Artículos Ansiedad, Artículos Hábitos Saludables

¿CÓMO APRENDER A DECIR «NO»?

Esquema sobre cómo aprender a decir "no"

Por Ángela Peco Psicología.

Aprender a decir «no»…. sin culpas, sin ningún tipo de remordimiento… teniendo claro que… tenemos derecho a poder equivocarnos, a decidir, a dirigir nuestra vida… 

No tenemos porqué agradar a todo el mundo… ni siquiera a los de nuestro mundo más cercano…

Si te apetece practica el DECIR NO… (¡¡siempre puedes después cambiar de opinión!!), pero experimenta lo que se siente… ¡¡te vas a sorprender!!

PRACTICA EL SER ASERTIVO: Tomes la decisión que tomes… hazlo, para bien o para mal. Es tu decisión. Cuando decidas que no, no te distraigas con otras posibilidades y continua avanzando.

PRACTICA LA EMPATÍA: Empatía no es simpatía… Hay tanta confusión con esto… No tenemos que caerle bien a todos… No es necesario tener la aprobación de todos… Ponernos en el lugar de los demás es perfecto… pero sin dejar nuestro lugar.

IMPORTANCIA DE MARCAR LÍMITES: Has de asumir que no puedes con todo, que a veces las situaciones o las personas… nos superan… por eso marcar límites, los tuyos, es tan importante. Sigue tu camino y bájate de él si tú quieres, no por obligación, no por imposición…

FIRMEZA: Mi madre siempre me dice que «es mejor ponerse una vez colorado, que no cien descolorido…», pues eso… un NO, sin agresividad, rotundo y firme.

DESPUÉS DEL NO…: No te justifiques con un «es que…» porque si no tu «no» pierde toda la fuerza… para los demás, y peor aún… para ti mismo…

ENTRÉNATE: Practica frente al espejo, practica en imaginación… teatraliza la situación… piérdele el miedo. La práctica hace al monje.

ALEJA EL MIEDO. ¿Cuántas veces has dicho que sí por miedo al qué dirán? Has de ser el dueño de tus decisiones, lo que decidas hazlo porque así lo sientas. Antes de ganar el respeto y confianza de los demás… has de ganarte a ti mismo.

LENGUAJE FIRME: Tanto el lenguaje verbal como el no verbal han de ser acordes con tu pensamiento. Si tu decisión es firme… transmítelo así, con firmeza en la voz, sin «muletas» de por medio (bolis, mesas, pulseras, gomas…), sin cruzar brazos, o piernas… Si la duda está fuera de tu mente,  estará fuera de tu cuerpo.

DISCULPAS… LAS JUSTAS: Ni una más, ni una menos tampoco… No tienes que deshacerte en explicaciones…

TU TIEMPO ES ORO: No gastes esta energía tan valiosa en hacer cosas sin sentido… Ten claro lo que quieres y céntrate en eso. Lo demás… te resta.

«La manera más rápida de reducir tu estrés… es aprender a decir NO».

Mariela Dabbah.

 

 

Artículos Hábitos Saludables

112… PROFESIONES COM… PASIÓN

Por Ángela Peco Psicología.

He tenido la suerte de trabajar en algunas  ocasiones al lado de otros profesionales sanitarios en el mundo de la emergencia: enfermeros/as, auxiliares, técnicos de transporte sanitario, técnicos de UVI, otros psicólogos…

Pero otros profesionales como policía, bomberos… también podrán verse reflejados en este artículo…

Todos ellos, trabajan con personas y para las personas. Cuidando, salvando, curando, apoyando emocionalmente…

Todos esperando que su trabajo aporte apoyo, salve vidas… todos esperando que “las cosas vayan bien”…

Todos ellos, trabajando junto a personas y para personas que están afrontando situaciones duras y que como trabajadores enfrentan una elevada carga emocional o de sufrimiento…

En estos trabajos corres el riesgo de:

  • Presenciar el fallecimiento de niños o personas jóvenes, o que sean víctimas de heridas graves.
  • Intervenir en situaciones en las que por alguna circunstancia te identificas con la víctima…
  • Verte inmerso en situaciones en las que grupos de personas descontroladas pueden hacerte temer por tu propia seguridad.
  • Vivir situaciones en las que la víctima no ha sobrevivido, después de un soporte prolongado. p.ej. en casos de suicidio.
  • Presenciar reacciones de estrés agudo de los supervivientes y los afectados en accidentes, víctimas de atentados…
  • Encontrarte con el sufrimiento y el dolor de las víctimas y los supervivientes de accidentes de tráfico.

Todas estas… situaciones que te hielan el alma… por muy bien puesto que lleves el uniforme…

Y es que… a pesar de nuestros deseos, de nuestro esfuerzo, de las jornadas largas e intensas… de la implicación, a veces obsesiva, en la que pones en el asador todo y más de lo que puedes y eres… no sólo a nivel profesional, sino a nivel personal… Hay veces que las cosas “no van bien…”

Cuando esto nos sucede… corremos un riesgo… SÍ… en estos casos, incluso los profesionales de la salud, que se supone que sabemos manejar los efectos secundarios de nuestro trabajo, podemos “caer” en lo que se conoce como FATIGA POR COMPASIÓN

Se trata de una especie de cuadro de síntomas similares a los de un Trastorno de Estrés Postraumático que se caracteriza por experimentar uno mismo el estado emocional de las personas a las que estamos atendiendo, o hemos atendido, identificándonos con ellos…

¡Es como si la empatía se nos disparase!

La EMPATÍA por supuesto que nos hace falta en nuestro trabajo, ponernos en lugar de los demás es básico para hacerlo bien. ¡No somos máquinas!… y la empatía es lo que nos aporta ese punto de calidez y calidad hacia el trato con las personas.

