DESESPERANZA
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VIVIR CON DESESPERANZA

DESESPERANZA

Por Ángela Peco Psicología.

Llevo días reflexionando sobre la desesperación. Ese lamento que unos no expresan, y otros viven haciendo de ella su “canción psicológica”… pero que en ambos casos responde a no ver salida…

La desesperación es como un canto negro que surge de un vacío enorme en el alma… Un canto que nos hace vivir apagados, sin encontrar alegría en nada de lo que nos rodea, sin ser capaces de disfrutar, de sentir nuestro cuerpo en calma, con un río interno que no para en nuestros ojos, y que a veces ni siquiera es capaz de expresarse en lágrimas.

Como la propia palabra expresa, desesperación… es vivir sin esperanza. Sin esperanza de que tu situación vaya a ir a mejor. No se ve esa famosa luz al final del túnel.

Quien siente esa desesperanza habla de agotamiento mental, emocional y conductual. Es estar cansado de tantas decepciones y tristezas acumuladas… que se da todo por perdido.

Si hay algo que me alerta en consulta y en la vida… es ver esa emoción en los ojos de la persona que tengo delante.

Un autor que me viene a la cabeza siempre que hablo de este tema, es Viktor Frankl con su obra “Un hombre en busca de sentido”. Una joya, por lo que expresa, por como lo expresa, por sus conclusiones… y sobre todo porque es vivencia… real, la vida.

Este hombre, psicólogo superviviente de varios campos de concentración nazi, creó la logoterapia, basándose en la unión de dos conceptos: sufrimiento y pérdida de sentido. Ofreciendo, sin embargo, una visión positiva donde según su experiencia, pudo comprobar que, a pesar del sufrimiento, el hombre puede afrontar cualquier dura realidad si en su mente aparece una esperanza, una ilusión, un motivo.

 Todos vivimos la desesperación en un momento de nuestras vidas.

Es difícil encontrar alguna persona que no haya pasado por un momento de desesperación en su vida, donde no se haya sentido bloqueado, perdido… cuando nos parece que el mundo va en nuestra contra.

Cuando esto es ocasional, podemos tolerarlo.

Cuando alimentamos esta situación con ciclos de pensamientos rumiantes, obsesivos, negatividad e indefensión… entonces aparecen emociones más difíciles de sortear: tristeza, rabia, frustración…

Emociones que si no eres capaz de gestionar con inteligencia pueden llevarte hacia un trastorno depresivo.

Tu mayor enemigo eres tú.

La desesperación llevada a su extremo, termina generando en la mente de la persona ideas extremas también. Ya sabes lo que opino de los extremos… (sal corriendo cuando te veas en alguno de ellos).

Entre esas ideas extremas está la ideación suicida… la vía de escape que aparece en tu mente como resultado de la desesperanza. Por favor si es tu caso pide ayuda psicológica.

Cuando una persona sufre depresión mayor u otros trastornos como por ejemplo el trastorno bipolar, es muy común que estas ideas aparezcan en su mente.

Agárrate a la ira.

Siempre digo que prefiero que sientas ira a que sientas tristeza… La ira te activa, la tristeza hace que te abandones y abandones todo, que todo te acabe dando igual.

En la desesperación habitan ambas emociones (ira y tristeza), y es la ira la que te puede ayudar.

Sé que esta emoción tiene muy mala fama… no la conocemos del todo bien. La ira es destructiva, sí, pero también es poderosa, energética, reivindicativa y transformadora. Todo depende de lo que hagas con ella. Esa es tu responsabilidad.

Una persona desesperanzada, siente un profundo enfado con el mundo y consigo misma. Ese enfado es el que puede ayudarla.

La terapia en casos de desesperación.

La terapia en estos casos puede ayudarte a encontrar tu sentido de vida. Tu para qué… en la vida. Puede ayudarte a trasformar tu discurso interno. A apartar la tristeza y sacarte a flote agarrándote a esa energía que te proporciona el enfado que también sientes.

En terapia te puedo ayudar a darte cuenta de tu enfado, a sacarlo, a sentirlo y a transformarlo.

La desesperación tiñe tu mirada con unas gafas oscuras, que ven lo peor del mundo, de los que nos rodean y de nuestro ser.

Está bien ver nuestra “sombra” y aceptarla, como nos dice Jung, pero una vez vista y aceptada, el siguiente paso es trascender ese lodo. Quedarnos atrapados en él es un error.

Ya es momento de dejar atrás el sufrimiento y a todos los que te unen a él. Rompe cadenas.

La desesperanza… la antesala de la depresión.

La desesperanza, además de esa mezcla de tristeza y rabia, de la que hemos hablado antes, tiene una importante dosis de baja autoestima, frustración, amargura y un elevado discurso pesimista (interno y externo).

Mantener este hilo conductor nos llevará sin duda a un proceso depresivo.

Por este motivo es fundamental tratar la desesperanza como paso para prevenir la depresión.

