Familias que ahogan
Artículos Relaciones Personales

FAMILIAS QUE AHOGAN

Familias que ahogan

Por Ángela Peco Psicología

Está claro, no elegimos a nuestras familias biológicas… y mucho menos a familias que nos ahogan… pero a veces, la vida las impone.

En nuestro árbol genealógico existen ancestros con sus luces y sus sombras, cruces de parentescos, vivencias bellas y horribles, y un padre y una madre que a su vez descienden de otros árboles con más historias que los conforman.

Nuestros padres biológicos son los que han de proporcionarnos seguridad, amor, estabilidad, confianza… para ayudarnos a crecer y madurar.

Este artículo lo escribo porque, obviamente, esto no siempre es así… ya que a veces los adultos que conforman una familia no siempre están preparados para aportar todo eso que se espera de ellos.

Cuando crecemos, somos nosotros quienes elegimos nuestra propia familia social: amigos, parejas… pero los primeros vínculos son siempre determinantes, y marcados por esos miembros más cercanos.

Una cosa es no saber, otra cosa es ser tóxicos

Quiero dejar clara esta diferenciación, no es lo mismo provenir de una familia tóxica, que provenir de otra donde no haya sabido constituirse como núcleo familiar.

Nos reflejamos en nuestros padres, abuelos, tíos y nos apoyamos en ellos. Eso nos ofrece seguridad.

Si eso no ha existido, crecemos con una sensación de vacío interno, inseguridad, miedo y baja autoestima.

Nos es muy difícil confiar en el mundo, ya que nuestra familia de origen no nos ha aportado esa confianza.

En muchos de estos casos suele haber detrás una condición mental patológica.

La doctora Liane J. Leedom desarrolló un trabajo donde explica todo esto de forma magistral: El impacto de la psicopatía en la familia.

Y sí… las depresiones y ansiedades del hoy, son vacíos del ayer. Sin ninguna duda.

Lo que sí es una relación tóxica

Hablamos de relaciones tóxicas cuando han ocurrido situaciones de desapego fuertes, abandono o maltrato…

Sin embargo, no hace falta ir a ejemplos tan extremos, ya que hay familias en las que las relaciones de apego son tan asfixiantes y manipuladoras que dañan.

Algunos ejemplos son:

  • Madres o padres que no dejan madurar a sus hijos porque los sobreprotegen en exceso.
  • Aquellos que buscan que sus hijos les presten atención de forma continua.
  • Los que tienen una necesidad diaria de saber qué hacen sus hijos y con quién.
  • Los que les exigen favores… con el consiguiente chantaje emocional que hay detrás de todo esto.

No es sólo el chantaje emocional lo que aquí me preocupa, sino el sufrimiento que esto genera en unos hijos (adultos) que enfrentan esa exigencia diaria interfiriendo en sus vidas sin atender a ningún tipo de respeto o límite.

Esto puede llevar a los hijos y a los padres a vivir en continuos enfrentamientos.

Normalmente en este tipo de relaciones existe el uso del victimismo, la manipulación e incluso el ataque verbal o físico… lo que origina vivir de forma alterada cuando se está cerca de estas personas o sientes que el bienestar de las mismas depende de que tú cedas o no a esas demandas o chantajes.

El primer paso hacia la liberación es reconocer y aceptar que estás inmerso en una dinámica familiar tóxica.

Esto puede implicar ser honesto contigo mismo sobre los patrones dañinos que se repiten una y otra vez en las interacciones con tu familia.

El chantaje emocional puede manifestarse de muchas formas, desde críticas constantes y descalificaciones hasta amenazas de abandono, suicidio o rechazo.

Observa cómo te sientes en presencia de tu familia y ¡ojo! si te encuentras cediendo a demandas irracionales o sacrificando tu bienestar “por el bien de la armonía familiar”.

El súper poder de los límites

Siempre que te sientes víctima de un abuso… te hablo de poner límites.

En este caso es evidente que también te lo recomiendo: poner límites y establecer prioridades te ayudará a tomar decisiones antes de tener que tomarlas, porque los límites que pongas tomarán la decisión por ti.

Si tu prioridad es tu salud física o psicológica, la obligación moral que te impone tu familia, tendrás claro que está por debajo de esas prioridades.

Sé que es fácil decirlo, o escribirlo en este caso, pero que al llevarlo a cabo en la vida es complejo, porque hay muchos juegos psicológicos que nos confunden.

De la familia impuesta a la familia escogida

No es obligatoria tu fidelidad y encadenamiento a tu familia de origen si esta te daña… tienes derecho a alejarte y a escoger en tu vida a esas personas que te aporten verdadera felicidad.

Te propongo estas pautas por si te sirven:

  1. Pon límite al contacto. Puede ser complicado el contacto cero, pero sí que puedes valorar lo imprescindible, de lo que no lo es.

De nuevo, establece prioridades (cuando sí es necesario y cuando no lo es) y sobre todo no te afectes por sus reproches debido a tu distanciamiento. Ellos usarán sus estrategias, y tú usa las tuyas.

  1. Usa la asertividad en tus encuentros:
  • Pide que te hablen con respeto.
  • Déjales claro lo que no vas a permitirles.
  • Pon límites claros, aprende a decir que “no” sin culpa.
  • Cuando se salten tus límites, explícales las consecuencias: más distanciamiento, no contacto físico…
  1. Rodéate de una buena red de apoyo externo: al final somos seres sociales y necesitamos relacionarnos con los demás.

Rodéate de amigos, vecinos, compañeros… Si sólo mantienes relaciones con tu familia tóxica puedes acabar incluso enfermando físicamente.

  1. No permitas que su ego saque al tuyo. No confrontes.

La confrontación no tiene sentido porque suelen ser personas que no tienen sentido de la responsabilidad de lo que hacen, por eso:

  • Ignora sus provocaciones.
  • Sólo lleva con ellos interacciones cortas y asertivas. Lo emocional no sirve… si lo usas te dañará.
  • Ante sus demandas y victimismos… Indiferencia.

Para que esto te salga bien, has de ser consciente de la importancia de mantener distancia emocional, y ser firme en tu decisión de no dar un paso atrás.

  1. Desapégate

Libérate de forma progresiva de lo que te hace daño:

  • No esperes cambios en ellos, pensando que te van a validar o apoyar… Una cosa es la familia ideal que tienes en tu mente, otra cosa es la familia real, la que es.
  • Eres responsable de ti mismo. Tú has de ocuparte de tu felicidad y de tu bienestar.
  • Refuerza tu autoestima (con otros contextos, con otras personas…)
  • Observa los mensajes dañinos que hay en tu mente y que provienen de tu núcleo familiar. Reformúlalos, ¡no son tuyos!
  1. Plantéate el futuro ¿Qué relación quieres mantener con ellos? Tenlo claro.
  2. Pide ayuda psicológica: ellos no van a cambiar, eres tú quien debe actuar. Sana tus heridas y busca estrategias que puedas usar en determinado tipo de situaciones.

No tengas miedo de pedir ayuda cuando la necesites y recuerda que hay fuerza en la vulnerabilidad compartida.

«El vínculo familiar es la mayor fuente de apoyo y amor, pero también puede convertirse en una jaula emocional si está lleno de toxicidad y manipulación». Anónimo.

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Síndrome del Impostor
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DESENMASCARANDO EL SÍNDROME DEL IMPOSTOR

Síndrome del Impostor

Por Ángela Peco Psicología

El Síndrome del Impostor es algo así como si tu enemigo estuviese todo el día a tu lado, en tu hombro, diciéndote que lo que haces bien, es sólo cuestión de suerte, que no te lo crees ni tú, que hagas lo que hagas lo haces de forma incompetente, que si te felicitan es por puro compromiso… que eres mediocre.

¿Alguna vez te has sentido así? ¿Sientes que eres un auténtico fraude?

No te sientas solo o sola… incluso artistas de la talla de Pedro Almodóvar, Alejandro Sanz o Tom Hanks han hablado en varias ocasiones de cómo se sienten cuando son galardonados o cuando son halagados… se sienten impostores. Sienten que lo que hacen no es para tanto. Este síndrome quiere nublar tu talento.

Posibles Causas del Síndrome del Impostor

Este síndrome es más común entre la población femenina que entre la masculina… quizá esto te pueda dar pistas de sus posibles causas:

  • Cultura de la modestia: Las mujeres hemos sido socializadas para ser modestas y humildes, esto nos lleva a crear una necesidad automática de minimizar nuestros logros y atribuir el éxito a la suerte o a factores externos en lugar de reconocer nuestro propio mérito. Así es como alimentamos la inseguridad y la autoduda.
  • Sesgo de género: En nuestra cultura, es verdad que cada vez menos, pero siguen existiendo estereotipos de género arraigados que sugieren que las mujeres somos menos capaces o menos competentes que los hombres en algunos campos. Esto puede hacer internalicemos estas creencias como propias y nos sintamos como impostoras incluso cuando tenemos éxito.
  • Autoexigencia y perfeccionismo: Las mujeres tendemos a ponernos estándares muy altos para nosotras mismas y tendemos a ser más propensas al perfeccionismo, esto aumenta la probabilidad de experimentar el síndrome del impostor cuando sentimos que no estamos cumpliendo con estas expectativas autoimpuestas. Somos nuestro peor verdugo.

