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Artículos Etapas Vitales

LA VIDA QUE EMPIEZA… A LOS 40.

Por Ángela Peco Psicología.

Prefiero no hablar de “Crisis de los 40” …

Prefiero hablar de la oportunidad que nos brindan los 40…

soplar velas

Sí, es cierto que, rondando esta fecha de nuestro calendario vital, nuestro cerebro experimenta algunos cambios. Aparece una especie de revolución interior, que no pasa de forma mágica cuando soplamos las velas ese día…, pero sí, alrededor de esta fecha, se produce lo que se llama “curva U” … entramos en el “valle de la insatisfacción”.

Normalmente, las crisis, en la vida de las personas, aparecen por dos motivos:

  • Evolutivos: Que dependen de los cambios biológicos que experimenta nuestro cuerpo.
  • Circunstanciales: Que dependen de los cambios que experimenta nuestro entorno y que nos afectan en lo personal.

La “Crisis de los 40” es una crisis evolutiva agravada por lo circunstancial (en nuestro modelo de sociedad). Y se caracteriza entre otras cosas por:

  • Cuadros de depresión y ansiedad: Debidos a presión social, por no cumplir con las expectativas de cara a los demás: Si aún no has tenido hijos, si aún no te has casado, si aún no te has comprado una casa…
  • Inseguridad, exceso de responsabilidades, rutinas agotadoras, falta de objetivos claros…

En psicología a esta etapa de la vida, se la conoce como la Adultez Media. Podemos decir que recorrer esa “U” de la que hablábamos antes, hace que, al llegar a su valle, en nuestra cabeza, entre otras, estén estas ideas:

–  Querer vivir nuestra propia vida sin tener que hacer precisamente lo que se espera de nosotros.

–  Pasar más tiempo con las personas que queremos, en lugar de dedicar tanto tiempo al trabajo.

–  Expresar más veces lo que sentimos, en lugar de callarnos.

–  Tener más contacto con los verdaderos amigos.

Hacemos una especie de stop (crisis), para resurgir con la fuerza que nos otorga la experiencia y la determinación.

En el mundo occidental, cumplir los 40 se relaciona con un momento crucial. Nos damos cuenta de que estamos, muy posiblemente, en la mitad de nuestra vida, y eso hace que, como si de un enfermo terminal se tratase, nuestro cerebro haga aflorar las inquietudes de lo que de verdad importa. Nos preguntamos si la vida que tenemos es la que queremos, si es lo que imaginábamos que sería…

En esta etapa surge la conciencia de lo que somos hasta este momento, y además nos hacemos conscientes de que todas las metas que queríamos conseguir, ya no vamos a poder alcanzarlas. Nos damos cuenta de que hemos de priorizar, elegir…

Y…¿Todos viviremos esta crisis?

¡Depende!… Depende de cómo interpretes este hito.

Como siempre el papel de tus pensamientos es clave.

Ante esta situación planteada por nuestro cerebro, podemos optar por varias elecciones:

  • Utilizar este empuje hacia adelante: Salir de nuestra rutina y enriquecer nuestra vida con una dirección clara hacia adelante.
  • Utilizar este empuje hacia atrás: Que la nostalgia nos paralice y nos vayamos a lo bonito que fue lo vivido, olvidándonos de todo lo que queda por hacer, sentir y vivir… Apareciendo algunos síndromes como el de “Peter Pan” (eternos adolescentes) …

Optar por la primera opción es resultado de aceptar el pasado sin rabia, y sin impotencia, y a partir de ahí comenzar nuestro nuevo presente, cada día.

Algunas pautas clave para afrontar este momento:

Los 40 son un buen momento para rediseñar nuestra vida, ¡eso es realmente lo que tu cerebro está pidiendo!:

¡Actitud por favor! Mantener una actitud positiva, no quiere decir que tengamos que estar todo el día pensando en rosa… quiere decir que seamos conscientes de la negatividad de nuestro pensamiento y sin juzgarlo, lo cambiemos, porque es mejor. De esa forma, cuando no haya crítica ni juicio (o sea el menor posible), la vida será más amable con nosotros, porque nosotros seremos más amables con la vida. Todo es causa y efecto.

La edad es sólo un número. Cualidades como la inquietud, la vitalidad, la energía, el entusiasmo… no desaparecen.

– Piensa, sin tener en cuenta la edad que tengas, si las decisiones que tomas diariamente te están alejando o te están acercando a lo que de verdad es importante para ti. Para eso es fundamental que tengas claros tus valores y principios.

– El paso del tiempo es inevitable. Aprende a mirarlo con visión de aprendizaje, sabiduría, perspectiva…

– La belleza no sólo es un cuerpo joven, o hacer locuras… eso es lo que nos venden muchos medios. ¡Trasciende eso! La belleza tiene muchas formas y matices, todos igualmente valiosos.

Respétate. Las decisiones que has tomado a lo largo de tu vida, si las tomaste fue por algo. Respeta el camino andado. En su momento hiciste lo que consideraste que era adecuado.

– Olvídate de dar a tu vida un toque nostálgico. Cumplir 40 es sólo eso. Hay mucha vida aún por experimentar.

– Menos teoría y más acción: arranca ya con los proyectos que te rondan en la cabeza. ¡Estás en tu mejor momento!

La idea clave es: ¡La vida puede empezar a los cuarenta!

Estás ante un proceso biográfico de adaptación. No se trata de un trastorno. Como todo… va a pasar.

Pero si ves que te encuentras ante una situación difícil, ves que no puedes caminarla solo y necesitas ayuda, no tengas miedo a acudir al psicólogo.

Un profesional puede ayudarte sin juzgarte, te enseñará a ver tu vida con perspectiva y a adquirir habilidades para tomar las decisiones que necesites con seguridad.

“No puedes evitar envejecer, pero no tienes que hacerte mayor.”

                                                                                 George Burns

Artículos Hábitos Saludables

ALIMENTOS Y EMOCIONES

Por Ángela Peco Psicología.

La relación entre alimentos y emociones está en nuestras vidas más presente de lo que podríamos imaginar.

Por un lado, lo que comemos afecta a cómo nos sentimos, pero, además, el cómo nos sentimos también afecta a nuestra manera de comer.

sopa amor

La relación emocional con los alimentos siempre ha estado ahí. Desde nuestros primeros momentos de vida, cuando nos amamantaron, recibimos alimento y aprendemos que esta acción está relacionada con placer, cariño, unión…

A lo largo de la vida hemos mantenido esa relación… Si te pones a hacer memoria…  recuerda esos momentos en los que te has sentido más inestable emocionalmente… ¿quizá te apetecía comer más alimentos grasos?… Si a nuestra manera de alimentarnos no le ponemos conciencia… puede que nuestra alimentación sea puramente emocional… es decir, utilizamos nuestra dieta para calmar nuestro estado emocional. Cuando usamos la comida para calmar nuestro estado emocional estamos alimentándonos emocionalmente.