Te invito a llevar a cabo estos pequeños ejercicios para abordar la desesperanza:

  • Mentaliza cómo te sientes, intenta dar nombre a cada estado emocional que tengas.
  • Intenta darte cuenta que la desesperanza es un estado acumulativo: resuelve las cosas que te incomodan, no las dejes pasar por alto.
  • La desesperanza se alimenta de malos hábitos, que pueden ser mentales, físicos… A partir de hoy intenta incluir en tus días nuevos hábitos. Al principio te va a costar, pero después irás dándote cuenta de los beneficios de la flexibilidad.

Muchos me contáis que estáis dentro de un pozo oscuro… prefiero que me cambiéis esa metáfora por otra un poco más esperanzadora… prefiero que pienses que estás dentro de un túnel oscuro, porque dentro del túnel puedes avanzar, en la oscuridad, hacia la luz que seguro estará detrás. Confía.

Dentro del pozo no importa nada, no hay sitio para nadie, solo para ti y tus miedos… Tu mente no ve forma de salir y solo en esa oscuridad encuentra escapatoria… Tu mente te está mintiendo.

Sientes que no eres importante para los demás… pero los demás no saben cómo poder ayudarte, porque tu foco de atención se centra en que los demás se aprovechan de ti, te faltan el respeto, no te dan atención… sin embargo si amplias tu foco y te centras en lo “micro”, cada día, cada persona te ofrece pequeños gestos positivos a los que te invito aferrarte para salir de esas tinieblas: sentir el calor del sol en tu rostro, una mirada cómplice de un niño, mirar el amanecer y sus colores, darte cuenta de los momentos de amor que vives con los tuyos, el café al que te invita tu compañera de trabajo… micro cosas, que marcarán la diferencia de tu día. Te lo aseguro.

Sal de tu mente, sal del pozo:

  • No eres una carga para los demás. No finjas ni brindes falsas sonrisas para no preocupar. Puedes expresarte, pero no caigas en el vicio de la queja interna, porque es eso, un vicio que no te deja escapar. Intenta no quejarte, ni hacia fuera ni por dentro. Sustituye la queja por gratitud.
  • Observa la rigidez de tu mente, observa las distorsiones que utiliza para no permitirte salir del pozo: pensamientos radicales (“todo el mundo me hace daño”, “mi vida es un auténtico fracaso” …) etiquetas que te dañan (“soy una mala madre”, “estoy loca…”), filtrado de la realidad por las gafas grises de la desesperanza (“haga lo que haga, todo me sale mal”) …
  • Acepta tus emociones negativas. No pasa nada por mirarlas de frente, y escuchar lo que te quieren decir. Están ahí por y para algo. Te están enseñando heridas que no están curadas. Te están pidiendo a gritos que de una vez te valores, te cuides, pares, te priorices…
  • La vida primero te susurra, y si no le haces caso, después te grita… Si el dolor que sientes ahora es fuerte, es porque cuando fue más débil no le hiciste caso. Por eso, ahora afronta. Planta cara a todo lo que te abruma: a tu familia, a tu jefe, a tu pareja, a tus hijos… no dejes que abusen más de ti. Pon límites. Organiza tus prioridades. Coloca cada cosa en su lugar. Paso a paso…
  • Ten clara una cosa: el dolor es algo temporal. Siempre hay niebla antes de salir a la luz. Pero tienes que atravesar el camino.
  • Cambia tus hábitos mentales: Toma la primera decisión, la de cuidar tu cuerpo, mimarlo, quererlo, aceptarlo. Toma otra decisión, la de cuidar tu mente, nútrete de belleza, de pensamientos positivos, de palabras bonitas (saca de tu mente palabras como miedo, dolor, culpa, ira, agresión…. y sustitúyelas por otras como cariño, belleza, alegría, poder, generosidad…).
  • La gratitud nos ayuda a mirar la vida desde otro ángulo. Aprende a irte a la cama cada noche agradeciendo a la vida por tres cosas cada día (no hagas trampa, ¡no quiero que sean siempre las mismas!). Puedes pensar que no tienes tantas cosas por las que dar las gracias, pero poco a poco verás cómo mejoras en eso. Acostumbra a tu cerebro a buscar posibilidades, los problemas ya los busca él solo…
  • Entiende que llevas mucho tiempo viviendo en la oscuridad, tu mente se ha hecho experta en buscarla, y se siente cómoda en la incomodidad. Este vínculo tóxico solo puedes frenarlo tú utilizando el arma de tu voluntad al principio, que se convertirá en hábito después cuando lo entrenes. Y cuando se convierta en hábito el pensar con más flexibilidad y el agradecer, entonces, no te costará nada. Se constante y verás los resultados, te lo garantizo.

Pide ayuda

Si te sabes la teoría, pero te cuesta llevarlo a la práctica, pide ayuda.

Pide ayuda a tus amigos, a tu familia, a profesionales cualificados.

Pedir ayuda no es de personas débiles. Apóyate en quienes te rodean, permítete recibir apoyo.

Nada es eterno… la oscuridad tampoco. Sólo necesitas apoyo para cruzar el túnel.

«La desesperanza es como un velo que oscurece el horizonte, nublando la posibilidad de cambio y atrapando al individuo en la creencia de que el dolor es permanente, cuando en realidad es temporal y puede ser transformado.» Anónimo.

