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LAS RABIETAS EN LOS NIÑOS

CONTROL DE RABIETAS

Por Ángela Peco Psicología.

La conducta de nuestros hijos…, no te quepa duda…, refleja nuestro estilo de crianza.

«Responden a nuestra forma de responder»… creándose así relaciones positivas o destructivas.

A lo largo del día podemos encontrar muchísimas situaciones en las que poder comprobar esto: cuando quieren algo, cuando algo les sale mal, cuando rompen alguna cosa, cuando han de llevar a cabo alguna responsabilidad…

Los niños aprenden a conseguir sus objetivos…

Pueden hacerlo de una manera adaptativa o no tanto… y si tendemos a reforzar esa forma desadaptativa de estar, de pedir, de calmarse… ahí es donde viene el problema:

  • Le doy lo que pide para que no «monte el espectáculo en la calle».
  • Le dejo comer solo dulces… porque es lo único que come…
  • Le dejo que juegue a la consola para que no se ponga violento en casa…

Nuestros hijos, como nosotros… TIENEN DERECHO A ENFADARSE, A SENTIRSE FRUSTRADOS… ¡Por supuesto que sí!

Nosotros hemos de enseñarles, que su enfado o su frustración no les da derecho a tratar mal a los demás, y tampoco a ser irrespetuosos o destrozar lo que aparezca ante sus ojos.

¿QUÉ PAUTAS ES BUENO SEGUIR…?

  • ACEPTA Y RESPETA SU ENFADO. No sirve de nada negar lo evidente… Tu hijo está enfadado. Ponte a su altura (físicamente hablando) y trasmítele que entiendes que pueda sentirse mal por no conseguir lo que quiere. Que tú estás ahí para ayudarle, si él quiere… Tu hijo va a entenderte perfectamente…
  • Lo más probable es que las primeras veces que pruebes esta técnica no te haga ningún caso, e incluso incremente su intensidad… CLAVE AQUÍ… MANTENTE FIRME EN ESTE PULSO: Si la conducta no representa riesgo para su integridad física, ni la de nadie… Ignora su conducta, ¡no a él!. 
  • Autocontrol por favor… Cuándo él vea que su conducta no tiene ningún efecto sobre tí… y tampoco sobre él… porque no consigue lo que quiere… dejará de hacerla. Pero es importante que le ofrezcas una salida, es decir, que sepa la opción de lograr lo que quiere si lo pide de una forma adecuada, o si hace antes lo que tenga que hacer.
  •  Siempre recomiendo utilizar la técnica del TIEMPO FUERA POSITIVO:  Le invitas a calmarse. Afirmándole que cuando esté más tranquilo podrás dialogar con él: Para ello es bueno que en casa tengáis un «lugar de la calma»… ¡o ponerle el nombre que queráis!… Lo importante es que el niño sepa que cuando se encuentre furioso, puede ir ahí a calmarse, a pensar, a respirar…
  • A ese lugar puedes ofrecerle ir él sólo o acompañarle mientras se calma…
  • Cuando esté más calmado y ya tranquilos… podréis dialogar y buscar soluciones para prevenir que algo así suceda en otra ocasión.
  • Además ha de aprender que si ha roto algo, ha dañado a alguien… ha de reparar. Y es ahora, ya tranquilos cuando toca explicarle que tiene que pegar con pegamento la figura que ha roto, o comprar otra con sus ahorros, o pedir disculpas a la abuela y ayudarla a preparar la cena… o… lo que sea que repare su mala acción.

Es importante que tengamos confianza en nuestros hijos. Ellos están aprendiendo a auto-regularse, tenemos que ayudarles a que lo consigan bien.

Cuando les permitimos y les permitimos sin orientar sus límites… no les estamos ayudando.

¿CUÁNDO NO LES ESTAMOS AYUDANDO?

  • Cuando les GRITAMOS o RESPONDEMOS CON MÁS TENSIÓN AÚN… Recuerda esto: El fuego… aviva el fuego.
  • Cuándo les DECIMOS QUE SON MALOS y que NO LES QUEREMOS. Ellos tienen que oír que los quieres mucho… pero lo que no quieres es esa forma de comportarse…
  • Cuando NOS DESHACEMOS EN EXPLICACIONES. Las charlas y teorías, en un momento de tensión no sirven para nada… sólo para tu desahogo… Al niño dale órdenes cortas, claras y concretas: «No te lo voy a comprar», «Has de terminar tu comida», «Ahora no vas a jugar al videojuego»…
  • Cuando CEDEMOS A SUS PETICIONES para EVITAR LA RABIETA.
  • Cuando RIDICULIZAMOS SUS EMOCIONES o SU ENFADO. Respétalo siempre… cuando se encuentra así, lo está pasando mal. Su frustración es muy alta y no sabe calmarla. Enséñale… pero no lo ridiculices, no te rías de él. 

«A los niños antes que enseñarles a leer, hemos de ayudarles a aprender lo que es el Amor y la Verdad…«

Mahatma Gandhi.

 

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