Unos de los factores emocionales que más perjudica nuestra relación con la comida es la desinhibición, sobre todo en personas sedentarias (la mayoría de nosotros) … La desinhibición y los antojos consentidos de ciertos alimentos como bollería o chocolate, la falta de control en lo que comemos y cuanto comemos, el exceso de estos antojos… todos estos factores suelen ir de la mano de los problemas de sobrealimentación y los problemas de conducta alimentaria…

Pasamos del “todo” a “nada”, porque a nivel emocional aparecen sentimientos como “vergüenza” o “culpa” … y nos acabamos convirtiendo en comedores reprimidos, con temor exagerado a ganar peso, nos pasamos la vida controlando nuestra alimentación a través de dietas restrictivas que no hacen sino paradójicamente, aumentar los niveles de ingesta, y por tanto sobrealimentarnos.

¡Qué papel tan importante juega el inconsciente en todo este proceso!

En otras ocasiones os he contado que el inconsciente no entiende de textos, o letras… sino que se relaciona con nosotros y el mundo a través de símbolos e imágenes, por eso el inconsciente no entiende las bromas, y tampoco cuando le lanzamos mensajes en negativo.

Por ejemplo, si nos decimos: “no tengo que comer natillas”, el inconsciente solo va a tener la imagen de las natillas y nos entrarán más ganas de comerlas.

Esto no quiere decir que siempre suceda, pero aumenta considerablemente las probabilidades de que pase… A mayor prohibición, mayor riesgo de atracón.

Ante un problema de descontrol alimentario, la normalización de la comida tiene que ser un objetivo esencial.

Para una persona con problemas de esta índole, las conductas purgativas actúan como refuerzos a la conducta de comer… lo que puede conllevar riesgos muy graves para la salud.

El equipo emoción y alimentación, la búsqueda del equilibrio ha de estar basada en comer justamente lo que necesitamos:

  • Abusar del comer por placer, no solamente puede hacer que nos sintamos más cansados y busquemos más comida constantemente, sino que puede provocar serios problemas de salud.
  • Reprimir el acto de la alimentación, funciona como “ancla” para la obsesión con la comida. Si me repito constantemente “no tengo que comer harinas” mi inconsciente las va a buscar compulsivamente.

¿Pero cómo más se relacionan las emociones con lo que comemos?

Cuando unimos los afectos positivos al acto de comer, podemos convertir esta acción en algo muy agradable… pero los afectos también pueden ser negativos… y podemos reflejar nuestros conflictos emocionales en lo que comemos y cómo comemos…

Las emociones nos empujan a comer o a dejar de hacerlo. Es decir… podemos comer más o dejar de hacerlo… para sentirnos mejor o… para no sentirnos peor.

Entre los responsables de estas decisiones, se encuentra un aminoácido que es clave en la liberación de serotonina a nuestro cerebro. Ese aminoácido es el triptófano. Los niveles bajos de serotonina están relacionados con la depresión y la obsesión. De ahí que cuando tenemos un problema emocional, solemos ir en busca de comida porque parece que así nos aliviamos. Esto sucede porque muchos alimentos incluyen triptófano.

Cuando nuestro organismo detecta falta serotonina ocasiona distintos efectos negativos, como angustia, tristeza o irritabilidad. Cuando el cuerpo no produce triptófano, lo conseguimos a través de los alimentos. Por lo tanto, los alimentos ricos en este aminoácido actúan como antidepresivos naturales.

Además del triptófano, y la serotonina… hay otro neurotransmisor que también repercute en nuestra forma de nutrirnos… es la dopamina, que nos arrastra a lo que se conoce como “comer con el paladar”. Esta forma de comer tiene que ver con el placer y, por tanto, entra en juego el sistema de recompensa, que está mediado por la dopamina. La dopamina es el neurotransmisor que participa activamente en el refuerzo de conductas placenteras como el sexo o el consumo de drogas.

Esta búsqueda constante del placer y de calmar nuestra insatisfacción, puede llevarnos a comer alimentos sin control. A tomar alimentos con bajo valor nutricional y con altos contenidos en sustancias perjudiciales para el organismo, como las grasas trans…

Identificar el hambre emocional es el primer paso para combatirla.

¿Qué sentimientos aderezan los “problemas” con la comida?

1. MIEDO A NO SER ACEPTADOS

La causa más frecuente de problemas con los alimentos es que los relacionamos con el peso corporal. Nos ponemos a dieta con la esperanza de que al perder unos kilos aumentará la satisfacción personal. Pero si se logra alcanzar el objetivo, a menudo se comprueba que el malestar de fondo no desaparece. Entonces se vuelve a engordar y luego de nuevo a adelgazar, lo que genera un círculo vicioso del que cuesta tomar conciencia.

Autodescubrir la base en la que se apoyan estas conductas nos desvelaría un montón de emociones implicadas –especialmente el miedo a no ser amados– pero, sobre todo, la dificultad para aceptarnos con nuestros «defectos» y «debilidades».

2. SENTIMIENTO DE VERGÜENZA o CULPA

La vergüenza o la culpa aparecen a menudo en nuestra relación con los alimentos. Curiosamente, surgen casi exclusivamente por haber cometido lo que se considera un exceso y casi nunca por quedarnos cortos.

No debemos utilizar la comida como recompensa o castigo.

Masticar bien cada bocado nos ayudará a estar presentes en el momento de la comida, ser conscientes de lo que comemos y cuanto comemos y a no caer en excesos.

Lo deseable, sería, que el acto de comer se vinculara siempre a emociones positivas. Un modo de favorecerlas es establecer una conexión natural con las necesidades del organismo. Comer sintiendo, saboreando, sin estrés, sin “tengos que…”.

 “Lo que pensamos genera emociones, pero también lo que comemos”.

 Montse Bradford

Artículos Relaciones Personales

¿QUÉ ES ESO DE… «LA MADRE TÓXICA»…?

Por Ángela Peco Psicología.

La figura de la madre es una de las más importantes en la vida de las personas. De ahí que mantener una buena relación (a nivel interno, sobre todo) con ella, nos va a marcar nuestro camino, nuestros conflictos de personalidad, el ritmo y calidad de nuestras relaciones personales… y mucho más, si eres hija…

madre toxica

Pero no siempre las madres son “Buenas madres”, en muchos casos podemos encontrar adultos “rotos” a causa de “Madres tóxicas”.

Una buena madre genera en sus hijos sentimientos de seguridad y de valía personal, cuando sabe acompañarles tal como la psicología de estos la requieren.