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Puedes encontrar más información y material en el canal de You Tube de Ángela Peco Psicología

EL PODER DEL PERDÓN
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EL PODER DEL PERDÓN

EL PODER DEL PERDÓN

Por Ángela Peco Psicología.

En la compleja danza de la vida, nos encontramos constantemente con emociones que moldean nuestras experiencias y relaciones… momentos en los que nos sentimos héroes y otros en los que somos el peor de los villanos… así de moldeables podemos llegar a ser, cuando nos fiamos cien por cien de la loca danza de nuestras emociones.

El perdón, el miedo y la culpa son tres compañeros de viaje que afectan profundamente nuestra psique y nuestras interacciones con los demás.

En este artículo, quiero que explores conmigo los mecanismos de acción de estos conceptos y cómo se entrelazan en la experiencia humana cotidiana, junto con consejos para manejarlos de manera saludable.

¡Vamos allá!

El Perdón: Liberando el Alma

El perdón es un acto de liberación emocional, un regalo que nos damos a nosotros mismos.

Cuando perdonamos, no necesariamente estamos absolviendo a alguien más de responsabilidad, sino que estamos liberando el peso emocional que llevamos dentro. Eso es mucho.

Estudios científicos han demostrado que practicar el perdón reduce el estrés, la ansiedad y la depresión, promoviendo así una mejor salud mental y física. Seguro que has podido experimentar esto en alguna ocasión.

El perdón nos permite soltar el resentimiento y el rencor que hemos acumulado, abriendo espacio para la compasión y la aceptación. Al liberarnos de la carga del pasado, podemos avanzar con mayor ligereza y claridad en nuestras vidas.

Tips para Practicar el Perdón:

  • Cultiva la comprensión: Trata de entender la perspectiva de la otra persona y las circunstancias que podrían haber llevado a sus acciones. Ponte en sus zapatos.
  • Reconoce tu propio sufrimiento: Reconoce el impacto emocional que el resentimiento y la ira tienen en tu vida y busca liberarte de esa carga. Seguro que mantener tu actitud de rencor te complica la vida… obsérvalo.
  • Permítete sentir: Reconoce y valida tus emociones, pero no permitas que te consuman. Permítete sentir y luego suelta el dolor. No ocultes nada… pero no te aferres a nada.
  • Practica la empatía y la compasión: Trata a los demás con compasión y entiende que todos cometemos errores. Los demás son un reflejo de ti mismo (que difícil es entender esto, pero que liberador a la vez).
  • Haz las paces contigo mismo: Perdónate a ti mismo por tus propios errores y fallas. Aprende de ellos y sigue adelante con compasión y autocompasión. No somos infalibles… y eso está bien.

 

El Miedo: El Guardián de la Supervivencia

El miedo es una emoción primaria que tiene el propósito de protegernos del peligro.

En su forma más básica, el miedo nos alerta de posibles amenazas y activa respuesta de lucha, huida o congelamiento.

Sin embargo, cuando el miedo se vuelve crónico o desproporcionado, puede limitar nuestra capacidad para vivir plenamente.

La culpa, por otro lado, puede ser un desencadenante potente de miedo. Lee de nuevo esta frase. Piénsalo…

El miedo a ser juzgados o rechazados por nuestros errores puede llevarnos a esconder la verdad o a evitar enfrentar las consecuencias de nuestras acciones.

Tips para Afrontar el Miedo:

  • Practica la aceptación: Acepta que el miedo es una emoción natural y válida, pero no permitas que te paralice. Siente la emoción sin dejar de hacer lo que tienes que hacer.
  • Desafía tus pensamientos: Cuestiona tus pensamientos irracionales y encuentra pruebas que los desmientan. El miedo nos distorsiona la realidad.
  • Enfrenta tus miedos gradualmente: Toma pequeños pasos para enfrentar tus miedos y aumenta gradualmente tu exposición a ellos. Verás poco a poco que… no pasa nada.
  • Practica la relajación: Utiliza técnicas de relajación como la respiración profunda, la meditación o el yoga para reducir la ansiedad y el estrés.
  • Busca apoyo: No tengas miedo de pedir ayuda a amigos, familiares o profesionales de la salud mental si sientes que el miedo está afectando tu vida de manera significativa, que te paraliza, que dificulta tus relaciones personales y familiares…

La Culpa: El Peso del Remordimiento

La culpa es una emoción poderosa que surge cuando percibimos haber causado daño a otros o a nosotros mismos.

Aunque puede ser una señal importante de nuestra conciencia moral, la culpa en exceso puede convertirse en un obstáculo para el crecimiento personal y la autoaceptación.

La conexión entre la culpa y el perdón es profunda.

A menudo, el proceso de perdonar a los demás o a nosotros mismos implica reconocer y confrontar la culpa que llevamos dentro.

Al enfrentar nuestras acciones pasadas con compasión y humildad, podemos sanar las heridas emocionales y liberarnos del ciclo de auto-flagelación.

