

Porque al tener tantas alternativas dando vueltas en
nuestra mente, en el momento de elegir, nos centramos, sobre todo, NO EN LO QUE
SÍ ELEGIMOS…, sino en… TODO LO QUE PERDEMOS por haber elegido eso… entre tantas
posibilidades.

Este proceso se acentúa cuando vivimos con:

  • Miedo a equivocarnos. Si nos diéramos cuenta de que nunca hay certeza de
    nada… ese miedo al error es lo que nos paraliza y, por tanto, lo que nos lleva
    al error.
  • Tendencia al perfeccionismo. Nada es suficientemente bueno, ni perfecto como
    para abandonar tu zona de comodidad…
  • Excusas para explicar por qué no tomas la decisión…

COMO SIEMPRE… DARTE CUENTA DE QUE ESTÁS EN LAS REDES
MENTALES ES LA CLAVE PARA AVANZAR

¿Cómo salir de ese círculo vicioso?

  • Ponte fecha de caducidad y respétala. Márcate un tiempo para tomar la
    decisión.
  • Ve paso a paso… márcate pequeñas metas
    para quitarte la sensación de vértigo. Podrás ir moviéndote despacio, pero al
    fin… ¡moviéndote! Una decisión grande siempre son muchas decisiones pequeñas.
  • El momento ideal es… ahora. Decide en base a tus principios, a tus valores…
  • Reduce el número
    de opciones que barajas, ya verás cómo te será mucho más fácil jugando al descarte.
  • Nunca vas a poder controlar todos los detalles. Busca la perfección en lo que ES. La vida es
    continuo cambio, movimiento, lo único que es seguro… es la no vida… la muerte.

“Lo perfecto es enemigo de lo bueno”

                                                                              
Voltaire.

Artículos Fobias

NOMOFOBIA… ADICCIÓN AL MÓVIL

Por Ángela Peco Psicología.

“NO-MObile-phone PHOBIA”, la nueva enfermedad del S. XXI.

Nuestra forma de relacionarnos socialmente, no tiene mucho que ver con la forma en que se relacionaban hace 30 o 40 años…

Es difícil conocer a alguien de entre 12 y 65 años que no esté literalmente pegado a su móvil: en el autobús, en las salas de espera, en la cola del supermercado, en el semáforo, caminando, en los parques, en las cafeterías…

personas móvil

Hoy día con el móvil podemos hacer de todo: fotografías, editar videos, consultar el correo, utilizar aplicaciones para el supermercado, la gasolinera, las recetas de cocina, control de peso, control de gasto, hay aplicaciones que te dicen hasta cuando tienes que levantarte de la silla para ir a beber agua… ¡ah! ¡¡Y también sirven para llamar!!

Además, el teléfono móvil hace que comunicarnos se haya vuelto además de muy rápido, muy cómodo, ya que muchas veces podemos decir determinadas cosas (hasta las más incómodas) de una forma muy fácil y sin tener que abordar la comunicación de manera física ante los demás, ¡es como nuestro escudo protector! (hasta hay parejas que se acaban por mensaje). Esto…, además de los cientos de ofertas con las que nos bombardean cada día… hace que nos hayamos rendido a sus pies…

Vivimos en la era del “postureo”, nos encanta decirle al mundo lo bien que vivimos o lo guapos que somos… Pero este no es el problema… El problema viene cuando tenemos una “necesidad imperiosa” de hacerlo.

La Nomofobia, puede definirse como el miedo irracional a salir de casa sin el móvil o a no llevarlo con nosotros. Esta adicción al móvil, comparte muchas similitudes con otros trastornos de dependencia, como, por ejemplo, el de dependencia a sustancias: El síndrome de abstinencia, la tolerancia y la pérdida de control por no usarlo…

La nomofobia afecta al 53% de los usuarios de teléfonos móviles. Más al sector masculino que al femenino; 58% frente a un 48% de las mujeres. Es decir, que aproximadamente, una de cada dos personas  que utilizan móvil sienten ansiedad cuando por alguna circunstancia no disponen de red, batería o cobertura…  ¡Eso es muchísimo!

¡Pero no te alarmes!…  Sigue leyendo… Sólo hablamos de dependencia cuando su uso es excesivo, inadecuado y cuando existe una necesidad patológica de estar pendiente de él sin perderlo de vista.

La persona que la sufre, encuentra placer en un comportamiento repetitivo vinculado al móvil, bien revisando constantemente las redes sociales, enviando mensajes, realizando llamadas, jugando…

¿QUIÉN sufre Nomofobia?

