Artículos Hábitos Saludables

GESTIONO BIEN MIS EMOCIONES… A PESAR DEL CONFINAMIENTO

emocion flores

Por Ángela Peco Psicología.

Vivimos estos días preocupados… asustados, con rabia…

Algo que es normal porque estamos viviendo una situación que jamás habíamos vivido antes… y lo nuevo, y más, si es peligroso… asusta, nos desestabiliza…

Esta situación nos está viniendo grande a muchos… y no voy a entrar en nada más…, porque mi objetivo no es buscar culpables… mi objetivo es enseñarte a que gestiones tus emociones lo mejor posible estos días, para que las consecuencias del confinamiento no sean negativas, ni a nivel mental, ni de relacionamiento, ni para ti, ni para los tuyos…

Tenemos que tener en cuenta, que las emociones que estemos sintiendo estos días… NO SÓLO TIENEN QUE VER CON LA SITUACIÓN QUE ESTAMOS VIVIENDO, sino con la mochila emocional con la que ya cargamos… Estos días TODO SE VA A INTENSIFICAR. ¡Cuidado con esto! Porque la mochila estos días puede hacerse más pesada…

Dentro de la teoría de la Ingeniería Emocional vamos a partir de la existencia de 6 emociones básicas, necesidades básicas emocionales que tenemos como seres humanos:

MIEDO – TRISTEZA – RABIA – ORGULLO – AMOR – ALEGRÍA

Para empezar… lo primero que te propongo es que IDENTIFIQUES ¿CUÁL ES TU EMOCIÓN DOMINANTE EN ESTOS MOMENTOS DE CRISIS?

Para responder a esta pregunta… primero has de mostrar SINCERIDAD CONTIGO MISM@…

Una vez que la identifiques y la tengas clara… podrás saber cómo gestionarla.

En todas las emociones siempre vamos a hablar de EMOCIÓN POR EXCESO y EMOCIÓN POR DEFECTO. Estos dos extremos…, los dos, DISFUNCIONALES.

Nunca me cansaré de decirlo EL TÉRMINO MEDIO ES LO SALUDABLE EN TODO, TAMBIÉN EN LA EMOCIÓN. La emoción centrada, es la emoción auténtica, la emoción funcional. Es a ese punto central, medio, donde tenemos que llegar cuando “pillemos” que nuestra emoción dominante en un momento determinado se encuentra en exceso o en defecto.

Vamos a hacer un repaso de todas estas emociones para que tengas claro con cuál de ellas te identificas, cuál es tu emoción dominante en este momento, y también puedas ver si estás en exceso o en defecto en la misma… y muy importante, hagas lo posible para centrarla…

EL MIEDO:

En la rueda de las emociones que estás viendo… vamos a empezar por el MIEDO que es la emoción más funcional de todas.

Además, es la emoción que en estos momentos nos está dominando a la mayoría de personas, ya que estamos afrontando una situación de AMENAZA.

Pero nuestro miedo, ha de tener una función… que como ya sabéis es la función de PROTEGERNOS.

  • MIEDO POR EXCESO: Cuando estamos interpretando la situación como una gran amenaza. Como que aún está por llegar lo peor. Estas personas viven esta situación como un aislamiento estricto, rígido, excesivo… vivido desde la ansiedad y vivido desde el estrés. Cuando nos encontramos aquí, seguimos todas y cada una de las instrucciones por exceso, llegando incluso a la COMPULSIÓN: lavarse las manos de forma excesiva e incoherente, limpiar todo excesivamente… sin un sentido lógico y coherente. Cuando vivimos esta situación de esta forma… nuestro sistema inmunológico se deprime, y somos más propensos a enfermar.

Además, critican mucho a las personas que no hacen esto en la forma que ellos consideran que es la correcta. Sienten que las personas que no cumplen las normas de una forma tan estricta… son una amenaza. El miedo entonces se vuelve disfuncional, y puede hacer que, para evitar esta amenaza, nos aislemos en exceso, desarrollemos una compulsión…

Intenta identificar cuáles son esos comportamientos o actividades que estás realizando por un miedo por exceso.

  • MIEDO POR DEFECTO: Son aquellas personas que viven la situación de manera IMPRUDENTE, tanto para ellos mismos como para los demás. No sigue las normas que se indican porque cree que son una exageración…

¿Hacia donde hay que llevar tanto un extremo como el otro? Hacia la CENTRALIDAD, hacia el MIEDO SANO.