Tips para Afrontar la Culpa:

  • Acepta la responsabilidad: Reconoce tus errores y acepta la responsabilidad por tus acciones.
  • Haz las paces contigo mismo: Perdónate a ti mismo por tus errores y comprende que todos cometemos errores en la vida. Afortunadamente nadie es perfecto.
  • Aprende y crece: Utiliza tus experiencias pasadas como oportunidades de aprendizaje y crecimiento personal.
  • Compensa tus acciones: Si es posible, toma medidas para enmendar el daño que has causado y hacer las paces con aquellos a quienes has lastimado.
  • Practica la autocompasión: Trata de ser amable y compasivo contigo mismo, reconociendo que eres humano y que mereces amor y aceptación.

La Relación entre el Perdón, el Miedo y la Culpa en la Vida Cotidiana

En la vida diaria, el perdón, el miedo y la culpa están entrelazados de manera compleja.

Por ejemplo, a veces sentimos miedo de perdonar a alguien que nos ha hecho daño porque tememos ser heridos nuevamente o ser vistos como débiles… Por otro lado, la culpa puede hacernos sentir miedo de ser juzgados por otros si admitimos nuestros errores o si perdonamos a alguien que nos ha lastimado… Ese es el baile de estas emociones… un baile complejo, que se entrecruza, que se anuda, que nos ata…

Sin embargo, es importante entender que el perdón no significa ignorar el miedo o la culpa.

Al contrario… implica enfrentar estas emociones con valentía y compasión.

Reconocer y aceptar estas emociones como parte de nuestra experiencia humana nos permite liberarnos del peso emocional que llevamos y avanzar hacia una vida más plena y significativa.

La Importancia del Perdón: Un Estudio de la Universidad de Stanford

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Stanford encontró que practicar el perdón no solo tiene beneficios para la salud mental y emocional, sino que también puede tener impactos positivos en la salud física.

El estudio, publicado en la revista Psychological Science, mostró que las personas que practicaban el perdón experimentaban niveles más bajos de estrés y una mejor salud cardiovascular en comparación con aquellas que mantenían rencores y resentimientos.

Los investigadores sugieren que el perdón puede reducir la actividad del sistema nervioso simpático, que está asociado con la respuesta de lucha o huida, y promover una mayor activación del sistema nervioso parasimpático, que está asociado con la relajación y la recuperación. Estos hallazgos respaldan la idea de que el perdón no solo es un acto de generosidad hacia los demás, sino también un acto de amor propio y autocuidado.

Conclusión: La Libertad del Perdón

En última instancia, el perdón es un acto de autoliberación.

Al perdonar a los demás y a nosotros mismos, nos permitimos soltar el pasado y abrirnos a nuevas posibilidades de amor, conexión y crecimiento.

Como dijo el escritor y filósofo Johann Wolfgang von Goethe: «El perdón es la llave para la acción y la libertad.»

En nuestras vidas, el perdón nos ofrece la oportunidad de trascender el miedo y la culpa, y abrazar la plenitud de nuestro ser.

Que este artículo sirva como un recordatorio de la belleza y el poder del perdón en nuestras vidas cotidianas.

 

«El perdón no excusa el comportamiento, pero libera al corazón del resentimiento». Brendon Burchard

 

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HACIA LA LIBERTAD: ROMPIENDO LAS CADENAS DEL MALTRATO

maltrato

Por Ángela Peco Psicología.

En las últimas semanas, me es difícil dejar de ver en consulta como cada vez son más “las y los” pacientes que me explican cómo se sienten ante la difícil situación de convivir con situaciones en las que se menosprecia, se menoscaba, se daña, se hiere… a veces de formas muy profundas, (y lo peor, por personas que se suponen queridas y que les quieren…) lo más valioso que tenemos, nuestra propia vida, nuestra propia dignidad.

El maltrato, ya sea físico o psicológico, en todas sus variables, es una realidad dolorosa que afecta a muchas personas en silencio, en todos los estratos sociales, en todas las edades, en todos los entornos…

Ante esta situación, este artículo busca arrojar luz sobre el ciclo del maltrato, explorando los mecanismos de defensa que surgen y su impacto en posibles situaciones de trauma.

Comprendiendo el Ciclo del Maltrato

El maltrato no es un evento aislado; más bien, se desarrolla en un ciclo insidioso que atrapa a las personas en un patrón destructivo, casi sin darse cuenta, porque para sobrevivir al shock, nuestra mente intenta buscar estrategias que no nos deja ver la realidad de forma clara…

En sus primeras etapas, puede ser sutil, casi imperceptible. El agresor despliega tácticas de control y manipulación, y acaba minando la autoestima de la víctima.

Los mecanismos de defensa comienzan a emerger en este punto, como respuestas instintivas y de pura supervivencia, para protegerse del dolor emocional que suponen esas situaciones.

Eleanor Walker propuso este modelo que se conoce como “EL CICLO DE LA VIOLENCIA” para describir las fases típicas que ocurren en una relación abusiva. Aquí está una descripción más detallada que quizá pueda ayudarte a entenderlo un poco mejor:

Fase 1: Acumulación de Tensión

Escena Cotidiana:

En esta fase, la relación parece relativamente normal. Las parejas pueden estar llevando a cabo sus actividades diarias. Sin embargo, hay una creciente acumulación de tensión debido a pequeñas disputas, malentendidos o frustraciones que no se resuelven adecuadamente.

