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CUIDANDO EL AMOR: TIPS PARA APOYAR A TU PAREJA EN TIEMPOS DE DEPRESIÓN

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Por Ángela Peco Psicología.

Convivir junto a una persona con depresión es muy duro, y mucho más si se trata de tu pareja.

La depresión afecta de forma profunda tanto a quienes la experimentan, como a sus seres queridos.

Si quien está pasando por esta situación es tu pareja, tu apoyo en estos momentos es esencial para ella… Y buscar ayuda es fundamental para ambos.

LA IMPORTANCIA DEL APOYO

En este artículo, exploraremos estrategias desde la perspectiva de la psicología para ayudarte a estar ahí para tu ser querido y fortalecer vuestra conexión, sin dañarte tú.

La depresión no solo afecta al individuo, sino que también impacta en la dinámica de las relaciones en que se encuentra. El apoyo de la pareja juega un papel crucial en el proceso de recuperación de la persona afectada.

Cuando una persona se siente escuchada, comprendida y no juzgada, libera parte importante de su sufrimiento.

Bien es cierto que apoyar a tu pareja para transitar con éxito la salida de su estado de depresión va a suponer enfrentar momentos muy complicados, ya que, en muchas ocasiones, la persona puede sentirse desconsolada a pesar de tus esfuerzos; incluso, a veces, tus intentos, pueden ser interpretados como molestos en lugar de como alentadores para la persona. Su percepción del mundo y de sí mismo/a está distorsionada.

La mente de una persona con depresión funciona de forma diferente a la de una persona sin este trastorno. Las cosas que pasan en su vida, sea las que sean, todas tienen ese tono gris. Tienden a prestar más atención a lo que falta que a lo que tienen. Recuerdan más los aspectos negativos de sus días, de sus vidas… Es innegable que esta situación provoca, en la persona que la acompaña, sentimientos de rabia, de frustración, de impotencia… por no poder ofrecer una ayuda eficaz.  

La depresión es un trastorno emocional que afecta en como percibimos la vida, en cómo interactuamos con ella y cómo interpretamos la realidad…

Sobre todo, NO LO JUZGUES como si la persona fuese egoísta o no tuviese voluntad, o como que simplemente es que quiere hacerte sufrir… no es así.

 1. Comprende la Depresión: Una Perspectiva Informada

Antes de poder ayudar, es esencial entender lo que significa vivir con depresión. Carl Jung decía que «comprender no significa saber, pero saber significa entender.»

La depresión tiene muchas formas de expresarse. Algunas personas se recluyen en cama, otros aumentan su nivel de actividad y escapan “haciendo”, otros dejan de comer o comen demasiado… incluso un incremento en la agresividad puede ser un síntoma de depresión.

Cuando tu pareja comparta contigo sus sentimientos de desesperanza, e incluso puedas relacionar sus comportamientos atípicos con este estado… Al informarte sobre la depresión, puedes responder con más tranquilidad y trasmitir el sosiego que le puede faltar.

La comprensión de la depresión reduce el estigma asociado y promueve la empatía. Saber que la pareja está informada puede disminuir la sensación de soledad que la persona con depresión vive y establecer una base sólida para el apoyo emocional.

  1. Fomenta la Comunicación Abierta

La comunicación abierta es clave. Anima a tu pareja a expresar sus sentimientos y preocupaciones. Sé un oyente compasivo y evita juzgar. Pueden darse situaciones en las que tu pareja comparta sus pensamientos oscuros contigo. Podrías responder diciendo, «Gracias por compartir eso conmigo”. Pero sobre todo no emitas juicios sobre si te parece una actitud valiente, cobarde, sobre si exagera o no… todas tus opiniones aquí no ayudan… Se trata de la otra persona, no de ti.

La expresión abierta de emociones actúa como una válvula de escape emocional, proporciona un espacio seguro para liberar pensamientos negativos y puede disminuir la carga emocional, mejorando la salud mental general.

No se trata de andar todo el día endulzando lo que dices… pero sí de ser responsable de lo que dices y cómo se lo dices.

Frases que puedes intentar no decir pueden ser:

“Piensa en todo lo bueno que tienes en tu vida”

“Tienes que poner tú también de tu parte”

“Siempre estás igual…”

Ofrece tu escucha, y transmite tu apoyo… sin juicio.

