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AFRONTAR EL DIAGNÓSTICO DE CÁNCER…

Por Ángela Peco Psicología.

Escuchar la palabra CÁNCER… nos revuelve el estómago, nos nubla la mente, y somete a la persona a la que se lo diagnostican y a su entorno, a una situación de indefensión y vulnerabilidad como pocas otras cosas lo hacen…

Según la Organización Mundial de la Salud, vivir con cáncer es más común de lo que nos gustaría, ya que la mitad de todos los hombres y un tercio de las mujeres tendrán un diagnóstico de cáncer en su vida.

Desgraciadamente, el número de casos aumenta cada año… pero afortunadamente, también cada vez más personas con diagnóstico de cáncer sobreviven.

Escuchar este tipo de datos… así de forma general, nos aterra… porque “estamos todos dentro del saco”. Sin embargo, cuando ese diagnóstico es más directo y te afecta a ti directamente o a alguien muy cercano, el miedo y el shock nos paraliza. En nuestra mente aparecen tres palabras: Miedo, sufrimiento, muerte…

Aunque no lo parezca… todos estamos preparados para afrontar las mayores dificultades. Seguro que alguna vez has podido comprobarlo en tu vida.

Después del diagnóstico…

… Quizá optar por buscar una segunda opinión sea buena idea… para tener una certeza absoluta.

Si se confirma… sería bueno, a la hora de elaborar mentalmente lo que le sucede a la persona (sin conjeturas y sin quitar ni poner ningún hecho que nuestra mente pueda utilizar para rellenar vacíos de información y engañarnos), que recopilásemos toda la información posible en relación a: tipo de cáncer, alternativas de tratamiento y pronóstico.

Es muy importante también que la persona diagnosticada se ponga en manos de un experto en nutrición, ya que variar su dieta y adecuarla es clave en este momento.

¿Qué pautas psicológicas puedes seguir ante una situación así?

  • PERMÍTETE EXPRESAR LO QUE SIENTES, SEA LO QUE SEA: Todas las emociones que te surjan en este momento, tienen que salir. Encarcelarlas en tu interior, no harán más que complicarte más la vida.

Enfado, rabia, frustración, tristeza… sí, son emociones negativas. Por eso no puedes quedarte con ellas dentro.

Sácalas de la forma que mejor te haga sentir… busca la manera: llorando, gritando, meditando, cantando… a solas o en compañía, como sea, pero ponles nombre y sácalas fuera.

  • QUE LAS EMOCIONES NO TE AHOGUEN: Igual que antes te he recomendado “crear un espacio” para expresar tus emociones. Ahora te pido que limites ese espacio de manera temporal.

Mantener a todas horas nuestra mente en foco con las emociones, nos puede llegar a sobrepasar. Has de saber parar, y limitar ese momento de emotividad.

Has de ocuparte de tu descanso, de tu alimentación, de mantener tus relaciones sociales…  No dejes que la emotividad negativa inunde tu vida.

Tú eres quien ha de controlarlas, no al revés.

  • UTILIZAR INTERNET PARA INFORMARTE NO ES BUENA IDEA…: Son palabras médicas nuevas, desconocidas, que a veces no sabemos ni qué pueden significar… Y ante eso solemos tener como solución ponernos a buscar en Internet… muchas veces alarmándonos más de lo que debemos, asustándonos aún más…

Pregunta todas tus dudas al equipo médico que lleve tu caso. Anota todas las dudas que tengas y pregunta.

  • CONTINUA CON TUS ACTIVIDADES DIARIAS. Aunque la situación a la que te enfrentas parece que te ha metido en un agujero fuera del tiempo… no permitas que el cáncer sea el centro de tu vida. Mantente presente en cada una de las pequeñas cosas que hagas… desde desayunar a pasear al sol, sintiendo todas y cada una de las sensaciones placenteras que te inunden. Si la mente te juega la mala pasada de irse a lo negativo a un futuro incierto… ¡tráela de nuevo aquí y ahora! Es lo único verdadero… lo demás son sólo proyecciones irreales.
  • MEJOR EN COMPAÑÍA… Acompañar sin forzar. Es muy positivo que la persona que sufre cáncer se sienta acompañada, pero no abrumada por la compañía. A veces incluso nutre el estar en silencio con alguien. Si tu caso es que eres familiar de una persona que ha sido diagnosticada de cáncer, y no sabes que decirle… no digas nada, sólo acompaña. Los pacientes con cáncer que reciben apoyo por parte de su círculo más cercano afrontan la enfermedad con menos dificultad.
  • PROTÉGETE EMOCIONALMENTE HABLANDO. Aléjate de personas complicadas, de situaciones que te generen conflicto… Y provéete de apoyo, de personas que te aporten paz, cariño y que te sostengan ante tus cambios de ánimo.

Si eres familiar, amigo… también estarás pasando por un momento de shock, de no saber muy bien cómo actuar frente a la persona que ha sido diagnosticada…

  • Escúchala, no hables si no tienes nada que decir… a veces sólo escuchar mirando a los ojos, sintiendo sus palabras y ofreciendo tu apoyo, puede ser la mejor terapia.
  • Si te habla de la enfermedad… no cambies de tema. Respeta su necesidad de desahogo.
  • Siempre con sinceridad. Si no te “sale” estar positivo, pues no te sale… no fuerces nada. El falso optimismo puede hacer que la persona se sienta con la presión de tener que negar lo que siente, de no poder expresarlo, incluso de sentir culpabilidad por no sentirse como “debería sentirse” …
  • No hagas todo por la persona… la sobreprotección incapacita siempre, merma autoestima, ahoga…
  • Intenta utilizar el sentido del humor… pero sin pasarte. La risa y el sentido del humor son una herramienta muy poderosa, pero cuando es bien utilizada. Deja que sea la persona la que tome la iniciativa… el ritmo de este baile no lo vas a marcar tú, lo marca la persona que padece esta enfermedad.
  • Refuerza los esfuerzos por avanzar y salir adelante que lleve a cabo la persona: Si tiene buen aspecto, si tiene iniciativa para llevar a cabo alguna actividad, si mantiene un buen ánimo y una actitud proactiva…
  • Anímala a realizar alguna actividad, siempre que se sienta preparada para llevarla a cabo. Buscar ocupaciones que mantengan la mente centrada en algo que no sea la enfermedad.
  • Respeta su privacidad… Es la persona que padece la enfermedad quien decide a quién se lo dice y de qué manera. Cuando la persona decida contar lo que le sucede lo hará. Primero tiene que asimilarlo y estar preparada para hablar con el resto de lo que le sucede.

 

El MANTENER UNA ACTITUD POSITIVA aparte de ser bueno para todo en la vida, es clave para el manejo de la enfermedad. Ciencias como la PSICONEUROINMUNOLOGÍA así lo afirman. Existen relaciones biológicas entre el sistema inmune (el que nos defiende de las enfermedades), el sistema nervioso, el endocrino y la conducta. Nada se pierde por comprobarlo.

 

«A veces en las consultas atendemos a pacientes mirando al monitor y olvidándonos de lo necesario que es mirarles a los ojos para que se sientan personas»

Anabel Heiniger

Hematóloga especialista en leucemia infantil en Málaga