Señales Claves:

  • Comunicación tensa.
  • Pequeñas discusiones o desacuerdos sin resolver.
  • Aumento de la irritabilidad y la frustración.

Anótate esta recomendación: Fomentar la comunicación abierta y respetuosa para abordar los problemas a medida que surgen puede ayudar a prevenir la acumulación de tensión. Comunicación con un lenguaje sereno, no violento.

Fase 2: Explosión

Escena Cotidiana:

La acumulación de tensiones llega a un punto crítico, desencadenando una explosión emocional o física. Durante esta fase, el agresor puede perder el control y ejercer violencia, ya sea verbal o física, sobre la víctima.

Señales Claves:

  • Gritos, insultos o violencia física.
  • Ataques verbales destinados a menospreciar y controlar.
  • La víctima puede sentirse atrapada y temer por su seguridad.

Ten en cuenta esta recomendación: En esta fase, es crucial buscar ayuda profesional y apoyo. La sensación de inseguridad comienza a ser evidente. De hecho la víctima comienza a llevar a cabo conductas anticipatorias y adivinación del pensamiento (p.e. si no viene mi hermana con nosotros, él no estalla…)

Fase 3: Luna de Miel o Reconciliación

Escena Cotidiana:

Después de la explosión, el agresor puede sentir remordimientos y buscar la reconciliación. Pueden aparecer disculpas, regalos y promesas de cambio. La relación puede sentirse temporalmente más cercana y tranquila.

Señales Claves:

  • El agresor muestra arrepentimiento y promete cambiar.
  • Esfuerzos para calmar y apaciguar a la víctima.
  • La relación puede sentirse temporalmente más cercana y tranquila.
  • Observa si te pide perdón por lo que ha hecho, o lo que hace es justificar lo que ha hecho por cómo tú le haces sentir, o algo que hiciste… (es decir… ¿vuelve a culpabilizar a la víctima con su perdón?)

Esta es mi recomendación: Es crucial reconocer que la fase de reconciliación puede ser temporal y que el ciclo puede repetirse, o se ha repetido ya varias veces. La ayuda profesional es fundamental para abordar los problemas subyacentes y para hacerte ver que cada vez los ciclos van a ser más cortos y más rápidos, y menos “controlables” tanto para el agresor como para la víctima, que puede llegar a caer en indefensión. Haga lo que haga… intente controlar lo que sea que le puede molestar o no… finalmente siempre hay explosión.

Mecanismos de Defensa: Escudos Frágiles

La negación, minimización y racionalización son aliados temporales, creando una barrera psicológica que amortigua el impacto del maltrato.

Negación: La mente, como un instinto de supervivencia, tiende a negar la gravedad del maltrato. «Lo hace porque me quiere», se dice la víctima, aferrándose a una ilusión de amor que oculta la realidad tóxica. Cuidado aquí con los mitos del amor romántico.

Minimización: «No es tan malo», suele ser un pensamiento con el que intentan restar importancia a los abusos sufridos. Este mecanismo de defensa reduce el dolor a dimensiones más manejables, aunque solo sea en la superficie.

Racionalización: Buscar explicaciones lógicas para el comportamiento del agresor es otro escudo común. «Tiene mucho estrés en el trabajo», piensa la víctima, en un esfuerzo por justificar las acciones del maltratador.

Mitos del Amor Romántico que Afectan a la Víctima:

“El Amor lo Puede Todo”

Mito: La creencia de que el amor verdadero puede superar cualquier dificultad, incluso el abuso… (cuidado con este discurso por favor).

Impacto: La víctima puede permanecer en una relación dañina con la esperanza de que el amor resolverá los problemas.

“La Víctima Debe Cambiar al Agresor”

Mito: La responsabilidad recae en la víctima para cambiar el comportamiento del agresor.

Impacto: La víctima puede sentirse culpable por no ser capaz de cambiar al agresor, perpetuando así el ciclo de la violencia. Trabajar la importancia de la responsabilidad personal es crucial. Nadie es responsable de cambiar a nadie.

“El Perdón Inmediato como Solución”

Mito: Creer que el perdón inmediato es la clave para detener el abuso.

Impacto: La víctima puede perdonar rápidamente, sin abordar las causas profundas del comportamiento violento, como forma de poder terminar cuanto antes la situación puntual que la está dañando.

Mitos del Amor Romántico que Afectan al Agresor:

“Control como Expresión de Amor”

Mito: La creencia de que controlar a la pareja es una forma de demostrar amor.

Impacto: El agresor puede justificar el comportamiento controlador como una expresión de amor, perpetuando así el ciclo. Confunde a la víctima. Control no es Amor.

“Culpabilización de la Víctima”

Mito: Culpar a la víctima por provocar o merecer el abuso.

Impacto: El agresor puede evitar responsabilizarse y continuar justificando el comportamiento violento motivado por conductas, palabras… que ha llevado a cabo la víctima, o que el agresor incluso imagina que la víctima ha podido llevar a cabo…

“El Cambio sin Ayuda Externa”

Mito: Creer que el agresor puede cambiar sin la necesidad de intervención externa.