Son personas que viven conectadas las 24 horas, normalmente con poca confianza en sí mismas y baja autoestima. Es habitual que sean personas con carencia de habilidades sociales y de resolución de conflictos. Dedican su tiempo de ocio al uso del móvil y es una de las mayores fuentes de su disfrute personal.

Aunque los adultos también pueden sufrir este trastorno, resulta muy alarmante que la población de mayor riesgo sea los adolescentes. Hablamos de niños desde 11 y 12 años, que, por su edad, además de tener más necesidad de ser aceptados por los demás, están más familiarizados con todo lo que tiene que ver con la tecnología. Estos chicos y chicas pasan demasiadas horas “enganchados”, a sus propios móviles o a los de sus padres, hasta tal punto de desarrollar parte de su identidad en las redes sociales. Muchos de ellos, han vivido desde su nacimiento rodeados de móviles, tablets, cámaras, videojuegos…

¿Cuáles son los SÍNTOMAS que puede sufrir una persona con nomofobia?

  • Síntomas físicos como: Taquicardias, dolor de cabeza, dolor de estómago, palpitaciones, temblor, agitación, sensación de ahogo o de falta de aire, sudoración…
  • Abandono o descuido de algunas actividades cotidianas importantes ya que se pierde la noción del tiempo al estar centrados en la pantalla.
  • Actitud de hipervigilancia. Estar pendiente del móvil, mirarlo cada cierto tiempo para confirmar si ha entrado algún mensaje o ha recibido alguna llamada perdida…
  • Sentimiento de frustración, nerviosismo, agresividad… cuando no se puede utilizar el teléfono.
  • Miedo, angustia y temor irracional a que el móvil se quede sin batería, o nos quedemos sin conexión… (la persona se da cuenta de que esto es excesivo… pero aun así no puede controlarlo).

¿Qué CONSECUENCIAS tiene el sufrir este trastorno?

  • Problemas de comunicación: Al utilizar cada vez más la tecnología para relacionarse socialmente, las habilidades sociales se acaban deteriorando, sobre todo en los jóvenes, ya que, en la adolescencia, estas habilidades aún no se han desarrollado completamente.
  • Alteraciones de conducta: Tensión e irritabilidad, la persona se vuelve menos paciente, menos amable y se muestra más agresiva de lo habitual.
  • Dificultades para dormir: la excesiva exposición a la luz azul que emite el móvil inhibe la producción de melatonina, la hormona que induce el sueño. Por este motivo, las personas que utilizan continuamente el móvil pueden padecer insomnio. A esto se une, la continua preocupación por si llega un mensaje o una llamada…
  • Cambios en el estado de ánimo: las adicciones normalmente provocan desequilibrios emocionales que originan otros trastornos como la depresión y la ansiedad…
  • Alucinaciones: el 80% de las personas que tienen un teléfono móvil han escuchado su teléfono sonar cuando en realidad no lo hacía. En las personas con nomofobia este fenómeno es más potente aún, aparecen las “alucinaciones fantasma”, provocadas por la obsesión de estar pendientes del móvil, les lleva a imaginar que este vibra o suena.
  • Problemas de atención y memoria: al estar continuamente pendientes del móvil, estas personas comienzan a presentar problemas de atención y concentración, que terminan provocando dificultades en la memoria.
  • Síndrome de abstinencia: angustia, ansiedad e irritabilidad cuando no se tiene el móvil o no tiene posibilidad de utilizarlo.
  • Aislamiento social: la persona pasa cada vez más tiempo conectada al móvil y descuida sus relaciones “in person”.
  • Inestabilidad emocional y ansiedad por estar siempre pendiente de la lucecita que nos avisa que nos han escrito o llamado.

Es curioso… pero en un porcentaje alto de casos, el móvil se utiliza realmente como un objeto «contra-fóbico», esto quiere decir, que la persona siente la necesidad de tenerlo siempre en la mano, incluso si no lo usa, como por ejemplo cuando duerme, como una especie de talismán que libera a la persona de su ansiedad, su miedo, su sentimiento de baja valía personal…

El primer paso para romper este hechizo es hacernos conscientes de que esta dependencia al móvil puede causarnos graves daños personales, emocionales y físicos: pérdidas de empleo, de relaciones personales, rupturas matrimoniales, accidentes de tráfico…

Y como en muchos otros aspectos de la vida… la EDUCACIÓN es la clave para PREVENIR este tipo de trastorno. No se trata de prohibir… sino en educar desde niños en el buen uso de estos dispositivos, y aquí tanto las familias como los colegios tenemos una gran responsabilidad.