Pero no se trata solo de la condición de ser mujer, la revista Children realizó una investigación en la que se detectó que existía una relación estrecha entre la paternidad y la maternidad autoritarias con el desarrollo de estos sentimientos de inseguridad, autoexigencia…

Cuando desde niños hemos vivido en un ambiente de presión y devaluación, esto puede hacernos más propensos a desarrollar baja autoestima y vivir dudando de nuestras capacidades.

¿Tienes el Síndrome del Impostor?

A pesar de que este Síndrome es muy conocido, no está recogido aún con carácter clínico en manuales como el DSM-V.

Sin embargo, no deja de ser una realidad psicológica, donde asumes que los éxitos que hay en tu vida se han debido a factores externos a ti, como por ejemplo un golpe de suerte, buenas compañías, ayuda de otros… o simplemente causalidad.

Esto que parece que no es para tanto, y no merece la pena darle tantas vueltas… hace que la vida de quien lo sufre sea una auténtica pesadilla. Ya que viven en alerta constante para impedir que se descubra por otros lo que creen que ellos son: un auténtico fraude.

Síntomas

Las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes lanzaron al mundo este término en 1978 en la revista Psychotherapy.

Estos son los síntomas más frecuentes:

  • Atribución Externa de los éxitos. Creer que todos tus logros los has conseguido por suerte, por ayuda externa o por casualidad.
  • Miedo al fracaso: Tanto es así, que entras en parálisis. El miedo a cometeré errores o no estar a la altura de lo que piensen los demás te puede llevar al ciclo de la procrastinación, a evitar desafíos.
  • Inseguridad excesiva: Un discurso interno cargado de “Y si…?” con constantes dudas sobre ti y tu valor. Acabas boicoteando tus metas.
  • Perfeccionismo exagerado: La búsqueda de la excelencia, o algo es excelente o no es digno de mostrarse al mundo… y si tus logros los valoras así, te consideras un auténtico fraude, un impostor. Imagina los niveles de estrés y autoexigencia que esta condición esconde.
  • Comparación continua: Se trata de una comparación injusta y exagerada, ya que te comparas con los demás en lo que tú pierdes… ¡Así es imposible ganar! Es un auténtico desgaste, que lo que hace es afianzar más aún tu percepción de “no ser suficiente”.
  • Ansiedad y estrés desmedidos: Creo que no hace falta que explique porqué estos factores están aquí verdad… vivir en este estado de exigencia, de tensión y alerta sin ninguna duda impactan en tu salud mental.
  • Autosabotaje: Como no quieres dejarte en evidencia delante de los demás, vas a evitar asumir puestos de liderazgo, vas a evitar las oportunidades de crecimiento profesional e incluso puede afectarte en las relaciones personales… pues puedes incluso que no mereces estar al lado de alguien a quien consideras muy por encima de ti…

Vamos a hablar de superación

Lo primero que te propongo para abordar este síndrome es que te des cuenta de tu diálogo interno. Tenemos que descubrir tus creencias y cogniciones erróneas.

Trabajar el músculo de la autoestima y tu autovaloración es clave para desactivar este síndrome tan incapacitante.

Repite conmigo: Si has llegado alto es porque lo mereces.

Crecer implica, a su vez, sortear los miedos e inseguridades para hacer realidad tus deseos. ¡Adelante!

«El problema no es que no seas lo suficientemente bueno para eso; el problema es que eres lo suficientemente bueno para eso y aún lo dudas». Miriam Hathaway

Los chicos buenos me aburren
Artículos Relaciones Personales

LOS CHICOS BUENOS… ME ABURREN

Los chicos buenos me aburren

Por Ángela Peco Psicología

Los chicos buenos me aburren

No es la primera vez que escucho, eso de “Sé que me conviene, pero es los chicos buenos me aburren”… o ¡al revés!

¿Pero qué nos pasa cuando tenemos una pareja a quien le gustamos, nos trata bien y siempre se ocupa de nuestro bienestar?

Quizá muchos podáis pensar que eso sería ideal… Sin embargo, muchas de estas parejas se quejan de un factor que puede ser muy destructivo… el ABURRIMIENTO.

¿Entonces es posible que cuando todo vaya bien, surja el aburrimiento?… pues, aunque te parezca ilógico… SÍ, así es.

Hay personas a las que las relaciones sanas, les resultan monótonas, aburridas, inaguantables…

Muchas personas después de haber convivido con parejas tóxicas, o haber compartido momentos con personas que les han dañado… al retomar su vida con personas que les tratan con amor y les muestran respeto…

Se sienten cansadas.

¿Esto quiere decir que las personas buscamos el conflicto cuando no lo tenemos?… no es del todo así…

Factores que Operan en que Veamos lo Bueno como Malo y al Revés:

  • Cuidado con los mitos sobre el amor: Cuando te centras en ideas irracionales sobre cómo ha de ser una relación, y eso no se corresponde con tu situación, puedes poner en duda tu propia relación y aparecer una sensación de insatisfacción y aburrimiento.
  • Normalizar lo tóxico: Normalmente antes de terminar con nuestra pareja, cada persona va madurando en su vida afectiva después de pasar por diferentes relaciones. Es normal haber tenido alguna mala relación antes de dar con alguien que nos trate con respeto, que nos trate bien…

Sin embargo, igual que en este proceso aprendemos lo que no queremos, también nos acostumbramos a vivir a veces en un conflicto frecuente, o en momentos de mucha montaña rusa emocional… (súper adictivo).

Fíjate, además, que hay una idea generalizada sobre que vivir en pareja ha de ser emocionante, nada aburrido y que en pareja “se sienten cosas” constantemente. Esto puede dar lugar a que, cuando en tu pareja haya ausencia de esas situaciones “emocionantes”, careces de discusiones o las resuelves bien… entonces lo vivas como una relación aburrida.

Lo que dice la ciencia

Muchos estudios demuestran cómo en las relaciones con mayor grado de ansiedad, hay también un componente de adicción importante, de modo que, aunque la ansiedad da lugar a relaciones inestables, también son las que generan más atracción… y por eso, los chicos buenos te aburren…

La lógica que hay detrás de este tipo de atracción es la que crea el refuerzo intermitente… es decir, damos más valor a los momentos positivos de la relación que son muy infrecuentes, a pesar de que los negativos sean más diarios y más dolorosos.

  • Nuestros Modelos de Relación: Los modelos de relación que hayamos tenido a lo largo de nuestra vida van a condicionar sin ninguna duda, las relaciones que vamos a establecer.

No, no es que te vayas a enamorar de alguien que sea como tu padre, o como tu madre… no es tan simple la cosa… Pero sí, que puede que repliques el rol de pareja que has podido observar en tu vida.

Todos estos factores pueden ayudar a explicar el motivo de por qué hay personas que pueden aburrirse en una relación “sana”. 

El hecho de habernos habituado a convivir en activación, y en el momento que te encuentras con esta nueva pareja, esta activación desaparece… puedes llegar a interpretarlo como que con esta persona te falta “vidilla”.

¿Cuál es tu Concepción sobre el Amor?

Todos tenemos en nuestro inconsciente muchas ideas sobre cómo debería ser nuestra pareja.

Nuestra experiencia en la vida, los medios de comunicación, la educación que hemos recibido… todo eso hace que esas ideas preconcebidas, las tengamos tan establecidas, que ingenuamente pensamos que forman parte de nosotros. 

Eso hace que al creerlas nuestras, ni siquiera nos planteemos eliminarlas de nuestras vidas, aunque, a pesar de que quisieras hacerlo… no es nada fácil.

Seguro que te suena eso del AMOR ROMÁNTICO… Un amor que es ideal, en el que uno ha de sacrificarse por el otro, que ambos amantes son uno sólo debido a su grado de complicidad… (Si los dos son uno… alguna parte se pierde por el camino ¿no crees?) 

Cuidado con este tipo de relaciones, ya que suelen convertirse en pequeñas jaulas…

Sin embargo, cuando después de vivir en una relación de este tipo, entras en otra donde sí que existe libertad, donde cada uno desarrolla su vida en ámbitos diferentes, donde no hay chantajes… podemos confundir todo esto con desinterés… (lo que antes nos ataba, quizá nos estábamos contando que era amor verdadero…)

Alguna vez seguro que has escuchado eso de “si tiene celos es porque te quiere”… esto, que puede ser incluso una forma de maltrato; cuando no aparece, puede incluso darnos a pensar que es porque a la otra persona no le interesamos.

Así somos los humanos.

 ¿Qué Puedo Hacer Si me Aburro en una Relación Sana?

Ten en cuenta una cosa… Una pareja no se estanca siempre en la etapa del AMOR ROMÁNTICO… con el tiempo esa etapa se abandona y se pasa a otra donde prima el AMOR COMPAÑERO, en este momento la pareja se afianza, con sus virtudes y sus defectos, y estos se tienden a aceptar y minimizar, porque se maximizan más las virtudes.

