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¿SE PERDONA LA INFIDELIDAD?

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Por Ángela Peco Psicología.

Infidelidad como insatisfacción

A la palabra infidelidad, normalmente va unido un sentimiento, traición.

Y esa traición conlleva una grieta tanto en el compromiso como en la intimidad de la pareja. Después de una infidelidad, la pareja nunca vuelve a ser la misma.

Un 40% de las personas casadas reconoce haber sido infiel en algún momento de su vida.

Es muy común, más de lo que nos pensamos.

Sin embargo, no es un tema que se pueda tratar a la ligera, aunque muchas veces es fácil para todos opinar…

Existen muchos motivos (una cara bonita, un cuerpo precioso, palabras y detalles que necesitamos en el momento oportuno, demasiada soledad, demasiadas obligaciones, la famosa rutina…) por los que una persona llega a ser infiel, aunque todos llevan al mismo fin: el sufrimiento y el no saber qué sucederá después…

No puede decirse que haya causas concretas que nos lleven a ser infieles, aun así:

Los estudios muestran que los hombres sexualmente no satisfechos se sienten “no amados” y tienden a buscar ese “amor” fuera de la relación. (Componente físico).

En cuanto a las mujeres, tienden a engañar a su pareja cuando sienten un vacío emocional. Cuando la mujer se siente despreciada o ignorada en la pareja tiende a buscar intimidad emocional con otra persona. (Componente emocional).

En cualquier caso, en la mayoría de los casos, la infidelidad suele ser fruto de la insatisfacción. Una insatisfacción personal, que probablemente viene de mucho antes de conocer a la persona con quien se ha sido infiel.

Infidelidad como resultado del miedo a afrontar

A menudo vivimos en pareja con miedo a afrontar, solucionar o decidir ante situaciones que nos hacen infelices.

Al no decidir, al no solucionar, la relación tiende a convertirse en algo frío, distante, monótono… donde la única solución aceptable que se ve es la de evitarnos, algo que a su vez continúa con más aumento de la insatisfacción.

No es algo raro que esto suceda en las parejas… de hecho, la infidelidad es algo que cada vez sucede con más frecuencia.

¿Qué pasa con la parte traicionada de la pareja?

Cuando una persona se entera de la infidelidad de su pareja el mundo interno se rompe a tres niveles:

  • A nivel cognitivo: Aparecen continuas rumiaciones sobre lo ocurrido que aparecen de modo incontrolable y que le impiden centrarse en llevar una vida con normalidad, ya que no te dejan concentrarte en nada.

Ni que decir cabe que además la forma de ver o pensar a tu pareja se quiebra totalmente, apareciendo la sensación de inseguridad constante.

  • A nivel conductual: Se dan reacciones que sobre todo tienen que ver con la expresión de la rabia tanto hacia la pareja como hacia la tercera persona (malas contestaciones, alzar la voz…)

Por otro lado, deja de sentirse esa necesidad de contacto físico… al evitar vincularte de nuevo, evitas el sufrimiento que esa persona te ha producido.

La persona se vuelve hipervigilante, quiere tener todo bajo control para evitar sufrir de nuevo, y su control se puede volver obsesivo (vigilar el móvil del otro, comprobar su ubicación, vigilar los comentarios en redes a otras personas…)

  • A nivel emocional: En esta área aparece un elevado sufrimiento. No cesan los sentimientos de rabia, ridículo, víctima, ansiedad, depresión… Es un tsunami de emociones, que se mezclan, que abruman, y que a veces ahogan a la persona… Realmente lo que aparece en la víctima son reacciones emocionales similares a las que suceden en personas que sufren estrés postraumático:
    • Problemas de sueño
    • Ataques de ira
    • Hipervigilancia
    • Respuesta de susto
    • Reacciones exageradas a películas, canciones, comentarios… que recuerdan la situación vivida.
    • Celos: Ser suspicaces, desconfiar del otro… anticiparnos a la pérdida (“Tengo que mostrar más atención para que no me lo vuelva a hacer”)

¿Lo volverá a hacer?