Para prevenir esta adicción digital:

– Evita que tus hijos tengan conexión a la red desde su habitación y sin control. Establecer unos horarios para un uso correcto de las tecnologías, es clave en la prevención.

– Separa momentos. La noche es para dormir…y, por lo tanto, el móvil debe de estar apagado; la cena es para cenar… y no para estar con el móvil…

El TRATAMIENTO de la nomofobia va a depender sobre todo del grado de autocontrol que muestre cada persona. Lo ideal es que, si la persona aún tiene algo de control sobre la situación, vaya comenzando a quitarse del móvil poco a poco…

En personas que ya se muestran incapaces de gestionar esta ansiedad, el tratamiento será de choque y siempre supervisado por un especialista que les enseña a afrontar las sensaciones negativas que se producen en su interior cuando no disponen de su teléfono.

Empieza utilizando medidas simples como estas que te anoto:

Técnicas para evitar la nomofobia

  • No priorices las llamadas sobre las personas que tienes delante. Si es importante, volverán a llamar más tarde. También puedes devolver la llamada después.
  • WhatsApp: Exactamente lo mismo, prioriza. Nuestro cerebro sufre cuando cambiamos de contexto continuamente.
  • Mantén el móvil fuera de la mesa cuando vayas a comer. Habla con tu familia o tus amigos o con quien comas en ese momento, y si comes solo simplemente concéntrate en la acción de comer.
  • Utiliza el modo avión. No es realmente necesario estar todo el día conectado. De esta forma puedes controlar cuando y donde estar conectado.
  • Desactiva el “chivatillo” azul del WhatsApp: Nadie tiene por qué saber si has leído o no un mensaje. Quítate ese sentimiento de urgencia y control. Lo mismo para el resto de notificaciones del móvil. Bórralas por favor.
  • Fija un horario: Es imprescindible para el buen funcionamiento de nuestro cerebro, que éste, esté preparado para lo que toca. Planificar los cambios de contexto es positivo para mantener una buena salud cognitiva (atención, memoria…). Intenta asociar el hecho de consultar el móvil a una recompensa, es decir, hazlo después de haber hecho algo que te haya costado un esfuerzo.
  •  Controla el tiempo que dedicas a las APPs… puede ser infinito y que pierdas la noción del tiempo en busca de tu chute de dopamina… y si puedes bórrate alguna APP, no todas te aportan valor.
  • Envía un mensaje explicando lo que tengas que explicar… evita enviar muchos mensajes pequeños… Escribir no es hablar.
  • Mantén el móvil lejos de tu alcance si necesitas concentración.
  • No uses el móvil para todo: utiliza cámara de fotos, despertador, calendarios, agendas… Se que es más incómodo, pero es una forma de decirle que no quieres que te domine…
  • Nunca lo utilices antes de irte a la cama, y menos aún estando en ella. Seguro que así dormirás mucho mejor.
  • Déjalo de noche cargando fuera del dormitorio o el baño. Así empezarás el día focalizado en otras cosas que no son el móvil: asearte, vestirte…
  • ¡No lo mires mientras conduces!, y tampoco cuando estés en un semáforo en rojo.

Si realmente quieres, puedes.

Utiliza el sentido común.

Si has detectado que sufres esta adicción, y no puedes controlarla sólo… lo mejor es que acudas a un psicólogo para atajar el problema lo antes posible.

“La adicción no es más que un sustituto muy degradado de una verdadera experiencia de gozo”

Deepak Chopra

Artículos Ansiedad

LA ANSIEDAD QUE VIVE EN MI…

Por Ángela Peco Psicología.

Sobre 10 millones de personas padecen trastornos de ansiedad en España, 340 millones de personas la padecen en todo el mundo…

miedo lobo

No paras de mover las piernas en la silla, de tocarte el pelo porque te pica la cabeza, de rascarte esa heridita o comerte las uñas… paseos hacia la cocina para abrir el frigorífico… y siempre esa sensación de ahogo que te hace suspirar, suspiros que te alivian… un rato… Hasta aquí… todo dentro de lo controlable… pero ¿y cuando no para aquí?…

¿Y cuando sientes que tu corazón va muy deprisa… demasiado…? Cuando no crees que puedes aceptar ese trabajo fuera de tu ciudad porque te da miedo lo desconocido, cuando pensar que mañana tienes que ir a dar clase a tus alumnos te provoca mareos, sequedad de boca, tos nerviosa… cuando un sudor frío te recorre el cuerpo sólo con escuchar la voz de la persona con la que tienes algo pendiente…

Para las personas que sufren un trastorno de ansiedad, su vida, y la vida de las personas que les acompañan es, sin duda, más complicada que la vida del resto.