Sabiendo que la función del MIEDO es la de PROTEGERNOS, estos son los puntos que nos pueden ayudar a, apoyándonos en nuestra emoción de miedo, controlar esta sensación de amenaza:

  • Controlamos nuestros pensamientos negativos.
  • Seguimos las instrucciones dadas por las autoridades con rigurosidad y de forma adecuada.
  • No leemos demasiado noticias sensacionalistas, y aprendemos a distinguir bien cuáles son las amenazas reales de las que no lo son, o son imaginarias… (nuestra cabeza, siempre va muy por delante…).
  • No hablamos demasiado del tema.
  • No enviamos ni reenviamos demasiados mensajes de WhatsApp con noticias o informaciones sin comprobar o alarmistas… que intoxican a las personas.
  • Logramos controlar la sensación de amenaza. Esta sensación de control de la amenaza va a hacer que nos sintamos empoderados ante la situación, y no indefensos ante ella.

LA TRISTEZA:

Siguiendo las flechas de dirección del gráfico llegamos a la emoción de la TRISTEZA.

La tristeza, se considera la emoción más INTELIGENTE, la que es capaz de DETECTAR LAS PÉRDIDAS y la que nos PERMITE DESARROLLARNOS ante la adversidad, PENSAR PLANES DE ACCIÓN para afrontar las situaciones de dolor.

TRISTEZA POR EXCESO: Cuando estamos viendo constantemente las pérdidas de la situación (pérdidas de productividad, pérdidas económicas, pérdidas de amigos, contactos, seres queridos… los fallecimientos que está habiendo…). Pero además de ver estas pérdidas presentes… estamos viendo todas las pérdidas futuras que van a suceder. Nos adelantamos a pérdidas negativas que todavía no han ocurrido, pero que podrían ocurrir, hacemos cálculos sobre las repercusiones de varias hipótesis… Nos anticipamos a todo desde la sensación de temor. Aquí aparece la ansiedad por el futuro… porque el futuro también se vive como una pérdida. Pero también es clave aquí la sintomatología depresiva. El mensaje que percibimos cuando tenemos esta emoción dominante es “ESTA SITUACIÓN ES UNA GRAN PÉRDIDA”.

TRISTEZA POR DEFECTO: No nos paramos a pensar, no nos paramos a reflexionar… y por lo tanto NO NOS VAMOS A PERMITIR QUE ESTA SITUACIÓN NOS AYUDE A DESARROLLARNOS.

Nuestra tendencia ha de ser caminar hacia la TRISTEZA SANA o AUTÉNTICA. La tristeza funcional, preguntarnos:

¿Qué puedo hacer para desarrollarme como persona en esta situación?… Una vez que acepto que esta situación conlleva unas pérdidas, reales, a las que identifico… ¿Cómo ante estas pérdidas puedo desarrollarme? RESILIENCIA… Haz lo posible para encontrar en esta situación todas esas actividades que te ayuden a desarrollarte (acciones concretas…). Es decir… qué sientes que estás perdiendo… y qué cosa concreta puedes hacer para afrontar esa pérdida y crecer. (Ej: siento que pierdo el contacto con mis seres queridos… pues instalas Skype en tu ordenador y en los suyos y os conectáis, o hacéis videoconferencia por WhatsApp…)

LA RABIA:

Continuando con la lectura del gráfico, nos centramos ahora en la emoción de la RABIA.

La RABIA es la emoción que DETECTA LAS INJUSTICIAS. Además es la emoción de la PALABRA, la emoción del DIÁLOGO, la emoción de EXPRESAR…

RABIA POR EXCESO: Nos encontramos aquí cuando estamos buscando continuamente culpables a esta situación. Criticamos la acción de todo el mundo, nos parece mal absolutamente todo… lo que hace el gobierno, lo que hacen nuestros vecinos (si salen, si entran, si se van a comprar, si no compran nada…). Todo es criticable, todo es injusto…

Vivimos esta situación como si se tratara de una conspiración. Esta situación se vive como una gran injusticia. Creemos que existe un interés político, que el virus se ha creado para terminar con la población… etc… que independientemente de que pensemos que son ciertas, o no… lo inadaptativo es caer en la OBSESIÓN… EN EL DOLOR…

Cuando estamos en esta polaridad, podemos entrar incluso en el HUMOR NEGRO en relación a esta situación: Memes de “me río del coronavirus”… pero de forma muy negra…

RABIA POR DEFECTO: Pasividad absoluta. No aparece el enfado, no nos comunicamos… es como si nos hubiesen cortado la palabra, la comunicación. Preferimos no hablar, no decir nada, no expresar… Cuando estamos en esta situación, nos convertimos en personas cerradas.

