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¿AMOR… PARA TODA LA VIDA…?

Por Ángela Peco Psicología.

Empezamos la temporada de bodas.

Declarar delante de todos que “Amas a alguien, para toda la vida”, firmarlo, grabarlo en oro… (el más puro de los metales).

Esa frase que está arraigada dentro de nosotros… (queramos o no) y que nos condiciona a la hora de elegir a esa persona con la que queremos compartir la vida en todas o muchas de sus facetas: “Para toda la vida”…

amor arena

Esta frase dota de solemnidad (casi asusta un poco) a un sentimiento “sencillo”, lleno de magia y presente en la vida de todos: el Amor.

Quizá en alguna ocasión te has preguntado al ver a una pareja mayor, o incluso al ver a tus padres… ¿cómo han conseguido mantener todo el tiempo su relación, sin rendirse, sin aburrirse y aún, mostrándose cariño…? Y quizá después de esta pregunta, te has respondido de una de estas dos maneras:

  • Porque se han resignado a vivir juntos.
  • Porque han aprendido a convivir, a respetarse, haciendo prevalecer el cariño por encima de todo lo demás.

Pero volviendo al presente… ahora todo es distinto.

Las relaciones de pareja cada vez duran menos tiempo, y es cada vez más complicado tener una pareja para toda la vida.

Cuando empezamos la aventura de una nueva historia de amor deseamos con toda el alma que sea “la definitiva”, que nos dure siempre. Pero… muchas veces, con el paso del tiempo y a pesar del “esfuerzo” que realizamos, el amor se acaba.

Muchos estudios han demostrado que lo que entendemos como Amor… dura ¡¡¡tres años!!! … sorprendente?? Realmente este tiempo es lo que dura la novedad, la sorpresa, lo que nos mantiene en modo ON… pero el AMOR es mucho más.

El que una pareja se mantenga en el tiempo puede relacionarse en gran medida con estos factores:

  • Admiración mutua. Quiero decir… admirar al otro por lo que es en su intimidad, no tanto por sus logros, su posición social o económica… no, me refiero a admirarlo porque valoras más sus aspectos positivos que los negativos, que también eres capaz de ver.
  • Compromiso. Muchas personas aún siguen pensando que el compromiso está relacionado con casarse, tener hijos, una mascota o tener una hipoteca común… Esos son compromisos sociales, por los que muchas “parejas” se mantienen atrapadas… pero no es a ese tipo de compromiso al que me refiero. Se trata de que cada miembro de la pareja sea consciente de sus valores principales, y que cada miembro se comprometa con los valores fundamentales del otro.
  • Confianza. Conceder y concederte espacio dentro de la pareja. Confianza no es control. Confiar es respetar la libertad.
  • Atracción. El mantener una vida sexual sana y satisfactoria para ambos, es igual de importante a la hora de lograr una pareja que perdure. Esto también significa saber gestionar los periodos en los que, fisiológicamente, puede haber una pérdida de la libido.

Pero no quiero que nos quedemos aquí…

Es clave que entendamos que estos factores han de ser bidireccionales en la pareja. No pueden ejercerse sólo en una dirección, y tampoco ser estáticos… han de evolucionar en el tiempo, en ambas direcciones. Esto significa que los dos miembros de la pareja han de recibir del otro y ofrecer al otro admiración, compromiso, confianza y atracción, para que la relación no empiece a cojear.

Un par de apuntes para aterrizar estas ideas:

  • Bajar a Tierra: Normalmente cuando comenzamos una relación no podemos evitar “idealizar” al otro. De hecho, este fenómeno tiene la culpa de que muchas relaciones no vayan a ningún lado… El amor romántico de telenovela juega malas pasadas. Las buenas relaciones se construyen cada día.
  • Trabajar en Equipo: Crecer al lado de tu pareja es clave, conseguir su apoyo en tus logros, y apoyarlo en los suyos. Una pareja que se mantiene igual durante años, que se acomoda en sus avances, corre el peligro de que le ocurra lo mismo que al agua cuando se estanca… Marcarse objetivos juntos y por separado, con el apoyo del otro, revitaliza la relación. El amor que dura toda una vida trabaja en equipo. Son dos personas mirando en una misma dirección y apoyándose la una en la otra.

En referencia a este último apunte… sí, hablar de pareja es hablar de dos, si no, no sería pareja… pero hablar de dos no significa hablar sólo de dos, porque dos es igual a uno más uno… es decir, pareja es hablar de EQUILIBRIO entre Dependencia e Independencia.

Trabajar en equipo, ya sabes lo que conlleva:

  • Tener bien definidos los roles, pero sin rigideces, siempre actuando con flexibilidad, en un espacio de libertad.
  • Manejar bien los conflictos.
  • Saber cuándo perdonar, ceder, dar nuevas oportunidades…
  • Aliviar el estrés del otro.
  • Cuidar al otro, y saber cuidarse a uno mismo…

El amor es un viaje en compañía.

Este viaje no siempre es fácil, implica mantener el compromiso y la admiración a pesar de las dificultades y de las diferencias que surgen. Superar los cambios que aparecen en la vida interna y externa de las dos personas que conforman la relación. Afrontar los desafíos vitales con entendimiento y buscando siempre ese ganar-ganar para ambos. Porque Amar nunca es perder.

De hecho, si sientes que en tu pareja estás perdiendo… es que algún “enemigo secreto” del amor se ha colado en tu relación.

¿Cuáles son estos enemigos secretos?

Control. Desprecio. Crítica interna y abierta. Faltas de respeto. Falta de compromiso…

En el momento que se cuelan… tienden a multiplicarse, de forma sutil a veces, o descarada otras… y sientes que duele, que hace daño, y dañas, y entonces… el veneno está haciendo lo que sabe hacer. El antídoto: SÍNCERATE. Primero, contigo mismo/a. Nadie va a llenarte tus vacíos internos y tampoco puedes culpar a nadie por ellos.

Las personas pasamos a lo largo de nuestro camino vital por varios momentos críticos. Si estás en pareja, esos momentos los vives a su lado.

Me refiero a momentos negativos, pero también positivos como: Que no encuentras trabajo, que fallece una persona importante para ti, que no vienen los hijos o que sí habéis tenido un hijo, ¡o dos!, que has ascendido laboralmente…

Cuando ocurren hechos así, nuestro cerebro está afrontando esos cambios, porque nos tenemos que adaptar a nuevas circunstancias.

Pues la pareja, igual que el cerebro, ha de adaptarse a las mismas.

Y de nuevo aparece una palabra de la que os he hablado en ocasiones: la RESILIENCIA, que es fundamental en todos los aspectos de nuestra vida para lograr el éxito, y por supuesto, también lo es, cuando hablamos del éxito en la pareja.

RESILIENCIA: Capacidad que tiene una persona para superar una circunstancia adversa y que sale fortalecida de la misma, una vez que la supera. Importantes aquí cuatro palabras: Flexibilidad, creatividad, dinamismo y comunicación.

Cuando una pareja aplica estas cuatro palabras en las etapas de cambio en su vida común, se convierte en una pareja “inoxidable”, y en estas parejas, ninguno de sus miembros limita la libertad individual del otro.

“Un matrimonio de éxito requiere enamorarse muchas veces, siempre de la misma persona”

Mignon McLaughlin