A nivel social tenemos muy asumido que las madres son dulces, amorosas, que dan la vida por sus hijos, que siempre los ponen por delante de ellas, que los tratan con ternura, respeto… de modo que decir que hay madres que no saben o que no pueden amar a sus hijos va en contra de esa imagen guardada en el inconsciente colectivo. Es como si “doliera” escucharlo. Nos descoloca.

Sin embargo, cada vez es más reconocido abiertamente que hay madres que no han elegido conscientemente su maternidad… mujeres que han sido madres por presión social, porque les tocaba por edad, porque no querían ser cuestionadas, mujeres que han sido madres partiendo de un pensamiento romántico e infantil de lo que eso significaba… tantos motivos que llevan consigo la huida hacia delante…

Aun hoy día elegir no ser madre… es algo que es difícil de aceptar por las personas que rodean a la mujer, y que muchas veces ni la propia mujer se permite… convirtiéndose, en muchas ocasiones, esta mujer en una madre que va a “cobrar” esa decisión a sus hijos/as.

Simplemente quiero exponer que muchas mujeres han decidido ejercer el papel de madres, pero que otras lo han aceptado como algo inevitable, inherente a su naturaleza de mujer, y en estos casos muchas mujeres, víctimas a su vez de infancias con crianzas dañadas reproducen sus heridas y establecen con sus hijos relaciones que se alejan mucho del amor incondicional, responsable y generoso que necesita un niño para desarrollar su Ser.

Igual que no es fácil para una mujer reconocerse en el papel de “madre tóxica”, tampoco para un hijo o hija es fácil reconocer que su madre es así.

¿Pero quién es una madre tóxica?

Puede decirse que es la que establece una relación “no sana” con sus hijos. La que basa su cariño y afecto en un vínculo patológico que no permite que el desarrollo psicoafectivo de sus hijos siga su ritmo normal.

  • Utilizan la victimización y la culpa para manipular a sus hijos/as.
  • Las que de forma negligente no se ocupan de las necesidades básicas de sus hijos, convirtiendo a sus hijas en madres mediante un intercambio de roles muy dañino.
  • Las que tratan a sus hijos de forma ambivalente, según su estado de ánimo o su propio interés.
  • Las que hacen todo por sus hijos a cambio de importantes facturas emocionales… generando en sus hijos e hijas la sensación de que siempre les deben algo.

Mujeres que, en lo profundo de su ser, son conscientes de su narcisismo e infantilismo, amargadas porque su vida no se parece en nada a lo que esperaban… que proyectan en sus hijos su propia insatisfacción.

Mujeres apoyadas por parejas cómplices (en muchos casos bienintencionados los dos, equivocados los dos) … Normalizando lo que no es normal.

Resultado, hijos e hijas que heredan: pobre autoestima, relaciones de dependencia personal, con una gran necesidad de aprobación, inseguros, con altos niveles de autoexigencia, sentimiento vital de vacío e insatisfacción, que van a reproducir en sus vidas de forma inconsciente, (sin saber por qué, sin encontrar una explicación…) los patrones de vinculación tóxicos aprendidos a lo largo de sus vidas…

Quiero incidir en esta palabra: Autoexigencia… ya que es “la herencia-condena” en la que viven muchos hijos/as de madres tóxicas … atrapados en el perfeccionismo, en tratar de estar siempre a la altura de unas expectativas ambiguas, poco claras. Hijos que han construido modelos de personalidad cuya misión es demostrar que son capaces de…, que son dignos de…

Personas que aprendieron que la atención, el mimo, el amor no era incondicional… que todo eso se ganaba… que, para ganarlo, había que demostrar “algo” …

Hijos, que serán adultos, con miedo al abandono, ansiedad, rabia e ira reprimidas, depresión… Hijos de padres tóxicos, que a la vez han sido hijos de otros, que a su vez lo fueron…

Pero lejos de no poder romper este círculo, surgen las “ovejas negras” … Personas que adquieren la conciencia del círculo, que abrazan su historia y se saben libres para decidir, que dejan de juzgar y culpar a su madre tóxica, aunque la reconocen y la aceptan, sin adornos, sin justificaciones, sin juicios.

«Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo. Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño. Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida. Sin embargo.., en cada vuelo, en cada vida, en cada sueño, perdurará siempre la huella del camino enseñado»

    Madre Teresa de Calcuta

Artículos Hábitos Saludables

EL LUJO DEL «BIEN DORMIR»

Por Ángela Peco Psicología.

Descansar y dormir bien es clave tanto para nuestro cuerpo como para nuestra mente.

oso panda

El ritmo al que nos sometemos diariamente hace que, en ocasiones, seamos incapaces de re-conectar con nosotros mismos y liberar nuestra mente de pensamientos, preocupaciones, trabajo… y eso… nos acaba afectando más de lo que podamos creer.

Puede que pienses que si estás muy cansado/a puedas dormir mejor… pero no siempre es así. La responsable… tu cabeza y los pensamientos que hay en ella, las cosas pendientes que tienes que hacer, las fechas que quieres que lleguen… y esas otras preocupaciones… te hacen complicado conseguir un descanso reparador.

Cada vez son más personas las que acuden a consulta porque “no pueden dormir toda la noche seguida”, porque “no paran de dar vueltas en la cama”… y cada vez también hay más alternativas para intentar solucionar el insomnio, desde rituales antes de ir a dormir, hasta complicados somníferos de farmacia…

Algo que quiero que te quede claro: El que algo sea muy habitual, no quiere decir que sea normal… El insomnio no es una enfermedad como tal… pero nos alerta de que algo nos está pasando. Normalmente es síntoma de que algo a nivel mental o emocional está empezando a no ir bien.

¡Pero no quiero que te alarmes!… ya que, por ejemplo, puede haber casos de insomnio ocasional, como por ejemplo cuando cenas demasiado, o muy tarde, en ese caso es normal que duermas mal o poco, ya que tu organismo estará más enfocado en evitar que sufras una indigestión antes que en ofrecerte un sueño reparador.

El problema viene cuando el hecho de no dormir se convierte en algo frecuente, que te pasa muchas noches a la semana, y no hay una causa concreta para que eso suceda.

Me pongo un poco académica. Podemos hablar de insomnio cuando:

  • No puedes dormir y pasas toda la noche con los ojos abiertos.
  • Duermes, pero te despiertas de repente y ya no puedes volver a dormirte, aunque todavía estés cansado/a.
  • Duermes de forma intermitente, es decir, duermes y despiertas continuamente…

El Psicoanálisis explica que cuando dormimos, desaparecen las normas de la razón, por eso en los sueños ocurren cosas ilógicas. Cuando soñamos perdemos el control sobre lo que ocurre en nuestra mente y entonces pueden aparecer realidades que, al no controlarlas, podemos interpretar como amenazantes, que nos producen incomodidad o miedo. Según esta explicación, el insomnio indicaría que hay una verdad oculta en nuestra mente que no queremos descubrir. Nos da miedo que aparezca durante el sueño y por eso inconscientemente reprimimos el acto de dormir.