Muchos de los que habéis pasado por una situación así, me hacéis esta pregunta en consulta…

Una persona que ha sido infiel a su pareja puede dejar de serlo, pero siempre que tenga una voluntad firme de tener estabilidad en la relación.

Aun teniendo esa firmeza en su voluntad necesitará y necesitaréis apoyo psicológico para ayudaros a gestionar momentos clave, así como los rasgos de la personalidad y de la forma de relacionaros, que os han llevado a la situación actual.

No es lo mismo una infidelidad puntual, que la persona que ha llevado una vida alocada, llena de relaciones cortas, o “a tres” … En este último caso es muy difícil que la persona deje de comportarse así aun teniendo la voluntad de querer hacerlo.

He de decir, que no me gustan las verdades absolutas (y menos aún en el amor). No todas las infidelidades significan que la pareja sea inviable. No lo creo.

Si la decisión que habéis tomado después de brotar a la luz la infidelidad es la de continuar juntos, entonces lo ideal es no guardar el problema en un cajón, y abordar todo lo que os ha llevado a este punto en terapia de pareja.

Fundamental: que ambos queráis poner de vuestra parte, sin culpabilizar, sin dañar más… pero si asumiendo ambos la parte de responsabilidad que os corresponde. Y desde ahí, construir.

Responsabilidad de ambos

Si, la responsabilidad de lo que pasa en la pareja es de los miembros que forman la pareja, de ambos.

Puede que te parezca injusto si has sido la persona herida, pero realmente lo sucedido es un precio que se paga por temas como: problemas que no se resuelven y que siempre se postergan, por falta de comunicación, por falta de madurez a la hora de abordar temas complejos, por rigidez en la toma de decisiones que afectan a ambos…

Una vez que ha reconocido que te ha sido infiel, no tienes obligación de seguir con tu pareja… Nadie está obligado a nada. Eres libre de escoger a quién amar. El amor es una decisión.

No mendigues amor

Cuando aparece la infidelidad en una pareja, a la vez afloran temas como: el respeto, el amor propio, la dignidad…

Hay una pista que os quiero dejar clara: los sentimientos no se suplican ni se obligan. Los sentimientos se construyen: con comunicación, con respeto, con confianza, con compromiso, dando en tu vida su lugar a la otra persona, dignificándola… No se pide lo que no se da… No tienes lo que no eres capaz de ofrecer.

Si riegas una planta en su justa medida, la planta crece hermosa, si no la riegas o solo le pones agua, mucha agua de vez en cuando… la planta muere.

Si tú no te respetas, nadie más lo hará.

¿Se puede perdonar una infidelidad?

Absolutamente SI. Pero he de puntualizar que para eso tiene que darse un deseo real de querer hacerlo, así como compromiso de ambos de recomponer la relación para que la experiencia vivida haga incluso más fuerte a la pareja.

Muchos de los que habéis pasado por este duro trago habláis de que habéis perdonado con la mente, pero que el corazón aún está dolido.

Otros habláis de que es algo imperdonable, pero el amor que sentís por la persona y el peso de la historia compartida os hace querer volver intentarlo.

Me resulta complicado hablar de PERDONAR, ya que esa palabra nos sitúa en una posición de superioridad respecto al otro. Para no autoengañarnos, vamos a ver qué puede significar eso del perdón al otro.

Me gustaría que vieras el perdón como:

  • Una opción. Si la decides, bien; y si no, también bien.
  • Una forma de no cerrarte a vivir en el rencor. Puede ser complicado porque el resentimiento es una coraza que usamos para protegernos, pero nos endurece el alma.
  • Algo que va a requerir tiempo y trabajo interno, reflexión… No pasa de la noche a la mañana.
  • No significa que seas débil: cuidado con creer que perdonar es un signo de debilidad.
  • No significa que olvides.
  • No significa que justifiques lo que ha pasado.
  • No significa que quieras volver a ser su pareja.