Impacto: La falta de búsqueda de ayuda profesional puede mantener el comportamiento violento sin abordar las causas subyacentes.

Desmitificando el Amor Romántico

Comunicación Transparente: El amor no justifica la violencia. La comunicación abierta y respetuosa es clave para relaciones saludables.

Responsabilidad Compartida: La responsabilidad de construir una relación sana es compartida. Ninguna persona tiene la responsabilidad exclusiva de cambiar a la otra.

Respeto como Fundamento: El respeto mutuo es esencial en cualquier relación. El control y la violencia no son expresiones válidas de amor.

Desmitificar estas creencias erróneas es crucial para romper el ciclo de la violencia y fomentar relaciones basadas en el respeto, la empatía y la seguridad emocional.

 El Impacto en la Salud Mental

A medida que el ciclo del maltrato persiste, los mecanismos de defensa, aunque inicialmente útiles, pueden convertirse en obstáculos para la sanación.

La acumulación de trauma deja cicatrices invisibles en la mente, afectando la autoestima, la confianza y la capacidad de establecer relaciones saludables… y un largo etcétera.

Un psicólogo puede ser un guía imprescindible en el camino hacia la recuperación, proporcionando herramientas para desmontar los mecanismos de defensa y abordar las heridas más profundas.

Caminos hacia la Sanación

Reconocimiento: El primer paso hacia la sanación es reconocer y aceptar la realidad del maltrato. Este acto valiente derriba la muralla de la negación y pone en marcha el proceso de recuperación.

Apoyo Profesional: Buscar la ayuda de un psicólogo es esencial. Este profesional puede proporcionar un espacio seguro para explorar las emociones, desentrañar los mecanismos de defensa y fomentar un cambio positivo, de modo que logres salir del ciclo nefasto de la violencia.

Construcción de la Autoestima: Trabajar en la reconstrucción de la autoestima es fundamental. La frase de Eleanor Roosevelt cobra relevancia: «Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento.»

CUADERNO PARA TRABAJAR TU AUTOESTIMA

Elegir la Libertad

En la senda hacia la sanación liberarse del ciclo del maltrato implica elegir la libertad, romper las cadenas del pasado y abrirse a un futuro lleno de posibilidades.

«La libertad es tener control sobre nuestra propia vida, no la vida controlando lo que hacemos con ella.»

«Mujeres que corren con lobos». Clarissa Pinkola Estés.

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ESTOY BIEN… PERO, SIENTO CULPA.

COVID19

Por Ángela Peco Psicología.

No, no tengo COVID… pero… ¿Porqué yo no? ¿Por qué yo lo he podido superar y mi familiar no?… ¿Por qué yo no he tenido casi síntomas y mi familiar está tan grave?…

Esta situación se conoce como SÍNDROME DEL SUPERVIVIENTE o CULPA DE SUPERVIVIENTE… Y puede derivar en futuros casos de DEPRESIÓN.

Son muchas las personas que están sobreviviendo a esta pandemia… y en muchos casos, salir de esta supone una gran alegría… Pero hay otras personas que no sienten esa sensación porque en sus cabezas ronda una pregunta ¿Por qué yo sí y mi familiar no?…

Cada día… es como si por dentro hubiese un volcán a punto de explotar… nuestra ANSIEDAD está ahí esperando que bajemos la guardia para poder salir… ahora todo le es propicio… Por eso tu actitud en este momento es muy importante.

Cada uno estamos enfocando este TIEMPO DE NO-TIEMPO de una manera diferente:

  • Algunos no pueden dormir.
  • Otros están todo el día en período de hibernación: pelis, series, videojuegos, comer, responder whatsapp…
  • La hiperactividad es el día a día de otros, y su forma de paliar la ansiedad… porque cuando hacen cosas, no piensan… y cuantas más cosas hagan mucho mejor…
  • Otras personas que ya padecían ansiedad… ahí continúan intentando sofocar como pueden ese fuego que se aviva ante esta realidad tan complicada de asimilar.

Lo cierto es que estamos viviendo un sufrimiento que no es sólo propio, es un sufrimiento que es de todos y por todos y que no sólo quedará en la memoria de una persona… quedará en la memoria de toda la humanidad…

Este sentimiento de culpa del que os hablo… surge, sobre todo:

  • En personas que han perdido un ser querido. Por ejemplo: uno de los miembros de un matrimonio; hijos que han perdido a sus padres… o padres que han perdido a uno de sus hijos…

Los sentimientos de negación, rabia, culpa… son habituales.

  • Personas que sufren por sus compañeros de trabajo que están enfermos, o por los que han perdido su trabajo y están pasando por mucha incertidumbre sobre el futuro…
  • Otros… no han perdido a nadie, y han superado la enfermedad… pero tienen ese sentimiento de dolor, de vacío, de irrealidad al ver tanta gente morir…

Muchas personas después de vivir de cerca situaciones de dolor, guerra, sufrimiento… o situaciones como las que estamos viviendo este último mes… se hunden en un profundo estado de culpa, de sufrimiento y de constante estrés. Los síntomas que suelen darse son:

  • Insomnio.
  • Desmotivación por seguir.
  • Flashbacks o recuerdos continuos del episodio traumático.
  • Mal humor e irritabilidad.
  • Cefaleas, dolor muscular…
  • Sensación de desconexión de la realidad.