Hemos de encaminarnos hacia la RABIA SANA.

  • No alimentar confabulaciones y controlar los pensamientos fantasiosos.
  • Ir a la acción desde la creatividad para ayudar de verdad. Concretar nuestra rabia en acción. Ese es la auténtica función de la rabia sana. Es un impulsor para la acción. ¿Qué acciones puedes realizar para ayudar de verdad, sin intoxicar a la gente?
  • Expresarnos sin critica incisiva ni excesiva. Proponemos soluciones desde la creatividad y desde la implicación, desde la ayuda de verdad.
  • Usamos la palabra para expresarnos, pero sin intoxicar.

EL ORGULLO:

Siguiendo el gráfico, la siguiente parada es el ORGULLO.

El ORGULLO es la emoción por excelencia de la autoestima y la autovaloración de la persona.

ORGULLO POR EXCESO: Cuando no le damos importancia a la situación que estamos viviendo. Cuando nos creemos por encima de esta situación en crisis y estamos convencidos de “que no va con nosotros”. Hacemos vida normal sin seguir las medidas, porque minimizamos totalmente cualquier efecto que pueda tener esta situación, tanto en nosotros mismos como en los demás. Damos sensación de prepotencia… y pensamos que “los demás son unos obsesivos, unos exagerados…”. Son estas personas que no siguen las medidas, las que están siendo detenidas en la calle…, ¡las que tienen un diálogo del tipo… “qué me vas a decir a mi…!”.

ORGULLO POR DEFECTO: Aquí la emoción del orgullo se desvía al extremo contrario. Lo tenemos muy abajo. Aparece cuando no confiamos en nosotros mismos, en nuestra valía personal… Cuando pensamos que no podemos ayudar en esta situación. Nos metemos en una autovaloración super negativa de nosotros mismos… Nos paralizamos… El diálogo es: “no sirvo para nada”, “no puedo salir de esta situación…”. Nuestro lenguaje es muy juzgante con nosotros mismos.

Nuestra misión aquí ha de ir encaminada a centrar nuestra emoción a un ORGULLO SANO.

  • Caminar hacia la empatía, la concienciación y la responsabilidad social: Seguir las pautas adecuadas y además, ayudar a los demás a lograr seguirlas.
  • Apoyar a los más vulnerables. Soy una persona sana, joven… pero… ¿qué pasa con los más vulnerables? Pensar que nuestra acción, no sólo es por nosotros, sino para protegerles a ellos.

EL AMOR:

Subiendo el siguiente escalón de la rueda… llegamos al AMOR.

El AMOR es esa emoción básica que nos ayuda a entrar en un ESPACIO DE SEGURIDAD, de PERTENENCIA, de COMUNIDAD.

AMOR POR EXCESO: Queremos demasiado… o mejor dicho… “CUIDAMOS DEMASIADO”, descuidándonos nosotros mismos… Aquí están las personas que quieren ayudar por encima de todo… incluso de sí mismas, aunque incluso me ponga en peligro y me pueda contagiar… sin pararnos a pensar que, si no nos cuidamos a nosotros mismos, no podemos cuidar a los demás.

Cuidado aquí… no sólo por el riesgo de contagio… sino también, por el cansancio emocional, por el cansancio físico. Y aquí tengo que hacer un inciso a… MUJERES, SANITARIOS, CUIDADORAS… tener presente la autorregulación, para no entrar en AGOTAMIENTO, en ESTRÉS POSTRAUMÁTICO… Acabamos de empezar. Dosifica por favor. ¿Pregúntate si estás en un amor por exceso? No te agotes en el intento por favor… esto puede ser largo.

AMOR POR DEFECTO: El opuesto… Personas que no se preocupan por nadie, que no cuidan a nadie, que no se sienten parte de ninguna comunidad… Los que van a la suya.

No sienten que “la unión hace la fuerza”, no sienten que “juntos podemos combatir al virus…”

Busca centrarte en un AMOR SANO.