  1. Establece Rutinas y Metas Pequeñas

La depresión puede hacer que las actividades diarias sean abrumadoras para la persona, que se ve incapaz de hacer lo más mínimo.

Colabora con tu pareja para establecer rutinas y metas pequeñas. Proponle algo parecido a esto: «Vamos a hacer una lista juntos de algunas cosas que haremos para la semana. ¿Quieres que empecemos por dar un paseo corto cada día?»

Cuando se llevan a cabo rutinas y metas pequeñas estamos ayudando a combatir la falta de motivación asociada con la depresión. Lograr pequeños objetivos puede aumentar la autoestima y proporcionar un sentido de control sobre la propia vida. La sensación de control de nuestras vidas es clave para poder salir de la depresión.

  1. Participa en el Cuidado Personal

Anima a tu pareja a cuidar de sí misma y únete a ella en actividades que promuevan el bienestar: Desde ejercicios ligeros hasta prácticas de relajación…

Encontrar actividades de autocuidado compartidas puede fortalecer el vínculo entre ambos y mejorar el estado de ánimo. Por ejemplo, si a tu pareja de gusta la jardinería podrías proponerle, «Este fin de semana vamos a ir al vivero y pondremos plantas en el jardín. ¿Qué te parece?»

El autocuidado fomenta la liberación de endorfinas, mejorando el estado de ánimo. La participación conjunta fortalece la conexión emocional y promueve una sensación de apoyo mutuo.

  1. Busca Apoyo Profesional Juntos

La terapia puede ser un recurso muy valioso. Acompañar a tu pareja a las sesiones y participar en el proceso terapéutico puede fortalecer vuestra unión y ofreceros a ambos herramientas adicionales para abordar la depresión.

La búsqueda de apoyo profesional demuestra el compromiso de ambos. La terapia proporciona un espacio seguro para abordar problemas que pueden estar manteniendo la depresión y aprender estrategias efectivas de afrontamiento y búsqueda de opciones.

  1. Para Cuidar Bien… Has De Cuidarte Bien

Cuidar y acompañar a una persona con depresión es tan duro, que muchas veces, es probable que tú mismo puedas desarrollar síntomas depresivos, ansiedad o síndrome de burnout (estar quemado).

Por eso, por favor, no descuides tu salud. Pon y respeta tus líneas rojas.

EL AMOR COMO FUENTE DE FORTALEZA

Apoyar a tu pareja durante la depresión es un viaje que requiere paciencia, comprensión y amor incondicional.

Conviértete en parte de su espacio seguro, donde tu pareja pueda expresarse y sentir apoyo. Además:

  • Muestra tu empatía, intenta comprender su situación y ponerte en su lugar.
  • No invalides sus emociones.
  • Trata de parar antes de culpar porque consideras que no quiere cambiar.
  • No des fuerza y no te tomes de forma personal sus acusaciones, enfados…
  • Paciencia: La depresión es una carrera de resistencia… tu mejor arma es la incondicionalidad. Es normal que flaquees, sobre todo cuando después de un tiempo bien vuelve a haber una recaída… Eres humano. Si lo necesitas, tómate pequeñas islas de libertad y de recuperación a lo largo del día o la semana (paseos, masajes, lectura…)
  • Eres clave en captar señales de empeoramiento (autolesiones, intentos de suicidio…). No le quites importancia a estas señales, pide ayuda profesional si lo ves oportuno.

En el viaje de la depresión, el amor incondicional se convierte en la luz que ilumina el camino hacia la esperanza y la curación.

«En las tormentas del corazón, el amor auténtico se convierte en el faro que guía a través de la oscuridad”. Rumi.

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DISTORSIONES COGNITIVAS QUE PERJUDICAN NUESTRA VIDA

Por Ángela Peco Psicología.

A lo largo de un día normal vienen a nuestra mente entre 60.000 o 70.000 pensamientos, de ellos más del 70% son negativos, repetitivos y del pasado…

Los pensamientos automáticos nos llevan a interpretar la realidad de manera errónea. A esa forma equivocada de interpretar la realidad se le llama: “distorsiones cognitivas”.