Perdonar siempre será tu decisión personal, y eso va a depender de tus propios principios y valores.

Cada persona debe decidir si está dispuesta a ser flexible en sus creencias, y hasta qué punto. Cuando nos enteramos de la infidelidad de nuestra pareja, nuestro castillo de naipes cae y toca recomponer todo, también eso, nuestros valores como persona, como pareja.

Pasos a dar cuando decides el perdón…

Antes de tomar ninguna decisión, ten en cuenta estos puntos:

  • Aquello que causó la traición: Haceros preguntas relacionadas con lo que le faltaba a vuestra relación y con el tipo de dinámicas tóxicas que habéis mantenido (poco tiempo a solas, centraros únicamente en los niños, dar demasiados permisos a las familias políticas…)

No es que con esto justifiques la infidelidad… sólo es importante para que ambos tengáis cuenta en qué contexto ocurrió.

  • Cuál ha sido el grado de la infidelidad: no es igual una infidelidad de una noche loca, que haber mantenido una relación secreta por años… Tampoco es lo mismo si ha pasado una vez o han sido muchas veces.
  • Tipo de infidelidad: Valora si ha sido una infidelidad sexual o también ha habido componente sentimental. Y sobre esto, valora a lo que tú le das más importancia, y como eso puede influir en tu decisión final sobre lo que hacer.
  • Qué consecuencias ha tenido esta infidelidad: Impacto en tus hijos, problemas económicos, dolor emocional en tu familia cercana…
  • Valora lo que sientes por tu pareja: Valora si a pesar de todo quieres continuar en la relación, si serás capaz de volver a confiar y de qué modo te podrá afectar en la relación el hecho de intentarlo.

Al principio puedes creer que esta decisión puedes tomarla solo con la cabeza… pero, aunque eso puede darte seguridad, pronto te darás cuenta de lo importante que es perdonar también con el corazón. Es importante que haya coherencia entre la razón y la emoción. Ve hacia dónde quieres, pero despacio, acompasando ambos, corazón y razón. El corazón suele ir más despacito.

Las fases

Sanar una relación rota por una traición suele pasar por estas fases:

  • Reconocer el daño hecho.
  • Asumir responsabilidades.
  • Comunicarse de forma sincera.
  • Reconstruir la confianza, ya que sin confianza no hay relación posible.

La confianza

Si tiempo después de volver no eres capaz de vivir de forma tranquila con tu pareja, replantéate la relación.

Vivir constantemente en preocupación, interrogando, siguiendo y desconfiando, no es sano.

La confianza es crucial para que una relación sea sana y estable.

En definitiva, algunas parejas deciden trabajar su vínculo de nuevo, mientras que otras deciden continuar sus vidas por separado.

Todas las opciones son válidas. Ambas opciones son valientes.

Si lo que finalmente decides es dejar a tu pareja… solo decirte que superar una ruptura amorosa no es algo que vaya a pasar en un mes o dos… No hace falta ir rápido. No es adecuado. No enquistes un duelo no realizado por tapar el sufrimiento con otras relaciones esporádicas, fiestas, trabajo…

Recuerda, todo pasa, y esto también pasará… tienes recursos suficientes para afrontar la traición, y para salir adelante, también en esta situación.

Tienes que aprender a levantarte de la mesa cuando ya no se sirve amor.”

Nina Simone.

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EL PODER DEL PERDÓN
Artículos Ansiedad, Artículos Depresión, Artículos Duelo

EL PODER DEL PERDÓN

EL PODER DEL PERDÓN

Por Ángela Peco Psicología.

En la compleja danza de la vida, nos encontramos constantemente con emociones que moldean nuestras experiencias y relaciones… momentos en los que nos sentimos héroes y otros en los que somos el peor de los villanos… así de moldeables podemos llegar a ser, cuando nos fiamos cien por cien de la loca danza de nuestras emociones.