  • Quédate en casa. No eres imprescindible para nadie. Cuídate a ti mismo. Y haces las acciones de cuidado y apoyo a los demás desde ahí: desde las redes, los balcones, interesarte llamando, haciendo tu trabajo con las medidas, si has de hacerlo…
  • Cuídate a ti mism@, cuida al Planeta, cuida tus relaciones, pero sin agotarte en el intento.
  • Esta situación es una oportunidad para “unirnos más”, para dedicar tiempo de calidad a los nuestros, para recuperar valores.

LA ALEGRÍA:

Finalmente, cerramos la rueda llegando a la emoción de la ALEGRÍA y la PLENITUD. Emoción difícil de alcanzar en estos momentos… pero a la que hay que aspirar ¡siempre!

Pero esta emoción también hay que tratarla con respeto, porque también puede ser una emoción disfuncional si está en los extremos.

ALEGRÍA POR EXCESO: Vivimos la situación con SOBREEXCITACIÓN. Se interpreta la situación como “una gran oportunidad”: una gran oportunidad de trabajo, de ingresos, de rentabilidad… El diálogo sería algo así como… “Esto es una desgracia… pero esto nos ha dado una gran oportunidad…” Es ese doble lenguaje en el que podemos caer si somos empresarios, emprendedores… (teleconsultas, telemedicina, videocursos…). Está muy bien buscar ideas y soluciones para sobrellevar la situación, pero la clave está en ¿desde dónde lo haces? ¿es desde el oportunismo? Si es así, estás en una emoción de Alegría por Exceso…

ALEGRÍA POR DEFECTO: El diálogo interno que tendrías, de encontrarte en este extremo sería… “no hay oportunidad que valga”, “no hay nada que hacer”…

Caminar hacia una ALEGRÍA SANA es el objetivo y estas pueden ser algunas pautas:

  • Ofrecernos oportunidades, tanto a nosotros mismos como a los demás, desde el AMOR y la ALEGRÍA… no desde el oportunismo.
  • Primar nuestras acciones desde el SENTIDO DE PERTENENCIA, el SENTIDO DE COMUNIDAD.

Como habéis podido comprobar el ESFUERZO emocional que tenemos que hacer estos días es de concentrar nuestras emociones en el CENTRO. EVITAR en lo posible que se nos vayan a los EXTREMOS.

  • Si puedes INTENTA HACER LA RUEDA COMPLETA varias veces al día.
  • Transita todas las emociones EN LA DIRECCIÓN QUE TE INDICAN LAS FLECHAS.
  • OBSERVA cuál es tu EMOCIÓN DOMINANTE en un momento concreto.
  • OBSERVA si a lo largo del día te encuentras en una situación de PÉNDULO en la PARTE DE DEBAJO DE LA RUEDA: Miedo- Tristeza-Rabia; Rabia-Tristeza-Miedo; Miedo-Tristeza-Rabia…
  • Intentar transitar por la PARTE SUPERIOR DE LA RUEDA: Orgullo-Amor-Alegría. Aunque de vez en cuando tengamos que bajar de nuevo, para subir después. Pero intenta NO ESTANCARTE EN UNA ÚNICA EMOCIÓN. Y sobre todo INTENTA TENER CENTRADA LA EMOCIÓN EN QUE TE ENCUENTRES.

 

“Una persona RESILIENTE comprende que es el arquitecto de su propia alegría… de su propio destino”.

Anónimo.

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MECANISMOS DE DEFENSA

Por Ángela Peco Psicología.

Nuestro cerebro ante situaciones de crisis, miedo, dolor extremo… reacciona protegiéndonos
 
Estos son los mecanismos de defensa más comunes que puedes experimentar.
 
Averigua si estás pasando por alguno, identifícalo, y a partir de ahí… el siguiente paso es la superación:
 
  • REPRESIÓN: Rechazo de experiencias, pensamientos y deseos que consideramos vergonzosos, dolorosos o inaceptables. 

En no pocas ocasiones la represión lleva asociada «la explosión»…

Reconocer y cambiar este mecanismo de defensa nos ayuda a llevar una vida más equilibrada. Nuestro objetivo la aceptación.

  • PROYECCIÓN: Atribuir a las personas nuestros propios sentimientos, pensamientos, deseos y emociones.