Intenta trabajar estos puntos:

Observa cuáles son los puntos fuertes de tu relación. Si tu pareja y tu compartís gustos, si te ofrece apoyo cuando lo necesitas, si existe pasión… Es normal que haya etapas, y subidas y bajadas en todo esto, pero siempre que digo que el amor es una decisión, y de ti depende el tomar o no la decisión de reavivarlo.

Trabaja en tu responsabilidad emocional. Cada error salvado y bache superado es una prueba de que puedes afrontar situaciones complicadas y salir de ellas con un aprendizaje.

Plantéate que relación quieres tener. Valora costes y beneficios.

Observa si eres de esas personas que se aburre en su relación. Valora los costes y beneficios que obtienes de la misma. Valora quién eres tú en esa relación y cómo contribuyes a la misma.

En cualquier caso, siempre RESPETO y EMPATÍA… pero sobre todo NO DAÑO.

En muchos casos es mejor plantear una ruptura desde la honestidad y el respeto que continuar con algo que nos hace ser tiranos o víctimas.

«El amor no es solo una emoción; es una decisión, un compromiso constante que debemos nutrir y cuidar.» Ángela Peco.

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Trabajar tu autoestima es otro punto importante para sentirte fuerte a la hora de abordar una relación de pareja sana.p

depresión pareja
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CUIDANDO EL AMOR: TIPS PARA APOYAR A TU PAREJA EN TIEMPOS DE DEPRESIÓN

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Por Ángela Peco Psicología.

Convivir junto a una persona con depresión es muy duro, y mucho más si se trata de tu pareja.

La depresión afecta de forma profunda tanto a quienes la experimentan, como a sus seres queridos.

Si quien está pasando por esta situación es tu pareja, tu apoyo en estos momentos es esencial para ella… Y buscar ayuda es fundamental para ambos.

LA IMPORTANCIA DEL APOYO

En este artículo, exploraremos estrategias desde la perspectiva de la psicología para ayudarte a estar ahí para tu ser querido y fortalecer vuestra conexión, sin dañarte tú.

La depresión no solo afecta al individuo, sino que también impacta en la dinámica de las relaciones en que se encuentra. El apoyo de la pareja juega un papel crucial en el proceso de recuperación de la persona afectada.

Cuando una persona se siente escuchada, comprendida y no juzgada, libera parte importante de su sufrimiento.

Bien es cierto que apoyar a tu pareja para transitar con éxito la salida de su estado de depresión va a suponer enfrentar momentos muy complicados, ya que, en muchas ocasiones, la persona puede sentirse desconsolada a pesar de tus esfuerzos; incluso, a veces, tus intentos, pueden ser interpretados como molestos en lugar de como alentadores para la persona. Su percepción del mundo y de sí mismo/a está distorsionada.

La mente de una persona con depresión funciona de forma diferente a la de una persona sin este trastorno. Las cosas que pasan en su vida, sea las que sean, todas tienen ese tono gris. Tienden a prestar más atención a lo que falta que a lo que tienen. Recuerdan más los aspectos negativos de sus días, de sus vidas… Es innegable que esta situación provoca, en la persona que la acompaña, sentimientos de rabia, de frustración, de impotencia… por no poder ofrecer una ayuda eficaz.  

La depresión es un trastorno emocional que afecta en como percibimos la vida, en cómo interactuamos con ella y cómo interpretamos la realidad…

Sobre todo, NO LO JUZGUES como si la persona fuese egoísta o no tuviese voluntad, o como que simplemente es que quiere hacerte sufrir… no es así.

 1. Comprende la Depresión: Una Perspectiva Informada

Antes de poder ayudar, es esencial entender lo que significa vivir con depresión. Carl Jung decía que «comprender no significa saber, pero saber significa entender.»

La depresión tiene muchas formas de expresarse. Algunas personas se recluyen en cama, otros aumentan su nivel de actividad y escapan “haciendo”, otros dejan de comer o comen demasiado… incluso un incremento en la agresividad puede ser un síntoma de depresión.

Cuando tu pareja comparta contigo sus sentimientos de desesperanza, e incluso puedas relacionar sus comportamientos atípicos con este estado… Al informarte sobre la depresión, puedes responder con más tranquilidad y trasmitir el sosiego que le puede faltar.

La comprensión de la depresión reduce el estigma asociado y promueve la empatía. Saber que la pareja está informada puede disminuir la sensación de soledad que la persona con depresión vive y establecer una base sólida para el apoyo emocional.

  1. Fomenta la Comunicación Abierta

La comunicación abierta es clave. Anima a tu pareja a expresar sus sentimientos y preocupaciones. Sé un oyente compasivo y evita juzgar. Pueden darse situaciones en las que tu pareja comparta sus pensamientos oscuros contigo. Podrías responder diciendo, «Gracias por compartir eso conmigo”. Pero sobre todo no emitas juicios sobre si te parece una actitud valiente, cobarde, sobre si exagera o no… todas tus opiniones aquí no ayudan… Se trata de la otra persona, no de ti.

La expresión abierta de emociones actúa como una válvula de escape emocional, proporciona un espacio seguro para liberar pensamientos negativos y puede disminuir la carga emocional, mejorando la salud mental general.

No se trata de andar todo el día endulzando lo que dices… pero sí de ser responsable de lo que dices y cómo se lo dices.

Frases que puedes intentar no decir pueden ser:

“Piensa en todo lo bueno que tienes en tu vida”

“Tienes que poner tú también de tu parte”

“Siempre estás igual…”

Ofrece tu escucha, y transmite tu apoyo… sin juicio.

  1. Establece Rutinas y Metas Pequeñas

La depresión puede hacer que las actividades diarias sean abrumadoras para la persona, que se ve incapaz de hacer lo más mínimo.

Colabora con tu pareja para establecer rutinas y metas pequeñas. Proponle algo parecido a esto: «Vamos a hacer una lista juntos de algunas cosas que haremos para la semana. ¿Quieres que empecemos por dar un paseo corto cada día?»

Cuando se llevan a cabo rutinas y metas pequeñas estamos ayudando a combatir la falta de motivación asociada con la depresión. Lograr pequeños objetivos puede aumentar la autoestima y proporcionar un sentido de control sobre la propia vida. La sensación de control de nuestras vidas es clave para poder salir de la depresión.

  1. Participa en el Cuidado Personal

Anima a tu pareja a cuidar de sí misma y únete a ella en actividades que promuevan el bienestar: Desde ejercicios ligeros hasta prácticas de relajación…

Encontrar actividades de autocuidado compartidas puede fortalecer el vínculo entre ambos y mejorar el estado de ánimo. Por ejemplo, si a tu pareja de gusta la jardinería podrías proponerle, «Este fin de semana vamos a ir al vivero y pondremos plantas en el jardín. ¿Qué te parece?»

El autocuidado fomenta la liberación de endorfinas, mejorando el estado de ánimo. La participación conjunta fortalece la conexión emocional y promueve una sensación de apoyo mutuo.

  1. Busca Apoyo Profesional Juntos

La terapia puede ser un recurso muy valioso. Acompañar a tu pareja a las sesiones y participar en el proceso terapéutico puede fortalecer vuestra unión y ofreceros a ambos herramientas adicionales para abordar la depresión.

La búsqueda de apoyo profesional demuestra el compromiso de ambos. La terapia proporciona un espacio seguro para abordar problemas que pueden estar manteniendo la depresión y aprender estrategias efectivas de afrontamiento y búsqueda de opciones.

  1. Para Cuidar Bien… Has De Cuidarte Bien

Cuidar y acompañar a una persona con depresión es tan duro, que muchas veces, es probable que tú mismo puedas desarrollar síntomas depresivos, ansiedad o síndrome de burnout (estar quemado).

Por eso, por favor, no descuides tu salud. Pon y respeta tus líneas rojas.

EL AMOR COMO FUENTE DE FORTALEZA

Apoyar a tu pareja durante la depresión es un viaje que requiere paciencia, comprensión y amor incondicional.

Conviértete en parte de su espacio seguro, donde tu pareja pueda expresarse y sentir apoyo. Además:

  • Muestra tu empatía, intenta comprender su situación y ponerte en su lugar.
  • No invalides sus emociones.
  • Trata de parar antes de culpar porque consideras que no quiere cambiar.
  • No des fuerza y no te tomes de forma personal sus acusaciones, enfados…
  • Paciencia: La depresión es una carrera de resistencia… tu mejor arma es la incondicionalidad. Es normal que flaquees, sobre todo cuando después de un tiempo bien vuelve a haber una recaída… Eres humano. Si lo necesitas, tómate pequeñas islas de libertad y de recuperación a lo largo del día o la semana (paseos, masajes, lectura…)
  • Eres clave en captar señales de empeoramiento (autolesiones, intentos de suicidio…). No le quites importancia a estas señales, pide ayuda profesional si lo ves oportuno.