El perdón, el miedo y la culpa son tres compañeros de viaje que afectan profundamente nuestra psique y nuestras interacciones con los demás.

En este artículo, quiero que explores conmigo los mecanismos de acción de estos conceptos y cómo se entrelazan en la experiencia humana cotidiana, junto con consejos para manejarlos de manera saludable.

¡Vamos allá!

El Perdón: Liberando el Alma

El perdón es un acto de liberación emocional, un regalo que nos damos a nosotros mismos.

Cuando perdonamos, no necesariamente estamos absolviendo a alguien más de responsabilidad, sino que estamos liberando el peso emocional que llevamos dentro. Eso es mucho.

Estudios científicos han demostrado que practicar el perdón reduce el estrés, la ansiedad y la depresión, promoviendo así una mejor salud mental y física. Seguro que has podido experimentar esto en alguna ocasión.

El perdón nos permite soltar el resentimiento y el rencor que hemos acumulado, abriendo espacio para la compasión y la aceptación. Al liberarnos de la carga del pasado, podemos avanzar con mayor ligereza y claridad en nuestras vidas.

Tips para Practicar el Perdón:

  • Cultiva la comprensión: Trata de entender la perspectiva de la otra persona y las circunstancias que podrían haber llevado a sus acciones. Ponte en sus zapatos.
  • Reconoce tu propio sufrimiento: Reconoce el impacto emocional que el resentimiento y la ira tienen en tu vida y busca liberarte de esa carga. Seguro que mantener tu actitud de rencor te complica la vida… obsérvalo.
  • Permítete sentir: Reconoce y valida tus emociones, pero no permitas que te consuman. Permítete sentir y luego suelta el dolor. No ocultes nada… pero no te aferres a nada.
  • Practica la empatía y la compasión: Trata a los demás con compasión y entiende que todos cometemos errores. Los demás son un reflejo de ti mismo (que difícil es entender esto, pero que liberador a la vez).
  • Haz las paces contigo mismo: Perdónate a ti mismo por tus propios errores y fallas. Aprende de ellos y sigue adelante con compasión y autocompasión. No somos infalibles… y eso está bien.

 

El Miedo: El Guardián de la Supervivencia

El miedo es una emoción primaria que tiene el propósito de protegernos del peligro.

En su forma más básica, el miedo nos alerta de posibles amenazas y activa respuesta de lucha, huida o congelamiento.

Sin embargo, cuando el miedo se vuelve crónico o desproporcionado, puede limitar nuestra capacidad para vivir plenamente.

La culpa, por otro lado, puede ser un desencadenante potente de miedo. Lee de nuevo esta frase. Piénsalo…

El miedo a ser juzgados o rechazados por nuestros errores puede llevarnos a esconder la verdad o a evitar enfrentar las consecuencias de nuestras acciones.

Tips para Afrontar el Miedo:

  • Practica la aceptación: Acepta que el miedo es una emoción natural y válida, pero no permitas que te paralice. Siente la emoción sin dejar de hacer lo que tienes que hacer.
  • Desafía tus pensamientos: Cuestiona tus pensamientos irracionales y encuentra pruebas que los desmientan. El miedo nos distorsiona la realidad.
  • Enfrenta tus miedos gradualmente: Toma pequeños pasos para enfrentar tus miedos y aumenta gradualmente tu exposición a ellos. Verás poco a poco que… no pasa nada.
  • Practica la relajación: Utiliza técnicas de relajación como la respiración profunda, la meditación o el yoga para reducir la ansiedad y el estrés.
  • Busca apoyo: No tengas miedo de pedir ayuda a amigos, familiares o profesionales de la salud mental si sientes que el miedo está afectando tu vida de manera significativa, que te paraliza, que dificulta tus relaciones personales y familiares…

La Culpa: El Peso del Remordimiento

La culpa es una emoción poderosa que surge cuando percibimos haber causado daño a otros o a nosotros mismos.