Aspectos que no toleramos, no soportamos o censuramos en nosotros mismos, los vemos como un reflejo nuestro en los demás… «Espejito de los seres… lo que ves, es lo que eres…»

  • REGRESIÓN: Regresar a conductas infantiles para buscar seguridad, soluciones y satisfacción.

Este mecanismo de defensa sule verse con facilidad en los niños… ante sucesos traumáticos como muertes cercanas, cambios familiares fuertes, obligación de estar en ambientes hostiles… reaparecen conductas ya superadas como: hablar como si fueran más pequeñitos, rabietas, volver a hacerse pis en la cama, chuparse el dedo…

  • DESPLAZAMIENTO: Transferir sentimientos, deseos y emociones de un objeto (algo o alguien) a otro sustitutivo.

Niños que dicen «lo que ha hecho su muñeco», o cómo de mal se porta su hermano recien nacido… o qué cosa tan terrible le ha hecho su peluche a su playmovil…

Este mecanismo nos sirve para detectar hechos y problemas derivados de acciones dolorosas que la persona no es capaz de exteriorizar…: Abusos, bulling…

  • RACIONALIZACIÓN: Dar razones aparentemente lógicas para justificar errores, conductas y situaciones.

Puedes dar mil razones… pero lo que es, es… así sólo engañamos a nuestra mente, no a la de los demás.  

Este mecanismo aparece, cuando tenemos miedo de afrontar situaciones, las postergamos, ponemos mil excusas, nos autosaboteamos…

  • NEGACIÓN: Negarse a reconocer que un suceso ha tenido lugar. 

Muy típico cuando hemos de afrontar situaciones dolorosas y repentinas: accidente traumático, fallecimiento de alguien muy cercano, pérdidas muy fuertes físicas (amputaciones), o económicas (ruinas, destrozo de una casa…), afrontar un diagnóstico grave…

  • IDENTIFICACIÓN: Adoptar las características de alguien o algo a lo que damos cualidades ideales. 

Recuerdas aquello de «todo lo pasado fue mejor…» pues algo parecido sucede con este mecanismo… cuando dejamos a una expareja y la añoramos… cuando añoramos la infancia de nuestros hijos… cuando creemos que la vida de los demás es mejor a la nuestra… ¿te suena?…

  • FORMACIÓN REACTIVA: Expresar ideas y emociones opuestas a nuestras creencias, valores y sentimientos.

Suele verse en personas que rechazan por ejemplo la forma de ser de sus padres… y actúan de una manera totalmente opuesta a esa forma de ser… Es una autentica lucha consigo mismos…

  • SUBLIMACIÓN: Transformación de deseos inconfesables en intereses y actividades socialmente aceptadas.

Es muy difícil que nos aceptemos tal cual somos si actuamos como nuestros propios jueces y verdugos… en esos casos, cuando nos juzgamos y nos autoimponemos penas, no nos permitimos desarrollar lo que realmente somos… nos conformamos con opciones descafeinadas…

«Si estás a la defensiva… es porque tienes miedo»
Louise L. Hay.
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AUTOSABOTAJE… MIEDO A LOS CAMBIOS

¿TIENES MIEDO AL CAMBIO?

Por Ángela Peco Psicología.

Cambiar
es una de las cosas que más nos cuesta a nivel personal y profesional. Nos
aterra cambiar… y nuestro cerebro, que de buscarse las mañas para protegernos
sabe un montón, aprovecha para sacar sus artes: la pereza, resignación,
autoengaño… y si le hacemos caso… nos quedamos ahí, anclados en nuestra zona de confort (que a veces de “confort”
tiene solo el nombre).

Cambiar
significa modificar nuestra conducta o nuestra forma de pensar ante una
determinada situación, que también puede ser nueva… o no.

Cambiar es sano y, además, es algo inevitable.

niño caminos

Siempre
estamos cambiando, aunque no lo quieras. Hay personas que se pasan la vida
huyendo de los cambios sin saber que son los cambios los que los nos acaban
encontrando tarde o temprano.

Mira
estos datos: El 1% de nuestras células se renueva cada día y cada 10 años lo
hacen todas las células de nuestro esqueleto.

Además,
a lo largo de la vida… perdemos a nuestros seres queridos, te casas, te
divorcias, te enfermas, te toca la lotería, cambias de trabajo, de casa… al
final, aunque quieras huir… los cambios nos alcanzan. Por eso lo mejor que
podemos hacer es tener una actitud abierta para hacerles frente, y por lo tanto
hacer frente a la vida.