Algunas pautas que puedes seguir para “dormir más y mejor”:

  • Libera tu mente de forma consciente de toda la cascada de pensamientos que la mantienen ocupada. Puedes utilizar técnicas de visualización, meditación, respiración profunda, mantralización… todas estas técnicas puedes aprenderlas en Clases de Yoga, ¡Prueba!
  • Escribe para liberar tus emociones antes de irte a dormir. Nuestro pensamiento necesita un espacio para desarrollarse… escribe todo lo que aparezca por tu cabeza, sin censuras, sólo vas a verlo tú: preocupaciones, emociones que necesitas expresas, situaciones que te han ocurrido y no has sabido gestionar, listas de cosas que no quieres olvidar, ideas para un proyecto, cambios que quieres llevar a cabo en tu vida… saca todo de tu cabeza y libérala.
  • Lee un ratito antes de acostarte, pero por favor NO UTILICES NADA CON PANTALLAS antes de meterte en la cama. Varias investigaciones advierten ya que la exposición a la luz artificial produce alteraciones en nuestros ritmos circadianos (los responsables de los ciclos del sueño-vigilia). La exposición a móviles, tablets, ordenadores sobre todo a horas en las que se aproxima ir a dormir, hace que las células de la retina que se encargan de la actividad circadiana, reaccione ya que sus mecanismos son especialmente a las longitudes de onda azul (procedentes de luces LED, pantallas LCD…), que son similares a las que emite la luz diurna. En otras palabras, cuando nos exponemos a este tipo de aparatos, nuestras células interpretan que es de día en lugar de interpretar que realmente es de noche, con lo cual… se estimulan.

Además, también puedes incorporar otros hábitos a tu vida diaria:

  • Hacer deporte: liberar energía y “cansar” el cuerpo, de forma que luego sólo quiera relajarse. Acto seguido, la mente también se relajará como efecto directo de las endorfinas que liberas con la actividad física.
  • Evita dormir siestas: Cuando tienes problemas para dormir por la noche, la siesta confunde aún más a nuestro ciclo del sueño.
  • Establece rutinas: Antes de dormir intenta establecer rituales o rutinas como escuchar música tranquila, leer, meditar… acostarte siempre a la misma hora… llegará un momento en que tu cerebro “aprenda” que cuando empiezas a hacer esas cosas es que “toca” relajarse y dormir.
  • Nada de bebidas con cafeína, sobre todo por la tarde y antes de dormir. Sustitúyelas por agua, zumo natural, infusiones…

Prueba estas pautas, pero de cualquier forma, si padeces de insomnio de forma crónica no te lo tomes a la ligera y consulta a un especialista. Puede ser un signo de algo que necesites empezar a resolver.

 “Insomnio, ese conflicto entre la quietud de la noche y la inquietud de mi alma”

Esteban M. Pinotti.

Artículos Ansiedad

LA ANSIEDAD QUE VIVE EN MI…

Por Ángela Peco Psicología.

Sobre 10 millones de personas padecen trastornos de ansiedad en España, 340 millones de personas la padecen en todo el mundo…

miedo lobo

No paras de mover las piernas en la silla, de tocarte el pelo porque te pica la cabeza, de rascarte esa heridita o comerte las uñas… paseos hacia la cocina para abrir el frigorífico… y siempre esa sensación de ahogo que te hace suspirar, suspiros que te alivian… un rato… Hasta aquí… todo dentro de lo controlable… pero ¿y cuando no para aquí?…

¿Y cuando sientes que tu corazón va muy deprisa… demasiado…? Cuando no crees que puedes aceptar ese trabajo fuera de tu ciudad porque te da miedo lo desconocido, cuando pensar que mañana tienes que ir a dar clase a tus alumnos te provoca mareos, sequedad de boca, tos nerviosa… cuando un sudor frío te recorre el cuerpo sólo con escuchar la voz de la persona con la que tienes algo pendiente…

Para las personas que sufren un trastorno de ansiedad, su vida, y la vida de las personas que les acompañan es, sin duda, más complicada que la vida del resto.

Su realidad está hecha de pensamientos negativos constantes, síntomas físicos que no se van nunca, miedos sin sentido que les limitan… y a veces incluso, ataques de pánico.

Tú, como familiar, amigo… sólo quieres  ayudar a esta persona, pero antes… quédate con estas pinceladas que espero te puedan orientar:

  • El decirles “Cálmate, o tranquilízate”… es contraproducente, puede generar el efecto contrario, es decir, que se alteren mucho más. Si ellos pudiesen calmarse, seguro que lo harían. Pero no es algo que elijan, ni que controlen. La mejor opción es la compañía y ofrecerles apoyo y comprensión.
  • Un ataque de pánico puede surgir cuando menos lo espera nadie, ni uno mismo. Una presión en el pecho… y un pensamiento que es incontrolable puede convertir un día normal en  algo terrorífico. Otras veces, es la respuesta a un miedo por no querer afrontar una situación que les produce estrés o ansiedad. Lo peor de todo esto… es que la persona sabe que lo que piensa y siente “no es normal”, pero a pesar de esto, para ella es “incontrolable”. Además aparece otro miedo… el miedo a “volverse loco”.
  • La ansiedad no sólo es mental… La mente tiene un efecto tan poderoso sobre el resto del ser, que afecta también a lo físico. Muchas personas que padecen ansiedad pueden desarrollar síntomas derivados de la misma como: Síndrome del intestino irritable, erupciones cutáneas, soriasis, urticarias, mareos, boca seca, síndromes gastrointestinales…
  • Los miedos se vuelven enormes monstruos, amenazas vitales. Miedo a subir a un autobús o un ascensor, a quedarte en un lugar abierto muy grande, miedo a pasar a la oficina del paro porque hay demasiada gente… Una persona con ansiedad vive diariamente con miedo. Para ayudar a la persona que vive en esta pesadilla diaria… lo mejor no es ayudarla a que evite estas situaciones, sino acompañarla a que las afronte poco a poco, a mini-dosis e ir retirando tu apoyo de forma paulatina, hasta que, sola, sea capaz de lograrlo. Escapar o evitar, sólo va a acentuar más los miedos. La ayuda profesional es clave para este punto.
  • Grandes preocupaciones por pequeñas cosas… Su cabeza no para… de buscar opciones diferentes, de interpretar comentarios de conocidos… pero siempre con ese tinte grisáceo de la susceptibilidad. Montones de pensamientos que se convierten en preocupaciones imparables, que dan lugar a  emociones que se disparan, que originas sufrimiento real y que llevan a  la conducta de la persona a buscar formas de escapar de esos pensamientos. Un círculo vicioso, del que no saben cómo salir.
  • El cerebro de una persona en estado de ansiedad, no detecta bromas. Está en modo supervivencia. En algunas ocasiones pacientes con ansiedad, sufren crisis incontrolables por ”pequeñas bromas” o comentarios que se hacen “sin conciencia” de a quien se le están haciendo… por ejemplo , acuden a urgencias preocupados por creer estar sufriendo una grave enfermedad, y el sanitario les dice “sí, por esto te vas a morir”… créeme, su cerebro en ese momento no interpreta la broma… interpreta el mensaje… Por favor, que el cansancio a la hora de tratar con estas personas no nos lleve a las burlas o la falta de respeto y la falta de comprensión. No elijen actuar como lo hacen.
  • Vivir con miedo al miedo. Incluso cuando el estado es de “control”, la persona con ansiedad vive con miedo a que vuelva a ocurrirle una situación de ansiedad incontrolable. Anticipándose a los acontecimientos… sin ser conscientes de que esa preocupación continua, es lo que llama a la ansiedad.
  • La medicación, la gran aliada… Sus vidas están unidas a la medicación. El conocimiento del ciclo del miedo y del pánico, haría que se redujera mucho la población que palía los síntomas de la ansiedad con medicación.