En el viaje de la depresión, el amor incondicional se convierte en la luz que ilumina el camino hacia la esperanza y la curación.

«En las tormentas del corazón, el amor auténtico se convierte en el faro que guía a través de la oscuridad”. Rumi.

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HACIA LA LIBERTAD: ROMPIENDO LAS CADENAS DEL MALTRATO

maltrato

Por Ángela Peco Psicología.

En las últimas semanas, me es difícil dejar de ver en consulta como cada vez son más “las y los” pacientes que me explican cómo se sienten ante la difícil situación de convivir con situaciones en las que se menosprecia, se menoscaba, se daña, se hiere… a veces de formas muy profundas, (y lo peor, por personas que se suponen queridas y que les quieren…) lo más valioso que tenemos, nuestra propia vida, nuestra propia dignidad.

El maltrato, ya sea físico o psicológico, en todas sus variables, es una realidad dolorosa que afecta a muchas personas en silencio, en todos los estratos sociales, en todas las edades, en todos los entornos…

Ante esta situación, este artículo busca arrojar luz sobre el ciclo del maltrato, explorando los mecanismos de defensa que surgen y su impacto en posibles situaciones de trauma.

Comprendiendo el Ciclo del Maltrato

El maltrato no es un evento aislado; más bien, se desarrolla en un ciclo insidioso que atrapa a las personas en un patrón destructivo, casi sin darse cuenta, porque para sobrevivir al shock, nuestra mente intenta buscar estrategias que no nos deja ver la realidad de forma clara…

En sus primeras etapas, puede ser sutil, casi imperceptible. El agresor despliega tácticas de control y manipulación, y acaba minando la autoestima de la víctima.

Los mecanismos de defensa comienzan a emerger en este punto, como respuestas instintivas y de pura supervivencia, para protegerse del dolor emocional que suponen esas situaciones.

Eleanor Walker propuso este modelo que se conoce como “EL CICLO DE LA VIOLENCIA” para describir las fases típicas que ocurren en una relación abusiva. Aquí está una descripción más detallada que quizá pueda ayudarte a entenderlo un poco mejor:

Fase 1: Acumulación de Tensión

Escena Cotidiana:

En esta fase, la relación parece relativamente normal. Las parejas pueden estar llevando a cabo sus actividades diarias. Sin embargo, hay una creciente acumulación de tensión debido a pequeñas disputas, malentendidos o frustraciones que no se resuelven adecuadamente.

Señales Claves:

  • Comunicación tensa.
  • Pequeñas discusiones o desacuerdos sin resolver.
  • Aumento de la irritabilidad y la frustración.

Anótate esta recomendación: Fomentar la comunicación abierta y respetuosa para abordar los problemas a medida que surgen puede ayudar a prevenir la acumulación de tensión. Comunicación con un lenguaje sereno, no violento.

Fase 2: Explosión

Escena Cotidiana:

La acumulación de tensiones llega a un punto crítico, desencadenando una explosión emocional o física. Durante esta fase, el agresor puede perder el control y ejercer violencia, ya sea verbal o física, sobre la víctima.

Señales Claves:

  • Gritos, insultos o violencia física.
  • Ataques verbales destinados a menospreciar y controlar.
  • La víctima puede sentirse atrapada y temer por su seguridad.

Ten en cuenta esta recomendación: En esta fase, es crucial buscar ayuda profesional y apoyo. La sensación de inseguridad comienza a ser evidente. De hecho la víctima comienza a llevar a cabo conductas anticipatorias y adivinación del pensamiento (p.e. si no viene mi hermana con nosotros, él no estalla…)

Fase 3: Luna de Miel o Reconciliación

Escena Cotidiana:

Después de la explosión, el agresor puede sentir remordimientos y buscar la reconciliación. Pueden aparecer disculpas, regalos y promesas de cambio. La relación puede sentirse temporalmente más cercana y tranquila.

Señales Claves:

  • El agresor muestra arrepentimiento y promete cambiar.
  • Esfuerzos para calmar y apaciguar a la víctima.
  • La relación puede sentirse temporalmente más cercana y tranquila.
  • Observa si te pide perdón por lo que ha hecho, o lo que hace es justificar lo que ha hecho por cómo tú le haces sentir, o algo que hiciste… (es decir… ¿vuelve a culpabilizar a la víctima con su perdón?)

Esta es mi recomendación: Es crucial reconocer que la fase de reconciliación puede ser temporal y que el ciclo puede repetirse, o se ha repetido ya varias veces. La ayuda profesional es fundamental para abordar los problemas subyacentes y para hacerte ver que cada vez los ciclos van a ser más cortos y más rápidos, y menos “controlables” tanto para el agresor como para la víctima, que puede llegar a caer en indefensión. Haga lo que haga… intente controlar lo que sea que le puede molestar o no… finalmente siempre hay explosión.

Mecanismos de Defensa: Escudos Frágiles

La negación, minimización y racionalización son aliados temporales, creando una barrera psicológica que amortigua el impacto del maltrato.

Negación: La mente, como un instinto de supervivencia, tiende a negar la gravedad del maltrato. «Lo hace porque me quiere», se dice la víctima, aferrándose a una ilusión de amor que oculta la realidad tóxica. Cuidado aquí con los mitos del amor romántico.

Minimización: «No es tan malo», suele ser un pensamiento con el que intentan restar importancia a los abusos sufridos. Este mecanismo de defensa reduce el dolor a dimensiones más manejables, aunque solo sea en la superficie.

Racionalización: Buscar explicaciones lógicas para el comportamiento del agresor es otro escudo común. «Tiene mucho estrés en el trabajo», piensa la víctima, en un esfuerzo por justificar las acciones del maltratador.

Mitos del Amor Romántico que Afectan a la Víctima:

“El Amor lo Puede Todo”

Mito: La creencia de que el amor verdadero puede superar cualquier dificultad, incluso el abuso… (cuidado con este discurso por favor).

Impacto: La víctima puede permanecer en una relación dañina con la esperanza de que el amor resolverá los problemas.

“La Víctima Debe Cambiar al Agresor”

Mito: La responsabilidad recae en la víctima para cambiar el comportamiento del agresor.

Impacto: La víctima puede sentirse culpable por no ser capaz de cambiar al agresor, perpetuando así el ciclo de la violencia. Trabajar la importancia de la responsabilidad personal es crucial. Nadie es responsable de cambiar a nadie.

“El Perdón Inmediato como Solución”

Mito: Creer que el perdón inmediato es la clave para detener el abuso.

Impacto: La víctima puede perdonar rápidamente, sin abordar las causas profundas del comportamiento violento, como forma de poder terminar cuanto antes la situación puntual que la está dañando.

Mitos del Amor Romántico que Afectan al Agresor:

“Control como Expresión de Amor”

Mito: La creencia de que controlar a la pareja es una forma de demostrar amor.

Impacto: El agresor puede justificar el comportamiento controlador como una expresión de amor, perpetuando así el ciclo. Confunde a la víctima. Control no es Amor.

“Culpabilización de la Víctima”

Mito: Culpar a la víctima por provocar o merecer el abuso.

Impacto: El agresor puede evitar responsabilizarse y continuar justificando el comportamiento violento motivado por conductas, palabras… que ha llevado a cabo la víctima, o que el agresor incluso imagina que la víctima ha podido llevar a cabo…

“El Cambio sin Ayuda Externa”

Mito: Creer que el agresor puede cambiar sin la necesidad de intervención externa.

Impacto: La falta de búsqueda de ayuda profesional puede mantener el comportamiento violento sin abordar las causas subyacentes.

Desmitificando el Amor Romántico

Comunicación Transparente: El amor no justifica la violencia. La comunicación abierta y respetuosa es clave para relaciones saludables.

Responsabilidad Compartida: La responsabilidad de construir una relación sana es compartida. Ninguna persona tiene la responsabilidad exclusiva de cambiar a la otra.

Respeto como Fundamento: El respeto mutuo es esencial en cualquier relación. El control y la violencia no son expresiones válidas de amor.

Desmitificar estas creencias erróneas es crucial para romper el ciclo de la violencia y fomentar relaciones basadas en el respeto, la empatía y la seguridad emocional.

 El Impacto en la Salud Mental

A medida que el ciclo del maltrato persiste, los mecanismos de defensa, aunque inicialmente útiles, pueden convertirse en obstáculos para la sanación.

La acumulación de trauma deja cicatrices invisibles en la mente, afectando la autoestima, la confianza y la capacidad de establecer relaciones saludables… y un largo etcétera.

Un psicólogo puede ser un guía imprescindible en el camino hacia la recuperación, proporcionando herramientas para desmontar los mecanismos de defensa y abordar las heridas más profundas.

Caminos hacia la Sanación

Reconocimiento: El primer paso hacia la sanación es reconocer y aceptar la realidad del maltrato. Este acto valiente derriba la muralla de la negación y pone en marcha el proceso de recuperación.

Apoyo Profesional: Buscar la ayuda de un psicólogo es esencial. Este profesional puede proporcionar un espacio seguro para explorar las emociones, desentrañar los mecanismos de defensa y fomentar un cambio positivo, de modo que logres salir del ciclo nefasto de la violencia.