El
miedo es uno de los principales
enemigos de la felicidad… cuando hacemos caso a todos nuestros miedos, al final
vivimos una vida que no está mal… pero que generalmente no nos satisface por
completo.

Tener
miedo a los cambios es algo que todos hemos podido experimentar varias veces a
lo largo de nuestra vida, pero que no por eso, tenemos que permitir que la
dirija. Ten presente siempre una idea: ¡Tú puedes tener el control de tu vida
en todo momento!

¿A
cuántas personas conoces que han dicho alguna vez “pues es que yo soy así y he
sido siempre así”…?, o ¿cuántas veces has escuchado el refrán “más vale lo malo
conocido que lo bueno por conocer”?

Pero
sin embargo… si nos paramos a analizar nuestra vida y nos comparamos ahora con
quienes éramos hace 10 o 20 años… encontramos bastantes diferencias ¿verdad?…

Entonces… ¿Qué opciones tenemos cuando hemos de
afrontar un cambio?

Pues,
se me ocurren estas:

  • Resistirnos
    y no querer afrontarlo. Así es que, lo atacamos.
  • Aceptarlo:
    • Aparentemente: Ya que inconscientemente lo boicoteamos: llegamos
      tarde, se nos olvida algo importante que teníamos que hacer, nos manchamos la
      ropa antes de salir de casa…
    • Sufriendo: Lo acepto, con actitud de víctima.
    • Con visión
      positiva
      :

      • Reconocemos nuestros miedos y lo que nos preocupa,
        lo analizamos y así los afrontamos.
      • Recurrimos a nuestras fortalezas para examinar los
        obstáculos que puedan surgir y buscamos soluciones.
      • Tenemos en cuenta que siempre podemos aprender y progresar.

Si
no nos diese tanto miedo cambiar, seguro que tendríamos mejores resultados. Pero…
¿por qué nos da tanto miedo cambiar?

El
proceso del cambio va ligado a un duelo
por lo que dejamos, y ahí es donde la resistencia nos empuja con más fuerza a posicionarnos
en una encrucijada entre el “quiero cambiar” y “no quiero cambiar” porque ese
duelo conlleva “perder algo” … (pero… también “ganar” otras cosas… aunque
nuestro cerebro esto intenta mantenerlo en secreto).

Entre
otras, estas son las razones que nos
impiden adentrarnos en los cambios:

  • Porque no
    sabemos cómo manejar situaciones nuevas. Cambiar significa pasar de una
    realidad conocida que nos guste más o menos, la controlamos, a otra que no
    conocemos. Nos sentimos cómodos dentro de la incomodidad que nos pueda generar,
    estamos estabilizados. El contemplar la posibilidad de que este escenario
    cambie, nos genera inseguridad,
    aparece la incomodidad, el miedo, la ansiedad…
  • Nos podemos
    equivocar y ser criticados por los
    demás e incluso por nosotros mismos.
  • Inconscientemente
    obtengo algún beneficio por no cambiar.
    Huir de situaciones desagradables, huir de mis responsabilidades, o quizá puede
    ser que si cambio no voy a obtener tanta atención como recibo ahora… Es decir,
    puede suceder que, una manera de actuar
    que nos hace daño o que no nos hace bien, al mismo tiempo nos esté provocando
    un beneficio
    del que generalmente no somos muy conscientes, como pueden
    ser: protegernos de los demás, evitar el fracaso, conseguir atención extra,
    apoyo, comodidad…

Tener miedo es normal. Sobre todo, cuando no sabemos si esos cambios van
a ser para mejor o peor. Cuando cambiamos algo… realmente sentimos que estamos
perdiendo identidad. Tememos dejar de ser como somos, nuestra vida será
diferente… Pero cuando ese miedo es tan intenso que te impide decidir, avanzar,
y te genera tanta ansiedad que te paraliza… tenemos que pararnos y revisar
nuestra autoestima, ya que esta actitud implica un sentimiento de poca estima o
poca confianza en ti mismo/a.

De
hecho, la manera de afrontar los cambios va a depender de cómo de sana o no,
tengamos nuestra autoestima.

Cuando
nos sentimos seguros y miramos hacia delante, vemos los cambios como una
motivación positiva.

Cuando
nos sentimos incapaces o poco valiosos, el cambio nos enfada, nos asusta…

Lo
que aprendimos en nuestra infancia, también va a determinar nuestra manera de
afrontar las novedades en nuestra vida.