Aunque puede ser una señal importante de nuestra conciencia moral, la culpa en exceso puede convertirse en un obstáculo para el crecimiento personal y la autoaceptación.

La conexión entre la culpa y el perdón es profunda.

A menudo, el proceso de perdonar a los demás o a nosotros mismos implica reconocer y confrontar la culpa que llevamos dentro.

Al enfrentar nuestras acciones pasadas con compasión y humildad, podemos sanar las heridas emocionales y liberarnos del ciclo de auto-flagelación.

Tips para Afrontar la Culpa:

  • Acepta la responsabilidad: Reconoce tus errores y acepta la responsabilidad por tus acciones.
  • Haz las paces contigo mismo: Perdónate a ti mismo por tus errores y comprende que todos cometemos errores en la vida. Afortunadamente nadie es perfecto.
  • Aprende y crece: Utiliza tus experiencias pasadas como oportunidades de aprendizaje y crecimiento personal.
  • Compensa tus acciones: Si es posible, toma medidas para enmendar el daño que has causado y hacer las paces con aquellos a quienes has lastimado.
  • Practica la autocompasión: Trata de ser amable y compasivo contigo mismo, reconociendo que eres humano y que mereces amor y aceptación.

La Relación entre el Perdón, el Miedo y la Culpa en la Vida Cotidiana

En la vida diaria, el perdón, el miedo y la culpa están entrelazados de manera compleja.

Por ejemplo, a veces sentimos miedo de perdonar a alguien que nos ha hecho daño porque tememos ser heridos nuevamente o ser vistos como débiles… Por otro lado, la culpa puede hacernos sentir miedo de ser juzgados por otros si admitimos nuestros errores o si perdonamos a alguien que nos ha lastimado… Ese es el baile de estas emociones… un baile complejo, que se entrecruza, que se anuda, que nos ata…

Sin embargo, es importante entender que el perdón no significa ignorar el miedo o la culpa.

Al contrario… implica enfrentar estas emociones con valentía y compasión.

Reconocer y aceptar estas emociones como parte de nuestra experiencia humana nos permite liberarnos del peso emocional que llevamos y avanzar hacia una vida más plena y significativa.

La Importancia del Perdón: Un Estudio de la Universidad de Stanford

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Stanford encontró que practicar el perdón no solo tiene beneficios para la salud mental y emocional, sino que también puede tener impactos positivos en la salud física.

El estudio, publicado en la revista Psychological Science, mostró que las personas que practicaban el perdón experimentaban niveles más bajos de estrés y una mejor salud cardiovascular en comparación con aquellas que mantenían rencores y resentimientos.

Los investigadores sugieren que el perdón puede reducir la actividad del sistema nervioso simpático, que está asociado con la respuesta de lucha o huida, y promover una mayor activación del sistema nervioso parasimpático, que está asociado con la relajación y la recuperación. Estos hallazgos respaldan la idea de que el perdón no solo es un acto de generosidad hacia los demás, sino también un acto de amor propio y autocuidado.

Conclusión: La Libertad del Perdón

En última instancia, el perdón es un acto de autoliberación.

Al perdonar a los demás y a nosotros mismos, nos permitimos soltar el pasado y abrirnos a nuevas posibilidades de amor, conexión y crecimiento.

Como dijo el escritor y filósofo Johann Wolfgang von Goethe: «El perdón es la llave para la acción y la libertad.»

En nuestras vidas, el perdón nos ofrece la oportunidad de trascender el miedo y la culpa, y abrazar la plenitud de nuestro ser.

Que este artículo sirva como un recordatorio de la belleza y el poder del perdón en nuestras vidas cotidianas.

 

«El perdón no excusa el comportamiento, pero libera al corazón del resentimiento». Brendon Burchard

 

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