Su realidad está hecha de pensamientos negativos constantes, síntomas físicos que no se van nunca, miedos sin sentido que les limitan… y a veces incluso, ataques de pánico.

Tú, como familiar, amigo… sólo quieres  ayudar a esta persona, pero antes… quédate con estas pinceladas que espero te puedan orientar:

  • El decirles “Cálmate, o tranquilízate”… es contraproducente, puede generar el efecto contrario, es decir, que se alteren mucho más. Si ellos pudiesen calmarse, seguro que lo harían. Pero no es algo que elijan, ni que controlen. La mejor opción es la compañía y ofrecerles apoyo y comprensión.
  • Un ataque de pánico puede surgir cuando menos lo espera nadie, ni uno mismo. Una presión en el pecho… y un pensamiento que es incontrolable puede convertir un día normal en  algo terrorífico. Otras veces, es la respuesta a un miedo por no querer afrontar una situación que les produce estrés o ansiedad. Lo peor de todo esto… es que la persona sabe que lo que piensa y siente “no es normal”, pero a pesar de esto, para ella es “incontrolable”. Además aparece otro miedo… el miedo a “volverse loco”.
  • La ansiedad no sólo es mental… La mente tiene un efecto tan poderoso sobre el resto del ser, que afecta también a lo físico. Muchas personas que padecen ansiedad pueden desarrollar síntomas derivados de la misma como: Síndrome del intestino irritable, erupciones cutáneas, soriasis, urticarias, mareos, boca seca, síndromes gastrointestinales…
  • Los miedos se vuelven enormes monstruos, amenazas vitales. Miedo a subir a un autobús o un ascensor, a quedarte en un lugar abierto muy grande, miedo a pasar a la oficina del paro porque hay demasiada gente… Una persona con ansiedad vive diariamente con miedo. Para ayudar a la persona que vive en esta pesadilla diaria… lo mejor no es ayudarla a que evite estas situaciones, sino acompañarla a que las afronte poco a poco, a mini-dosis e ir retirando tu apoyo de forma paulatina, hasta que, sola, sea capaz de lograrlo. Escapar o evitar, sólo va a acentuar más los miedos. La ayuda profesional es clave para este punto.
  • Grandes preocupaciones por pequeñas cosas… Su cabeza no para… de buscar opciones diferentes, de interpretar comentarios de conocidos… pero siempre con ese tinte grisáceo de la susceptibilidad. Montones de pensamientos que se convierten en preocupaciones imparables, que dan lugar a  emociones que se disparan, que originas sufrimiento real y que llevan a  la conducta de la persona a buscar formas de escapar de esos pensamientos. Un círculo vicioso, del que no saben cómo salir.
  • El cerebro de una persona en estado de ansiedad, no detecta bromas. Está en modo supervivencia. En algunas ocasiones pacientes con ansiedad, sufren crisis incontrolables por ”pequeñas bromas” o comentarios que se hacen “sin conciencia” de a quien se le están haciendo… por ejemplo , acuden a urgencias preocupados por creer estar sufriendo una grave enfermedad, y el sanitario les dice “sí, por esto te vas a morir”… créeme, su cerebro en ese momento no interpreta la broma… interpreta el mensaje… Por favor, que el cansancio a la hora de tratar con estas personas no nos lleve a las burlas o la falta de respeto y la falta de comprensión. No elijen actuar como lo hacen.
  • Vivir con miedo al miedo. Incluso cuando el estado es de “control”, la persona con ansiedad vive con miedo a que vuelva a ocurrirle una situación de ansiedad incontrolable. Anticipándose a los acontecimientos… sin ser conscientes de que esa preocupación continua, es lo que llama a la ansiedad.
  • La medicación, la gran aliada… Sus vidas están unidas a la medicación. El conocimiento del ciclo del miedo y del pánico, haría que se redujera mucho la población que palía los síntomas de la ansiedad con medicación.

Mi mensaje para ti, hoy… CALMA…TODO PASA…

Y mientras tanto, ACCIÓN…  Practicar y aprender a darle significados más amplios a lo que percibes. Buscar ayuda puede marcar la diferencia y orientarnos a interpretar los signos conductuales que disparan nuestro pensamiento… y que tanto sufrimiento nos ocasionan.

“La ansiedad, es la mente, yendo más deprisa que la vida”

Anónimo