Mi mensaje para ti, hoy… CALMA…TODO PASA…

Y mientras tanto, ACCIÓN…  Practicar y aprender a darle significados más amplios a lo que percibes. Buscar ayuda puede marcar la diferencia y orientarnos a interpretar los signos conductuales que disparan nuestro pensamiento… y que tanto sufrimiento nos ocasionan.

“La ansiedad, es la mente, yendo más deprisa que la vida”

Anónimo

Artículos Duelo

DUELO… EL DOLOR QUE MÁS DUELE

Por Ángela Peco Psicología.

La palabra DUELO, viene del latín “duelum”, y significa dolor.

flores secas

Se trata de un dolor que no se puede comparar a ningún otro que hayamos podido conocer… y todos, más tarde o más temprano experimentos este sentimiento, ya que ante la pérdida (muerte, desaparición, vínculos rotos…)  de un ser querido es imposible evitar el dolor… el quid de la cuestión está en ¿qué nos permitimos hacer con ese dolor?… Normalmente, solemos optar por tomar una de estas tres direcciones:

  • DEJAR LA HERIDA ABIERTA: Quedarme anclado en la pena, en la impotencia, en la rabia…
  • CERRAR LA HERIDA EN FALSO: Volver rápido a mi estado anterior y hacer como si no hubiera pasado nada.
  • CURAR LA HERIDA Y ACEPTAR LA CICATRIZ: Trabajar ese dolor, esa impotencia y esa rabia y seguir caminando…construirse a uno mismo de nuevo.

Pero… ¿Podemos elegir lo que hacer? ¿sabemos qué decisión tomar en esos momentos? ¿y todo lo anterior no cuenta entonces?… Normalmente y… es natural, ante este gran dolor, tan profundo, tan atávico, se une otra emoción que nos termina de desajustar, la confusión.

El duelo es un camino… y como todos los caminos hay que caminarlos, a pesar de las piedras, a pesar de los charcos, a pesar de tener que ir dolorido o descalzo, porque nunca antes has llevado esos zapatos y te quedan grandes…

Ese estado de confusión, de desamparo, de indefensión se refleja físicamente también… porque así es nuestra psique… y aparecen síntomas como insomnio, falta de energía, y otras enfermedades que ven la oportunidad de aparecer porque nuestro sistema inmunitario también se deprime.

Emocionalmente surgen emociones como: irritabilidad, inapetencia, pérdida o ganancia de peso; apatía, problemas de memoria y concentración; tristeza, ira, culpa, aislamiento social, bajo rendimiento laboral, depresión…

La confusión es como un estanque de agua al que de repente empiezan a tirar piedras… inevitablemente el agua se remueve, y todo es caótico, el barro del fondo empieza a subir y todo es turbio… ESPERA… cada cosa volverá a su sitio… poco a poco el agua volverá a ser clara de nuevo… no hay prisa. Todo está bien. Porque en ese momento la confusión es una respuesta normal.

 Todos los días vivimos rodeados de mensajes de vida: ¡Vive, gana dinero, viaja, disfruta!… En nuestra sociedad, hablar de la muerte aún es un tema muy tabú, nos da miedo, por desconocido, porque la asociamos al dolor, porque es despedida… Esta forma de ver la muerte hace que aparezca un amigo que la acompaña… es el SILENCIO. Un silencio que hace que a lo largo de la vida se hable muy poco de la muerte… y cuando esta llega a nuestras vidas, nos falta preparación para abordar el duelo con salud. Al duelo hay que darle su espacio, no reprimirlo, porque nos guste o no nos guste, ser vulnerables es parte de nuestra naturaleza humana.

¿Y es malo ser vulnerables?

¡Claro que no!, Ahí es donde reside tu verdadera fuerza.

 Imagina que te haces una herida… si tu niegas que esa herida existe… ¿qué te pasa?… la herida se infecta y se empeoran las cosas ¿verdad?… pues a nivel psicológico es lo mismo… Para avanzar, para mejorar, para sanar… lo primero que tenemos que aceptar es que estamos heridos… que hay algo que nos duele, que somos vulnerables.

Si afrontamos un duelo desde la indiferencia, vivimos la realidad con una máscara que nos ponemos para disfrazar nuestro miedo, y entonces “mal-afrontamos” este estado de confusión.

La indiferencia es una “muleta”, que utilizamos para caminar ese sendero. Hacemos como si no nos afectara lo que acaba de pasar, queremos volver a recuperar el control del rumbo de nuestra vida, y sólo queremos volver a la normalidad: queremos hacer lo mismo que hacíamos, hacer como que la pérdida no hubiese pasado… Sin embargo… Sí ha sucedido. Ha habido un cambio. Ahora ya no es como antes. No se puede disimular ante uno mismo por mucho tiempo… la muerte irrumpe en la vida y a partir de ese momento, las cosas, la vida y nosotros, cambiamos.

Nadie va a llorar por ti…, nadie va a reorganizar tus pensamientos y aliviar tu dolor… TU PAPEL es clave… TU RITMO… TU TIEMPO… porque tú eres único… Es necesario tener mucha paciencia y compasión CONTIGO mismo en este difícil período.

Y mientras… sigues viviendo.

Y mientras… todo te reclama algo: La SUPERACIÓN.