Construcción de la Autoestima: Trabajar en la reconstrucción de la autoestima es fundamental. La frase de Eleanor Roosevelt cobra relevancia: «Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento.»

CUADERNO PARA TRABAJAR TU AUTOESTIMA

Elegir la Libertad

En la senda hacia la sanación liberarse del ciclo del maltrato implica elegir la libertad, romper las cadenas del pasado y abrirse a un futuro lleno de posibilidades.

«La libertad es tener control sobre nuestra propia vida, no la vida controlando lo que hacemos con ella.»

«Mujeres que corren con lobos». Clarissa Pinkola Estés.

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¿NAVIDAD… DULCE?

Por Ángela Peco Psicología.

La Navidad es, sin ninguna duda, una fecha donde la carga emocional está presente para la mayoría de nosotros.

Solemos asociar estos momentos con recuerdos de nuestra infancia… aquel regalo que nos hizo tanta ilusión recibir, dulces, turrones, mazapanes, e incluso cómo eras capaz de escuchar a los camellos pasar a casa y a los Reyes Magos poner tus regalos…

Todos estos recuerdos además, solemos envolverlos con el lazo de la esperanza, la ilusión… y el esfuerzo que hacen todos los medios de comunicación para que si no tienes esos bonitos recuerdos… los “adoptes” de una serie, un anuncio publicitario, una película…

Todo se adorna, escuchamos musiquillas que nos llevan a la infancia, juguetes, consumismo, luces en los balcones, preparativos para las comidas familiares… Navidad.

Pero… si todo es tan bonito… ¿por qué algunas personas se sienten mal en Navidad?

Pues porque la teoría está muy bien… pero la práctica es otra cosa.

No todo es tan idílico…  Y cuando la realidad se cruza con la idealización de la misma… ¡surge el choque!

La televisión no nos ha contado que es humanamente imposible tener sentimientos de felicidad de manera permanente.

Al estar tan presente esa idea de FELICIDAD… surge en nuestra mente la contraposición…

Al pensar en la familia solemos añorar a los que no están, o se puede remarcar una relación que esté deteriorada entre hermanos, amigos… O nos sentimos infelices porque no tenemos todo el dinero que nos gustaría para poder gastar…

O puede haber sido un año complicado… y al hacer balance volver a revivir dolores emocionales, pérdidas, pensamientos que evocan los momentos complicados vividos.

Además, esta época en la que todo parece estar unido a la felicidad… puede llevar a preguntarnos si somos o no realmente felices, o al menos tan felices como lo parecen nuestros vecinos, compañeros de trabajo, o personas que salen en televisión…

Lo que parece estar claro es que… en esta época hay un cóctel de emociones que están a flor de piel.

Las emociones no nacen porque sí en nosotros. Las emociones siempre están directamente relacionadas con las experiencias que hemos vivido a lo largo de nuestra vida.

¿Qué otras cosas suceden en Navidad…?

  • La ansiedad aparece como una de las emociones más experimentadas en Navidad. ¿Motivos?
  • Cierre de temas laborales.
  • Asistir a reuniones, comidas, compromisos y más compromisos….
  • Compras, compras y más compras de regalos, comidas…

Si a todo esto se le une la pérdida reciente de un ser querido, o una ruptura… O una situación dolorosa (física, social, económica…) puede que no sea fácil que el espíritu navideño anide en nuestro interior.

¿Qué te puede venir bien?

  • No te presiones con la idea de que durante Navidad todos hemos de estar felices. Aceptar nuestro estado de ánimo es validarlo… a partir de aquí… podrás modular tu emoción.

Dedicar un tiempo y un espacio para identificar qué sientes y que reflexiones porqué te sientes así. ¿Sientes alegría? ¿Sientes melancolía? ¿enfado…? ¿qué es lo que te hace sentir así?.

Comprender lo que sentimos hará que nos permitamos sentir nuestras emociones y que también seamos activos a la hora de manejarlas y vivirlas de forma sana. Cuando me hago consciente de lo que siento y por qué lo siento, puedo actuar manejando esa emoción, calmándola con comprensión, centrándola, buscando una expresión adecuada de la misma.

  • Relativiza, dale a las cosas la importancia justa… cuando relativizas de repente descubres que en Navidad, igual que en el resto de días del año eres libre de experimentar y vivir estas fechas como quieras, como sientas, a tu manera… el sentido que tú le des a estas fechas puede ser único para ti, igual que tu forma de celebrarlo, lo mismo que el significado de cada momento…
  • Ante las señales negativas que estas fechas pueden transmitirte… quizá sea bueno que te plantees el hecho de realizar algún cambio en tu vida. Intenta ver este momento como una oportunidad de cambio, de apertura, de comprensión… Si algo no está bien… no lo perpetúes más tiempo. Si algo hay en tu mano para cambiar… ¡hazlo!
  • Tu estado de ánimo no depende de nadie… sólo de ti. Ni de tu familia, ni de tu jefe, ni de los villancicos que pone tu vecino… Nosotros mismos generamos nuestras propias emociones, por eso tu papel con ellas ha de ser activo… y todo empieza en el pensamiento.

El paso previo a las emociones son los pensamientos, por eso, si quieres sentirte mejor… vigila de cerca tus pensamientos, mejora su calidad. PIENSA SANO. Usar nuestros pensamientos de forma positiva nos ayudará a vivir estas fechas de una forma más sencilla y amable con nosotros mismos.

  • Experimenta: Prueba a tomar estas fechas con una actitud diferente ¡a ver qué pasa! Intenta alejarte de la percepción negativa de las cosas. Cuando tomas la decisión de que algo sea de una determinada manera, pues tienes todas las papeletas de que así suceda. Si pones todo tu empeño en pasarlo lo mejor posible, no te quepa duda que así será. Empezar por una buena disposición es básico.

Si buscas discutir… encontrarás mil motivos para poder hacerlo. Si buscas pasarlo bien, serás capaz de distinguir lo importante de lo superfluo y estarás mucho más receptivo. Mejora tu talante: poner una cara mustia… te hace daño sobre todo a ti.

  • Pon a trabajar tu empatía… Intenta ponerte en el lugar de los demás, en los motivos de por qué se comportan de una determinada manera… conectar con los sentimientos de los demás hace que los juicios de valor desaparezcan y se produzca un acercamiento sincero.
  • Respeta… Cada persona es un mundo y tiene su forma de ver la vida… y eso no es ni bueno, ni malo. La diferencia siempre enriquece.
  • Intenta no sacar temas “peliagudos”, seguro que hay momentos más adecuados a lo largo del año en los que poder tratarlos.

Sea como sea, aprovecha cualquier momento de tu vida para disfrutar de la gente que tienes cerca, la que te quiere, la que te elige.

Nunca es tarde para hacer de la Navidad una oportunidad para pasarlo bien, así que prueba e intenta cambiar ese sentimiento de desazón. Por mucho que odies estas fechas, nadie las va a borrar ni te van a devolver ese tiempo que pasas enfadándote.

Siempre decides tú.

“Toda la paz que encontrarás en la cima de la montaña… es aquella que llevabas contigo”

Proverbio Zen

buena convivencia con niños
Artículos Infancia, Artículos Relaciones Personales

CONVIVIENDO JUNTOS… LOS LÍMITES, TAMBIÉN SON AMOR. NUESTROS HIJOS LOS NECESITAN.

buena convivencia con niños

Por Ángela Peco Psicología.

Cuando llevamos varios días juntos en casa, con nuestros hijos, con nuestra pareja, con responsabilidades, con necesidad de buscar huecos que a veces no encontramos… surgen emociones como impaciencia, irritabilidad, malestar… y entonces, desde ahí, nuestro nivel de tolerancia… se hace pequeño, aparecen los sentimientos encontrados, y los estallidos conductuales.

¿Pero hay alguna manera de poder canalizar todo esto para que nuestra convivencia llegue a buen puerto?

Mi recomendación para ti es que te centres en aplicar lo que se conoce como DISCIPLINA POSITIVA.

No se trata de técnicas nuevas, ya que proceden de los estudios de dos psiquiatras vienesas de principios del siglo XX. Pero hoy nos pueden servir de mucha ayuda.

Nuestra única misión con esta forma de educar es la de ENTENDER LA CONDUCTA DE NUESTROS HIJOS E HIJAS, así como guiarles de forma AFECTIVA y con FIRMEZA, pero siempre con RESPETO.

Sé que hablar de firmeza y afecto a veces puede írsenos un poco de las manos… porque no es fácil.

De hecho, nos pasamos la mayor parte del tiempo yendo de la PERMISIVIDAD al AUTORITARISMO… y de aquí, gracias al sentimiento de culpa que nos generan a veces nuestras salidas de tono… volvemos otra vez a empezar… y así, mal vamos…

Los pilares fundamentales del modelo que te propongo son:

  • COMUNICACIÓN.
  • AMOR.
  • ENTENDIMIENTO.
  • EMPATÍA.