La
autoestima se forma en la infancia a
partir de las vivencias, percepciones y conclusiones a las que llegábamos como niños
pequeños, con las pocas o muchas herramientas que teníamos. Pero la autoestima
podemos fortalecerla en cualquier momento de nuestra vida.

Fortalecer
la autoestima requiere paciencia y tiempo. Es como cuidar una pequeña plantita…
 cuando menos lo esperas, se ven los resultados.

¡Ve
dando pasos hacia delante!

  • Toma decisiones:
    en lugar de estresarte y obsesionarte con la decisión ideal, plantéate que
    tomes la decisión que tomes será la correcta. Las personas tenemos una
    capacidad de adaptación extraordinaria, sea cual sea el resultado, sabrás
    afrontarlo, no te quepa duda… y en cualquier caso siempre puedes cambiar de
    opinión.  Lo importante es que empieces a
    asumir toda la responsabilidad de tu vida y tomes el control de la situación.
  • Vive en el aquí y ahora. Suelta ya el pasado: las malas experiencias, los
    traumas infantiles… Sal de eso y céntrate en quién eres ahora. Por otro lado,
    no dejes que el futuro te atrape tampoco. Anticipar las cosas y preocuparnos…
    no tiene sentido. No es real.
  • Deja de esperar que alguien venga a salvarte. Poner tu vida en manos de algo o de alguien no es
    buena idea. Si quieres conseguir algo… tienes que ponerte manos a la obra.
  • Acepta el fracaso y los errores como parte de la
    vida
    , sólo son un paso más hacia tus objetivos. El intentar las cosas varias veces, hasta
    conseguirlo, a pesar de los errores, y las caídas… esa es la clave del éxito.
    Entrena tu determinación más a menudo.
  • Cambia poco a poco:
    Tampoco quieras cambiar todo de la noche a la mañana… sin prisa, pero sin pausa.
    Busca información sobre la situación que tienes que vivir. No tienes por qué
    saber de todo. Si necesitas ayuda, pídela. Pedir ayuda no te hace poco valioso.
  • Pase lo que
    pase, acepta: Nadie puede adivinar o
    controlar 100% lo que va a ocurrir en los próximos años, ni tampoco de lo que
    ocurrirá en nuestro entorno. Pero sí podemos crear condiciones favorables para lograr
    muchas cosas. Es bueno aceptar lo que nos ocurre, no vivir bajo la negación
    toda la vida, aunque duela en lo más profundo. Hazte amigo del miedo.

Es importante que al afrontar un cambio, te hagas
una pregunta ¿qué es lo peor que puede
pasar?

Al fin y al cabo… nada es tan grave, nada es tan
dramático como lo pinta tu cerebro, tu cerebro sólo está programado para protegerte
y por eso como una madre recelosa “se pasa de la raya con sus advertencias”,
tranquilízalo… y ¡¡adelante!!

“Se
obediente. Estudia. Trabaja. Cásate. Ten hijos. Hipotécate. Mira la tele. Pide
préstamos. Compra muchas cosas. Y sobre todo, no cuestiones jamás lo que te han
dicho que tienes que hacer”.

    George
Carlin

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LA ANSIEDAD QUE VIVE EN MI…

Por Ángela Peco Psicología.

Sobre 10 millones de personas padecen trastornos de ansiedad en España, 340 millones de personas la padecen en todo el mundo…

miedo lobo

No paras de mover las piernas en la silla, de tocarte el pelo porque te pica la cabeza, de rascarte esa heridita o comerte las uñas… paseos hacia la cocina para abrir el frigorífico… y siempre esa sensación de ahogo que te hace suspirar, suspiros que te alivian… un rato… Hasta aquí… todo dentro de lo controlable… pero ¿y cuando no para aquí?…

¿Y cuando sientes que tu corazón va muy deprisa… demasiado…? Cuando no crees que puedes aceptar ese trabajo fuera de tu ciudad porque te da miedo lo desconocido, cuando pensar que mañana tienes que ir a dar clase a tus alumnos te provoca mareos, sequedad de boca, tos nerviosa… cuando un sudor frío te recorre el cuerpo sólo con escuchar la voz de la persona con la que tienes algo pendiente…

Para las personas que sufren un trastorno de ansiedad, su vida, y la vida de las personas que les acompañan es, sin duda, más complicada que la vida del resto.