Trabajar con personas requiere al menos esto.

Pero, curiosamente… a mayor empatía, corres mayor riesgo de experimentar este síndrome.

Alguien puede pensar… ¡pero si estos profesionales están hartos de vivir este tipo de situaciones!, no puede pasarles eso con cada caso que atienden o ven…

Claro que no… pero hay ocasiones en las que, a pesar de las fortalezas personales y los recursos internos, el hecho de trabajar en contacto directo con la enfermedad y la muerte…  los trabajadores crean un vínculo emocional con las personas a las que atienden… motivos… los que sean que resuenen en el interior de cada uno…:

  • Porque la persona te cae bien…
  • Porque lo ves todos los días…
  • Porque compartes conversaciones y deseos de recuperación con ellos…
  • Porque te recuerda a tu hijo, a tu padre…
  • Porque su historia “te toca” alguna tecla…

O, si lo expresamos en otros términos, los factores que determinan que esto suceda pueden encuadrarse en:

  • Exposición constante.
  • Compromiso emocional.
  • Relación terapéutica.

¿Qué síntomas pueden llegar a experimentarse?

  • Problemas en la memoria.
  • Pensamientos negativos recurrentes, a pesar del esfuerzo porque no aparezcan.
  • Flashbacks  o reexperimentación: revivir o recordar en forma de rumiación mental aquello que nos ha marcado…
  • Sentimientos de miedo intenso.
  • Estrés… pero no generado por un exceso de trabajo, sino por un compromiso elevado que te has planteado para con la persona que atiendes…
  • Rabia.
  • Cefaleas.
  • Cansancio crónico.
  • Insomnio.
  • Hipertensión.
  • Sensación de alerta permanente…
  • Baja motivación.
  • Sentimientos de incomprensión.
  • Sentir que no eres buen profesional…
  • Culpabilidad…

Si quieres ofrecer una atención de calidad, es muy importante que te cuides…

Tu trabajo salva vidas… o ayudas a vivirlas mejor…y eso tiene un valor incalculable. Pero no puedes dejar que el coste sea el de la tuya… no tendría sentido…

Protegerte de los impactos y las heridas psicológicas es una obligación… Si te sientes identificado con los síntomas anteriores… pide ayuda.

Si estas situaciones no se gestionan bien pueden derivar en un efecto rebote… es decir, sanitarios o profesionales de la emergencia que después de vivir con entusiasmo sus primeros años de trabajo, ven mermada su motivación y autoestima profesional con el paso del tiempo, manteniendo una calidad cada vez menor en su trabajo y la relación con sus pacientes y compañeros…

Lo más responsable es PREVENIR…

EN TU DÍA A DÍA…

  • Cuida tu salud mental y aprende pautas de actuación para prevenir el estrés.
  • Déjate de cafeína… y pásate a refuerzos a base de vitaminas C y B, fruta, verdura, bebidas isotónicas, zumos naturales…
  • Practica algún deporte… unos 30 minutos al día te ayudarán para metabolizar la noradrenalina que segregamos ante situaciones de estrés.

CUANDO ESTÉS VIVIENDO UNA EMERGENCIA…

  • Obtén toda la información previa que puedas y compártela con tus compañeros.
  • Toma los descansos que necesites para evitar la fatiga emocional y los errores por cansancio.
  • Si hay cambios de turnos, pasa toda la información sobre lo ocurrido, si va acompañada de expresión de sentimientos, mejor. Recordar que somos personas…
  • Si te toca acudir a una emergencia lejos de casa… mantén contacto con los tuyos… te ayudará.
  • Nunca actúes solo. Trabajar en parejas, mantendrá una actitud de vigilancia de un compañero al otro, tanto para ofreceros apoyo, como para alertaros de señales que manifiesten estrés, cansancio, necesidad de comer…

CUANDO HAYA PASADO LA INTERVENCIÓN…

  • Escribe sobre lo que has vivido, como te has sentido, qué has experimentado… relata todo, escribe la historia con principio, desenlace y final, ponle nombre a tus emociones, a tus sentimientos… podrás valorar lo que ha sucedido.
  • Realiza ejercicios que te ayuden a relajarte, a eliminar el estrés: Yoga, respiraciones abdominales…

Además, si contáis con algún profesional de la psicología en el equipo… podéis utilizar técnicas como:

  • DEBRIEFING: Existen varias versiones de esta técnica, pero a grandes rasgos consiste en realizar sesiones de grupo con intervinientes, en los que se abordan las experiencias vividas durante la intervención, analizando conductas, emociones, pensamientos… siempre desde la perspectiva de cada participante. Dura entre 1 y 4 horas.

Normalmente se recomienda llevar a cabo del Debriefing entre 24 y 48 horas después de la actuación, ya que en las primeras 24 horas puede existir todavía una activación emocional muy alta por parte del técnico.

El objetivo es que los trabajadores exterioricen sus emociones, así como lo que les sucedió durante la actuación sanitaria, cómo les ha afectado y qué ha significado para ellos.

En estos grupos, entre otras cosas no se permiten críticas ni juicios hacia otros, solo se habla de uno mismo. O si la persona opta por no hablar, también se respeta.

  • DEFUSING: Es una técnica similar al Debriefing, pero más rápida… Su duración es de 20 a 45 minutos… y se hará en muchos casos justo después de la intervención, lo único… que sería conveniente hacer después una sesión de Debriefing.

“Se cifra que los profesionales de emergencias se exponen a un daño psicológico seis veces superior al resto de la población”

Schmitz et al, 2012