La única restricción que voy a ponerte es la de LA LUCHA DE PODER. Si entras dentro de este campo… entonces hay que parar, dejar enfriar, aplicar el TIEMPO FUERA POSITIVO dejar que tu AMÍGDALA vuelva a su lugar, se calme… y entonces desde la calma, comenzar el proceso de comunicación.

No se trata sólo de AMOR Y COMPRENSIÓN, también como os he dicho se trata de EMPATÍA… Ponerse en lugar de nuestros hijos.

Nuestros hijos son muy BUENOS OBSERVADORES, pero son MUY MALOS INTÉRPRETES de lo que observan y eso hace que, a veces, sus creencias, las que guían su conducta, vayan desencaminadas y se confundan, llevando a cabo comportamientos que necesitan ser reconducidos.

Por ese motivo te pido empatía con ellos. Saber cómo se sienten a veces de confusos, ponerte en su lugar y ofrecerles esa orientación que necesitan, pero que no saben pedirte. Ofréceles REGLAS y LÍMITES, y por favor ELIMINA LOS CASTIGOS…

¿PERO… LOS LÍMITES SON CASTIGOS… O NO?

Nos venimos equivocando desde hace un tiempo…

Tendemos a confundir ELOGIOS Y PREMIOS con MOTIVAR Y ALENTAR. Pensamos que estamos reforzando y motivando a nuestro hijo/a cuando le decimos constantemente a cada cosa que hace “MUY BIEN”…

Quiero transmitirte la idea de que ELOGIAR NO ES MOTIVAR… De hecho, cada una de estas opciones está alentando MOTIVACIONES DIFERENTES. Me explico…

  • Cuando ELOGIAMOS: Estamos reforzando la MOTIVACIÓN EXTRÍNSECA. Se acostumbran a pensar que sólo cuando los demás les reconocen lo que hacen bien, ellos son valiosos. “Soy valioso porque alguien me dice que lo hago bien”.
  • Cuando MOTIVAMOS: Estamos reforzando la MOTIVACIÓN INTRÍNSECA. Saben que son valiosos porque ellos saben el esfuerzo que les ha llevado conseguir un determinado logro. No necesitan que nadie más se lo diga.

Estas pueden ser algunas TÉCNICAS que puedes utilizar para servirte más de la MOTIVACIÓN que de los ELOGIOS:

  • Describe, en lugar de alabar. “Me estoy dando cuenta de lo mucho que te has esforzado para conseguir hacer… y lo has logrado” … en lugar de “Muy bien, lo has conseguido” … De esta forma pones el foco en el proceso, y no solo en la meta. La meta no es tan importante como el proceso que le ha llevado a lograr su reto.
  • Usa el agradecimiento, en lugar de los premios (pegatinas, dulces…). Siempre intenta anteponer el afecto, el refuerzo social antes del refuerzo material. Los refuerzos materiales dan buen resultado a corto plazo… pero, no generan un sentimiento interno de capacidad.
  • Empodera a tu hijo, en lugar de compararlo. Puedes utilizar frases como “Confío en que hoy…”, pero no utilices frases como “Has visto como lo hace tu hermano, pues fíjate de él y haz…”
  • Valida antes que corregir… Ante una conducta que quieras cambiar, siempre comienza con una validación, y después NO USES PERO… USA “Y”… Ejemplo: “Te veo muy animado con tu juego nuevo, veo que te lo estás pasando en grande… Y es la hora de cenar, de modo que vamos a lavar las manos como si fueras un cohete, o un correcaminos, ¡tu eliges!, cenamos y luego sigues con ese juego tan chulo”. El “pero” niega la primera parte que es la que a él le gusta, la “Y” la valida.
  • Utiliza el TIEMPO FUERA POSITIVO, pero no solo para tus hijos… también úsalo TÚ. Un lugar en el que puedas calmarte, antes de estallar, un lugar en el que vuelvas a la racionalidad, en el que calmes ese exceso de emoción.

Elige lo que te ayude, puede ser leer, mirar al horizonte, escuchar música, cocinar… tus hijos aprenderán que ellos pueden hacer lo mismo: cuando estén con la emoción desbordada, ir a un lugar de calma, donde volver a reencontrarse consigo mismos.

 

Después, desde la calma, el cariño y el respeto, resuelves lo que haga falta. Somos su mejor modelo. Usa eso para enseñar también.

 Un pilar fundamental en esta forma de educar, es el lograr generar con tus hijos un SENTIMIENTO DE PERTENENCIA Y CONEXIÓN al grupo familiar… eso te facilitará mucho a la hora de contrarrestar los posibles episodios de DEPENDENCIA o REBELDÍA.

Para trabajar este punto en cuenta que nuestros hijos, igual que nosotros, tienen, entre otras, estas NECESIDADES:

  • NECESITA RECONOCIMIENTO… Si no obtiene este reconocimiento, aparece el RESETIMIENTO… y puede buscar la ATENCIÓN CONSTANTEMENTE (porque entiende que sólo se la reconoce cuando sus padres le dan atención).

¿Cómo sé si es esto lo que sucede?: Fíjate en tu emoción: Te sientes IRRITADO, PREOCUPADO, CULPABLE… entonces tu hijo está aquí… tu hijo está en modo ATENCIÓN INDEBIDA… para ayudaros intenta:

  • Pídele ayuda en actividades o tareas útiles.
  • Programa un tiempo especial para estar con él.
  • Establece rutinas positivas en casa.
  • Usa más motivación y menos elogios.
  • Abrázalo.
  • NECESITA PODER INFLUIR EN EL ENTORNO EN QUE VIVE… Si no obtiene ese poder… se va a REBELAR. Tu hijo puede entender que sólo pertenece a tu familia cuando está al mando. Él es quien manda.

¿Cómo sé si es esto lo que sucede?: Fíjate en tu emoción: Te sientes AMENAZADO, DESAFIADO, DERROTADO… entonces tu hijo está aquí… tu hijo está en modo PODER MAL ORIENTADO… para ayudaros intenta:

  • Utilizar el Tiempo Fuera Positivo (tanto para ti como para él).
  • Darle opciones: Hazle algún encargo diario que tenga que atender, necesita involucrarse en la vida familiar desde otro punto de vista.
  • Pide su opinión a la hora de solucionar algún problema familiar (no hace falta que sea algo relevante).
  • Llevar a cabo reuniones familiares donde habléis todos.
  • NECESITA JUSTICIA Y EQUIDAD… Si no está cubierta esta necesidad aparece la REVANCHA. No se siente querido, y su reacción será la de HACER DAÑO, aparece la VENGANZA.

¿Cómo sé si es esto lo que sucede?: Fíjate en tu emoción: Te sientes DOLIDO, DECEPCIONADO, AMENAZADO… entonces tu hijo está aquí… tu hijo está en modo VENGANZA… para ayudaros intenta:

  • Entender que tu hijo se siente herido, por eso, lo primero valida sus sentimientos. A partir de ahí su comportamiento comenzará a modificarse.
  • Muéstrale empatía, entra en su mundo.
  • Enfócate en solucionar el problema, ayúdalo a que repare el daño, no en castigarlo.
  • NECESITA SENTIR QUE ES HÁBIL. Si no se siente así… INDEFENSIÓN APRENDIDA… tu hijo se rinde… porque piensa que NO ESTÁ A LA ALTURA DE LAS EXPECTATIVAS DE SUS PADRES (Deficiencia asumida).

¿Cómo sé si es esto lo que sucede?: Fíjate en tu emoción: Te sientes DESESPERADO, SIN ESPERANZA, INÚTIL… entonces tu hijo está aquí… tu hijo está en modo DEFICIENCIA ASUMIDA… para ayudaros intenta:

  • Entender el mensaje que tu hijo te da: “No te des por vencido… Ten paciencia conmigo, muéstrame que pasos tengo que dar para lograr eso que me dices”.
  • Hazlo a su lado, pero no lo hagas por él.
  • Reconócele cualquier intento positivo.
  • Abrázalo. El contacto es muy importante, aunque te rechace al principio…

Resumiendo, la DISCIPLINA POSITIVA busca que tomes en cuenta a tus hijos a la hora de poner los límites a su conducta, buscando su compromiso, valorando sus decisiones y sobre todo haciéndoles ver que sus actos tienen consecuencias. Todo esto no funcionaría si a la receta no incorporas AMOR Y RESPETO.

Así es que… por tu parte:

  • DA EJEMPLO. Si les muestras que llevas a cabo lo que dices, lo aprenderá.
  • SE FIRME A LA HORA DE FIJAR LÍMITES. Hazle sentir importante participando en este momento de toma de decisiones.
  • HAZLE SABER QUE TE PONES EN SU PIEL. Negocia con tu hijo. Que la decisión que se tome sea un ganar-ganar.
  • SEÑALA SUS ACTOS, NO SU PERSONA. Elogia lo que hace, no lo que es. (No es un niño malo, ha hecho mal tal cosa…)
  • HAZLES PENSAR: Usa el diálogo y la reflexión.
  • RECUERDA… QUE LAS PALABRAS SE LAS LLEVA EL VIENTO… Usa un cuadrante de REGLAS EN CASA, hacerlo juntos, con dibujos. Los acuerdos hechos de forma visual duran más.
  • USA LA REGLA DE LAS 3 “R”: RECONOCER, RECONCILIARSE Y RESOLVER

Y sobre todo recuerda… la única conducta que puedes controlar es la tuya.