Siempre lo digo… y es que… no todos somos iguales y, además, cada pérdida es diferente… Cada uno de nosotros reaccionamos como sabemos o como podemos…

La superación de estos duros hechos, va a depender de nuestra RESILIENCIA. Esta palabra significa, la capacidad que cada uno de nosotros tenemos para afrontar la adversidad y poder crecer a pesar de todo.

Sobre todo, NO TE CREAS:

  • Que tienes que ser fuerte. No tienes que… nada.
  • Que la medicación es necesaria para aliviar el dolor y la ansiedad asociada al duelo. El duelo no es una enfermedad que debe ser curada. La medicación muchas veces actúa como una gran alfombra pesada debajo de la que metemos todo lo que no queremos limpiar…
  •  Que lo mejor es no sacar el tema. Las personas que sufren, necesitan hablar y elaborar lo que ha sucedido. Cuando relatamos lo que ha pasado, lo argumentamos… nos ayuda a elaborarlo en nuestra mente, a no fantasear…
  • Que si no lloras es que no estás triste. El llanto no es la única respuesta de la tristeza.  El dolor se puede mostrar de muchas maneras.
  • Que el tiempo lo cura todo. El duelo es una respuesta adaptativa, pero nunca “termina” realmente. Aprendemos a vivir con ello sin excluir lo demás.  Pero algunas emociones pueden resurgir en cualquier momento que recordemos nuestra pérdida. El duelo no es un proceso lineal.

Cada persona deberá encontrar su propia forma de encarar el duelo, de no cerrar en falso su herida, de no ignorarla… Ha de encontrar sin miedo, su propia y personal y única manera de encontrar alivio, para levantarse de nuevo, para ver de nuevo luz y acabar con el vacío interno que nos duele en el duelo.

“Nuestros miedos no detienen la muerte… sino la vida”

Elisabeth Klüber Ross

Artículos Infancia

MI HIJO… MI ESPEJO

Por Ángela Peco Psicología

Seguro que conoces a algún padre o madre que se queja de cómo se comporta su hijo: rabietas, malas palabras, desobediencia… A lo mejor eres tú mismo ese padre o madre…

No te quedes sólo en la queja… siempre, siempre hay algo más debajo de lo visible.

niña enfanda

Partimos de que todos los niños son diferentes y cada niño tiene sus propias necesidades.

Nuestra llave para entender todo esto se llama EMOCIÓN.

Donde hay un niño difícil suele haber a su vez unos padres con un gran nivel de estrés y de indefensión.

Calma.

Tu hijo, ese niño tan complicado, en el que proyectamos tantas frustraciones que no son suyas, que son nuestras…, es único, especial e irrepetible.

Y si hay algo que necesitan siempre es comprensión y para que haya comprensión es fundamental que dediques desde lo más profundo de tu ser: CARIÑO y TIEMPO.

 La mayoría de las veces son niños con muchas necesidades (las que él considera) no atendidas (quizá tú les atiendas mucho en unas necesidades, pero no tanto en las que él necesita). Esa es SU necesidad.

Él, igual que tú, también tiene “malos días” … llega a casa del colegio y cuando le preguntáis que tal le ha ido, él responde con malos modos… Ante esto, los padres decidimos que lo mejor para que tenga disciplina, es castigarlo en su habitación toda la tarde. ¿Qué hemos ganado con esto? ¿Hemos solucionado el problema? Para nada…

Intenta imaginar la emoción que tu hijo no expresa como  una flor rodeada por un muro de piedras. Si levantamos un muro alrededor de otro muro, y otro mas… la flor, quedará cada vez más escondida… cada vez más mustia… hasta que acabe muriendo, olvidada… por eso,  el primer paso ha de ser  ir retirando cada piedra de ese muro a través de la COMUNICACIÓN y el cariño.

¿Qué tenemos que aprender?

Lo primero a parar!!, a no identificarnos con la rabieta, el mutismo, o las malas palabras… idéntificate con esa pequeña flor escondida. Rescátala!

Si tu hijo te pone  muros, no levantes nuevas barreras a su alrededor, no lo aísles,  no lo dejes solo…

Sé que esto es fácil decirlo, escribirlo… pero el proceso práctico para poder llegar a ellos es complicado, porque antes de luchar con sus muros, tenemos que luchar con los nuestros propios, con nuestros propios miedos como padres… con pensamientos tales como… “no puedo mostrarme flojo con él”, “no puedo ceder ahora, porque me va a coger la cuesta”, “si le pido perdón, él ha ganado”… pero es tan importante que no tengamos miedo a EXPRESAR NUESTRAS EMOCIONES con ellos, es tan importante LIBERAR NUESTRA PROPIA FLOR…

Quédate con estas ideas a las que recurrir si las necesitas en algún momento de esos días que saldrías corriendo porque no sabes que hacer con él…

  • Un niño difícil no siempre es consecuencia de una mala educación o de que lo estés malcriando. No culpes a nadie. Tampoco a él. Tampoco a ti.
  • Hay niños con más demandas que otros, que piden muchísimo más que el resto, es su personalidad, su forma de ser, nada más.
  • Un niño que demanda y no recibe lo que busca o que no sabe expresarlo, se frustra. Su maraña de emociones, que él no sabe desenredar, lo sobrecargan… entonces en su interior se mezclan la rabia, la tristeza, la alegría, la apatía…
  • La mayor estrategia que tienes que seguir es: PARA – OBSERVALO Y OBSERVATE – REPÍTETE “CARIÑO, TIEMPO”- Y… “CREATIVIDAD AL PODER”. Es la mayor herramienta, la creatividad, es uno de los pilares más importantes en los que te has de apoyar para ayudar a tu hijo a desliar esa maraña emocional.
  • Eres uno de los actores principales de su mundo. Eres el actor que ha de conseguir que su mundo sea seguro, que en él se sienta cómodo. Así, para él será mucho más fácil que pueda expresar esa emoción escondida, y eso les ayudará a conocerse, desahogarse, sentirse más libres, felices y seguros. Esto, mantenido en el tiempo, le dará fuerza a su inteligencia emocional, la que necesitan para avanzar por cada etapa del ciclo de su vida.

Los niños que se muestran enfadados, irascibles, exigentes… son los niños más frágiles, más sensibles… por eso es tan delicado todo lo que hagamos al respecto. Me gusta mucho una frase que escuché alguna vez… “SI TIENES QUE ESCOGER UN CAMINO, ELIGE EL QUE TENGA CORAZÓN…” Usar esta frase con tu hijo es clave: Refuerza siempre lo positivo que haga. Si sólo te fijas en sus errores, si infravaloras su esfuerzo, o sólo le reprendes cuando tiene reacciones excesivas… eso no engrandecerá su corazón… ni el tuyo. Sólo aumentará su rabia y su ansiedad. Y su autoestima seguirá cayendo…

Es estupendo que utilices frases como: “¡Ánimo cariño yo confío en ti!”, “yo sé que vas a poder con esto”, “yo sé que eres especial”, “yo sé que eres un niño valiente y por eso te quiero”: Una palabra positiva genera una emoción positiva, y una emoción positiva genera CONFIANZA.