Se trata de una serie de mecanismos de actuación mental que normalmente nos pasan desapercibidos, pero que utilizamos con normalidad y que incorporamos a nuestro modo diario de pensar, potenciando en nosotros actitudes que hacen que vivamos envueltos en espirales de baja autoestima, depresión, ansiedad, obsesiones…

Ya os he comentado en varias ocasiones, este esquema:

PENSAMIENTO – SENTIMIENTO – CONDUCTA

Nuestra forma de actuar está condicionada por nuestro pensamiento en primera instancia.

La realidad que es neutra, para mí es una cosa y para ti puede ser otra bien diferente, todo va a depender de la INTERPRETACIÓN que tú y yo hagamos de esa misma realidad.

Nuestro pensamiento va a determinar cómo va a ser esa interpretación.

Casi siempre decimos algo así: “Me siento mal (o bien), porque me ha pasado esto (o  aquello)”, es decir, como si una cosa nos llevara a la otra de forma inevitable… Sin embargo, no nos damos cuenta de que hay un factor determinante aquí, que no se ve, pero está: ¡el pensamiento!, sí, el mensaje interno que nos decimos a nosotros mismos después de percibir la realidad a través de los sentidos.

Y como hemos visto en el esquema de antes… los pensamientos dan paso a nuestras emociones.

Si nuestros pensamientos son negativos, catastrofistas, terribles… nuestras emociones irán en esa misma línea. Sabiendo esto… ¡podemos modificar nuestro estado de ánimo si cambiamos nuestra forma de pensar! Es únicamente entrenamiento.

Seguramente alguien pensará que todo esto es imposible, que son charlatanerías… (estamos cómodamente incómodos…), la razón es que en estas personas el pensamiento negativo está tan integrado en su mente que se ha convertido en automático (inconsciente: no necesita consciencia para aparecer).

Para que esto NO nos suceda, es importantísimo que cuidemos el diálogo que tenemos con nosotros mismos, esto es, darnos cuenta de cuáles cosas de las que pensamos son racionales o irracionales.

Lo racional es pensar sin tintes ilógicos, basarnos en lo real.

Lo irracional es pensar de forma falsa, irreal. Cuando pensamos así, no nos permitimos alcanzar nuestras metas,  tener buenas relaciones con los demás o ser personas con sana autoestima.

PERO… ¿QUÉ SON LAS DISTORSIONES COGNITIVAS?

Estas comienzan cuando incorporamos a nuestra vida de forma natural ideas irracionales. A esto la televisión, la publicidad… ayudan bastante… ya que nos lanzan mensajes que ni siquiera nos paramos a cuestionar y a los que damos entidad de realidad…

Albert Ellis, padre de la terapia cognitiva, dijo esta frase:

“Hay tres monstruos que nos impiden avanzar: tengo que hacerlo bien, me tienes que tratar bien y la vida debería ser fácil”

Las distorsiones cognitivas o errores de pensamiento son esto mismo, pensamientos distorsionados sobre la realidad que nos rodea.

Estos pensamientos suelen ser automáticos y por eso nos cuesta mucho detectarlos.

Ese es el primer paso, darnos cuenta de que están.

Después, el siguiente paso es transformar esas ideas distorsionadas por otras más realistas.

En la medida que las vayamos identificando y cambiando nos comenzaremos a sentir mejor, bajará nuestro nivel de ansiedad, depresión, ira…

TIPOS DE DISTORSIONES COGNITIVAS

Las distorsiones cognitivas más comunes son:

  • Abstracción selectiva: La abstracción selectiva consiste en centrar la atención en los aspectos negativos e inadecuados, que van de acuerdo a nuestros esquemas mentales, y se ignora o se le quita importancia al resto de información. Se filtra lo negativo, lo positivo se olvida.

Ejemplo: Todas tus amigas te felicitan por el trabajo que has realizado organizando la fiesta para la comunión de tu hijo, pero tu vecina te dice que no le ha gustado el postre. Tú te sientes mal y piensas que el banquete ha sido un desastre (sólo te has quedado con el comentario negativo, ignorando el resto de aspectos positivos).