 

“Cuando cambies… antes de mejorar… Todo va a empeorar…”.

J.Nelsen

 

 

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Por Ángela Peco Psicología.

Nuestro pensamiento es realmente quien crea nuestra realidad.

Todo comienza ahí.

La vida es como es, las cosas son como son, las personas hacen lo que hacen… el cómo a ti te afecta todo eso, depende de la interpretación que tú haces de esas cosas.

El pensamiento da lugar a la emoción… y si te enganchas a un bucle de pensamiento negativo – emoción dolorosa y autodestructiva… finalmente terminarás con tu propia derrota.

Nos enganchamos a emociones negativas de tristeza, frustración, dolor, enfado… y nos contamos la historia de que estas emociones que nos invaden son producto de la “mala suerte” que tenemos, de que se me ha roto el ordenador, me han llamado la atención en el trabajo, me ha engañado mi mejor amigo, me ha dejado mi pareja, no he podido hacer lo que tenía planificado…

Sin embargo… te estás confundiendo… tu mente te está engañando…

Tu problema no es lo que te pasa… a mucha gente le pasa todo eso… y peores cosas… y no todos se sienten de esa manera en esas circunstancias…

¿Entonces…?

Pues… entonces lo que ocurre es que has de poner el foco dentro, no fuera…

No son los hechos.

Son tus pensamientos sobre los hechos los que provocan esas emociones.

Si te descubres en una emoción negativa, que además se repite continuamente en tus días, en tu vida… pon atención a qué tipo de pensamientos están generando esa emoción.

El pensamiento genera tu emoción, y es esa emoción la que va a producir más pensamientos que la alimentan… y eso crea el círculo tóxico en el que te encuentras… Y ahí estás tú en esa rueda… como un pequeño hámster, sin saber cómo bajarte de la misma… cómo poder pararla…

La vida presenta situaciones complicadas: un despido, una ruptura amorosa… situaciones que no van a cambiar por mucho que pienses en ellas…

Analiza tus pensamientos:

  • ¿Tiendes a culpar a los demás de lo que te sucede?
  • ¿Te machacas a ti mismo, autocastigándote por lo que te pasa?

Pues ni lo uno ni lo otro… ACEPTA… la realidad es como es… no vas a poder cambiarla… SÓLO VAS A PODER CAMBIAR TU MANERA DE VIVIRLA.

La mayor parte de nuestros pensamientos son irracionales… es decir… no se corresponden con la realidad y sin embargo nos influyen directamente en cómo es nuestro estado emocional y finalmente van creando la realidad en que nos desenvolvemos…

Lo que piensas de ti mismo, lo que piensas de los demás, lo que piensas de lo que te sucede es lo que va a crear tu realidad…

Tu pensamiento va a generar tu ansiedad, va a generar tu depresión… no la situación que estás viviendo en sí.

Dos personas ante una misma situación pueden vivirla, experimentarla o entenderla de forma distinta en función de sus pensamientos.

Un pilar de la psicología es apoyarte a que seas capaz de sustituir los pensamientos irracionales por otros más realistas… Enseñarte a transformar los pensamientos para transformar tus emociones y por tanto apoyarte a tomar decisiones más adecuadas, sobre todo sin apoyarte en el miedo…

¿Qué emociones tienes? ¿Qué pensamientos se asocian a esas emociones?

  • Relativiza.

 

  • Elimina los “tengo que…”, “necesito…”, “debo hacer…” de tu vocabulario… también de tu diálogo mental… porque no somos superhéroes, y a veces cuando no logramos cumplir ese nivel de autoexigencia caemos en culpa, ira, depresión, miedo…

 

  • Cambia tus costumbres… y cambiarás tu vida. Todo gira en torno a estos tres verbos: PENSAR – SENTIR- HACER. Cambia uno de ellos y los otros dos cambiarán también. Para esto es importante TOMAR CONCIENCIA… Los pensamientos se automatizan… y el cambiarlo al principio ha de ser un EJERCICIO DE VOLUNTAD: es costoso, pero si lo haces de forma constante, cada vez que te pilles… finalmente automatizarás una nueva forma de pensar mucho más positiva, que sin duda mejorará tu vida. ¡Merece la pena probarlo!

 

  • Si sientes CULPA por algo… enciende tu alarma… Muchos problemas de salud mental, los más comunes (ansiedad, depresión, fobias…) aparecen cuando nuestro pensamiento se centra en interpretaciones negativas de hechos que nos han ocurrido, y en la culpa que nos generan esos hechos.

 

  • Practica la AUTORREFLEXIÓN, AUTOCOMPRENSIÓN y AUTOCOMPASIÓN… No te conviertas en tu propio enemigo.

 

  • Además de los pensamientos negativos propios… prueba a no sumarte a los pensamientos negativos colectivos… Nos restan energía y poder. ¿Te suenan estos?: “Odio los lunes”, “sin dinero no hay donde ir”, “se acabó el verano, se acabó lo bueno…”, “es lo que hay”…

 

Intenta hacer este ejercicio…

Coge papel y lápiz.

Identifica los pensamientos que te limitan.

Durante un par de semanas identifica cada noche qué situaciones te han hecho sentir mal. Anota al menos dos cada día.

En cada situación anota qué pensaste, qué sentiste y qué hiciste. En ese orden.

Anota las conclusiones que has sacado…

 

 

“Cada vez que discuto con la realidad, pierdo.”

Byron Katie.

amor Sternberg
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LOS 3 INSEPARABLES DEL AMOR…

amor Sternberg

Por Ángela Peco Psicología.

En este artículo vamos a analizar el AMOR, esta misteriosa y poderosa emoción… Basándonos en los trabajos de uno de los psicólogos que más tiempo ha dedicado en su vida en investigar sobre este tema, Robert Sternberg, con su Teoría Tridimensional del Amor.

El AMOR es una de las áreas humanas más inquietantes, complejas, emocionantes… Esta emoción puede subirnos al cielo o bajarnos a lo más profundo del averno…

Quizá…El AMOR… sea uno de los principales motivos por los que los pacientes acuden a consulta de psicología…

Gracias a Sternberg podemos analizar las relaciones amorosas, comprendiendo los sentimientos que aparecen en las diferentes etapas por las que va caminando una pareja en su relación según el vínculo que van desarrollando entre ellos.

LA TEORÍA DE ROBERT STERNBERG

Sternberg propone que para que ocurra una relación de amor verdadero han de convivir 3 componentes: PASIÓN, INTIMIDAD y COMPROMISO… y los define de esta forma:

  • PASIÓN: Deseo sexual o romántico de una elevada intensidad que se acompaña por una fuerte tendencia a buscar la unión física y/o emocional con el otro.
  • INTIMIDAD: Necesidad de conocer al otro, de experimentar confianza en lo que es, lo que hace y lo que siente. Sensación de cercanía y preocupación por su bienestar. Necesidad de acercamiento y de revelación mutua.
  • COMPROMISO: Voluntad de mantener el vínculo a lo largo del tiempo unido al sentimiento de responsabilidad que esta decisión conlleva. Querer superar problemas juntos.

Esta teoría que sorprende por su sencillez, ha sido avalada científicamente por cientos de estudios realizados.

Este es un ejemplo de representación de la Teoría del TRIÁNGULO DEL AMOR de Sternberg.

Gráfico Sternberg

¿Pero… cómo se interpreta?

Sternberg a partir de estas 3 dimensiones del AMOR, propone que según la intensidad en las combinaciones de unas con otras, pueden darse hasta 7 tipos diferentes de amor:

  1. Cariño: Aparece cuando hay INTIMIDAD, pero ni pasión ni compromiso. Muy típico de las relaciones de amistad. Son relaciones perdurables.
  1. Encaprichamiento: En este caso el único componente que existe entre los miembros de la relación es la PASIÓN, pero no existe intimidad ni compromiso. Son los “flechazos”… sentimientos de gran intensidad pero poco profundos.
  1. Amor Vacío: Sucede en relaciones donde ha desaparecido la pasión y la intimidad… y que se mantienen únicamente por un COMPROMISO formal adquirido por ambas partes. Algunas parejas que llevan mucho tiempo juntas suelen pasar por este tipo de amor… A veces es sólo una etapa… obsérvalo.
  1. Amor Romántico: En este caso hay PASIÓN y hay INTIMIDAD… pero el compromiso no existe. Es la sensación de flotar en el aire… todo es muy romántico, ideal… pero ante las dificultades es un amor que se desvanece…
  1. Amor Sociable: En este tipo de amor existe INTIMIDAD y COMPROMISO, pero cero PASIÓN. Son parejas en las que hay un disfrute con la compañía del otro, pero no existe deseo sexual alguno. Suele darse entre buenos amigos o parejas más maduras.
  1. Amor Fatuo: Existe PASIÓN y COMPROMISO fuertes… pero carecen de intimidad. El pegamento de estas relaciones es la pasión. Suele darse en personas que se muestran indecisas, o inseguras en muchas facetas de su vida.
  1. Amor Consumado: Sería el culmen del Amor. La relación en la que existe equilibrio entre los 3 componentes: PASIÓN, INTIMIDAD y COMPROMISO. Lo más difícil de este tipo de amor no es conseguirlo… sino mantenerlo.