¿Y si siento esa CULPA… qué puedo hacer?

  1. Primero tienes que saber que lo que te pasa no es nada raro … les sucede a muchas personas que han vivido situaciones semejantes a las que estás viviendo tú. Sobre todo, cuando han perdido a alguien cercano o se enfrentan continuamente a la muerte.
  2. No des poder a ese sentimiento de culpa… Busca un refugio, en tu casa, con personas queridas y con las que puedas expresar tu dolor, tus sentimientos…
  3. Recuerda cuáles son tus valores, tu significado en la vida, tus prioridades.
  4. Cuida de todos aquellos a quienes tengas cerca… Puede ser tu familia, tus vecinos, tu perro, tu gato… puede ser contribuir como mejor puedas a tu comunidad…
  5. Insisto una vez más en la importancia de establecer rutinas estos días.
  6. Plantea nuevas metas en tu vida… si son a corto plazo y no muy ambiciosas mejor… Nos ayudan a agarrarnos con fuerza a la vida.
  7. Intenta sentir, entender, comprender… que a veces hay cosas que escapan a nuestro control… Aceptar esto es clave para tu bienestar.

No te quepa ninguna duda que lo vivido a lo largo de este mes te va a cambiar la forma de ver la vida y de estar en ella… a ti, y a todos…

De ti, de cada uno de nosotros depende que cuando termine esta etapa… nos volvamos seres más humanos, que demos más importancia a las personas, al agradecimiento, a la comunidad… o por el contrario, que optemos por ser seres más distanciados entre nosotros (para protegernos…). Ojalá y optemos por la primera decisión…

SER más HUMANOS.

Sin lugar a duda este virus nos está dando una lección de humildad… No somos tan fuertes como pensábamos…

Superarlo físicamente está siendo un reto.

Superarlo mentalmente, será el siguiente:

  • Estrés Postraumático.
  • Conductas Obsesivo-Compulsivas.
  • Sentimiento de vacío ante los duelos no elaborados.

Ahora vienen los días del después… El segundo round.

 

“La búsqueda del significado es la clave para la salud mental y el florecimiento humano”

Viktor Frankl.

 

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HERMANOS DE… «PERSONAS ESPECIALES»

Por Ángela Peco Psicología.

Cuando eres hermano de una persona con necesidades especiales… aparecen muchos sentimientos con los que has de convivir… vergüenza, culpa, rabia… pero a la vez te proporciona la oportunidad de convertirte en una persona de gran autonomía y madurez personal.

La figura de los hermanos es una de las fuentes más ricas de aprendizaje que tenemos en la vida. Nuestro hermano es nuestro primer amigo…

Con tus hermanos “entrenas”: discutes, compartes, peleas, te reconcilias, juegas, te alias, negocias, cedes… aparecen emociones como la envidia, los celos, el amor…

Ambos… aprenden que han de compartir todo… incluso el cariño y la atención de los padres.

¿Pero que pasa si tu hermano… no camina…? ¿O no habla?… o ¿qué pasa si dice o hace cosas sin sentido?… ¿Qué sentimientos te despierta entonces?

No hay muchos estudios que hablen sobre este tema… Unos parten de la idea de idealizar la situación… otros parten de la idea de que es negativo para el hermano… Bueno… prefiero quedarme en el PUNTO MEDIO… prefiero quedarme con esta palabra, que todo lo une… NORMALIZACIÓN.

Podemos partir de algunas cosas que pasan, y que sería un error negar:

  • Normalmente un niño con un hermano con diversidad funcional, en la infancia, no se pregunta nada más… su hermano es así, y ya está. Los hermanos de niños con discapacidad, en la etapa infantil, pueden sentir celos o sentir que se les deja de lado, ya que el hermano necesita más atención de los padres: pruebas médicas, hospitalizaciones… y eso supone que el otro hermano ha de quedarse al cuidado de los tíos, abuelos… lo que puede en algunos casos conllevar el sentimiento de “abandono”.
  • A medida que van creciendo, y se adentran en la adolescencia, suele aparecer un nuevo sentimiento respecto a su hermano… el de la vergüenza… (cuando llega la adolescencia, ese sentimiento de vergüenza nos ha embriagado a todos/as… tengamos hermanos con discapacidad o no)… en este caso, la vergüenza aparece porque el hermano “hace cosas raras”, o porque tiene que contestar continuamente a sus amigos a esa pregunta de … “¿qué le pasa a tu hermano?”… y a la vez aparece el sentimiento de culpa por aparecer esa sensación de malestar respecto a su hermano/a, o por hacer y experimentar cosas que su hermano no podrá…

Otros sentimientos que aparecen en esta etapa:

  • Sentimiento de miedo… miedo de que a ellos también les pueda pasar…
  • Obsesión: por cuidar de él, por protegerle de burlas, de agresiones de otros…
  • Enfado: porque no se comporta como los hermanos de los demás;… porque lo sea o no… tiene que hacer de “hermano mayor”…
  • Estas emociones o esos malestares viven siempre dentro de la persona, aprende a convivir con ellos y en el mejor de los casos los convierte en comprensión, madurez y amor incondicional. A pesar de eso, esos miedos se recrudecen en etapas clave de la vida de las personas: adolescencia y madurez…, es aquí en la madurez cuando muchos se hacen conscientes de que en algún momento ellos habrán de tomar el relevo a sus padres como tutores de su hermano…

Pero lo mismo que hemos visto esta cara de la moneda… toda moneda tiene dos caras… y ahora toca ver la otra, la positiva…

Los hermanos de personas con necesidades especiales sin duda coinciden en que sienten que gracias a la vida con sus hermanos han desarrollado más sensibilidad, han aprendido a valorar pequeños logros, a valorar la vida

El tener un hermano con diversidad funcional ayuda a desarrollar una empatía difícil de conseguir en niños que no viven esta experiencia… Muestran más sensibilidad a una edad muy temprana, desarrollando formas alternativas de comunicarse muy sutiles, a través de miradas, juegos exclusivos… forma de comunicarse que nadie más utiliza…

¿Qué puedes hacer como padre o madre de un niño con necesidades especiales y otro que no las tiene?

Estoy segura que vives dentro de una lucha. Una lucha por tener que estar al 100% para tu hijo con diversidad funcional, y a la vez también para tu otro hijo que también te necesita…

Pero ¿sabes una cosa? Es el mismo dilema que viven el resto de padres con varios hijos… aunque se que esto pueda resultarte sorprendente…

Mi recomendación es que mantengas esa NORMALIDAD de la que siempre os hablo…

  • Tus dos hijos son exclusivos y especiales cada uno por sí mismo… DEDÍCA ESPACIOS EXCLUSIVOS a cada uno de ellos. LOS DOS SON IMPORTANTES. A veces corremos el riesgo de centrarnos mucho en “aquel que percibimos” que más nos necesita… y dedicar al otro, el “tiempo que nos queda”. Los hermanos (tengan o no discapacidad) tienden a verse como rivales, en la etapa infantil, sobre todo. Cuando un niño tiene un hermano con diversidad funcional, también lo ve como un rival, sobre todo si sus padres le dedican todo su tiempo, esfuerzo, atención… eso hará que el otro niño tenga que buscar destacar, para bien o para mal… para obtener lo mismo… CUIDADO CON ESTO…
  • HABLA CON TU HIJO SOBRE LAS NECESIDADES DE SU HERMANO. Dale herramientas positivas para que aprenda a afrontar y reaccionar positivamente ante las miradas o las preguntas de otros sobre su hermano.
  • EVITA COMPARARLES. Valora a cada uno. Reconoce a cada uno por lo que es y lo que hace, por lo que logra. Sin comparaciones.
  • FOMENTA LA COLABORACIÓN DE TODOS EN CASA. Formar equipo, en donde cada uno sea importante por lo que aporta. Cada uno dentro de sus posibilidades. Evita la sobreprotección.
  • ACEPTA EL CONFLICTO… NO LO REPRIMAS. Enfadarse y discutir es normal entre hermanos… Riñe a los dos por igual y apoya a los dos por igual. Intenta ayudarles a encontrar otras formas más positivas de expresarse, y ayúdales a reconciliarse.
  • HAZ PARTÍCIPE A TU HIJO de decisiones que haya que tomar respecto a su hermano con necesidades especiales. Su opinión cuenta.

Pero este tema, me parece tan importante…, lo vivo tan de cerca…, que no quiero caer en tópicos, falsos mitos, ni banalizaciones o generalizaciones… ya que cada caso, cada persona, cada familia es un mundo por sí misma… y a parte de todas esas recomendaciones que os he hecho hay que tener en cuenta las características individualizadas de cada caso. Por ejemplo:

  • TIPO DE DISCAPACIDAD: El grado y tipo de discapacidad y afectación condiciona mucho la relación entre los hermanos.
  • EL ORDEN DEL NACIMIENTO: No es lo mismo nacer antes, que después del hermano con necesidades especiales.
  • EL GÉNERO, tanto del hermano como de la persona con necesidades especiales… Las hermanas tienen más tendencia a adoptar el rol de cuidadoras, y los hermanos el de defensores.
  • La EDAD… se vive la realidad de una forma distinta dependiendo de la edad y el grado de madurez. También es determinante si la diferencia de edad entre los hermanos es grande o no…
  • La FAMILIA: El nivel de estrés, el grado de unión, su forma de comunicación, sus dificultades de adaptación…

Conozco muchos casos de hermanos de personas con necesidades especiales… y no hay en ellos ningún rasgo que los distinga de sus iguales, no son personas desadaptadas, ni tienen traumas… son personas que valoran muy positivamente haberse criado con un hermano con discapacidad… pero todos ellos tienen un rasgo común… todos tienen también un rasgo dentro de sí que les hace ser personas especiales…

“Hay un niño pequeño dentro del adulto que es mi hermano. Cuánto lo odié, y cuánto lo amo también”.

Anna Quindlan