Cuando él sienta que no lo juzgas, que no lo comparas con otros niños… tampoco con sus primos o hermanos… será más fácil abrir un ciclo de comunicación con él.

¡La comunicación nos cuesta, pero no sólo con nuestros hijos… hemos de crecer en buenos hábitos… así es que vamos a empezar!:

  • Intenta no interrogarlo. Intenta descubrir cuál es el mejor momento en que el niño se siente más cómodo para hablar.
    • Muéstrale confianza, cercanía y comprensión. Cuida mucho el tono de tu voz, es algo básico para conectar con el niño.
    • Hazlo de forma diaria, si no, le va a perecer raro.
    • Por favor, nunca te rías o ironices de lo que te digan tus hijos. Para ellos es muy importante, y si encuentran esa falta de empatía por tu parte evitarán sincerarse contigo en más ocasiones.

Pero no sólo la comunicación es importante. Soy muy fan de la palabra EQUILIBRIO, transmitirles equilibrio, y trabajar nosotros como padres esta palabra, es la mayor ayuda que puedes proporcionarle a tu hijo. TU EQUILIBRIO ES EL SUYO. Realmente son nuestro espejo…

  • Enséñale y practica tú también que cada emoción tiene un nombre, se expresa de una manera… que llorar no es malo.
    • Demuéstrale que lo escuchas, que todo lo que diga es importante para ti.
    • Enséñale y practica tú también, a respirar, a relajarse, a canalizar sus emociones a través de actividades creativas: dibujar, teatro, juegos, deporte…
    • Enséñale y practica tú también que el mundo no puede ser siempre como ellos quieren, y que eso está bien, porque todo es adecuado.
    • Muéstrale la importancia de que tenga responsabilidades, a valerse por sí mismo, cada vez, un poco más…

“Quiéreme cuando menos lo merezca… porque es cuando más lo necesito”

                                                                                              Anónimo.

pies cadenas
Artículos Depresión

NO BASTA CON «SALIR A MIRAR ESCAPARATES…»

Por Ángela Peco Psicología

“¡Anímate!” “¡Te quejas de vicio!” … No es fácil convivir con una persona que sufre diariamente depresión.

 No sólo porque nos cuesta ver como una persona querida se pierde lo bueno de la vida, no disfruta con nada ni con nadie, todo le molesta y no sabes cómo hablarle para que no se moleste, se muestra cansada todo el día, tumbada en el sofá… y todo, a nuestros ojos,  por tener una idea fija, oscura, en su mente.

Pero hay algo más, también nos cuesta aceptar quienes somos nosotros mismos en compañía de estas personas… sale con ellas lo peor que somos, y eso no es fácil de aceptar.

Ante esta escena, entonces tenemos dos actores: La persona con depresión y la persona que lo acompaña diariamente. En este artículo quiero centrarme en este último, en la persona que acompaña a una persona con depresión.

Estas personas por supuesto no sufren tanto como el enfermo, eso es indudable… pero también viven en el sufrimiento, sobre todo cuando tienen el sentimiento de “no puedo sentirme mal porque a mí no me pasa nada” o “yo tengo que cuidarlo/a  y aguantar viento y marea”.

La depresión es una enfermedad que como si de una ola marina se tratara se lleva por delante la felicidad, no sólo de la persona que sufre la enfermedad, sino también de las personas que la rodean si no se cuidan y se protegen de este tsunami adecuadamente.

Los compañeros de estas personas, afirman cosas como “no sé qué más hacer para animarlo”, “le apunto a mil actividades y aunque las empieza nunca las termina, siempre hay algo que no le cuadra”, “no me agradece nada de lo que hago por ella”, “me trata fatal”.

Mi mensaje es que, como compañero de viaje de estas personas, has de entender que la Depresión es una enfermedad mental, un estado alterado, y que está a pesar de tus esfuerzos por evitarlo. Por eso lo primero es que aceptes que no puedes cambiar a nadie, sólo puedes acompañar, y para hacerlo bien, tanto con esa persona a la que quieres, como contigo mismo, necesitas un espacio de autocuidado para ti. Eso también es amor.

Además de este mensaje, te puedo decir que una vez que has logrado crear ese espacio, te va a ser mucho más fácil practicar el sentido de una palabra muy grande: EMPATÍA. Aprender a escuchar, sin interrupciones, sin “tienes que…”, sin órdenes…  y si ves que esa conversación es demasiado para ti, ¡párate!, no te sobrecargues, aplaza esa conversación… y vuelve a tu espacio de autocuidado (pasear, meditar, deporte, amigos…)

Si has decidido seguir escuchando, acompasa, no opines, simplemente escucha, y si no sientes responder, no lo hagas, a veces sólo un abrazo alivia más tanto a su corazón como al tuyo.

Lo importante es hacerle llegar a la persona que está sufriendo que alguien está su lado, ya que la mayoría de las personas que están al lado de una persona con depresión, lo que más les apetece es salir corriendo… y ese es otro drama que acompaña a las personas con depresión… la Soledad.

En resumen, si hay algo que define a la relación adecuada entre una persona con depresión y la persona que la acompaña, ese algo es EQUILIBRIO:

  • Equilibrio en animar a que esta persona haga actividades gratificantes, pero animar no es obligar.
  • Equilibrio en acompañar, pero también poner límites. Tú como cuidador no eres responsable de la enfermedad. La responsabilidad de la recuperación es únicamente del enfermo en colaboración con los especialistas que lo están tratando (esto es clave entenderlo).
  • Equilibrio en premiar los comportamientos adecuados, y en ignorar o extinguir aquellos que no lo sean.

Resumiendo, quiero que te quedes con estas ideas, que sé que te pueden ayudar:

  1.  La depresión no es algo que nadie elija tener. Cuando vayas a perder los nervios por favor, para, y hazte consciente de esta idea. Evitará tu sentimiento de culpa.
  2. Tú no eres responsable de la recuperación de esta persona, por mucho amor que le tengas. Cuídate, así será mucho más fácil que le ofrezcas a esta persona lo que más necesita: cariño, comprensión, apoyo y compañía.
  3. No sobreprotejas. Pacta con la persona con depresión la realización de algunas tareas, que las haga de forma paulatina, sin exigencia, ajustándolas a su situación.
  4. Sugiere y haz actividades agradables: salir a pasear, estar en contacto con otras personas, en contacto con la naturaleza… siempre adecuando los tiempos y las formas.
  5. Date permiso: Tienes derecho a estar cansado, a perder la esperanza, a necesitar desahogarte, a disfrutar de las cosas buenas de la vida, pero por favor, cuando lo hagas…. Sin culpa.