Sternberg afirma que tendemos a buscar amor en aquellas personas que tienen una idea del amor similar a la nuestra… aunque con ciertas diferencias que nos hacen buscar la complementariedad.

También afirma que pueden existir otro tipo de relaciones en las que no aparecen ninguno de los tres componentes. Las nombra como formas de NO AMOR.

Los componentes pueden ir variando a lo largo del tiempo en su forma de aparecer en la pareja, transformando nuestras relaciones en un tipo de amor u otro.

“La pasión es la más rápida de desarrollar, y la más rápido se desaparecer. La intimidad se desarrolla más lentamente, y el compromiso más gradualmente aún”

Robert Sternberg

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Todas las emociones son normales y saludables… pero cuando perdemos el control sobre ellas… se nos vuelven en contra, convirtiéndose en monstruos que nos manejan.

Con la IRA pasa justo eso… cuando perdemos el control sobre nuestra propia ira, pueden ocurrir serias consecuencias a nivel personal, laboral, social… e incluso a nivel de salud.

La Ira, al igual que el resto de emociones, es una emoción neutra… no es ni buena ni mala.

Todos sentimos ira en un determinado momento, porque estamos diseñados para sentirla.

Si sentimos que nos tratan mal, o de forma injusta, o si algo no sale como esperabas… cualquier cosa puede despertar esa emoción…

Sin embargo… la emoción no es el problema en sí mismo.

El problema es… lo que hacemos con esa emoción. El problema es… que muchas veces la emoción supera nuestro autocontrol y podemos incluso… hacer daño a los demás… o a nosotros mismos.

Por ese motivo, por ti y por los que viven a tu lado, controlar tus estallidos de ira, y aprender a expresar tus emociones sin dañar, mejorará sin ninguna duda tu situación familiar, social, y de salud.

¿Cuáles son los pasos que has de ir dando?

  • Averigua qué esconde tu ira…

Puede haber muchas cosas debajo de la alfombra de la ira… desde conductas aprendidas de niño por imitación (gritos, golpes, tirar objetos, dar portazos, chillar, insultar…) porque aprendiste que así se resolvían los problemas…

Puede que tu ira sea la máscara que está utilizando otra emoción que no quiere salir… como por ejemplo la vergüenza, el dolor, la inseguridad… Desenmascara tu propia ira… cuando sientas que vas a estallar, pregúntate… ¿Es ira, o es vergüenza, dolor… que no se gestionar?

  • Observa las señales que hacen que todo se dispare…

Normalmente antes de la explosión, en nuestro cuerpo pasan cosas.

Es como una olla cuando empieza a hervir… al agua le pasan cosas.

Observa esas cosas:

  • Respirar más rápido.
  • Necesidad de caminar.
  • Tensión en los hombros.
  • Palpitaciones en el corazón.
  • Dolor de cabeza.
  • Aprietas la mandíbula.

Estas señales, te indican que algo no va bien, así es que mejor que vayas por otra dirección…

  • Aprende a calmarte.

Una vez que aprendes a detectar esas señales de las que te he hablado antes… el siguiente paso es tomar el control. Tú has de manejar tu ira, no ella a ti:

  • Respira profundamente… eso aliviará tu tensión física. Llénate de aire desde el abdomen, coge aire por la nariz y suéltalo por la boca en el doble de tiempo que has tardado en cogerlo… irás notando la calma dentro…
  • Muévete, pero ya. Tienes un exceso de energía que has de liberar… sal a caminar, a correr, ponte a limpiar la casa… lo que sea que te haga movilizar la energía.
  • Aunque te parezca un tópico…¡Si! Cuenta hasta 10, o hasta 20… pero es importante que tu mente se dedique a otra cosa diferente, la tienes que distraer, acabar con la cadena de pensamientos que disparan la ira.
  • Exprésala, pero bien.

 Evidentemente la ira que llevamos dentro, hay que sacarla… pero sin hacer ni hacernos daño… hay que sacarla, pero bien.

Hablando con respeto. Canalizando esa potente energía para lograr cambios positivos.

Si no expresamos la ira podemos incluso enfermar… imagina si es potente su energía…

Identificar sus niveles (desde la molestia… a la pasión ciega que nos lleva a destruir o autodestruirnos) es clave para su control.

Otra idea que me parece importante transmitiros es que NO PUEDES NO SENTIR IRA… viene en el lote. Nacemos con ella dentro. Todos los seres humanos la tenemos, incluso los seres más tranquilos la sienten y experimentan…

Pero todos hemos de aprender a controlarla, a lidiarla, a canalizarla de forma positiva, sin hacernos daño, ni a nosotros ni a los demás.

Todos los días tenemos mil razonas para enfadarnos… la vida no es perfecta a nuestros ojos… Aceptarlo, y encauzar de forma inteligente nuestra energía, hará que tengamos una vida más fácil.

La ira puede enfermarte…

Si partimos del enfoque holístico de la salud… partimos de la idea de que las enfermedades comienzan siendo emociones no resueltas, que cuando llegan a su nivel más alto alteran la salud física incluso.

Las emociones tienden a dañar o a impactar sobre diferentes áreas del cuerpo… en el caso de la ira, el punto de acción suele ser la zona estomacal y hepática: úlceras, cálculos biliares, problemas con la vesícula…

Puedes buscar algunos estudios serios que avalan esto… sé que puede parecerte un poco irreal… pero a veces la realidad supera la ficción.

Además, se relaciona la ira con: anomalías cardíacas, accidentes cerebro-vasculares, engrosamientos en las paredes arteriales…

A más ira, más adrenalina. A más adrenalina, más riesgo de sufrir estas afecciones…

¿Cuál es la salida?

  • Tomar conciencia de lo que estás sintiendo.

Ni explosión, ni implosión… ni para fuera, ni para dentro…

Antes de lanzar la bomba en un sentido o en otro, tienes que desactivarla.

Sólo puedes desactivarla tomando conciencia de que la tienes en tus manos. Obsérvala, siéntela, y desactívala. Te bastan con 10 segundos.

Recuerda lo que te he comentado antes… quizá no sea ira… quizá sea miedo… Siempre está mejor visto sentir ira, que sentir miedo… pregúntatelo…

Normalmente, la ira es sólo la punta del iceberg de algo más profundo.

  • No racionalices la emoción. Siéntela en todas sus manifestaciones y responsabilízate de ella.

Intenta unir la mente a la emoción, no las separes. No se trata de racionalizar lo que sientes… se trata de integrar mente, cuerpo y emoción. Todo está unido.

Comprender la emoción, responsabilizarnos de ella, sin juzgarnos por ello, sin culpar a nadie, sin mentir. Darte cuenta que tus emociones son tu responsabilidad. Tuya, nada más.

Apaga tu piloto automático, y enciende la conciencia sobre tus emociones. Trata de entenderlas, comprenderlas, aceptarlas y canalizarlas de forma positiva.

  • Detecta los pensamientos que activan tu ira… y páralos. Son la primera parte del proceso.

Lo que importa no es lo que pasa sino lo que creemos que pasa, lo que interpretamos. Nuestro pensamiento sobre lo que pasa es lo que nos enfada.

Detecta esto en ti, y te liberarás del sufrimiento que te está generando, que te estás generando.

¿Cómo empiezas?

Sé que, a nivel teórico, todo suena muy sencillo, pero en la práctica no lo es tanto… por eso, quizá lo mejor es comenzar con la técnica del Tiempo Fuera.

Cuando veas que el nivel de ira sube y sube sin poder frenarlo… observas tu cuerpo, tus pensamientos y eres incapaz de frenar… ¡vete! , ¡aléjate del lugar donde se ha empezado a disparar la ira!, deja que se enfríe el pensamiento, la emoción… y después vuelve y soluciona, con calma.

Es una técnica que se aplica sobre todo en casos de emergencia. Aléjate de la situación que te provoca ira. Eso es mejor que realizar alguna conducta que pueda hacer o hacerte daño.

Sobre todo, NO ECHES LEÑA AL FUEGO:

  • No realices conductas que te enciendan más: salir con portazos, rompiendo objetos…
  • Termina con los pensamientos que alienten la ira.
  • Las decisiones importantes, mejor no las tomes en un estado así.
  • Evita tomar alcohol o consumir drogas.
  • Trata de no conducir o llevar a cabo deportes de riesgo…

Tu objetivo ha de ser terminar con la ira… no que la ira acabe contigo.

“Aferrarse al odio es como tomar veneno y esperar que sea el otro el que muera”

Buda