  • Sobregeneralización: Es la tendencia a hacer “leyes universales” a partir de hechos aislados.

Ejemplo: Mi pareja me ha dejado, y entonces pienso “nadie me quiere” “no volveré a encontrar a nadie con quien compartir mi vida”.

  • Personalización: Tendencia a atribuirse a uno/a mismo/a sucesos o acontecimientos externos sin datos objetivos suficientes para realizar dicha atribución; es decir, una persona se siente 100% responsable de algo que ha sucedido, aunque no haya tenido nada que ver con ese hecho. Por ejemplo, una mujer tras ver las notas negativas de su hijo piensa: “Soy mala madre”. En este ejemplo, la mujer ha personalizado un hecho que nada ha tenido que ver con ella…
  • Maximización y minimización: Consiste en magnificar los errores propios y los éxitos de los demás, y minimizar los propios éxitos y los errores de los otros.

Ejemplo: “Tengo dos carreras y una profesión que muchos envidiarían, pero le resto importancia, cualquiera lo hubiese hecho mejor.”

  • Pensamiento polarizado: Se valora la realidad yéndonos a los extremos, sin tener en cuenta los tonos intermedios. Vemos las cosas o negras o blancas, verdad o mentira, bueno o malo…

Ejemplo: “Si no consigo que me den un 10, el esfuerzo no habrá merecido la pena”.

Esta distorsión aparece cuando usamos palabras como: “siempre”, “nunca”, “todo” o “nada”.

  • Razonamiento emocional: Se da cuando la persona da por sentado que sus emociones expresan siempre la realidad.

Ejemplo: “Si me siento triste, es porque soy triste”. Si me siento así, es porque es verdad.

  • Afirmaciones de “debería”, “tengo que”: Creencias rígidas e inflexibles sobre cómo debería ser uno mismo o los demás. Estas exigencias potencian la autocrítica, la rabia, la ira y la agresividad. En definitiva se trata de no aceptar la vida, las cosas, a las personas tal como son.

Ejemplos: “No debo cometer errores en esto”, “Mi hijo debería considerarme más”, “Tengo que gustar a todo el mundo”.

  • Inferencia arbitraria: dar por hecho determinadas cosas que supongo, aunque no exista evidencia por ello. Podemos hacerlo de dos formas:
    • Adivinación del pensamiento. Creer saber lo que piensan los demás y por qué se comportan de la forma que lo hacen. “Lo que quiere es ponerme nervioso”, “Se está riendo de mí”…
    • Adivinación del futuro: Esperar que las cosas vayan mal. “Voy a suspender”.
  • Etiquetación: Se trata de utilizar etiquetas peyorativas para describirse a uno mismo, en lugar de describir los hechos o cualidades con exactitud.

Ejemplo: “Soy un inútil” en lugar de “He cometido un error pero a veces no lo cometo”.

A TRABAJAR…

Para superar estos peligrosos hábitos mentales, es necesario seguir CUATRO PASOS:

  1. Acostúmbrate a reconocer y anotar los pensamientos autocríticos o automáticos negativos (PAN) cuando pasen por tu mente. Esto necesita práctica, por eso, cuando te sientas mal (triste, irritado/a, enfadado/a…), toma conciencia de lo que estabas pensando.
  2. Identifica cual ha sido la distorsión cognitiva que se ha producido. Mira la lista.
  3. Razona por qué esos pensamientos no son reales.
  4. Practica respuestas alternativas para esos pensamientos con el fin de desarrollar un sistema de autoevaluación más realista.

Con este artículo sólo quiero lanzarte el mensaje de que las personas creemos que procesamos el mundo tal como es, pero no es así, ya que nuestros sentidos y nuestra mente lo distorsionan.

Se que puede no ser fácil aceptar este hecho. Normalmente todos estos esquemas se van formando desde la infancia… por eso estamos convencidos de nuestra postura, pero si eres capaz de ponerlo en duda, descubrirás como esta forma errónea de interpretar el mundo nos hacen más vulnerables a la tristeza, la depresión, la baja autoestima…

“La gente se perturba no por los acontecimientos sino por su opinión (pensamientos) sobre los acontecimientos”

Epicteto Siglo I A.C.

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