Y finalmente, acuérdate de no caer en estos errores:

  • AISLARLE: No te comportes como si tú también tuvieras depresión. Es un error interrumpir el ritmo habitual de actividades agradables.
  • ACTUAR CON AGRESIVIDAD: El enfermo no está decidiendo estar enfermo… es básico entender esto. El enfermo hace lo que puede, y como puede.
  • FORZAR: Puedes animar, motivar, desde el entusiasmo y el positivismo, pero no es adecuado forzar.
  • MOSTRAR INCOMPRENSIÓN: Cuando una persona no siente comprensión, se cierra aún más, sentirá más desamparo y más desánimo.
  • HABLAR CON DESPRECIO: “Siempre estás igual”, “siempre estás con lo mismo” … Esos comentarios le dan la impresión al enfermo de que es imposible salir de la situación. Es bueno transmitirle que la depresión es un estado temporal y que podrá salir de ella.
  • HACER TODO POR LA PERSONA CON DEPRESIÓN: Puedes ayudar, pero por favor, en la medida de lo posible no hagas las cosas por esta persona. Aunque la persona no tenga energía para hacer nada, hará menos si tú lo haces por ella. La sobreprotección hará que esta persona se esfuerce menos de lo que puede. Una persona con depresión es fundamental que se sienta útil y participe en lo que pueda de forma activa, esto hará que poco a poco su autoestima y satisfacción personal vaya aumentando.
  • NO PREMIAR AVANCES PEQUEÑOS: Aunque la persona realice pequeños avances, por ejemplo, levantarse de la cama un poquito antes, hacer la comida de una forma más elaborada, salir a pasear 15 minutos… Por muy pequeño que esto te parezca, felicítala, anímala! Eso hará que se incremente la probabilidad de que esa conducta se mantenga y que además se incremente.

“Una persona que se siente culpable se convierte en su propio verdugo”.

Lucio Anneo Séneca

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Artículos Relaciones Personales

¿QUIÉN TE COMPLICA LA VIDA?

Por Ángela Peco Psicología.

 “¡Es que la gente me complica la vida!”

¿Has escuchado alguna vez está expresión? ¿La has dicho tú alguna vez?

Puede ser… pienso yo, pero te lanzo otra pregunta…¿no seremos nosotros los que nos dejamos que nos la compliquen?

  • Mi jefe me habla mal, me trata como si fuera su criado, me tiemblan las piernas con sólo pensar que llega el lunes.
  • Mi madre es demasiado acaparadora, está interfiriendo en mi relación de pareja.
  • Mi pareja me exige seguir su objetivo de vida, pero no coincide con el mío y eso me genera angustia y ansiedad.

Estas y más situaciones son habituales en nuestro día a día… Entonces… ¿Realmente son los demás los que nos complican la vida? Y si es así… ¿Qué hacemos al respecto?

Pues desgraciadamente, la mayoría de las veces, asumimos que sí, que son los demás los que nos complican la vida, es decir, estamos acostumbrados a poner el “control” de la situación, de lo que nos sucede, “fuera de nosotros”, en los demás, en las circunstancias, en la vida, en el tiempo, en el trabajo….  Es una especie de programa mental inculcado por el sistema que nos rodea, es como si siguiéramos hipnotizados una mentalidad prefabricada por las tradiciones, el sistema, la cultura, el lugar… pero que nos orilla a que cedamos nuestro poder personal, a sacarlo fuera de nosotros.

Esa forma de pensar-actuar, a corto plazo nos alivia, nos relaja, porque nos quita “culpa”, estamos “cómodamente incómodos”… es lo conocido,  pero a largo plazo es una trampa vital, ya que nos aleja del proceso de guiar nuestra propia vida.

Es algo así como si nos acomodásemos en la idea de que “no podemos hacer nada”, “así son las cosas”, “es lo que hay…” y otras frases más que nos repetimos y que nos llevan al conformismo, a la inercia de no cambiar las cosas porque más vale lo malo conocido…

Eso nos posiciona en una situación de indefensión, donde nos creemos una “creencia limitante” que dice “los demás me hacen sufrir”, “la realidad no es como a mí me gustaría ser”…

El paternalismo, el victimismo, la culpa… La responsabilidad es nuestra habilidad de responder ante lo que nos está sucediendo… y sí, puede que muchas veces nos equivoquemos… pero es que todos tenemos derecho a cometer errores. Muchas personas no nos atrevemos a dar algunos pasos, porque tenemos mucho miedo a equivocarnos… pero si no nos equivocásemos… ¿cómo podríamos avanzar?, si no corremos riesgos ¿Cómo podemos salir de situaciones que nos incomodan y que se repiten en nuestras vidas tantas veces…?

Aceptar que no asumir nuestra responsabilidad, es perpetuar nuestra posición de víctima es el primer paso. Somos víctimas de nuestro propio victimismo.

Cuando asumimos que en estas situaciones nosotros tenemos parte importante de la responsabilidad de lo que nos sucede, el foco, el poder, ya no está fuera, sino dentro de nosotros mismos.

En el momento que comienzas a entrenar tu parte de responsabilidad en la vida, en tu vida, comienzas a asumirla como tuya, a hacerte consciente de que las decisiones que tomas día a día, minuto a minuto van forjando tu presente continuo, porque eso es la vida, un continuo presente.

Tu día a día puede ser horrible o puede ser maravilloso, pero créeme, no depende de lo de fuera, sino de lo que tu mente está interpretando que es lo de fuera. Te propongo un ejercicio de humildad, de interiorización, doloroso, pero liberador… porque lo de fuera solo refleja tu interior…

¿Cuántas veces hemos visto reaccionar de forma diferente a diferentes personas ante hechos iguales, ante las mismas personas…? ¿Has reaccionado alguna vez de forma distinta ante una misma situación sólo porque tu estado de ánimo era diferente?

Lo primero es el pensamiento, lo siguiente el sentimiento, y después viene tu conducta. Cambia tu pensamiento y serás libre.

Aceptar, entender, comprender y libérate de la cárcel mental de tu pensamiento.

 “Nuestros enemigos no son las personas que nos odian… sino las personas que nosotros odiamos”

Anthoni de Mello

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Bienvenidos/as a este lugar de aprendizaje sobre TU Psicología…

En esta página podrás encontrar muchas de las herramientas que vas a necesitar para afrontar esas situaciones complicadas que aparecen en tu día a día… y que a veces hacen difícil seguir avanzando en tu camino…

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Ángela Peco Psicología