Su realidad está hecha de pensamientos negativos constantes, síntomas físicos que no se van nunca, miedos sin sentido que les limitan… y a veces incluso, ataques de pánico.

Tú, como familiar, amigo… sólo quieres  ayudar a esta persona, pero antes… quédate con estas pinceladas que espero te puedan orientar:

  • El decirles “Cálmate, o tranquilízate”… es contraproducente, puede generar el efecto contrario, es decir, que se alteren mucho más. Si ellos pudiesen calmarse, seguro que lo harían. Pero no es algo que elijan, ni que controlen. La mejor opción es la compañía y ofrecerles apoyo y comprensión.
  • Un ataque de pánico puede surgir cuando menos lo espera nadie, ni uno mismo. Una presión en el pecho… y un pensamiento que es incontrolable puede convertir un día normal en  algo terrorífico. Otras veces, es la respuesta a un miedo por no querer afrontar una situación que les produce estrés o ansiedad. Lo peor de todo esto… es que la persona sabe que lo que piensa y siente “no es normal”, pero a pesar de esto, para ella es “incontrolable”. Además aparece otro miedo… el miedo a “volverse loco”.
  • La ansiedad no sólo es mental… La mente tiene un efecto tan poderoso sobre el resto del ser, que afecta también a lo físico. Muchas personas que padecen ansiedad pueden desarrollar síntomas derivados de la misma como: Síndrome del intestino irritable, erupciones cutáneas, soriasis, urticarias, mareos, boca seca, síndromes gastrointestinales…
  • Los miedos se vuelven enormes monstruos, amenazas vitales. Miedo a subir a un autobús o un ascensor, a quedarte en un lugar abierto muy grande, miedo a pasar a la oficina del paro porque hay demasiada gente… Una persona con ansiedad vive diariamente con miedo. Para ayudar a la persona que vive en esta pesadilla diaria… lo mejor no es ayudarla a que evite estas situaciones, sino acompañarla a que las afronte poco a poco, a mini-dosis e ir retirando tu apoyo de forma paulatina, hasta que, sola, sea capaz de lograrlo. Escapar o evitar, sólo va a acentuar más los miedos. La ayuda profesional es clave para este punto.
  • Grandes preocupaciones por pequeñas cosas… Su cabeza no para… de buscar opciones diferentes, de interpretar comentarios de conocidos… pero siempre con ese tinte grisáceo de la susceptibilidad. Montones de pensamientos que se convierten en preocupaciones imparables, que dan lugar a  emociones que se disparan, que originas sufrimiento real y que llevan a  la conducta de la persona a buscar formas de escapar de esos pensamientos. Un círculo vicioso, del que no saben cómo salir.
  • El cerebro de una persona en estado de ansiedad, no detecta bromas. Está en modo supervivencia. En algunas ocasiones pacientes con ansiedad, sufren crisis incontrolables por ”pequeñas bromas” o comentarios que se hacen “sin conciencia” de a quien se le están haciendo… por ejemplo , acuden a urgencias preocupados por creer estar sufriendo una grave enfermedad, y el sanitario les dice “sí, por esto te vas a morir”… créeme, su cerebro en ese momento no interpreta la broma… interpreta el mensaje… Por favor, que el cansancio a la hora de tratar con estas personas no nos lleve a las burlas o la falta de respeto y la falta de comprensión. No elijen actuar como lo hacen.
  • Vivir con miedo al miedo. Incluso cuando el estado es de “control”, la persona con ansiedad vive con miedo a que vuelva a ocurrirle una situación de ansiedad incontrolable. Anticipándose a los acontecimientos… sin ser conscientes de que esa preocupación continua, es lo que llama a la ansiedad.
  • La medicación, la gran aliada… Sus vidas están unidas a la medicación. El conocimiento del ciclo del miedo y del pánico, haría que se redujera mucho la población que palía los síntomas de la ansiedad con medicación.

Mi mensaje para ti, hoy… CALMA…TODO PASA…

Y mientras tanto, ACCIÓN…  Practicar y aprender a darle significados más amplios a lo que percibes. Buscar ayuda puede marcar la diferencia y orientarnos a interpretar los signos conductuales que disparan nuestro pensamiento… y que tanto sufrimiento nos ocasionan.

“La ansiedad, es la mente, yendo más deprisa que la vida”

Anónimo