Artículos Etapas Vitales

LA VIDA QUE EMPIEZA… A LOS 40.

Por Ángela Peco Psicología.

Prefiero no hablar de “Crisis de los 40” …

Prefiero hablar de la oportunidad que nos brindan los 40…

soplar velas

Sí, es cierto que, rondando esta fecha de nuestro calendario vital, nuestro cerebro experimenta algunos cambios. Aparece una especie de revolución interior, que no pasa de forma mágica cuando soplamos las velas ese día…, pero sí, alrededor de esta fecha, se produce lo que se llama “curva U” … entramos en el “valle de la insatisfacción”.

Normalmente, las crisis, en la vida de las personas, aparecen por dos motivos:

  • Evolutivos: Que dependen de los cambios biológicos que experimenta nuestro cuerpo.
  • Circunstanciales: Que dependen de los cambios que experimenta nuestro entorno y que nos afectan en lo personal.

La “Crisis de los 40” es una crisis evolutiva agravada por lo circunstancial (en nuestro modelo de sociedad). Y se caracteriza entre otras cosas por:

  • Cuadros de depresión y ansiedad: Debidos a presión social, por no cumplir con las expectativas de cara a los demás: Si aún no has tenido hijos, si aún no te has casado, si aún no te has comprado una casa…
  • Inseguridad, exceso de responsabilidades, rutinas agotadoras, falta de objetivos claros…

En psicología a esta etapa de la vida, se la conoce como la Adultez Media. Podemos decir que recorrer esa “U” de la que hablábamos antes, hace que, al llegar a su valle, en nuestra cabeza, entre otras, estén estas ideas:

–  Querer vivir nuestra propia vida sin tener que hacer precisamente lo que se espera de nosotros.

–  Pasar más tiempo con las personas que queremos, en lugar de dedicar tanto tiempo al trabajo.

–  Expresar más veces lo que sentimos, en lugar de callarnos.

–  Tener más contacto con los verdaderos amigos.

Hacemos una especie de stop (crisis), para resurgir con la fuerza que nos otorga la experiencia y la determinación.

En el mundo occidental, cumplir los 40 se relaciona con un momento crucial. Nos damos cuenta de que estamos, muy posiblemente, en la mitad de nuestra vida, y eso hace que, como si de un enfermo terminal se tratase, nuestro cerebro haga aflorar las inquietudes de lo que de verdad importa. Nos preguntamos si la vida que tenemos es la que queremos, si es lo que imaginábamos que sería…

En esta etapa surge la conciencia de lo que somos hasta este momento, y además nos hacemos conscientes de que todas las metas que queríamos conseguir, ya no vamos a poder alcanzarlas. Nos damos cuenta de que hemos de priorizar, elegir…

Y…¿Todos viviremos esta crisis?

¡Depende!… Depende de cómo interpretes este hito.

Como siempre el papel de tus pensamientos es clave.

Ante esta situación planteada por nuestro cerebro, podemos optar por varias elecciones:

  • Utilizar este empuje hacia adelante: Salir de nuestra rutina y enriquecer nuestra vida con una dirección clara hacia adelante.
  • Utilizar este empuje hacia atrás: Que la nostalgia nos paralice y nos vayamos a lo bonito que fue lo vivido, olvidándonos de todo lo que queda por hacer, sentir y vivir… Apareciendo algunos síndromes como el de “Peter Pan” (eternos adolescentes) …

Optar por la primera opción es resultado de aceptar el pasado sin rabia, y sin impotencia, y a partir de ahí comenzar nuestro nuevo presente, cada día.

Algunas pautas clave para afrontar este momento:

Los 40 son un buen momento para rediseñar nuestra vida, ¡eso es realmente lo que tu cerebro está pidiendo!:

¡Actitud por favor! Mantener una actitud positiva, no quiere decir que tengamos que estar todo el día pensando en rosa… quiere decir que seamos conscientes de la negatividad de nuestro pensamiento y sin juzgarlo, lo cambiemos, porque es mejor. De esa forma, cuando no haya crítica ni juicio (o sea el menor posible), la vida será más amable con nosotros, porque nosotros seremos más amables con la vida. Todo es causa y efecto.

La edad es sólo un número. Cualidades como la inquietud, la vitalidad, la energía, el entusiasmo… no desaparecen.

– Piensa, sin tener en cuenta la edad que tengas, si las decisiones que tomas diariamente te están alejando o te están acercando a lo que de verdad es importante para ti. Para eso es fundamental que tengas claros tus valores y principios.

– El paso del tiempo es inevitable. Aprende a mirarlo con visión de aprendizaje, sabiduría, perspectiva…

– La belleza no sólo es un cuerpo joven, o hacer locuras… eso es lo que nos venden muchos medios. ¡Trasciende eso! La belleza tiene muchas formas y matices, todos igualmente valiosos.

Respétate. Las decisiones que has tomado a lo largo de tu vida, si las tomaste fue por algo. Respeta el camino andado. En su momento hiciste lo que consideraste que era adecuado.

– Olvídate de dar a tu vida un toque nostálgico. Cumplir 40 es sólo eso. Hay mucha vida aún por experimentar.

– Menos teoría y más acción: arranca ya con los proyectos que te rondan en la cabeza. ¡Estás en tu mejor momento!

La idea clave es: ¡La vida puede empezar a los cuarenta!

Estás ante un proceso biográfico de adaptación. No se trata de un trastorno. Como todo… va a pasar.

Pero si ves que te encuentras ante una situación difícil, ves que no puedes caminarla solo y necesitas ayuda, no tengas miedo a acudir al psicólogo.

Un profesional puede ayudarte sin juzgarte, te enseñará a ver tu vida con perspectiva y a adquirir habilidades para tomar las decisiones que necesites con seguridad.

“No puedes evitar envejecer, pero no tienes que hacerte mayor.”

                                                                                 George Burns

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